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Las guerras empujan a la biodiversidad al borde del colapso

 


Conflictos armados y biodiversidad: el daño que casi no se discute en la COP17

En la frontera entre Armenia y Azerbaiyán, una reserva clave del Cáucaso Sur pierde bosque junto a las posiciones militares, mientras especialistas reclaman mecanismos para financiar la recuperación de ecosistemas dañados por guerras.

Mientras los gobiernos negocian en Ereván cómo financiar la protección de la biodiversidad, un bosque en el sur del país anfitrión de la COP17 muestra las huellas de un problema que casi no figura en la agenda: el daño que los conflictos armados dejan en la naturaleza. En la reserva natural de Shikahogh, en el sur de Armenia, cerca de la frontera con Azerbaiyán, el bosque desaparece de forma abrupta a menos de 100 metros de las posiciones militares de ambos países.
La reserva fue creada en 1958 en la provincia de Syunik. Abarca casi 12.000 hectáreas, alrededor del 94% cubiertas de bosque. Alberga al leopardo del Cáucaso, la cabra montés bezoar, el oso pardo, la víbora armenia y numerosas aves. Tiene, además, unas 1.100 especies de plantas, 70 de ellas incluidas en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Los especialistas la consideran una de las joyas ecológicas del Cáucaso Sur.

Acusaciones cruzadas
Marat Harutyunyan, vicealcalde de la ciudad armenia de Kapan, afirmó que los cambios se hicieron más visibles desde los enfrentamientos de 2022. Denunció que fuerzas azerbaiyanas talaron bosque para instalar posiciones militares y abrir caminos. Esas afirmaciones no pudieron verificarse de manera independiente. También se observaron indicios de tala y movimientos de suelo del lado armenio, cerca de instalaciones militares, cuya finalidad las autoridades se negaron a explicar.
Desde Azerbaiyán, Amin Mammadov, cofundador de la coalición Primero la Protección Ambiental, sostuvo que Armenia enfoca de manera selectiva los problemas ambientales. La acusó, además, de ignorar la contaminación de ríos transfronterizos causada por la minería. La coalición pidió a la presidencia de la COP17 decisiones concretas y mensurables. Azerbaiyán no participó de la conferencia.
El primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, había reconocido días antes, en la cumbre de líderes previa a la COP17, que el conflicto de más de 30 años con Azerbaiyán dañó la biodiversidad de su país. “Las zonas de conflicto suelen contener campos minados”, señaló. Pashinyan planteó que los temas ambientales podrán abordarse con más profundidad cuando se ratifique el acuerdo de paz rubricado entre ambos países, que comparten ríos.

Minas, miedo y pérdidas
Las consecuencias alcanzan a las comunidades cercanas. Según Harutyunyan, los habitantes evitan ciertas zonas por temor a las minas terrestres. Vladik Agatelyan, un agricultor de 60 años, perdió dos vacas por la explosión de una mina. “Los riesgos son demasiados, así que dejé de criar ganado”, contó. Su esposa empezó a trabajar como docente rural por unos 100 dólares mensuales.
Manvel Arzumanyan, veterinario jubilado, describió la zona como un corredor ecológico que conectaba hábitats de Armenia, Azerbaiyán e Irán, y señaló que los avistamientos de fauna son ahora menos frecuentes. El zoólogo de la reserva, Harut Marzynyan, advirtió que el conflicto dificulta el trabajo de campo. Según explicó, las rutas, la infraestructura militar y la fragmentación del paisaje pueden aislar a las poblaciones animales.

Más allá del Cáucaso
El fenómeno se repite en otros frentes. George Mitri, de la Universidad de Balamand, en el Líbano, indicó que más de 11.000 hectáreas se quemaron por incendios vinculados al conflicto entre Israel y Hezbolá. Otras miles de hectáreas fueron dañadas por explosiones y actividades militares. Jen Maman, de Greenpeace, estimó que al menos 65.000 olivos se quemaron en el sur del Líbano y advirtió sobre el uso de fósforo blanco. Maman vinculó el daño ambiental con la agricultura, la pesca, la ganadería y la seguridad alimentaria. Gaza y Ucrania aparecen como otros ejemplos de destrucción ambiental en zonas de guerra.
Mitri sostuvo que el impacto ecológico de la guerra excede la superficie directamente afectada. Propuso documentar sistemáticamente la destrucción con imágenes satelitales, relevamientos de campo y evaluaciones científicas. Ese trabajo debería contar con ecólogos, hidrólogos, especialistas en suelos y toxicólogos, además del conocimiento de las personas desplazadas.

Un tema ausente en la cumbre
En la COP17, los gobiernos negocian una agenda de 50 puntos para aplicar el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, pero casi no se discuten mecanismos de financiamiento para los ecosistemas dañados por las guerras. Mitri propone vincular las evaluaciones ambientales con compensaciones, planes de recuperación y apoyo financiero internacional. La secretaria ejecutiva del Convenio sobre la Diversidad Biológica, Astrid Schomaker, evitó pronunciarse sobre la disputa entre Armenia y Azerbaiyán.


Fecha de Publicación
: 31/10/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: IPS Noticias, Gobierno de Armenia

La restauración de la naturaleza avanza, pero falta dinero

 


La ONU registra 252 millones de hectáreas en restauración, pero pide cuadruplicar el financiamiento

Un informe del PNUMA, la FAO y el Convenio sobre la Diversidad Biológica, presentado en la COP17, muestra avances inéditos en la recuperación de ecosistemas y advierte que la inversión anual debe pasar de 64.000 a 296.000 millones de dólares.

La restauración de la naturaleza avanza a una escala inédita, pero el dinero no alcanza. Unos 252 millones de hectáreas terrestres y marinas de 149 países se encuentran en proceso de restauración, una superficie similar a la de Kazajistán. Así lo indica un informe de las Naciones Unidas presentado el jueves 29 de octubre en la COP17 de biodiversidad, en Ereván, Armenia. Para cumplir las metas de 2030, sin embargo, el financiamiento anual tendría que multiplicarse por más de cuatro.
El documento se titula El regreso de la naturaleza: ampliar la restauración de los ecosistemas para las personas y el planeta. Lo elaboraron el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica. Se conoce a mitad de camino del Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas, que se extiende hasta 2030, y describe el actual como el mayor esfuerzo de este tipo documentado hasta ahora.

Empleo verde y una brecha de financiamiento
Según el informe, la restauración ya generó más de un millón de empleos verdes. Pero para alcanzar los compromisos asumidos, la inversión anual debería pasar de 64.000 millones a 296.000 millones de dólares. Ese salto permitiría crear hasta 32 millones de puestos de trabajo en todo el mundo hacia 2030.
La meta global es restaurar para el final de la década alrededor de 1.000 millones de hectáreas, una superficie similar a la de China, y colocar el 30% de los ecosistemas del planeta bajo conservación. Ambos objetivos están en línea con el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, acordado en 2022. Hasta ahora, la restauración de ecosistemas terrestres alcanzó casi la mitad del objetivo del 30%, mientras que la de ambientes marinos y costeros fue mucho más limitada.

Por qué importa restaurar
El informe cita investigaciones según las cuales restaurar apenas el 15% de las áreas prioritarias del mundo podría evitar el 60% de las extinciones de especies previstas. También permitiría capturar el equivalente al 30% de las emisiones de dióxido de carbono. Entre los ejemplos de recuperación, el documento menciona zonas de desove de salmones en Canadá y arrecifes de coral en Indonesia. Advierte, además, que los esfuerzos deben sostenerse en el tiempo para que los ecosistemas y la biodiversidad logren recuperarse.
Para el director general de la FAO, Qu Dongyu, cinco años después del inicio del Decenio el mensaje es claro: “la restauración funciona”. El desafío, agregó, es convertirla en una parte integral de la gestión sostenible de la tierra. La directora ejecutiva del PNUMA, Inger Andersen, sostuvo que hoy se asiste a la gestación de uno de los mayores movimientos por la naturaleza de la historia.
La secretaria ejecutiva del Convenio sobre la Diversidad Biológica, Astrid Schomaker, advirtió en cambio que no se puede pretender arreglar la naturaleza con una mano mientras se la destruye con la otra. Por eso reclamó que los gobiernos aborden los motores de la degradación de los ecosistemas.

La situación en América
En el reparto regional, Sudamérica registra unos 5,4 millones de hectáreas en restauración, y América del Norte y Central, unos 5,8 millones. Las diferencias entre regiones reflejan, en parte, distintas capacidades de reporte y monitoreo, y no solo el desempeño de cada país. Colombia alberga una de las cinco iniciativas reconocidas como emblemáticas de restauración por la ONU. En el Cerrado brasileño, en tanto, se aplican técnicas de regeneración natural, siembra directa y sistemas agroforestales con especies nativas.
Las cifras corresponden a superficies en proceso de restauración y no a ecosistemas ya restaurados. Además, algunos análisis advierten que un monitoreo incompleto podría subestimar los avances en ambientes marinos y de agua dulce.

El dinero, en el centro de la cumbre
El informe llega en la recta final de la COP17, donde el financiamiento es el tema más disputado. La cumbre debe definir cómo movilizar los 200.000 millones de dólares anuales que fija el marco mundial de biodiversidad. Lo hace en un contexto en el que, a mitad de camino hacia 2030, menos de la mitad de las metas nacionales avanzan al ritmo necesario.


Fecha de Publicación: 31/10/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Noticias ONU, The UN Brief, PNUMA, FAO, Convenio sobre la Diversidad Biológica

La COP17 de biodiversidad entra en su recta final

 


COP17 en Ereván: promesas de dinero y metas pendientes en la semana decisiva de la biodiversidad

La cumbre de la ONU sobre diversidad biológica suma compromisos por más de 1.800 millones de dólares, mientras los países discuten en Armenia quién financia la protección de la naturaleza y cómo recuperar el atraso en las metas para 2030.

La cumbre de biodiversidad de las Naciones Unidas entra en su recta final en Ereván, Armenia. La 17.ª Conferencia de las Partes (COP17) del Convenio sobre la Diversidad Biológica sesiona del 19 al 30 de octubre. Inició su segunda semana con más de 1.800 millones de dólares en compromisos anunciados por gobiernos, fundaciones e inversores, pero con las discusiones de fondo sobre financiamiento todavía abiertas.
Se trata de la primera revisión global del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal. Ese acuerdo, aprobado en 2022, fija 23 metas para 2030, entre ellas proteger el 30% de las tierras y los mares y movilizar 200.000 millones de dólares anuales para la naturaleza.

Promesas de dinero
Según la Secretaría del Convenio, entre los anuncios se destaca la Alianza para la Recuperación de Especies. A través de ella, nueve fundaciones filantrópicas comprometieron 500 millones de dólares hasta 2030, 100 millones de ellos aportados por el Bezos Earth Fund. El Fondo del Marco Mundial de Biodiversidad recibió además unos 60 millones de dólares en nuevas promesas de seis contribuyentes y ya tiene más de 362 millones programados en 87 países. A eso se suman unos 800 millones de dólares en bonos de biodiversidad respaldados por el Banco Asiático de Desarrollo.
Por otra parte, más de 130 empresas e instituciones financieras apoyaron acelerar la reforma de los incentivos dañinos para la naturaleza. La propia Secretaría advierte que los flujos financieros que perjudican a la biodiversidad superan en una proporción de 30 a 1 al gasto en restauración. “La pérdida de biodiversidad no es solo un problema ambiental. Es un problema económico”, sostuvo Inger Andersen, directora ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

Ministros en Ereván
Este martes comenzó el segmento de alto nivel, con paneles sobre políticas de conservación y financiamiento. Reúne a unos 150 participantes de alto rango de los países y unos 50 de organismos internacionales. Durante la jornada se anunció la creación de un centro tecnológico para la biodiversidad. El viceministro de Relaciones Exteriores de Armenia, Robert Abisoghomonyan, explicó que los países deben presentar informes sobre sus compromisos, lo que exige una recolección masiva de datos. “Hay que usar tecnologías modernas e inteligencia artificial para recolectar datos”, afirmó.
Hasta ahora, la cumbre aprobó cuatro decisiones de la COP, sobre especies exóticas invasoras, género, educación y gestión del conocimiento. También salieron ocho decisiones del Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología y dos del Protocolo de Nagoya sobre acceso a los recursos genéticos.

Los temas pendientes
Quedan por resolver los puntos más sensibles. El primero es quién aporta al financiamiento de la biodiversidad, cuánto y por qué mecanismos. También siguen abiertas las contribuciones de los usuarios comerciales de la información genética digital al Fondo Cali y la creación de un órgano permanente para pueblos indígenas y comunidades locales. Falta definir, además, la llamada Hoja de Ruta de Ereván, un paquete de decisiones para acelerar el cumplimiento de las metas que deberá resolverse el 30 de octubre.

La mirada del Sur
Los países latinoamericanos tienen un papel activo en la negociación. Según el Boletín de Negociaciones de la Tierra del Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible, la Argentina respaldó una estrategia posterior a 2030. También planteó que los beneficios del Fondo Cali no deben depender de la buena voluntad de las empresas privadas y pidió mejorar la metodología de distribución antes de aplicar indicadores. Además, se opuso a algunos elementos vinculados a la plataforma científica IPBES y remarcó el carácter voluntario del plan de acción sobre biodiversidad y salud. Jamaica, en nombre del grupo latinoamericano y caribeño, reclamó atender las barreras estructurales para cumplir el marco y la meta de movilizar 200.000 millones de dólares anuales.
Colombia lanzó junto con Armenia una coalición para recuperar especies amenazadas. México, por su parte, presentó sus avances en el financiamiento de áreas naturales protegidas, con un fondo que hoy garantiza la conservación a largo plazo de 99 de ellas. “Las agendas de cambio climático y biodiversidad deben avanzar de la mano”, señaló Kristin Lang, directora regional del Fondo Verde para el Clima para América Latina y el Caribe.
El cierre del viernes dirá si las promesas de esta semana se convierten en compromisos capaces de revertir el atraso en las metas para 2030.


Fecha de Publicación
: 29/10/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Agencia aArmenPress, Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica, Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible (IISD), Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza

Golfo de México: la vida marina no se recupera del derrame

 


A 16 años del derrame de BP, la fauna profunda del Golfo de México no logra recuperarse

Un estudio publicado en PNAS detectó caídas cercanas al 60% en peces, crustáceos y cefalópodos de aguas profundas tras el accidente de la Deepwater Horizon, sin señales de recuperación sostenida.

Más de dieciséis años después de la explosión de la plataforma Deepwater Horizon, la vida en las aguas profundas del Golfo de México sigue sin reponerse. Un estudio publicado en la revista PNAS comprobó que las poblaciones de peces, crustáceos y cefalópodos de la zona cayeron en promedio un 60% tras el accidente. Muchas especies todavía no recuperaron su número.
La investigación fue dirigida por Tracey Sutton, oceanógrafo biológico de la Universidad Nova Southeastern, en Florida, junto con científicos de la Universidad Internacional de Florida (FIU). Sutton describió «declives súbitos, severos y persistentes en la abundancia» de la fauna marina, sostenidos durante más de una década.

Un colapso sin precedentes
El equipo combinó más de 2.000 muestras de redes de arrastre a distintas profundidades, relevamientos acústicos con sonar y análisis genéticos. Entre 2011 y 2015, los peces disminuyeron un 63,5%. Los macrocrustáceos, entre ellos camarones y krill, bajaron un 62%, y los cefalópodos, como pulpos y calamares, un 59,7%. Dentro de esos grupos, el krill cayó un 72,8%, los peces linterna un 62,9% y los gonostomátidos, conocidos como bocas de cerda, un 69%. Según los autores, el derrumbe superó cualquier descenso registrado en aguas similares en los 60 años previos. Un relevamiento en 2023 confirmó que muchas poblaciones no lograron una recuperación sostenida.
Estas especies habitan la llamada capa de dispersión profunda, una franja de entre 180 y 1.500 metros de profundidad que abarca más del 90% del volumen del Golfo. Sus integrantes suben y bajan cientos de metros cada día. Ese movimiento funciona como una bomba biológica clave para el secuestro de carbono en el océano profundo. Los grupos que más cayeron son, además, los de mayor importancia ecológica en mar abierto.
Los investigadores descartaron cambios en la temperatura del agua, el oxígeno o la disponibilidad de alimento, ya que ninguna de esas variables acompañó el descenso. El estudio no establece una causalidad directa, pero señala al derrame y a las tareas de respuesta como la explicación más plausible. Para los autores, el Golfo entró en un estado sostenido de baja abundancia que cumple los criterios de un cambio de régimen ecológico.

El rastro del petróleo
La explosión ocurrió en abril de 2010, a unos 80 kilómetros de la costa de Luisiana. Mató a 11 personas e hirió a otras 17. Durante los 87 días que llevó sellar el pozo se liberaron unos 507 millones de litros de crudo, el mayor derrame marino de la historia. También se inyectaron cerca de 770.000 galones de dispersantes químicos junto a la boca del pozo.
Esos productos fragmentaron el petróleo en gotas más pequeñas que quedaron a mayor profundidad. Así, los hidrocarburos aromáticos policíclicos llegaron a la fauna de aguas medias y profundas. Seis años después, los científicos hallaron niveles elevados de estos compuestos en huevos de peces de profundidad y en tejidos de cefalópodos, con graves daños en la reproducción. El crudo residual, aun en dosis no letales, podría además haber alterado las señales químicas que usan peces damisela y rayas para encontrar pareja.
La mortandad masiva y el daño a huevos y larvas también redujeron la diversidad genética. En tres especies de peces linterna se detectó endogamia entre los sobrevivientes, una pérdida que los autores consideraron notable por su velocidad. «La diversidad genética es la póliza de seguro de la naturaleza», resumió Heather Bracken-Grissom, investigadora de FIU. Su colega Pedro A. Peres advirtió que incluso especies abundantes y extendidas, que no se consideraban vulnerables, pueden cambiar mucho sin que nadie lo note si no hay monitoreo.

México, sin compensaciones
Paul Takahashi, vocero de BP, aseguró que la compañía nunca olvidará a las 11 víctimas y que destinó más de 69.000 millones de dólares a la recuperación del Golfo. En 2015, la petrolera aceptó pagar 18.700 millones en multas e indemnizaciones tras las demandas del Departamento de Justicia de Estados Unidos y de cuatro estados.
Del otro lado del Golfo, el panorama es distinto. Las comunidades costeras de México no habían recibido compensación alguna hasta 2020 y siguen esperando, mientras BP niega que el petróleo haya llegado a aguas mexicanas. Los estados de Veracruz, Tamaulipas y Quintana Roo intentaron reclamar por costos de respuesta, contaminación y pérdida de turismo. Pero en 2015 la Corte Suprema de Estados Unidos se negó a revisar el fallo que les cerró el camino, que sostenía que los bienes afectados pertenecen al gobierno federal mexicano.
Para una región que comparte ese mar, el estudio deja una advertencia: los daños de un derrame en aguas profundas pueden prolongarse más allá de una década y media, y su recuperación sigue siendo incierta.


Fecha de Publicación
: 27/10/2026
País/Región: Estados Unidos - México
Fuentes Consultadas: Portal EcoNews, Portal ScienceAlert, Florida International University, Corte Suprema de Estados Unidos

COP17: una primera semana sin acuerdo en financiamiento

 


La COP17 cierra su primera semana con decisiones técnicas y el financiamiento todavía sin resolver

La cumbre de biodiversidad de Ereván aprobó sus primeros textos, pero el reparto del dinero, el Fondo de Cali y el balance global de las metas para 2030 quedan para los ministros, que llegan la semana próxima.

La COP17 de biodiversidad cerró su primera semana en Ereván, Armenia, con una serie de decisiones técnicas aprobadas. Los grandes temas siguen abiertos:
- el financiamiento;
- el reparto de beneficios por el uso de la información genética de la naturaleza;
- el alcance del primer balance global del Marco Mundial de Biodiversidad Kunming-Montreal.
Los definirán los ministros, que llegarán a la capital armenia para el segmento de alto nivel del 27 y 28 de octubre. El cierre está previsto para el viernes 30.
El punto de partida no es alentador. Según el informe de la Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica, los países no van por buen camino en 22 de las 23 metas fijadas en 2022 para detener y revertir la pérdida de naturaleza antes de 2030.

Lo que ya se aprobó
En la sesión plenaria del viernes 23, las delegaciones adoptaron las primeras decisiones:
- el Plan de Acción de Género;
- el mecanismo de intercambio de información del convenio;
- una decisión sobre comunicación y educación ambiental, enmendada a propuesta de Uruguay;
- una decisión sobre especies exóticas invasoras. Se aprobó después de eliminar una referencia a la transferencia de tecnología en “condiciones mutuamente acordadas”, que Brasil e Indonesia rechazaban;
- varios textos del Protocolo de Cartagena sobre bioseguridad.
En esa misma sesión, Ecuador y Panamá se ofrecieron como sedes de la próxima conferencia, la COP18. Así, la cumbre podría volver a América Latina después de la COP16 de Cali, en Colombia.

La pelea por el dinero
El financiamiento es el nudo de la cumbre. El marco de 2022 prevé movilizar al menos 200.000 millones de dólares anuales para la biodiversidad hacia 2030. De esa cifra, 30.000 millones deberían llegar cada año de los países desarrollados a los países en desarrollo. Según datos oficiales del convenio, entre 2020 y 2023 el financiamiento público internacional promedió apenas 4.400 millones de dólares anuales.
En los grupos de contacto, las delegaciones discuten ocho opciones para ampliar la lista de países que deben aportar, que no cambia desde hace dos décadas. Los países del Norte global sostienen que las realidades socioeconómicas cambiaron. Los del Sur insisten en que los desarrollados cumplan las obligaciones que fija el artículo 20 del convenio.
El Fondo de Cali muestra la magnitud del problema. Se creó en la COP16 para que las empresas que lucran con la información genética de la naturaleza compartan parte de sus ganancias. Su meta es reunir entre 1.000 y 10.000 millones de dólares anuales, pero al cierre de la primera semana tenía unos 10.600 dólares de cinco empresas, según WWF. Guatemala y Ecuador reclamaron que los aportes se traten como obligaciones y no como filantropía.

El papel de América Latina
Las posiciones de la región no fueron homogéneas:
- Ciencia: la Argentina se alineó con Rusia para que la cumbre apenas “tome nota” de las evaluaciones científicas de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas. Colombia, en cambio, apoyó “acogerlas”, junto con la Unión Europea y Noruega.
- Alta mar: la delegación argentina propuso, junto con Arabia Saudita, eliminar una referencia al nuevo tratado sobre la biodiversidad en alta mar. México y la Unión Europea se opusieron.
- Información genética: la Argentina sostuvo que los beneficios por su uso no deben depender de la buena voluntad privada.
- Comercio: Brasil defendió que las medidas de conservación forestal no se conviertan en restricciones encubiertas al comercio. Chocó así con la propuesta europea de alinearlas con las reglas de la Organización Mundial del Comercio.

Lo que viene
Quedan pendientes dos temas centrales. Uno es el texto del balance global, con fuertes diferencias sobre cómo aumentar la ambición de los compromisos nacionales. El otro es el funcionamiento del nuevo órgano permanente de los pueblos indígenas y las comunidades locales, creado en Cali. El lunes 26 habrá una jornada dedicada al financiamiento.
Para la segunda semana se esperan más de 70 ministros y unas 150 delegaciones de alto nivel. Armenia apuesta a cerrar la cumbre con la Hoja de Ruta de Ereván, una guía para acelerar la aplicación del marco. El viceministro de Relaciones Exteriores, Robert Abisoghomonyan, la calificó como “uno de los logros más importantes de la República de Armenia”.
Para las organizaciones ambientales, la primera semana llegó a las decisiones difíciles sin resolverlas. “El éxito se medirá, en definitiva, no por lo que se acuerde en Ereván”, advirtió Durrel Nzene Halleson, responsable de políticas de WWF en África. Para él, lo que cuenta es la aplicación concreta en los territorios.


Fecha de Publicación: 26/10/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Portal Armenpress, Portal AfricaBrief, Portal The Climate Watch, Portal Carbon Brief, Earth Negotiations Bulletin (IISD), Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica, WWF.

Arrecifes de coral, al borde del colapso global

 


El 96% de los arrecifes de coral del mundo enfrenta un riesgo crítico de colapso antes de 2075

La primera evaluación global de la UICN sobre los ecosistemas de arrecifes clasifica en peligro crítico a casi todos los del planeta, incluidos los del Caribe, Brasil y el Pacífico latinoamericano, por el calentamiento de los océanos.

El 96% de los ecosistemas de arrecifes de coral de aguas cálidas y poco profundas del planeta enfrenta un riesgo extremadamente alto de colapso para 2075. La causa principal es el calentamiento de los océanos provocado por el cambio climático. Así lo advierte la primera evaluación global de estos ecosistemas en la Lista Roja de Ecosistemas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). El informe se presentó este jueves 22, durante la COP17 de biodiversidad que se desarrolla en Ereván, Armenia.
El estudio analizó 127 ecorregiones tropicales y subtropicales, que suman 188.362 kilómetros cuadrados de arrecifes en más de 80 países y territorios. De ellas, 122 quedaron en peligro crítico, la categoría de mayor riesgo, y abarcan el 99,8% de la superficie evaluada. Otras cuatro no tienen datos suficientes. La restante, la de las islas Galápagos occidentales, figura como colapsada desde el episodio de El Niño de 1982 y 1983.

Un trabajo de 250 especialistas
En la evaluación trabajaron más de 250 expertos, organizados en diez equipos regionales. La coordinaron la UICN, la Universidad de Melbourne y la organización CORDIO África Oriental, junto con las redes regionales de monitoreo de arrecifes.
Para proyectar el riesgo, los científicos usaron el escenario intermedio del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, que prevé un calentamiento global de 2,7 grados a fines de siglo. La diferencia es contundente. Si solo se tuvieran en cuenta los cambios observados en los últimos 50 años, el 24% de las ecorregiones estaría en peligro crítico. Con las proyecciones de calor, la cifra sube al 96%.
“El calentamiento del océano supera ya cualquier cosa en su historia”, advirtió Marcos Valderrábano, responsable del programa de la Lista Roja de Ecosistemas de la UICN. Se refería a las olas de calor que provocan blanqueamientos masivos.

América Latina, en la zona roja
Entre los sistemas en peligro crítico figuran algunos de los más extensos y biodiversos del planeta: la Gran Barrera de Coral australiana, el Triángulo de Coral del Pacífico occidental, el Sistema Arrecifal Mesoamericano y los arrecifes del Mar Rojo.
El impacto en la región es directo:
- Caribe: las diez ecorregiones quedaron en peligro crítico.
- Pacífico tropical oriental: nueve de diez están en esa categoría, y la restante, Galápagos occidental, ya colapsó.
- Brasil: cinco de las ocho ecorregiones evaluadas están en peligro crítico y las otras tres no tienen datos suficientes. La UICN menciona parte del norte brasileño entre las zonas donde es prioritario completar la información.

Qué significa el colapso
Un arrecife colapsa cuando pierde las características que lo definen. Desaparecen casi por completo los corales duros que forman su estructura, y pasan a dominar las algas, los escombros y las esponjas. Eso altera las redes alimentarias y reduce la capacidad del arrecife de sostener la vida marina.
Además del calor, la sobrepesca afecta al 63% de los ecosistemas evaluados. Entre las especies más afectadas están los peces loro, que controlan las algas, y los meros. El desarrollo costero, la contaminación y el turismo excesivo completan la lista de presiones. Las consecuencias alcanzan a la pesca, al turismo y a la seguridad de las comunidades costeras que dependen de estos ecosistemas.

Todavía hay margen
La UICN aclara que estar en peligro crítico no significa estar colapsado: la mayoría de los arrecifes todavía conserva coral vivo y sigue funcionando. “Esto debe ser una llamada de atención en lugar de un motivo de desesperación”, afirmó Mishal Gudka, director de Investigación de CORDIO África Oriental y responsable científico del estudio.
El organismo hace estas recomendaciones:
- Reducir de forma ambiciosa las emisiones de gases de efecto invernadero, idealmente para mantener el calentamiento cerca de 1,5 grados.
- Proteger los arrecifes que mejor resisten, como los del norte del Mar Rojo, Papúa Nueva Guinea y Bermudas.
- Recuperar las poblaciones de peces clave.
- Reducir la contaminación de origen terrestre.
“No es demasiado tarde para dar a los arrecifes una oportunidad de recuperarse”, sostuvo la directora general de la UICN, la costarricense Grethel Aguilar.
El informe llega una semana después de otra evaluación de la UICN, publicada en la revista Nature, según la cual el 44% de las especies de corales que forman arrecifes está amenazado. También llega un día después de que la ONU advirtiera que, con los compromisos actuales, el mundo va camino a un calentamiento de 2,6 grados en este siglo.


Fecha de Publicación: 24/10/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Agencia EFE, Portal Gulf News (AFP), Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), CORDIO África Oriental.

Arrancó la COP17 en un mundo en deuda con la naturaleza

 


Arrancó la COP17 de biodiversidad en Armenia con la advertencia de que las metas de 2030 están lejos

La conferencia de la ONU reúne en Ereván a cerca de 200 países para el primer balance del Marco Kunming-Montreal, con menos de la mitad de las metas nacionales en camino y un fuerte déficit de financiamiento como telón de fondo.

Con la advertencia de que el mundo no va por buen camino para frenar la pérdida de naturaleza, comenzó en Ereván, la capital de Armenia, la 17.ª Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica de las Naciones Unidas, la COP17. Durante dos semanas, hasta el 30 de octubre, delegaciones de cerca de 200 países realizarán el primer balance global del Marco Mundial de Biodiversidad Kunming-Montreal, el acuerdo que en 2022 fijó 23 metas para detener y revertir la destrucción de la naturaleza antes de 2030.
“Debemos reconocer con toda honestidad que, colectivamente, aún no vamos por buen camino”, afirmó el primer ministro armenio, Nikol Pashinián, en la ceremonia inaugural. Recordó que solo quedan cuatro años hasta 2030 y advirtió que existe una brecha significativa entre la ambición y la implementación. En la primera sesión plenaria, el ministro de Medio Ambiente de Armenia, Hambardzum Matevosyan, fue elegido presidente de la COP17 por un período de dos años y llamó a convertir los compromisos en cambios reales.

Un balance preocupante
La cumbre comienza con un diagnóstico poco alentador. El informe sobre el estado de la acción por la biodiversidad, presentado el 15 de octubre por el secretario general de la ONU, António Guterres, concluyó que menos de la mitad de las metas nacionales evaluadas por los países avanzan al ritmo necesario.
Los datos muestran avances en la planificación: más del 70% de las 196 Partes del convenio presentó sus informes nacionales, casi el 90% fijó metas nacionales de biodiversidad y cerca del 60% elaboró sus estrategias y planes de acción. Además, pueblos indígenas, comunidades locales, gobiernos subnacionales, empresas y organizaciones de la sociedad civil registraron unos 5.000 compromisos. Sin embargo, los compromisos para la meta de conservar el 30% de la tierra y el mar en 2030 quedan muy lejos del objetivo, y los mayores retrasos se concentran en las áreas que exceden a los ministerios de Ambiente, como la acción empresarial, el consumo sostenible, los subsidios perjudiciales y el financiamiento.
“Sabemos dónde estamos. Sabemos dónde están las brechas”, resumió Astrid Schomaker, secretaria ejecutiva del Convenio sobre la Diversidad Biológica, quien convocó a trabajar juntos para cerrarlas.

El dinero, en el centro
El financiamiento será uno de los ejes más tensos de la negociación. El marco de 2022 prevé movilizar 200.000 millones de dólares anuales de todas las fuentes para la biodiversidad, incluidos 30.000 millones de financiamiento público internacional de los países ricos hacia los países en desarrollo. Pero la ayuda oficial al desarrollo cayó con fuerza en los últimos tres años, y la Unión Europea busca que China y otras grandes economías emergentes aumenten sus aportes. El ministro chino de Ambiente, Huang Runqiu, advirtió sobre el enorme déficit mundial de financiamiento para la biodiversidad.
El acuerdo también establece reducir en al menos 500.000 millones de dólares anuales, para 2030, los incentivos y subsidios perjudiciales para la naturaleza. En contraste, los subsidios a los combustibles fósiles alcanzan unos 2,6 billones de dólares al año. “Subvencionar los combustibles fósiles equivale a subvencionar el suicidio”, sostuvo Guterres.

La hoja de ruta de Ereván
Las delegaciones buscan acordar la llamada hoja de ruta de Ereván, un conjunto de decisiones para acelerar la implementación de las metas, cerrar la brecha de financiamiento y recuperar el rumbo de los compromisos de conservación. En paralelo, se celebran las reuniones de los protocolos de Cartagena, sobre seguridad de la biotecnología, y de Nagoya, sobre el acceso a los recursos genéticos y la distribución de sus beneficios.
La conferencia reúne además a científicos, organizaciones no gubernamentales y representantes de pueblos indígenas. Pashinián pidió que los pueblos originarios, las mujeres, los jóvenes, la comunidad científica, las empresas y la sociedad civil sean socios reales del proceso y no meros participantes.

Críticas y contexto
La cumbre se desarrolla en un momento de crisis del multilateralismo, desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. El propio país anfitrión enfrenta cuestionamientos: organizaciones ambientales criticaron que el gobierno armenio haya aprobado recientemente la operación de la mina de oro de Amulsar, pese a las objeciones ambientales y de derechos humanos que arrastra desde hace años. Greenpeace, por su parte, desplegó un globo aerostático con la consigna “La demora es destrucción”.
Para los países del Sur Global, que albergan gran parte de la biodiversidad del planeta, la COP17 será una prueba de si los compromisos financieros se cumplen. La cumbre se realiza tres semanas antes de la COP31 sobre cambio climático, prevista en Turquía.


Fecha de Publicación: 20/10/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Diario La Nación (Costa Rica), Portal Infobae, Portal Down To Earth, Agencia Armenpress, Radio Pública de Armenia, Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), Organización de las Naciones Unidas (ONU).

El 44% de los corales de arrecife, en riesgo de extinción

 


El cambio climático pone en riesgo de extinción al 44% de los corales que forman arrecifes

Una reevaluación global de la Lista Roja de la UICN, publicada en Nature, confirma que 340 especies de corales formadores de arrecifes están amenazadas y advierte que la cifra real sería todavía mayor tras el último blanqueamiento masivo.

Casi la mitad de las especies de corales que construyen los arrecifes del planeta está en riesgo de extinción, y el cambio climático es el principal responsable. Así lo confirma una reevaluación global de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), publicada en la revista Nature, que muestra un deterioro sostenido de estos ecosistemas en las últimas décadas.
El estudio, realizado por el Grupo de Especialistas en Corales de la Comisión de Supervivencia de Especies de la UICN con el aporte de más de 60 especialistas, analizó 892 especies de corales formadores de arrecifes. De las 774 que cuentan con datos suficientes, 340, el 44%, están amenazadas: 33 se encuentran en peligro crítico, 251 en peligro y 56 en situación vulnerable. La evaluación anterior había analizado 845 especies, y las que carecían de datos suficientes bajaron de 141 a 118.
El dato del 44% se había adelantado en noviembre de 2024, durante la cumbre climática COP29, y ahora quedó respaldado por la publicación científica revisada por pares.

Un deterioro de décadas
La comparación con evaluaciones anteriores muestra la magnitud del cambio. En 2008, cuando se realizó la primera evaluación global, alrededor de un tercio de las especies estaba amenazado. El índice de la Lista Roja para los corales, que vale 1 cuando ninguna especie está en alto riesgo, pasó de 0,96 antes de 1998 a 0,89 en 2008 y a 0,74 en 2024.
El cambio climático es la amenaza dominante: determina la situación de más del 90% de las especies en mayor riesgo. El aumento de la temperatura del mar provoca el blanqueamiento de los corales, que pierden las algas con las que viven en simbiosis y, si el estrés se prolonga, mueren.
La situación es grave en todas las regiones. En el Indo-Pacífico, el 43% de las especies evaluadas está amenazado, y en el Atlántico la proporción llega al 50%. Entre las más afectadas figura la familia Acroporidae del Indo-Pacífico, con 191 de sus 279 especies en peligro. En el Caribe, los corales cuerno de ciervo y cuerno de alce, dos de las especies emblemáticas de los arrecifes de la región, figuran en peligro crítico.

La cifra real sería peor
Los autores advierten que el panorama actual probablemente sea todavía más grave. Los datos utilizados llegan hasta 2020, por lo que la evaluación no incluye el cuarto evento global de blanqueamiento, ocurrido entre 2023 y 2025. Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos, en abril de 2025 el estrés térmico capaz de causar blanqueamiento afectaba a cerca del 84% de la superficie de arrecifes del mundo. Por eso, la proporción de especies en riesgo seguramente supera hoy el 44%.
A eso se suma el fenómeno de El Niño que se desarrolla en el Pacífico. David Obura, copresidente del Grupo de Especialistas en Corales de la UICN, director de CORDIO East Africa y presidente de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), advirtió que ese fenómeno añade “un nivel aterrador de riesgo adicional” y estimó, como opinión experta, que más de la mitad de las especies podría quedar en riesgo tras este episodio.
La investigadora Francoise Cabada-Blanco, copresidenta del grupo y profesora de la Universidad de Portsmouth, señaló que “los arrecifes de coral experimentan un cambio ambiental rápido”, aunque las respuestas varían mucho entre especies y regiones, lo que exige mejores datos locales para proteger y restaurar los arrecifes.

Qué proponen los científicos
La UICN aclara que la Lista Roja mide el riesgo relativo de extinción y no predice si una especie desaparecerá ni cuándo. Beth Polidoro, de la Universidad Estatal de Arizona y coordinadora de la autoridad de la Lista Roja de corales, ya había reclamado en 2024 reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero junto con acciones contra las amenazas locales. Las recomendaciones actuales van en la misma línea: reducir las causas del cambio climático, ya que cada décima de grado de calentamiento evitada ayuda a conservar la biodiversidad de los corales; reforzar la conservación y la gestión de los arrecifes más resilientes, y mejorar los datos sobre cómo responde cada especie en cada región.
El nuevo diagnóstico de la UICN llega en la antesala de la COP17 de biodiversidad, que comienza el 19 de octubre en Armenia, y de la COP31 sobre cambio climático, prevista en noviembre en Turquía.


Fecha de Publicación: 19/10/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Portal Nature World News, Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), revista Nature, Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos (NOAA).

Biodiversidad: menos de la mitad de las metas 2030, en camino

 


La ONU advierte que las metas de biodiversidad 2030 no se cumplirán al ritmo actual

El primer balance mundial del Marco de Kunming-Montreal muestra que el compromiso de los países con la biodiversidad nunca fue tan amplio, pero menos de la mitad de las metas nacionales avanza al ritmo necesario, y el financiamiento sigue siendo el principal obstáculo.

A cuatro años de que casi todos los países del mundo se comprometieran a frenar y revertir la pérdida de biodiversidad antes de 2030, el primer balance oficial ofrece una conclusión doble. El compromiso político es más amplio que nunca, pero la implementación avanza demasiado lento para cumplir las metas. Así lo establece State of Biodiversity Action: The Global Report on collective progress (Estado de la acción por la biodiversidad: informe mundial sobre el progreso colectivo). El informe fue presentado el 15 de octubre de 2026 en Ereván, Armenia, por el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, junto con la Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB).
El documento es la primera evaluación mundial completa del avance hacia el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal. Ese acuerdo, adoptado en diciembre de 2022, fija 23 metas para 2030 y una visión de “vivir en armonía con la naturaleza” para 2050. El informe sirve de base para la revisión mundial que harán las 196 Partes del Convenio durante la COP17, la 17.ª Conferencia de las Partes, que se celebra en la capital armenia del 19 al 30 de octubre.

Cómo se construyó el balance
El informe se apoya sobre todo en los informes nacionales que las Partes presentaron sobre su propio avance. Según la Secretaría, se recibieron 129 informes nacionales, más de 160 conjuntos de metas nacionales y más de 80 estrategias y planes de acción nacionales en materia de biodiversidad actualizados. Con esos documentos, cada país traduce el marco global a sus propias políticas. La información se completó con indicadores globales, evaluaciones científicas y un portal donde actores no estatales registran sus compromisos.
La comparación con el punto de partida muestra el avance en la adhesión formal. De acuerdo con el resumen del informe, 162 Partes, el 83 % del total, fijaron metas nacionales alineadas con el Marco. En promedio, cada una aborda 22 de las 23 metas globales. En 2020, al cierre del ciclo anterior de compromisos, solo lo había hecho alrededor de la mitad de los países. A esto se suman unos 5.000 compromisos de pueblos indígenas, comunidades locales, gobiernos subnacionales, empresas y organizaciones de la sociedad civil.
El método tiene una limitación que el propio documento reconoce. Gran parte del diagnóstico descansa en autoevaluaciones de los gobiernos. Además, algunos grupos de países, como los pequeños Estados insulares en desarrollo, presentaron menos informes a tiempo y quedaron subrepresentados.

Menos de la mitad, en camino
El dato central es que menos de la mitad de las metas nacionales evaluadas por las propias Partes avanza al ritmo necesario. En ninguna de las 23 metas globales la mayoría de los países se consideró encaminada.
Las metas que los gobiernos califican más a menudo como “en camino” son:
- la planificación espacial (Meta 1);
- la restauración de ecosistemas degradados (Meta 2);
- la conservación del 30 % de tierras y mares (Meta 3);
- la reducción de los impactos del cambio climático sobre la biodiversidad (Meta 8);
- la participación de los pueblos indígenas y comunidades locales (Meta 22).

En el extremo opuesto aparecen:
- la gestión de especies invasoras (Meta 6);
- los espacios verdes urbanos (Meta 12);
- la información de las empresas sobre sus impactos (Meta 15);
- el consumo sostenible (Meta 16);
- la eliminación de subsidios dañinos (Meta 18);
- el financiamiento (Meta 19).

Los indicadores globales, sin embargo, no siempre coinciden con esas percepciones. El progreso medido es menor en metas como la conservación del 30 % (Meta 3), la recuperación de especies amenazadas (Meta 4), el financiamiento (Meta 19) y la igualdad de género (Meta 23). La Meta 3, conocida como “30x30”, exige que para 2030 esté efectivamente conservado al menos el 30 % de las áreas terrestres, de aguas continentales y marinas, mediante áreas protegidas u otras medidas de conservación. La Meta 2, por su parte, apunta a restaurar el 30 % de los ecosistemas degradados en el mismo plazo. La contradicción más evidente está justamente en la Meta 3: muchos gobiernos se consideran encaminados, pero la suma de los compromisos nacionales queda muy por debajo del 30 % de las tierras y los mares del planeta en 2030.

El dinero, el principal cuello de botella
Los medios de implementación, es decir, financiamiento, capacidades técnicas, cooperación y datos, aparecen como la barrera más persistente. La Meta 19 fija el hito de movilizar 20.000 millones de dólares anuales de financiamiento internacional para países en desarrollo hacia 2025. Según el resumen, ese hito probablemente no se alcanzó, aunque la evaluación definitiva requiere datos completos de ese año.
Un borrador previo del informe, difundido el 26 de julio de 2026, permitía dimensionar la brecha. Según ese documento, el financiamiento público internacional para biodiversidad promedió unos 4.400 millones de dólares anuales entre 2020 y 2023, con un máximo de 5.200 millones en 2023, lejos de los 20.000 millones comprometidos. El mismo borrador señalaba que los 22 países que informaron el valor de sus subsidios dañinos para la naturaleza reportaron 268.000 millones de dólares entre 2022 y 2025. Consideraba probable que esa cifra estuviera subestimada, frente a la meta de reducir esos subsidios en al menos 500.000 millones de dólares anuales hacia 2030. También describía como “particularmente limitado” el progreso del Fondo Cali, creado para que las empresas que se benefician de la información genética de la biodiversidad compartan parte de sus ganancias.
Guterres advirtió que muchos de los elementos decisivos para avanzar, como el financiamiento, las capacidades, la cooperación y los datos, siguen ausentes.

Lo que falta en las metas nacionales
El informe identifica otro problema: aun cuando los países fijaron metas, estas no siempre cubren todo el alcance de las globales. Muchas Partes adoptaron metas de incentivos positivos para la biodiversidad, pero muchas menos se comprometieron a reducir los subsidios dañinos. Las metas nacionales tampoco abordan lo suficiente el acceso a la información y a la justicia ambiental, los derechos sobre tierras y territorios ni la protección de los conocimientos tradicionales.
Sobre los pueblos indígenas y las comunidades locales, el documento reconoce avances en su participación en las decisiones, aunque desiguales. También advierte que suelen carecer de recursos para ampliar su contribución. Las metas que buscan integrar la biodiversidad en todas las áreas de gobierno, como la planificación espacial y la incorporación de la naturaleza en las políticas sectoriales (Metas 1 y 14), muestran un progreso limitado.

Un diagnóstico que coincide con la ciencia
El balance oficial coincide con las evaluaciones científicas recientes. En diciembre de 2024, la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) estimó que la biodiversidad disminuyó entre un 2 % y un 6 % por década durante los últimos 30 a 50 años. Además, el Informe Planeta Vivo 2026, publicado el 8 de octubre por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y la Sociedad Zoológica de Londres, registró una caída promedio del 73 % en las poblaciones de vertebrados silvestres monitoreadas entre 1970 y 2022. En América Latina y el Caribe, esa caída llegó al 95 %.
Inger Andersen, directora ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), sostuvo que el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación no pueden abordarse por separado. Hambardzum Matevosyan, ministro de Ambiente de Armenia y presidente de la COP17, afirmó que la conferencia debe determinar en qué punto está el mundo, qué funciona y dónde el progreso se queda corto.
Astrid Schomaker, secretaria ejecutiva del CDB, resumió el sentido del informe: “Sabemos dónde estamos. Sabemos dónde están las brechas”. Ahora, agregó, el desafío es trabajar juntos para cerrarlas. Con poco más de cuatro años por delante, el documento concluye que, sin una aceleración sustancial de la implementación, las metas de 2030 no se alcanzarán.


 
Fecha de Publicación:
17/10/2026
País/Región:
Internacional
Fuentes Consultadas: Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), Carbon Brief, Organización de las Naciones Unidas (ONU), Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES)


Documentos y descargas oficiales:

- State of Biodiversity Action: The Global Report on collective progress, informe completo (Secretaría del CDB), en inglés: 
- Resumen del informe mundial 2026 (Secretaría del CDB), en inglés: 
- Comunicado de prensa oficial del 15 de octubre de 2026 (Secretaría del CDB), en inglés: 
- Página oficial de la COP17 (CDB)

Deforestación cayó 15 % en 2025, pero el avance sigue frágil

 


La deforestación cayó un 15 % en 2025, pero el avance depende de elecciones en América Latina

La Evaluación de la Declaración sobre los Bosques 2026 registra la mayor caída de la deforestación de la década, impulsada por América Latina, pero advierte que el mundo sigue un 70 % fuera de rumbo para cumplir la meta de 2030 y que los avances pueden revertirse con un cambio de gobierno.

El mundo perdió algo más de 7 millones de hectáreas de bosque en 2025, un 15 % menos que el año anterior. Es la mayor caída anual registrada desde el período de referencia 2018-2020, y el motor principal fue América Latina, donde la deforestación tropical se redujo un 33 %. Sin embargo, el avance no alcanza para cumplir el compromiso de terminar con la deforestación en 2030. Además, descansa sobre bases frágiles, porque depende en gran medida de la voluntad política de un puñado de gobiernos, varios de ellos en plena transición electoral.
Así lo concluye la Evaluación de la Declaración sobre los Bosques 2026, presentada el 13 de octubre de 2026 por una coalición de más de dos docenas de organizaciones de la sociedad civil y de investigación coordinada por la consultora Climate Focus. El informe salió en vísperas de la COP17 sobre biodiversidad, que se celebra este mes en Ereván, Armenia, y de la COP31 sobre cambio climático, prevista para noviembre en Antalya, Turquía.

Una meta que se aleja
La evaluación mide el avance hacia la Declaración de Glasgow sobre los Bosques y el Uso de la Tierra. Fue firmada en 2021 durante la COP26 por 145 países, que se comprometieron a detener y revertir la pérdida de bosques hacia 2030. Para lograrlo, la deforestación debería haberse reducido en alrededor de un millón de hectáreas por año desde 2021. En la práctica, se mantuvo casi constante, en torno a 8,3 millones de hectáreas anuales, hasta 2024.
El resultado es que el mundo está un 70 % fuera de la trayectoria necesaria. Si se hubiera seguido el camino comprometido, hoy seguirían en pie 10,7 millones de hectáreas de bosque taladas desde el inicio de la década, una superficie equivalente a Islandia o Cuba. Las proyecciones del informe muestran lo que está en juego. Aun si la caída del 15 % se repitiera cada año hasta 2030, se perderían otros 22,5 millones de hectáreas. Si se mantuviera el ritmo promedio de reducción de la década, cercano al 3 % anual, la pérdida rondaría los 32 millones. La deforestación de 2025 liberó, además, unas 3.900 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente.
Iván Palmegiani, coautor del informe, advirtió que el déficit de progreso global creció cada año desde 2021. Según explicó, cada hectárea perdida aumenta la deuda que las generaciones actuales y futuras deberán saldar para cumplir el compromiso.

América Latina: un avance reversible
La región tropical de América Latina y el Caribe perdió 2,5 millones de hectáreas de bosque en 2025, un 33 % menos que en el período de referencia y la mayor reducción anual de todas las regiones. Brasil concentra alrededor del 60 % de la Amazonía. Allí, la caída se atribuye al refuerzo de la vigilancia ambiental con sistemas satelitales de monitoreo en tiempo real y al relanzamiento del plan federal de prevención y control de la deforestación en la Amazonía Legal. Colombia alcanzó mínimos históricos de deforestación en 2023 antes de un repunte en 2024, y en su caso el informe destaca las políticas para contener la expansión ganadera.
Erin Matson, autora principal del estudio y consultora de Climate Focus, celebró el resultado, pero advirtió que esos avances “son frágiles y pueden revertirse”. Según explicó, hubo grandes vaivenes en algunos países cuando nuevos gobiernos descartaron políticas forestales, retiraron fondos para el control o debilitaron la aplicación de la ley con su discurso público.
El calendario político le da relevancia inmediata a esa advertencia. La segunda vuelta presidencial en Brasil está prevista para el 25 de octubre, entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro. La coalición señaló que su resultado podría tener graves implicaciones para el futuro de la Amazonía. Los especialistas citan como antecedente el período iniciado en 2019. Según Ana Flávia Corleto, analista jurídica de Climate Policy Initiative, en esos años hubo recortes presupuestarios, falta de personal en los organismos ambientales y desmantelamiento de estructuras de gobernanza. Eso llevó a interrumpir el plan contra la deforestación y a un aumento de la pérdida de bosques entre 2019 y 2021. El Observatório do Clima analizó los programas de gobierno de ambos candidatos. El de Lula incluye 16 de los 28 compromisos ambientales que la organización considera necesarios, y el de su rival, uno.
En Colombia, la coalición advirtió que el nuevo presidente, Abelardo de la Espriella, prometió ampliar la exploración de petróleo y gas. Durante la campaña, además, propuso extender la frontera agrícola en 1,5 millones de hectáreas. El informe considera ambas medidas amenazas potenciales para los bosques. Su programa incluye, a la vez, una estrategia ambiental que propone perseguir penalmente a quienes financian la deforestación. Los especialistas también mencionan a Perú entre los países cuyos avances podrían verse afectados por cambios de orientación política.
A estos riesgos se suma el climático. El informe advierte que el calentamiento global, combinado con la deforestación, podría empujar a la Amazonía hacia un punto de inflexión. Pasado ese umbral, el bosque pierde su capacidad de reciclar humedad y empieza a degradarse hacia formaciones más secas.

África tropical, a la par de América Latina
El dato más inquietante llega desde África. Por primera vez desde que existen registros, la deforestación anual en África tropical se ubicó a la par de la de América Latina tropical, que históricamente fue el principal foco de pérdida de bosques del planeta. La región africana perdió 2,4 millones de hectáreas en 2025, frente a 2,5 millones en América Latina, y su deforestación siguió en aumento. También creció allí un 25 % la degradación forestal, que es el deterioro progresivo del bosque por tala selectiva, extracción de recursos o incendios, sin que desaparezca por completo la cobertura. En América Latina tropical, en cambio, la degradación cayó un 50 %.
Según el informe, ambas regiones avanzaron en direcciones opuestas. Samuel Nguiffo, abogado camerunés y fundador del Centro para el Ambiente y el Desarrollo, atribuyó la situación a la falta de capacidad estatal y de voluntad política, y a legislaciones forestales débiles. Explicó que en la gestión de los bosques de África Central sigue predominando la dimensión económica: la tala para madera y la conversión del bosque para agroindustria o minería. “Perder semejante superficie de bosque cada año es un desastre”, resumió.
En Asia tropical, la deforestación alcanzó 1,6 millones de hectáreas. Fue el segundo año consecutivo con un descenso modesto, aunque las tasas siguen cerca de las del período de referencia.

Degradación, incendios y El Niño
La degradación de los bosques húmedos tropicales llegó a 3,5 millones de hectáreas en 2025, un 34 % menos que en 2024, un año excepcional por los incendios. La pérdida de bosque tropical primario, el más antiguo y menos alterado, sumó 4,3 millones de hectáreas. Es un 36 % menos que el año anterior, pero todavía un 11 % por encima del nivel de referencia. El informe aclara que buena parte de esa mejora se explica porque terminó un pico de pérdidas por incendios en la cuenca amazónica, no por un cambio estructural en la protección.
El panorama podría empeorar a corto plazo. Los autores advierten sobre las proyecciones de un episodio intenso de El Niño, el fenómeno de calentamiento del Pacífico tropical que altera las lluvias en buena parte del planeta. Si se confirma, podría producir un aumento repentino de la degradación por incendios en la mayoría de las regiones tropicales.

El dinero, en la dirección contraria
El informe también contrasta los flujos financieros. El financiamiento público internacional para los bosques promedió 6.100 millones de dólares anuales entre 2022 y 2025, más del triple que en 2018-2020. En cambio, los subsidios agrícolas potencialmente dañinos rondan los 410.000 millones de dólares al año, unas 67 veces más. Los subsidios a los combustibles fósiles alcanzaron 921.000 millones en 2024. Además, entre 2016 y 2025 el sector financiero otorgó más de 429.000 millones de dólares en créditos a empresas de seis cadenas productivas asociadas al riesgo de deforestación.
Por eso, las recomendaciones apuntan a reorientar esos subsidios y a exigir debida diligencia obligatoria a empresas e instituciones financieras. También piden asegurar derechos de tenencia de la tierra para comunidades locales y pueblos indígenas, y sostener la aplicación de la ley por encima de los compromisos voluntarios. Corleto sostuvo que ninguna salvaguarda institucional puede aislar por completo la política ambiental de los cambios de gobierno. Sin embargo, un buen diseño puede hacer más difíciles los retrocesos, por ejemplo con protecciones en marcos jurídicos difíciles de modificar y con responsabilidades repartidas entre niveles de gobierno.
Robert Nasi, director general del Centro de Investigación Forestal Internacional (CIFOR), coincidió en que la permanencia exige marcos legales vinculantes y el fin de los subsidios que financian la destrucción. Sin esos cambios, advirtió, “simplemente estamos deteniendo temporalmente la pérdida de bosques, sin detenerla por completo”.


Fecha de Publicación: 15/10/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Diario El País (España), Agencia EFE Verde, Asharq Al-Awsat, Forest Declaration Assessment Partners, Centro de Investigación Forestal Internacional (CIFOR)

Documentos y descargas oficiales:

- Forest Declaration Assessment 2026, informe completo (Forest Declaration Assessment Partners), en inglés
- Summary for Policymakers: Forest Declaration Assessment 2026, resumen para responsables de políticas (Forest Declaration Assessment Partners), en inglés
- Resumen para responsables de políticas de la edición 2025, en español (Forest Declaration Assessment Partners).


COP17. El mundo llega con metas de naturaleza atrasadas

 


El mundo llega a la COP17 de biodiversidad con retrasos en sus metas para salvar la naturaleza

Casi 200 países se reúnen en Armenia para la primera revisión global del acuerdo de Kunming-Montreal, con compromisos insuficientes, poco dinero y billones en subsidios que dañan los ecosistemas.

El mundo llega rezagado a la cita más importante del año para la naturaleza. Representantes de casi 200 países se reunirán del 19 al 30 de octubre en Ereván, la capital de Armenia, en la COP17 de la Convención de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica, con un diagnóstico incómodo: la mayoría de las metas acordadas para frenar la destrucción de los ecosistemas antes de 2030 avanza demasiado lento.
La conferencia será la primera revisión global del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, aprobado en 2022 y considerado el equivalente para la naturaleza del Acuerdo de París. El acuerdo fija 23 metas para detener y revertir la pérdida de biodiversidad en esta década, entre ellas proteger al menos el 30% de las tierras, las aguas continentales y los océanos del planeta, el llamado objetivo 30x30.
“¿Vamos en la dirección correcta? Sí, pero a un ritmo demasiado lento”, resumió Astrid Schomaker, secretaria ejecutiva del Convenio sobre la Diversidad Biológica. La funcionaria sostuvo que las metas de 2030 todavía son alcanzables, pero solo con cambios significativos, en especial en los subsidios a la agricultura y a los combustibles fósiles.

Compromisos que no alcanzan
Una evaluación provisoria atribuye los retrasos a la falta de alineación entre los objetivos nacionales y los compromisos internacionales y a una ambición insuficiente de los Estados. Ya en febrero, al cerrar una reunión preparatoria en Roma, la secretaría del Convenio había advertido una brecha entre la ambición global del marco y lo que los países se proponen en casa. Para entonces, alrededor del 75% de las Partes había presentado sus metas nacionales, pero solo una fracción había actualizado sus estrategias completas de biodiversidad.
Los números del objetivo 30x30 reflejan esa distancia. Hoy, cerca del 17% de la superficie terrestre está bajo alguna forma de protección. Según un análisis de la organización Campaign for Nature, aun si los gobiernos cumplieran todos sus compromisos actuales, hacia el final de la década se protegería alrededor del 27% de las tierras y aguas continentales y apenas cerca del 12% de los océanos.
Brian O’Donnell, director de Campaign for Nature, advirtió que la inacción puede traducirse en extinción de especies, tormentas más destructivas y la propagación de nuevas enfermedades.

El dinero, en la dirección equivocada
El financiamiento será otro de los ejes. El marco prevé movilizar al menos 200.000 millones de dólares anuales para 2030, de los cuales 30.000 millones deberían llegar a los países en desarrollo a través de la cooperación internacional. Los recursos actuales están lejos de esas cifras.
El caso más elocuente es el Fondo de Cali, creado tras la COP16 celebrada en Colombia para que las empresas que se benefician de los recursos genéticos de los países en desarrollo compartan una pequeña parte de sus ganancias. Su meta era recaudar 1.000 millones de dólares por año, pero hasta ahora apenas reunió 6.000 dólares. Schomaker admitió que el arranque fue más lento de lo esperado.
Mientras tanto, el dinero público sigue fluyendo en sentido contrario. Según Naciones Unidas, los gobiernos destinan unos 2,6 billones de dólares por año a subsidios dañinos para el ambiente, sobre todo en agricultura, industria y combustibles fósiles, y por cada dólar que se invierte en proteger o restaurar la naturaleza, casi 30 se dirigen a actividades que la degradan. Más de 130 empresas y entidades financieras enviaron una carta a los gobiernos para pedir que se reformen esos incentivos.

Qué se juega en Ereván
La agenda incluirá la deforestación, la contaminación de los océanos, los subsidios perjudiciales y el papel del sector privado. Una cumbre de líderes reunirá a una decena de jefes de Estado, y el secretario general de la ONU, António Guterres, participará de la primera revisión de avances. Todo ocurre a menos de un mes de la COP31 sobre cambio climático, que se celebrará en Turquía.
Schomaker reconoció que el contexto geopolítico, con los conflictos en Medio Oriente y Ucrania y las presiones presupuestarias, complica las negociaciones. Agnès Hallosserie, directora de biodiversidad del Instituto de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales de Francia, consideró que avanzar en la reforma de los subsidios y dar un impulso más fuerte al tema agrícola bastaría para considerar exitosa la conferencia. Para An Lambrechts, especialista en biodiversidad de Greenpeace Internacional, el resultado más importante debe ser un cambio de rumbo claro.
Para América Latina, que fue sede de la COP16 y de donde surgió el Fondo de Cali, la discusión sobre quién paga la protección de la naturaleza y hacia dónde va el dinero público será una de las claves a seguir en Ereván.


Fecha de Publicación: 15/10/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Portal Gizmodo, Agencia AFP, Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), Campaign for Nature

Los polos perdieron 11 billones de toneladas de hielo

 


Groenlandia y la Antártida perdieron más de 11 billones de toneladas de hielo en casi medio siglo

Un estudio internacional basado en 27 misiones satelitales concluye que el deshielo de los dos grandes mantos polares ya elevó el nivel del mar 31,4 milímetros desde 1979, impulsado sobre todo por glaciares que se aceleran ante un océano más cálido.

Durante casi medio siglo, los satélites registraron cómo los dos grandes depósitos de hielo del planeta se vuelcan lentamente al océano. Un nuevo análisis internacional estima que, entre 1979 y 2023, Groenlandia y la Antártida perdieron en conjunto unos 11,3 billones de toneladas de hielo. Ese volumen ya elevó el nivel medio del mar 31,4 milímetros, lo que equivale a alrededor de una cuarta parte de la subida global registrada en ese período.
El trabajo, publicado en la revista Scientific Data, es la actualización más completa del Ejercicio de Intercomparación del Balance de Masa de los Mantos de Hielo (IMBIE), una iniciativa apoyada por la Agencia Espacial Europea (ESA) y la NASA. Para elaborarlo, un consorcio de científicos combinó 42 estimaciones independientes obtenidas a partir de datos de 27 misiones satelitales. El estudio fue liderado por Inès Otosaka y Andrew Shepherd, de la Universidad de Northumbria, en el Reino Unido, junto con Tyler Sutterley, de la Universidad de Washington.
Groenlandia aportó la mayor parte de la pérdida, con unos 6,2 billones de toneladas desde comienzos de los años setenta. La Antártida sumó cerca de 4,8 billones de toneladas, equivalentes a 13,3 milímetros de aumento del nivel del mar.

El océano, el gran motor
El hallazgo más llamativo es el mecanismo. El 84% del hielo perdido no se derritió en la superficie por efecto del aire cálido, sino que fue descargado al mar por glaciares que fluyen cada vez más rápido. Solo el 16% restante responde al deshielo superficial. Según explicó Otosaka, eso indica que la tendencia de largo plazo está impulsada por la respuesta dinámica de los mantos de hielo a un océano que se calienta. Las corrientes templadas erosionan los glaciares desde su base y aceleran su avance hacia el mar.
Las cifras muestran una aceleración marcada. Groenlandia pasó de perder unos 60.000 millones de toneladas por año en la década de 1980 a 264.000 millones en la de 2010. En la Antártida Occidental, la pérdida anual se multiplicó por más de cinco en el mismo período. La Antártida Oriental, en cambio, se mantuvo cerca del equilibrio a lo largo de los 45 años analizados.
"Estamos derritiendo las regiones polares", advirtió el glaciólogo Eric Rignot, de la Universidad de California en Irvine, quien señaló que el aumento del nivel del mar agravará la vulnerabilidad de las regiones costeras de todo el mundo. En la misma línea, David Holland, de la Universidad de Nueva York, sostuvo que una pérdida mayormente dinámica es exactamente lo que se esperaría en un escenario de colapso por inestabilidad de los mantos de hielo.

Una pausa engañosa
Entre 2020 y 2023, el ritmo de pérdida se desaceleró. En la Antártida Oriental, nevadas récord en 2022 y 2023 compensaron parte de las pérdidas, y en Groenlandia veranos más suaves redujeron casi a la mitad el derretimiento superficial. Sin embargo, los investigadores aclaran que no se trata de un cambio de tendencia, sino de un fenómeno meteorológico pasajero. De hecho, en ese mismo período la descarga de hielo de la Antártida Occidental aumentó un 38%.
Para Shepherd, fundador del proyecto IMBIE, el dato más inquietante es que estos cambios avanzan con décadas de retraso respecto del calentamiento global. Eso significa que continuarán durante décadas, incluso si el planeta lograra detener el aumento de la temperatura.
"Tres centímetros de aumento del nivel del mar pueden parecer poco", reconoció el investigador. Pero, según explicó, esa subida ya expone a entre seis y nueve millones de personas al riesgo de inundaciones costeras.

Vigilar desde el espacio
Ted Scambos, de la Universidad de Colorado, describió la incertidumbre sobre la Antártida como un peligro claro y presente, aunque sus efectos más graves se desplieguen a lo largo de muchas décadas. A su juicio, la sociedad ya sabe lo suficiente para anticipar el futuro, pero todavía no actúa con la prudencia necesaria.
Frente a ese escenario, los especialistas destacan el valor del monitoreo satelital coordinado para prever cómo evolucionará el nivel del mar en las próximas décadas. Diego Fernández, de la ESA, subrayó que los resultados muestran la importancia de la colaboración científica internacional para enfrentar los grandes cambios ambientales de esta época.


Fecha de Publicación: 10/10/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: National Geographic, Universidad de Northumbria, Scientific Data (IMBIE / ESA / NASA)


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