Centros de datos para IA: ¿el futuro es sin red y sin agua?

 


La IA empuja a los centros de datos a desconectarse de la red eléctrica y dejar de usar agua

En España, donde la red ya no da abasto para la demanda proyectada, una empresa con planes de expansión en América Latina apuesta por plantas de IA que generen su propia energía y se refrigeren sin agua, mientras el Gobierno prepara reglas más estrictas para el sector.

La expansión de la inteligencia artificial está cambiando la escala de los centros de datos. Las instalaciones tradicionales, pensadas para almacenar información, consumían potencias de entre 5 y 10 megavatios. Las que se proyectan ahora para entrenar y operar modelos de IA multiplican esas cifras y, con ellas, la demanda de electricidad y de agua, dos recursos finitos de los que dependen muchas otras actividades.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) estima que el consumo eléctrico mundial de los centros de datos se duplicará con creces hacia 2030 y alcanzará unos 945 teravatios hora, un volumen equivalente a todo lo que hoy consume Japón. La IA será el principal motor de ese crecimiento: la demanda de los centros optimizados para esa tecnología se multiplicaría por más de cuatro.

España, un destino codiciado
Con mercados como el del Reino Unido o el de Irlanda ya saturados, España se volvió uno de los destinos preferidos en Europa. Su posición geográfica, la conexión por cable submarino con América Latina y África, la disponibilidad de suelo barato y el amplio despliegue de energías solar y eólica la convirtieron en un imán para el sector.
Las cifras muestran la magnitud del fenómeno. Desde 2021, el país otorgó más de 12 gigavatios de derechos de acceso y conexión a la red para centros de datos, frente a una necesidad estimada de entre 3,5 y 4 gigavatios en su Estrategia de Inteligencia Artificial. Según el mapa de solicitudes publicado por Red Eléctrica, estos centros concentran el mayor volumen de acceso asignado a la red de transporte, con 6.329 megavatios, el 34,2% del total. Sin embargo, todavía ninguno entró en servicio.
Para ordenar ese despliegue y evitar saturar una red ya sobrecargada, el Gobierno elaboró un proyecto de real decreto que exige a los centros de más de un megavatio cubrir al menos el 80% de su consumo, hora por hora, con energía renovable de nueva construcción. La norma también fija estándares europeos de eficiencia energética y de uso del agua. Esa condición no rige para los centros que funcionen en modo isla, es decir, que generen toda la energía que necesitan sin conectarse a la red.

La apuesta por desenchufarse
Ese resquicio es el que busca aprovechar Black AI, una plataforma de infraestructura digital con una cartera de proyectos de 5,5 gigavatios en España y Panamá. Solo en territorio español desarrolla ocho proyectos que suman 4,3 gigavatios, desde los 300 megavatios previstos en Mora, en Toledo, hasta los 1,2 gigavatios de Palma del Río, en Córdoba.
Para José Mora, presidente ejecutivo de la compañía, conectar instalaciones de ese tamaño a la red no es una opción. "Este tipo de infraestructuras no se pueden conectar a la red eléctrica", afirmó. Según explicó, la red de un país crece al ritmo de la industria, los hogares y los hospitales, y los centros para IA avanzan demasiado rápido para que ese redimensionamiento llegue a tiempo.
Mientras en Estados Unidos se evalúa abastecerlos con pequeños reactores nucleares modulares, la empresa apuesta en España por pilas de combustible alimentadas con gas natural, diseñadas por la estadounidense Bloom Energy. La compañía las presenta como certificadas con cero emisiones netas, aunque por ahora funcionarían con un combustible fósil. La idea es que en el futuro utilicen hidrógeno verde o biogás. Enagás, el gestor de la red gasista española, considera viable abastecer los emplazamientos elegidos.

Refrigerar sin agua
El otro eje del modelo es el agua. Los centros tradicionales la usaban para refrigerarse porque el consumo era bajo y barato, pero Mora sostiene que en un país con problemas hídricos como España esa opción no es viable a la escala de la IA. En su lugar, propone líquidos sintéticos que transportan el calor en circuito cerrado, una tecnología que ya se aplica en Estados Unidos.
Desde la asociación sectorial SpainDC matizan esa visión. A fines de 2025 había en el país un centenar de centros de datos con 439 megavatios de potencia, que podrían llegar a 2.537 megavatios en 2030, siempre que el marco regulatorio no se convierta, advierten, en una prohibición de hecho. Para la entidad, a corto y mediano plazo lo más realista siguen siendo centros conectados a la red, con suministro renovable. Sobre el agua, no aportó datos del consumo total del sector, aunque afirmó que los centros españoles usan en promedio 0,21 litros por kilovatio hora, frente a 0,31 en Europa.
Black AI planea llevar su modelo a Chile, Ecuador, Portugal y Marruecos, lo que anticipa que el debate sobre cuánta energía y cuánta agua consume la IA llegará también a América Latina.


Fecha de Publicación: 09/10/2026
País/Región: Internacional - España
Fuentes Consultadas: Agencia EFE Verde, Agencia Internacional de la Energía

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