El deshielo deja sin agua potable a una ciudad del Ártico

 


El deshielo del permafrost deja sin agua potable a una ciudad noruega del Ártico por metales pesados

En Longyearbyen, en el archipiélago de Svalbard, el descongelamiento del suelo liberó manganeso, níquel y sulfatos en la principal fuente de agua, y sus 2.600 habitantes dependen desde hace más de un año de un depósito de agua purificada.

En Longyearbyen, la pequeña ciudad noruega del archipiélago de Svalbard, a unos 1.300 kilómetros del Polo Norte, el agua de la canilla dejó de ser apta para beber. Desde hace más de un año, sus cerca de 2.600 habitantes deben buscar agua purificada en un depósito gratuito, porque el deshielo del permafrost, el suelo que permanecía congelado de forma permanente, liberó metales y sulfatos en su principal fuente de abastecimiento.
El problema comenzó en septiembre de 2025, cuando los análisis detectaron en el agua niveles de manganeso unas 25 veces superiores al valor de referencia recomendado por el Instituto Noruego de Salud Pública, de 50 microgramos por litro. Las autoridades locales recomendaron entonces no beber el agua del grifo, una medida que sigue vigente.

Del manganeso al níquel
Con el paso de los meses, el panorama cambió, pero no mejoró del todo. Según el Consejo Local de Longyearbyen, el manganeso descendió a unos 200 microgramos por litro, un valor todavía superior al límite, aunque ya no considerado un riesgo para la salud. En cambio, aumentaron otros contaminantes: los sulfatos se acercan a los 1.000 miligramos por litro y el níquel llegó a 30 microgramos por litro, por encima del límite de 20 que fija la normativa noruega.
La exposición prolongada a niveles altos de manganeso puede causar problemas neurológicos, sobre todo en bebés y niños. Los sulfatos elevados, por su parte, pueden provocar diarrea en personas con problemas estomacales, niños pequeños y adultos mayores. Por eso, el consejo recomienda que quienes sean sensibles a esas sustancias eviten el agua de la canilla, que todavía puede usarse para bañarse y lavar.
Mientras tanto, la ciudad se abastece de agua potable producida por ósmosis inversa en la planta de tratamiento de la cervecería local, que se distribuye gratis en el supermercado. Los vecinos deben llevar sus propios recipientes para cargarla.

El permafrost y la roca
La causa está bajo tierra. El lago artificial Isdammen, la principal fuente de agua de la ciudad, está rodeado de permafrost. Al descongelarse por el aumento de las temperaturas, ese suelo dejó expuesta una roca rica en pirita, un sulfuro de hierro. En contacto con el agua y el oxígeno, la pirita se oxida, genera acidez y favorece la liberación de metales pesados y sulfatos que terminan en el lago.
“Este podría ser el primer ejemplo de cómo el cambio climático puede impactar las fuentes de agua dulce”, advirtió Marjolaine Verret, especialista en permafrost y profesora asociada de Geología Ártica en el Centro Universitario de Svalbard.
El fenómeno se explica por la velocidad del calentamiento en la región. Svalbard se calienta entre cinco y siete veces más rápido que el promedio mundial, con otoños cuya temperatura aumenta hasta 4 grados por década.

Soluciones caras y complejas
El municipio, junto con el Centro Universitario de Svalbard, el instituto de investigación SINTEF y la Universidad de Bergen, estudia de dónde proviene el agua de Isdammen, qué procesos naturales controlan su química y cómo mejorar su calidad. Entre las alternativas en evaluación figuran un sistema de filtración para el lago y una planta desalinizadora de respaldo, opciones que las autoridades califican como extremadamente caras y técnicamente complejas por las temperaturas extremas.
El alcalde, Terje Aunevik, describió la gestión de la crisis como una tarea permanente de apagar incendios y advirtió que otras comunidades pequeñas deberían prever qué hacer si sus fuentes de agua se ven afectadas. El consejo pasó de planificar una sola compra a encarar cuatro grandes proyectos: asegurar Isdammen, establecer una reserva de agua, reforzar la capacidad contra incendios y renovar una red de distribución envejecida.

Una advertencia para el Ártico
Los científicos advierten que problemas similares podrían afectar a otras comunidades árticas, como las del norte de Canadá y Alaska, donde el permafrost también se está descongelando. El caso de Longyearbyen muestra que el cambio climático no solo derrite hielo: también puede alterar la química del suelo y poner en riesgo un recurso tan básico como el agua potable, aun en uno de los países más ricos del mundo.


Fecha de Publicación: 21/10/2026
País/Región: Noruega 
Fuentes Consultadas: The Guardian, Portal EcoNews
 

Blog del Foro Ambiental Córdoba

Buscar este blog

Blog Archive

Temas

Archivo de Blogs

▲