Vínculos petroleros en el IPCC abre el debate

 


Autores vinculados a Aramco redactan capítulos clave del próximo informe del IPCC

Una investigación identificó al menos una docena de autores del grupo del IPCC que evalúa cómo reducir emisiones con vínculos con la petrolera saudí Aramco o con el gobierno saudí, y reabrió el debate sobre la transparencia de sus reglas de conflicto de interés.

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) es la principal referencia científica del mundo en materia climática. Sus informes son aprobados por 195 países, sustentan las negociaciones de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y orientan las políticas nacionales de reducción de emisiones. Por eso, la composición de sus equipos de autores no es un detalle administrativo. El 21 de septiembre de 2026, un diario británico publicó una investigación periodística que desde entonces retomaron medios de Europa y América Latina. Según ese trabajo, al menos una docena de los autores principales de uno de los capítulos más sensibles del próximo ciclo de evaluación tienen vínculos con la petrolera estatal Saudi Aramco o con instituciones del Estado saudí.

Qué evalúa el Grupo de Trabajo III
El IPCC organiza su trabajo en tres grupos. El primero analiza las bases físicas del cambio climático y el segundo, sus impactos y la adaptación. El tercero, que está en el centro de la controversia, evalúa las opciones de mitigación, es decir, las vías para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. En este grupo se discute, entre otros temas, el ritmo de abandono de los combustibles fósiles. También se evalúa el papel de tecnologías como la captura y almacenamiento de carbono, que retiene parte del dióxido de carbono emitido por industrias y centrales para inyectarlo bajo tierra.
Sus conclusiones forman parte del Séptimo Informe de Evaluación (AR7), cuyo calendario los gobiernos todavía discuten. Muchos países quieren que los informes estén listos a tiempo para el segundo Balance Mundial del Acuerdo de París, que concluirá en 2028. Sin embargo, los gobiernos no logran acordar ese cronograma, un problema que también señaló el consorcio científico que elabora el informe anual 10 New Insights in Climate Science, y eso puso en duda que las evaluaciones lleguen a tiempo. En la sesión plenaria de Bangkok, Tailandia, entre el 24 y el 27 de marzo de 2026, las negociaciones sobre el calendario siguieron sin cerrarse. La siguiente sesión está prevista para octubre de 2026 en Adís Abeba, Etiopía.

Los vínculos identificados
Según la investigación, entre los 223 autores principales del Grupo de Trabajo III hay 20 casos que despiertan fuertes sospechas de conflicto de interés, y 11 de ellos están vinculados a instituciones saudíes. Otra cobertura europea elevó a 29 el número de autores de ese grupo con contactos en la industria del petróleo y el gas. Esa diferencia probablemente responde a criterios distintos para definir qué cuenta como un vínculo relevante.
El caso más visible es el de Mustafa Babiker, autor principal coordinador del AR7, que trabajó unos 20 años con Saudi Aramco. Según la nota base, Babiker declaró esa relación en el formulario de intereses que exige el IPCC. Otro caso señalado es el de Diego Armando Moya Pinta, especialista en energía y sostenibilidad empleado por Aramco desde 2022. Moya Pinta integra el equipo que evalúa las opciones de reducción de emisiones en el sector energético, pero en los registros del IPCC figura con otra afiliación: investigador sénior honorario del Imperial College de Londres.
La lista incluye a investigadores académicos que colaboran con la petrolera. El profesor Zain Yamani hizo investigación conjunta durante el último año con la División de Investigación de Nuevas Energías de Aramco. El profesor Hussein Hoteit trabajó en un proyecto concebido y financiado por la empresa, y Syed Masiur Rahman destacó públicamente a Aramco como fuente de oportunidades de colaboración. A ellos se suman cinco autores del Centro de Estudios e Investigación del Petróleo Rey Abdullah, un centro de análisis financiado por el gobierno saudí.
La investigación alcanza también a la conducción del grupo. Malak Al-Nory es una de las siete vicepresidentas del Grupo de Trabajo III y, a la vez, asesora principal del Ministerio de Energía de Arabia Saudita. Entre sus funciones dentro del IPCC están supervisar las evaluaciones y participar en el examen de las declaraciones de conflicto de interés.

Cómo funcionan las reglas del IPCC
Para dimensionar el caso hay que entender las reglas vigentes. El IPCC adoptó su política de conflictos de interés en 2011, en Kampala, Uganda, y la modificó por última vez en 2024, en Sofía, Bulgaria. El documento define el conflicto de interés como cualquier interés profesional, financiero o de otro tipo que pueda afectar de forma significativa la objetividad de una persona o darle una ventaja indebida a alguien.
La política distingue el conflicto de interés del sesgo. El sesgo es una posición firmemente sostenida, y se compensa armando equipos de autores equilibrados. El conflicto existe cuando alguien puede obtener un beneficio material directo de los resultados del IPCC. Trabajar para una empresa o un gobierno no excluye a nadie por sí solo: los intereses relevantes deben declararse y se evalúan caso por caso.
Esa evaluación está a cargo de un Comité de Conflictos de Interés. Lo integran miembros electos del Comité Ejecutivo y dos expertos jurídicos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y de la Organización Meteorológica Mundial. Las declaraciones son confidenciales y se conservan durante cinco años después de cada ciclo. Solo se hacen públicas en un caso excepcional: cuando un conflicto no puede resolverse, pero la experiencia única de la persona justifica que siga participando.
Ese diseño explica una de las críticas centrales. En marzo de 2026, el comité informó que no había encontrado ningún caso de conflicto de interés entre los autores seleccionados. Como las declaraciones no son públicas y los criterios de evaluación no se divulgan, es imposible verificar desde afuera cómo se llegó a esa conclusión.

La respuesta del organismo
El IPCC defendió su proceso. Un portavoz sostuvo que "ningún autor, institución, sector o país determina las conclusiones" de sus informes. Según explicó, esas conclusiones las elaboran de forma colectiva equipos amplios y diversos, que pasan por varias rondas de revisión. El organismo también señaló que tener una afiliación profesional no constituye por sí solo un conflicto de interés, y que no hay ningún proceso en marcha para cambiar su política en la materia.
Del lado saudí, un portavoz citado por la prensa especializada afirmó que el país, como los demás Estados miembros, participa de manera constructiva para que los productos del IPCC reflejen ciencia rigurosa. Hasta ahora no se conocen respuestas públicas de Aramco ni de los autores mencionados.

Las críticas y el trasfondo diplomático
Tzeporah Berman, fundadora y presidenta de la Iniciativa del Tratado sobre Combustibles Fósiles, advirtió que el IPCC debería proteger con firmeza su independencia. Según Berman, eso es especialmente importante en un momento en que intereses fósiles y algunos gobiernos buscan retrasar la transición energética.
Kari De Pryck, politóloga de la Universidad de Ginebra y especialista en la gobernanza del IPCC, ofreció una lectura más estructural. A su juicio, la presencia de autores saudíes refleja un cambio en la estrategia diplomática del reino. Ya no se concentra en cuestionar la ciencia climática, sino en defender tecnologías como la captura de carbono, que limitarían el impacto de la transición sobre una economía basada en el petróleo. La investigadora recordó que Arabia Saudita intentó en el pasado eliminar de informes del IPCC las referencias al cambio climático causado por el ser humano. También señaló un fenómeno más amplio: "Desde 2005 vemos una estrecha vinculación del IPCC con expertos del sector privado".
El debate técnico de fondo no es menor. Según la cobertura europea, los proyectos piloto de captura de carbono retienen entre el 30 % y el 60 % del CO₂, lejos de lo que suponían algunos escenarios iniciales. Detlef van Vuuren, de la Universidad de Utrecht, indicó que los escenarios actuales de protección climática recurren cada vez menos a esas tecnologías. Por eso, el peso que el próximo informe le dé a la captura de carbono frente a la reducción directa del uso de combustibles fósiles tendrá consecuencias concretas en la discusión internacional.
El caso no cuestiona la validez de la ciencia climática acumulada, que descansa en miles de estudios revisados por pares y en un proceso de revisión abierto a gobiernos y expertos. Lo que pone en discusión es la transparencia del mecanismo que debe garantizar que quienes sintetizan esa ciencia no tengan intereses en juego. Queda abierta una pregunta: si un sistema basado en declaraciones confidenciales alcanza para sostener la confianza pública en el organismo que fija la referencia científica de la acción climática global.


Fecha de Publicación: 09/10/2026
País/Región: Internacional - Arabia Saudita 
Fuentes Consultadas: La Silla Vacía, ZDFheute, Domani, E&E News, Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), United Nations Foundation, Future Earth / The Earth League / WCRP

Documentos y descargas oficiales:

Política de Conflictos de Interés del IPCC, versión de agosto de 2024 (IPCC), en inglés.

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