El 70 % del suelo europeo está contaminado con agrotóxicos

 


El 70 % del suelo de Europa está contaminado por pesticidas

Fecha de Publicación: 31/01/2026
Fuente: Agencia EFE Verde
País/Región: Europa


El 70 % de los suelos europeos están contaminados por pesticidas, según un estudio realizado por un panel internacional de diez instituciones de investigación europeas y coordinado por la Universidad de Vigo, el Joint Research Centre de la Unión Europea (Italia) y la Universidad de Zúrich (Suiza).
La investigación, publicada en la revista Nature, proporciona, por vez primera, evidencias cuantitativas de la prevalencia y el impacto de los pesticidas usados en agricultura» en Europa, según explica la institución viguesa.
Los investigadores sostienen que esta contaminación «perjudica» la biodiversidad y tiene un «impacto importante» en diversos organismos beneficiosos del suelo, tal y como afirma la contratada postdoctoral del Departamento de Ecología y Biología Animal de la UVigo Julia Köninger.

Especial afección a hongos
Así, los hongos micorrízicos, importantes para los cultivos porque ayudan a las raíces a absorber agua y nutrientes, «se ven especialmente afectados», señala la ecóloga de suelos de la UVigo Maria Briones.
Además, algunas bacterias se benefician del uso de pesticidas al reducirse la competencia de otros organismos y el estudio demuestra que los residuos alteran la función del suelo al afectar a genes que son clave para el reciclaje de nutrientes como fósforo y nitrógeno.
Eso «sugiere», de acuerdo con Köninger, que la función natural del suelo se reduce y que sería necesaria una fertilización adicional para mantener la producción.

Llegan a bosques y praderas
Para el estudio se analizaron los efectos de 63 pesticidas comunes, tomando 373 muestras de campos agrícolas, bosques y praderas de 26 países europeos.
El ingrediente activo más detectado fue el herbicida glifosato y la mayoría de los plaguicidas se hallaron en suelos agrícolas, pero también en bosques y praderas, probablemente por la dispersión de las pulverizaciones.
Los investigadores concluyen que, para proteger los suelos, las evaluaciones ecotoxicológicas deben superar las pruebas de laboratorio basadas en una sola especie e incluir respuestas a nivel de comunidad y funciones. 
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El cambio climático agravó las inundaciones mortales en el sur de África

 


Estudio: Cambio climático agravó lluvias torrenciales e inundaciones mortales en el sur de África

Fecha de Publicación
: 31/01/2026
Fuente: Agencia The Associated Press 
País/Región: África


El cambio climático generado por el ser humano empeoró las recientes lluvias torrenciales e inundaciones que devastaron partes del sur de África, causando la muerte de más de 100 personas y desplazando a cientos de miles más, indicaron investigadores el jueves.
Un estudio de la World Weather Attribution --una red internacional que analiza fenómenos climatológicos-- abordó las recientes lluvias intensas que provocaron graves inundaciones en partes de Sudáfrica, Mozambique y Zimbabue, y reveló que la región experimentó la cantidad de lluvia de un año en un período de 10 días.
Esto resultó en daños generalizados a viviendas e infraestructuras, estimados en millones de dólares, y agencias humanitarias afirman que hay una creciente crisis para la población desplazada que enfrenta hambre, brotes de enfermedades y falta de servicios de salud debido a la destrucción.
Muchas casas y otras estructuras en Mozambique quedaron completamente sumergidas bajo el agua, decenas de hospitales y clínicas fueron destruidos y carreteras y puentes fueron arrasados en las provincias sudafricanas de Limpopo y Mpumalanga y partes de Zimbabue.
El estudio fue realizado por científicos de todo el mundo utilizando métodos revisados por pares para evaluar el impacto del cambio climático en los patrones y eventos climáticos severos.

Una magnitud que ocurre una vez cada 50 años
Los datos obtenidos de las recientes lluvias, cuya magnitud rara ocurre aproximadamente una vez cada 50 años, confirmaron un “claro paso hacia lluvias más violentas”, de acuerdo con el estudio.
También se vio agravado por el fenómeno meteorológico actual de La Niña, que naturalmente causa condiciones más húmedas en la región del sur de África, pero que ahora operaba dentro de una atmósfera mucho más cálida.
“Nuestro análisis muestra claramente que nuestra continua quema de combustibles fósiles no sólo está aumentando la intensidad de las lluvias extremas, sino que está convirtiendo en algo mucho más severo eventos que de todos modos habrían ocurrido”, dijo Izidine Pinto, investigador climático sénior en el Instituto Meteorológico Real de los Países Bajos.
Pinto, quien coescribió el estudio, dijo que los modelos climáticos utilizados tuvieron dificultades para determinar exactamente cuánto peor hicieron las recientes inundaciones el cambio climático, pero que un aumento del 40% en la intensidad de las lluvias no se puede explicar sin el cambio climático causado por el ser humano.
“Significa que lo que ya habría sido un período serio de lluvias intensas se ha transformado en un diluvio más violento que las comunidades no están equipadas para enfrentar”, expresó.
África contribuye sólo entre el 3% y el 4% de las emisiones globales, según Naciones Unidas, y sin embargo es una de las regiones del planeta más vulnerables a los impactos del cambio climático. Las inundaciones y crisis anteriores como los ciclones en el sur de África causan daños por valor de cientos de millones a miles de millones de dólares en lo que en gran medida son países pobres, y el continente ha instado a las naciones más ricas del mundo a ayudar más con los desastres relacionados con el clima.
Alrededor de 1,3 millones de personas en el sur de África se vieron afectadas por las inundaciones de este mes, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Lluvias superan expectativas
Las regiones afectadas en el sur de África no son ajenas a las lluvias intensas y las inundaciones, pero los científicos se alarmaron por la magnitud de los eventos recientes.
“Este evento fue una sorpresa para nosotros porque hemos experimentado los anteriores hace 25 años, que inundaron las mismas áreas”, dijo Bernardino Nhantumbo, investigador del Servicio Meteorológico de Mozambique. “Hay lugares que han registrado en dos o tres días la lluvia que se esperaba para toda la temporada de lluvias, por lo que esto fue muy desafiante de acomodar en cualquier circunstancia”.
Nueve ríos internacionales fluyen hacia Mozambique y se espera un daño significativo tras un evento de este tipo debido a las fuertes lluvias, así como al flujo de los ríos, subrayó Nhantumbo.
“Pronosticamos bien porque tenemos diferentes modelos, pero estos son esos eventos que incluso con un buen pronóstico no se pueden contener los daños asociados”, comentó.
Las partes central y sur de Mozambique fueron las más afectadas, con la capital provincial de Gaza, Xai-Xai, y la cercana ciudad de Chokwe en gran medida sumergidas bajo el agua.

Buscan modelos climáticos enfocados en África
Los investigadores también han pedido el desarrollo de modelos climáticos en África para comprender mejor la dinámica y el alcance del impacto del cambio climático en las diversas regiones del continente.
La falta de modelos climáticos desarrollados en África fue parte de la razón por la cual la mayoría de los modelos tuvo dificultades para determinar exactamente cuánto peor hicieron las recientes inundaciones el cambio climático, explicó Friederike Otto, profesora de Ciencia Climática en el Centro de Política Ambiental del Imperial College en Londres.
“Todos los modelos climáticos que tenemos y que están disponibles gratuitamente se desarrollan fuera de África. Todos se desarrollan dentro de centros de modelado climático en Estados Unidos, Europa y algunos en Asia”, dijo Otto. “Pero no hay un solo modelo climático que se desarrolle en África. Debido a esto, generalmente están diseñados para que obtengan el clima mejor en las regiones para las que están hechos, y eso es cierto para todos los modelos”.
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Se necesita que el financiamiento se base en la naturaleza

 


Urge un gran giro en el financiamiento basado en la naturaleza

Fecha de Publicación
: 30/01/2026
Fuente: Agencia IPS
País/Región: Internacional


El mundo destina billones (millones de millones) de dólares cada año a actividades que destruyen la naturaleza, mientras invierte solo una fracción de esa cifra en proteger y restaurar los ecosistemas de los que dependen las economías, según un nuevo informe de las Naciones Unidas.
El informe El estado del financiamiento para la naturaleza 2026, del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), concluye que los flujos financieros directamente perjudiciales para la naturaleza alcanzaron los 7,3 billones de dólares en 2023.
En contraste, la inversión en soluciones basadas en la naturaleza ascendió a apenas 220 000 millones de dólares ese mismo año. Este desequilibrio implica que por cada dólar invertido en proteger la naturaleza, se gastan más de 30 dólares en degradarla, destaca el informe publicado el 22 de enero.
“A nivel mundial, los flujos financieros siguen estando fuertemente sesgados hacia actividades negativas, que amenazan los ecosistemas, las economías y el bienestar humano”, señala el informe titulado La naturaleza en números rojos. Impulsar la economía de la transición hacia la naturaleza del billón de dólares.
Casi la mitad de la producción económica mundial depende de manera moderada o alta de la naturaleza, puntualiza, pero los sistemas financieros actuales continúan erosionando lo que los autores describen como la cuenta bancaria colectiva de la naturaleza de la humanidad.
Nathalie Olsen, de la Unidad de Financiamiento Climático del Pnuma y autora principal del informe, dijo que los obstáculos para reformar los subsidios perjudiciales para el medio ambiente son principalmente políticos y estructurales, más que económicos.
“Nuestro informe identifica varios desafíos clave en este sentido. En el plano político, los intereses enquistados representan un obstáculo significativo. Muchos subsidios dañinos benefician a industrias poderosas, como los combustibles fósiles y la agricultura industrial, que resisten activamente el cambio”, dijo en una entrevista exclusiva con IPS.
Añadió que la reforma de los subsidios suele implicar un aumento de los costos para consumidores o productores en el corto plazo, lo que hace que estas reformas sean políticamente impopulares, incluso cuando los beneficios a largo plazo son evidentes. Además, muchos subsidios están profundamente integrados en los códigos tributarios y las estructuras presupuestarias, lo que dificulta su identificación y reforma.
Según Olsen, los desafíos estructurales también desempeñan un papel crucial. Señala que los subsidios tienden a crear dependencia de trayectoria, estableciendo modelos de negocio e inversiones en infraestructura que consolidan prácticas perjudiciales para la naturaleza.
“Por ejemplo, el agua gratuita o con precios artificialmente bajos puede llevar al agotamiento de los acuíferos para riego, mientras que los subsidios a los combustibles fósiles reducen artificialmente los costos de la energía en toda la economía, incluso para productos como los fertilizantes», dijo.
Añadió que «a pesar de compromisos internacionales como la Meta 18 del Marco Mundial para la Diversidad Biológica Kunming-Montreal (GBF, en inglés), que busca reducir los incentivos perjudiciales en al menos 500 000 millones de dólares por año, la implementación sigue siendo débil por falta de voluntad política”.
Desde el punto de vista económico, sin embargo, el argumento a favor de la reforma es sólido, según Olsen. Asegura que reformar los subsidios perjudiciales liberaría recursos públicos para inversiones positivas para la naturaleza y reduciría los riesgos económicos.
“Actualmente, los 2,4 billones de dólares en subsidios públicos ambientalmente perjudiciales superan ampliamente los 220 000 millones de dólares invertidos en soluciones basadas en la naturaleza», planteó.

 


Una reforma exitosa es posible
«Como se destaca en nuestro marco de la Curva X de Transición de la Naturaleza, se requieren estrategias de transición justa para apoyar a trabajadores y empresas durante el cambio, una comunicación clara sobre los beneficios económicos a largo plazo, inversiones simultáneas en alternativas positivas para la naturaleza y enfoques con perspectiva de género para garantizar resultados equitativos”, dijo.
Olsen señaló que ejemplos destacados, como el impuesto a los combustibles fósiles en Costa Rica que financia la reforestación y los impuestos energéticos de Dinamarca que apoyan la transición hacia la energía eólica, demuestran que la reforma es políticamente viable cuando va acompañada de inversiones visibles en alternativas sostenibles.
El informe advierte que continuar con las prácticas habituales profundizará la degradación de los ecosistemas y expondrá a las economías a riesgos crecientes. Sostiene que gobiernos, empresas, consumidores e inversores aún tienen el poder de redirigir los flujos de capital y generar resiliencia, equidad y crecimiento a largo plazo si actúan con rapidez.
En 2023, el financiamiento público y privado que dañó directamente a la naturaleza totalizó 7,3 billones de dólares. Alrededor de 2,4 billones de dólares provinieron de fuentes públicas, principalmente en forma de subsidios perjudiciales para el medio ambiente.
Estos incluyeron 1,1 billones de dólares para combustibles fósiles, unos 400 000 millones de dólares cada uno para la agricultura y el uso del agua, y un apoyo significativo para el transporte, la construcción y la pesca.
El financiamiento privado representó la mayor parte, con alrededor de 4,9 billones de dólares. Un pequeño número de sectores de alto impacto concentró la mayoría de estos flujos.
Solo los servicios públicos representaron cerca de 1,6 billones de dólares, seguidos por el sector industrial con 1,4 billones de dólares, la energía con unos 700 000 millones de dólares y los materiales básicos, incluidos fertilizantes e insumos agrícolas, en un nivel similar.
El informe señala que los subsidios públicos y la inversión privada suelen reforzarse mutuamente, atrapando capital en sectores perjudiciales para la naturaleza. Los precios por debajo del mercado del agua, la energía y otros bienes provistos por los gobiernos fomentan el uso excesivo de los recursos naturales y aumentan los riesgos financieros con el tiempo.
En este contexto, el financiamiento para soluciones basadas en la naturaleza sigue siendo limitado. El gasto mundial total en estas soluciones alcanzó 220 000 millones de dólares en 2023, un aumento modesto de 5 % respecto del año anterior. El financiamiento público predominó, con unos 197 000 millones de dólares, o aproximadamente 90 % del total.
“Nuestro marco de la Curva X de Transición de la Naturaleza muestra que estas herramientas funcionan mejor cuando se aplican en conjunto, combinando un ‘empuje’ regulatorio (divulgación de información, eliminación gradual de subsidios) con un ‘tirón’ financiero (reducción de riesgos, incentivos)», afirmó Olsen.
Y añadió: «Más de 730 organizaciones que representan 22,4 billones de dólares en activos han adoptado el Grupo de Trabajo sobre Divulgaciones Financieras Relacionadas con la Naturaleza, lo que demuestra que existe voluntad cuando se proporcionan marcos claros. El problema no es la falta de herramientas, sino la voluntad política para aplicarlas a gran escala”.
El gasto público interno fue la mayor fuente individual de financiamiento, alcanzando 190 000 millones de dólares en 2023, según el informe.
El gasto en biodiversidad y protección del paisaje creció 11 %, aunque el apoyo a la agricultura, la silvicultura y la pesca disminuyó. Aun así, el gasto público en soluciones basadas en la naturaleza sigue siendo pequeño en comparación con los más de dos billones de dólares que los gobiernos destinan cada año a subsidios ambientalmente perjudiciales.
El financiamiento oficial para el desarrollo dirigido a soluciones basadas en la naturaleza alcanzó 6800 millones de dólares en 2023, lo que representó un aumento de 22 % respecto de 2022 y de 55 % en comparación con 2015.
El informe describe este financiamiento como un facilitador clave para ampliar estas soluciones en los países en desarrollo, aunque advierte que las presiones geopolíticas podrían restringir los presupuestos futuros.
El financiamiento privado para soluciones basadas en la naturaleza llegó a 23 400 millones de dólares en 2023. Aunque pequeño en términos absolutos, el informe señala que estos flujos muestran un impulso positivo.
Las compensaciones de biodiversidad canalizaron más de 7000 millones de dólares, las cadenas de suministro de productos certificados atrajeron más de 4000 millones de dólares, y los bonos y fondos relacionados con la biodiversidad movilizaron alrededor de 5000 millones de dólares.
De ellos, los mercados de carbono basados en la naturaleza representaron cerca de 1300 millones de dólares.
“Con el entorno habilitante adecuado, normas claras e instrumentos de reparto de riesgos, el capital privado podría escalar rápidamente y convertirse en un factor decisivo para cerrar la brecha de financiamiento de las soluciones basadas en la naturaleza”, señala el informe.
Para cumplir los compromisos mundiales asumidos en el marco de las tres Convenciones de Río sobre cambio climático, biodiversidad y degradación de la tierra, el informe estima que la inversión anual en soluciones basadas en la naturaleza debe aumentar hasta 571 000 millones de dólares para 2030.
Esto requeriría multiplicar por dos y medio los niveles actuales. Se proyecta que las necesidades de inversión anual alcancen aproximadamente 771 000 millones de dólares para 2050.
El informe presenta la inversión en soluciones basadas en la naturaleza como una forma de mantenimiento esencial de la infraestructura natural.
Destaca evidencias que muestran que la restauración de tierras degradadas puede generar retornos de entre 7 y 30 dólares por cada dólar invertido, si se consideran los servicios ecosistémicos como la regulación del agua, la fertilidad del suelo y la reducción del riesgo de desastres.
Una revisión citada en el informe encontró que en 65 % de los proyectos de reducción del riesgo de desastres, las soluciones basadas en la naturaleza fueron más eficaces para reducir las amenazas que los enfoques tradicionales de ingeniería. Los humedales inundables y los pavimentos permeables en las ciudades son dos ejemplos, ya que absorben el agua de lluvia y alivian la presión sobre los sistemas de drenaje.
A pesar de estos beneficios, los autores sostienen que aumentar las inversiones en la naturaleza no será suficiente si no se elimina el financiamiento perjudicial. El financiamiento negativo para la naturaleza, afirman, sigue siendo el mayor obstáculo para una transición hacia resultados positivos para la naturaleza.
El informe introduce un nuevo marco analítico denominado Curva X de Transición de la Naturaleza, que ilustra el doble desafío que enfrentan los responsables de políticas públicas y los inversores.
Por un lado, las actividades y flujos financieros perjudiciales deben reducirse y eliminarse gradualmente. Por otro, la inversión en soluciones basadas en la naturaleza y otras actividades positivas para la naturaleza debe ampliarse rápidamente.
Olsen explicó que la Curva X es una herramienta de diagnóstico que ayuda a los responsables de políticas a identificar puntos de apalancamiento específicos según el contexto, secuenciar reformas para generar apoyo político y garantizar la coherencia entre la eliminación del financiamiento perjudicial y la ampliación de alternativas positivas para la naturaleza.
“Esto no es solo una agenda ambiental, sino una transformación económica”, señala el informe. Redirigir los subsidios perjudiciales, integrar la naturaleza en los marcos fiscales y movilizar el financiamiento privado se describen como elementos centrales para construir economías resilientes e inclusivas.
Olsen dijo a IPS que se necesita un “gran giro a favor de la naturaleza” que redirija los billones de dólares que actualmente fluyen hacia actividades destructivas.
Entre las prioridades clave planteadas por Olssen se incluyen la reforma de los subsidios ambientalmente perjudiciales, la alineación de los presupuestos nacionales con los objetivos de biodiversidad y clima, y la obligatoriedad de la divulgación de riesgos e impactos relacionados con la naturaleza.
Más de 730 organizaciones han adoptado el marco del Grupo de Trabajo sobre Divulgaciones Financieras Relacionadas con la Naturaleza (TNFD, en inglés), que representa activos bajo gestión por 22,4 billones de dólares.
Según el informe, esta creciente conciencia sobre los riesgos financieros relacionados con la naturaleza está comenzando a influir en las decisiones corporativas y de inversión, aunque el progreso sigue siendo desigual.
El informe también señala un aumento de las presiones legales y regulatorias. En algunas jurisdicciones, los tribunales cuestionan cada vez más si los líderes financieros están cumpliendo con sus deberes fiduciarios cuando ignoran los riesgos ambientales. Al mismo tiempo, los autores advierten que los retrocesos regulatorios en otras regiones podrían generar incertidumbre y retrasar la acción.
Si bien la magnitud del desafío es enorme, el informe adopta un tono de cauteloso optimismo. Mejores datos, un marco más claro y una mayor conciencia están creando condiciones para una acción más rápida.
La transición hacia una economía positiva para la naturaleza, sostienen los autores, podría liberar una economía de transición de la naturaleza de un billón de dólares en sectores que van desde los alimentos y la agricultura hasta la construcción, la energía y la infraestructura urbana.
“Girar el timón hacia un financiamiento positivo para la naturaleza es esencial”, concluye el informe. Sin un cambio decisivo en la forma en que el dinero fluye a través de la economía mundial, la brecha entre lo que la naturaleza necesita y lo que recibe seguirá ampliándose, con profundas consecuencias para los ecosistemas, los medios de vida y la estabilidad económica a largo plazo.
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El retroceso del hielo ártico dispara el ruido en los mares polares

 


Los mares árticos se están volviendo más ruidosos a medida que el hielo retrocede, pero ¿qué riesgos supone esto?

Fecha de Publicación
: 30/01/2026
Fuente: Portal MeteoRed
País/Región: Ártico


Los marcos normativos medioambientales actuales ya no reflejan la realidad de los paisajes sonoros del Ártico, según un nuevo estudio que propone métodos mejorados para medir el ruido.
Las aguas del Ártico son cada vez más accesibles; el cambio climático está impulsando el derretimiento del hielo, abriendo la región a un mayor tráfico y a un aumento constante del ruido submarino generado por los humanos.
Este ruido representa una amenaza para la vida silvestre y las comunidades locales. Investigadores de la Universidad de Bath han desarrollado un nuevo marco para monitorear el ruido submarino con la esperanza de que los reguladores internacionales reevalúen y actualicen los niveles aceptables de ruido en la zona.

Reflexión pobre
El ruido submarino creado por el hombre es generado por grandes buques, pero también por motos de nieve, aviones y embarcaciones más pequeñas; todos ellos producen firmas de sonido en frecuencias muy superiores a las bandas regulatorias utilizadas actualmente por los organismos internacionales.
Este ruido puede perturbar a la fauna ártica que utiliza el sonido para orientarse, comunicarse, localizar alimento y evadir depredadores, y desviar inadvertidamente a especies como ballenas y focas de hábitats clave. Esto afecta a las comunidades indígenas y locales, que dependen de la caza y la pesca de subsistencia para sobrevivir, ya que les resulta más difícil localizar animales perturbados y predecir patrones estacionales. 
Los marcos de política ambiental actuales, como la Directiva Marco sobre la Estrategia Marina Europea, se basan en estrechas bandas de baja frecuencia para la navegación para evaluar la contaminación acústica submarina. Sin embargo, estas bandas no captan muchas fuentes de ruido modernas, la creciente cantidad de buques en la región ni la mayor gama de frecuencias generadas por la navegación moderna en un Ártico en rápida evolución.
“El Ártico está entrando en una nueva era a medida que el cambio climático se acelera tres veces más rápido que el promedio mundial”, afirmó el Dr. Philippe Blondel, experto en acústica submarina del Departamento de Física de Bath.
“A medida que el hielo se derrita y se abran aguas previamente inaccesibles, habrá más rutas de navegación, más aeronaves, más embarcaciones pequeñas utilizadas para el turismo y la exploración de recursos, más actividad industrial cercana a la costa, incluida la minería y la perforación, y otras presiones geoestratégicas”.
Blondel afirmó que estos cambios están "aumentando la intensidad y variedad de los sonidos submarinos, que pueden viajar cientos de kilómetros a través de las frías aguas del norte. Todas estas fuentes contribuyen a un ruido que afecta a los ecosistemas locales, la vida silvestre y las actividades de subsistencia de las comunidades indígenas".
Blondel y sus colegas creen que los organismos responsables de establecer, actualizar y hacer cumplir las regulaciones sobre el ruido submarino deberían revisar los umbrales utilizados para evaluar los niveles de ruido en las aguas del Ártico para reflejar mejor el entorno acústico cambiante de la zona.

El hielo afecta el sonido
El estudio, que utilizó más de 10 años de mediciones tomadas en el Ártico de Canadá, también encontró que la capa de hielo puede afectar dramáticamente los niveles de sonido, lo que sugiere que las regulaciones construidas para aguas europeas abiertas no pueden aplicarse con éxito a los mares polares.
“Algunos sonidos, como los de las pequeñas embarcaciones pesqueras de los lugareños, pueden tener un impacto insignificante. Otros sonidos artificiales son leves en comparación con el fuerte ruido de fondo del derretimiento o la fractura del hielo, o no afectan la audición de las especies animales locales, lo que significa que también son aceptables”, dijo Blondel. “Por eso necesitamos monitorear el sonido en un rango de frecuencias, junto con los diferentes impactos que estos sonidos tienen según la estación y la capa de hielo”.
El estudio a largo plazo muestra que el sonido submarino es “una forma sensible y confiable de detectar actividades humanas que no dejan rastro satelital” y proporciona “la evidencia necesaria para adaptar las regulaciones de ruido a las condiciones reales del Ártico, que varían con las estaciones y la capa de hielo”, agregó Blondel.
A medida que aumenta el interés en el Ártico, la gestión eficaz dependerá de la frecuencia de monitoreo que hasta ahora se ha pasado por alto y de la consideración de la dinámica estacional del hielo. Los reguladores necesitan evidencia del propio Ártico, en lugar de depender de modelos desarrollados para latitudes más bajas. 
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¿Se puede reducir las emisiones sin EEUU?

 


Reducir las emisiones, un reto posible sin Estados Unidos si se suman otros inesperados aliados

Fecha de Publicación
: 29/01/2026
Fuente: Agencia EFE Verde
País/Región: Internacional - Estados Unidos


En un contexto de cifras récord tanto en temperatura del planeta como de emisiones, el mundo celebra este miércoles 28 de enero el Día Mundial de la Reducción de Emisiones de CO2 y lo hace sin contar entre sus aliados con el mayor responsable histórico del cambio climático (Estados Unidos), pero con otros inesperados hasta hace poco, como es el caso de China.
Fue una de las primeras medidas que el Donald Trump firmó cuando llegó a la Casa Blanca y ya se ha consumado: Estados Unidos no forma parte del Acuerdo de París, cuya meta principal es limitar el aumento de la temperatura por debajo de los dos grados si se compara con el nivel preindustrial -a poder ser menos de 1,5 grados-.
Para lograrlo, los 195 países que lo ratificaron se comprometen a reducir paulatinamente sus emisiones de gases de efecto invernadero con la presentación de los conocidos como los NDC, los planes en los que se marcan ellos mismos los objetivos de recorte.
Un grupo en el que ya no está Estados Unidos. Al igual que durante el primer mandato de Donald Trump, el país ha dado nuevos pasos atrás en la lucha contra el cambio climático y la reducción de emisiones y lo ha hecho tan solo un día antes de que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) conmemore una jornada de concienciación sobre sus impactos.

Un aliado que se va
«Que uno de los principales emisores y la principal potencia militar y económica del mundo no quiera participar de los acuerdos multilaterales por el clima es una muy mala noticia», ha afirmado a EFEverde el experto en cambio climático y profesor de la Universidad Pompeu Fabra, Didac Amat i Puigsech.
Y es una mala noticia, según explica, por dos elementos. En primer lugar, porque una parte de las emisiones se quedan fuera de la regulación internacional y por lo tanto, de los esfuerzos que hacen todos los países por limitarlas y, en segundo, porque se desprestigia un elemento que es fundamental para garantizar «nuestro sistema socioeconómico, biológicos y, evidentemente, nuestros ecosistemas».
A ello, el responsable de la campaña contra el cambio climático de Greenpeace, Pedro Zorrilla, suma otro factor: que, hasta ahora, Estados Unidos aportaba «una parte importante» de los fondos internacionales para que otros países pudieran reducir sus emisiones.

¿Reducir las emisiones sin EE.UU.?
Pese a la salida de EE.UU. del Acuerdo de París, Zorrilla considera que sí que se pueden reducir las emisiones de CO2 a nivel global: «Si China, sobre todo; pero también Europa, que sigue teniendo un peso importante; la India o Indonesia, por ejemplo; o Canadá y Australia y el Reino Unido redujesen sus emisiones, sí que se podrían reducir las globales».
También confía en que el resto de gobiernos locales y regionales de EE.UU., las empresas y los ciudadanos «ganen la mano al amor por los combustibles fósiles» de Donald Trump, aunque da por hecho que, al menos, el país va a ralentizar la reducción de las emisiones que estaba protagonizando en los últimos años.
En la actualidad, China es el primer emisor de gases de efecto invernadero, con el 30 %; seguido por Estados Unidos (11 %), India (8 %) y la Unión Europea (6 %). No obstante, el país norteamericano es el máximo responsable histórico, con el 20 % del total que llegó a la atmósfera entre 1850 y 2022.

China, un aliado inesperado
El paso atrás de Estados Unidos, con un presidente que ataca cada vez que puede al cambio climático y a los científicos, no ha sido seguido por ningún otro de los firmantes del Acuerdo de París y choca, además, con la actitud de China en los últimos meses.
El país asiático se comprometió por primera vez el pasado septiembre a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero entre un 7 y un 10 % respecto al nivel máximo alcanzado y a impulsar el uso de energías renovables.
A ello se suma que, en la COP30, hubo 82 países que sí dijeron estar dispuestos a trabajar en un plan de abandono de los combustibles fósiles y que durante este año se reunirán para avanzar en este ámbito, según recuerda Zorrilla.

Las emisiones, en máximos
Y mientras el contexto geopolítico cambia y los actores entran y salen, lo que permanece inalterable es el crecimiento de las emisiones.
Según el último informe de Global Carbon Project, presentado en noviembre de 2025, las emisiones de CO2 procedentes del uso de combustibles fósiles alcanzaran en 2025 un nuevo máximo, al aumentar un 1,1 % con respecto a 2024, hasta los 38.100 millones de toneladas.
En esta línea, Copernicus afirmaba el pasado octubre que los niveles de CO2 en la atmósfera continuaron aumentando en 2024, «sin signos de desaceleración», con un promedio global que alcanzó las 423,9 partes por millón. Además, el sistema europeo destacaba entonces que las tasas de crecimiento de CO2 se aceleraron «significativamente» como respuesta directa al aumento de las emisiones humanas.
Según Zorrilla, si China y la India empiezan a reducir las emisiones, se podría llegar al pico máximo, pero recuerda que los estudios científicos hablan que habría que reducirlas «a un ritmo superrápido» y ahí es donde está el problema.
Las emisiones de dióxido de carbono son responsables del calentamiento de la tierra por lo que tampoco es de extrañar que los últimos 11 años sean los más cálidos desde que hay registros, con 2025 como el tercero.
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Impulsan el primer corredor de coral de Europa

 


Universidad de Sevilla y Asociación Hombre y Territorio impulsan la creación del primer corredor de coral de Europa

Fecha de Publicación
: 29/01/2026
Fuente: Agencia Europa Press
País/Región: Europa


La Universidad de Sevilla y la Asociación Hombre y Territorio (HyT) presentan 'CoralConect', un proyecto científico que responde a uno de los mayores desafíos ambientales del Mediterráneo: el calentamiento acelerado de sus aguas.
La iniciativa conectará ecológicamente 600 kilómetros de litoral andaluz, desde Cádiz hasta Almería, mediante restauración de arrecifes y la creación de microreservas marinas orientadas a reforzar la resiliencia de estas especies frente al cambio climático, informa la US en un comunicado.
El proyecto cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco), a través de la cofinanciación del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder).
'CoralConect' es una infraestructura verde submarina diseñada para devolver a los corales su capacidad de resistencia, reproducción y adaptación en el mar de Alborán, un entorno cada vez más impactado. Su carácter innovador radica en la aplicación del concepto de corredor ecológico: mediante arrecifes de coral creados a partir de técnicas pioneras de restauración, como el rescate de colonias desprendidas y la siembra controlada de larvas, el proyecto establece "puentes" biológicos entre poblaciones de coral aisladas y en riesgo de desaparición.
"Los corales no son sólo animales bonitos: son auténticos arquitectos del ecosistema marino", explica Free Espinosa, catedrático de la Universidad de Sevilla y coordinador científico del proyecto. "Su estructura tridimensional da refugio, alimento y zonas de cría a multitud de especies, sosteniendo buena parte de la biodiversidad costera. Cuando desaparecen, el ecosistema entero se empobrece", argumenta.
A la red se sumará la creación de Micro-Reservas Marinas de Coral, pequeños enclaves de alta biodiversidad que serán delimitados, conservados y monitorizados científicamente. Estas microreservas actuarán como núcleos de conservación y reproducción, reforzando la conectividad genética y la resiliencia del corredor.
El trabajo, que durará 3 años, se desarrollará en enclaves clave como el Parque Natural del Estrecho, Maro-Cerro Gordo o Cabo de Gata-Níjar, zonas donde los corales aún resisten, pero con un futuro incierto.
'CoralConect' no es solo un proyecto de restauración, sino también una iniciativa de conocimiento científico. Por primera vez en el Mediterráneo occidental se evaluará de forma conjunta la conectividad genética de los corales, una "huella invisible" que revela su estado de salud y su capacidad de adaptación al cambio climático.
"La pregunta ya no es si los corales están en peligro, sino si somos capaces de actuar a tiempo", señala Alexis Terrón-Sigler, director científico de MedCoral y coordinador del citado proyecto, el programa de conservación de corales de HyT.
"Los datos obtenidos servirán además como base científica para el futuro Plan Nacional de Restauración Marina, exigido por la nueva normativa europea sobre restauración de la naturaleza" ha explicado.
En este sentido, 'CoralConect' se alinea con la Estrategia Nacional de Infraestructura Verde y con los compromisos europeos de restauración ecológica. Pero su objetivo general va más allá del mar de Alborán: el proyecto nace con vocación de ser replicable en otros puntos del Mediterráneo y de Europa.
En el fondo del mar de Alborán, a pocos metros de las playas más concurridas del sur de España, los corales libran una batalla silenciosa por su supervivencia. Actualmente, más del 35% de su cobertura ha desaparecido en algunas áreas en apenas una década, como consecuencia del calentamiento del mar y de la expansión de especies invasoras.
En un contexto de crisis climática y pérdida acelerada de biodiversidad, CoralConect se muestra un proyecto cuyo objetivo va más allá de la protección: se trata de reconstruir las conexiones invisibles que sostienen la vida marina de los mares. Un corredor conectivo para que los corales y, con ellos, todo el ecosistema, tengan una segunda oportunidad.
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El calor extremo será común para miles de millones en el 2050

 


Casi la mitad de la población mundial vivirá con calor extremo para 2050, según un estudio

Fecha de Publicación: 28/01/2026
Fuente: Agencia EFE Verde
País/Región: Internacional


Casi la mitad de la población mundial (unos 3.800 millones de personas) vivirá con calor extremo para 2050, según un estudio de la Universidad de Oxford, si el mundo alcanza los 2 °C de calentamiento global, un escenario que los científicos ven cada vez más probable.
En 2010, un 23 % de la población mundial vivía con calor extremo, un porcentaje que de acuerdo con la investigación, publicada en la revista británica Nature Sustainability, aumentará a un 41 % en las próximas décadas.
El estudio destaca que los 20 países con los cambios más significativos en grados día de refrigeración (GRD) son todas naciones en desarrollo, principalmente de África, Centroamérica, Sudamérica y el Sudeste Asiático, al situarse cerca de la línea del Ecuador y en latitudes subtropicales.
En el caso de Sudamérica, los países más afectados por el calor extremo en 2050 serán Brasil, Venezuela y Paraguay; mientras que en Centroamérica el estudio cita a Honduras, Guatemala y Nicaragua entre las naciones que experimentarán mayores variaciones de GRD.

Aumento de la mortalidad
El informe de Oxford llega unos meses después de que otra investigación advirtiese que la mortalidad relacionada con el calor había aumentado el 103 % entre 1990 y 2021 en América Latina y el Caribe.
El calor le ha costado a la región latinoamericana unos 855 millones de dólares (719 millones de euros) anuales en el periodo 2015-2024, apunta el documento.

Cambios significativos en países fríos
Por otro lado, el estudio asegura que los países con climas más fríos también experimentarán mayores cambios en días calurosos. De alcanzarse un calentamiento de 2 °C, las temperaturas podrían llegar a crecer el 100 % en Austria y Canadá o hasta el 230 % en el caso de Irlanda.
En este sentido, la investigación apunta que estos cambios podrían tensionar el desarrollo económico de las regiones y también conducirá a un aumento significativo de la demanda de energía para sistemas de refrigeración, calefacción y de sus emisiones correspondientes.

Medidas urgentes de adaptación climática
El autor principal del estudio e investigador del Zero Institute de la Universidad de Oxford, el español Jesús Lizana, explicó en un comunicado que la mayoría de los cambios en la demanda suceden antes de alcanzar el umbral de los 1,5 °C, por lo que requerirá implementar «medidas de adaptación significativas desde el principio».
«Muchos hogares pueden necesitar instalar aire acondicionado en los próximos cinco años, pero las temperaturas seguirán aumentando mucho después de eso si alcanzamos los 2 °C de calentamiento global», agregó Lizana.
Por su parte, la profesora asociada de la Smith School of Enterprise and the Environment Rahika Khosla advirtió que superar la marca de los 1,5 °C de calentamiento ya tendrá un «impacto sin precedentes» en sectores como la educación, la salud, la migración o la agricultura, y reiteró que el desarrollo sostenible con cero emisiones netas es el «único camino establecido» para revertir la tendencia de días más calurosos. 
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Plásticos y salud, los impactos podrían duplicarse en 2040

 


Los efectos nocivos en la salud por las emisiones por plásticos podrían duplicarse en 2040

Fecha de Publicación
: 28/01/2026
Fuente: Agencia SWI
País/Región: Internacional


Los efectos adversos para la salud asociados a las emisiones a lo largo de todo el ciclo de vida de los plásticos podrían duplicarse para 2040 si no se toman medidas inmediatas, según un estudio de modelización publicado en The Lancet Planetary Health.
La investigación identificó daños para la salud en todas las etapas del ciclo de vida de los plásticos: desde la extracción de combustibles fósiles, materia prima de más del 90 % de los plásticos, y la producción de materiales hasta su eventual eliminación o liberación al medioambiente.
El equipo, dirigido por investigadores de la London School of Hygiene & Tropical Medicine (LSHTM), utilizó modelos para comparar los efectos perjudiciales para la salud de varios escenarios futuros de producción, consumo y gestión de residuos plásticos entre 2016 y 2040.
En concreto, evaluó los «años de vida ajustados por discapacidad» o «DALYs», por sus siglas en inglés, una medida de carga de la enfermedad. Analizó el número de años de vida saludable perdidos debido a los gases de efecto invernadero, los contaminantes atmosféricos y las sustancias químicas tóxicas emitidas a lo largo del ciclo de vida de los plásticos a escala mundial.
Estas emisiones están relacionadas con los efectos sobre la salud del calentamiento global, las enfermedades respiratorias, los cánceres y otras enfermedades graves.
El modelo reveló que, si el sistema de plásticos continúa sin cambios en las políticas, la economía, las infraestructuras, los materiales o los comportamientos de los consumidores («el escenario sin cambios»), los efectos anuales sobre la salud podrían más que duplicarse, pasando de 2,1 millones de DALYs en 2016 a 4,5 millones de DALYs en 2040.
En general, estimó que el sistema global de plásticos podría ser responsable de reducir 83 millones de años de vida saludable de la población entre 2016 y 2040.
El equipo exploró qué sucedería en escenarios futuros alternativos con diferentes niveles de acción. Constataron que medidas aisladas, como aumentar el reciclaje, tenían, por sí solas, poco impacto en la reducción de la carga sanitaria global.
Es la combinación de todas las medidas en un cambio completo del sistema el método más eficaz, ya que disminuiría la carga sanitaria mundial de los plásticos en un 43 % en 2040 (en comparación con el escenario sin cambios), detalla un comunicado de la LSHTM.
El trabajo reveló que las emisiones de la producción primaria de plásticos eran la principal causa de los efectos sobre la salud en todos los escenarios y que reducir la producción, sin sustituir los plásticos por otros materiales, daría los mejores resultados para la salud.
La transición a las energías renovables podría aliviar algunos efectos en términos de calentamiento global y contaminación atmosférica, pero no aborda otros efectos nocivos de la producción y la gestión de residuos.
Megan Deeney, autora del estudio, afirma que la investigación muestra que los efectos adversos de los plásticos sobre la salud «van mucho más allá» del momento en que se compra un producto o se deposita en un contenedor de reciclaje.
«A menudo se nos culpa a nosotros, como consumidores individuales (…), pero, aunque todos tenemos un papel importante que desempeñar en la reducción del uso, nuestro análisis muestra que se necesita un cambio sistémico, de principio a fin, de la producción, el uso y la eliminación del plástico».
Se necesitan medidas mucho más ambiciosas por parte de los gobiernos y una mayor transparencia de la industria para frenar esta creciente crisis mundial de salud pública relacionada con los plásticos, concluye.

Limitaciones por falta de datos
La falta de divulgación por parte de la industria y la inconsistencia en la información sobre la composición química de los plásticos limitan gravemente la capacidad de las evaluaciones del ciclo de vida para informar sobre políticas eficaces que protejan a los humanos, los ecosistemas y el medioambiente, denuncian los autores.
El estudio, en el que también participa la Universidad de Exeter y la de Toulouse, se basa en modelos y datos de emisiones disponibles, lo que implica limitaciones inherentes.
Por ejemplo, no se pudo incluir los posibles impactos en la salud asociados a la etapa de uso de los plásticos (activamente por consumidores e industrias) ni muchos de los productos químicos contenidos en ellos (también en microplásticos y nanoplásticos). 
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El hundimiento de los deltas duplica la amenaza del aumento del mar

 


La lenta desaparición de los deltas del mundo: por qué la tierra se hunde más rápido que el aumento del nivel del mar

Fecha de Publicación: 27/01/2026
Fuente: Portal MeteoRed
País/Región: Internacional


Un conjunto de estudios científicos recientes advierte que muchos de los grandes deltas fluviales del mundo se están hundiendo a una velocidad mayor que la subida del nivel del mar. El fenómeno, impulsado en gran parte por la actividad humana, redefine los riesgos costeros y pone en jaque la habitabilidad de regiones densamente pobladas.
Durante décadas, el aumento del nivel del mar fue considerado el principal factor de riesgo para las zonas costeras bajas. Sin embargo, nuevos estudios muestran que en muchos deltas del mundo el problema es aún más complejo, ya que la propia tierra se está hundiendo. Este proceso, conocido como subsidencia, está acelerando la pérdida de elevación del terreno en regiones clave.
Investigaciones publicadas en Nature revelan que varios de los mayores deltas del planeta pierden altura más rápido de lo previsto, agravando el impacto del aumento del nivel del mar y elevando el riesgo de inundaciones permanentes.
Un análisis reciente difundido por LA Illuminator indica que este hundimiento no ocurre de forma uniforme, sino que depende de factores locales como la geología, el uso del suelo y la gestión del agua. En varios deltas, la velocidad de descenso del terreno supera ampliamente el ritmo de subida del mar registrado en las últimas décadas.
Esta combinación genera lo que los científicos denominan aumento relativo del nivel del mar, una situación que intensifica el riesgo de inundaciones incluso sin tormentas extremas. El resultado es una amenaza persistente para ciudades, áreas agrícolas y ecosistemas que históricamente se desarrollaron en estos entornos fluviales.

Un problema global con causas locales
El estudio publicado en Nature, basado en datos satelitales de alta resolución, analizó decenas de deltas en todos los continentes. Los resultados muestran que más de la mitad de ellos experimentan subsidencia significativa, en algunos casos de varios centímetros por año. Esta pérdida de altura supera con creces las estimaciones clásicas de riesgo costero.
Entre los factores más determinantes aparece la acción humana. La extracción intensiva de aguas subterráneas provoca la compactación de los sedimentos, mientras que las presas y canalizaciones río arriba reducen el aporte natural de materiales que históricamente compensaban el hundimiento. Sin ese flujo constante de sedimentos, el delta pierde su capacidad de autorregenerarse.
Según explican los autores citados por EOS, este proceso se repite en deltas tan diversos como los del sudeste asiático, África o América del Norte. Aunque las tasas varían, el patrón es claro: donde hay fuerte intervención humana, la subsidencia se acelera y amplifica los efectos del cambio climático.

Riesgos crecientes y decisiones urgentes
Las consecuencias de este fenómeno ya son visibles. El hundimiento del terreno facilita la entrada de agua salada en acuíferos, degrada suelos agrícolas y aumenta la frecuencia de inundaciones crónicas. En muchas regiones, estos impactos afectan directamente a millones de personas que dependen del delta para vivir y trabajar.
Los científicos advierten que, si no se modifican las prácticas actuales de gestión del agua y del territorio, la situación podría volverse irreversible en algunas zonas. Incluso con una estabilización del nivel del mar, la subsidencia continuaría generando pérdidas de tierra y desplazamientos poblacionales. El riesgo no es futuro, sino presente.
Tanto Nature como La Illuminator subrayan que aún existen márgenes de acción. Reducir la extracción de aguas subterráneas, restaurar el transporte de sedimentos y planificar el desarrollo urbano con criterios de largo plazo son medidas clave. La supervivencia de los deltas dependerá de decisiones políticas y sociales que se tomen en los próximos años.
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Groenlandia entre recursos ricos y resistencia ambiental

 


Groenlandia, donde naturaleza y población se lo pondrán difícil a la explotación minera y marítima

Fecha de Publicación
: 27/01/2026
Fuente: Agencia EFE Verde
País/Región: Groenlandia


Estados Unidos ha llevado a primer plano el interés estratégico de Groenlandia por los recursos mineros que se cree que alberga, fundamentales para la transición energética y digital, y su ubicación geográfica, clave para el desarrollo de nuevas rutas marítimas a medida que avanza el deshielo del Ártico.
Sin embargo, según los expertos consultados por EFEverde, la propia naturaleza de la isla y del mar que la rodea, con el hielo como protagonista, pone difícil su explotación minera y marítima.
Tampoco lo podrán fácil sus habitantes, en un 80 % inuit, población indígena de Groenlandia con un gran arraigo al medio y cuya oposición mantiene paralizados varios proyectos mineros en Groenlandia, actualmente territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca.
Tanto la apertura de nuevas rutas marítimas como la explotación minera afectarían sin duda al medio de vida de la población, gran parte de la cual vive de la pesca y de la caza,  al tiempo que podrían en riesgo ecosistemas y especies emblemáticas y, lo más preocupante, podrían acelerar cambios climáticos a nivel global, con especial incidencia en Europa.

Sus tesoros on y off shore
Según informe del Servicio Geológico de Estados Unidos, se estima que la isla contiene el 2% de las reservas mundiales de tierras raras (1,5 millones de toneladas),  cifra similar a la de Estados Unidos, la mitad que la de Rusia (4 %) y muy alejada de países como China (48 %), Brasil (23 %), han explicado Paula Adánez, investigadora de Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC).
Otros yacimientos de materias primas críticas de importancia conocidos son: metales preciosos (oro y platinoides) y molibdeno. También hay potencial en grafito, según la misma fuente, que ha apuntado que con menor importancia, pero también de interés, hay níquel, hierro, cobre, wolframio, antimonio, plomo o zinc.
También se estima que guarda elevadas reservas de gas y petróleo, según diversas estimaciones internacionales.
Sin embargo, tanto las exploración y producción de petróleo y gas, como la minería de uranio y tierras raras, están prohibidas o muy limitadas en el país desde 2021 por motivos medioambientales.
En cuanto a las rutas marítimas, el interés de Estados Unidos estaría en controlar el Paso del Noroeste (bordea Norteamérica conectando Atlántico y Pacífico a través de los estrechos canadienses e incluyendo rutas comerciales por Groenlandia), según Ksenija Hanaček, investigadora del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universidad Autónoma de Barcelona (ICTA-UAB).
Las otras dos que pasan por la zona son la Ruta del Mar del Norte, bajo control de Rusia y más avanza, debido a que el hielo es menos grueso que en la del Paso del Nordeste; y la Ruta Transpolar, que iría por el Polo Norte y sería la más corta, eso sí, si en el futuro pierde hielo.
Plazos y licencia social

¿Cuáles son las posibilidades reales de explotación?
Respecto a la explotación los yacimientos, Groenlandia se enfrenta a retos muy parecidos a los de otras regiones frías y remotas como Siberia, el norte de Finlandia y Suecia (Laponia,Círculo Polar Ártico). Se necesita una infraestructura muy distinta de lo habitual, lo que encarece la explotación y obliga a estimar el beneficio que se pueda sacar de los materiales explotados, ha apuntado Adánez.
La evaluación de impacto ambiental también debería tener en cuenta circunstancias que no son las ideales a la hora de montar una explotación minera, por ejemplo, la existencia de permafrost (suelo congelado) que puede hacer deslizar estructuras en caso de descongelación, o los residuos mineros, muchas veces acompañados de agua, supondrían un problema adicional si se congelan y descongelan con cambios de volumen, química, etc., según la también investigadora del IGME Virginia Rodríguez .
«Groenlandia presenta, debido a su singularidad, una gran fragilidad intrínseca y elementos naturales únicos o muy escasos en el planeta y, por tanto, se encuentran bajo condiciones estrictas de protección. Estas características deben ser concienzudamente evaluadas con anterioridad a la actividad extractiva», ha advertido.

Hielo y caos
«No veo tan claro el tema de aprovechamiento de recursos mineros. La isla tiene un 20 % sin hielo, pero la logística allí es muy complicada. Cuando se retira un glaciar, deja un terreno que es un caos, con permafrost congelado por debajo que no deja marchar al agua, lleno de lagunas, rocas, grabas, etc», ha añadido el experto en la región Marc Oliva.
Profesor de la Facultad de Geografía de la Universidad de Barcelona Oliva lleva desde 2018 investigando en Groenlandia y antes lo hizo en el Ártico. Según los datos que maneja, la tasa de retroceso de glaciares es de entre 10 a 40 metros por año.
En su opinión, estos datos indican que Estados Unidos no estaría pensando en una explotación minera a corto plazo, si no en tener la «sartén por el mango» para cuando se pueda y que no lo tengan rivales como, por ejemplo, China, que ya ha intentado la minería en la isla.
No obstante, mientras en tierra firme la cosa se complica por el hielo, el «acceso» sería más rápido off shore (mar), en la plataforma continental (está bajo el agua), donde el mar congelado ha experimentado un retroceso significativo en las últimas décadas.
«Evolucionamos hacia un Ártico más cálido y por tanto, con menos hielo», lo que hará más fácil abrir rutas comerciales para acortar tiempos de viaje.
Entre las especies que se verían afectadas por minas y rutas, focas, narvales, osos polares, buey almizclero, renos, etc, según Oliva, que ha subrayado que lo más preocupante serían los efectos que una mayor actividad podrían tener en el clima mundial.

Regulador climático
La isla, ubicada entre el Atlántico Norte y el Ártico, juega un papel fundamental en lo que a lo que regulación climática respecta, sobre todo en Europa.
En su interior, el hielo llega a espesores de 3.000 metros, lo que se traduce en cantidades ingentes de agua dulce que, de llegar al mar por el deshielo, produciría grandes cambios como la subida del nivel del mar en 7,4 metros, al que, eso sí, «no veremos nosotros ni nuestros hijos, ni los hijos de nuestros hijos».
No obstante, ha insistido, se trata de una zona muy sensible al clima, en la que un grado de diferencia puede hacer que pasemos de ganar hielo a perderlo, lo que acabaría afectando a la Corriente Circular del Atlántico (AMOC, por sus siglas en inglés).
Esta corriente transporta aguas cálidas desde la zona del Caribe hasta el norte de Europa, y hace que, ahora, los europeos tengamos inviernos benignos.
«Si le inyectamos agua dulce, bajará la salinidad del Atlántico Norte, si esto ocurre, habrá menos contraste entre las altas latitudes y el Ecuador, y sin contraste, la corriente puede disminuir o, incluso, colapsar, provocando el enfriamiento de Europa, sobre todo en invierno», con temperaturas que podrían caer 30 grados en Noruega y 10 en Madrid.
«Existe consenso científico en que la corriente se está debilitando y puede colapsar. En lo que no hay consenso es en cuando pasará, si a mediados o a finales de siglo», ha apuntado Oliva.

Licencia administrativa vs social
Algo sobre lo que tampoco se habla es que cuando hablamos de desarrollar una minería, hablamos de proyectos que pueden llevar entre mínimo 10 y 20 años, por lo que expandir la frontera minera en Groenlandia es algo que sucedería en décadas», ha apuntado la investigadora Ramón y Cajal Instituto de Estudios Internacionales de Barcelona, Mariana Walter.
Aunque se quieran acelerar los trámites administrativos (licencias, informes ambientales, etc), siempre habrá que hacer estudios de exploración y explotación, perforaciones, informes de viabilidad económica, etc,
Además, deberán contar con lo que ahora se conoce como «licencia social», es decir, que la población de la zona lo apoye, pues la oposición eleva mucho plazos y costes.
Para Hanaček,  también es clave la oposición que despierta este tipo de proyectos entre la población de la isla, donde actualmente sólo operan dos minas, una de feldespato y otra de rubí y zafiro rosa, mientras grandes proyectos permanecen paralizados o retrasados.
Así, según datos recabados por EJAtlas (Atlas Global de Justicia Ambiental, plataforma interactiva que cataloga y visibiliza conflictos socioambientales), en Groenlandia hay abiertos varios conflictos en los que están jugando un fuerte rol partidos vinculados a los inuit y que buscan parar proyectos por sus riesgos ambientales, ha apuntado Walter.

El poder indígena
«Las comunidades indígenas suelen ser más sensibles a los impactos en sus territorios, porque es donde pescan, cazan, recolectan plantas medicinales, realizan sus practicas culturales…», ha añadido tras recordar que la minería es la que actividad que genera más conflictos a nivel global por su alto impacto ambiental y transforma territorios de forma irreversible aunque se haga de la mejor manera posible.
En virtud del Convenio sobre Pueblos Indígenas y Tribales 169 de la Organización Mundial del Trabajo, ratificado por Dinamarca en 1996, la población inuit es reconocida como sujeto de derechos colectivos sobre las tierras que tradicionalmente ocupan.
Esto implica que, por ejemplo, deba ser consultada por Dinamarca cada vez que se adoptan medidas legislativas o administrativas que les afecten directamente o pongan en riesgo su uso tradicional de los recursos naturales. No obstante, el convenio de la OIT decae en caso de seguridad nacional o internacional, ha puntualizado Hanaček.
Como ocurre habitualmente, la minería tendría consecuencias sociales y ambientales: provocaría el desplazamiento de poblaciones, generaría contaminación y acumulación de desechos con gran afectación en los ecosistemas y también impactaría en el medio la construcción de todas la infraestructura necesaria para transportar lo extraído.
«Costaría mucho sacarlo de allí», pero todo dependerá del deshielo, que hasta hace poco se pensaba que empezaría en 50 años, mientras ahora se teme que será en la próxima década, ha señalado la experta.
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La UE cierra la puerta a los biocombustibles de soja

 


Europa cierra el grifo a los biocombustibles de soja por su impacto en la deforestación

Fecha de Publicación
: 26/01/2026
Fuente: ABC (España)
País/Región: Unión Europea


Organizaciones ecologistas celebran el veto a la soja, pero alertan sobre las emisiones ocultas y el auge preocupante de otros cultivos como la caña de azúcar
La Unión Europea ha dado un paso decisivo en su política energética al anunciar que los biocombustibles derivados de la soja dejarán de contabilizarse para los objetivos de energía renovable de los Estados miembros.
Esta medida responde a una reciente investigación de la Comisión Europea que confirma que este tipo de cultivos contribuyen de manera significativa a la deforestación global.
Según el informe publicado este 22 de enero de 2026, la eliminación gradual busca frenar el fenómeno conocido como cambio indirecto del uso de la tierra, una de las principales causas silenciosas de las emisiones de dióxido de carbono y de la drástica pérdida de biodiversidad en regiones clave del planeta.
Desde organizaciones ambientales como Transport & Environment han recibido la noticia con satisfacción pero también con cautela. Los activistas subrayan que los biocombustibles de soja resultan ser el doble de perjudiciales para el clima que el propio diésel de origen fósil al que pretenden sustituir. 

¿Qué son los combustibles sintéticos y los biocombustibles?
Ante la necesidad de descarbonizar el transporte, han surgido dos alternativas principales a los derivados del petróleo. Aunque ambos pueden utilizarse en motores de combustión actuales, su origen y proceso de fabricación son radicalmente distintos.
Mientras que el combustible sintético es esencialmente «electricidad líquida» creada artificialmente a partir de la captura de carbono ambiental, el biocombustible es energía solar almacenada en materia orgánica que ha sido reciclada. Ambas tecnologías se presentan hoy como complementos necesarios a la electrificación para sectores difíciles de descarbonizar, como la aviación, el transporte marítimo o los vehículos pesados de larga distancia.

Combustibles Sintéticos o E-fuels: «Aire y agua» convertidos en energía
Los combustibles sintéticos, conocidos también como e-fuels, son carburantes neutros en carbono que no tienen un origen biológico. Su producción es un proceso de ingeniería química que utiliza dos ingredientes básicos: hidrógeno y dióxido de carbono (CO2).
El proceso comienza con la electrólisis, donde se utiliza electricidad 100% renovable para separar las moléculas de agua y extraer el hidrógeno verde. El segundo paso consiste en capturar el CO2 directamente de la atmósfera mediante filtros especiales. Finalmente, en una planta de síntesis, el hidrógeno y el CO2 se combinan para crear metanol. Para que este producto pueda ser usado en coches convencionales, se somete a un último proceso de refinado para transformarlo en gasolina o diésel sintético.
La gran ventaja de esta tecnología, defendida por marcas como Porsche o Mazda, es que permite aprovechar la infraestructura de gasolineras existente y los motores térmicos actuales, reduciendo hasta un 90% las emisiones en el ciclo de vida del vehículo sin necesidad de fabricar nuevas baterías de litio.

Biocombustibles Avanzados: El aprovechamiento de la materia orgánica
A diferencia de los sintéticos, los biocombustibles (como el HVO, biodiésel o bioetanol) se fabrican a partir de biomasa. Mientras que los biocombustibles de primera generación —como la soja o la palma— están bajo la lupa por causar deforestación, la nueva generación de «biocombustibles avanzados» se centra en la economía circular.
Estos se producen mediante el refinado o la fermentación de residuos orgánicos, tales como aceites de cocina usados, grasas animales o restos agrícolas y forestales. El principio de sostenibilidad de estos combustibles reside en que el CO2 que liberan por el tubo de escape al quemarse es, aproximadamente, la misma cantidad que la materia orgánica absorbió de la atmósfera durante su crecimiento o existencia. Gracias a esto, consiguen reducciones netas de gases de efecto invernadero superiores al 70% en comparación con los combustibles fósiles tradicionales.
Con la implantación de esta nueva normativa, se garantiza que la soja procedente de grandes exportadores como Estados Unidos, Argentina y Brasil no acabe alimentando los depósitos de los vehículos europeos, un punto especialmente crítico tras la reciente firma del acuerdo comercial con Mercosur. La decisión equipara el futuro de la soja a la del aceite de palma, cuya eliminación ya se había programado anteriormente para el año 2030 debido a sus altos niveles de impacto ambiental.
A pesar de este avance, persiste la preocupación por el vacío legal que rodea a otras materias primas como la caña de azúcar. Actualmente, estos cultivos se mantienen justo por debajo del umbral establecido por la Comisión, lo que les permite seguir formando parte de la matriz energética renovable de la Unión Europea.
Los expertos de T&E advierten de que la demanda mundial de biocombustibles no deja de crecer y se estima que el uso de la caña de azúcar aumentará un cincuenta por ciento para finales de esta década. Esta presión comercial ya está provocando la tala de bosques naturales en regiones remotas como Papúa, en Indonesia, para dar paso a plantaciones industriales destinadas a la exportación de combustible.
El retraso en la publicación de este informe, que originalmente se esperaba para finales de 2023, ha sido objeto de debate en Bruselas durante los últimos años. Diversos analistas sugieren que la Comisión Europea retrasó la difusión de estos datos críticos para evitar conflictos diplomáticos y disputas comerciales en un momento de gran inestabilidad en los mercados internacionales, según Transport & Environment. 
Con la confirmación oficial de los riesgos asociados a la soja, el foco de las políticas de transporte en Europa se desplaza ahora hacia la necesidad de abandonar definitivamente los combustibles de origen alimentario y forrajero, apostando por alternativas que no compitan con la seguridad alimentaria ni con la preservación de los ecosistemas naturales.
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Alerta. EEUU acelera procesos para arrancar con minería submarina

 


Estados Unidos reforma la normativa para acelerar el inicio de la minería submarina

Fecha de Publicación
: 26/01/2026
Fuente: Portal Climática
País/Región
Estados Unidos


La nueva regulación tiene efecto inmediato y significa un impulso importante para los planes de The Metals Company, aunque sigue entrando en conflicto con la legalidad internacional. 
La Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) ha publicado un nuevo conjunto de normas para acelerar los procesos de solicitud de licencias de minería submarina. La nueva regulación, que permite a las compañías estadounidenses acceder a recursos mineros que están más allá de su jurisdicción, es de aplicación inmediata. De hecho, The Metals Company, la empresa que más ha avanzado hasta ahora para minar el fondo del océano, ha anunciado que ya ha iniciado los procesos para conseguir, bajo las nuevas normas, una licencia para explotar comercialmente un área de unos 65.000 kilómetros cuadrados de fondos marinos.
Hasta ahora, la Deep Seabed Hard Mineral Resources Act (una ley de 1980 que autoriza a la NOAA a regular la minería submarina en áreas fuera de la jurisdicción nacional) establecía un procedimiento en dos partes: primero había que solicitar una licencia de exploración y, una vez obtenida, se podía pedir un permiso de explotación comercial. La principal novedad que introduce la nueva regulación es que ambas licencias se pueden pedir de forma simultánea. Además, de acuerdo con un análisis de la agencia S&P Global, flexibiliza los requisitos de control medioambiental de las operaciones.
“Esta nueva norma representa una modernización significativa del marco regulatorio estadounidense para la recolección de minerales de los fondos marinos y tiene en cuenta los avances que la industria ha logrado desde que se estableció por primera vez”, señaló Gerrard Barron, director ejecutivo de The Metals Company, a través de un comunicado. Los cambios regulatorios representan un impulso para los planes de la compañía minera, que ha prometido a sus inversores que iniciará su actividad comercial a finales del año que viene. Sin embargo, tal como publicó Climática el pasado mes de diciembre, no está claro que estas fechas puedan cumplirse.
De acuerdo con la información publicada por The Metals Company, la solicitud que acaban de presentar bajo el nuevo marco regulatorio abarca permisos de exploración y explotación comercial en un área de 65.000 kilómetros cuadrados (frente a los 25.000 kilómetros cuadrados que se incluían en la solicitud comercial inicial, de abril de 2025). Este espacio, ubicado en la zona de Clarion-Clipperton, entre México y Hawái, contiene unas 619 millones de toneladas de nódulos polimetálicos, pequeñas acumulaciones de metales muy abundantes en las profundidades oceánicas a partir de las que la compañía pretende refinar cobalto, cobre, manganeso o níquel, entre otros recursos (siempre según cálculos de la compañía).
Más allá de los avances que esto pueda suponer para los planes de The Metals Company y de la administración Trump, la nueva normativa no soluciona los escollos legales que, de acuerdo con expertos consultados por este medio, podría enfrentar una compañía que inicia una actividad industrial en aguas internacionales. De acuerdo con la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, las áreas en las que planea trabajar The Metals Company están bajo la jurisdicción de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA, por sus siglas en inglés). Y, aunque Estados Unidos no es parte de dicha convención (no la ha firmado), otros de los países con los que The Metals Company tiene acuerdos comerciales (como Suiza o Japón) sí la han ratificado. Además, y aunque esto no parece importar al Gobierno estadounidense, la concesión de licencias al margen de la ISA estaría desafiando los acuerdos multilaterales firmados por 169 países, lo que podría abrir la puerta a futuros litigios.

La presión de China y las necesidades de las tecnológicas
De forma paralela a la aprobación de la nueva normativa, el Subcomité de Recursos y Energía del Congreso de Estados Unidos celebró el 22 de enero una audiencia sobre minería submarina con el objetivo de examinar barreras, problemas y posibles mejoras en los marcos legales alrededor de esta actividad y de recibir el testimonio de expertos, reguladores y otras partes interesadas. Además de los miembros del subcomité (bajo el control del partido republicano), a la audiencia asistieron el CEO de The Metals Company, Gerard Barron, el CEO de Impossible Metals, Oliver Gunasekara, el presidente de la Asociación Nacional de Industrias Oceánicas, Erik Milito, y el CEO de la consultora medioambiental Blackbeard Biologic, Andrew Thaler.
Barron, Gunasekara y Milito, representantes de la industria, centraron gran parte de sus discursos en dos argumentos: la competencia de China y la necesidad de minerales de la industria tecnológica (en los enlaces están sus testimonios al completo). De acuerdo con los directivos, la carrera internacional por el control de los minerales estratégicos está en marcha. La demanda no deja de crecer, motivada en gran parte por el auge de las tecnologías digitales y de la inteligencia artificial, y China controla la mayor parte de la cadena de extracción y suministro en tierra. Además, señalan que China también estaría dando pasos para acelerar actividades de minería submarina bajo el paraguas de la ISA, una institución multilateral que, según ellos, está controlada por la potencia asiática.

Sin menciones a la transición energética
En sus testimonios no hay ninguna referencia a la transición energética ni a las energías renovables, que también dependen en cierta medida de algunos de estos minerales. La ausencia de mención sorprende especialmente en el caso de The Metals Company cuando, hasta hace poco más de un año, el argumento principal de la compañía era, precisamente, que el mundo necesitaba más minerales para acelerar la transición hacia un sistema de producción de energía limpio. De hecho, en su web todavía se señala como prioridad el desarrollo de los recursos metálicos necesarios para la movilidad eléctrica y las fuentes de energía bajas en carbono.
Por otra parte, el testimonio de Andrew Thaler sí puso de manifiesto los riesgos de iniciar una actividad extractiva de escala industrial en el fondo del mar. Para el ecólogo marino, en primer lugar, no es urgente desarrollar la minería submarina, teniendo en cuenta que los mercados de metales como el níquel y cobalto tienen excedentes y que Estados Unidos carece de capacidad para refinar los nódulos polimetálicos. Además, el experto señaló ante el subcomité que la industria está subestimando los impactos potenciales sobre los ecosistemas, así como la riqueza y la biodiversidad de los fondos marinos, un lugar del planeta que apenas se conoce.
“Las llanuras abisales tienen mayor biodiversidad que las selvas tropicales, con más especies únicas y mayor variedad genética que casi cualquier otro ecosistema del planeta”, recalcó Thaler en su testimonio. “Aunque apoyo los esfuerzos de los señores Barron y Gunasekara para abordar los impactos sobre los ecosistemas, debemos tener en cuenta que la ciencia ha demostrado que cualquier impacto en el fondo marino alrededor de un lugar de explotación minero es permanente”. Por último, el CEO de Blackbeard Biologic, subrayó la posibilidad real de que decidir minar el fondo del mar de forma unilateral multiplique las tensiones geopolíticas, tanto con socios comerciales de Estados Unidos como con los pequeños países insulares que se verán más afectados por la actividad minera.
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Inversiones que dañan la naturaleza superan 30 veces a las que la protegen

 


Por cada dólar invertido en proteger la naturaleza, gastamos 30 en destruirla 

Fecha de Publicación: 24/01/2026
Fuente: ONU
País/Región: Internacional


Los flujos financieros perjudiciales para los ecosistemas superan los siete billones de dólares anuales. La mayor parte proviene del sector privado, concentrado en áreas como la energía y la industria. En contraste, la inversión en soluciones que protegen la naturaleza alcanza 220.000 millones de dólares, y casi el 90% procede de fondos públicos. 
El mundo invierte miles de millones en proteger la naturaleza, pero al mismo tiempo gastamos billones en actividades que dañan el medio ambiente. Esa es la conclusión principal del informe Estado de la financiación para la naturaleza 2026, que pide un cambio de política importante para ampliar las soluciones que ayudan al mundo natural y, al mismo tiempo, apoyan la economía.
El jueves, la ONU hizo un llamamiento a una reforma financiera generalizada como la forma más poderosa de orientar los mercados mundiales hacia la consecución de un mundo mejor para todos y para nuestro planeta.
La proporción de esta incongruencia no deja lugar a dudas: por cada dólar invertido en proteger la naturaleza, se gastan 30 dólares en destruirla.

Control de daños
Los datos identifican varios actores que producen un daño especialmente grave: los servicios públicos, la industria en general y las empresas de energía y materiales básicos, en particular. Además, ciertos sectores se benefician de subvenciones perjudiciales para el medio ambiente, como los combustibles fósiles, la agricultura, el agua, el transporte y la construcción.
“Si se sigue el rastro del dinero, se ve la magnitud del reto que tenemos por delante”, afirmó Inger Andersen, directora ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), en respuesta al informe, contrastando el lento progreso de las soluciones basadas en la naturaleza con las inversiones y subvenciones perjudiciales que, según declaró, están avanzando a pasos agigantados. 
“O invertimos en la destrucción de la naturaleza o impulsamos su recuperación, no hay término medio”, dijo.

Una gran variedad de soluciones
Además de identificar la magnitud del desequilibrio, los autores del informe presentan una visión de un “gran cambio en la naturaleza”, destacando ejemplos de soluciones que funcionan y son económicamente viables. 

Entre ellas se incluyen:
- ecologizar las zonas urbanas para contrarrestar los efectos de las islas de calor y mejorar la habitabilidad de los ciudadanos
- integrar la naturaleza en las infraestructuras viarias y energéticas
- producir materiales de construcción con emisiones negativas
El estudio también traza un camino para eliminar gradualmente las subvenciones perjudiciales y las inversiones destructivas en los sistemas de producción y aumentar las inversiones que son “positivas para la naturaleza”.

Las cifras en resumen
- En 2023, se destinaron 7,3 billones de dólares a actividades negativas para la naturaleza
- En el mismo año, solo 220.000 millones de dólares se destinaron a soluciones basadas en la naturaleza, y la gran mayoría procedía del gasto público 
- Sin embargo, la tendencia es positiva: el gasto en biodiversidad y protección del paisaje aumentó un 11 % entre 2022 y 2023, y la financiación pública internacional para soluciones basadas en la naturaleza en 2023 fue un 22% superior a la de 2022 y un 55% superior a los niveles de 2015

Más Información:

Agencia IPS - Treinta dólares para destruir la naturaleza, un dólar para protegerla
Por cada dólar que el mundo invierte en proteger la naturaleza, se gastan 30 dólares en destruirla, afirma un estudio divulgado este jueves 21 por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma).
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Blog del Foro Ambiental Córdoba

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