No aprendimos nada del covid
El covid limpió los cielos y liberó la vida salvaje, pero cinco años después todo sigue igual
Fecha de Publicación: 29/01/2025
Fuente: Portal elDiario.es
País/Región: Internacional
Las restricciones por la pandemia redujeron las emisiones contaminantes y dejaron que la vida salvaje recuperara terreno conquistado por los humanos, pero las lecciones aprendidas de aquel efímero respiro medioambiental se han dejado atrás y cinco años después todo sigue como antes de la covid-19.
La gente se confinó en casa, el teletrabajo ahorró millones de desplazamientos terrestres y sus consecuentes emisiones, y el tráfico aéreo se desplomó.
El impacto en los cielos quedó patente: las imágenes captadas por la Agencia Espacial Europea en las primeras semanas mostraron una caída de entre un 40 % y un 50 % de las concentraciones de dióxido de nitrógeno (NO2) en las principales ciudades del continente, tendencia similar a la que apreció la NASA en regiones como China o Estados Unidos.
Un informe posterior de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó que las emisiones de CO2 de origen fósil se redujeron un 5,6 % a nivel global en 2020.
En España, la caída fue incluso más acentuada: los gases de efecto invernadero se desplomaron un 14,6 %, como recoge el Inventario Nacional de Emisiones a la Atmósfera que publica el Ministerio de Transición Ecológica.
Con la actividad humana en cuarentena, los animales salvajes salieron de su propio confinamiento.
Los delfines volvieron a nadar en los canales de Venecia, los ciervos y los jabalíes regresaron a las ciudades y hasta un oso pardo se paseó por las calles de una aldea de Asturias.
Un estudio publicado en 2023 en Science, con aportaciones de 175 científicos de todo el mundo, a partir de datos de mamíferos terrestres monitorizados por GPS, reveló que en los primeros meses de la pandemia estos animales recorrieron distancias hasta un 73 % más largas y se acercaban un 36 % más a las carreteras.
"La respuesta fue muy rápida, vemos que los animales tienen la capacidad de adaptarse rápido a estos cambios", explica a EFE Nuria Selva, investigadora del Instituto de Conservación de la Naturaleza de la Academia de Ciencias Polaca y una de las científicas que participó en el estudio.
Los cambios fueron más evidentes en las zonas de gran presión humana, cuenta Selva, que señala que su equipo también registró "diferencias significativas" de los niveles de estrés durante el confinamiento en muestras de heces de rebecos.
La pandemia no sólo favoreció la vida salvaje. Las ventajas de estar confinado con una mascota, desde salir a pasear con el perro hasta los beneficios emocionales, dispararon la cifra de animales de compañía.
Según datos de la Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos para Animales de Compañía (Anfaac) y de Veterindustria, entre 2019 y 2021 el número de perros y gatos en España aumentó un 38 %.
Todo hizo pensar que el ser humano había encontrado el camino para tener una mejor relación con el medioambiente, pero nada más lejos de la realidad.
En cuanto a protección de la biodiversidad estamos incluso "peor" que antes, alerta Selva, porque aunque valoramos más las zonas verdes y parques de las ciudades, que fueron un "escape" en la pandemia, los espacios naturales se han turistificado.
"Hay que empezar a pensar que hay que limitar el acceso en zonas naturales que tienen importancia para la conservación", defiende la investigadora.
El respiro histórico de las emisiones también duró poco y no retrasó el avance del cambio climático, como alertó la OMM en el informe 'Unidos por la ciencia 2021'.
"Las emisiones de dióxido de carbono están aumentando de nuevo rápidamente luego de una disminución pasajera debida a la desaceleración de la economía y no se acercan en absoluto a las metas de reducción. Las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera se mantienen en niveles sin precedentes y condenan al planeta a un peligroso calentamiento futuro", avisaba el documento.
El año pasado se volvió a batir un récord a nivel mundial.
Aun así, hay ecologistas que consideran que sí se sacaron algunas lecciones positivas de la pandemia: "Se consiguieron en ese año unas reducciones de emisiones muy importantes que se pueden repetir en el futuro", señala a EFE el responsable de la campaña contra el Cambio Climático de Greenpeace España, Pedro Zorrilla.
Zorrilla insiste en que el covid-19 probó que "un plan de choque de políticas públicas es efectivo" y que los cambios son posibles, pero "falta ambición política e inteligencia para aplicarlas".
En el caso de las emisiones, Greenpeace calcula que España debería reducirlas un 7,6 % anualmente para cumplir el objetivo de no sobrepasar 1,5 grados de calentamiento respecto a la era preindustrial. El año de la pandemia se redujeron el doble.
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Contaminación del aire agrava el riesgo del Covid-19
La exposición persistente a la contaminación del aire incrementa el riesgo de Covid-19
Fecha de Publicación: 14/01/2022
Fuente: La Vanguardia (España)
País/Región: Italia - Internacional
La exposición persistente (durante largos períodos) a contaminantes del aire como las PM-2,5 (partículas en suspensión menores de 2,5 micras), incluso en niveles relativamente bajos, aumenta el riesgo de infección por Covid-19. Esta es la principal conclusión de un estudio llevado a cabo en la ciudad de Varese (Italia) cuyos resultados se publican este mes de enero en la revista Occupational and Environmental Medicine.
El equipo responsable de esta investigación, encabezado por Giovanni Veronesi, del Centro de Investigación en Epidemiología y Medicina Preventiva, de la Universidad de Insubria (Italia), indica que no se han podido determinar los detalles de la relación entre contaminación atmosférica y aumento del riesgo de infección de SARS-CoV-2 pero que, a la espera de estudios en profundidad y a la vista de estos resultados, "los gobiernos deberían seguir incrementando los esfuerzos por reducir la contaminación atmosférica".
Estudio previo en Catalunya
Los datos de este nuevo estudio italiano coinciden en buena parte los obtenidos en investigaciones anteriores como la liderada por expertos de ISGlobal en Barcelona, centro impulsado por la Fundación 'la Caixa', y el proyecto Genomes for Life del Institut d'Investigació Germans Trias i Pujol (IGTP) de Badalona. En este caso, los resultados del estudio de cohorte en población de Catalunya fueron publicados en la revista Environmental Health Perspective en noviembre de 2021.
Los autores del estudio que ahora se publica han revisado datos de contaminación del aire en diversos puntos de la ciudad de Varese entre 2018 y 2021, y paralelamente han estudiado los 4.408 casos de infección por Covid-19 detectados en los dos últimos años en esta ciudad que cuenta con un censo de casi 82.000 habitantes (octava ciudad más poblada de la Lombardía, la región italiana más afectada por la pandemia).
Los resultados del estudio muestran una relación estadística significativa entre la tasa de contagios y la exposición a la contaminación, en especial para las partículas en suspensión. En concreto, los autores indican que en zonas con niveles de contaminación por PM-2,5 tan solo 1 microgramo por metro cúbico por encima de la media registraron un incremento de 294 infecciones por cada 100.000 habitantes por Covid-19.
Es decir, Cada aumento de 1 µg/m3 en la exposición a largo plazo a PM-2,5 se asoció con un aumento del 5% en el número de nuevos casos de infección por COVID-19, lo que equivale a 294 casos adicionales por cada 100.000 habitantes/año.
Las asociaciones observadas fueron aún más notables entre los grupos de mayor edad, lo que indica un efecto más fuerte de los contaminantes en la tasa de infección por Covid-19 entre las personas de 55 a 64 y de 65 a 74 años, indican los autores del estudio.
Región muy afectada
El norte de Italia se ha visto muy afectado por la pandemia de coronavirus, siendo Lombardía la región más perjudicada en términos de casos y muertes. Se han sugerido varias razones para explicar esta elevada incidencia, sin descartar que la existencia de grandes ciudades y la mala calidad del aire sea una de ellas.
Investigaciones recientes han implicado la contaminación del aire como un factor de riesgo para la infección por Covid-19, pero las fallas en el diseño del estudio y la captura de datos solo hasta mediados de 2020 han limitado los hallazgos, afirman los autores del nuevo estudio.
Los autores analizaron en este caso la exposición a largo plazo a los contaminantes transportados por el aire y los patrones de infección por Covid-19 desde el comienzo de la pandemia hasta marzo de 2021 entre los residentes de Varese.
Se recopilaron datos regionales de infección por Covid-19 e información sobre el alta hospitalaria y prescripción de medicamentos para pacientes ambulatorios de 62.848 adultos.
Se dispuso de estimaciones de los niveles promedio anuales y estacionales de cinco contaminantes transportados por el aire para 2018 en un área de más de 40 km: material particulado (PM-2,5 y PM-10 ), dióxido de nitrógeno (NO2 ), óxido nítrico (NO) y ozono (O3).
Los valores promedio de PM 2.5 y NO 2 fueron 12.5 y 20.1 µg/m 3 , respectivamente. Las exposiciones anuales medias ponderadas correspondientes a la población en Italia para el mismo año fueron de 15,5 y 20,1 µg/m 3 , respectivamente.
Se incluyeron en el estudio unos 4.408 nuevos casos de Covid-19, que se registraron entre el 25 de febrero de 2020 y el 13 de marzo de 2021. Esto equivale a una tasa de 6.005 casos/100.000 habitantes/año.
La densidad de población no se asoció con un mayor riesgo de infección.
Por contra, el tratamiento farmacológico para la diabetes, la presión arterial alta y las enfermedades obstructivas de las vías respiratorias, así como los antecedentes de accidente cerebrovascular, sí que se asociaron con un aumento del riesgo de infección por Covid-19, del 17%, 12%, 17% y 29%, respectivamente.
Limitaciones del estudio
El estudio que ahora se publica es el resultado de una investigación observacional y, como tal, no puede establecer la causa. Aunque los autores consideraron varios factores potencialmente influyentes, no pudieron dar cuenta de la movilidad, la interacción social, la humedad, la temperatura y ciertas condiciones subyacentes, como la mala salud mental y la enfermedad renal.
En todo caso, es conocido que la exposición a largo plazo a la contaminación del aire aumenta el riesgo de enfermedades respiratorias y cardiovasculares a través de la inflamación persistente y la inmunidad comprometida. Por lo tanto, estas mismas vías pueden estar involucradas en el vínculo entre la contaminación del aire y las tasas más altas de infección por Covid-19, sugieren los investigadores.
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Indígenas doblemente afectados por el COVID-19
Pueblos indígenas en peligro de extinción debido al COVID-19
Fecha de Publicación: 01/11/2021
Fuente: Agencia DW
País/Región: Sudamérica - Caribe
La migración forzada y la muerte de los más viejos puso a prueba la sobrevivencia de diversas culturas en Sudamérica y el Caribe.
Los efectos de la pandemia aún no terminan de sentirse ni dimensionarse en todo el mundo. En el caso de los pueblos indígenas latinoamericanos el impacto ha sido tan fuerte que muchas comunidades han quedado en serio riesgo de desaparecer. La XV Asamblea General del Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe (FILAC) se dio a la tarea de analizar la realidad de las comunidades indígenas desde la óptica del impacto de la pandemia.
Los efectos del covid han sido muchos y variados dentro de las comunidades indígenas. Myrna Cunningham, presidenta del FILAC, los resume en tres daños fundamentales: "el primero diría que son el contagio y fallecimiento, especialmente en la región amazónica. El segundo aspecto es que se profundizaron las desigualdades en acceso a salud y educación. Esto último por la brecha tecnológica. Un tercer impacto es el económico, los indígenas que están a nivel urbano perdieron sus trabajos y los que viven en el campo perdieron sus cosechas porque no pudieron venderlas por el confinamiento”, explica.
Otro de los aspectos que han afectado directamente a estas comunidades en América Latina y el Caribe son las concesiones implementadas por los gobiernos, que permitieron que empresas o trabajadores de diferentes rubros ocuparan territorios indígenas. "Tenemos pueblos que fueron invadidos, incluso por narcotraficantes, como es el caso de Colombia. Esta invasión ha obligado a enfrentamientos y migración de numerosos pueblos. Algo que se repite en Centroamérica y el Caribe, en estos últimos casos producto también de los huracanes e inundaciones”, explica Cunnigham.
Para la presidenta del FILAC, la suma de la muerte de ancianos más la migración forzada da como resultado el riesgo de sobrevivencia de muchas culturas. "Yo diría que lo que más ha afectado a los indígenas es la muerte de los mayores, de los sabios, los conocedores de la cultura, de los idiomas. Hay algunos pueblos que tienen muy pocos hablantes, entonces al perder a los más viejos se corre el enorme riesgo de que esas culturas se pierdan totalmente. Hay un peligro real de extinción de esos pueblos, especialmente en Sudamérica y México”.
Una salida a la pandemia
Aunque el panorama no es muy alentador, Gabriel Muyuy, secretario técnico del FILAC confía en la capacidad de los pueblos indígenas para llegar a un entendimiento con los diferentes gobiernos y lograr así un camino que integre a las comunidades pluriculturales en las soluciones poscovid. En este sentido ve el escenario dividido en dos grandes ejes: "La salud en sí misma. En este sentido, FILAC se ha enfocado en la importancia y necesidad de implementar políticas, programas y proyectos con visión de salud intercultural. Eso quiere decir que además de medicina curativa, hay que logara un enfoque en procesos de atención integral, incluyendo el derecho al territorio, al ambiente sano, al fortalecimiento cultural”.
El segundo aspecto del que se ha hecho cargo la Asamblea General del FILAC es el socioeconómico. Es por esto que "FILAC ha definido ya un nuevo programa denominado Programa Emblemático ICI para el Sumak Kawsay, es decir, Iniciativa de Cooperación Indígena para el Buen Vivir, cuyo programa está enfocado en contribuir con elementos, herramientas y mecanismos técnicos a los gobiernos y los Pueblos Indígenas para que se garantice el derecho al desarrollo propio. Estrategia o programa que también incluye la facilitación de elementos para que se fortalezcan las capacidades técnicas, pero también está enfocado hacia la facilitación de espacios de mercado más directo; de tal manera que los productos de los Pueblos Indígenas, puedan ser comercializados y así ellos puedan conseguir de mejor manera lo que no producen, pero requieren para su subsistencia”, concluye Muyuy. (chp)
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Ya no queda efectos positivos del confinamiento
El efecto positivo de los confinamientos en el medio ambiente ha desaparecido
Fecha de Publicación: 07/09/2021
Fuente: Agencia EFE
País/Región: Internacional
El efecto positivo que tuvieron los confinamientos sobre el medio ambiente se ha disipado por completo y, en realidad, la calidad del aire ha empeorado en varias partes del mundo debido a fenómenos meteorológicos extremos que causaron tormentas de arena y polvo, así como incendios forestales.
Así lo reveló este viernes la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que presentó el primer boletín que dedica a la calidad del aire y el clima y que enfatiza que la reducción de la contaminación que tuvo lugar por la pandemia fue temporal y localizada en ciertas partes del planeta.
“Las mejoras duraron poco y ocurrieron durante un periodo muy específico, ahora la movilidad ha aumentado y la vida -junto con las actividades contaminantes que implica- ha vuelto a la normalidad”, dijo en una rueda de prensa la jefa de la División de Investigación Atmosférica de la OMM, Oksana Tarasova.
“Los incendios forestales en Norteamérica, Europa y Siberia afectaron la calidad del aire para millones de personas, y las tormentas de polvo y arena cubrieron muchas regiones y se extendieron a través de los continentes”, señala el boletín.
“La frecuencia e intensidad de esos eventos aumentarán en el futuro”, anticipó la científica.
El principal agente contaminante son las partículas, de las cuales hay distintos tipos, aunque todas tienen en mayor o menor medida efectos negativos para la salud humana, y en algunos casos también son nefastas para la agricultura.
“Ni siquiera con la reducción del transporte en varias partes del mundo la calidad del aire cumplía los criterios mínimos establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS)”, aclaró Tarasova.
La especialista agregó que a causa de las restricciones impuestas por la pandemia se redujeron las emisiones de ciertas partículas en el aire, pero otras, como las partículas del tipo de ozono que se concentra a baja altitud, aumentaron su presencia.
La contaminación tiene un impacto grave para la salud y la mortalidad que causa se ha incrementado fuertemente en las últimas décadas. De 2,3 millones de decesos que se le atribuían en 1990, se estima que ahora causa unas 4,5 millones de muertes.
El ozono es una de las partículas más peligrosas para el ser humano debido a su propiedad oxidante: “Es como respirar ácido, tiene un impacto muy negativo para las personas, destruye los pulmones, la agricultura y los ecosistemas”, explicó Tarasova.
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Lejos de la recuperación sostenible en AL y Caribe
América Latina y el Caribe: ¿desaprovechando la oportunidad de invertir en una recuperación sostenible?
Fecha de Publicación: 12/06/2021
Fuente: ONU
País/Región: América Latina y Caribe
Una nueva plataforma que muestra datos en tiempo real de 33 países de América Latina y el Caribe ha revelado que en materia de gasto ambientalmente sostenible posterior a la COVID-19, América Latina y el Caribe está rezagada con respecto al resto del mundo: 0,5% del gasto total y 2,2% del gasto de recuperación a largo plazo fue respetuoso con el medio ambiente en 2020, en comparación con 2,8% y 19,2% a nivel mundial.
La herramienta está basada en el Observatorio de Recuperación Global, una iniciativa liderada por el Proyecto de Recuperación Económica de la Universidad de Oxford (OUERP), con el apoyo del PNUMA, el Fondo Monetario Internacional y GIZ a través de la Red de Políticas Fiscales Verdes (GFPN). Revela que solo seis de los 33 países de la región dedicaron más de 0,1% de su PIB en planes de recuperación; un pequeño número de ellos sí dedicó una proporción significativa a esfuerzos pos-COVID-19, entre ellos Chile (14,9%), San Cristóbal y Nieves (13,3%), Santa Lucía (11,3%), Bolivia (10,5%) y Brasil (9,26%).
El análisis de más de 1.100 políticas muestra que aproximadamente 77% del presupuesto total de la región para a recuperación, de US$ 318.000 millones, se asignó a medidas de rescate para abordar amenazas a corto plazo y salvar vidas, mientras que, hasta la fecha, solo 16,1% se ha dirigido a planes de recuperación a largo plazo para revitalizar la economía, dada la limitada capacidad de muchos de los países de la región. En promedio, la región ha asignado US$ 490 al gasto per cápita para la recuperación de la pandemia, mientras que en los mercados emergentes y las economías en desarrollo, la cifra es de US$ 650 y, en las economías avanzadas, de US$ 12.700.
La región ha sido fuertemente afectada por la pandemia de COVID-19. Hogar de 8% de la población mundial, concentra alrededor de 29% de las muertes registradas por la pandemia, y se estima que tuvo una contracción del PIB de 7% en 2020.
“Aplaudo la iniciativa de los ministros de América Latina y el Caribe de dar seguimiento a sus avances hacia recuperaciones más sostenibles. Nuestro Tracker muestra que, en general, el gasto ecológico de la región aún no está a la altura de la gravedad de la triple crisis planetaria de cambio climático, pérdida de biodiversidad y contaminación”, dijo Piedad Martin, directora regional interina del PNUMA para América Latina y el Caribe.
“Con el fin de hacer la transición hacia economías más sostenibles e inclusivas, las naciones de la región deben seguir adelante con base en este buen comienzo para alinear aún más sus prioridades de desarrollo con la recuperación verde”, añadió Martin.
Hasta ahora, según el Observatorio, una proporción más alta del presupuesto para la recuperación se ha gastado en sectores no sostenibles (US$ 7,400 millones) que en iniciativas sostenibles (US$ 1,500 millones). 74% de los gastos negativos para el medio ambiente se ha destinado a infraestructura para fuentes de energía fósiles, 13% a infraestructura portuaria y aeroportuaria insostenible, lo cual se espera que conduzca a un aumento de las emisiones de carbono.
“La situación de la región es preocupante, la respuesta a la pandemia nos está llevando a un aumento de la deuda, lo cual limita nuestra capacidad para dirigir las inversiones hacia la sostenibilidad ambiental. Sin embargo, colocar la acción climática como motor de la reactivación nunca ha sido tan importante. La supervivencia y la competitividad de la región están en juego debido al cambio climático, dijo la ministra de Ambiente y Energía de Costa Rica, Andrea Meza, quien presidirá la XXIII reunión del Foro de Ministros de Medio Ambiente en 2022.
“Hago un llamado a los gobiernos, la comunidad internacional y el sector privado para que apoyen a los países de América Latina y el Caribe en la respuesta a esta crisis y nos ayuden mediante inversiones para cumplir con el Acuerdo de París”, añadió Meza.
Las oportunidades de alto impacto para la región son numerosas y requieren una combinación de políticas públicas. Entre ellas destacan las que tienen que ver con la energía sostenible, en particular la energía renovable no convencional y la eficiencia energética; las inversiones en transporte de cero emisiones, con un enfoque especial en el transporte público; y las inversiones en soluciones basadas en la naturaleza para garantizar la adaptación en sectores clave, como la agricultura y los centros urbanos, donde vive la mayor parte de la población.
“La región ha llegado a una encrucijada económica. O los gobiernos continúan apoyando las viejas industrias moribundas del pasado o invierten en industrias sostenibles que puedan impulsar la prosperidad a futuro. Las nuevas oportunidades económicas para la región son monumentales y los líderes visionarios las aprovecharán”, dijo Brian O’Callaghan, investigador principal del Proyecto de Recuperación Económica de la Universidad de Oxford.
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Covid-19: salud humana y del planeta van de la mano
Covid-19 evidencia que la salud humana y del planeta van de la mano
Fecha de Publicación: 15/05/2021
Fuente: Agencia IPS
País/Región: Internacional
Ahora que varios países de América Latina enfrentan una nueva ola de covid-19, volvemos a sentir cuál es el costo terrible de la pandemia: no solo en vidas, que es algo irrecuperable, sino también en dinero.
Los expertos calculan que prevenir futuros desastres como el causado por este virus de origen zoonótico es cien veces más barato que insistir en el actual modelo basado en la destrucción de la naturaleza, que es el que está detrás de la emergencia de patógenos con capacidad de globalizarse.
Hay unos 1,7 millones de gérmenes conviviendo con mamíferos y aves en todo el mundo. Y una gran mayoría de ellos nos puede infectar si entramos en contacto con las especies que los portan en ambientes silvestres.
Ya no quedan lugares lo suficientemente remotos porque estamos todos conectados por el comercio y el tránsito de personas. O sea que si Brasil, Paraguay o Argentina destruyen sus bosques, o si China avanza con sus planes de urbanización en áreas salvajes, no es un mero asunto interno, de soberanía de cada uno de estos países.
Los virus viajan: ya lo vemos. La división de nacionalidades son simples categorías humanas. Estamos unidos biológicamente, de la misma manera en que estamos contenidos dentro de un solo planeta, con una atmósfera. Nadie se salva.
La situación mundial es más crítica de lo que se asume, porque ya trasvasamos todos los límites planetarios y no tenemos muchos más lugares para seguir expandiéndonos.
Según el informe de 2019 de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES, en inglés), el organismo científico que estudia el estado de la biodiversidad mundial, 75 % de la superficie terrestre ya ha sido transformada.
La paradoja es que arrasamos la vida con toda su compleja historia evolutiva para producir un puñado de animales cuya cría hemos dominado y para plantar un par de especies vegetales que apenas podemos contar con los dedos de la mano.
“Commoditización” de la naturaleza
Un buen ejemplo esto lo vemos en Argentina, sobre todo en el Gran Chaco Americano, el segundo sistema boscoso en tamaño y biodiversidad de América latina, detrás de la Amazonia, un mundo riquísimo de árboles y animales únicos, un patchwork de culturas ancestrales.
Se han perdido más de ocho millones de hectáreas de este bello ecosistema, de donde salen el quebracho y el tatú carreta, en solo tres décadas. ¿Y para qué? Para vender soja con agroquímicos que, convertida en harina, será exportada por la hidrovía para alimentar en granjas esparcidas por Europa desde salmones y pollos a vacas y cerdos.
¿Vale la pena cambiar osos hormigueros por salchichas, para que el Estado cobre retenciones? ¿Aún a costa de posibles enfermedades y más muerte?
Este proceso de “commoditización” de la naturaleza se reproduce a escala mundial. Y por eso hay tantos frentes calientes abiertos en materia sanitaria.
Antes de la covid, habíamos visto viajar en barco o en avión a otros virus, que dieron la vuelta al globo a veces de manera que resulta difícil entender.
Un ejemplo de esto sucedió en 2016, cuando el mundo quedó espantado por unas imágenes que llegaban desde Brasil con unos bebés que nacían con el cráneo deformado, una patología causada por una enfermedad desconocida hasta entonces: el zika.
Antes de tener nombre de virus, zika era solo una selva de Uganda, muy densa hace 50 años. Sin embargo, se fue desmontando de a poco y el lugar que fue un bosque tupido y frondoso, quedó raleado por la agricultura. El subproducto fue la emergencia de un patógeno que llegó a América latina vía China. Así que el vector del germen no solo fue el mosquito: también lo fue el comercio.
Futuras y peores pandemias
Los científicos advierten que la próxima pandemia puede ser todavía más seria, porque se están desmontando complejísimos sistemas tropicales para plantar café, cacao, azúcar, palma para hacer aceite, o para criar vacas o cerdos.
Mucha comida barata, que es mala para la salud. Y que, además, nos damos el lujo de desechar: 30% va al cubo de basura. ¿Eso es desarrollo?
“La deforestación rampante, la expansión descontrolada de la agricultura, la cría intensiva de animales, el desarrollo de la infraestructura, así como la explotación de animales silvestres han creado una tormenta perfecta para el desborde de enfermedades”, concluyeron hace poco un grupo de científicos internacionales, entre ellos Peter Daszak, presidente de EcoHealth Alliance, una organización que estudia la emergencia de patologías.
“Las futuras pandemias posiblemente sucedan con mayor frecuencia, se dispersen más rápidamente, tengan mayor impacto económico y maten a más gente sino somos lo suficientemente cuidadosos con las decisiones que tomamos”, añade.
En el proceso de comernos al mundo no sólo desplazamos animales increíbles, como orangutanes o jaguares. También pasa algo que vemos con claridad en muchos países de América Latina: que los ricos son cada vez más ricos y los pobres, más pobres. Nunca brilla el oro que, se supone, nos tiene que salvar. Este es un sistema transmite enfermedades y reproduce injusticia.
No es culpa del murciélago
Todavía no se ha determinado cuál fue el origen exacto del virus SATS-CoV-2 que causa la covid, aunque probablemente provino de un murciélago en algún bosque del Asia.
El sistema inmunológico de los murciélagos les permiten convivir paralelamente con una gran carga viral, mientras están amuchados el uno con el otro en espacios cerrados como cavernas, intercambiando fluidos corporales todo el tiempo.
Como toda especie en la Tierra, cumplen una función esencial en los ecosistemas, como la de la polinización, sin la cual no tendríamos comida. El problema es cuando entramos en contacto con ellos, ya sea abriendo rutas o poniendo granjas de animales.
“Las infecciones virales siempre han sido parte de la naturaleza, pero esta pandemia fue creada por nosotros, o mejor dicho, por nuestro modelo de apropiación de la naturaleza. Estamos avanzando sobre ecosistemas en donde nunca antes hubo contacto estrecho y frecuente entre las personas y animales silvestres», dice una carta firmada por investigadores de la argentina Universidad Nacional de Córdoba.
«Lo hacemos, por ejemplo, al deforestar, al abrir caminos a través de bosques, selvas y humedales, y al establecer poblaciones humanas, generalmente en condiciones precarias, en fronteras forestales y mineras”, indican los investigadores, encabezados por la prestigiosa ecóloga Sandra Díaz.
Y agrega: “Ahí los animales silvestres entran en contracto con los animales domésticos y con la gente, todos en condiciones de alta vulnerabilidad, frecuentemente inmunodeprimidos. Bajo estas condiciones, es muy fácil que los virus muten e invadan nuevas especies, salen a otros animales silvestres cautivos a los animales domésticos y a las personas».
«El resto lo hace la globalización del tránsito de mercancías y personas, la persistencia de focos de pobreza, el hacinamiento y la vulnerabilidad en muchas regiones no cercanas a la fuente original del virus, como ocurre en nuestro país”, asegura.
Una salud
La pandemia de covid abrió el debate sobre la necesidad de enfocar nuestras economías bajo el precepto de “una salud” y derribar así el paradigma de desarrollo versus naturaleza.
Algo de esa discusión movió el amperímetro internacional. Se notó con la aparición de compromisos todavía alarmante débiles de reducción de emisiones de gases que causan el cambio climático, que, dicho sea de paso, es otro propagador de enfermedades terribles. Te regalo las enfermedades en un mundo con una subida de 3°C de la temperatura respecto de la era preindustrial, que es al que parecemos estar marchando con paso firme y seguro.
Sin embargo, en América Latina, donde tenemos científicos de porte internacional que nos advierten sobre los peligros de destruir la naturaleza con un lenguaje como el que usaría la activista sueca Greta Thunberg, estamos muy lejos aún de entender las dimensiones que este desatado capitalismo angurriento ha infligido en nuestra vida.
Lo vemos en la agenda política todos los días: más minería, más agricultura, más desmonte y más hidrocarburos con vergonzosos subsidios estatales. Una manera explícita de seguir en el camino a la autodestrucción y con más virus. O mutamos nuestra cabeza o los virus mutantes nos llevarán puestos.
La ideología de que hay que sacrificar a la naturaleza en nombre del desarrollo está tan arraigada que hasta la tenemos incorporada en el lenguaje cotidiano. Hablamos de “recursos naturales”, como si los humanos fuéramos algo distinto del mundo que nos rodea y la naturaleza, una mercancía que sólo sirve para comerciar y lucrar.
A quienes se opongan a esta narrativa, que para los pueblos originarios es un sacrilegio, se lo tildará de “ambientalistas bobos”, aunque el costo de arrasar ecosistemas esté allí, mordiéndonos en la propia carne.
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CoVid más contaminación combinación mortal en India
En medio de la crisis por covid-19, la contaminación del aire en la India llega a niveles «peligrosos»
Fecha de Publicación: 04/05/2021
Fuente: CNN
País/Región: India
Además de luchar contra un aumento sin precedentes de los casos de coronavirus, algunas partes de la India, especialmente en y cerca de Nueva Delhi, están experimentando uno de los peores índices de calidad del aire del mundo.
Según AQICN.org, un agregador de índices de calidad del aire en tiempo real, la calidad del aire en la India llegó el jueves a ser la peor a nivel mundial.
El índice de calidad del aire en la embajada de Estados Unidos en Nueva Delhi muestra que hubo niveles de contaminación «peligrosos» todos los días de esta semana. Se trata del peor tramo de calidad del aire en abril desde que comenzó el monitoreo en 2014.
Un problema recurrente en la India
Si bien el problema de la mala calidad del aire en la India no es nuevo, ya que de hecho muchas de sus ciudades encabezan los rankings anuales de peor calidad del aire del mundo, estas lecturas muestran niveles mucho más altos de lo normal para abril.
Los meses más fríos, de noviembre a febrero, suelen ser los de peor calidad del aire en el norte de la India, ya que se combinan la quema de cultivos y ciertos patrones meteorológicos. Para el mes de abril, los niveles de calidad del aire suelen ser mejores.
Actualmente se sabe que los niveles altos de contaminación empeoran los efectos del covid-19. Investigaciones realizadas en Estados Unidos han demostrado que es más probable morir por coronavirus si se vive en una zona con niveles altos de contaminación.
El miércoles, el número de muertos por covid-19 de la India superó los 200.000, según cifras publicadas por el Ministerio de Salud.
El 22 de abril, la India registró el mayor aumento diario de casos de coronavirus en el mundo desde el inicio de la pandemia. Ese día tuvo 314.835 contagios nuevos. Ha continuado encabezando el récord mundial en los días siguientes.
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Retroceso en la lucha contra la contaminación plástica
La pandemia está multiplicando la contaminación por plástico de un solo uso
Fecha de Publicación: 14/04/2021
Fuente: El Confidencial
País/Región: Internacional
Las medidas de control para detener la producción y uso de este controvertido material se han visto lastradas por la falsa idea de que plastificar es proteger, cuando en realidad es exactamente lo contrario
La industria del plástico lleva meses intentado aprovechar las especiales circunstancias provocadas por la pandemia del coronavirus para ofrecerse como solución ante el riesgo de contagio. Así lo afirma la ONU en un contundente comunicado publicado hace una semana en su portal de noticias.
Según esta reseña en las primeras semanas de la pandemia, hace ahora un año, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos (HHS, por su sigla en inglés) recibió una carta de la Asociación de la Industria del Plástico solicitando “un anuncio público del Departamento elogiando los beneficios para la salud y la seguridad de los plásticos de un solo uso y posicionándose en contra de las prohibiciones de este tipo de material”.
Para desgracia de los solicitantes, la carta llegó al HHS una semana después de que se publicara un estudio revisado que demostraba que el coronavirus “puede sobrevivir en superficies de plástico hasta 72 horas, en comparación con hasta 24 horas en superficies de cartón”. Intento fallido. Sin embargo los resultados del citado estudio no han amedrentado a un sector que ha visto en la pandemia un tablón al que agarrarse en pleno naufragio de sus perspectivas de futuro.
Aunque todos sabemos que es mucho más seguro lavarse las manos regularmente que usar guantes de plástico, lo cierto es que su uso se ha disparado en todo el mundo. Como el de las mascarillas. Según la noticia de la ONU, en base al uso de estos equipos de protección individual (EPI) en Italia, cada mes se estarían desechando en todo el mundo 129.000 millones de mascarillas y 65.000 millones de pares de guantes.
No es la primera vez que Naciones Unidas hace un llamamiento sobre el paso atrás que está suponiendo la pandemia en el intento de reducir y eliminar el plástico de un solo uso.
Una amenaza al desarrollo
En una nota de prensa publicada el verano pasado bajo el explícito título de ‘La marea de plástico causada por el COVID-19 también es un peligro para la economía y la naturaleza’, la directora de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) afirmaba que "la contaminación por plásticos ya era una de las más grandes amenazas a nuestro planeta antes del coronavirus, pero el rápido aumento en su uso debido a la pandemia no ha hecho más que empeorar las cosas”.
Por ejemplo, en abril del año pasado, y en un desesperado intento por contener la propagación de la contaminación por COVID-19, California suspendió la prohibición de las bolsas de plástico. Del mismo modo el aumento de las compras on-line de productos de gran consumo, como ropa y alimentos, o de comida para llevar, la mayor de ellos envasados y envueltos en plástico de un solo uso, incrementó notablemente este tipo de residuos.
En Singapur, durante los dos meses de confinamiento que tuvo lugar el pasado verano los casi seis millones de residentes de la ciudad-estado generaron una tonelada y media adicional de residuos de plástico procedente de los envases y envoltorios de la comida para llevar.
Según la ONU, el problema del aumento de la contaminación por plástico de un solo uso exige medidas urgentes y globales, con la firma de tratados internacionales similares el Acuerdo de París para la reducción de emisiones de gases con efecto invernadero.
Una idea más que acertada pues por mucho que la UE apruebe normativas para prohibirlos como la que ha entrado en vigor este mismo año, si el resto del mundo sigue haciendo caso omiso a las recomendaciones será imposible avanzar hacia la solución de un problema que, no solo sigue, sino que se está agravando a raíz de la pandemia.
En ese sentido la pasada semana el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la oenegé Azul publicaban un informe conjunto en el que se destacaba que la contaminación por plástico supone uno de los mayores obstáculos para la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), “especialmente el primero, sobre la erradicación de la pobreza; el número 2 sobre el hambre cero; el 14 sobre la protección de los ecosistemas marinos; y el 16 sobre el acceso a la justicia para todos”.
Una opinión generalizada entre todos los expertos que participan en los programas de ayuda al desarrollo de la ONU y que ha llevado al relator especial del Consejo de Derechos Humanos, Marcos Orellana, ha afirmar de forma contundente que “la contaminación por plástico viola los derechos humanos”.
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La deforestación no para, aumentó un 12% en 2020
La pérdida de bosques tropicales se incrementó un 12% en 2020 pese a la pandemia
Fecha de Publicación: 03/04/2021
Fuente: El Periódico
País/Región: Internacional
Los incendios y la tala de árboles destruyeron 4,2 millones de hectáreas, equivalente a la superficie de Holanda
La pandemia no da tregua a la deforestación: en 2020 se perdió una superficie equivalente a la de Holanda en bosques vírgenes tropicales, con Brasil a la cabeza de una lista en la que Bolivia escaló al tercer puesto. En total, los incendios y la tala de árboles destruyeron 4,2 millones de hectáreas de bosques tropicales primarios, un alza de 12% respecto a 2019, según el informe anual Global Forest Watch, divulgado este miércoles por el World Resources Institute (WRI).
Esta pérdida se tradujo en 2,64 gigatoneladas de emisiones de CO2, equivalentes a las emisiones anuales de 570 millones de autos, más del doble de los que hay en circulación en Estados Unidos. Teniendo en cuenta el conjunto de bosques y plantaciones de los trópicos, el año pasado desapareció una superficie total de 12,2 millones de hectáreas.
Esta destrucción se debe principalmente a la agricultura, pero también a los incendios provocados por las olas de calor y las sequías en países como Brasil, Australia y Siberia, según el informe, que se basa en datos obtenidos mediante satélites. Estos datos muestran una "emergencia climática, una crisis de biodiversidad, un desastre humanitario y una pérdida de oportunidades económicas", ha alertado Frances Seymour, del WRI, con sede en Washington.
Preocupa Brasil
Brasil concentró más de un tercio de la superficie de bosques vírgenes destruidos --1,7 millones de hectáreas (+25% anual)--, y mientras en 2019 los incendios se registraron sobre todo en zonas ya arrasadas del Amazonía, en 2020 "los fuegos provocados por el hombre abarcaron también zonas forestales, puesto que se propagaron debido a las sequías". Solo en la región amazónica, el alza anual de deforestación fue de 15%.
Estudios recientes mostraron que la deforestación en la cuenca del Amazonas podría acabar suscitando un nuevo régimen climático, convirtiendo en sabana los bosques tropicales de la región. El Gobierno del ultraderechista Jair Bolsonaro, en el poder desde 2019, es objeto de críticas por su gestión medioambiental y su política de favorecer la actividad de la industria minera y agropecuaria en las zonas forestales. "Brasil, que había logrado reducir significativamente la deforestación en la Amazonía, ahora ve cómo se esfuman todos esos esfuerzos. Es desolador", según Seymour.
Los incendios también devastaron la región de Pantanal, que se extiende de Brasil a Bolivia, país que escaló del cuarto al tercer lugar de la clasificación del WRI, detrás de República Democrática del Congo. El informe estima que casi 30% de la superficie de este territorio natural se redujo a cenizas en 2020, privando a grupos indígenas de agua y comida, como fue el caso del pueblo nómada de los guatos del sureste de Brasil, y provocando la muerte de miles de animales de especies vulnerables, como los jaguares.
"Las zonas húmedas arden (...) La naturaleza nos murmuraba desde hacía un tiempo que se avecinaba el peligro. Ahora, lo dice gritando", añadió Seymour, para quien este fenómeno muestra claramente que los bosques tropicales ya son víctimas del cambio climático.
América del Sur, la región más golpeada
En los 10 puestos de la lista, figuran un año más cinco países sudamericanos: además de Brasil y Bolivia, Perú ocupa el quinto lugar, Colombia, el sexto, y México, el último. Indonesia en cambio logró reducir por cuarto año consecutivo la deforestación (-17% en 2020), retrocediendo al cuarto lugar por primera vez desde que el WRI empezó a elaborar su informe hace 20 años.
Según el estudio, el dato es una señal de que las políticas del Gobierno indonesio, favorecidas el año pasado por unas condiciones climáticas más propicias, "parecen surtir efecto a largo plazo". Los bosques cubren más del 30% de la superficie terrestre de la Tierra y los tropicales albergan entre 50% y 90% de las especies terrestres.
El lunes, un estudio publicado en la revista Nature Ecology & Evolution mostró cómo la creciente demanda de productos como el café y la soja por parte de los países ricos está acelerando la deforestación en los trópicos.
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Enfermedades por la plantaciones de palma y deforestación
La deforestación y las plantaciones de palma aumentan los brotes de enfermedades infecciosas
Fecha de Publicación: 26/03/2021
Fuente: La Vanguardia (España)
País/Región: Internacional
Según un estudio, estos usos de la tierra aumentan las enfermedades transmitidas por mosquitos y garrapatas, así como las enfermedades zoonóticas, como la Covid-19
La tala, deforestación, ciertos tipos de reforestación y las plantaciones comerciales de palma están permitiendo que los seres humanos entremos en contacto con enfermedades infecciosas.
Así se demuestra en un nuevo estudio, publicado en Frontiers in Veterinary Science, que ofrece una primera mirada global a cómo los cambios en la cubierta forestal contribuyen potencialmente a enfermedades transmitidas por vectores, como las transmitidas por mosquitos o garrapatas. De la misma forma, también permiten que los seres humanos entren en contacto con poblaciones de fauna silvestre portadoras de virus, bacterias y otros microorganismos (patógenos zoonóticos), como laCovid-19, que saltó de una especie animal a los humanos.
Los autores del estudio también comprobaron que las plantaciones de aceite de palma suponían un aumento significativo de las infecciones por enfermedades transmitidas por vectores, como los insectos.
"Aún no conocemos los mecanismos ecológicos precisos en juego, pero planteamos la hipótesis de que las plantaciones, como la palma aceitera, se desarrollan a expensas de las áreas boscosas naturales, y la reforestación es principalmente bosque de una misma especie de árbol", asegura Serge Morand, autor principal del estudio y doctor del Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS), en Francia y la Universidad Kasetsart, en Tailandia. "Ambos cambios de uso de la tierra se caracterizan por la pérdida de biodiversidad y estos hábitats simplificados favorecen los reservorios animales y los vectores de enfermedades".
Uso de la tierra y brotes de enfermedades
Que la deforestación tiene un impacto negativo para la biodiversidad, el clima y la salud humana en general, es algo bien sabido. La deforestación en Brasil ya se ha relacionado con las epidemias de malaria, pero las consecuencias globales de la deforestación y los cambios en la cubierta forestal sobre la salud humana y las epidemias no se han estudiado en detalle.
Para comprender mejor estos efectos, Morand y su colega observaron los cambios en la cobertura forestal en todo el mundo entre 1990 y 2016. Luego compararon estos resultados con la densidad de población local y los brotes de enfermedades zoonóticas y transmitidas por vectores.
También analizaron específicamente la reforestación y la forestación, que incluyeron la conversión de pastizales naturales y el abandono de tierras agrícolas.
Varios estudios anteriores habían afirmado que tanto la forestación como las plantaciones de aceite de palma probablemente desempeñan un papel en la propagación de los vectores de enfermedades.
Los resultados del equipo de Morand confirmaron estas hipótesis porque encontraron que tanto la deforestación como la forestación tenían correlaciones significativas con los brotes de enfermedades.
En concreto, observaron una fuerte asociación entre la deforestación y las epidemias (como la malaria y el ébola) en países tropicales como Brasil, Perú, Bolivia, la República Democrática del Congo, Camerún, Indonesia, Myanmar y Malasia.
Por el contrario, las regiones templadas como EE.UU., China y Europa mostraron vínculos claros entre las actividades de forestación y las enfermedades transmitidas por vectores como la enfermedad de Lyme.
Su enfoque no distinguió entre diferentes tipos de actividades de reforestación, pero sí encontraron un aumento significativo en los brotes de enfermedades en países con grandes plantaciones de aceite de palma.
Esto fue especialmente sorprendente en las regiones de China y Tailandia, países donde hubo relativamente poca deforestación para poder plantar palma, pero que parecían particularmente susceptibles a enfermedades transmitidas por mosquitos como el dengue, el zika y la fiebre amarilla.
Estos resultados sugieren que se debe hacer un uso cuidadoso y respetuoso de la masa forestal para prevenir futuras epidemias. Las plantaciones comerciales, el abandono de tierras y la conversión de pastizales en bosques son potencialmente perjudiciales y no sustituyen a la preservación de los bosques existentes en el mundo.
"Esperamos que estos resultados ayuden a los legisladores a reconocer que los bosques contribuyen a la salud del planeta y de las personas, y que los gobiernos deben evitar la forestación y la conversión agrícola de los pastizales", concluye Morand.
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Las incautaciones por tráfico ilegal de fauna bajaron, pero...
Las incautaciones de fauna silvestre han disminuido, pero pronto podría dispararse el tráfico ilegal
Fecha de Publicación: 18/03/2021
Fuente: National Geographic
País/Región: Internacional
Un análisis para National Geographic muestra una fuerte caída en las incautaciones de escamas de pangolín, cuerno de rinoceronte y marfil de elefante durante la pandemia de COVID-19.
Según un análisis realizado por el Centro para Estudios Avanzados de Defensa (C4ADS) para National Geographic, la cantidad de marfil de elefante, cuerno de rinoceronte y escamas de pangolín interceptada por las autoridades en el 2020 fue muy inferior comparada con los últimos cinco años. Según el grupo, una organización estadounidense sin ánimo de lucro que analiza cuestiones de seguridad transnacional, es probable que la pandemia de coronavirus redujera la capacidad de los traficantes de fauna y flora para mover sus productos a nivel internacional y la de las autoridades para detectarlos.
Tanto la cantidad de incautaciones como el peso de las mismas se desplomaron, lo que sugiere que, aunque se transportaran partes de animales salvajes entre África y Asia en lotes más pequeños, el nivel total de tráfico entre los continentes disminuyó. Sin embargo, algunos expertos en fauna silvestre señalan que el comercio virtual se ha mantenido firme durante la pandemia y que la caza furtiva ha aumentado en algunos lugares.
Evaluar las incautaciones de estos tres productos de animales salvajes no representa lo que ha ocurrido con el tráfico ilícito de toda la fauna, pero es un buen indicador de las tendencias de comercio de fauna intercontinental entre África y Asia, donde estos tres bienes son muy valorados, afirma Faith Hornor, gestora del programa de C4ADS que dirigió el análisis.
Las escamas de pangolín y el cuerno de rinoceronte se emplean en la medicina tradicional, principalmente en China y Vietnam, y tanto el marfil como el cuerno de rinoceronte están muy demandados en China y otros países para elaborar tallas. Según el C4ADS, entre el 2015 y el 2019 hubo una media de 530 incautaciones globales de marfil, cuerno de rinoceronte y escamas de pangolín cada año. En el 2020 hubo 466 incautaciones, una gran disminución frente a las 964 del 2019. Los recuentos representan todos los incidentes registrados por las autoridades de aduanas o descritas en noticias en medios en cualquiera de 15 idiomas.
Con todo, un incidente reciente en Nigeria, un centro del tráfico de fauna silvestre conocido por ser la fuente de muchas de las incautaciones de pangolín procedentes de África, podría ser una señal de lo que pasará cuando se levanten las restricciones por la pandemia. En enero, las autoridades de aduanas de Lagos, Nigeria, estaban inspeccionando un contenedor de seis metros etiquetado como «suministro para muebles». Tras un montón de madera, encontraron 162 sacos de escamas de pangolín que pesaban más de 8600 kilogramos y representaban a miles de pangolines asesinados.
Otros 57 sacos contenían varias partes de otros animales salvajes, como marfil de elefante y huesos de león, un sustituto cada vez más popular para los huesos de tigre, que son difíciles de encontrar, en la medicina tradicional china. El cargamento estaba destinado a Haiphong, Vietnam.
«Es una instantánea de lo que está por venir» cuando se reanuden los viajes, afirma Steve Carmody, jefe de investigaciones de Wildlife Justice Commission (WJC), una organización sin ánimo de lucro con sede en La Haya, los Países Bajos, que trabaja para sacar a la luz redes delictivas. El incidente también parece confirmar lo que han contado los traficantes a los agentes encubiertos de WJC: que han estado acumulando productos de fauna silvestre debido a las interrupciones causadas por la pandemia.
«Sabemos que los traficantes están acumulando productos no solo en África, sino también en Asia —en Vietnam, Laos y Camboya— en cantidades gigantescas», afirma Carmody, que no participó en el análisis del C4ADS. Añade que ahora temen que, con el aumento de los vuelos y otros viajes, vendan rápidamente el contrabando almacenado y que la demanda acumulada impulse una explosión de la caza furtiva de animales.
En el 2020, es posible que los traficantes dividieran algunos cargamentos en lotes más pequeños para evitar ser detectados. Pero si los volúmenes totales fueran similares —y simplemente estuvieran repartidos en envíos individuales más pequeños—, es probable que se hubiera producido un repunte de las incautaciones, pese a la reducción de la capacidad de las autoridades, señala Hornor.
El total de escamas de pangolín confiscadas en el 2020 fue de unas 20 toneladas, un descenso frente a las casi 100 toneladas en el 2019. Por peso, el cuerno de rinoceronte incautado en el 2020 fue menos de una décima parte que en el 2019. Y aunque en general el peso medio de los cargamentos de marfil incautados ha disminuido en los últimos seis años, en el 2020 se produjo un descenso considerable de un 72 por ciento.
Lo que revelan los datos de incautaciones
El tráfico de fauna silvestre no siempre ha disminuido y algunos investigadores advierten que no se deben sacar conclusiones definitivas basándose solo en los datos de incautaciones.
En algunos lugares, los inspectores han sido desviados a otras tareas relacionadas con la COVID, limitando su capacidad para detectar o denunciar cargamentos ilícitos, explica Chris Shepherd, director ejecutivo de Monitor, una organización sin ánimo de lucro que quiere poner fin al comercio de fauna ilegal e insostenible. «Hay varios motivos por los que ha habido un descenso de los casos documentados y es necesario investigarlo más».
Algunos investigadores han informado de un aumento de otros indicadores de delitos contra la fauna silvestre, como los niveles de caza furtiva y las ventas por internet de animales o sus partes, lo que resalta la dificultad de sacar conclusiones solo con los datos de incautaciones.
Durante el 2020, «no observamos ninguna alteración en el tamaño de los mercados virtuales, donde se realizan muchos de estos tratos», afirma Gretchen Peters, fundadora de la Alliance to Counter Crime Online (ACCO), una red de investigadores sin ánimo de lucro que combate el crimen organizado y supervisa los anuncios de artículos ilícitos en redes sociales y páginas web de comercio electrónico. Añade que tampoco se ha producido «ninguna disminución en la cantidad de delincuentes que ofrecen animales salvajes. Ninguno de mis miembros informó de nadie que mencionara tener dificultades para obtener suministros».
Patricia Tricorache, experta en tráfico de fauna salvaje y miembro de la ACCO, afirma que su investigación sugiere que durante el 2020 se dispararon los anuncios ilícitos por internet de mascotas exóticas como guepardos. Explica que normalmente los guepardos se transportan desde Etiopía, el norte de Kenia o Somalilandia por barco a Yemen y después se trasladan por tierra a compradores en los estados del golfo Pérsico. En conjunto, estima que las ofertas por internet y las incautaciones de dichos animales aumentaron casi un 40 por ciento el año pasado. (El C4ADS no rastrea las incautaciones terrestres de guepardos.)
También hubo señales de que las trampas ilegales y las matanzas de fauna silvestre para la venta de su carne y para el consumo local continuaron —o se intensificaron— en el 2020 en Uganda, Madagascar y otros países, ya que sus sectores turísticos colapsaron y la inseguridad alimentaria y la pobreza empeoraron. Los datos de incautaciones tampoco tienen en cuenta esta tendencia.
Por su parte, otras cifras de caza furtiva, que tampoco se reflejan en los datos de incautaciones, han sido mixtas. Namibia documentó un descenso constante de la caza furtiva de rinocerontes y Kenia no documentó caza furtiva de los animales en el 2020. Pero en Sudáfrica, donde inicialmente las cuarentenas nacionales redujeron la caza furtiva, mataron a casi 400 rinocerontes por sus cuernos en el 2020.
Qué ha revelado la pandemia
El mes pasado, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo señaló en un nuevo informe que la pandemia ha obligado a los traficantes de fauna a depender más del transporte en buques de carga por las «interrupciones del transporte aéreo y la reducción de las oportunidades de contrabando en barcos de pasajeros».
Sin embargo, Hornor dice que el C4ADS descubrió que las redadas de cargamentos marítimos de pangolín, cuerno de rinoceronte y marfil cayeron de casi un 4 por ciento del total de incautaciones entre el 2015 y el 2019 a menos de un 2 por ciento de las incautaciones en el 2020.
Carmody afirma que las autoridades fueron capaces de recopilar nueva información sobre los traficantes de fauna silvestre durante la pandemia que podría contribuir a sus futuras labores de detección. Los comerciantes han tenido que buscar nuevos clientes para sus productos ilícitos, y eso ha proporcionado a las fuerzas del orden y a grupos como Wildlife Justice Commission información sobre sus redes criminales, información con la que esperan tomar medidas en los próximos meses.
«La aplicación de la ley no termina con la incautación de un contenedor», afirma Hornor. También se necesitan investigaciones más amplias sobre las redes criminales y sus jefes de las que se deriven detenciones y condenas. Eso, dice, «tendrá repercusiones más sistemáticas en el desmantelamiento de estas operaciones a largo plazo».
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3 millones de barbijos desechados por minuto
Se desechan unos 3 millones de barbijos por minuto y advierten por una catástrofe ambiental
Fecha de Publicación: 17/03/2021
Fuente: Daily Mail - Clarín (Argentina)
País/Región: Internacional
Se producen unas 43 mil millones de mascarillas por mes en el mundo y ninguna se recicla adecuadamente. Los expertos piden formas de mejorar las tecnologías para permitir un correcto reciclaje.
No, con esta desidia no hay planeta que aguante. Increíble que aunque cada vez somos más conscientes de los estragos que le causamos al medio ambiente, no aprendemos. Seguimos por la vía de la autodestrucción. Qué especie rara somos.
Una nueva investigación vuelve a demostrar que, en efecto, cuando se trata de cuidar nuestro planeta, aun reprobamos rotundamente. La mala nueva es que se descartan tres millones de mascarillas cada minuto en el mundo y los expertos advierten que pronto podría conducir a una catástrofe ambiental.
No es ninguna novedad que los cubrebocas fueron una respuesta a la pandemia por el nuevo coronavirus que mantiene de rodillas al mundo. Y se ve que no somos responsables o conscientes con el manejo de este nuevo "compañero" inseparable que tenemos.
Lo cierto es que representan un mayor riesgo para el medio ambiente que las bolsas de transporte debido a su ubicuidad y al hecho de que no hay forma de descontaminarlas y reciclarlas de manera segura.
Bomba de tiempo
En la nueva investigación, cuyos resultados fueron en la revista Frontiers of Environmental Science & Engineering, los expertos describen la enorme cantidad de mascarillas que se usan y se tiran como una "bomba de tiempo".
Añaden que tirarlas basura hace que las máscaras se descompongan en microfibras peligrosas y también pueden estar transportando productos químicos nocivos al medio ambiente.
"Con el aumento de informes sobre la eliminación inadecuada de máscaras, es urgente reconocer esta posible amenaza ambiental y evitar que se convierta en el próximo problema plástico", advierten los investigadores, dirigidos por el toxicólogo ambiental Elvis Genbo Xu de la Universidad del Sur de Dinamarca y el profesor de Ingeniería Civil y Ambiental Zhiyong Jason Ren de la Universidad de Princeton.
El enigma de qué hacer con la reciente avalancha de máscaras es realmente una nueva frontera para los científicos, que nunca antes se habían enfrentado a una explosión tan rápida de un producto para el que no existe un método de eliminación responsable establecido.
Las mascarillas desechables, aunque son excelentes para reducir la transmisión viral, son complicadas cuando se trata de reciclar, ya que están hechas de muchos materiales diferentes.
"Las máscaras quirúrgicas desechables comunes están hechas de tres capas", explican los investigadores. "La capa exterior está hecha de material no absorbente (por ejemplo, poliéster) que protege contra salpicaduras de líquidos. La capa intermedia son telas no tejidas (Polipropileno y poliestireno) creadas mediante un proceso de fusión por soplado, que evita las gotas y los aerosoles mediante un efecto electrostático. Por último, la capa interior está hecha de material absorbente como el algodón para absorber el vapor".
Todo esto asegura una filtración adecuada, comodidad y durabilidad para proteger al usuario y a otras personas de las gotitas infecciosas que pueden contener un patógeno.
Se producen 43 mil millones de mascarillas por mes
La producción de máscaras faciales está ahora a la par de las botellas de plástico, con alrededor de 43 mil millones de artículos al mes.
Pero debido a los tenaces esfuerzos de los activistas ecológicos para mejorar el reciclaje durante muchos años, una de cada cuatro botellas ahora se recicla por completo. Por el contrario, con las máscaras no se recicla ninguna.
Si se desechan imprudentemente en la naturaleza, las máscaras se descomponen en fibras micro y nanoplásticas en cuestión de semanas.
Estas diminutas fibras, de menos de 5 mm y 1 mm de tamaño, respectivamente, representan un gran riesgo para la salud humana y animal.
Se ha descubierto que los microplásticos viajan en las corrientes de aire y se han visto en las partes más desoladas del mundo, incluidos los Alpes, la Antártida y la 'zona de muerte' del Monte Everest.
Algunas posibles maneras de minimizar el desastre
Los investigadores propusieron una variedad de formas en las que se pueden minimizar las consecuencias ambientales de las mascarillas faciales.
"La comunidad de investigación medioambiental debe moverse con rapidez para comprender y mitigar [los riesgos que plantean las máscaras para el medio ambiente]", escriben.
"El pensamiento crítico de las tres' R 'puede ser valioso: regular (evaluación del ciclo de vida en la producción, eliminación y descontaminación), reutilizar (máscaras desechables) y reemplazar (materiales biodegradables) máscaras de un solo uso", agregan.
También recomiendan que las personas cambien, siempre que sea posible, a mascarillas de algodón en lugar de alternativas desechables.
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Una recuperación tras Covid-19 poco sustentable
Solo el 2,5% del gasto global para la recuperación tras Covid-19 fue “verde”
Fecha de Publicación: 13/03/2021
Fuente: Agencia EFE
País/Región: Internacional
Solo un 2,5 % del gasto de 50 gobiernos del mundo en medidas de recuperación frente a la crisis causada por la covid-19 fue “verde”, según un informe publicado hoy por el Observatorio de la Recuperación Global, impulsado por el Programa de la ONU para el Medioambiente (PNUMA) y la Universidad de Oxford.
El informe revela que únicamente 368.000 millones del total de 14,6 billones de dólares gastados por estos países en medidas de recuperación a corto y largo plazo favorece, por ejemplo, la disminución de las emisiones de gases invernadero.
Titulado “¿Estamos reconstruyendo mejor? Evidencias de 2020 y caminos hacia un gasto inclusivo de recuperación verde”, el documento analiza 3.500 políticas públicas.
“La humanidad se enfrenta a una pandemia, una crisis económica y un colapso ecológico, no nos podemos permitir perder en ninguno de estos frentes”, afirmó en un comunicado la directora ejecutiva del PNUMA, Inger Andersen, para quien el informe brinda a los Estados “herramientas para navegar hacia recuperaciones más sostenibles e inclusivas”.
Para hacer frente a la crisis causada por la pandemia -que generó una reducción del producto interior bruto (PIB) global del 3, 5 % en 2020, según el Fondo Monetario Internacional, así como la pérdida de cientos de millones de empleos-, los gobiernos han tenido que destinar parte de su gasto fiscal a medidas de “rescate” inmediato.
En este sentido, el informe advierte de que “un enfoque unidimensional en la recuperación económica a corto plazo corre el riesgo de exacerbar aún más las crisis sociales y ambientales a la larga”.
Sin embargo, el autor del informe e investigador de la Universidad de Oxford (Reino Unido), Brian O’Callaghan, aseguró que “aún quedan oportunidades de gastar de manera sabia en la recuperación”.
“Los gobiernos pueden aprovechar este momento para asegurar la prosperidad económica, social y ambiental a largo plazo”, señaló O’Callaghan.
El Observatorio de la Recuperación Global, de la Universidad de Oxford, subraya también en el informe la desigualdad entre los países emergentes y los países desarrollados a la hora de impulsar políticas de recuperación frente a la pandemia.
Según los datos de la investigación, los Estados con “economías avanzadas” gastaron una cantidad 17 veces mayor por habitante que las naciones con mercados emergentes.
El desarrollo de políticas públicas de recuperación “verdes” puede tener consecuencias favorables para la salud, la seguridad alimentaria o incluso el empleo, apunta el estudio.
Y podría reducir las emisiones de gases de efecto invernadero hasta un 25 % para 2030, cerca de la bajada de un tercio necesaria para limitar la temperatura del planeta dos grados centígrados por encima de la época preindustrial, el objetivo que marca el Acuerdo de París (2015).
Si bien hasta ahora “el gasto ecológico no ha sido proporcional a la magnitud de la crisis ambiental”, el informe también destaca medidas positivas, como la ampliación del transporte público, que concentró un 30 % de la inversión total en esa área, o el gasto en “capital natural”, del cual hasta un 35 % se destinó a parques públicos y espacios verdes.
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Brotes epidémicos con un claro origen ambiental
La OMS denuncia que “el 70% de los últimos brotes epidémicos han comenzado con la deforestación”
Fecha de Publicación: 10/02/2021
Fuente: Contrainformación
País/Región: Internacional
El ébola, el SARS o el VIH han saltado de los animales a los humanos después de la destrucción masiva de selvas y bosques tropicales
María Neira, médica española y directora de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS ha explicado cómo los virus, como el ébola, el SARS o el VIH, han saltado de virus a humanos tras la destrucción masiva de selvas y bosques tropicales.
Neira, desde su oficina en Ginebra, reitera la necesidad de que tanto las personas como los Gobiernos entiendan que el cambio climático es un problema de salud pública y no una cuestión de ecología o activismo, tal y como recoge El País.
La científica considera que la deforestación intensa para remplazarla por agricultura intensiva y contaminante, hace que aparezcan especies con las que no estábamos en contacto y que nos pueden transmitir enfermedades. Pasar de tener una foresta tropical a un cultivo con abonos y pesticidas altera el tipo de vectores que pueden transmitir los virus, ha explicado para el citado diario.
La directora de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS ha denunciado el 70% de los últimos brotes epidémicos han comenzado con la deforestación y como ejemplo ha citado los virus del ébola, el sida y el SARS.
Para prevenir esto, Neira considera que el medio ambiente, que es el que nos da los recursos para sobrevivir, no se puede destruir ni contaminar. «Es importante que la gente entienda que el cambio climático no es una cuestión de ecología o activismo, sino de salud pública», señala.
La científica explica también que el calentamiento global no solo derrite los glaciares o pone en peligro a los osos polares sino que produce muertes en seres humanos. «Creo que se ha hablado mucho de cómo sube el nivel del mar o cómo se afecta la capa de ozono, pero nos faltó explicar cómo todo eso en el fondo tiene un impacto tremendo en nuestra salud. A veces, de forma arrogante, decimos que hay que salvar el planeta. Y no. Nos tenemos que salvar a nosotros mismos. El planeta lo estamos destruyendo, pero va a encontrar la manera de sobrevivir; los humanos no», ha indicado.
María Neira tiene claro que en la lucha contra el medio ambiente siempre perdemos los humanos. Los fenómenos metereológicos que está desatando el cambio climático, como tsunamis, huracanes o la fuerte nevada que hubo hace pocos días en Madrid hace que la población se paralice.
La OMS recomienda conocimiento y transición hacia energías limpias y renovables
Como medidas urgentes para evitar el deterioro del medio ambiente y de la salud pública que recomienda la OMS, la científica señala el conocimiento y la transición hacia energías limpias y renovables. En su opinión, primero es necesario que la gente entienda la relación entre cambio climático y salud, «que sus pulmones, su sistema cardiovascular y su cerebro están en riesgo por la contaminación» y, segundo, la transición a energías limpias reduciría la cantidad de muertes prematuras causadas por la contaminación del aire y generaría una economía que nos ayudaría a salir de la crisis que desató el coronavirus.
«Cada dólar invertido en energías renovables va a generar cuatro veces más trabajo que un dólar invertido en energías fósiles. Esta puede ser una estrategia contra la desigualdad que ha agudizado la pandemia», ha señalado la científica.
Otras recomendaciones son tener un sistema de transporte público sostenible y limpio y eliminar el uso de coches en los centros urbanos y no tener ciudades superpobladas como las de ahora. La densidad poblacional ayuda a que cualquier virus o bacteria se trasmita más rápido y mejor. Asimismo «la mala planificación de las ciudades también hace que tengamos una vida sedentaria, que la polución termine en nuestros pulmones e incluso que haya un problema grave de salud mental porque no se facilita la interacción social», ha explicado
Lo que hay que hacer, según Neira, es crear ciudades de cero emisiones de carbón, ciudades verdes y con economía circular. Además, las decisiones estratégicas que definen hacia dónde debe avanzar un país tienen que poner a la salud y al medio ambiente por delante. Hay que invertir en energías limpias.
«Esa decisión combate, al tiempo, al cambio climático y las enfermedades que genera. Además, hay que reducir la deforestación y tener prácticas agrícolas más sostenibles», zanja.
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Cambio climático y pandemia interrelacionados en un estudio
Coronavirus: cómo el cambio climático pudo impulsar la aparición del SARS-CoV-2
Fecha de Publicación: 09/02/2021
Fuente: Clarín (Argentina)
País/Región: Internacional
Un equipo de científicos explica cómo la alteración del clima pudo provocar la pandemia. El efecto invernado, el rol de los murciélagos y un nuevo alerta sobre la influencia negativa del cambio climático en el planeta.
Un grupo de científicos proporcionó la primera evidencia de un mecanismo por el cual el cambio climático pudo jugar un papel directo en la aparición del SARS-CoV-2, el virus que provocó la pandemia de Covid-19.
Las emisiones globales de gases de efecto invernadero durante el último siglo hicieron del sur de China un punto de acceso para los coronavirus transmitidos por murciélagos, al impulsar el crecimiento del hábitat forestal favorecido por los murciélagos.
El estudio, publicado en la revista Science of the Total Environment, reveló cambios a gran escala en el tipo de vegetación en la provincia de Yunnan, en el sur de China, y las regiones adyacentes en Myanmar y Laos, durante el último siglo.
Cómo influyen los cambios climáticos
Los cambios climáticos, incluidos el aumento de la temperatura, la luz solar y el dióxido de carbono atmosférico, que afectan el crecimiento de plantas y árboles, cambiaron los hábitats naturales de matorrales tropicales a sabanas tropicales y bosques caducifolios. Esto creó un entorno adecuado para muchas especies de murciélagos que viven predominantemente en los bosques.
La cantidad de coronavirus en un área está estrechamente relacionada con la cantidad de diferentes especies de murciélagos presentes. El estudio encontró que otras 40 especies de murciélagos se han trasladado a la provincia de Yunnan, en el sur de China, en el siglo pasado, albergando alrededor de 100 tipos más de coronavirus transmitidos por murciélagos.
Este "punto de acceso global" es la región donde los datos genéticos sugieren que puede haber surgido el SARS-CoV-2.
"El cambio climático durante el último siglo hizo que el hábitat en la provincia de Yunnan, en el sur de China, sea adecuado para más especies de murciélagos", señaló en un comunicado el doctor Robert Beyer, investigador de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, y primer autor del estudio.
"Comprender cómo ha cambiado la distribución global de las especies de murciélagos como resultado del cambio climático puede ser un paso importante en la reconstrucción del origen del brote de Covid-19", resaltó.
El estudio y los resultados
Para obtener sus resultados, los investigadores crearon un mapa de la vegetación del mundo como era hace un siglo, utilizando registros de temperatura, precipitación y nubosidad. Luego usaron información sobre los requisitos de vegetación de las especies de murciélagos del mundo para calcular la distribución global de cada especie a principios del siglo XX.
Comparar esto con las distribuciones actuales les permitió ver cómo la "riqueza de especies" de murciélagos, el número de especies diferentes, ha cambiado en todo el mundo durante el último siglo debido al cambio climático.
"Cuando el cambio climático alteró los hábitats, las especies abandonaron algunas zonas y se trasladaron a otras, llevándose sus virus -explicó Beyer-. Esto no sólo alteró las regiones en las que están presentes los virus, sino que muy probablemente permitió nuevas interacciones entre los animales y los virus, haciendo que se transmitieran o evolucionaran virus más dañinos".
La población mundial de murciélagos porta alrededor de 3.000 tipos diferentes de coronavirus, y cada especie de murciélago alberga un promedio de 2,7 coronavirus, la mayoría sin mostrar síntomas.
Un aumento en la cantidad de especies de murciélagos en una región en particular, impulsado por el cambio climático, puede aumentar la probabilidad de que un coronavirus dañino para los humanos esté presente, se transmita o evolucione allí.
La mayoría de los coronavirus transmitidos por los murciélagos no pueden afectar a los humanos. Pero es muy probable que varios coronavirus que se sabe infectan a los humanos se hayan originado en los murciélagos, incluidos tres que pueden causar muertes humanas: el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS) CoV y el síndrome respiratorio agudo severo (SARS) CoV-1 y CoV-2.
La región identificada por el estudio como un punto crítico para un aumento impulsado por el clima en la riqueza de especies de murciélagos también alberga pangolines, que se sugiere que actuaron como huéspedes intermediarios del SARS-CoV-2.
Es probable que el virus haya pasado de los murciélagos a estos animales, que luego se vendieron en un mercado de vida silvestre en Wuhan, donde ocurrió el brote humano inicial.
Los investigadores se hacen eco de las llamadas de estudios anteriores que instan a los responsables políticos a reconocer el papel del cambio climático en los brotes de enfermedades virales y a abordar el cambio climático como parte de los programas de recuperación económica de COVID-19.
"La pandemia de Covid-19 causó un daño social y económico tremendo. Los gobiernos deben aprovechar la oportunidad de reducir los riesgos para la salud de las enfermedades infecciosas tomando medidas decisivas para mitigar el cambio climático", explica la profesora Andrea Manica, del Departamento de Zoología de la Universidad de Cambridge, quien participó en el estudio.
"El hecho de que el cambio climático pueda acelerar la transmisión de patógenos de la vida silvestre a los humanos debería ser una llamada de atención urgente para reducir las emisiones globales", agregó el profesor Camilo Mora, de la Universidad de Hawái, quien inició el proyecto.
Los investigadores resaltan la necesidad de limitar la expansión de áreas urbanas, tierras de cultivo y terrenos de caza en hábitats naturales para reducir el contacto entre humanos y animales portadores de enfermedades.
El estudio muestra también que durante el último siglo, el cambio climático también provocó aumentos en el número de especies de murciélagos en regiones de África Central y parches dispersos en América Central y del Sur.
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Otra arista de la pandemia: 6 mil toneladas de residuos
Cubrebocas habrán provocado hasta 6 mil toneladas más de contaminación marina
Fecha de Publicación: 07/01/2021
Fuente: Acento
País/Región: Internacional
OceansAsia refiere que los cubrebocas de un solo uso están hechos de una variedad de plásticos fundidos y son difíciles de reciclar debido a la composición y el riesgo de contaminación e infección.
Una variante en la contaminación de los mares se veía venir desde que comenzamos a ver por todos lados el uso indispensable de las mascarillas o cubrebocas, a raíz de la pandemia del nuevo coronavirus. Y como tantos y tantos productos que usamos a diario y, que después de ser desechados terminan en las aguas de este planeta, las mascarillas no fueron la excepción.
Los océanos se habrán convertido en 2020 en el 'hogar' de aproximadamente mil 560 millones de cubrebocas, según un reporte de la organización de conservación marina OceansAsia, con sede en Hong Kong.
Esto daría lugar a un adicional de 4 mil 680 a 6 mil 240 de toneladas métricas de contaminación de plástico marino, de acuerdo con la estimación del informe COVID-19 Facemasks and Marine plastic pollution publicado el 28 de diciembre.
Estos cubrebocas se convertirán lentamente, señala el documento, en microplásticos que impactarán negativamente la vida silvestre y los ecosistemas marinos.
El informe utilizó una estimación de producción global de 52 mil millones de tapabocas fabricados el año pasado y el peso promedio de 3 a 4 gramos para una mascarilla quirúrgica de polipropileno de un solo uso.
“Los mil 560 millones de máscaras faciales que probablemente ingresaron a nuestros océanos en 2020 son solo la punta del iceberg”, dijo el doctor Teale Phelps Bondaroff, director de Investigación de OceansAsia y autor principal del informe. “Las 4 mil 680 a 6 mil 240 toneladas métricas de mascarillas son solo una pequeña fracción de las estimaciones de 8 a 12 millones de toneladas métricas de plástico que ingresan a nuestros océanos cada año”.
OceansAsia refiere que los cubrebocas de un solo uso están hechos de una variedad de plásticos fundidos y son difíciles de reciclar debido a la composición y el riesgo de contaminación e infección. Entran en los océanos cuando están esparcidos, los sistemas de gestión de desechos son inadecuados o inexistentes, o cuando estos se ven abrumados por el aumento de desechos.
"La contaminación marina por plásticos está devastando nuestros océanos", dijo Gary Stokes, director de operaciones de OceansAsia. “La contaminación plástica mata aproximadamente 100 mil mamíferos marinos y tortugas, más de un millón de aves marinas y un número aún mayor de peces, invertebrados y otros animales cada año. También tiene un impacto negativo en la pesca y la industria del turismo, y le cuesta a la economía mundial un estimado de 13 mil millones de dólares por año ”.
Oceans Asia pide, con este informe, que se opte por el uso de cubrebocas reutilizables siempre que sea posible, las de plástico se desechen de manera responsable y se reduzca el consumo general de plástico de un solo uso.
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