Brasil. La deforestación subió un 9% de el Amazonas

 


La deforestación en la Amazonía brasileña subió un 9% en septiembre, pero el año sigue en baja

Los alertas satelitales del INPE registraron 350 kilómetros cuadrados de vegetación perdida, el primer aumento para ese mes desde 2022, aunque en lo que va de 2026 la tala acumula una caída cercana al 27%.

La deforestación en la Amazonía brasileña volvió a crecer en septiembre, aunque dentro de una tendencia general a la baja. Según los datos del sistema de alertas satelitales Deter, del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE), el mes pasado se perdieron 350 kilómetros cuadrados de vegetación en el bioma, un 9% más que en septiembre de 2025. Es el primer aumento interanual para ese mes desde 2022.
El dato tiene matices. La cifra se mantuvo prácticamente estable respecto de agosto y, pese a la suba, es la segunda más baja de la década para un mes de septiembre, superada solo por la del año pasado. Además, en el acumulado de enero a septiembre, la deforestación en la Amazonía cayó un 26,9% en comparación con el mismo período de 2025: pasó de unos 3.272 a 2.392 kilómetros cuadrados.

Dónde se concentra la tala
El estado de Pará volvió a encabezar la lista, con unos 177 kilómetros cuadrados en septiembre, cerca de la mitad del total del bioma. Le siguieron Mato Grosso, con 59, y Amazonas, con 51. En Acre, los alertas sumaron 24,59 kilómetros cuadrados, un 11% más que un año atrás.
Los datos del Deter son alertas que sirven para orientar la fiscalización en tiempo real y no representan la tasa oficial de deforestación. Esa tasa la calcula el INPE con otro sistema, el Prodes, sobre la base de imágenes de mayor resolución.

El Cerrado, en baja
El panorama fue distinto en el Cerrado, la gran sabana del centro de Brasil y uno de los biomas más presionados por la expansión agropecuaria. Allí, los alertas de desmonte sumaron 253 kilómetros cuadrados en septiembre, un 30% menos que los 360 registrados en el mismo mes de 2025. Es la segunda cifra mensual más baja desde que comenzó la serie, en 2018. Los estados con más pérdida fueron Maranhão, con 81 kilómetros cuadrados, Mato Grosso, con 58, y Tocantins, con 38.
En lo que va del año, el Cerrado acumula 4.063 kilómetros cuadrados, un 9% menos que en 2025. Entre ambos biomas, la superficie afectada desde enero llega a 6.455 kilómetros cuadrados.

Un ciclo récord a la baja
Los números de septiembre llegan después de un ciclo anual especialmente positivo. Según el Ministerio de Medio Ambiente y Cambio Climático de Brasil, entre agosto de 2025 y julio de 2026 los alertas de deforestación en la Amazonía sumaron 2.874 kilómetros cuadrados, un 36% menos que en el ciclo anterior. Es el valor más bajo de la serie iniciada en 2016 y está un 55,6% por debajo del promedio de los diez ciclos previos.
En ese período, Pará registró 987 kilómetros cuadrados, con una baja del 25,5%, y Mato Grosso 834, con una caída del 49%. La excepción fue Roraima, donde los alertas crecieron un 32,5%. En el Cerrado, el ciclo cerró con 5.119 kilómetros cuadrados, un 7,8% menos.

La meta de 2030
El Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva se propuso eliminar la deforestación ilegal en Brasil para 2030 y reforzó los recursos destinados a la fiscalización. Según el Ejecutivo, en sus primeros tres años de mandato la tala en la Amazonía se redujo a la mitad. El contraste con la gestión anterior es marcado: durante el gobierno de Jair Bolsonaro, entre 2019 y 2022, se deforestaron más de 8.000 kilómetros cuadrados por año, según datos oficiales, en un contexto de controles laxos.
En paralelo, el Gobierno apuesta a nuevas áreas protegidas en zonas sensibles. En septiembre creó cuatro reservas de desarrollo sostenible, con casi 669.000 hectáreas, en el eje de la carretera BR-319, que une Manaos y Porto Velho. El asfaltado de esa ruta preocupa a los conservacionistas por el riesgo de abrir nuevos frentes de deforestación en una de las áreas mejor conservadas del bioma.
La suba de septiembre, sin embargo, funciona como una señal de alerta. La Amazonía es clave para regular las lluvias de buena parte de Sudamérica, y cada kilómetro cuadrado de selva que se pierde tiene efectos que trascienden las fronteras brasileñas. Por eso, los próximos meses serán decisivos para saber si se trata de un repunte puntual o del inicio de un cambio de tendencia.
El seguimiento cobra más relevancia en un año en el que El Niño se intensifica y anticipa condiciones climáticas extremas en distintas regiones. Es un escenario que en el pasado favoreció sequías e incendios en la cuenca amazónica.


Fecha de Publicación: 12/10/2026
País/Región: Brasil
Fuentes Consultadas: Agencia SwissInfo, Diario Infobae (Argentina), Portal Mongabay, INPE

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