Un siglo de declive de los polinizadores en Europa

 


La mayoría de las abejas silvestres de Europa redujo su distribución en el último siglo

Un estudio de la Estación Biológica de Doñana, publicado en PNAS y basado en más de cuatro millones de registros entre 1921 y 2020, muestra que la aparente estabilidad de los polinizadores esconde un retroceso generalizado.

La mayoría de las especies de abejas silvestres y la mitad de los sírfidos de Europa redujeron su distribución geográfica en los últimos cien años. Así lo revela un estudio liderado por la Estación Biológica de Doñana, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España (CSIC), publicado este lunes en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), que reconstruye un siglo de historia de los polinizadores silvestres del continente.
El trabajo analizó más de cuatro millones de registros correspondientes al período 1921-2020, que abarcan cerca del 88% de las 3.051 especies de abejas silvestres y sírfidos de Europa. Los sírfidos, también llamados moscas de las flores, son junto con las abejas los dos grupos de polinizadores más importantes del planeta. Con modelos estadísticos avanzados, los investigadores evaluaron cómo cambiaron la riqueza de especies y su ocupación geográfica a lo largo del siglo.

Una estabilidad engañosa
El primer resultado parece tranquilizador: a escala regional, la cantidad de especies se mantuvo relativamente estable y no se detectó una extinción masiva, ya que la gran mayoría de las especies fue registrada también en años recientes. Pero el panorama cambia al mirar en detalle. Muchas especies redujeron el territorio que ocupan, lo que indica que, aunque siguen presentes, están en retroceso.
“La aparente estabilidad en la riqueza de especies a escala regional puede ocultar cambios importantes en las comunidades”, explicó Carlos Martínez-Núñez, investigador de la Estación Biológica de Doñana y primer autor del estudio.
Las abejas catalogadas en peligro crítico por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza son las que presentan los descensos más pronunciados. También sufrieron caídas importantes las especies especialistas, que dependen de plantas concretas para alimentarse, y las parásitas, muy afectadas cuando disminuyen sus hospedadores. Además, las especies con pocos datos disponibles muestran tendencias negativas, lo que podría indicar declives todavía no detectados.

Un declive desigual
El estudio, en el que colaboraron instituciones de Francia, Bélgica, Serbia y Marruecos, muestra que el retroceso no es homogéneo. La región atlántica, que incluye al Reino Unido, Bélgica, los Países Bajos y el oeste de Francia, registra las pérdidas más severas y sostenidas, asociadas a una intensa transformación agrícola e industrial. Allí, la mayor parte de las pérdidas de especies se produjo antes de 1971.
En la región continental el declive fue moderado, en línea con una menor alteración del paisaje, aunque los sírfidos comenzaron a mostrar caídas más marcadas en los últimos años. La excepción son las zonas alpinas, donde la riqueza de especies aumentó, posiblemente porque el calentamiento permite a algunas especies colonizar áreas más altas.

Las causas
Entre las principales amenazas, el estudio señala la pérdida y fragmentación de los hábitats por la intensificación agrícola del último siglo y el uso de plaguicidas y otros contaminantes, que afectan la riqueza, la abundancia y la capacidad de dispersión de las especies. El cambio climático también deja su huella: las especies adaptadas al frío redujeron significativamente su distribución, mientras que las de climas cálidos se vieron favorecidas. Los investigadores lo consideran la amenaza más importante para el futuro.
Los resultados coinciden con otros diagnósticos recientes. La Lista Roja europea de abejas, actualizada este año por la UICN y la Comisión Europea, indica que más del 20% de las especies de abejas del continente muestra algún grado de amenaza.

Todavía hay tiempo
Pese al diagnóstico, los científicos ven margen para actuar, porque la mayoría de las especies sigue presente en Europa aunque pierda terreno. “Es importante actuar cuanto antes”, advirtió Martínez-Núñez. Entre las medidas que proponen figuran recuperar hábitats, diversificar los paisajes agrícolas, mantener flores durante todo el año y reducir el uso de pesticidas, además de plantar flora autóctona y ofrecer refugios a los insectos. “Aún no es demasiado tarde para revertir los patrones de declive que hemos observado”, coincidió Ignasi Bartomeus, investigador de la Estación Biológica de Doñana y coautor del trabajo.
El problema excede a la conservación. Abejas y sírfidos son esenciales para la polinización de plantas silvestres y cultivos, y cumplen otras funciones como el control de plagas. Según la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas, más del 75% de los principales cultivos alimentarios del mundo depende en alguna medida de la polinización animal, por lo que su pérdida amenaza la producción de alimentos también en el Sur Global.


Fecha de Publicación: 22/10/2026
País/Región: Europa
Fuentes Consultadas: Agencia EFE, Portal MeteoRed,  Revista PNAS, Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES).

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