Los océanos absorbieron un calor récord en 2025

 


Los océanos sumaron en 2025 calor adicional igual a 40 veces el consumo mundial de energía

El décimo Informe sobre el Estado del Océano de Copernicus, elaborado con aportes de 125 científicos, advirtió que los mares del planeta absorbieron en 2025 una cantidad de calor equivalente a cuarenta veces todo lo que consume la humanidad en un año, con impactos que ya alcanzan a los arrecifes de coral, la acidificación del agua y el fitoplancton que sostiene las cadenas alimentarias marinas.

Los océanos absorbieron en 2025 unos 23 zettajulios adicionales de energía, una cantidad equivalente a unas cuarenta veces toda la energía consumida por la humanidad durante ese mismo año, según el décimo Informe sobre el Estado del Océano del Servicio Marino de Copernicus de la Unión Europea. Un zettajulio equivale a 10 elevado a la 21 julios, una unidad utilizada para expresar cantidades extraordinariamente grandes de energía, como el calor acumulado por los océanos. El estudio, elaborado por Mercator Ocean International con aportes de 125 científicos de Europa y del resto del mundo, constató que el aumento del contenido de calor oceánico se acelera de forma sostenida desde 1960. "El océano se está transformando ante nuestros ojos: el calentamiento, la subida del nivel del mar y la degradación de los ecosistemas son señales interconectadas de un cambio significativo y a largo plazo", señaló el director general de Mercator Ocean International, Pierre Bahurel.

Un calor que no se ve en la superficie
Copernicus remarca que el aumento de la temperatura del agua alimenta las olas de calor marinas, puede intensificar las tormentas y contribuye a la subida del nivel del mar mediante la expansión térmica, además de alterar los ecosistemas. Los investigadores combinaron observaciones de la superficie con mediciones del contenido de calor hasta unos 40 metros de profundidad, y comprobaron que una parte significativa de esa energía puede permanecer oculta bajo la superficie, por lo que las temperaturas que se miden en la parte más superficial del mar no alcanzan a mostrar por sí solas toda la magnitud del calentamiento. En 2024, el Mediterráneo y el mar Negro registraron olas de calor marinas récord, algunas de más de treinta días de duración, con temperaturas más de 4,6 grados por encima de la media: la temperatura del Mediterráneo se ubicó ese año 1,23 grados por encima de su referencia de largo plazo, y su parte oriental registró sus condiciones de ola de calor marina más extremas desde 2002.

Mares más ácidos y arrecifes en crisis
La acumulación de calor coincide con otros cambios profundos en el océano mundial. El nivel medio global del mar aumentó a un ritmo de 3,8 milímetros anuales entre 1999 y 2025, mientras que en el período más reciente, entre 2012 y 2025, esa velocidad alcanzó los 4,2 milímetros por año. En paralelo, los océanos se volvieron aproximadamente un 17% más ácidos entre 1985 y 2025, un proceso químico que afecta directamente la capacidad de moluscos, corales y otros organismos para construir sus estructuras calcáreas. El impacto sobre los arrecifes ya es severo: entre enero de 2023 y septiembre de 2025, el 84,4% de los arrecifes de coral del planeta estuvo expuesto a niveles de estrés térmico capaces de provocar blanqueamiento, superando el episodio mundial de blanqueamiento masivo anterior.

El fitoplancton, la base de la cadena alimentaria, también cambia
El informe señala además que casi el 5% del océano mundial experimentó durante las últimas tres décadas cambios persistentes en los patrones estacionales de crecimiento del fitoplancton, los organismos microscópicos que sustentan buena parte de las cadenas alimentarias marinas y cumplen un papel esencial en los flujos de carbono del océano. Esas alteraciones, aunque afectan a una porción todavía acotada del océano global, son un indicador temprano de cómo el calentamiento puede reorganizar la base de los ecosistemas marinos.

Los más vulnerables: los pequeños Estados insulares
El documento presta especial atención a los pequeños Estados insulares en desarrollo, particularmente expuestos al calentamiento y a la subida del nivel del mar. Desde 1960, todas sus zonas económicas exclusivas experimentaron calentamiento oceánico, y el 65% de su superficie marítima está expuesta a una aceleración de la subida del nivel del mar desde 1999, una combinación que amenaza directamente la disponibilidad de recursos pesqueros y la estabilidad costera de esos territorios.

Diez años de seguimiento continuo
Copernicus considera que el monitoreo sostenido del océano resulta esencial no solo para documentar estos cambios, sino también para mejorar las alertas tempranas y preparar infraestructuras y comunidades frente a los riesgos futuros. "Diez años después, el Informe Copernicus sobre el Estado del Océano ofrece mucho más que una serie de instantáneas anuales", señaló su directora, Karina von Schuckmann, quien destacó que la observación sostenida y los modelos permiten identificar qué está cambiando, dónde y por qué, y anticipar sus consecuencias.


Fecha de Publicación: 02/10/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Agencia EFE Verde, Copernicus / Mercator Ocean International

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El mundo acordó dejar los fósiles pero no sabe cómo

 


Por qué el mundo acordó abandonar los combustibles fósiles pero aún discute cómo hacerlo

Tres años después de que cerca de 200 países acordaran alejarse del carbón, el petróleo y el gas, solo una docena de los planes climáticos nacionales presentados ante la ONU detalla cómo piensa hacerlo, mientras Brasil intenta armar una hoja de ruta voluntaria de cara a la próxima cumbre climática en Turquía.

Tres años después de que cerca de 200 países acordaran abandonar los combustibles fósiles, el mundo todavía discute qué significa ese compromiso en la práctica. La COP28 de Dubái, en diciembre de 2023, fue la primera cumbre climática de la ONU en mencionar explícitamente la necesidad de alejarse del carbón, el petróleo y el gas en su texto final, pero no incluyó ningún mecanismo para ejecutar esa promesa. De los 146 planes climáticos nacionales actualizados y presentados ante la ONU hasta agosto de 2024, 101 mencionan la transición, pero solo 12 detallan cómo la llevarán adelante, según un análisis de la Alianza Más Allá del Petróleo y el Gas compartido con el medio especializado Dialogue Earth. La cifra expone la brecha entre la retórica y la acción.

El intento de Brasil por ordenar la transición
Brasil, presidente de la COP30 realizada en Belém el año pasado, intentó convertir una hoja de ruta global en parte de las negociaciones oficiales durante noviembre de 2025, pero las diferencias entre países se lo impidieron. En su lugar, propuso construir durante 2026 un documento voluntario, conocido como TAFF por sus siglas en inglés, en consulta con los gobiernos, para presentarlo antes de la próxima cumbre. Ana Toni, directora ejecutiva de la COP30, describió la propuesta como "un marco" más que un conjunto de directrices, diseñado para mostrar qué está avanzando y no para dictar qué deben hacer los países: "la transición no es un tabú, tiene que discutirse", declaró. La presidencia brasileña identificó cuatro ejes para acelerar la salida de los combustibles fósiles: reformar la arquitectura financiera internacional, fortalecer la capacidad técnica, aumentar la cooperación y priorizar una transición justa. Sin embargo, Alejandra López, directora de diplomacia climática de la organización Transforma, advirtió que el riesgo es repetir los errores de la hoja de ruta de financiamiento climático de 1,3 billones de dólares, que "carece de un plan sobre quién hace qué".

Turquía prioriza la electrificación, sin mencionar los fósiles
Otro obstáculo lo señaló Paola Yanguas Parra, asesora del Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible: Turquía, país anfitrión y presidente de la COP31, prevista del 9 al 20 de noviembre en la ciudad de Antalya, no convirtió la transición energética en una prioridad de la conferencia. En cambio, puso el foco en la electrificación, sin abordar directamente la reducción de la producción y el uso de combustibles fósiles. "Si los países no lo impulsan, la hoja de ruta podría caer en el olvido", advirtió Yanguas Parra, y agregó que la meta de electrificación turca "tiene que ocurrir en paralelo con la transición de los fósiles", una coordinación que hasta ahora no observa.

Posiciones enfrentadas entre países productores
Las posturas de los países productores reflejan la tensión de fondo: Rusia argumentó que el gas es un combustible de transición legítimo, mientras Noruega remarcó que su producción de gas ya tiene emisiones relativamente bajas. Las Islas Marshall pidieron mayor claridad sobre la necesidad de reducir la producción de petróleo, gas y carbón, y Vanuatu exigió directamente un tratado vinculante que "apoye una eliminación progresiva gestionada y equitativa". El nivel de participación en el proceso de consulta abierto por Brasil también deja dudas sobre su alcance: de los 195 países que integran la convención climática de la ONU, solo 18 gobiernos, la Unión Europea y dos bloques negociadores -el grupo de 44 Países Menos Desarrollados y la Alianza de 39 Pequeños Estados Insulares- presentaron aportes formales durante la etapa inicial de consultas, en febrero de este año. La COP31, en Turquía, se perfila así como la prueba de fuego para un compromiso que, por ahora, sigue siendo más retórico que real.


Fecha de Publicación: 01/10/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Portal EcoNews, Dialogue Earth (Reino Unido), Alianza Más Allá del Petróleo y el Gas (BOGA)

La Amazonía perdió 33 mil hectáreas de agua en 25 años

 


Amazonía sin cauce: minería, ganadería y deforestación dejaron a comunidades sin agua para beber

Una investigación periodística que analizó 25 años de datos satelitales sobre cuatro ríos amazónicos de Bolivia, Colombia, Perú y Venezuela encontró que la región perdió casi 33.000 hectáreas de agua natural, mientras la minería ilegal genera pozas de "agua artificial" que dan la falsa impresión de que el recurso aumenta.

"La gente piensa que como vivimos en la selva tenemos bastante agua, pero la realidad es esta", dice Erick Tijé, poblador indígena harakmbut de la Amazonía sur de Perú, mientras señala el agua turbia del río Inambari. Ese río no es el mismo de hace cinco años: la minería ilegal les robó el agua para devolvérsela contaminada, y hoy la comunidad de Arazaire debe comprar el agua que bebe. Del otro lado de la frontera, en el departamento colombiano de Caquetá, el mayor Lázaro Ibáñez, del pueblo coreguaje, ve cómo la ganadería y el cambio climático reducen la disponibilidad de agua en su territorio: "el ganado ha venido tumbando todo y ahora se ve puro potrero, y ya casi no quedan árboles".

Una investigación con 25 años de datos satelitales
Un equipo de periodistas de Mongabay Latam, El Espectador y Correo del Caroní, junto con científicos del Instituto Serrapilheira de Brasil, analizó más de dos décadas de datos satelitales para entender los cambios en cuatro cuencas amazónicas: el río Beni, en Bolivia; el Caquetá, en Colombia; el Madre de Dios, en Perú; y el Caroní, en Venezuela. El trabajo forma parte de Aguas Partidas, una alianza periodística coordinada por el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística, con apoyo científico de MapBiomas y de la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada. Se analizaron 722 microcuencas a lo largo de 25 años, entre 2000 y 2024, con datos históricos cruzados con información de precipitaciones para identificar los tramos más críticos. Más de la mitad de los tramos revisados -393 de 722- registraron una pérdida de agua natural, que en conjunto equivale a casi 33.000 hectáreas. Bajo esas microcuencas viven al menos 74 pueblos indígenas, repartidos en 202 territorios.

El agua que engaña
El fenómeno más llamativo es lo que los científicos llaman "agua artificial o antrópica": cuerpos de agua que surgen o se transforman por el uso humano, como pozas de minería o embalses de represas, y que en los mapas satelitales dan la apariencia equivocada de que el agua disponible aumentó. "El agua antrópica es, en realidad, agua asociada a un uso: puede ser de acuicultura, de minería o represas y embalses. A veces es un cuerpo que se crea donde no había nada. Otras, una laguna que era natural y que, al destinarse a un uso, pasa a ser antrópica", explica la ingeniera ambiental Eva Mollinedo, coordinadora técnica de MapBiomas Agua Bolivia. En las tres cuencas con actividad minera -Madre de Dios, Beni y Caroní- al menos una de cada seis microcuencas analizadas, 121 de 722, pierde agua natural y gana agua artificial al mismo tiempo y en el mismo lugar. De cada cinco hectáreas de esa agua artificial, más de cuatro aparecen dentro de territorio indígena. En Perú, además, el 99,7% del agua artificial nueva se concentra en apenas 45 de las 84 microcuencas con minería, y en la cuenca del Beni las microcuencas con minería ilegal ganaron un 21,5% de superficie de agua mientras las que no tienen minería perdieron un 17,2%. El patrón no se explica por la lluvia: las microcuencas mineras que "ganan" agua son, justamente, las que menos llueve.

Una esponja que se rompe
En Colombia, donde la presión dominante es la ganadería y no la minería, las microcuencas más deforestadas son también las que más agua pierden. La explicación remite a cómo funciona el bosque amazónico: según describió en 2019 un equipo de científicos holandeses, la selva actúa como una esponja que absorbe el agua de lluvia y la libera gradualmente. Un estudio de 1979 del climatólogo brasileño Enéas Salati, convertido desde entonces en referencia sobre el ciclo hídrico amazónico, estableció que la mitad de la lluvia que cae sobre la Amazonía vuelve al aire porque los árboles la absorben con sus raíces y la liberan como vapor a través de las hojas, formando nubes que redistribuyen la humedad hacia el interior de la cuenca. Cuando se tala el bosque, esa esponja se rompe. "Donde se tumban los árboles, se secan los lagos y las cabeceras, que es de donde sale el agua", resume Ibáñez. Un estudio publicado en febrero de 2026, en el que participó el meteorólogo brasileño José A. P. Veiga, encontró que por cada punto porcentual de bosque tropical perdido caen, en promedio, unos 2,4 milímetros menos de lluvia regional al año: la deforestación no solo seca el lugar donde ocurre, sino que altera el clima de toda la región.

Lo que ven las comunidades
Los líderes del resguardo Jácome, en el Caquetá colombiano, cuentan que las estaciones dejaron de ser predecibles. En Tomachi, Bolivia, Roxana Pizza Tupa, presidenta del pueblo indígena leco, observa algo similar desde otro punto de la Amazonía: "el calor aumenta y eso nos afecta los ojos de agua". Los periodistas viajaron a los territorios con mapas impresos para que pobladores de los pueblos harakmbut, coreguaje, leco y pemón ayudaran a reconstruir los cambios en sus propias fuentes de agua: aquellas donde juegan, beben, pescan, se bañan y encuentran sustento, o en algunos casos, donde ya no pueden hacerlo.


Fecha de Publicación: 01/10/2026
País/Región: Amazonas
Fuentes Consultadas: Diario Los Tiempos (Bolivia), Portla Mongabay, Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP)

La FAO advierte que 1.560 millones de hectáreas se degradaron

 


FAO advierte que hay 1.560 millones de hectáreas degradadas y pide restaurar los bosques

informe "Estado de los Bosques del Mundo 2026" estima que 1.560 millones de hectáreas de tierra están degradadas en el planeta, 460 millones de ellas forestales, y sostiene que restaurarlas es una inversión estratégica que puede devolver hasta 30 dólares por cada dólar invertido.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura presentó en Roma el informe "Estado de los Bosques del Mundo 2026", dedicado a la restauración de bosques y paisajes. El documento estima que unos 1.560 millones de hectáreas de tierra se encuentran degradadas en todo el mundo, de las cuales 460 millones son tierras forestales. A eso se suman las 489 millones de hectáreas de bosque que se perdieron por deforestación entre 1990 y 2025. La presentación coincide con el 28º período de sesiones del Comité de Silvicultura del organismo y con la 10ª Semana Mundial de los Bosques, que se realizan en la capital italiana hasta el 2 de octubre.

Qué provoca la degradación
Según el informe, el crecimiento demográfico, los cambios en el uso del suelo y la creciente demanda de recursos naturales son algunos de los factores que empujan la degradación forestal. A eso se suman los incendios, que afectan cada año a una media de 127 millones de hectáreas. Los bosques ocupan 4.140 millones de hectáreas, alrededor del 32% de la superficie terrestre, almacenan 714 gigatoneladas de carbono y albergan hasta el 80% de la biodiversidad terrestre. Casi un tercio de la población mundial depende de ellos y de los árboles para su seguridad alimentaria y su sustento.

El costo de no actuar
La FAO calcula que no restaurar los ecosistemas forestales degradados tiene un costo global de entre 878.000 millones y 6,3 billones de dólares, un rango que equivale a entre el 2% y el 8,3% del producto bruto anual, según el alcance de la valoración. En sentido inverso, restaurar más de mil millones de hectáreas de tierras forestales degradadas podría generar beneficios por 1,8 billones de dólares anuales, entre ellos mayor biodiversidad, mejor regulación del agua y suelos más sanos. El organismo sostiene además que invertir 2,6 billones de dólares durante 15 años en frenar la degradación de la tierra y la sequía podría dar un retorno social de ocho a uno, y que en condiciones favorables la restauración puede ganar hasta 30 dólares por cada dólar invertido.
El director general de la FAO, QU Dongyu, escribió en el prólogo que la restauración es "una inversión estratégica en sistemas agroalimentarios resilientes y en el desarrollo rural". Según el informe, además crea empleo, revitaliza los sistemas de producción y aporta beneficios que van más allá del ingreso, como mayor bienestar, cohesión social y preservación de la identidad cultural y de los sistemas de conocimiento.

Compromisos que todavía no alcanzan
El documento reconoce avances: los gobiernos de 91 países y territorios se comprometieron a destinar más de 190 millones de hectáreas a la restauración forestal. Entre los proyectos destacados figuran la Iniciativa de la Gran Muralla Verde para el Sáhara y el Sahel, el Programa de los Tres Nortes de China y el Pacto Trinacional de la Selva Atlántica, que involucra a Argentina, Brasil y Paraguay. Sin embargo, la propia FAO advierte que el progreso sigue siendo insuficiente: hoy solo hay 206,5 millones de hectáreas de bosques en proceso de restauración, una fracción de la superficie degradada y de lo que los países prometieron.


Fecha de Publicación: 30/09/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Agencia EFE Verde, Diario Infobae (Argentina), Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)

Diclofenaco en el Báltico: buscan reducir fármacos en el mar

 


El Báltico, lleno de diclofenaco: así buscan reducir la contaminación por medicamentos

Investigadores de Suecia, Finlandia, Lituania y Letonia sostienen que la contaminación farmacéutica del mar Báltico no se resuelve solo tratando aguas residuales, y proponen actuar desde la receta médica hasta la devolución de los medicamentos sin usar.

El mar Báltico, un mar interior rodeado por nueve países del noreste de Europa, es uno de los más contaminados del mundo. Arrastra la herencia de la munición química vertida tras la Segunda Guerra Mundial, y hoy suma la presión de los microplásticos, los químicos industriales y las escorrentías agrícolas sobre un ecosistema especialmente vulnerable por ser semicerrado. A ese cuadro se agregan los medicamentos: se detectan decenas de fármacos, entre ellos paracetamol, ibuprofeno, carbamazepina y diclofenaco. Un equipo de investigadores de cuatro países busca reducir esa carga con un enfoque que abarca todo el ciclo de vida del medicamento. "No se trata solo del tratamiento de aguas residuales", explicó Marmar Nekoro, investigadora de la facultad de Farmacia de la Universidad de Uppsala, en Suecia.

Cómo llegan los fármacos al mar
Los medicamentos ingresan al Báltico por múltiples vías: las aguas residuales de hogares y hospitales, los vertidos de plantas de producción farmacéutica, la escorrentía agrícola y hasta los desechos de las mascotas cuando no se recogen. Según un informe de hace una década de la UNESCO y la Comisión para la Protección del Medio Marino del Báltico, las plantas de tratamiento liberan por sí solas unas 1.800 toneladas de fármacos al año. La mayoría todavía no cuenta con una cuarta etapa de depuración pensada para eliminar estos contaminantes. Parte del problema nace en el propio cuerpo: "no absorbe todo el fármaco; una parte bastante grande se excreta", explicó Nekoro. La Comisión ya había advertido que el diclofenaco se detecta en aguas superficiales de todos los países ribereños, aunque su distribución y destino en el mar no se comprenden del todo.

Una persistencia que preocupa
Una vez en el agua, algunas sustancias permanecen largo tiempo. La carbamazepina, un medicamento con receta para la epilepsia, el dolor neuropático y el trastorno bipolar, se detectó de forma reiterada en todo el Báltico. Según Nekoro, tarda casi tres años y medio en degradarse a la mitad, por lo que tiende a acumularse. Björn Wettermark, profesor de farmacoepidemiología de Uppsala y responsable del proyecto, aclaró que el riesgo principal no es para quienes se bañan en el mar, salvo por la resistencia a los antibióticos y otros antimicrobianos. La mayor inquietud recae sobre los organismos que viven allí: peces y ranas pueden sufrir feminización por estrógenos sintéticos, con posible impacto en poblaciones enteras, y el mejillón azul, clave por su función de filtrar el agua, puede quedar con menos energía para su metabolismo y su crecimiento al exponerse a ciertos analgésicos.

Recetar mejor, sin dejar sin tratamiento
Una de las vías es mejorar cómo se recetan y usan los medicamentos. Los investigadores aclaran que no se trata de pedir a los pacientes que abandonen los que necesitan, sino de que, cuando existen varias opciones clínicamente adecuadas, el impacto ambiental sea un factor más al elegir. Kristina Garuolienė, de la Universidad de Vilna, planteó que en algunos casos podrían considerarse alternativas al diclofenaco: la idea es avanzar hacia una prescripción racional que también piense en el ambiente. Wettermark recordó que hay estudios que muestran que no siempre se recetan los mejores fármacos y que existe un uso excesivo innecesario. Un estudio reciente en Suecia concluyó, además, que los médicos necesitan formación específica y mejor acceso a información ambiental sobre los medicamentos.

Devolver lo que sobra
Otra vía es evitar que los medicamentos sin usar terminen en la basura doméstica, el fregadero o el retrete. En Lituania creció la conciencia sobre devolverlos a las farmacias, y cada año se entregan más, dentro de un marco normativo sobre cómo hacerlo. Garuolienė lo considera positivo, pero plantea otra pregunta: por qué esos medicamentos no se usaron. Puede que los pacientes no los tomen como se les indicó, o que se receten en exceso. El objetivo final de los investigadores es ir más allá de las decisiones individuales y construir una visión regional para reducir la contaminación farmacéutica en todo el Báltico.


Fecha de Publicación: 30/09/2026
País/Región: Europa
Fuentes Consultadas: Agencia EuroNews), UNESCO, Universidad de Uppsala

Perú. 200 operativos en el año y la minería sigue creciendo

 


Perú: más de 200 operativos no frenan la minería ilegal en la Reserva Nacional Tambopata

Un reportaje de Mongabay Latam en el corazón de la reserva, en Madre de Dios, muestra que un operativo de cuatro días destruyó unas 100 dragas y 200 campamentos sin detenidos, mientras fiscales advierten que la actividad no baja y que el Estado actúa de forma desarticulada.

La Reserva Nacional Tambopata, en la Amazonía sur de Perú, está siendo devorada por pozas de minería ilegal que aparecen una tras otra como cráteres en medio del bosque, con dos o tres dragas por poza y campamentos completos alrededor. Un equipo de Mongabay Latam recorrió la zona durante dos días junto a la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental y la Marina de Guerra. En cuatro días de operativos, iniciados el jueves 24 de septiembre, se destruyeron al menos 100 dragas y 200 campamentos mineros dentro de la reserva, y las autoridades no reportaron detenidos. "No se detiene la minería ilegal, creería que lejos de disminuir, está en aumento", dijo el fiscal Frank Almanza, coordinador nacional de las fiscalías ambientales.

Lo que se vio en el terreno
En un solo recorrido de unos 20 kilómetros se contaron 20 dragas y al menos 18 campamentos, con árboles talados y quemados alrededor. En uno de los campamentos, abandonado apresuradamente, había comida a medio terminar, ropa y una cocina equipada. Había generadores, equipos de internet satelital y espacios separados para fundir el oro, con envases vacíos de mercurio. Al descender el helicóptero, dos o tres mineros arrojaron el motor de su draga a la poza para evitar que fuera destruido y huyeron. Las balsas y los campamentos se quemaban tras la inspección, y los pocos motores hallados se destruyeron con explosivos. Almanza contó que ya vieron campamentos quemados que volvieron a funcionar, incluso ampliándose a decenas de hectáreas más, con puentes y caminos para trasladar maquinaria.

Las cifras del avance
Según Global Conservation, organización que apoya al Estado en la gestión de áreas protegidas, hay unas 1.000 hectáreas con minería ilegal dentro de la reserva: el reporte inicial era de 600 y creció a 1.000 entre octubre de 2025 y junio de 2026. El sector de Yarinal, sobre el río Malinowski, concentra la mayor densidad: solo en un cuadrante de 50 kilómetros cuadrados hay 228 dragas, y en unos 40 cuadrantes hay entre 20 y 98 cada uno. La reserva tiene 274.690 hectáreas y cinco guardaparques en ese puesto. El monitoreo satelital por radar de Conservación Amazónica registró 1,68 hectáreas perdidas dentro de la reserva entre julio y agosto, y un reporte de mayo hablaba de 500 hectáreas deforestadas acumuladas y más de mil personas vinculadas a la actividad. Sobre el total de dragas, Almanza cree que hay más de 3.000, mientras otros reportes hablan de unas 2.000. La Fiscalía informó 193 operativos de interdicción en Madre de Dios durante 2025 y 201 en lo que va de 2026.

Oro, mercurio y crimen organizado
Perú prohíbe el uso de dragas en ríos y lagunas, y las áreas naturales protegidas no admiten minería. Aun así, según un marino del operativo, cada draga puede extraer hasta 18 gramos de oro por día. Con el gramo a unos 400 soles, cada una generaría unos 7.200 soles diarios, cerca de 2.150 dólares. Para separar el oro se usa mercurio, que contamina suelo y agua: una investigación previa de Mongabay Latam halló niveles superiores al límite de la OMS en el 78% de 3.380 muestras de personas de 102 comunidades a lo largo del río Madre de Dios. Ronal Flores, fiscal adjunto supremo, sostuvo que las organizaciones criminales se sustentan con los recursos de esta actividad. Durante el recorrido se encontraron estuches de armas y portacartuchos, y un bote cargado de bidones huyó tras disparos de advertencia y fue incinerado.

Un Estado sin articulación
Los fiscales fueron duros con la respuesta pública. Sostienen que los grupos criminales actúan de forma coordinada mientras las instituciones del Estado trabajan cada una por su lado, sin un plan estratégico común, y reclaman que Fuerza Aérea, Ejército, Marina y Policía actúen articulados. Piden también que la Sunat controle el tránsito del oro y del mercurio, y que Osinergmin supervise el combustible: en un solo grifo de Puerto Maldonado, dijo Flores, se venden más de 20 millones de galones al año, y Madre de Dios consume más combustible que Lima. Parte del combustible ingresa oculto en camiones que transportan piedra. El Ejecutivo aprobó el 26 de junio el Decreto Supremo 009-2026-EM, que limita la venta directa al tanque a usuarios registrados, exige unidades autorizadas para transportar desde 55 galones y pide DNI a los compradores. La base de Yarinal se instaló para frenar el avance, pero Flores dijo que al volver, mes y medio después, la minería había crecido de forma exponencial.


Fecha de Publicación: 30/09/2026
País/Región: Perú
Fuentes Consultadas: Portal Mongabay, Caretas (Perú), Panamericana Televisión (Perú), Diario Oficial El Peruano (Perú)

Buscan proteger 2.000 km de ríos para la fauna sudamericana

 


Un proyecto busca proteger más de 2.000 kilómetros de río para que la fauna nativa vuelva a recorrer Sudamérica

Cuatro organizaciones conservacionistas de Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay lanzaron Ríos del Yaguareté, una iniciativa inspirada en los movimientos de ese felino que busca proteger y monitorear 2.050 kilómetros de ríos de la cuenca del Paraná para convertirla en un gran corredor de biodiversidad sudamericano.

El primer impulso conservacionista del matrimonio de empresarios estadounidenses formado por Doug y Kris Tompkins, en los años noventa, fue proteger los paisajes que los habían cautivado: en 1991, Doug compró una porción de bosque en el sur de Chile para convertirla en parque nacional y salvar alerces milenarios. Con el tiempo notaron que conservar la belleza de esos lugares no alcanzaba, e impulsaron proyectos para restaurar la biodiversidad perdida. A través de la fundación Rewilding lograron, por ejemplo, reinsertar al yaguareté en zonas de Argentina donde se había extinguido siete décadas atrás. Pero los animales reintroducidos circulaban más allá de los entornos protegidos, lo que hizo necesario acompañar también sus recorridos y proteger sus corredores naturales, sin importar qué fronteras cruzaran.

Un corredor de 2.050 kilómetros
Con ese espíritu nació Ríos del Yaguareté (Jaguar Rivers), una iniciativa conjunta de cuatro organizaciones no gubernamentales de Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay que busca restaurar la conectividad a lo largo de la cuenca del río Paraná, que se extiende por unos 2,5 millones de kilómetros cuadrados, una superficie equivalente a la del mar Mediterráneo. El proyecto abarca 2.050 kilómetros de ríos que serán protegidos y monitoreados, desde el Alto Pantanal, en Brasil, hasta los Esteros del Iberá, en Argentina. "Un pedacito de tierra, que es un parque nacional, no alcanza. Yo he visto extinguirse especies en un parque nacional. Tenemos que pensar un diseño más amplio", explicó Sofía Heinonen, CEO de Rewilding Argentina, durante el evento de lanzamiento realizado en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires.

Arcas, corredores y liderazgos locales
Para proteger y restaurar los sistemas fluviales, el proyecto propone crear al menos un "arca" en cada ecosistema: un espacio que contiene toda la biodiversidad posible de esa región y que funciona como fuente desde donde la fauna puede dispersarse hacia nuevos territorios. La estrategia contempla además promover economías locales que puedan coexistir con la naturaleza, como el turismo sustentable, e integra a empresas y propietarios privados de campos dispuestos a aportar refugios intermedios que conecten esas arcas entre sí. El último pilar del diseño consiste en construir y fortalecer liderazgos y esquemas de gobernanza local, un referente para cada arca. "Sentimos una inmensa urgencia por salvar lo que vinimos trabajando durante 25 años, que no se puede sostener si no levantamos la mirada al norte, al camino del agua", remarcó Heinonen, y agregó: "hasta ahora habíamos tenido una visión de ecosistemas, pero ahora vemos que los ríos son los que realmente los conectan, son las arterias de los ecosistemas". Junto a ella participaron representantes de las otras tres organizaciones aliadas: Onçafari, de Brasil; Fundación Moisés Bertoni, de Paraguay; y Nativa, de Bolivia.

Seis ecorregiones y un diagnóstico crítico
Los principales ríos que integran la cuenca del Paraná y que forman parte del proyecto son el Paraná, el Iguazú, el Bermejo, el Pilcomayo y el Paraguay, un mosaico donde convergen seis ecorregiones: mata atlántica, yungas, chiquitanía, bosque chaqueño, pantanal y cerrado. La iniciativa parte de un diagnóstico de tres frentes críticos: la deforestación que hace desaparecer los bosques, el desplome de la fauna silvestre -las poblaciones de vertebrados en América Latina cayeron un 94% desde 1970, la mayor caída de biodiversidad registrada en el mundo, según las organizaciones impulsoras- y ríos asediados por el uso no regulado del agua, la contaminación y las represas que alteran el régimen de crecidas y la conectividad de los ecosistemas.

De Nueva York a Buenos Aires
Antes de su presentación en Buenos Aires, la iniciativa ya había sido lanzada en Nueva York, Londres, Ámsterdam y Curitiba, y próximamente tendrá su presentación en ciudades de Bolivia y Paraguay. Se anticipó además que pronto comenzará a monitorearse de forma permanente el corredor de ríos con cuatro embarcaciones donadas por la marca Rolex. El objetivo a largo plazo es que los animales puedan moverse libremente entre ecosistemas -que la nutria del Pantanal llegue hasta Iberá, o que el yaguareté recorra el camino inverso-, más allá de lo que las organizaciones puedan acelerar trasladando ejemplares en avioneta, con la meta de recuperar más de 20 especies nativas hoy amenazadas y lograr que esa fauna coexista de forma pacífica con las comunidades locales.
Kris Tompkins, presidenta de Tompkins Conservation, quien junto a su marido -fallecido en 2015- compró y protegió más de 810.000 hectáreas en Argentina y Chile, participó del lanzamiento y remarcó el alcance del proyecto que financia: "tengo 76 años y no voy a vivir para ver cómo todo esto se desarrolla, pero me hace muy feliz porque sé que este equipo va a tener éxito en conservar no solo la naturaleza, sino a los muy olvidados miembros de algunas de las comunidades que viven allí". Sobre el escenario, definió la magnitud de la apuesta: "esto cambia la arquitectura de los últimos 100 años de conservación".


Fecha de Publicación: 29/09/2026
País/Región: América del Sur
Fuentes Consultadas: El País (España), Infobae (Argentina), Ladera Sur, ABC Color (Paraguay)
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Detectan más de 200 sismos ocultos en el glaciar Thwaites

 


Tiembla la Antártida: detectan más de 200 sismos en el glaciar Thwaites

Un análisis de trece años de datos sísmicos reveló 362 terremotos glaciares en la Antártida Occidental que los sistemas convencionales nunca habían detectado, la mayoría concentrados en el glaciar Thwaites, conocido como el "glaciar del Juicio Final" por su papel determinante en el futuro nivel del mar.

Un investigador de la Universidad Nacional de Australia identificó 362 terremotos glaciares ocurridos entre 2010 y 2023 en la Antártida Occidental, movimientos que las redes sísmicas convencionales nunca habían llegado a detectar. El hallazgo, publicado en la revista científica Geophysical Research Letters, catalogó dos focos de actividad bien delimitados: la gran mayoría -245 eventos- se concentró sobre el frente oceánico del glaciar Thwaites, el coloso de 192.000 kilómetros cuadrados conocido como el "glaciar del Juicio Final" por su comportamiento determinante para el futuro del nivel del mar. El segundo grupo apareció cerca del vecino glaciar Pine Island, aunque en ese caso los temblores ocurrieron entre 60 y 80 kilómetros tierra adentro, un patrón que los especialistas todavía no logran explicar del todo.

Un rastro sísmico que había pasado inadvertido
Para descubrir estos eventos, el autor del estudio, el geofísico Thanh-Son Phạm, analizó trece años de datos registrados por las estaciones sísmicas instaladas directamente en el continente antártico, y desarrolló un algoritmo que tomó la "huella dactilar" de sismos glaciares ya conocidos para rastrear patrones idénticos en más de una década de archivos. A diferencia de los sismos tectónicos tradicionales, las fracturas de hielo no se producen por el roce de placas bajo la corteza terrestre: el proceso comienza cuando un iceberg alto y angosto se desprende de la pared frontal del glaciar y, al perder estabilidad, se vuelca en el océano e impacta de costado contra la masa de hielo principal. Ese choque mecánico libera ondas de energía equivalentes a una explosión de baja potencia, pero a diferencia de los sismos convencionales, estos eventos ocurren a muy baja frecuencia, lo que exige redes de monitoreo especialmente sensibles y explica por qué pasaron inadvertidos durante tanto tiempo para los sistemas globales.

Qué preocupa realmente a los científicos
Thwaites funciona como una especie de represa natural que retiene una porción masiva de la capa de hielo antártica: si colapsara por completo, el agua liberada podría elevar el nivel global del océano hasta unos tres metros en el transcurso de varios siglos. El período con mayor concentración de temblores en Thwaites ocurrió entre 2018 y 2020, una ventana que coincidió con una aceleración repentina en la velocidad con la que la lengua de hielo se desplazaba hacia el mar, según las mediciones satelitales citadas en el estudio. Según los investigadores, el contacto con corrientes marinas cálidas debilita la base sumergida del glaciar y acelera la ruptura de su frente, y sostienen que el desprendimiento masivo de hielo no depende tanto de las temperaturas del aire como de esa erosión silenciosa causada por el agua oceánica.
Es importante remarcar qué implica y qué no implica este hallazgo: no significa que haya comenzado una cadena de terremotos tectónicos bajo Thwaites, ni demuestra que su colapso sea inminente. La investigación se concentra en detectar y caracterizar señales sísmicas vinculadas al comportamiento del hielo, y sus autores plantean que contar con un registro más preciso de estos temblores puede ayudar a ajustar los modelos climáticos actuales y a entender mejor cómo interactúan el agua tibia, el lecho rocoso y las masas heladas, algo que los propios científicos consideran clave para proyectar con mayor precisión el riesgo que enfrentarán las ciudades costeras de todo el planeta.

Una diferencia clave con Groenlandia
Este tipo de actividad sísmica se estudia en el hemisferio norte desde hace más de veinte años. En Groenlandia, los terremotos glaciares responden a una pauta estacional muy marcada, impulsada por las altas temperaturas del aire durante el verano boreal. El nuevo estudio demostró que en la Antártida el fenómeno obedece a mecanismos distintos: las variaciones térmicas de la atmósfera no alteraron la frecuencia de los sismos registrados, lo que refuerza la hipótesis de que el verdadero motor de la desestabilización antártica es el océano, y no el aire.


Fecha de Publicación: 29/09/2026
País/Región: Antártida
Fuentes Consultadas: Portal MeteoRed, Revista Geophysical Research Letters

Colombia reactiva el fracking y los contratos de hidrocarburos

 


Colombia reactiva la exploración de hidrocarburos y reabre la puerta al fracking

El presidente Abelardo de la Espriella anunció la reactivación plena de la exploración de petróleo y gas, incluido el fracking. Ecopetrol, Drummond y GeoPark ya se perfilan para la primera perforación, aunque ninguna tiene todavía las licencias necesarias y el debate ambiental sigue abierto.

El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció que su Gobierno reactivará "plenamente" la exploración de petróleo y gas, la firma de nuevos contratos y el uso del fracking, la fractura hidráulica para extraer hidrocarburos de formaciones rocosas. Lo dijo durante la posesión de Joaquín Gutiérrez como presidente de Ecopetrol, en Santa Marta. El giro busca reforzar la autonomía energética: al cierre de 2025, Ecopetrol tenía 1.944 millones de barriles equivalentes de reservas probadas, con una vida media de 7,8 años, y apenas 6,3 años en gas.

Un giro respecto del gobierno anterior
De la Espriella ratificó su promesa de campaña: reabrir el camino de la exploración y los nuevos contratos, incluido el fracking, "con absolutamente todos los criterios de responsabilidad ambiental". Cuestionó que durante el gobierno de Gustavo Petro, entre 2022 y 2026, se redujeran los contratos de exploración para priorizar la transición energética, y pidió "dejar la histeria ambiental" en el debate. Gutiérrez, administrador de empresas y exgerente de su campaña, asume sin experiencia previa en hidrocarburos. Prometió una compañía más austera y descentralizada, con una sede alterna en Barranquilla, y mantener activos los proyectos convencionales, los no convencionales y la exploración costa afuera, entre ellos los hallazgos de gas Sirius, frente a Santa Marta.

Quiénes van por el primer pozo
Tres empresas aparecen ligadas a la nueva etapa, en situaciones muy distintas. Ecopetrol es la que tiene el antecedente más avanzado: junto con ExxonMobil impulsó los pilotos Kalé y Platero, en Puerto Wilches, Santander, contratados con la Agencia Nacional de Hidrocarburos entre 2020 y 2021 para evaluar la viabilidad de la técnica, con inversiones conjuntas cercanas a 130 millones de dólares. Kalé llegó a obtener licencia ambiental en marzo de 2022, luego recurrida, y Platero abrió su evaluación pero nunca fue licenciado. Bajo el gobierno de Petro, Ecopetrol desistió de Platero, la Corte Constitucional condicionó los pilotos a una consulta previa con la comunidad afrodescendiente de Puerto Wilches, y los contratos terminaron de forma anticipada.
Drummond tiene cuatro contratos en la cuenca Cesar-Ranchería, firmados en 2016, uno de ellos sobre un yacimiento shale identificado en 2012 y suspendido en 2018. La empresa quiere retomar el diálogo con el Estado y apunta a perforar su primer pozo en el Cesar en 2027, aunque necesita modificar sus licencias y tramitar otras nuevas. Su directivo Alberto García aseguró que no habrá fracking en parques naturales ni zonas montañosas, solo en áreas planas, y condicionó el avance a la estabilidad jurídica y a "una sólida voluntad política".
GeoPark está en una fase preliminar. Su presidente ejecutivo, Felipe Bayón, confirmó el 24 de septiembre en un congreso petrolero en Bucaramanga que la compañía quiere participar en proyectos de fractura hidráulica en el Valle Medio del Magdalena y Cesar-Ranchería. Todavía no definió bloques, inversiones ni cronogramas, ni presentó pedidos de licencia. Su respaldo es la experiencia en Vaca Muerta, Argentina, donde según sus cifras un activo que producía cerca de 1.500 barriles equivalentes diarios superó los 4.000 tras perforaciones horizontales y fracking.

Marco jurídico y objeciones
El Consejo de Estado había suspendido provisionalmente en 2018, por precaución, el decreto y la resolución que regulan estos yacimientos, pero en julio de 2022 confirmó su legalidad, por lo que la técnica es hoy jurídicamente posible. Cada proyecto, sin embargo, deberá cumplir los trámites contractuales, ambientales y de consulta que exige la normativa. La Procuraduría General de la Nación y organizaciones ambientalistas mantienen sus reparos: presentaron al menos seis proyectos para prohibir el fracking en el Congreso, sin que ninguno llegara a debatirse. Comunidades científicas advierten que el procedimiento requiere millones de litros de agua con arena y aditivos como benceno y xileno, que podrían filtrarse a acuíferos, y señalan riesgos de emisiones de metano, fragmentación de ecosistemas y microsismicidad. El sector petrolero, en cambio, pide acelerar los yacimientos no convencionales en nombre de la soberanía energética.



Fecha de Publicación: 29/09/2026
País/Región: Colombia 
Fuentes Consultadas: Diario Infobae (Argentina), Portafolio (Colombia), Vanguardia (Colombia), El Heraldo (Colombia), El País (Colombia)

Detectan 485 químicos de pesticidas ligados al cáncer en EEUU

 


Identifican 485 químicos en pesticidas de EE.UU. vinculados al cáncer de mama

Una investigación del Silent Spring Institute identificó al menos 485 sustancias químicas presentes en formulaciones de pesticidas vendidos en Estados Unidos que están vinculadas al cáncer de mama, muchas de ellas clasificadas como ingredientes "inertes" que escapan a los controles de seguridad más rigurosos.

Una nueva investigación identificó al menos 485 sustancias químicas utilizadas en productos pesticidas de Estados Unidos que están vinculadas al cáncer de mama, en momentos en que las tasas de esta enfermedad en edades tempranas crecen a nivel mundial. El estudio, realizado por el Silent Spring Institute y publicado en la revista científica revisada por pares Environmental Health Perspectives, plantea interrogantes sobre la seguridad de los alimentos y de otros productos de uso cotidiano expuestos a este tipo de compuestos.

Ingredientes que escapan al control regulatorio
El hallazgo más llamativo del trabajo es que la gran mayoría de esas 485 sustancias no son las que los organismos reguladores suelen fiscalizar de cerca: apenas 145 de ellas, alrededor de un tercio, están registradas actualmente ante la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos como "ingredientes activos", es decir, los componentes principales que efectivamente combaten plagas y que reciben la evaluación de riesgo más exhaustiva. El resto son considerados ingredientes "inertes" -solventes, conservantes, agentes penetrantes o surfactantes que ayudan a que el producto funcione- y quedan mayormente fuera del escrutinio sanitario detallado. La agencia tiene aprobados unos 4.000 ingredientes inertes en total, entre ellos sustancias del grupo PFAS, conocidas popularmente como "químicos eternos" por su altísima persistencia en el ambiente y en el organismo.

Un problema que excede a la agricultura
Estos compuestos no se limitan a los pesticidas utilizados en cultivos: los investigadores los encontraron también en tratamientos contra piojos aplicados en el cuero cabelludo de niños, fertilizantes de uso doméstico para el césped, y productos antipulgas y antigarrapatas para mascotas. Según datos del propio inventario nacional de emisiones de la Agencia de Protección Ambiental, más de 900.000 toneladas de este tipo de sustancias químicas llegaron a la atmósfera solo durante 2020, además de los residuos que terminan en alimentos y en el agua potable.

Parte de un mapeo más amplio
El relevamiento de pesticidas forma parte de un esfuerzo sistemático más amplio del instituto para identificar en qué sectores de la economía y de la vida cotidiana las personas están expuestas a químicos vinculados al cáncer de mama. En conjunto, los investigadores cuentan con una base de 920 sustancias que provocaron tumores mamarios en roedores o que estimularon a las células a producir más estrógeno o progesterona, hormonas vinculadas al desarrollo de esta enfermedad; además de las 485 halladas en formulaciones de pesticidas, identificaron alrededor de 500 en productos de consumo habitual y 462 en agua potable. De los 1.060 ingredientes activos de pesticidas actualmente registrados por la agencia, 99 integran esa lista de sustancias asociadas al cáncer de mama.

Antecedentes y críticas al organismo regulador
Un estudio anterior del mismo instituto, publicado en 2020, ya había encontrado que la Agencia de Protección Ambiental había descartado evidencia que vinculaba a 19 pesticidas con tumores mamarios. Ruthann Rudel, directora de investigación de Silent Spring y coautora del nuevo trabajo, fue directa sobre el trasfondo del problema: "la EPA sigue aprobando nuevos pesticidas sin una supervisión adecuada", y remarcó que el cáncer de mama puede tardar años en desarrollarse, por lo que reducir la exposición a estos compuestos desde múltiples fuentes resulta clave para la prevención. Jennifer Kay, investigadora principal del estudio, fue todavía más directa sobre las causas estructurales de esa falla regulatoria: "me preocupa mucho la presión de la industria y la puerta giratoria" entre la agencia y el sector privado, factores que -consideró- inciden en cómo se terminan regulando estos químicos.

Qué proponen los investigadores
Entre las medidas concretas que impulsa el instituto figura ampliar la lista de sustancias contempladas en la Propuesta 65 de California, una normativa que obliga a advertir sobre productos que contienen químicos reconocidos como cancerígenos o dañinos para la reproducción. El estudio identificó 16 pesticidas vinculados al cáncer de mama que hoy no figuran en esa lista, y sus autores sostienen que incorporarlos podría desalentar su uso por parte de las empresas. Los investigadores remarcaron además una limitación metodológica relevante: buena parte de la evidencia más sólida sobre químicos causantes de cáncer en humanos proviene de estudios ocupacionales realizados históricamente en ambientes de trabajo con mayoría de empleados varones, lo que sugiere que la lista actual podría estar subestimando el verdadero universo de sustancias con impacto específico sobre la salud de las mujeres.


Fecha de Publicación: 28/09/2026
País/Región: Estados Unidos 
Fuentes Consultadas: Portal AlMayadeen, Portal EcoNews, The Guardian, Silent Spring Institute / Environmental Health Perspectives

Las temporadas de olas de calor ya duran 40 días más

 


Las olas de calor empiezan antes y terminan después: su temporada se alargó casi 40 días

Un estudio publicado en Nature Climate Change confirmó que el cambio climático no solo está haciendo más frecuentes e intensas a las olas de calor en todo el planeta, sino que también alargó la temporada en la que ocurren y aceleró la rapidez con la que alcanzan su punto máximo.

El cambio climático no solo hizo que las olas de calor sean cada vez más frecuentes e intensas a nivel global, sino que también está detrás de que las temporadas en las que ocurre este tipo de fenómeno sean cada vez más largas, con consecuencias directas sobre la salud, la infraestructura energética y la seguridad alimentaria mundial. Un nuevo estudio publicado en la revista científica Nature Climate Change confirmó que las olas de calor en todo el planeta comienzan antes y terminan después de lo que ocurría hace 45 años, lo que provocó que el período en que el calor extremo se hace presente se haya alargado hasta 39 días al año en promedio.

Un cambio en el ritmo, no solo en la intensidad
La investigación, liderada por científicos del Jardín Botánico del Sur de China, dependiente de la Academia China de Ciencias, señala que el calentamiento global está modificando no solo la frecuencia, la intensidad y la persistencia de las olas de calor, sino también el momento en que se producen y con qué velocidad se desarrollan. El análisis de datos climáticos mundiales entre 1979 y 2023 muestra que, en promedio, el momento en que se produce la primera ola de calor de la temporada se adelantó 3,29 días por década, mientras que la última ola se retrasó 5,41 días por década. Proyectado sobre el período completo de 45 años estudiado, esto significa que la primera ola de calor se adelantó unas dos semanas y la última se retrasó unos 24 días, lo que en conjunto alargó la temporada en 39 días.

Un calor que llega más rápido a su punto máximo
Los investigadores detectaron además que el momento en que se alcanza la temperatura más alta de cada evento ocurre cada vez más rápido: en olas de calor de tres días de duración, ese pico llega directamente el primer día, mientras que en eventos más prolongados se concentra dentro del primer tercio del episodio. Esa aceleración se hizo especialmente notoria entre 2001 y 2023. El estudio determinó que el 92,1% de las zonas terrestres del mundo enfrentan hoy temporadas de olas de calor más largas que hace décadas, un fenómeno particularmente marcado en zonas áridas. Los patrones regionales mostraron aumentos especialmente pronunciados en partes de América Central y del Sur, Europa, la región mediterránea, Rusia, el este de África, Asia y Australia.

Por qué importa para los sistemas de alerta
Para los autores del estudio, resulta fundamental actualizar los sistemas de alerta temprana incorporando la temporalidad y la velocidad de inicio de las olas de calor, dos dimensiones que las métricas tradicionales suelen dejar de lado. "Si las olas de calor llegan antes y se desarrollan con mayor rapidez, el tiempo disponible para que las sociedades y los ecosistemas se preparen y se adapten podría reducirse aún más", advirtió Xu Wenfang, investigador del centro chino y autor principal del trabajo. El hecho de que las olas de calor de inicio rápido alcancen su pico térmico antes reduce de forma drástica el tiempo de reacción disponible para emitir avisos preventivos, y dificulta además la aclimatación fisiológica tanto de la población como de otras especies expuestas a esas temperaturas extremas.
Los investigadores recomiendan integrar estos nuevos parámetros al monitoreo climático de largo plazo, con el objetivo de orientar decisiones prácticas de adaptación, como el reajuste de los calendarios agrícolas según los nuevos tiempos de inicio y fin de la temporada de calor extremo, y la planificación de la flexibilidad de las redes eléctricas frente a picos de demanda de refrigeración que hoy pueden producirse antes de lo esperado.


Fecha de Publicación: 28/09/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Portal MeteoRed, Nature Climate Change

Bangkok queda anegada tras dos días de lluvia torrencial

 


Bangkok, anegada hasta las rodillas tras dos días de lluvias torrenciales

Dos días de lluvias torrenciales prácticamente ininterrumpidas forzaron la declaración del estado de emergencia en Bangkok, donde se acumularon 300 litros por metro cuadrado en poco más de 24 horas y varios canales de la ciudad quedaron a centímetros de desbordarse.

Dos días de lluvias torrenciales prácticamente ininterrumpidas forzaron la declaración del estado de emergencia este sábado en Bangkok. Algunas de las escenas más chocantes se registraron en pleno centro de la capital tailandesa, con multitudes circulando con agua hasta la cintura y coches empantanados bajo un cielo plomizo. Varios de los canales de la ciudad estaban esa noche a muy pocos centímetros del desbordamiento, por lo que las autoridades aconsejaron a la población que vive junto a ellos que se pusiera a resguardo, junto con sus pertenencias, un piso más arriba. No hay muchas más opciones en una ciudad plana como una mesa, situada a apenas un metro sobre el nivel del mar, por lo que también se recomendó a la población evitar cualquier desplazamiento innecesario, un mensaje de alarma que llegó a todos los teléfonos móviles a las nueve de la mañana.

El mes más lluvioso en años
En poco más de 24 horas se habían acumulado 300 litros por metro cuadrado, sin pronóstico de mejora antes del lunes. Según una vecina consultada por el corresponsal, se trata de inundaciones sin parangón "en los últimos quince años". Las autoridades recomendaron a los vehículos de menor tamaño evitar siete zonas concretas para no quedar atrapados, y circula además una lista de una quincena de calles y avenidas de alto riesgo, aunque el problema se agrava en sus bocacalles, peor drenadas, donde el agua puede llegar a la cintura. Casi todas se concentran en el este y el sur de Bangkok, sectores por los que llegó a navegar una piragua.

Evacuaciones y desabastecimiento
El ejército evacuó algunos asilos y otros grupos de riesgo, y se habilitó como refugio el aeropuerto Don Mueang, además de escuelas del norte de la capital, donde la situación resultaba menos dramática pese al tránsito reducido y el cierre anticipado de muchos comercios. En las zonas donde las inundaciones son más visibles, en cambio, ya se registran estanterías vacías en los supermercados: los vecinos temen que la crisis se prolongue y acaparan agua embotellada y papel higiénico. Algunas residencias de estudiantes evalúan una evacuación, y varias escuelas podrían suspender las clases presenciales el lunes.

Un problema estructural que el clima agrava
Bangkok se asienta sobre el delta del río Chao Phraya, con el agravante de que su acelerado crecimiento inmobiliario provocó la desaparición de buena parte de los canales que alguna vez le valieron el apodo de "Venecia de Oriente". Esos canales funcionaban como un regulador hídrico natural, al igual que los espacios verdes de la ciudad, también cada vez más reducidos. En la temporada de lluvias, Bangkok está habituada a aguaceros diarios, pero el cambio climático está forzando los límites de su infraestructura: el sistema de bombeo, con una capacidad de 1.200 metros cúbicos por segundo, no alcanza a absorber episodios de esta magnitud. La situación sería aún peor si el parque urbano Benjakitti no hubiera sido transformado en una suerte de esponja para absorber parte del agua de lluvia. Mientras Bangkok mira como modelo a Singapur, su subsuelo, condicionado por la geografía del delta, la devuelve a los desafíos hídricos típicos de la región de Indochina.


Fecha de Publicación: 28/09/2026
País/Región: Tailandia
Fuentes Consultadas: La Vanguardia, CNN en Español

La ONU adopta una declaración histórica sobre el nivel del mar

 


La ONU adopta una declaración histórica sobre el aumento del nivel del mar: ¿por qué importa?

Los Estados miembro de la ONU adoptaron una declaración que busca responder a algunas de las preguntas más complejas que plantea la subida del mar: si un país puede seguir existiendo cuando pierde parte de su territorio, qué ocurre con sus fronteras marítimas y cómo proteger a las comunidades costeras más expuestas.

El nivel del mar no solo sigue subiendo, sino que lo hace cada vez más rápido. En 2024 alcanzó un máximo histórico, y su ritmo de aumento se más que duplicó: de unos 2,1 milímetros anuales entre 1993 y 2002 a 4,7 milímetros entre 2015 y 2024. Detrás de esa aceleración hay un desequilibrio energético del planeta que crece a un ritmo de aproximadamente 0,30 vatios por metro cuadrado cada década, con cerca del 91% de ese calor excedente absorbido por el océano. Alrededor de 900 millones de personas, una de cada diez en el mundo, viven en zonas costeras de baja elevación. Para los pequeños Estados insulares y otros países costeros especialmente expuestos, el avance del mar amenaza viviendas, fuentes de agua, tierras agrícolas e infraestructura, pero plantea además preguntas que van mucho más allá de la simple adaptación física.

Qué establece la nueva declaración
Ante ese escenario, los Estados adoptaron este jueves en la Asamblea General la Declaración de la ONU sobre el Aumento del Nivel del Mar, que busca mejorar la información sobre los riesgos, reforzar la adaptación y la financiación, y proteger a las comunidades más expuestas. El texto también aborda algunas de las preguntas más delicadas que abre la subida del mar, entre ellas qué ocurre con un país, sus derechos y sus fronteras marítimas si pierde parte de su territorio. Los países acordaron reforzar la observación científica, la recopilación de datos y los modelos de proyección, además de mejorar las alertas tempranas y las evaluaciones de riesgo, información que puede servir para decidir dónde y cómo construir infraestructura, qué zonas necesitan mayor protección y qué servicios deben reforzarse antes de que aumenten las inundaciones.

Adaptación, financiamiento y ecosistemas
La respuesta prevista no pasa únicamente por obras de infraestructura: puertos, hospitales, sistemas de agua y energía, transportes y telecomunicaciones tendrán que planificarse teniendo en cuenta cómo puede cambiar el nivel del mar en las próximas décadas, pero también se contempla la protección y restauración de manglares, arrecifes de coral y humedales, ecosistemas que refuerzan naturalmente la resiliencia frente a inundaciones y tormentas. La declaración pide además aumentar la financiación pública y privada hacia los países en desarrollo, en particular los pequeños Estados insulares y los países menos adelantados, y que esos recursos lleguen de manera más rápida, previsible y con trámites de acceso menos complejos.

¿Puede un país seguir existiendo si pierde territorio?
Se trata de una de las cuestiones más delicadas de la declaración, acordada tras varios meses de negociaciones intergubernamentales iniciadas a fines de 2025. Los Estados afirman que la pérdida de territorio por la subida del nivel del mar no significa necesariamente que un país deje de existir: el texto respalda una presunción a favor de la continuidad de esos Estados, incluidos su soberanía, sus derechos y responsabilidades y su pertenencia a Naciones Unidas. Esto busca dar mayor certeza a países como las pequeñas islas del Pacífico, que podrían perder parte de su territorio físico sin que ello implique automáticamente perder su condición de Estado, en línea con antecedentes como el tratado entre Australia y Tuvalu, que ya reconoce la continuidad de la condición estatal pese a la erosión de sus costas. Algo similar ocurre con las zonas marítimas: aunque una costa cambie físicamente, aquellas ya establecidas conforme a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar pueden mantenerse, lo que resulta clave porque esas zonas están directamente vinculadas a los derechos que los Estados ejercen sobre el océano y sus recursos.

Comunidades, patrimonio y una advertencia final
Las consecuencias de la subida del mar no se limitan a la pérdida física de tierra: también pueden salinizar tierras agrícolas y fuentes de agua dulce, aumentar inundaciones y erosión, y afectar actividades como la pesca, el turismo y el transporte. La declaración pide incorporar estos riesgos a la planificación del desarrollo y a las políticas de protección social, y establece que cualquier traslado de comunidades debe apoyarse en decisiones voluntarias de las personas afectadas y realizarse con dignidad, respetando el derecho internacional si implica cruzar una frontera. También contempla proteger, preservar y documentar tierras tradicionales, cementerios, lugares sagrados y sitios de importancia cultural que el avance del mar puede dejar inaccesibles o destruir. La declaración no es un tratado ni crea obligaciones jurídicas vinculantes por sí sola, aunque se apoya en normas ya existentes del derecho internacional, incluida la Convención sobre el Derecho del Mar y la opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia de 2025 sobre las obligaciones climáticas de los Estados. El secretario general de la ONU, António Guterres, celebró su adopción con una advertencia final: "el aumento del nivel del mar se mide en milímetros, pero su costo se mide en millones de vidas destrozadas, comunidades desarraigadas y futuros robados".


Fecha de Publicación: 26/09/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: ONU

Blog del Foro Ambiental Córdoba

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