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Aparejos a la deriva invaden los santuarios marinos

 


Áreas marinas protegidas: la mitad está invadida por aparejos de pesca a la deriva

Fecha de Publicación
: 03/08/2026
Fuente: Portal EcoNews
País/Región: Internacional


Los aparejos de pesca a la deriva utilizados por flotas atuneras industriales invaden más de la mitad de las áreas marinas protegidas del mundo, según un estudio publicado en Science Advances en junio de 2026. Los dispositivos agregadores de peces a la deriva (dFADs, por sus siglas en inglés) son balsas flotantes que atraen atunes skipjack, aleta amarilla y patudo, pero muchos son abandonados o desactivados y terminan recorriendo miles de kilómetros hasta llegar a santuarios marinos donde estaban prohibidos.
La investigación, liderada por Laurenne Schiller de la Universidad de Dalhousie en Canadá, documentó al menos 6.324 varamientos de dFADs en 174 áreas protegidas distribuidas en 53 jurisdicciones marítimas durante el período 2007-2023, según informó Keith Anthony Fabro en Mongabay. Los puntos críticos se concentran en el Pacífico occidental y central, el océano Índico occidental y el mar Caribe.
Polinesia Francesa registró 1.539 varamientos, seguida por Seychelles con 1.404 y Maldivas con 746. Alrededor del 30% de las áreas protegidas con varamientos confirmados son pequeños estados insulares en desarrollo, donde las comunidades locales cargan con los costos de limpieza y disposición de los desechos, detalla el estudio.

Miles de kilómetros sin control ni responsabilidad
Los dFADs transportan boyas satelitales y ecosondas que permiten a las compañías rastrearlos y estimar la biomasa de peces debajo. Pero una vez desactivados, siguen flotando sin supervisión. Un estudio previo de 2025 liderado por Schiller estimó que los pescadores de atún desplegaron 1,41 millones de dFADs entre 2007 y 2021, que derivaron por más de un tercio de los océanos del mundo.
“Nos sorprendió descubrir que los FADs afectan más de la mitad del área marina protegida mundial, y que los impactos ocurren a menudo a miles de kilómetros de las zonas de pesca originales”, declaró Boris Worm, coautor del estudio y ecólogo marino de Dalhousie, en declaraciones reproducidas por Mongabay.
Los aparejos varados pueden romper, sofocar o enredar corales. Sus colas sumergidas atrapan tiburones, tortugas y otros animales marinos. Sus componentes plásticos y electrónicos persisten durante décadas, incluso cuando las balsas están hechas de materiales biodegradables.

La vigilancia satelital, ausente
El equipo de investigación examinó si las flotas atuneras concentran deliberadamente la pesca con dFADs cerca de los límites de áreas marinas protegidas para explotar peces que cruzan las fronteras. Usando datos públicos, confirmaron que la pesca con dFADs cerca de las áreas protegidas aumentó, pero al mismo ritmo que la pesca en zonas más alejadas.
“Esto nos dice dos cosas: primero, confirmación de que la pesca con dFADs se ha vuelto más común, lo cual ya se sabía. Y segundo, que los pescadores probablemente no están pescando estratégicamente en dFADs cerca de los límites de las AMP, al menos a las escalas espaciales muy amplias en las que pudimos medir esto”, explicó Juan Carlos Villaseñor-Derbez, coautor del estudio y científico marino de la Universidad de Miami, según Mongabay.
Los hallazgos no descartan despliegues deliberados cerca de áreas protegidas individuales. Un entrevistado de la industria, citado en el estudio, reconoció que las tripulaciones a veces liberan dFADs cerca de límites de áreas protegidas para atraer atunes desde aguas protegidas, pero los datos disponibles son demasiado gruesos para mostrar qué tan extendida está esta práctica.
Los investigadores y expertos pesqueros independientes reclaman límites más estrictos en los despliegues de dFADs, mejor rastreo obligatorio y mayor responsabilidad de las compañías en la recuperación de dispositivos perdidos. La falta de datos públicos de rastreo satelital sigue siendo una barrera mayor para evaluar el alcance real del problema.
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La erosión costera avanza en todo el mundo

 


La erosión costera por el cambio climático afecta a todos los continentes

Fecha de Publicación
: 28/07/2026
Fuente: Agencia EFE Verde
País/Región: Internacional


El cambio climático está provocando la erosión costera en todos los continentes, la contaminación por residuos plásticos en el mar sigue aumentando a nivel mundial, el Océano Ártico podría quedar completamente libre de hielo a mediados del siglo XXI y la acuicultura desempeñará un papel cada vez más importante en la seguridad alimentaria y nutricional del futuro. 
Estas y otras consideraciones se desgranan en la tercera edición del World Ocean Assessment, la mayor evaluación científica sobre el estado de salud de los océanos, impulsada por Naciones Unidas (ONU) y que ha reunido a centenares de especialistas e investigadores de todo el mundo.
Uno de ellos es el profesor Pablo Sánchez-Jerez, catedrático del Departamento de Ciencias del Mar y Biología Aplicada de la Universidad de Alicante (UA), en España.
«El océano modula absolutamente todo: el régimen de precipitaciones, de vientos, las sequías, los cambios en la temperatura global, la absorción del CO2… Además, buena parte de la alimentación procede del mar», resalta Sánchez-Jerez en una entrevista con EFE, en la que expresó su preocupación por el calentamiento de los océanos.
Las principales conclusiones de la tercera evaluación mundial de los océanos subrayan que la biodiversidad marina se enfrenta a «desafíos persistentes, como el cambio climático, la pérdida de hábitat, la contaminación (en particular por plásticos) y la sobreexplotación».

Los microplásticos afectan a más de 4.000 especies
Los microplásticos afectan a todos los ecosistemas marinos y existen pruebas de su impacto en más de 4.000 especies, advierte el estudio, por lo que sus autores proponen «reducir la producción de plásticos, desarrollar innovaciones en la ciencia de los materiales e incrementar el reciclaje y las alternativas al plástico de un solo uso».
Por otra parte, se prevé que la demanda mundial de generación de electricidad nuclear aumente en las próximas décadas como respuesta a la necesidad de reducir la dependencia de la electricidad procedente de combustibles fósiles. En consecuencia, advierte el informe, «esto podría causar un incremento de los vertidos radiactivos al océano».
A este respecto, Sánchez-Jerez estima conveniente apostar por las renovables para dar «una opción a la nuclear, que no es la única salida a la crisis energética y emite bastante CO2 de forma indirecta».

El nivel del mar continúa subiendo a un ritmo creciente 
El informe revela además que se prevé que para 2050 un tercio de la zona costera de baja elevación experimente un retroceso de la línea de costa superior a 100 metros y constata que el nivel del mar continúa subiendo a un ritmo creciente, pasando de menos de 2 milímetros (mm) al año antes de 2015 a 4,3 mm al año en 2023.
Afirma también que «los mares tropicales están subiendo más rápidamente debido a la expansión térmica», que «la extensión del hielo marino en el Ártico continúa disminuyendo», que «el Océano Austral ha mostrado recientemente una reducción en su superficie» y que «el Océano Ártico podría quedar completamente libre de hielo» a «mediados del siglo XXI». 
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50 días de récords de temperatura en los mares

 


Las temperaturas superficiales de los mares de la Tierra acumulan más de 50 días consecutivos de récords

Fecha de Publicación
: 27/07/2026
Fuente: Portal MeteoRed
País/Región: Internacional


Los océanos atraviesan una situación que nunca antes se había conocido con una temperatura superficial del mar que encadena muchos días consecutivos de máximos históricos.
Ya sabemos que los océanos cubren más del 70% de la superficie terrestre y absorben alrededor del 90% del exceso de calor generado por el calentamiento global actuando como un auténtico regulador climático.
En el hemisferio norte, el verano 2026 está siendo histórico por el calor tan abusivo y continuado que estamos sufriendo en superficie, pero estos meses también están siendo de récord en la temperatura superficial de los océanos, con una media de 21ºC a nivel global. En mares con casuísticas particulares como el mar Mediterráneo los valores se acercan a los 30º C.
Las últimas observaciones muestran que la temperatura superficial media de los mares del planeta han permanecido durante cerca de 50 días consecutivos en niveles nunca antes registrados para esta época del año.

¿Qué es la temperatura superficial del mar y por qué es tan importante?
Lo primero de todo es entender a qué nos referimos con temperatura superficial del mar. Se trata del calor presente en los primeros centímetros del océano, que en inglés tiene las siglas SST.
De ella dependen procesos tan importantes como la formación de tormentas, la intensidad de los ciclones tropicales, la evaporación del agua, la distribución de las precipitaciones o el intercambio de calor entre océano y atmósfera.
Cuando esta temperatura aumenta de forma sostenida, nuestro océanos y mares actúan como una bañera de agua caliente que aporta una energía extra a los eventos meteorológicos.

A qué se deben los registros de récord
El principal factor es el calentamiento global, pero se le suman otros elementos que favorecen a ese aumento de la temperatura superficial durante los últimos años, como es la presencia de episodios de El Niño, que redistribuye calor desde el océano Pacífico hacia la atmósfera.
En climatología, los récords puntuales pueden producirse por circunstancias concretas o excepcionales, sin embargo, cuando las anomalías se mantienen durante semanas o incluso meses, indican que el sistema climático está funcionando sobre una base mucho más cálida que hace apenas unas décadas.

Las consecuencias ya empiezan a ser visibles
Un océano más cálido no solo modifica las estadística climáticas sino que también altera numerosos ecosistemas y actividades humanas con episodios de blanqueamiento masivo de corales, mortalidad de especies sensibles o con el desplazamiento de bancos pesqueros y cambios en la biodiversidad marina.
A todo ello, se le suma un incremento de la evaporación y con ello una aportación mayor de humedad a la atmósfera favoreciendo a unas precipitaciones más intensas.
En paralelo, los océanos continúan expandiéndose térmicamente, un proceso que contribuye al aumento del nivel del mar junto al deshielo de los glaciales.

Un indicador clave del cambio climático
Los océanos son el gran termómetro del planeta porque mientras la temperatura del aire puede variar rápidamente entre estaciones o años, el mar responde de forma mucho más lenta y acumula el calor durante largos periodos.
Por eso, cuando la temperatura superficial marina bate récords durante semanas consecutivas, los climatólogos interpretan esta señal como uno de los indicadores más robustos del calentamiento global.
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El 92% de la fauna abisal ya está contaminada con plástico

 


El 92% de los animales marinos que viven a 2.000 metros de profundidad llevan tatuada “la marca de la indiferencia humana hacia el medio ambiente”

Fecha de Publicación: 21/07/2026
Fuente: National Geographic
País/Región: Internacional


Nuestros océanos esconden secretos fascinantes y, lamentablemente, también pruebas irrefutables del comportamiento humano más nocivo. Un impactante hallazgo científico ha revelado que la contaminación global ha alcanzado uno de los rincones más inaccesibles del planeta. La prestigiosa revista científica Water Research ha publicado un estudio del Korea Research Institute of Bioscience and Biotechnology que demuestra cómo los residuos plásticos han colonizado los fondos marinos más remotos.
La investigación se centró en analizar la fauna que habita en los ecosistemas de fuentes hidrotermales, auténticos oasis biológicos situados a unos 2.000 metros de profundidad. Los científicos recolectaron ejemplares de caracoles provánidos y mejillones modiólidos en la cordillera central del océano Índico y en la cuenca de la fosa de Fiji del Norte, en el océano Pacífico. Tras los análisis pertinentes, el equipo descubrió que el 92% de estos animales marinos albergaba micropartículas sintéticas en su interior, una cifra alarmante que evidencia la magnitud de la crisis ecológica.

Hallazgos en el abismo marino
Los resultados de este análisis revelan una media de 3.4 partículas por espécimen. Aunque esta cantidad es inferior a la que suelen registrar las especies que habitan en zonas costeras, el hecho de que 11 de los 12 individuos estudiados estuvieran contaminados confirma que ningún ecosistema terrestre está a salvo de esta lacra. El estudio destaca que más de la mitad de los materiales detectados, concretamente el 56%, correspondía a poliestireno, un componente ampliamente utilizado en embalajes baratos y vasos desechables.
Este dato contrasta con la composición de la basura que flota en la superficie del agua, donde predomina el polietileno o el polipropileno. El tamaño de los fragmentos recuperados en el abismo oscilaba entre los 81 μm y los 1.2 mm. En el caso de los caracoles, las partículas dañinas se localizaron principalmente en el aparato digestivo, mientras que en los mejillones, que obtienen su alimento mediante filtración, los microplásticos se habían distribuido de manera uniforme por todo su organismo.

Diferencias geográficas alarmantes
La distribución de estos residuos no fue homogénea en las áreas analizadas por los expertos. Las muestras recogidas en el océano Índico presentaron una concentración de partículas notablemente superior a las del océano Pacífico, registrando 1.9 veces más elementos por espécimen y entre tres y 15 veces más por gramo de peso corporal. Esta notable diferencia se debe principalmente a las pautas de circulación de las corrientes marinas, que acumulan los desechos en puntos muy específicos de la geografía subacuática.
Hasta hace poco tiempo, la comunidad científica albergaba la esperanza de que las grandes profundidades del océano quedaran protegidas de esta degradación debido a que la mayoría de los plásticos tienden a flotar en la superficie. Sin embargo, este nuevo trabajo de campo echa por tierra esa hipótesis protectora y demuestra que los desechos acaban descendiendo de manera inevitable hasta depositarse en las fosas más oscuras y alejadas de la civilización humana.

Un futuro sistema de vigilancia
El descubrimiento de estos componentes artificiales en un entorno tan hostil y remoto abre una nueva vía de debate sobre la gestión de residuos a nivel global. "La contaminación por plásticos se ha extendido incluso a los ecosistemas de fuentes hidrotermales de aguas profundas, que antes se consideraban entre los entornos más aislados de la Tierra", explicó el investigador Se-Joo Kim a través de un comunicado oficial para alertar sobre la preocupante situación de estos entornos biológicos vulnerables.
La detección de esta agresión ambiental en especies tan singulares servirá para diseñar nuevas estrategias de protección internacional. "Nuestros hallazgos proporcionan evidencia científica importante para establecer futuros sistemas de monitorización ambiental de aguas profundas y políticas de conservación.", concluyó el experto del prestigioso instituto asiático. El reto ahora consiste en desarrollar herramientas eficaces que permitan monitorizar la salud de estas áreas marinas protegidas frente a una amenaza silenciosa que parece no tener límites geográficos.
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El colapso de la AMOC ya sería una realidad

 


El colapso de las corrientes atlánticas podría ser ya un hecho consumado

Fecha de Publicación
: 11/07/2026
Fuente: Portal MeteoRed
País/Región: Internacional


Según una estimación, si la Circulación de Vuelco Meridional del Atlántico, la AMOC por sus siglas en inglés, colapsara, reduciendo su flujo casi hasta detenerse, las temperaturas en el norte de Europa descenderían entre 5 y 15 grados Celsius.
Un vasto sistema de corrientes atlánticas que transporta calor al norte de Europa corre riesgo de colapsar, según un creciente número de investigaciones. El estudio más reciente que advierte sobre su desaparición concluye que existe al menos un 10 % de probabilidad de que el colapso ya sea inevitable.

¿Qué es la AMOC?
La Circulación de Vuelco Meridional del Atlántico (Atlantic Meridional Overturning Circulation, AMOC) transporta agua cálida desde los trópicos hasta el norte de Europa. A medida que el agua se enfría, se vuelve más densa y desciende a las profundidades oceánicas, donde fluye hacia el sur, de regreso a los trópicos. Pero a medida que los océanos se calientan, esas aguas ya no son tan frías ni tan densas como antes, lo que provoca que el sistema de circulación oceánica se ralentice. Al mismo tiempo, el deshielo de la capa de hielo de Groenlandia está introduciendo grandes cantidades de agua dulce, que es menos densa que el agua salada, lo que ralentiza aún más la circulación.
Según una estimación, si la AMOC colapsara, reduciendo su flujo casi hasta detenerse, las temperaturas en el norte de Europa descenderían entre 5 y 15 grados Celsius.

Nuevo estudio e impactos
El nuevo estudio de modelización reveló que, incluso en un escenario donde las emisiones globales alcanzaran su punto máximo en 2025 y el deshielo de la capa de hielo de Groenlandia elevará el nivel del mar tan solo 5 cm este siglo, existe un 10 % de probabilidad de que la AMOC colapse. En escenarios donde la capa de hielo de Groenlandia liberara más agua de deshielo, la probabilidad de colapso aumenta al 23 %, según el nuevo estudio, que aún no ha sido sometido a revisión por pares.
El coautor Tim Lenton, de la Universidad de Exeter, declaró a New Scientist: «Lo que el modelo me indica es: "Hagamos todo lo que esté a nuestro alcance para alcanzar las emisiones netas cero lo antes posible e intentemos mantener esta probabilidad en el nivel del 10 por ciento"».
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Ola de calor marina cubrirá casi la mitad de los océanos

 


EEUU prevé una ola de calor marina que afectará al 40 % de la superficie oceánica mundial

Fecha de Publicación
: 08/07/2026
Fuente: Agencia SWI
País/Región: Internacional


Una ola de calor marina podría cubrir este año hasta el 40 % de la superficie global de los océanos, con efectos, sobre todo, en el Pacífico, según los pronósticos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, en inglés).
Las olas de calor marinas, periodos prolongados en los que la temperatura del agua está por encima de lo usual, afectaron ya al 28 % de los océanos globales en mayo, de acuerdo con el último reporte de la NOAA, que detectó estos fenómenos en el Pacífico, la región de la Extensión de Kuroshio, el mar Mediterráneo y el Atlántico.
El organismo vincula este incremento, entre otros factores, a El Niño, un fenómeno climático que implica aguas más cálidas de lo normal en el Pacífico y aires del oeste más intensos.
Este año se espera que sea «muy fuerte» y que provoque un periodo «prolongado» de temperaturas por encima del promedio.
La NOAA, con sede en Miami, emitió un aviso el 11 de junio por la formación de El Niño y predijo que se intensificará de un nivel moderado a fuerte en el otoño, con un 63 % de probabilidades de que las temperaturas de la superficie marítima excedan los 2 grados centígrados sobre lo usual en su área de impacto en el Pacífico.
Para países en su zona de influencia, como Estados Unidos, esto implica condiciones más secas y un invierno más cálido de lo usual, apuntó la NOAA, aunque también implicará más tormentas en el sur del país, riesgos de inundaciones, y una posibilidad mayor de ciclones tropicales en el Pacífico.
Organizaciones climáticas no gubernamentales han alertado de los efectos del calor en los océanos. Por ejemplo, un estudio de Climate Central muestra que los días con niveles extremos en los mares se han triplicado desde 1970, según indicó la organización en un comunicado.
La nueva investigación, publicada en el Journal Science Advances, revela que el aumento del nivel del mar causado por el ser humano es detectable en el 97 % de los sitios de mareógrafos globales consultados, y que el cambio climático fue responsable del 58 % de los días con niveles de agua extremos entre 2000 y 2018.
«Los efectos del cambio climático causado por el hombre ya están aquí. Continuaremos enfrentando amenazas crecientes, como el aumento de los riesgos de inundaciones costeras, a menos que reduzcamos de manera inmediata y drástica nuestra contaminación climática», subrayó Daniel Gilford, científico climático de Climate Central.
Los pronósticos trascienden mientras Estados Unidos y Europa han afrontado olas de calor en las últimas semanas con temperaturas récord que han superado los 40 grados centígrados, lo que ha provocado decenas de muertes. 
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Más records de temperatura de la superficie oceánica

 


La temperatura global de la superficie del mar bate récords en junio, según Copernicus

Fecha de Publicación
: 02/07/2026
Fuente: Agencia EFE
País/Región: Internacional


Las temperaturas globales de la superficie del mar (TSM) ya han superado los niveles récord para esta época del año alcanzados en 2023 y 2024, según los últimos datos del Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S) y del Servicio de Vigilancia Marina de Copernicus (CMEMS).
Según ha indicado este miércoles el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (CEPMPM) en un comunicadol, los datos diarios de la TSM registrados por el C3S superaron los niveles del 2024 el pasado 21 de junio, con 20,86 ºC, ligeramente por encima de los 20,83 ºC observados en 2023 y 2024.
Por otro lado, el CMEMS también indica temperaturas récord el 21 de junio, día en el que se alcanzaron los 21 ºC, superando en 0,1 ºC los récords anteriores de 2023 y 2024.

Posibles nuevos récords con El Niño
«Las condiciones actuales podrían indicar el inicio de una nueva fase que nos lleve, una vez más, a un territorio inexplorado», ha advertido el director del C3S, Carlo Buontempo.
Buontempo ha indicado asimismo que, con las temperaturas oceánicas en estos niveles y el fenómeno de El Niño en el horizonte, «es probable que veamos cómo se baten récords de temperatura en los próximos meses».
En este sentido, el director del C3S ha afirmado que los datos arrojados por Copernicus «respaldan las políticas destinadas a proteger el medioambiente marino», aunque aún queda por ver si este exceso es «temporal o indicativo» de las condiciones en los próximos meses.

Impactos del calentamiento del océano
Durante los últimos tres años, el océano global extrapolar -que incluye las aguas marinas comprendidas entre los 60º de latitud sur y los 60º de latitud norte- ha registrado temperaturas entre 0,35 ºC y 0,73 ºC más altas que la media a largo plazo, y en junio estas anomalías han alcanzado niveles récord para esta época del año.
Este nivel de calentamiento «sin precedentes» es un reflejo tanto del cambio climático como de un fenómeno de El Niño cuya intensidad «probablemente alcance niveles que no se han visto en décadas».
Según el comunicado, las elevadas temperaturas registradas generan una atmósfera más cálida y durante más tiempo, aportan energía adicional a las tormentas y aumentan la evaporación, lo que incrementa el riesgo de «precipitaciones extremas e inundaciones».
«También contribuye al aumento del nivel del mar y al deshielo, y ejerce presión sobre los ecosistemas marinos», añade el documento.
Los datos obtenidos -concluye- han sido posibles gracias a la «estrecha cooperación» entre el C3S -el cual ofrece «una perspectiva climática más amplia del sistema terrestre»- y el CMEMS, que proporciona análisis y previsiones oceánicas más detalladas.
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El alarmante avance de las olas de calor marinas en el mundo

 


Los científicos avisan: se produciendo olas de calor marinas en todo el planeta

Fecha de Publicación
: 26/06/2026
Fuente: MeteoRed
País/Región: Internacional


Corales blanqueados, océanos sobrecalentados, aumento acelerado del nivel del mar… Las olas de calor marinas se multiplican a un ritmo sin precedentes. ¿Por qué acumula el océano tanto calor? ¿Qué consecuencias tiene esto para el planeta y nuestras sociedades?
Cuando hablamos del calentamiento global, las imágenes que nos vienen a la mente de forma espontánea suelen ser las de olas de calor en los continentes, inundaciones, sequías o incluso incendios. Pero, ¿sabías que gran parte de este fenómeno se desarrolla en los océanos?

El océano en primera línea
Los científicos están observando un aumento drástico de las olas de calor marinas, periodos durante los cuales la temperatura del agua se mantiene anormalmente alta durante varios días o semanas. Según el informe de 2026 Indicators of Global Climate Change (IGCC), el número anual de días con olas de calor marinas se ha triplicado con creces entre 1991 y 2025. 
 En 2025 se registró un récord de 65 días de olas de calor marinas. Entre 2016 y 2025 , los investigadores contabilizaron un promedio de 58 días al año, frente a los 36 de la década anterior, lo que representa un aumento del 60 %. Estas cifras ilustran el calentamiento acelerado de todo el sistema climático.

¿Por qué se acumula tanto calor en los océanos?
En realidad, deberíamos estar hablando del desequilibrio energético de la Tierra. Cada día, nuestro planeta recibe energía del Sol. Normalmente, parte de esta energía se irradia de vuelta al espacio. Pero la acumulación de gases de efecto invernadero (GEI) actúa como una capa adicional, atrapando aún más calor. Como resultado, la Tierra ahora recibe más energía de la que irradia.
Este excedente no se queda únicamente en la atmósfera. Una gran parte es absorbida por el océano, que se ha convertido en el principal depósito de calor del planeta. Los científicos han observado que este desequilibrio energético se ha duplicado desde la década de 2000 y ha aumentado un 40 % más en tan solo siete años.
Esta acumulación de energía contribuye directamente a la aceleración del calentamiento observado en los últimos años. Las temperaturas globales están aumentando a un ritmo aproximado de 0,27 °C por década, en comparación con los 0,18 °C por década de los últimos cincuenta años. En los últimos diez años, el calentamiento promedio causado por las actividades humanas ha alcanzado los +1,26 °C con respecto a la era preindustrial.
Los investigadores del IGCC incluso estiman que en 2025 la temperatura rondará los +1,39 °C, después de que 2024 se convirtiera en el primer año en superar temporalmente el umbral simbólico de 1,5 °C.

Cuando el océano se calienta, todo el planeta sufre las consecuencias
El océano suele presentarse como el gran regulador del clima. Cubre más del 70 % de la superficie terrestre, alimenta a miles de millones de personas, sustenta el comercio mundial y absorbe parte del dióxido de carbono emitido por las actividades humanas. El problema es que esta función protectora tiene sus límites.
Las olas de calor marinas debilitan los arrecifes de coral, alteran las cadenas alimentarias, desplazan a ciertas especies y perturban ecosistemas marinos enteros. Los científicos también están preocupados por una posible disminución de la capacidad del océano para absorber CO₂, lo que agravaría aún más el calentamiento global.
Las consecuencias también afectan directamente a las sociedades humanas. El nivel medio del mar se sitúa ahora casi 23 centímetros por encima del nivel de 1901, frente a los 20,2 centímetros de 2018. Entre 2006 y 2025, el aumento progresó a un ritmo sin precedentes de 3,7 milímetros al año.
El barómetro Starfish 2026 destaca el fuerte aumento de los daños económicos causados por tormentas e inundaciones costeras en todo el mundo. Al mismo tiempo, el 37,7 % de las poblaciones de peces a nivel mundial se encuentran actualmente sobreexplotadas y 1677 especies marinas están amenazadas de extinción.

¿Aún hay motivos para la esperanza?
La entrada en vigor del Tratado de Alta Mar en enero de 2026, la prohibición de ciertos subsidios perjudiciales para la pesca y la ampliación de las áreas marinas protegidas a más del 10 % de los océanos del mundo dan testimonio de una creciente movilización.
Los científicos nos recuerdan que aún hay margen de actuación. El presupuesto de carbono necesario para mantener una probabilidad del 50 % de limitar el calentamiento a 1,7 °C sigue siendo de alrededor de 500 mil millones de toneladas de CO₂, lo que equivale a unos doce años de emisiones al ritmo actual. 
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Trump apaga el sistema clave de monitoreo oceánico

 


Estados Unidos: el gobierno de Donald Trump apaga su red de sensores oceánicos más importante

Fecha de Publicación
: 23/06/2026
Fuente: Portal MetoRed
País/Región: Estados Unidos


La administración Trump desmanteló la red de observación oceánica más avanzada del mundo. Más de 900 sensores distribuidos en el Atlántico y el Pacífico monitorean las olas de calor marinas, las inundaciones costeras y la circulación oceánica global. Ahora, esos ojos se están cerrando uno a uno.
Imaginen que durante diez años alguien instala termómetros, sensores de química del agua y micrófonos submarinos en los rincones más profundos y remotos del Atlántico y el Pacífico. Los instrumentos envían datos en tiempo real, las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana.
Científicos de todo el mundo los usan para entender cómo se calientan los océanos, cómo cambia su acidez, cómo circula el agua que regula el clima del planeta. Esa infraestructura existe, o más bien existía. Se llama Ocean Observatories Initiative (OOI) y, desde mayo de 2026, su desmantelamiento está en marcha.
La desactivación de la red oceánica más avanzada del mundo deja a la ciencia sin una herramienta clave para vigilar el calentamiento de los océanos, la acidificación marina y cambios potencialmente críticos en la circulación oceánica global.
El 21 de mayo, la OOI anunció que ya había comenzado la recuperación de más de 900 instrumentos sumergidos en cuatro de sus cinco redes operativas: el Mar de Irminger, la Estación Papa, y las matrices Endurance y Pioneer, en el Atlántico y el Pacífico. El proceso llevará aproximadamente 15 meses. Solo continuará operando la Red de Cable Regional. Todo lo demás, una década de capacidad de observación continuada, quedará reducida al silencio.
Financiada por la Fundación Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, la red fue diseñada para recolectar datos físicos, químicos, geológicos y biológicos del océano durante hasta 30 años. Los científicos usaban esos datos para monitorear las olas de calor marinas y las inundaciones costeras, evaluar la acidificación del océano, medir el secuestro de carbono y estudiar los ecosistemas del océano profundo. Era, en palabras de sus propios responsables, el sistema de observación oceánica continua más avanzado del mundo.

Por qué importa lo que pasa en el fondo del mar
El océano no es solo agua. Es el gran regulador del clima terrestre: absorbe calor, distribuye energía, almacena carbono. Y uno de sus mecanismos más importantes es una corriente que los científicos llaman AMOC, la Circulación de Retorno del Atlántico Meridional, y que funciona como una cinta transportadora gigante que mueve agua caliente y fría entre los hemisferios, manteniendo los climas templados en Europa y el noreste de Estados Unidos.
Los datos de la OOI también ayudaban a monitorear los cambios en la AMOC, un componente clave en la regulación del clima global.
Este sistema es parte de un patrón llamado circulación termohalina, o lo que los científicos denominan la "gran cinta transportadora oceánica": un sistema en constante movimiento de agua profunda impulsado por diferencias de temperatura y salinidad, que ayuda a garantizar que los océanos de la Tierra permanezcan continuamente mezclados y que el calor y la energía se distribuyan de forma equilibrada.
Los científicos han advertido repetidamente que la AMOC se acerca a un punto de inflexión a medida que el planeta se calienta. Sin este flujo constante de circulación de corrientes, las temperaturas regionales se volverían más extremas, calor intenso cerca del ecuador y congelación en los polos, haciendo que menos tierra en la Tierra sea habitable.
Monitorear ese sistema no es un lujo académico. Es una necesidad operacional para cualquier país que quiera anticiparse a inundaciones costeras, olas de calor marinas o cambios en la pesca. Que dejen de funcionar es una gran involución para la ciencia global.

Una decisión que se enmarca en un patrón más amplio
El cierre de la OOI no es un hecho aislado. El movimiento marca otra escalada en la campaña más amplia de la administración Trump para eliminar la ciencia climática y la investigación federal.
Desde que asumió el cargo, Trump ha despedido a decenas de miles de trabajadores federales de agencias como la NOAA, la EPA, el Servicio Forestal y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional. Muchos de estos empleados estaban dedicados a investigaciones climáticas vitales y a servicios esenciales como la predicción meteorológica y el monitoreo de la vida silvestre.
La Fundación Nacional de Ciencias también fue afectada, perdiendo aproximadamente el 40% de sus integrantes por los recortes de la administración entre enero de 2025 y febrero de 2026.
En abril, la administración despidió a todos los miembros del consejo directivo de la Fundación Nacional de Ciencias sin proporcionar una explicación. Entre los otros blancos están el Centro Nacional de Investigación Atmosférica en Colorado que produce datos sobre calidad del aire, seguridad aérea y predicción de ciclones, y el Observatorio Mauna Loa de la NOAA, que mide la composición atmosférica desde la década de 1950.
Desde la propia OOI, Jim Edson, investigador principal de la iniciativa, se despidió de la comunidad científica con una carta que reconocía más de una década de trabajo compartido: "A lo largo de más de una década, la OOI entregó los sistemas de observación oceánica continuamente operativos más avanzados del mundo, apoyando la ciencia, la ingeniería, la educación y el desarrollo de la fuerza laboral en toda la comunidad de ciencias oceánicas. Estamos profundamente agradecidos por los extraordinarios esfuerzos de los científicos, ingenieros, operadores, educadores, estudiantes y socios que hicieron posible esta instalación." Una despedida que suena a obituario de algo que todavía hacía falta. 
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Mares protegidos en papel, pero golpeados por el clima

 


Océanos más protegidos, pero amenazados por el cambio climático

Fecha de Publicación
: 09/06/2026
Fuente: Agencia EFE Verde
País/Región: Internacional


La reciente aprobación del Tratado Global de los Océanos y la creación de nuevas áreas marinas protegidas refuerza la defensa de alta mar, un ecosistema históricamente desprotegido, pero el cambio climático y la minería submarina continúan amenazándolo, alertan a EFE varios expertos con motivo del Día Mundial de los Oceános.
Así, el director de expediciones de la ong conservacionista Oceana, Ricardo Aguilar, considera que el cambio climático constituye actualmente la principal amenaza para la biodiversidad marina ya que, asegura, no sólo está provocando la desaparición de algunas especies sino también el desplazamiento de otras poblaciones hacia otras latitudes.
«Estamos perdiendo especies y hábitats más rápido de lo que somos capaces de estudiarlos y protegerlos», señala Aguilar, quien advierte de que muchas ya no tienen margen para seguir desplazándose hacia zonas más frías y se encuentran en una situación especialmente vulnerable.
La responsable de clínica y rescate de la Fundación CRAM (Conservación y Recuperación de Animales Marinos), Lucía Garrido, añade que 2025 fue «un año récord en la atención de tortugas marinas» con 98 ejemplares ingresados en sus instalaciones, «además de un incremento de asistencias a cetáceos y otros animales marinos».
Entre los ecosistemas que más preocupan a los expertos figuran los arrecifes de coral profundo, los fondos de rodolitos y las comunidades coralígenas, que han tardado miles de años en formarse y cuya recuperación resulta extremadamente lenta tras cualquier alteración.

Minería submarina
En cuanto a la proliferación de iniciativas para explotar recursos materiales en aguas profundas, Aguilar advierte de que muchos de los proyectos de minería submarina se plantean precisamente en zonas que funcionan como auténticos refugios de biodiversidad: «son ecosistemas donde viven especies que pueden alcanzar cientos o incluso miles de años y cuya capacidad de recuperación es muy baja».
A su juicio, el conocimiento científico existente «sigue siendo insuficiente» para autorizar este tipo de explotaciones y defiende la necesidad de aplicar una moratoria internacional mientras no se conozcan mejor su impacto real.
Una opinión compartida por la presidenta de la Fundación Ecomar, Theresa Zabell, quien recuerda que los océanos cubren más del 70 % de la superficie del planeta y que gran parte de los fondos marinos sigue siendo desconocida para la ciencia.
«Conocemos menos del 5 % de lo que hay en el fondo del mar», insiste Zabell, que considera prematuro plantear nuevas actividades extractivas en ecosistemas sobre los que todavía existen enormes lagunas de conocimiento.
La exregatista olímpica sitúa la minería submarina entre los múltiples factores que están alterando el equilibrio del medio marino, junto con el calentamiento global, la sobrepesca, la contaminación o el aumento del ruido submarino.

Lo positivo
Frente a estas amenazas, los expertos valoran positivamente la aprobación del Tratado Global de los Océanos que abre la puerta a reforzar la protección de alta mar, así como la ampliación de espacios marinos protegidos impulsada por la Red Natura 2000.
Sólo en el caso de España, la superficie protegida se incrementó en 17.000 kilómetros cuadrados en los últimos meses, con la designación de cinco nuevas zonas en su litoral y una zona de especial importancia para aves marinas, aunque Aguilar pide «que no sean áreas protegidas sólo sobre el papel» sino que deben contar con planes de gestión eficaces.
En la misma línea, Zabell defiende que la conservación debe complementarse con actuaciones de restauración ecológica como, por ejemplo, algunos proyectos en curso para la recuperación de las praderas de posidonia, uno de los ecosistemas más valiosos del Mediterráneo y que ha sufrido una fuerte regresión durante los últimos decenios.
Para estos expertos, el futuro de los océanos dependerá no solo de ampliar la superficie protegida, sino también de restaurar hábitats degradados y reducir las presiones que amenazan una biodiversidad esencial para el equilibrio del planeta.
El Día Mundial de los Oceános fue inicialmente propuesto en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro (Brasil) en 1992 para reconocer su importancia e impulsar la conciencia por su conservación y gestión sostenible, pero no empezó a conmemorarse hasta 2009 después de que lo fijara formalmente la ONU el año anterior. 

Más Información:

ONU - El futuro de la humanidad depende de protenger un océano cada vez más estresado 
El océano desempeña un papel fundamental en el equilibrio ambiental, climático y económico del planeta. Sin embargo, enfrenta presiones crecientes derivadas de las actividades humanas y del cambio climático. La Evaluación Mundial de los Océanos destaca la urgencia de adoptar medidas coordinadas para garantizar su conservación.
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Solo en los océanos se descubrieron más de mil especies

 


¡Increíble! Científicos descubrieron más de mil especies marinas en un año

Fecha de Publicación
: 01/06/2026
Fuente: Portal EcoNews 
País/Región: Internacional


Un equipo de científicos descubrió en tan solo un año 1.121 especies marinas hasta ahora desconocidas. La dimensión del hallazgo representa un salto del 54% respecto a la tasa anual de identificación histórica. Encontraron una nueva especie de tiburón fantasma, un gusano que vive dentro de un “castillo de cristal”, corales, cangrejos y camarones, entre otras especies.

Las especies marinas recién descubiertas más destacacadas
Uno de los hallazgos más llamativos fue una nueva especie de quimera, un pez conocido popularmente como “tiburón fantasma“. Se trata de un pariente lejano de los tiburones y las rayas que divergió en su propio linaje evolutivo hace casi 400 millones de años —antes que los dinosaurios— y fue encontrado en el Parque Marino del Mar del Coral, frente a la costa de Queensland, Australia, a más de 800 metros de profundidad.
En Japón, sobre una cadena de montañas submarinas volcánicas, se descubrió un gusano poliqueto que habita en el interior de una esponja de vidrio —un organismo cuyo esqueleto está compuesto de sílice cristalina—, bautizado por eso como el gusano “del castillo de vidrio”.
Por otro lado, en aguas menos profundas de Timor Oriental (un país del sudeste asiático) apareció un gusano cinta de menos de tres centímetros con una pigmentación tan intensa que funciona como advertencia química para los depredadores. Algunas toxinas de su filo están siendo investigadas como posibles tratamientos para el Alzheimer y la esquizofrenia, por lo que resulta una especie de importancia biomédica.
Incluso en Europa hubo sorpresas: frente a Marsella, en una cueva marina a entre 15 y 35 metros de profundidad, fue hallada una nueva especie de camarón con llamativas franjas naranjas.

Cómo fue la investigación marina
El descubrimiento fue resultado del trabajo del Nippon Foundation-Nekton Ocean Census, la misión global más grande dedicada a acelerar el descubrimiento de vida oceánica.
El programa llevó adelante 13 expediciones en algunas de las regiones más remotas y menos exploradas del planeta, con inmersiones de hasta 6.575 metros de profundidad, y organizó 9 talleres de descubrimiento de especies junto a científicos de todo el mundo.

Una carrera contra el tiempo
Estos hallazgos ocurren en un contexto particular. Se estima que hasta el 90% de las especies oceánicas todavía no fueron documentadas, y muchas podrían desaparecer antes de que la ciencia logre registrarlas.
“Con muchas especies en riesgo de desaparecer incluso antes de ser documentadas, nos encontramos en una carrera contrarreloj para comprender y proteger la vida marina“, dijo al respecto la Dra. Michelle Taylor, Directora Científica de Ocean Census.
“Al acelerar los descubrimientos y compartir datos a nivel mundial, no solo estamos encontrando nuevas especies, sino que también estamos generando la evidencia necesaria para impulsar la ciencia y las políticas globales en un momento crítico”, concluyó la experta.
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Descubren una fuente oculta de metano en el océano

 


Científicos de Rochester descubren una fuente oculta de metano en el océano que podría agravar el calentamiento global

Fecha de Publicación
: 26/05/2026
Fuente: Portal MeteoRed
País/Región: Internacional


Los científicos han descubierto por qué la superficie del océano abierto sigue liberando metano a pesar de que no debería, y lo que esto supone para un planeta en calentamiento no es nada tranquilizador.
El metano es uno de los gases de efecto invernadero más potentes que existen, y generalmente se produce en lugares sin oxígeno, como humedales, vertederos, sedimentos de las profundidades oceánicas, etc.
El hecho de que el agua superficial del océano, rica en oxígeno, libere metano a la atmósfera de forma constante ha desconcertado a los científicos durante décadas. En teoría, esto no debería ocurrir.
Sin embargo, un equipo de la Universidad de Rochester ha descubierto qué sucede, y afirman que se debe a cómo ciertas bacterias marinas producen metano al descomponer compuestos orgánicos. Según un estudio reciente, descubrieron que solo lo hacen cuando los niveles de fosfato en el agua disminuyen lo suficiente como para activar el proceso.
"Esto significa que la escasez de fosfato es el principal factor que regula la producción y las emisiones de metano en mar abierto", dijo Thomas Weber, profesor asociado del Departamento de Ciencias de la Tierra y del Medio Ambiente de la universidad, quien dirigió el trabajo.

¿Por qué el calentamiento de los mares empeora la situación?
Lo que sucede a continuación está relacionado con el continuo calentamiento del planeta. El cambio climático está calentando el océano desde la superficie hacia abajo, lo que aumenta la diferencia de densidad entre la capa superior y las aguas más profundas, y se espera que esto, a su vez, ralentice la mezcla vertical que normalmente transporta nutrientes como el fosfato desde las profundidades, según Weber.
Una menor mezcla implica que llega menos fosfato a la superficie, lo que crea precisamente las condiciones ideales para el desarrollo de estos microbios productores de metano. Los modelos de los investigadores sugieren que esto podría desencadenar un ciclo de retroalimentación: los océanos más cálidos producen más metano, ese metano contribuye a un mayor calentamiento y, a partir de ahí, todo el ciclo se retroalimenta.
Lo preocupante es que el análisis del equipo sugiere que la producción de metano en aguas ricas en oxígeno no es una anomalía aislada en algunas zonas aisladas del océano, sino que probablemente esté muy extendida en cualquier región donde el fosfato escasea. Esto, según afirman, cambia por completo la perspectiva de los científicos sobre el origen del metano oceánico.

Un vacío que nadie ha tapado todavía
Según los investigadores, lo frustrante es que este tipo de retroalimentación entre el calentamiento de los océanos, los cambios en los niveles de nutrientes y la producción microbiana de metano no se tiene en cuenta en ninguno de los principales modelos climáticos que se utilizan para predecir la gravedad de la situación. Esto significa que las proyecciones con las que trabajan los gobiernos y los responsables políticos podrían estar subestimando el ritmo del calentamiento sin siquiera saberlo. 
"Nuestro trabajo ayudará a llenar un vacío clave en las predicciones climáticas, que a menudo pasan por alto las interacciones entre el medio ambiente cambiante y las fuentes naturales de gases de efecto invernadero en la atmósfera", añadió Weber.
Dado que el mecanismo es esencialmente autoamplificador (agua más caliente significa menos fosfato en la superficie, lo que significa más metano y, por lo tanto, agua más caliente), incorporarlo a esos modelos parece urgente.
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Plásticos de alimentos y bebidas lideran la contaminación

 


La basura de alimentos y bebidas lidera la contaminación mundial por plásticos

Fecha de Publicación
: 23/05/2026
Fuente: Agencia SINC
País/Región: Internacional


Un análisis global basado en más de 5 000 estudios en playas de 112 países muestra que estos desechos encabezan la presencia de residuos en la costa en la mayoría del mundo. Los autores advierten de que la gestión actual no es suficiente y piden reducir su producción en origen.
Los residuos de plástico asociados a alimentos y bebidas son los principales contaminantes marinos del planeta, según el primer análisis global de basura marina clasificada por tipo de uso publicado en la revista One Earth.
La investigación ha recopilado y evaluado más de 5 000 estudios sobre residuos en playas para identificar los elementos predominantes en los siete continentes, nueve sistemas oceánicos, 13 mares regionales y 112 países, una zona que abarca el 86 % de la población mundial.
“Utilizamos clasificaciones por rangos. Siempre que los datos originales, por ejemplo, en artículos publicados, fueran sólidos y revisados por pares, basamos nuestro enfoque en cuáles eran los objetos más abundantes (los de mayor rango) en las playas de un país determinado. Asumimos que esos elementos serían los más abundantes, independientemente de la metodología utilizada. Cabe señalar que excluimos los microplásticos. Este análisis se centra en objetos más grandes y reconocibles”, dice a SINC Richard C. Thompson, fundador y director de la Unidad Internacional de Investigación sobre Basura Marina de la Universidad de Plymouth (Reino Unido) que lidera el trabajo.  
El estudio revela que los plásticos vinculados a alimentos y bebidas se encuentran entre los tres tipos de uso más abundantes en el 93 % de los países, incluidos el Reino Unido y las cinco naciones más pobladas del mundo: India, China, Estados Unidos, Indonesia y Pakistán.
“Elegimos naciones con un elevado número de estudios independientes para evaluar cuántos trabajos eran necesarios para realizar predicciones fiables. Aplicamos un análisis denominado de Monte Carlo para estimar niveles de confianza en cada caso. Si existen muchos estudios sobre un mismo territorio y todos muestran el mismo ranking principal de residuos, esto también aumenta la confianza en los resultados. Por ello, incluimos niveles de confianza por país”, argumenta C. Thompson.

Los residuos más comunes en la costa
En concreto, los envases de alimentos, las tapas y tapones y las botellas de plástico figuran entre los objetos más frecuentes en más de la mitad de los países analizados, seguidos de las bolsas de plástico y las colillas de cigarrillos.
“Cabe destacar que, aunque podemos identificar los residuos más importantes por país y región, el enfoque no permite determinar las cantidades absolutas. Por ejemplo, no sabemos si España tiene más basura que Francia, sino únicamente si los mismos tipos de residuos son los predominantes”, explica el investigador.
“Los estudios de modelización existentes sugieren que cantidades importantes de residuos permanecen cerca de sus fuentes terrestres, por lo que las playas probablemente constituyen un indicador bastante realista de la situación nacional”, añade el científico.

La gestión de residuos no es suficiente
La investigación surge en un momento en que las estimaciones sugieren que 20 millones de toneladas de residuos plásticos llegan al medio ambiente cada año. Los autores afirman que ahora está claro que la gestión de residuos por sí sola no puede resolver el desafío de la contaminación por plásticos y que se necesitan medidas urgentes para reducir las cantidades de plástico producidas.
“Los mismos tipos de residuos dominan las costas de todo el mundo, independientemente del nivel de ingresos nacionales o de la calidad de la gestión de residuos. Esto apunta claramente a la necesidad de medidas internacionales jurídicamente vinculantes, como las que actualmente se negocian en el marco del Tratado de la ONU”, argumenta C. Thompson.
Esas medidas podrían incluir, por ejemplo, garantizar que solo se fabriquen plásticos que aporten un beneficio esencial para la sociedad.
Para Max Kelly, investigador posdoctoral de la Universidad de Plymouth y coautor del estudio, “este estudio demuestra por qué la contaminación por plásticos no puede resolverse únicamente mediante la gestión de residuos. En contextos nacionales muy diferentes, incluida Indonesia, los mismos plásticos de corta duración relacionados con alimentos y bebidas dominan repetidamente la contaminación de las costas”.
“Los residuos también pueden desplazarse largas distancias mediante las corrientes oceánicas. Un aspecto clave de nuestra lógica fue identificar los elementos predominantes no solo por país, sino también por región y a escala global. Estos tipos de residuos emergen de forma muy clara en el análisis y envían una señal contundente tanto a los responsables políticos como a la industria sobre la necesidad de priorizar intervenciones dirigidas a los envases de alimentos y bebidas”, concluye C. Thompson. 
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Se duplicó el incremento del del nivel del mar en 20 años

 


El aumento del nivel del mar se ha duplicado desde 2005

Fecha de Publicación
: 23/05/2026
Fuente: Agencia EFE Verde
País/Región: Internacional


El ritmo de aumento del nivel del mar se ha duplicado en las últimas décadas hasta alcanzar los 3,94 milímetros al año entre 2005 y 2023, según un estudio de investigadores chinos, estadounidenses y franceses que ordena los cálculos que se habían hecho hasta ahora.
Sus conclusiones, recogidas en la revista Science Advances, concretan que el nivel medio global del mar crecía 2,06 milímetros al año desde 1960, pero que desde 2005 esa tasa de subida se ha duplicado hasta los casi 4 milímetros anuales, y que su causa no es otra que los impactos del cambio climático.
El calentamiento de los océanos es una de las principales causas de que el nivel del mar haya subido, debido a que el agua más cálida se expande y ocupa más espacio. Los investigadores consideran que el 43 % del aumento se debe a ello.
El deshielo es el segundo factor que más ha contribuido a esa subida. Los investigadores atribuyen a la pérdida de los glaciares de montaña el 27 % del aumento del nivel del mar, el 15 % a la capa de hielo de Groenlandia, el 12 % a la de la Antártida y el 3 % al almacenamiento de agua en tierra.
«Estamos ante un fenómeno imparable y muy difícil de detener. Se debe al calentamiento provocado por el ser humano y a la consiguiente expansión de los océanos, a lo que se suma la aportación de cada vez más agua procedente del deshielo de los glaciares y de las capas de hielo», subrayan los investigadores.
«Es probable que estas tendencias preocupantes persistan durante las próximas décadas, incluso si se estabiliza el aumento de los gases de efecto invernadero», añade.
La razón es que la gran inercia del calor ya acumulado en el océano y del deshielo mundial harán que el aumento del nivel del mar «continúe durante muchos siglos, a medida que los océanos se calientan lentamente en todas sus profundidades y el hielo terrestre sigue derritiéndose». 
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La contaminación farmacéutica ya es generalizada en ambientes acuáticos

 


Los estudios revelan que nuestros medicamentos cotidianos están contaminando masivamente ríos y océanos

Fecha de Publicación
: 21/05/2026
Fuente: MeteoRed
País/Región: Internacional


Los estudios científicos internacionales documentan la contaminación farmacéutica generalizada de los entornos acuáticos, que se extiende desde las aguas continentales hasta los ecosistemas marinos, incluidos los arrecifes de coral.
¿Sabías que los medicamentos que consumimos, desde el paracetamol hasta los antibióticos, incluyendo la cafeína y los antihistamínicos, no desaparecen una vez que han cumplido su función en nuestro organismo? Continúan su recorrido en el medioambiente.
Una contaminación invisible nacida de nuestras acciones más cotidianas.
Un estudio realizado por la Universidad de la Ciudad de Hong Kong revela que esta contaminación está dominada por los medicamentos de venta libre, que representan hasta el 85 % de la contaminación farmacéutica del agua en determinadas condiciones.
Los medicamentos de venta libre pueden representar hasta el 85 % de la contaminación farmacéutica del agua, según el estudio.
Este predominio se explica por un mecanismo masivo: entre el 80 y el 90 % de los residuos farmacéuticos encontrados en las aguas residuales provienen de excrementos humanos, mientras que entre el 10 y el 20 % están relacionados con la eliminación directa de medicamentos en inodoros o lavamanos. Este flujo continuo transforma las redes de saneamiento en vectores involuntarios de contaminación generalizada.

Un flujo continuo de tráfico difícil de detener.
Una vez ingeridos, los medicamentos siguen una vía biológica parcial. Una fracción se metaboliza, mientras que otra se excreta en forma activa o transformada. Estos residuos terminan en las aguas residuales y, posteriormente, en las plantas de tratamiento, que no logran eliminar todas las moléculas farmacéuticas.
Posteriormente, estas sustancias atraviesan los sistemas de tratamiento y terminan en ríos, estuarios y, finalmente, en los océanos. Los investigadores describen este fenómeno como "pseudopersistencia".
Moléculas como el paracetamol, la cafeína, la cetirizina o la fexofenadina se detectan de forma casi permanente en los entornos acuáticos urbanos y costeros.
Aunque ciertas moléculas se degradan con relativa rapidez en el medioambiente, su concentración se mantiene estable porque se reintroducen constantemente. La metáfora que utilizan los científicos es la de un lavabo con el desagüe abierto, pero con el grifo abierto continuamente.

Ríos contaminados en todo el mundo
Además, un amplio estudio internacional liderado por la Universidad de York, en el que participaron más de 80 institutos de investigación, analizó 1052 muestras tomadas de 258 ríos en aproximadamente 100 países. Los resultados muestran que los residuos farmacéuticos están contaminando actualmente los cursos de agua en los cinco continentes, a veces en niveles potencialmente peligrosos para la biodiversidad acuática.
Las regiones más afectadas se ubican principalmente en Sudamérica, África subsahariana y partes del sur de Asia, donde la infraestructura de tratamiento de aguas residuales sigue siendo insuficiente o incluso inexistente.
Según este estudio, una cuarta parte de los sitios analizados presentan niveles de contaminación potencialmente peligrosos para la biodiversidad acuática. Antibióticos, antiinflamatorios, antidepresivos, antidiabéticos, antihistamínicos y estimulantes como la cafeína circulan constantemente en los ríos del mundo.

Desde océanos contaminados hasta los mares más aislados
Esta contaminación está llegando ahora a ecosistemas marinos considerados aislados y particularmente sensibles. En el Golfo de Eilat, en el Mar Rojo, un estudio realizado por la Universidad de Tel Aviv y el Museo Steinhardt de Historia Natural analizó 96 corales pertenecientes a los géneros Acropora y Favites.
Los resultados muestran la presencia de 10 sustancias farmacéuticas diferentes directamente en los tejidos de coral, que abarcan familias tan diversas como antibióticos, antidepresivos, estatinas, antihipertensivos, laxantes, antiagregantes plaquetarios e inhibidores de la bomba de protones.
Se detectó el antibiótico sulfametoxazol en el 93 % de los corales analizados. Esta contaminación no se limita a las superficies: se observa hasta profundidades de 30 a 40 metros, en hábitats que se consideraban relativamente protegidos de la actividad humana.
Estos arrecifes desempeñan un papel fundamental en los océanos, ya que albergan aproximadamente el 25 % de las especies marinas, a la vez que proporcionan funciones esenciales de reproducción, cría y protección costera.

Una amenaza biológica para los ecosistemas marinos
Los fármacos están diseñados para interactuar con procesos biológicos específicos en los seres humanos. Una vez en el medio marino, estos mismos mecanismos pueden afectar a los organismos acuáticos. Los investigadores demuestran que estas sustancias pueden alterar la reproducción, modificar el comportamiento y debilitar las simbiosis biológicas esenciales para la supervivencia de las especies.
Estos efectos suelen ser invisibles a corto plazo, pero pueden tener importantes consecuencias ecológicas a largo plazo.
En los corales, esto puede afectar a las bacterias simbióticas esenciales para su salud, pero también alterar la sincronización de los ciclos reproductivos, un elemento clave para su supervivencia.

Un fenómeno amplificado por la dinámica humana.
Esta contaminación no se limita a una sola región del mundo. Es global, especialmente pronunciada en zonas costeras densamente pobladas donde la infraestructura de tratamiento de aguas residuales no está adaptada a los microcontaminantes farmacéuticos.
Se ve impulsado por un sistema global: aguas residuales insuficientemente tratadas, escorrentía urbana y agrícola, vertidos directos de medicamentos y un consumo creciente vinculado al envejecimiento de la población.
En Hong Kong, esta dinámica se ve amplificada por un importante cambio demográfico: se prevé que la proporción de personas mayores aumente del 20,5 % en 2021 al 36 % en 2046, lo que conllevará un aumento de los tratamientos relacionados con enfermedades crónicas y, por lo tanto, un aumento de las emisiones de fármacos al medio ambiente.

Una emergencia científica y tecnológica mundial
Por lo tanto, los investigadores insisten en la necesidad de una respuesta colectiva que incluya la modernización de las plantas de tratamiento de aguas residuales, la reducción de los vertidos en origen, la mejora de la recogida de medicamentos no utilizados y una mayor responsabilidad por parte de la industria farmacéutica.
El objetivo no es cuestionar el acceso a los medicamentos, que son esenciales para tratar y salvar vidas, sino repensar finalmente todo su ciclo de vida: desde su producción hasta su destino en el medioambiente.
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El zinc humano altera el equilibrio de los ecosistemas marinos

 


El zinc de origen humano contamina a cualquier mar y océano de la Tierra, superando al de origen natural: impactos

Fecha de Publicación
: 09/05/2026
Fuente: Portal MeteoRed
País/Región: Internacional


El zinc de origen antropogénico procedente de la industria y la combustión de combustibles fósiles llega incluso a los océanos más remotos de la Tierra, como han demostrado un estudio científico. 
Los investigadores de ETH Zúrich han demostrado que el zinc liberado por la combustión de combustibles fósiles y por las emisiones industriales ha llegado a los rincones más remotos del océano y ahora es mucho más común en estas aguas que el zinc procedente de fuentes naturales.
“No hay naturaleza más virgen, ni siquiera en el Pacífico Sur, que está tan lejos de la civilización más cercana como los astronautas en la Estación Espacial Internacional”, afirma Tal Ben Altabet, autor principal del estudio que acaba de publicarse en la revista Nature Communications Earth and Environment. Ben Altabet es investigador postdoctoral en el grupo de Derek Vance, profesor de Geoquímica en la ETH Zúrich.
El zinc y otros metales se liberan a la atmósfera durante la combustión de combustibles fósiles, la quema de carbón y la fundición de metales. Estos metales se adhieren a diminutos aerosoles presentes en el aire, que pueden recorrer miles de kilómetros antes de depositarse en la superficie del océano. De esta forma, los aerosoles atmosféricos pueden transportar metales desde zonas industriales hasta los mares más remotos.

El plancton necesita zinc
El zinc y otros oligoelementos como el hierro y el cobre son esenciales para la vida marina. En particular, las algas marinas microscópicas, el fitoplancton, necesitan zinc para la fotosíntesis. Mediante este proceso, el fitoplancton absorbe dióxido de carbono y produce materia orgánica y oxígeno. De esta manera, estas diminutas algas verdes desempeñan un papel fundamental en la regulación del clima terrestre.
En los últimos años, los científicos han comenzado a medir no solo las concentraciones de metales traza en el agua de mar, sino también su composición isotópica.
Los isótopos son variantes de un elemento con diferentes pesos moleculares, y sus proporciones forman una huella química. Estas huellas isotópicas ayudan a identificar las fuentes de metales y a rastrear los procesos que experimentan en el océano. El zinc oceánico está relativamente enriquecido en isótopos más pesados, como el Zn-66, mientras que las emisiones humanas suelen estar enriquecidas en isótopos más ligeros, como el Zn-64.
En los últimos diez años, los geoquímicos marinos han estado investigando una huella isotópica inusual en la superficie del océano. Algunos investigadores han atribuido estas anomalías a procesos naturales oceánicos, como la adsorción de zinc en partículas del agua de mar. Más recientemente, otros han sospechado que las anomalías reflejan el aporte de zinc de origen humano, transportado por aerosoles atmosféricos.

Aerosoles que transportan zinc al Pacífico Sur
Para resolver esta cuestión, los investigadores de la ETH, liderados por Ben Altabet, investigaron una de las regiones marinas más remotas del planeta: el Pacífico Sur. Detectar la presencia de zinc procedente de las emisiones humanas en esa zona pondría de manifiesto la magnitud de la contaminación antropogénica.
El equipo adoptó un enfoque innovador: en lugar de analizar únicamente el zinc disuelto en el agua de mar, también investigaron la composición isotópica del zinc en partículas presentes en el agua de mar y en aerosoles atmosféricos. Para identificar mejor las fuentes de emisiones antropogénicas, los investigadores también midieron la composición isotópica del plomo, un indicador reconocido de la contaminación ambiental.

Casi solo se detecta zinc de origen humano
Los resultados del estudio fueron claros: los investigadores descubrieron que el zinc proveniente de emisiones humanas, transportado por aerosoles, es la principal fuente de zinc en la capa superior del Pacífico Sur. Por el contrario, los rastros de zinc de fuentes naturales fueron prácticamente indetectables.
“Prácticamente todo el zinc presente en las partículas del Pacífico Sur superior es de origen artificial. Estos resultados demuestran que incluso elementos que antes se consideraban ajenos a la actividad humana ahora están dominados por la contaminación industrial, que ha llegado a las zonas más remotas del océano abierto”, afirma Ben Altabet.

¿Ciclo desequilibrado?
Naturalmente, la capa superficial del océano tiene niveles relativamente bajos de zinc y otros oligoelementos, ya que el fitoplancton los consume. Para que el fitoplancton prospere, estos micronutrientes deben estar presentes en las proporciones adecuadas en el agua de mar.
Los investigadores prevén que el continuo aumento de las emisiones de metales de origen antropogénico podría alterar el delicado equilibrio de nutrientes. Sin embargo, es difícil predecir con exactitud cómo responderá el fitoplancton. Si se introducen en los océanos metales adicionales como el zinc, el hierro, el cobre y el cadmio —todos los cuales muestran signos de acumulación en el agua de mar debido a la actividad humana—, la disponibilidad de nutrientes podría cambiar, afectando potencialmente a toda la cadena alimentaria marina. 

Análisis de isótopos de zinc en otros océanos
Los investigadores ahora quieren realizar estudios adicionales para dilucidar la composición isotópica del zinc y otros metales biológicamente esenciales, como el hierro y el cobre, en partículas marinas de otras regiones oceánicas.
“Solo estudiando diferentes sistemas marinos podremos comprender el comportamiento de los metales traza en todo el océano y cómo responden los organismos marinos a los cambios en el equilibrio de nutrientes”, explica Ben Altabet.

Resumen del trabajo en lenguaje sencillo:
- Incluso en el remoto Océano Pacífico Sur, el zinc procedente de las emisiones antropogénicas supera actualmente a las fuentes naturales.
- El zinc emitido por los seres humanos es transportado por aerosoles a lo largo de grandes distancias y llega a regiones oceánicas abiertas, lejos de la civilización.
- El aumento de las concentraciones de zinc en el agua de mar podría alterar el delicado equilibrio de las comunidades de plancton y la red trófica marina.
- El vasto y desierto Pacífico Sur se considera un paraje natural virgen. Sin embargo, este océano no está tan intacto como nos gustaría creer. 
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El avance de aguas cálidas amenaza la estabilidad de la Antártida

 


Calor del océano profundo acecha en secreto la Antártida

Fecha de Publicación
: 01/05/2026
Fuente: Agencia DW
País/Región: Antártida


Un estudio con cuatro décadas de datos confirmó lo que los modelos climáticos advertían: el agua cálida profunda ya avanza hacia la Antártida, con consecuencias que podrían sentirse en todas las costas del mundo.
Las aguas cálidas de las profundidades oceánicas están ya acercándose peligrosamente a la Antártida y amenazan con derretir sus plataformas de hielo desde abajo, lo que puede resultar crítico porque la desestabilización de estos hielos podría provocar un aumento significativo del nivel del mar a escala global.
Lo ha comprobado un equipo internacional de investigadores, liderado por la Universidad de Cambridge, que ha recopilado las mediciones oceánicas tomadas durante décadas por barcos y dispositivos flotantes robóticos para demostrar que una masa cálida, llamada "agua profunda circumpolar', se ha expandido y se desplaza hacia la plataforma continental antártica. 
Los resultados de su trabajo han sido publicados en la revista Communications Earth and Environment.

Cuatro décadas de cambios en el Océano Austral
Los investigadores han reconstruido cuatro décadas de cambios oceánicos y confirmado por primera vez mediante observaciones directas que el calentamiento global está alterando las corrientes del Océano Austral de manera preocupante, y que esos cambios impactan la capacidad del océano para regular el carbono y el calor en todo el planeta. 
"Es preocupante, porque esta agua caliente puede filtrarse por debajo de las plataformas de hielo antárticas, derritiéndolas desde abajo y desestabilizándolas", ha señalado Joshua Lanham, autor principal del estudio en Cambridge Earth Sciences, y ha precisado que los modelos climáticos habían predicho ese cambio debido al calentamiento global, pero los investigadores no lo habían constatado con datos.
Las plataformas de hielo desempeñan un papel importante al contener las capas de hielo y los glaciares del interior de la Antártida, que en conjunto retienen suficiente agua dulce como para elevar el nivel del mar en unos 58 metros, ha destacado la Universidad en el resumen del trabajo.

Boyas autónomas y aprendizaje automático, claves del estudio
Las observaciones previas del Océano Austral, que rodea la Antártida, se limitaban a muestreos registrados por barcos aproximadamente una vez cada década, y esa información, recopilada como parte de un programa internacional de larga duración, proporcionaba datos detallados sobre la temperatura, la salinidad y los nutrientes en toda la columna de agua, pero sin datos continuos los científicos tenían más incertidumbre sobre los cambios a largo plazo en la distribución del calor.
Ahora, los investigadores han complementado las mediciones del barco con los datos disponibles públicamente recopilados por una red global de boyas autónomas que se desplazan a la deriva por la superficie del océano; estas boyas, conocidas como 'Argo', proporcionan instantáneas continuas del océano, pero el programa no lleva funcionando tanto tiempo como los barcos que recopilan secciones hidrográficas detalladas.
Mediante tecnologías de aprendizaje automático, los investigadores tomaron los datos de 'Argo' y los combinaron con patrones a largo plazo extraídos de las mediciones de los barcos para construir un nuevo registro que captura instantáneas mensuales detalladas de las últimas cuatro décadas, lo que les ha permitido descubrir el cambio en las aguas cálidas.

El "grifo del agua caliente": cómo cambia la circulación oceánica
Las capas de hielo están protegidas por una masa de agua fría que impide su derretimiento, pero ahora todo indica que la circulación oceánica ha cambiado. "Es como si alguien hubiera abierto el grifo del agua caliente y el agua se estuviera calentando", ha manifestado la profesora Sarah Purkey, una de las autoras principales, de la Institución Scripps de Oceanografía (Universidad de California).
En las gélidas aguas que rodean los polos se forma agua extremadamente fría y densa que se hunde hacia las profundidades del océano y a medida que se hunde, absorbe calor, carbono y nutrientes, poniendo en marcha una red global de corrientes.
Implicaciones para el clima global y los modelos del IPCC
Los modelos climáticos, incluidos los utilizados por el Panel Intergubernamental de expertos sobre Cambio Climático (IPCC) indican que el aumento de las temperaturas del aire y el aporte de agua dulce procedente del deshielo están reduciendo la formación de esta masa de agua densa en el Atlántico Norte,  y los investigadores han corroborado ahora que este escenario se manifiesta en observaciones reales, con las implicaciones que tiene sobre cómo  el carbono, los nutrientes y el calor circulan por el océano global". 
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Alertan sobre la corriente atlántica, 'Prepárense ya'

 


"Prepárense ya": expertos ven corriente atlántica en peligro

Fecha de Publicación
: 25/04/2026
Fuente: Agencia DW
País/Región: Internacional


Un estudio estima que la corriente oceánica que modera el clima europeo podría ralentizarse un 51 % para 2100, superando todas las proyecciones anteriores. Los modelos más pesimistas resultaron ser los más precisos.
Un sistema de corrientes clave del océano Atlántico que contribuye a regular el clima del planeta podría debilitarse más de lo previsto para 2100, con consecuencias potencialmente devastadoras en todo el mundo, según revela un nuevo estudio.
Conocido como Circulación de Retorno del Atlántico Meridional (AMOC, por sus siglas en inglés), este sistema actúa como una cinta transportadora de corrientes y desempeña un papel crucial en la redistribución del calor, llevando aguas más cálidas desde los trópicos hacia el norte.
Un colapso del AMOC podría provocar inviernos más rigurosos en el norte de Europa, sequías en el sur de Asia y en la región del Sahel africano, y un aumento del nivel del mar en América del Norte, entre otras consecuencias.

Un 51% de desaceleración para 2100
Las proyecciones de modelos climáticos anteriores habían estimado una desaceleración media de alrededor del 32 por ciento para finales de siglo como resultado del cambio climático.
El estudio más reciente, publicado en la revista Science Advances, estima que el sistema podría ralentizarse un 51 por ciento para 2100 bajo un escenario de emisiones de gases de efecto invernadero de nivel intermedio, con un margen de error de más o menos ocho puntos porcentuales.
"Obtuvimos una estimación de una futura desaceleración del AMOC que es más severa de lo que esperábamos", declaró a la AFP Valentin Portmann, climatólogo y autor principal del artículo.
"Estamos más cerca de un estado crítico que es preocupante", advirtió Portmann.

El debate científico sobre el colapso del AMOC
Predecir qué ocurrirá con el AMOC en el futuro es un tema de debate en la comunidad científica.
"Existe cierto consenso sobre el hecho de que esta circulación se ralentizará. Pero todavía hay bastante debate sobre la intensidad de esa desaceleración", señaló Florian Sevellec, director de investigación del Centro Nacional Francés para la Investigación Científica (CNRS) en Brest.
En su informe de 2021, el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU indicó que el AMOC "muy probablemente disminuirá" a lo largo de este siglo. Sin embargo, el panel de expertos internacionales también expresó una "confianza media" en que un colapso del AMOC no se produciría antes de 2100.
El estudio más reciente, realizado por investigadores del CNRS y la Universidad de Burdeos, en el suroeste de Francia, busca "refinar esta estimación de la futura desaceleración" y "reducir la incertidumbre", según Sevellec.
Si bien casi todos los modelos climáticos predicen una desaceleración del AMOC para 2100, las proyecciones varían enormemente: desde apenas un tres por ciento hasta un 72 por ciento, dependiendo de los distintos escenarios de emisiones.
Portmann explicó que el nuevo estudio busca acotar esa incertidumbre mediante "restricciones observacionales", un enfoque estadístico que combina observaciones del mundo real con resultados de modelos climáticos.

Los modelos más pesimistas, los más realistas
Stefan Rahmstorf, oceanógrafo del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (PIK), señaló que el artículo demuestra que los modelos más pesimistas "son, lamentablemente, los más realistas, en la medida en que coinciden mejor con los datos observacionales".
Rahmstorf, quien no participó en el estudio, afirmó que esto implica que el AMOC estaría tan debilitado para 2100 que "muy probablemente" estaría "en camino hacia un cierre total".
Para María Paula Chidichimo, oceanógrafa consultada por el medio especializado Live Science, concentrarse demasiado en la posibilidad de un colapso total del AMOC puede no ser el camino más útil. 
"Ya tenemos suficiente evidencia científica sobre la variabilidad y la desaceleración del AMOC, y ya estamos experimentando cambios ambientales asociados a esas transformaciones, con importantes impactos socioeconómicos en todo el mundo", señaló. Su conclusión es directa: "Las naciones necesitan prepararse ahora".

Cambio climático: las señales ya están en marcha
Fabien Roquet, profesor de oceanografía física en la Universidad de Gotemburgo, en Suecia, consideró el estudio interesante, aunque advirtió que otro equipo que empleó un método similar llegó a conclusiones opuestas el año pasado.
"Lo que sí es seguro, sin embargo, es que el clima se está calentando rápidamente", afirmó Roquet. "Tanto si el AMOC se debilita como si no, los cambios a gran escala ya están en marcha... y deberían intensificarse en las próximas décadas".
"El debate no ha terminado", subrayó Sevellec, quien tampoco formó parte del equipo investigador pero cuya tesis sobre el AMOC fue utilizada en el estudio. "Un solo artículo no zanja un debate científico".
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Blog del Foro Ambiental Córdoba

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