Biodiversidad: menos de la mitad de las metas 2030, en camino

 


La ONU advierte que las metas de biodiversidad 2030 no se cumplirán al ritmo actual

El primer balance mundial del Marco de Kunming-Montreal muestra que el compromiso de los países con la biodiversidad nunca fue tan amplio, pero menos de la mitad de las metas nacionales avanza al ritmo necesario, y el financiamiento sigue siendo el principal obstáculo.

A cuatro años de que casi todos los países del mundo se comprometieran a frenar y revertir la pérdida de biodiversidad antes de 2030, el primer balance oficial ofrece una conclusión doble. El compromiso político es más amplio que nunca, pero la implementación avanza demasiado lento para cumplir las metas. Así lo establece State of Biodiversity Action: The Global Report on collective progress (Estado de la acción por la biodiversidad: informe mundial sobre el progreso colectivo). El informe fue presentado el 15 de octubre de 2026 en Ereván, Armenia, por el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, junto con la Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB).
El documento es la primera evaluación mundial completa del avance hacia el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal. Ese acuerdo, adoptado en diciembre de 2022, fija 23 metas para 2030 y una visión de “vivir en armonía con la naturaleza” para 2050. El informe sirve de base para la revisión mundial que harán las 196 Partes del Convenio durante la COP17, la 17.ª Conferencia de las Partes, que se celebra en la capital armenia del 19 al 30 de octubre.

Cómo se construyó el balance
El informe se apoya sobre todo en los informes nacionales que las Partes presentaron sobre su propio avance. Según la Secretaría, se recibieron 129 informes nacionales, más de 160 conjuntos de metas nacionales y más de 80 estrategias y planes de acción nacionales en materia de biodiversidad actualizados. Con esos documentos, cada país traduce el marco global a sus propias políticas. La información se completó con indicadores globales, evaluaciones científicas y un portal donde actores no estatales registran sus compromisos.
La comparación con el punto de partida muestra el avance en la adhesión formal. De acuerdo con el resumen del informe, 162 Partes, el 83 % del total, fijaron metas nacionales alineadas con el Marco. En promedio, cada una aborda 22 de las 23 metas globales. En 2020, al cierre del ciclo anterior de compromisos, solo lo había hecho alrededor de la mitad de los países. A esto se suman unos 5.000 compromisos de pueblos indígenas, comunidades locales, gobiernos subnacionales, empresas y organizaciones de la sociedad civil.
El método tiene una limitación que el propio documento reconoce. Gran parte del diagnóstico descansa en autoevaluaciones de los gobiernos. Además, algunos grupos de países, como los pequeños Estados insulares en desarrollo, presentaron menos informes a tiempo y quedaron subrepresentados.

Menos de la mitad, en camino
El dato central es que menos de la mitad de las metas nacionales evaluadas por las propias Partes avanza al ritmo necesario. En ninguna de las 23 metas globales la mayoría de los países se consideró encaminada.
Las metas que los gobiernos califican más a menudo como “en camino” son:
- la planificación espacial (Meta 1);
- la restauración de ecosistemas degradados (Meta 2);
- la conservación del 30 % de tierras y mares (Meta 3);
- la reducción de los impactos del cambio climático sobre la biodiversidad (Meta 8);
- la participación de los pueblos indígenas y comunidades locales (Meta 22).

En el extremo opuesto aparecen:
- la gestión de especies invasoras (Meta 6);
- los espacios verdes urbanos (Meta 12);
- la información de las empresas sobre sus impactos (Meta 15);
- el consumo sostenible (Meta 16);
- la eliminación de subsidios dañinos (Meta 18);
- el financiamiento (Meta 19).

Los indicadores globales, sin embargo, no siempre coinciden con esas percepciones. El progreso medido es menor en metas como la conservación del 30 % (Meta 3), la recuperación de especies amenazadas (Meta 4), el financiamiento (Meta 19) y la igualdad de género (Meta 23). La Meta 3, conocida como “30x30”, exige que para 2030 esté efectivamente conservado al menos el 30 % de las áreas terrestres, de aguas continentales y marinas, mediante áreas protegidas u otras medidas de conservación. La Meta 2, por su parte, apunta a restaurar el 30 % de los ecosistemas degradados en el mismo plazo. La contradicción más evidente está justamente en la Meta 3: muchos gobiernos se consideran encaminados, pero la suma de los compromisos nacionales queda muy por debajo del 30 % de las tierras y los mares del planeta en 2030.

El dinero, el principal cuello de botella
Los medios de implementación, es decir, financiamiento, capacidades técnicas, cooperación y datos, aparecen como la barrera más persistente. La Meta 19 fija el hito de movilizar 20.000 millones de dólares anuales de financiamiento internacional para países en desarrollo hacia 2025. Según el resumen, ese hito probablemente no se alcanzó, aunque la evaluación definitiva requiere datos completos de ese año.
Un borrador previo del informe, difundido el 26 de julio de 2026, permitía dimensionar la brecha. Según ese documento, el financiamiento público internacional para biodiversidad promedió unos 4.400 millones de dólares anuales entre 2020 y 2023, con un máximo de 5.200 millones en 2023, lejos de los 20.000 millones comprometidos. El mismo borrador señalaba que los 22 países que informaron el valor de sus subsidios dañinos para la naturaleza reportaron 268.000 millones de dólares entre 2022 y 2025. Consideraba probable que esa cifra estuviera subestimada, frente a la meta de reducir esos subsidios en al menos 500.000 millones de dólares anuales hacia 2030. También describía como “particularmente limitado” el progreso del Fondo Cali, creado para que las empresas que se benefician de la información genética de la biodiversidad compartan parte de sus ganancias.
Guterres advirtió que muchos de los elementos decisivos para avanzar, como el financiamiento, las capacidades, la cooperación y los datos, siguen ausentes.

Lo que falta en las metas nacionales
El informe identifica otro problema: aun cuando los países fijaron metas, estas no siempre cubren todo el alcance de las globales. Muchas Partes adoptaron metas de incentivos positivos para la biodiversidad, pero muchas menos se comprometieron a reducir los subsidios dañinos. Las metas nacionales tampoco abordan lo suficiente el acceso a la información y a la justicia ambiental, los derechos sobre tierras y territorios ni la protección de los conocimientos tradicionales.
Sobre los pueblos indígenas y las comunidades locales, el documento reconoce avances en su participación en las decisiones, aunque desiguales. También advierte que suelen carecer de recursos para ampliar su contribución. Las metas que buscan integrar la biodiversidad en todas las áreas de gobierno, como la planificación espacial y la incorporación de la naturaleza en las políticas sectoriales (Metas 1 y 14), muestran un progreso limitado.

Un diagnóstico que coincide con la ciencia
El balance oficial coincide con las evaluaciones científicas recientes. En diciembre de 2024, la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) estimó que la biodiversidad disminuyó entre un 2 % y un 6 % por década durante los últimos 30 a 50 años. Además, el Informe Planeta Vivo 2026, publicado el 8 de octubre por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y la Sociedad Zoológica de Londres, registró una caída promedio del 73 % en las poblaciones de vertebrados silvestres monitoreadas entre 1970 y 2022. En América Latina y el Caribe, esa caída llegó al 95 %.
Inger Andersen, directora ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), sostuvo que el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación no pueden abordarse por separado. Hambardzum Matevosyan, ministro de Ambiente de Armenia y presidente de la COP17, afirmó que la conferencia debe determinar en qué punto está el mundo, qué funciona y dónde el progreso se queda corto.
Astrid Schomaker, secretaria ejecutiva del CDB, resumió el sentido del informe: “Sabemos dónde estamos. Sabemos dónde están las brechas”. Ahora, agregó, el desafío es trabajar juntos para cerrarlas. Con poco más de cuatro años por delante, el documento concluye que, sin una aceleración sustancial de la implementación, las metas de 2030 no se alcanzarán.


 
Fecha de Publicación:
17/10/2026
País/Región:
Internacional
Fuentes Consultadas: Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), Carbon Brief, Organización de las Naciones Unidas (ONU), Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES)


Documentos y descargas oficiales:

- State of Biodiversity Action: The Global Report on collective progress, informe completo (Secretaría del CDB), en inglés: 
- Resumen del informe mundial 2026 (Secretaría del CDB), en inglés: 
- Comunicado de prensa oficial del 15 de octubre de 2026 (Secretaría del CDB), en inglés: 
- Página oficial de la COP17 (CDB)

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