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El brutal impacto ambiental del 10% más rico

 


El 10% de los que más gastan causan daños ambientales de entre 1,5 y 5 billones de euros

Fecha de Publicación
: 20/06/2026
Fuente: Agencia EFE Verde
País/Región: Internacional


Se sabe que el 10 por ciento más rico de la población mundial es responsable de al menos dos tercios del calentamiento global pero, según un nuevo estudio, su consumo no solo perjudica al clima, también causa daños ambientales de entre 1,5 y 5 billones de euros al año.
Estas cifras superan la financiación necesaria tanto para cumplir con el objetivo de financiación climática de la COP para 2035, fijada en 993.000 millones de dólares anuales (855.20 millones de euros), como para detener el declive de la biodiversidad hasta 2030, previsto en 657.000 millones de dólares (570.000 millones de euros).
Para hacer el estudio, publicado en Nature Communications Sustainability, investigadores de la Universidad de Leiden (Países Bajos) y de la Universidad de Oxford (Reino Unido) analizaron al diez por ciento superior de los consumidores, es decir, la población con ingresos anuales superiores a 45.000 euros, y estimaron el daño que infligen en cuatro límites planetarios: cambio climático, pérdida de biodiversidad, contaminación por nutrientes y uso de agua dulce.
Según sus cálculos, seis de cada diez personas del 10 % más rico del mundo vive en Estados Unidos y la Unión Europea, regiones que tienen un impacto masivo y desproporcionado por su alta concentración de riqueza y consumo.
En Europa estos grandes consumidores son entre el 40 y el 45% de la población y en EE. UU. representan a más de la mitad de la población, frente a países tan grandes y poblados como India, que solo tienen al 2 % de este grupo, o Egipto que está entre los países con menos personas en este 10 %.
El estudio concluye que ese 10 por ciento de población causa daños ecológicos anuales de entre 1,7 y 5,7 billones de dólares (1,5 y 5 billones de euros), lo que significa que la factura de daños para cada persona de ese grupo es de 2.300 a 7.500 dólares, aunque en Estados Unidos, donde los impactos por persona son los más altos, la cifra se eleva a entre 19.000 y 63.000 dólares.
La investigación advierte de que la pérdida de biodiversidad es el factor que más contribuye a la factura total de daños globales (supone entre el 47 y el 56% del total), seguida del cambio climático (entre el 36 y el 45%), cifras que subrayan la urgente necesidad de abordar las crisis de biodiversidad y clima «de manera conjunta, en lugar de tratarlas como desafíos políticos independientes».

Cifras conservadoras
Los autores avisan de que estas cifras son conservadoras, ya que solo recogen cuatro de los nueve límites planetarios y reflejan únicamente el consumo directo (en el caso de las personas con mayores ingresos, casi la mitad de sus emisiones provienen de sus inversiones y no de su consumo personal).
«El 10 % superior es importante no solo porque causa la mayor parte del daño, sino también porque tiene la mayor capacidad de influencia para reducirlo.
El capital que invierten, desde las pensiones hasta las infraestructuras, decide qué industrias se expanden; las empresas que dirigen fijan las opciones para todos los demás, y los estilos de vida que llevan moldean lo que la gente considera normal», comenta el coautor del estudio Paul Behrens, de Oxford.
Por eso, esas personas tienen «una capacidad de acción desproporcionada, no solo individualmente como consumidores, sino también como inversores, empleadores, creadores de tendencias y moldeadores del mercado. Su poder para recortar las emisiones es incluso mayor que su cuota de participación en ellas».

Quien contamina paga
El estudio afirma que la magnitud de la factura de daños ilustra la recaudación potencial que se obtendría si se aplicaran los principios de «el que contamina paga» a los grupos de alto consumo.
Los investigadores señalan que la fiscalidad ambiental centrada en el consumo de lujo, en lugar de en los bienes básicos, tiende a ser más progresiva y eficaz para reducir las emisiones, aunque subrayan que la fijación de precios es solo una herramienta entre varias y no justifica ni compensa el daño en sí mismo.
«Aunque me resulta incómodo ponerle precio al medio ambiente, ya que el verdadero valor de la naturaleza es infinito, mostrar el daño total en términos monetarios permite ver tanto la magnitud de los daños como la responsabilidad del 10% superior», explica la autora principal, Inge Schrijver, de Leiden.
«La factura de los daños es superior al dinero que se necesita a nivel internacional para los fondos destinados al clima y la biodiversidad. Si el que contamina paga y ese dinero se destina a soluciones, se lograría una enorme diferencia. Pero no se trata solo de dinero. Lo más importante es que hay que prevenir el daño. Más allá de las medidas financieras, las normas y regulaciones más estrictas son cruciales», concluye la investigadora. 
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El 8% de la población todavía no tiene acceso a la electricidad

 


Más de 666 millones de personas aún viven sin acceso a la electricidad 

Fecha de Publicación
: 07/07/2025
Fuente: ONU
País/Región: Internacional


Si bien la población mundial que tiene un servicio básico de electricidad supera el 90%, es urgente aumentar el financiamiento internacional para que toda la gente tenga acceso a ese servicio básico, subraya un nuevo informe interagencial que aboga por la inversión en energías renovables.
Cerca del 92% de la población mundial cuenta hoy con acceso básico a electricidad; sin embargo, más de 666 millones de personas siguen excluidas de ese servicio esencial, revela un informe sobre el tema elaborado por la División de Estadística de la ONU, el Banco Mundial, la Organización Mundial de la Salud (OMS), y las agencia internacionales de Energía y de Energías Renovables.
El estudio da cuenta del avance hacia la consecución del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 7, que versa sobre el acceso universal a la energía para 2030, el plazo fijado para cumplir con la Agenda 2030.
Según el informe, en 2022 se redujo la cifra de personas sin acceso básico a electricidad por primera vez en una década, pero al ritmo actual no se logrará el Objetivo.
Por lo mismo, plantean las agencias, es imperativo aumentar el financiamiento internacional, sobre todo para las soluciones descentralizadas basadas en energías renovables, como sistemas solares fuera de red y minirredes.
Ese tipo de sistemas son rentables y pueden llegar a comunidades rurales o vulnerables donde vive la mayoría de las personas sin acceso a la energía.

Cocinas dañinas
Actualmente hay todavía 2100 millones de personas que usan leña, carbón vegetal y otros combustibles contaminantes para cocinar, lo que causa millones de muertes prematuras anuales por contaminación del aire en interiores.
Solo en África subsahariana, el acceso a cocinas limpias disminuye y las personas que recurren a métodos contaminantes para preparar su comida aumentan en 14 millones cada año.
A este respecto, el director general de la OMS, explicó que los contaminantes que envenenan al planeta envenenan igualmente a las personas, contribuyendo a millones de muertes cada año por enfermedades cardiovasculares y respiratorias.
“Necesitamos urgentemente intensificar las acciones y la inversión en soluciones de cocina limpia para proteger la salud de las personas y del planeta, ahora y en el futuro”, puntualizó Tedros Adhanom Ghebreyesus.

África subsahariana, la región con mayor déficit de electricidad
El informe denuncia las desigualdades regionales, destacando el caso de África subsahariana, donde se localizan 18 de los 20 países con mayor déficit de acceso a la electricidad.
Además, especifica que aunque la capacidad renovable per cápita instalada en países en desarrollo se ha más que duplicado desde 2015, aún está muy por debajo del nivel que haría falta. En África, por ejemplo, promedia solo 40 watts por persona, frente a más de 1100 watts de los países desarrollados.
El vicepresidente del Banco Mundial, Guangzhe Chen, recordó que “la mitad de las personas sin electricidad viven en África subsahariana”, y aplaudió el compromiso de doce países africanos que han diseñado pactos energéticos nacionales.

Urge una acción inmediata y coordinada
El estudio detalla que el financiamiento internacional para energía limpia alcanzó los 21.600 millones de dólares en 2023, un aumento del 27% respecto a 2022. No obstante, el monto sigue siendo menor que el máximo de 2016, y la distribución es desigual: solo dos países africanos estuvieron entre los cinco principales receptores.
Las agencias precisaron que el 83% del aumento se basó en deuda y el 9,8% en subvenciones.
Los organismos autores del informe urgieron a una acción inmediata y coordinada, advirtiendo que el lento avance “contribuye a millones de muertes prematuras por inhalación de humo, y frena el desarrollo educativo y económico”.
También enfatizaron que la falta de infraestructura y de acceso a financiamiento limita el impacto de las energías renovables.
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Los ricos se hacen más ricos, los pobres más pobres

 


Un mundo en que los ricos se hacen más ricos, los pobres más pobres y los milmillonarios más millonarios

Fecha de Publicación: 23/01/2025
Fuente: Agencia IPS
País/Región: Internacional


Tal vez uno de los proyectos más ambiciosos y de más larga data de las Naciones Unidas -los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)- apunta, entre otras cosas, a ayudar a las naciones en desarrollo a erradicar la pobreza extrema para 2030. Pero ese escurridizo objetivo apenas ha registrado avances significativos.
Y ahora llega un nuevo informe de la organización humanitaria internacional Oxfam, titulado en inglés «Takers Not Makers (acumuladores y no creadores de riqueza)«, que concluye que solo en 2024, los multimillonarios acumularon dos billones (millones de millones) de dólares en riqueza, y se acuñaron casi cuatro nuevos multimillonarios cada semana.
El mismo informe, dado a conocer el lunes 20, ha sido titulado por Oxfam en español como «El saqueo continúa. Pobreza y desigualdad extrema, la herencia del colonialismo«.
Oxfam publicó su estudio cuando las élites empresariales y políticas iniciaron el lunes 20 su Foro Económico Mundial en la ciudad suiza de Davos, y el multimillonario Donald Trump fue investido ese mismo lunes como presidente de Estados Unidos, respaldado por el hombre más rico del mundo, Elon Musk.
«No solo se ha acelerado -tres veces- el ritmo de acumulación de riqueza de los milmillonarios, sino que también lo ha hecho su poder. El fracaso a la hora de frenar a esos multimillonarios está engendrando ahora a los que pronto serán billonarios. A este ritmo, no veremos un billonario en una década, sino al menos cinco», dice Oxfam.
Y algo peor,  60 % de la riqueza de estos multimillonarios viene «de herencias, poder monopólico o contactos de amiguismo», resalta Oxfam. Destaca que «la riqueza extrema de los multimillonarios es en gran medida inmerecida».
Mientras tanto, el número de personas que viven en la pobreza (unos 3500 millones) apenas ha variado desde 1990, según Oxfam.
Y la propia Organización de las Naciones Unidas (ONU) remarca que de persistir las pautas actuales,  se calcula que 7 % de la población mundial -unos 575 millones de personas- podría seguir atrapada en la pobreza extrema en 2030, con una importante concentración en África subsahariana.
Nabil Ahmed, director de justicia económica y racial de Oxfam América, dijo a IPS que la consecución de los objetivos mundiales -y los esfuerzos para acabar con la pobreza- están siendo aplastados por los niveles extremos de desigualdad económica.
«Nuestro mundo, en el que el 1 % más rico posee más que el 95 % restante, en el que vamos camino de tener cinco billonarios en una década, no está en camino de acabar pronto con la pobreza, ni de hacer frente a la magnitud de la crisis climática», se lamentó.
El número de personas que viven hoy por debajo del umbral de pobreza de 6,85 dólares diarios se aproxima de hecho al que había en 1990, afirmó.
Mientras tanto, el Banco Mundial calcula que si se mantienen las actuales tasas de crecimiento y no disminuye la desigualdad, se tardará más de un siglo en acabar con la pobreza.
«No se puede seguir eludiendo lo que quedó claro al inicio de los ODS: los gobiernos, y todos nosotros, tenemos que hacer frente al poder y la riqueza inimaginable de los ultrarricos y las megacorporaciones para tener alguna posibilidad de éxito», afirma Ahamed.
Para el directivo de Oxfam, «necesitamos medidas que incluyan gravar a los ultrarricos, invertir en bienes públicos y no privatizarlos, acabar con los monopolios y reescribir las normas mundiales, desde la deuda soberana hasta las patentes».
Añadió que «como demuestra el propio Banco Mundial, si reducimos la desigualdad, se podría acabar con la pobreza tres veces más rápido».
En 2024, el número de multimillonarios ascendió a 2769, frente a los 2565 de 2023. Su riqueza combinada pasó de 13 a 15 billones de dólares en solo 12 meses. Según Oxfam, se trata del segundo mayor incremento anual de la riqueza de los multimillonarios desde que existen registros.
La riqueza de los 10 hombres más ricos del mundo creció una media de casi 100 millones de dólares al día: aunque perdieran 99 % de su riqueza de la noche a la mañana, seguirían siendo multimillonarios.
El año pasado, Oxfam predijo la aparición del primer billonario dentro de una década. Sin embargo, dado que la riqueza de los multimillonarios se acelera a un ritmo más rápido, esta previsión se ha ampliado drásticamente: al ritmo actual, el mundo va camino de ver al menos cinco billonarios en ese plazo.
Esta creciente acumulación y concentración de riqueza se ve favorecida por una concentración monopolística de poder, en la que los multimillonarios ejercen una influencia cada vez mayor sobre las industrias y la opinión pública.
Ben Phillips, autor de «Cómo combatir la desigualdad», dijo a IPS que las promesas hechas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, entre ellas la de acabar con la pobreza extrema, pueden cumplirse.
Pero hacerlo depende de que los líderes tomen la decisión de desafiar la riqueza extrema. Tienen que gravar y regular a los más ricos, no solo para recaudar ingresos esenciales, sino también para remodelar la economía de modo que funcione para todos.
«El dinero está ahí, y las políticas son conocidas, para garantizar que nadie, quede retenido en la pobreza extrema», dijo Phillips.
Recordó que el análisis económico que encargó a expertos el Grupo de los 20 (G20) «muestra que los impuestos sobre la riqueza desbloquearían miles de millones de dólares para hacer frente a la pobreza».
También muestra, dijo, que gravar la riqueza de los superricos y frenar el poder de los oligarcas haría que la economía fuera más justa y segura.
Además, añadió Phillips, los estudios de opinión pública evidencian que acabar con el poder de los superricos, incluso gravándolos, sería muy popular entre los votantes de todo el espectro político.
«No hay ningún misterio sobre lo que hay que hacer frente a los males gemelos de la pobreza extrema y la riqueza extrema. Lo difícil es conseguir que los líderes lo hagan», sentenció.
Consideró que el reto es el siguiente: la extrema concentración de riqueza ha traído consigo una extrema concentración de poder, por lo que conseguir que los líderes políticos rompan con los superricos requiere una presión pública que desborde la presión de los oligarcas.
«Hay esperanza, pero esa esperanza tiene que ser activa. Una economía justa que supere la pobreza extrema y la riqueza extrema no se le dará a la gente, pero puede ganarse con el poder popular», afirmó Phillips.
Daniel D. Bradlow, profesor e investigador principal del Centro para el Avance de las Becas de la sudafricana Universidad de Pretoria, dijo a IPS que, según la Campaña Única, la deuda externa total de África en 2023 era de 685 500 millones de dólares, lo que equivale a alrededor de 25 % del producto interno bruto (PIB) total del continente.
Eso se tradujo en que el servicio de la deuda total en 2024 era de unos 102 000 millones de dólares para África.
Los países africanos gastan más en el servicio de la deuda que en sanidad y educación. Esto significa que los aproximadamente 2500 multimillonarios del mundo, podrían gastar menos de la mitad de sus dos billones de dólares de aumento de riqueza en 2024 para pagar el total de la deuda externa africana.
«Dada esta situación, es muy poco probable que África pueda cumplir los ODS sin que se corrija la enorme mala distribución de la riqueza, y del poder y la influencia que conlleva», pronosticó el profesor Bradlow.
El informe de Oxfam muestra cómo la riqueza inmerecida y el colonialismo -entendido no solo como una historia de brutal extracción de riqueza, sino también como una poderosa fuerza detrás de los niveles extremos de desigualdad actuales- se erigen como dos de los principales motores de la acumulación de riqueza de los multimillonarios.

Algunas de las conclusiones son:
*60 % de la riqueza de los multimillonarios procede ahora de la herencia, el poder de los monopolios o las conexiones entre amigos.
*La riqueza de los 10 hombres más ricos del mundo creció una media de casi 100 millones de dólares al día en 2024: aunque perdieran 99 % de su riqueza de la noche a la mañana, seguirían siendo multimillonarios.
*En 2023, el 1% más rico de los países del Norte global, como Estados Unidos, Reino Unido y Francia, extrajo 30 millones de dólares por hora del Sur global a través del sistema financiero.
*Los países del Norte global controlan 69 % de la riqueza mundial, 77 % de la riqueza multimillonaria y son el hogar de 68 % de los multimillonarios, a pesar de que solo representan 21 % de la población mundial.
Oxfam pide a los gobiernos que actúen con rapidez para reducir la desigualdad y acabar con la riqueza extrema.

Reducir radicalmente la desigualdad
Los gobiernos deben comprometerse a garantizar que, tanto a nivel mundial como nacional, los ingresos dl 10% más rico no sean superiores a los de 40% más pobre. Según datos del Banco Mundial, reduciendo la desigualdad se podría acabar con la pobreza tres veces más rápido. Los gobiernos también deben abordar y acabar con el racismo, el sexismo y la división que sustentan la actual explotación económica.

Gravar a los más ricos para acabar con la riqueza extrema
La política fiscal mundial debe enmarcarse en una nueva convención fiscal de la ONU, que garantice que las personas y empresas más ricas paguen lo que les corresponde. Los paraísos fiscales deben ser abolidos. El análisis de Oxfam muestra que la mitad de los multimillonarios del mundo viven en países sin impuesto de sucesiones para sus descendientes directos. Hay que gravar las herencias para desmantelar la nueva aristocracia.

Acabar con el flujo de riqueza del Sur al Norte
Anular las deudas y acabar con el dominio de los países ricos y las empresas sobre los mercados financieros y las normas comerciales. Esto significa acabar con los monopolios, democratizar las normas sobre patentes y regular las empresas para garantizar que paguen salarios dignos y limitar la remuneración de los directivos.
Reestructurar los poderes de voto en el Banco Mundial, el Fondo Monetario Mundial (FMI) y el Consejo de Seguridad de la ONU para garantizar una representación justa de los países del Sur global.
Las antiguas potencias coloniales también deben afrontar los daños duraderos causados por su dominio colonial, ofrecer disculpas formales y proporcionar reparaciones a las comunidades afectadas.
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El 'stock' de carbono de los ultrarricos ya fue superado

 


El 1% más rico del mundo ya ha consumido su límite anual de carbono en los primeros 10 días del año

Fecha de Publicación
: 21/01/2025
Fuente: La Vanguardia (España)
País/Región: Internacional


Todos los años, la confederación internacional Oxfam, formada por 19 organizaciones no gubernamentales que realizan labores humanitarias en 90 países, publica un informe titulado el “Día del Contaminador”, una análisis estadístico para intentar poner de relieve cómo el cambio climático está impulsado “desproporcionadamente” por las personas más ricas, cuyas emisiones superan con creces las de la “gente común”.
Según los datos de emisiones de CO2, este año (2025), el 1% más rico de la población, 77 millones de personas, consumió su parte del presupuesto anual global de carbono —la cantidad de gases de efecto invernadero que se puede añadir a la atmósfera sin empujar al mundo más allá de 1,5 °C de calentamiento— en los primeros 10 días.
En el otro extremo de la tabla de ingresos, el 50% más pobre, 3.900 millones de personas, tarda casi tres años (1.022 días) en hacer el mismo consumo. “El 1% más rico es responsable de más del doble de contaminación de carbono que la mitad más pobre de la humanidad, con consecuencias devastadoras para las comunidades vulnerables y los esfuerzos por hacer frente a la emergencia climática”, denuncia la organización.
Oxfam parte de la base de que todos los ciudadanos del planeta tenemos un presupuesto anual de carbono de 2,1 toneladas de CO2 por persona. ¿Cómo llega a ese número? Entrecruzando varios datos de organismos internacionales. Según el Informe sobre la disparidad en las emisiones de 2024 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la estimación mediana del nivel de emisiones en 2030 compatible con limitar el calentamiento global a alrededor de 1,5 °C es de 17,8 GtCO2.
Al dividir el nivel de emisiones compatible con los planes de descarbonización en partes iguales por 8.500 millones -población mundial- da una estimación de un presupuesto anual de carbono de 2,1 toneladas de CO2 por persona. El problema, explica la investigación, es que este consumo es “muy desigual”.
El 1% más rico -que comprende 77 millones de personas, incluidos multimillonarios, millonarios y aquellos que ganan más de 140.000 dólares por año- es responsable del 15,9% de las emisiones globales de CO2, según los últimos datos disponibles.
En tanto, el 50% más pobre (3.900 millones de personas con un ingreso anual promedio de 2.000 dólares) representa sólo el 7,7% de todas las emisiones de CO2. “El futuro de nuestro planeta pende de un hilo. El margen de acción es mínimo, pero los superricos siguen desperdiciando las oportunidades de la humanidad con sus lujosos estilos de vida, sus contaminantes carteras de valores y su perniciosa influencia política. Se trata de un robo, puro y simple: unos pocos privan a miles de millones de personas de su futuro para alimentar su insaciable codicia”, denuncia Nafkote Dabi, responsable de políticas sobre cambio climático de Oxfam Internacional.
Para dimensionar la magnitud de la desigualdad, el informe señala que se necesitarían alrededor de 1.500 años para que alguien perteneciente al 99% más pobre produjera tanto carbono como los multimillonarios más ricos producen en un año. También que las emisiones del 1% más acaudalado anulan el ahorro de carbono generado por casi un millón de turbinas eólicas. “El cambio climático y la desigualdad están atrapados en un círculo vicioso”, concluye esta ONG.

Las emisiones de los jets privados
Meses atrás, una investigación científica liderada por tres investigadores de de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Múnich (Alemania) y la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Linnaeus, Kalmar (Suecia), puso la lupa en las emisiones de los jets privados, un medio de transporte muy exclusivo -lo utilizan el 0,003% de los habitantes del planeta- pero en auge en los últimos años.
El estudio, el primero en identificar las emisiones globales de carbono de la industria de la aviación privada, realizó un seguimiento de vuelos de más de 18,7 millones de jets privados realizados por casi 26.000 aeronaves entre 2019 y 2023.
Los resultados mostraron que la aviación privada generó 15,6 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono en 2023, unas 3,6 toneladas métricas por vuelo en promedio. Esto equivale a alrededor del 1,8 por ciento de las emisiones totales de carbono producidas por la aviación comercial en 2023.
Otra revelación es que las emisiones de estos vuelos, que representan, por ejemplo, el consumo de carbono de los 60 millones de habitantes de Tanzania, aumentaron un 46% en los últimos cinco años y que la cantidad de jets creció un 28%.
Casi la mitad de todos los vuelos (47,4%) fueron de menos de 500 kilómetros. Dos de cada diez trayectos fueron para distancias inferiores a 200 kilómetros y muchos eran vuelos vacíos, enviados para entregar o recoger a una persona.
La mayoría de las aeronaves privadas son de propietarios de Estados Unidos, con casi el 70% de todas las aeronaves registradas. La mayor parte del tráfico aéreo se realiza dentro de este país, seguido de Europa.
Los grandes eventos, como la Super Bowl de 2023 en Arizona, el Festival de Cine de Cannes de 2023 en Francia y la Copa Mundial de la FIFA 2022 en Qatar, generan “los grandes picos” de emisiones de la aviación privada.
“Los esfuerzos de mitigación del cambio climático global se ven obstaculizados por el crecimiento de sectores económicos individuales y la intensidad energética de los patrones de consumo de los grupos de población adinerados. Se necesita una regulación para abordar el creciente impacto climático del sector”, advierten los investigadores.
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Una cada ocho personas viven en pobreza multidimensional

 


Más de mil millones de personas viven en pobreza multidimensional

Fecha de Publicación
: 19/10/2024
Fuente: Agencia IPS
País/Región: Internacional


En el mundo 1100 millones de personas sufren pobreza multidimensional, por carencias en educación, salud, vivienda y otras áreas, y de ellas 455 millones viven en zonas de conflicto, indicó un estudio divulgado este jueves 17 por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud).
Achim Steiner, administrador del Pnud, observó que “los conflictos se han intensificado y multiplicado en los últimos años, alcanzando nuevos récords en víctimas, desplazando a millones de personas y causando una gran interrupción en sus vidas y medios de subsistencia”.
Las tasas de pobreza en los países afectados por conflictos son casi tres veces más altas que en países que no cargan el peso de esas confrontaciones, destacó el Pnud con base en el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) elaborado por la Iniciativa de Pobreza y Desarrollo Humano de la británica Universidad de Oxford.
En el informe se comparan los datos sobre la pobreza en cada país con el estado de conflicto y/o fragilidad de dicha nación, con la finalidad de generar nueva información entre la interrelación de pobreza y conflicto.
Las dificultades que entraña recopilar datos en los países en conflicto probablemente llevan a subestimar la pobreza multidimensional en estas naciones, pero la información disponible refleja igualmente los efectos catastróficos que tienen los conflictos en la reducción de la pobreza.
En 110 países habitados por 6100 millones de personas (de un total mundial cercano a 8200 millones), la pobreza multidimensional alcanza a más de 1000 millones de personas y el índice agrega que casi 84 % de los más pobres viven en el campo.
La tasa global de pobreza infantil es de 27,9 %, frente a 13,5 % de los adultos. Los menores de 18 años más pobres representan 584 millones de niños y adolescentes.
Más de la mitad de los 1100 millones de personas pobres, 637 millones, viven con una persona desnutrida en su hogar. En el sur de Asia, 272 millones de personas pobres viven en un hogar con al menos una persona desnutrida.
En el África subsahariana, esta cifra alcanza los 256 millones.
Es en estas dos regiones del mundo donde se contabilizan los cinco países con más gente muy pobre: en primer lugar India, con 234 millones de personas (sobre 1400 millones de habitantes), seguida de Pakistán, con 93 millones (de 236 millones) y Etiopía, 86 millones (de 123 millones).
Luego Nigeria, con 74 millones (de una población de 218 millones), y la República Democrática del Congo, con 66 millones de personas muy pobres sobre 100 millones de habitantes.
Una gran proporción de los 1100 millones de personas pobres carece de servicios sanitarios adecuados (828 millones), vivienda (886 millones) o combustible para cocinar (998 millones).
De los 17 países con datos de tendencias que incluyen al menos parte del período de la pandemia covid-19, solo nueve (Benín, Camboya, Comoras, Eswatini, Filipinas, Kenia, Mozambique, Tanzania y Trinidad y Tobago) registraron una disminución significativa en el valor del ÍPM.
El documento destaca que 40 % de los pobres del mundo viven en países devastados por la guerra, según al menos uno o más de tres conjuntos de datos ampliamente utilizados en contextos de conflicto.
Estos datos permiten, por ejemplo, evaluar la situación posconflicto en Afganistán, y los resultados son alarmantes. En 2022-2023 casi dos tercios de los afganos vivían en la pobreza (64,9 %).
En los países afectados por conflictos, más de una de cada cuatro personas pobres no tiene acceso a la electricidad, en comparación con poco más de una de cada veinte en las regiones más estables.
Disparidades similares son evidentes en áreas como la educación de los niños (17,7 % frente a 4,4 %), la nutrición (20,8 % frente a 7,2 %) o la mortalidad infantil (8 % frente a 1,1 %).
El Índice incluye indicadores como la falta de vivienda adecuada, sistemas sanitarios, electricidad, combustibles para cocinar, alimentación y sistemas escolares.
Sabina Alkire, directora del programa responsable del índice, dijo que “lamentablemente, lleva más tiempo reducir la pobreza en situaciones de conflicto, por lo que las personas pobres en estos escenarios se están quedando atrás. Estas cifras exigen una respuesta: no podemos acabar con la pobreza sin invertir en la paz”.
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Las desigualdades en AL potenciadas por la crisis climática

 


Las desigualdades se recrudecen en América Latina por la crisis climática

Fecha de Publicación
: 07/10/2024
Fuente: Agencia EFE Verde
País/Región: América Latina


La desigualdad social que persiste en América Latina se agrava con una crisis climática que golpea con toda su fuerza a las capas más pobres de la sociedad, según concluyeron este miércoles expertos en un foro en São Paulo (Brasil).
La crisis climática ya es una realidad en la región, alertaron en el II Foro Latinoamericano de Economía Verde, que organizó la Agencia EFE y reunió los dos últimos días a organizaciones internacionales, autoridades regionales y especialistas medioambientales.
La sequía y los incendios se arrastran actualmente con virulencia en Brasil, Paraguay y Bolivia, entre otros países de la región.
El Pantanal, el mayor humedal del planeta, sufre este año la peor escasez de agua en 70 años, según señaló Jaime Verruck, secretario de Medioambiente del estado de Mato Grosso do Sul, estado que alberga parte del bioma.
Las zonas más desarrolladas tampoco se libran. El estado de São Paulo, el más industrializado de Brasil, registró 2.522 incendios solo en septiembre, la cifra más alta para el mes desde 1998. Parte de ellos fueron provocados.

Un problema de prioridades
En este contexto, las poblaciones más vulnerables son las primeras en sentir los efectos de estas catástrofes cada vez más dañinas y frecuentes.
«Al indígena en Brasil le afectan siete veces más los cambios climáticos», advirtió Claudio Providas, representante del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Brasil.
Providas considera que hay que «avanzar» y «ver dónde están las prioridades». En este sentido, denunció la cifra récord del gasto militar mundial del año pasado, que alcanzó los 2,4 billones de dólares, un monto infinitamente inferior en comparación con lo que se invierte en desarrollo.
No obstante, hay soluciones para mitigar y adaptar los efectos del cambio climático, aunque muchas de ellas son a nivel micro.

Las favelas se movilizan
En las favelas de Brasil, hogar de unos 20 millones de personas, se han movilizado para poner en marcha iniciativas que mitiguen los efectos del cambio climático en estas barriadas abandonadas por el Estado y construidas muchas veces en zonas de riesgo para desastres climáticos.
Uno de esos proyectos es ‘Agrofavela-Refazenda‘, una huerta de 900 metros cuadrados, en medio de la favela de Paraisópolis, en São Paulo, que además forma «agricultoras urbanas» a través de un curso de formación para mujeres, muchas de ellas víctimas de violencia machista.
Los alimentos producidos de forma sostenible sirven también para otro proyecto, ‘Mãos de Maria’, que a su vez elabora marmitas para familias en situación de inseguridad alimentaria, según explicó Gilson Rodrigues, presidente de la organización G10 Favelas, una organización sin ánimo de lucro que reúne a líderes de las mayores favelas del país.

El reciclaje, una industria desaprovechada
Otro actor fundamental para el medioambiente son los recicladores y el manejo de residuos, una fuente económica que puede ser sostenible y no se aprovecha a plenitud en América Latina.
En Brasil, la gran mayoría de los recicladores trabaja en la informalidad, a pesar de que son responsables del 90 % de todos los residuos reciclados del país. De media, reciben 100 dólares por cada tonelada de material que recogen.
«Faltan incentivos, reglamentación y políticas públicas de inclusión de esos recicladores informales», apuntó Nanci Darcolléte, directora ejecutiva de Pimp My Carroça, una ONG que dignifica el trabajo de los llamados ‘catadores’, muchas veces denigrados por la sociedad.
Por su parte, Carlos Henrique Rossin, director de ESG de la Asociación Brasileña de Residuos y Medioambiente, que reúne a las empresas del sector, apostó por incentivar el reciclaje cobrando una tarifa por basuras a los ciudadanos y eximiendo de impuestos a la actividad.
El foro estuvo patrocinado por ApexBrasil, la agencia brasileña de promoción de las exportaciones e inversiones, y la empresa Norte Energía, operadora de Belo Monte, la quinta mayor central hidroeléctrica del mundo, y contó con el apoyo de Vivo y de la Cámara Española de Comercio en Brasil.
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Desigualdad. El 1% más rico tiene más que el 95%

 


El 1% más rico posee mayor riqueza que el 95% de la población mundial, según Oxfam Intermón

Fecha de Publicación
: 26/09/2024
Fuente: Agencia EP
País/Región: Internacional


Oxfam Intermón ha advertido de que el 1% más rico del planeta posee más riqueza que el 95% de la población mundial en conjunto, según un informe de la ONG, en base a los datos de UBS, y publicado este lunes en el marco de las sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Así, el análisis señala, que la influencia de los milmillonarios sobre la economía "se ha disparado" pues "más de un tercio de las 50 mayores empresas del mundo tienen a un milmillonario como director ejecutivo o accionista principal". Además, indica que la capitalización bursátil total de estas empresas asciende a 13,3 billones de dólares.
En este sentido, Oxfam advierte de que, en "una era de oligarquía global", los esfuerzos globales para responder a los mayores desafíos del planeta, como la crisis climática o los niveles persistentes de pobreza y desigualdad, "están siendo amenazados por la concentración de poder en manos de los ultrarricos y las megaempresas".
Esta "híper concentración de poder y riqueza", segúna avisa la ONG, alimenta la desigualdad tanto dentro de los países como entre ellos. De hecho, precisa que, a pesar de representar el 79% de la población mundial, los países del Sur global "sólo cuentan con el 31% de la riqueza global".
"La sombra de la oligarquía mundial se cierne sobre la Asamblea General de las Naciones Unidas. Los ultrarricos y las megaempresas que ellos controlan están conformando las reglas del juego a su favor, a costa del resto de la población. Las Naciones Unidas están perdiendo capacidad de acción frente al poder creciente de los milmillonarios", ha afirmado el director de Oxfam Intermón, Franc Cortada.
Entre otros datos, el informe precisa que el 1% más rico posee el 43% de todos los activos financieros globales y que dos multinacionales son propietarias del 40% del mercado mundial de semillas. Las "tres grandes" gestoras de fondos estadounidenses (BlackRock, State Street y Vanguard) gestionan 20 billones de dólares en activos, cerca de una quinta parte de todos los activos de inversión en todo el mundo.
"Aunque el mantra es que la rivalidad entre grandes potencias es el mayor factor que socava el multilateralismo, la realidad es que la desigualdad extrema juega un papel clave. En los últimos años, los ultrarricos y las empresas con mayor poder han utilizado su enorme influencia para frenar los esfuerzos para resolver los principales problemas del planeta, como la lucha contra la evasión y la elusión fiscal, asegurar que las vacunas contra la COVID-19 sean accesibles para todas las personas, o cancelar las deudas insostenibles de los países del Sur global", ha explicado Cortada.
Por ello, Oxfam insta a la acción multilateral para impulsar un nuevo marco de fiscalidad internacional, la cancelación de la deuda pública y nuevas leyes de propiedad intelectual frente a futuras pandemias.
"Solo un multilateralismo basado en la equidad y justicia puede revertir la intensificación del poder de una oligarquía global. Algunos líderes mundiales están demostrando ser conscientes de ello y han incrementado sus esfuerzos contra la desigualdad. Pero tienen que ser más y con mayor fuerza", ha insistido Cortada.
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La distribución de la riqueza cada vez más injusta

 


La pobreza mundial crece mientras los superricos se enriquecen más rápido

Fecha de Publicación
: 02/09/2024
Fuente: Agencia IPS
País/Región: Internacional


Oxfam espera que el primer trillonario del mundo llegue en una década y que la pobreza termine en 229 años. La riqueza de los cinco hombres más ricos del mundo se ha más que duplicado desde 2020, mientras 4.800 millones de personas se empobrecieron.
El informe 2024 de Oxfam, titulado «Desigualdad SA«, advierte: «Asistimos al comienzo de una década de división», mientras miles de millones de personas se enfrentan a la «pandemia, la inflación y la guerra, mientras las fortunas de los multimillonarios se disparan».
«Esta desigualdad no es accidental; la clase multimillonaria se está asegurando de que las empresas les proporcionen más riqueza a expensas de todos los demás», señaló Amitabh Behar, director ejecutivo de Oxfam Internacional.

Impulsar la desigualdad
Al resumir el informe, Tanupriya Singh señaló que las diferencias entre ricos y pobres, y entre naciones ricas y países en desarrollo, habían vuelto a crecer por primera vez en el siglo XXI, a medida que los superricos se hacían mucho más ricos.
El Norte global posee 69 % de toda la riqueza mundial y 74 % de las riquezas multimillonarias. Oxfam señala que la concentración contemporánea de la riqueza comenzó con el colonialismo y el imperio.
La confederación internacional de organizaciones humanitarias y contra la pobreza considera que en ese contexto  «las relaciones neocoloniales con el Sur global persisten, perpetuando los desequilibrios económicos y amañando las reglas económicas en favor de las naciones ricas».
El informe señala que «las economías de todo el Sur global están atrapadas en la exportación de productos primarios, desde el cobre al café, para su uso por industrias monopolísticas del Norte global, perpetuando un modelo ‘extractivista’ de estilo colonial».
Las desigualdades dentro de las naciones ricas han aumentado, y las comunidades marginadas se encuentran en peor situación, lo que ha dado lugar a etnopopulismos rivales y a políticas identitarias despiadadas.
Entre las mayores compañías del mundo, 70 % tienen un multimillonario como principal accionista o director ejecutivo. El valor de estas empresas asciende a más de 10 billones (millones de millones) de dólares, cifra que supera la producción total de América Latina y África.
Los ingresos de los ricos han crecido mucho más deprisa que los de la mayoría de los demás. De ahí que 1 % de los accionistas más ricos posea 43 % de los activos financieros de todo el mundo: la mitad en Asia, 48 % en Medio Oriente y 47% en Europa.
Entre mediados de 2022 y mediados de 2023, 148 de las mayores corporaciones del mundo obtuvieron beneficios por valor de 1,8 billones de dólares. Mientras, 82% de los beneficios de 96 grandes empresas fueron a parar a los accionistas a través de recompras de acciones y dividendos.
Solo 0,4 % de las mayores empresas del mundo han acordado pagar salarios mínimos a quienes contribuyen a sus beneficios. Como era de esperar, la mitad más pobre del mundo solo ganó 8,5 % de la renta mundial en 2022.
Los salarios de casi 800 millones de trabajadores no han seguido el ritmo de la inflación. En 2022 y 2023, perdieron 1,5 billones de dólares, lo que equivale a una media de 25 días de salarios perdidos por empleado.
Además de la desigualdad de ingresos, el informe Oxfam 2024 señalaba que los trabajadores se enfrentan a retos cada vez mayores debido a las estresantes condiciones laborales.
La brecha entre los ingresos de los superricos y los de los trabajadores es tan grande que una trabajadora sanitaria o social necesitaría 1.200 años para ganar lo que gana anualmente el director general de una empresa de Fortune 100.
Además de los salarios más bajos para las mujeres, el trabajo de cuidados no remunerado subvenciona la economía mundial con al menos 10,8 billones de dólares anuales, el triple de lo que Oxfam denomina «industria tecnológica».

Poder monopolístico
Oxfam señala que el poder monopolístico ha agravado la desigualdad mundial. Así, unas pocas corporaciones influyen e incluso controlan las economías nacionales, los gobiernos, las leyes y las políticas en su propio interés.
Según un estudio del Fondo Monetario Internacional (FMI), el poder monopolístico es responsable de 76 % de la caída de la participación de la mano de obra en la renta manufacturera estadounidense.
Behar, el director ejecutivo de Oxfam Internacional, señaló: «Los monopolios perjudican la innovación y aplastan a los trabajadores y a las empresas más pequeñas».
«El mundo no ha olvidado cómo los monopolios farmacéuticos privaron a millones de personas de las vacunas de covid-19, creando un apartheid vacunal racista mientras acuñaban un nuevo club de multimillonarios», añadió.
Entre 1995 y 2015, 60 empresas farmacéuticas se fusionaron en 10 gigantes. Aunque la innovación suele subvencionarse con fondos públicos, los monopolios farmacéuticos especulan con los precios impunemente.
Oxfam señala que la fortuna de la familia de Mukesh Ambani en la India procede de los monopolios en muchos sectores facilitados por el gobierno de Nerendra Modi. Las recientes y extravagantes celebraciones de la boda del hijo de Ambani hicieron un alarde más que ostentoso de la extrema concentración de riqueza en todo el mundo.
El informe de Oxfam de 2021 estimaba que «un trabajador no cualificado necesitaría 10 000 años para ganar lo que Ambani ganó en una hora durante la pandemia y tres años para ganar lo que él ganó en un segundo».
Como era de esperar, el informe de Oxfam de 2023 señalaba que «el 1 % más rico de la India posee alrededor de 40 % de la riqueza del país, mientras que más de 200 millones de personas siguen viviendo en la pobreza».

Subordinación fiscal
Las corporaciones han aumentado su valor mediante una «guerra sostenida y muy eficaz contra los impuestos… privando al público de recursos críticos», sostiene Oxfam.
Como muchas corporaciones aumentaron sus beneficios, el tipo medio del impuesto de sociedades cayó de 23 % a 17 % entre 1975 y 2019. Mientras tanto, alrededor de un billón de dólares fueron a parar a paraísos fiscales solo en 2022.
Por supuesto, la caída de las tasas de impuestos corporativos también se debe a «la agenda neoliberal más amplia promovida por las corporaciones y sus propietarios ricos, a menudo junto con los países del Norte global e instituciones internacionales como el Banco Mundial».
Mientras tanto, las presiones a favor de la austeridad fiscal han aumentado a medida que los ingresos fiscales de los gobiernos han disminuido relativamente durante décadas. El elevado endeudamiento público y la evasión y elusión fiscal de las empresas han exacerbado las políticas de austeridad.
Los servicios públicos insuficientemente financiados han afectado negativamente a consumidores y empleados, especialmente la sanidad y la protección social. El aumento de los tipos de interés ha agravado las crisis de deuda en los países en desarrollo.
Con los gobiernos fiscalmente restringidos para sostener los servicios públicos, los defensores de la privatización se han vuelto más influyentes, obteniendo un mayor control de los recursos públicos por diversos medios.
Las empresas privadas se benefician de la venta de activos públicos con descuento, de las asociaciones público-privadas y de los contratos gubernamentales para ejecutar políticas y programas públicos.
«Las principales agencias e instituciones de desarrollo… han encontrado un terreno común con los inversores al adoptar enfoques que ‘des-riesgan’ tales acuerdos trasladando el riesgo financiero del sector privado al público», afirma el informe de Oxfam.
El acceso a los servicios públicos esenciales debe ser universal. Insistir en consideraciones de rentabilidad privada priva de acceso a las comunidades marginadas, agravando las desigualdades.
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El 10% de la población concentra la mitad de la riqueza

 


El 10% de la población concentra actualmente el 52% de la riqueza global

Fecha de Publicación
: 09/02/2023
Fuente: ONU
País/Región: Internacional


La pandemia de COVID-19 arrastró a millones de personas a la pobreza extrema y destruyó empresas y trabajos acrecentando las desigualdades en materia de ingresos, empleo y derechos, e intensificando la discriminación y hostilidad hacia las mujeres, los migrantes y los refugiados.
El 10% más rico de la población mundial se lleva actualmente el 52% de la renta mundial, mientras que la mitad más pobre obtiene el 6,5% de la misma informó este martes la subdirectora general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en la Comisión de Desarrollo Social de las Naciones Unidas.
Manuela Tomei explicó que ocho años después de su adopción, la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible está siendo puesta a prueba por la pandemia COVID-19, el cambio climático, la guerra en Ucrania y las transiciones demográfica y digital.
“La pandemia mató a más de 6,8 millones de personas, sumió a millones en la pobreza extrema y el hambre, y destruyó empresas y puestos de trabajo.  Muchos países aún se están recuperando de ella, mientras el mundo se enfrenta a otras crisis”, declaró.
Por ello, señaló que crecieron las desigualdades en materia de ingresos, empleo y derechos y que también se intensificó la discriminación y hostilidad hacia las mujeres, los migrantes y los refugiados.
“La participación de las mujeres en los ingresos totales procedentes del trabajo es inferior al 35%, lo que supone sólo un aumento del 5% respecto a 1990”, destacó.  Al mismo tiempo señaló que “214 millones de trabajadores viven en la pobreza extrema -con menos de 1,90 dólares al día- y que el número de trabajadores pobres está aumentando en los países en desarrollo”.

Amplia disparidad en el mercado laboral
Seguidamente, Tomei destacó la desigualdad entre los mercados laborales mundiales, tanto en oportunidades como en resultados, y dijo que persisten grandes brechas de género en el empleo, el desempleo, la remuneración y las pensiones.
“Unos 290 millones de jóvenes en todo el mundo no reciben educación, empleo o formación, mientras que 2000 millones de personas trabajan en la economía informal”, alertó.
Del mismo modo, señalo que a causa de la pandemia de COVID-19, la inestabilidad de los empleos y los ingresos, las condiciones de trabajo insalubres e inseguras y la falta de protección social provocaron un impacto desproporcionado en estos trabajadores, que vieron cómo sus ingresos se reducían en un 60% en 2020.

La inflación agudizó la inseguridad alimentaria
A continuación, subrayó que la subida de los precios del trigo y el petróleo en otoño de 2021, acentuada por la guerra en Ucrania, sirvió para agravar la inseguridad alimentaria y que continúa erosionando el poder adquisitivo de los trabajadores, especialmente de los que se encuentran en la parte inferior de la distribución de ingresos, alimentando disturbios sociales y huelgas.
“La pandemia confirmó que los altos niveles de desigualdad debilitan la capacidad de resistencia de las personas y las empresas frente a las crisis”, afirmó.
Finalmente describió la desigualdad “como un fenómeno multidimensional, específico de cada país y de cada época” y añadió que “ninguna actuación política individual ni ningún actor aislado conseguirán resolver el problema, sino que será necesaria una combinación de todos ellos”.
La 61ª sesión de la Comisión de Desarrollo Social, una de las ocho comisiones operativas creadas por el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC), comenzó este lunes y finalizará el 15 de febrero.
Entre los temas a debate este año figuran: la pobreza, el envejecimiento de la población, los derechos de los discapacitados, las cuestiones de empleo y los problemas de la familia y la juventud.
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La desigualdad fue brutal en el 2020

 


El uno por ciento más rico acapara casi doble de riqueza que el resto

Fecha de Publicación
: 21/01/2023
Fuente: Agencia IPS
País/Región: Internacional


El mundo vive por primera vez en un cuarto de siglo el aumento simultáneo de la riqueza y la pobreza extremas: el uno por ciento más rico ha acaparado casi dos terceras partes de la nueva riqueza generada desde 2020 a nivel global (42 billones de dólares), casi el doble que el 99 por ciento restante de la humanidad.
Durante la última década, los súperricos acapararon  50 % de la nueva riqueza generada, y su fortuna está creciendo a un ritmo de 2700 millones de dólares al día, mientras más de 1700 millones de trabajadoras y trabajadores viven en países en los que la inflación crece por encima de los salarios.
Aplicar mayores impuestos a los súperricos y a las grandes empresas es una puerta de salida a las múltiples crisis a las que el mundo se enfrenta actualmente, señala un nuevo informe de la ONG Oxfam: La ley del más rico.
El documento dado a conocer cuando se inicia el elitesco Foro Económico de Davos, revela la extrema desigualdad que vive el mundo, donde 1 % más rico ha capturado alrededor de 50 % de la nueva riqueza y señala que con la aplicación de un impuesto a la riqueza de hasta 5 % a los multimillonarios y milmillonarios podrían recaudarse 1,7 billones (millones de millones) de dólares anualmente, lo que permitiría que 2,000 millones de personas salieran de la pobreza.
En América Latina y el Caribe la riqueza de sus multimillonarios aumentó 21 por ciento, cinco veces más rápido que el producto interno bruto de la región, que lo hizo en 3,9 por ciento, mientras 12 millones de personas cayeron en la pobreza extrema debido a la crisis que desató la pandemia, al tiempo que 30 millonarios incrementaron tanto sus fortunas que se convirtieron en superricos. “Nuestra respuesta a la pandemia creó 400 mil personas en extrema pobreza por cada nuevo superrico”, destacó el informe.
Al menos mil 700 millones de trabajadoras y trabajadores viven en países donde el crecimiento de la inflación se sitúa por encima del de los salarios, y más de 820 millones de personas en todo el mundo (una de cada diez) pasan hambre. Las mujeres y las niñas suelen comer en último lugar y en menos cantidades, y representan el 60 % de la población mundial con hambre. Según el Banco Mundial, es el mayor incremento en la desigualdad entre países y la pobreza desde la Segunda Guerra Mundial.
Las élites económicas y políticas se están reuniendo en la estación de esquí suiza en un contexto en el que la riqueza y la pobreza extremas en el mundo se han incrementado simultáneamente por primera vez en 25 años.
«Mientras la gente corriente hace sacrificios diarios en lo esencial como los alimentos, los súper ricos han superado incluso sus sueños más osados. Tras solo dos años, la presente década ya se perfila como la mejor hasta la fecha para los milmillonarios: una década dorada de bonanza económica para los más ricos del mundo», afirma Gabriela Bucher, directora ejecutiva de Oxfam Internacional.
«Aplicar mayores impuestos a los súper ricos y a las grandes empresas es una puerta de salida a las múltiples crisis a las que nos enfrentamos actualmente. Es hora de derribar el mito de que los recortes fiscales para los más ricos terminarán de alguna manera beneficiando al resto. 40 años de rebajas fiscales para los súperricos han demostrado que las oleadas de privilegios solo terminan por beneficiarles a ellos”, añadió.
Desde 2020, con la pandemia y la crisis del costo de la vida, el 1 % más rico acaparó 26 billones de dólares (63 % de la nueva riqueza generada), mientras que tan solo 16 billones de dólares (37 %) llegaban al resto de la población mundial. Por cada dólar de nueva riqueza global que percibe una persona perteneciente a 90 % más pobre de la humanidad, un milmillonario se embolsa 1,7 millones de dólares.
El crecimiento extraordinario en sectores como el de la energía y la alimentación ha disparado de nuevo los patrimonios de los más ricos. Son 95 grandes empresas de energía y de alimentación las que han duplicado –al menos- sus beneficios en el 2022, con beneficios extraordinarios por un total de 306 000 millones de dólares, y destinaron 257 000 millones de dólares (84 %) a remunerar a sus ricos accionistas.
Oxfam señala que la dinastía familiar Walton, propietaria de 50 % de la multinacional Walmart, recibió 8500 millones de dólares de dividendos a lo largo del año pasado. Solo en 2022, la riqueza del milmillonario indio Gautam Adani, propietario de grandes compañías energéticas, se ha incrementado en 42000 millones de dólares (46 %). Y alerta; en Australia, Estados Unidos y el Reino Unido, estos enormes beneficios empresariales han contribuido como mínimo 50 % del crecimiento de la inflación.

Países en bancarrota
Países enteros se encuentran al borde de la bancarrota. Los más pobres destinan cuatro veces más recursos al servicio de la deuda (en manos de ricos acreedores) que a los servicios de salud pública. Tres de cada cuatro gobiernos del mundo tienen previsto recortar el gasto público por un importe total de 7,8 billones de dólares aplicando medidas de austeridad durante los próximos cinco años, lo que se extiende a los sectores de la salud y la educación.
Oxfam insta a elevar de manera sistemática y generalizada la tributación sobre los ultrarricos para compensar parte de las enormes ganancias que han acumulado durante la crisis, en gran medida generadas como resultado de los planes de estímulo con la inyección de fondos públicos y su voraz aprovechamiento de las condiciones de mercado.
Décadas de recortes y privilegios fiscales para las grandes fortunas y grandes empresas han sido cómplices del aumento de la desigualdad, de tal forma que, en la práctica, en muchos países, las personas con rentas más bajas acaban pagando tipos impositivos efectivos superiores a los que tributan los milmillonarios.
Elon Musk, uno de los hombres más ricos del mundo, pagó un «tipo impositivo real» de alrededor de 3% entre 2014 y 2018. Sin embargo, Aber Christine, vendedora de harina de Uganda, paga en impuestos 40 % de lo que logra facturar, ganando apenas 80 dólares al mes, señala el informe La ley de los más ricos.
Por cada dólar recaudado en ingresos fiscales en el mundo, únicamente cuatro centavos proceden de gravar la riqueza. La mitad de los milmillonarios del mundo vive en países que no aplican ningún tipo de impuesto de sucesiones a la riqueza que estos transfieren a sus descendientes directos.
Por lo tanto, cinco billones de dólares irán a parar, libres de impuestos, a sus correspondientes herederos; un importe que supera el PIB de África y que perpetuará una nueva generación de élites aristocráticas.
La mayor parte de los ingresos de las personas más ricas no derivan de su trabajo, sino que son esencialmente rentas de capital sobre sus activos. Sin embargo, la tributación sobre las rentas de capital se sitúa en torno a 18 %, la mitad de los tipos sobre las rentas marginales del trabajo.
Los impuestos aplicables a los más ricos han llegado a ser históricamente mucho más altos. Durante los últimos 40 años, gobiernos de África, Asia, Europa y las Américas han ido reduciendo los tipos impositivos sobre las rentas más altas, mientras se han elevado los impuestos al consumo sobre bienes y servicios, que desproporcionadamente recaen sobre quienes tienen menos y que amplían las brechas de género.
“Gravar más a los súper ricos es un requisito estratégico para reducir la desigualdad y revitalizar la democracia. Debemos hacerlo para fomentar la innovación. Para lograr unos servicios públicos más sólidos y construir sociedades más sanas y felices. También para abordar la crisis climática, invirtiendo en soluciones que contrarresten las escandalosas emisiones de los más ricos,” afirmó Bucher.
Según un nuevo análisis desarrollado por Fight Inequality Alliance, el Institute for Policy Studies, Oxfam y Patriotic Millionaires, un impuesto al patrimonio con escala progresiva de hasta 5 % a las fortunas multimillonarias y milmillonarias generaría 1,7 billones de dólares de ingresos anualmente.
Con este importe podría lograrse que dos mil millones de personas salieran de la pobreza, así como financiar íntegramente la respuesta a los llamamientos humanitarios existentes, aplicar un plan de diez años para acabar con el hambre en el mundo, apoyar a los países más pobres a hacer frente a los impactos climáticos y garantizar servicios universales de salud y protección social para la población de los países de renta baja y media-baja.
Oxfam instó a los gobiernos a aplicar impuestos solidarios de carácter temporal sobre la riqueza y los beneficios extraordinarios de las grandes corporaciones que generen recursos suficientes e impidan que unos pocos se aprovechen de las crisis.
Asimismo, incrementar de manera sistemática los tipos en el impuesto sobre la renta del 1% más rico, por ejemplo, para lograr una tributación efectiva del 60 % calculada sobre el conjunto de sus rentas (tanto del trabajo como del capital), con tipos más elevados para los multimillonarios y milmillonarios. Los gobiernos deben elevar la tributación sobre las rentas y ganancias del capital que habitualmente gozan de una tributación más ventajosa frente a otras formas de ingresos, señala la ONG.
Oxfam instó a gravar la riqueza del 1% más rico con tipos impositivos lo suficientemente altos como para reducir la enorme concentración de riqueza y el número de ultra ricos, generando así una mayor redistribución económica. Esto supondría un paquete de impuestos que grave tanto la vivienda y la tierra como las herencias y sucesiones o el patrimonio neto de las personas.
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La "injusticia ambiental" no es igual para todos

 


La "injusticia ambiental" afecta más a minorías que a blancos en EEUU

Fecha de Publicación
: 23/07/2022
Fuente: Agencia EFE
País/Región: Estados Unidos


La transición del uso de carbón al gas natural y energías renovables ha beneficiado más a las comunidades blancas y acomodadas que a las minorías étnicas y de bajos ingresos, según un estudio de la Unión de Científicos Conscientes que denuncia la persistencia de la "injusticia ambiental" en Estados Unidos.
"Las comunidades de color y las de bajos ingresos, han vivido o viven en condiciones de contaminación ambiental más marcadas que las que experimentan otras comunidades de mayores ingresos, blancas, con mayor poder político y económico", ha declarado a Efe Juan Declet Barreto, autor principal del estudio divulgado este miércoles en Public Library of Science (PLos).
"Existe una injusticia ambiental", ha destacado Barreto, científico sénior para vulnerabilidad climática en la Unión de Científicos Conscientes.
Los investigadores analizaron datos correspondientes al período de 1995 a 2015 de las plantas de generación de electricidad en una decena de estados que participan en la Iniciativa Regional de Gases de Invernadero (Regional Greenhouse Gas Initiative).
Esta iniciativa, puesta en marcha en 2009, comprende Connecticut, Delaware, Maine, Maryland, Massachusetts, New Hampshire, Nueva York, Rhode Island, Vermont y Virginia. Nueva Jersey, que participó entre 2009 y 2011, se retiró durante la administración del gobernador republicano Chris Christie, y ahora ha retornado al programa.
El grupo encabezado por Declet Barreto revisó la información de todas las plantas de generación eléctrica en las regiones que queman carbón o gas natural y tienen una capacidad de 25 megavatios o más.
"Dónde se localiza una planta eléctrica, un vertedero municipal, una planta de procesamiento de aguas residuales, cualquier tipo de actividad industrial o tecnológica, supone riesgos para la salud de las personas", explica el investigador.
"El concepto de injusticia ambiental incluye todas las fuentes de contaminación a las cuales las personas viven expuestas", añade. "Por ejemplo, la falta de supermercados con comidas frescas es parte de la injusticia ambiental".
"Nuestro estudio documenta las fuentes de emisiones de las centrales eléctricas que incluyen dióxido de carbono, dióxido de sulfuro y dióxido de nitrógeno, aparte de otros contaminantes atmosféricos que son nocivos para la salud".
Esos contaminantes forman parte de las emisiones de las centrales eléctricas que queman combustibles fósiles e incluyen partículas, y metales pesados como cromo y mercurio.
De acuerdo con el estudio, el porcentaje de personas de color que vive a menos de 10 kilómetros (6,2 millas) de una planta de energía eléctrica es un 23,5 % más alto que la proporción de blancos que viven en la misma área.
Si en lugar del color de la piel o la categoría étnica se considera el nivel de ingresos, la proporción de personas que viven en la pobreza a menos de 8 kilómetros (5 millas) de una planta eléctrica es 15,3 % más que la de la población que no está en la pobreza.
"Vemos que la transición del carbón al gas natural ocurrió más en comunidades blancas y de más altos ingresos", señala Declet Barreto. "La transición se ha dado a nivel global en muchos países, con el desfase paulatino del carbón, y el paso al gas natural y las energías renovables".
"En Estados Unidos esa transición, que ha ocurrido en el contexto de lucha y las coaliciones creadas por activistas del ambiente, ha beneficiado más en esos estados a las comunidades de más altos ingresos", agrega.
"Una de las consecuencias de estas desigualdades es que en los programas y esfuerzos para reducir la contaminación, no se han incluido mandatos para resolver la injusticia ambiental", dice el investigador.
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Pronto seremos 8000 millones en un mundo muy desigual

 


El 15 de noviembre seremos 8000 millones habitantes

Fecha de Publicación: 13/07/2022
Fuente: Agencia IPS
País/Región: Internacional


La población mundial alcanzará los 8000 millones el 15 de noviembre de 2022, y el año próximo India superará a China como el país más poblado, según proyecta un informe de las Naciones Unidas divulgado este lunes 11, Día Mundial de la Población.
El rápido crecimiento de la población “hace más difícil la erradicación de la pobreza, la lucha contra el hambre y la desnutrición, y la expansión de la cobertura de los sistemas de salud y educación”, dijo Liu Zhenmin, subsecretario general de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas.
El informe Perspectivas de la Población Mundial, preparado por el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU,  estima que la población en el planeta puede llegar a 8500 millones en 2030, a 9700 millones en 2050, y alcanzar un pico de 10 400 millones en la década de 2080, manteniéndose en ese nivel hasta 2100.
La población sigue aumentando, pero a un ritmo anual más lento en las últimas décadas (por debajo de uno por ciento en 2020), y la fecundidad ha disminuido de modo notable en muchos países.
Dos tercios de la población mundial viven en un país o área donde la fecundidad es inferior a 2,1 nacimientos por mujer, nivel aproximado para mantener el nivel de población en lugares con mortalidad baja.
Se proyecta que la población de 61 países o áreas disminuirá en uno por ciento o más entre 2022 y 2050, debido a sus niveles persistentemente bajos de fecundidad y, en algunos casos, a sus altas tasas de emigración.
Más de la mitad del aumento de la población mundial previsto hasta 2050 se concentrará en ocho países: Egipto, Etiopía, Filipinas, India, Filipinas, Nigeria, Pakistán, República Democrática del Congo y Tanzania.
Se espera que los países del África subsahariana contribuirán con más de la mitad del crecimiento de la población mundial previsto hasta 2050.
La población de América Latina y el Caribe, que se ha cuadruplicado entre 1950 y 2022, se prevé que alcance un máximo de 752 millones de habitantes en 2056 y disminuirá hasta situarse en 646 millones en 2100, una cifra bastante similar a la existente en 2020.
América Latina y el Caribe fue la región con el segundo nivel más alto de fecundidad adolescente, con 53 nacimientos por cada 1000 mujeres de 15 a 19 años.
En países africanos y en partes de América Latina y el Caribe, la proporción de la población en edad de trabajar (entre 25 y 64 años) ha ido en aumento gracias a las recientes reducciones de la fecundidad.
Este cambio en la distribución por edad brinda una oportunidad, limitada en el tiempo, para lograr un crecimiento económico per cápita acelerado, conocido como el “dividendo demográfico”.
Para maximizar los beneficios de una estructura por edad favorable, señala el informe, “los países deben invertir más en su capital humano, asegurando el acceso a la atención de la salud y una educación de calidad en todas las edades, y promoviendo oportunidades de empleo productivo y trabajo decente”.
Liu considera que “el alcance de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (de la Agenda de las Naciones Unidas para 2030), especialmente los relacionados con la salud, la educación y la igualdad de género, contribuirá a reducir los niveles de fecundidad y a desacelerar el crecimiento de la población mundial”.
Se estima que la proporción de la población mundial de 65 años o más aumentará, de 10 % en 2022 a 16 % en 2050. Para entonces, se espera que el número de personas mayores de 65 años en el mundo más que duplicará el número de niños menores de 5 años, y llegará a igualar la población de niños menores de 12 años.
El estudio destaca que los países con poblaciones que están envejeciendo deben tomar medidas para adecuar los programas públicos al número creciente de personas mayores, sosteniendo sistemas universales de atención médica, de cuidado a largo plazo, de seguridad social y de pensiones.
La esperanza de vida al nacer alcanzó 72,8 años en 2019, una mejora de casi nueve años desde 1990. Se proyecta que las reducciones futuras de la mortalidad se traducirán en una longevidad mundial promedio de alrededor de 77,2 años en 2050.
Hay grandes desigualdades entre regiones del mundo: en 2021, la esperanza de vida de los países menos desarrollados era siete años menor que el promedio mundial. En América Latina y el Caribe se sitúa en 72,2 años, con una ventaja femenina de siete años (75,8) frente a los hombres (68,8).
La pandemia covid-19 ha afectado a los tres componentes del cambio demográfico: la esperanza de vida al nacer bajó a 71 años en 2021, en algunos países pudieron reducirse en el corto plazo los embarazos y nacimientos, y las restricciones a la movilidad impactaron la migración internacional.
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El consumo excesivo de los ricos mata el futuro de los niños

 


El consumo excesivo en los países ricos destruye el ambiente de los niños en todo el planeta

Fecha de Publicación
: 26/05/2022
Fuente: ONU
País/Región: Internacional


Mientras protegen el entorno de su propia infancia, las naciones más ricas dan al traste con el medio ambiente del mundo entero, advierte la agencia para la niñez, llamando a rectificar esta injusticia y a hacer realidad los derechos ambientales de los niños. “Todos los países deben tomar medidas individuales y colectivas”, apunta.
El medio ambiente tiene una gama de influencias en la salud física, el bienestar mental y el desarrollo pleno de los niños, pero la infancia mundial crece en entornos poco saludables, rodeada de contaminantes nocivos y otros elementos que la perjudican, debido a las prácticas consumistas de los países más ricos, revela un informe divulgado este martes por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).
El estudio alerta de las condiciones insalubres, peligrosas y nocivas creadas por las naciones industrializadas, que incluyen una alta exposición al aire tóxico, los plaguicidas, la humedad y el plomo, y sin acceso a una luz adecuada, espacios verdes y carreteras seguras.
Estos daños ambientales, afirma UNICEF, son consecuencia del consumo excesivo en los países más ricos, que contribuyen enormemente a la emergencia climática, agotan los recursos naturales y generan grandes cantidades de residuos electrónicos que se vierten el mundo en desarrollo.
Aunque el informe de UNICEF se limita a examinar comparativamente los casos de 43 países de la Organización para el Desarrollo Económico (OCDE) y de la Unión Europea, da una idea de la situación en la que se pueden encontrar los niños de las economías más pobres del mundo.
La agencia de la ONU explica que si bien en una niñez sana el hogar es un lugar seguro y estable, con alimentos suficientes y saludables, agua limpia y una familia armónica, muchos niños, incluso en los países más ricos, carecen de estos elementos y están rodeados de aire tóxico, contaminación por plomo, ruido fuerte o paredes con moho. Otros viven en casas demasiado oscuras, frías o abarrotadas.

Daños irremediables
“Las condiciones de vida insalubres dañan irremediablemente el bienestar mental y físico de los niños, su desarrollo cognitivo y sus perspectivas de una vida feliz y saludable. Para un niño que vive con altos niveles de tráfico o sin suficiente espacio verde para jugar, las opciones para escapar o contrarrestar estos peligros son pocas”, señala Gunilla Olsson, directora de la Oficina de Investigación de UNICEF.
Los datos muestran que los niños de las familias más pobres y grupos marginados no tienen una vivienda adecuada, lo que profundiza la desventaja y perpetúa los ciclos de pobreza.
Fuera de la casa, el aumento de las temperaturas, la pérdida de biodiversidad, los fenómenos meteorológicos extremos, la presión sobre los recursos naturales y el creciente desperdicio son perjudiciales tanto para los niños como para el planeta.

Harían falta varios planetas
El nivel de consumo en la mayoría de los países ricos requeriría 3,3 planetas Tierra si se replicara en todos los países. Y si el ritmo universal fuera igual al de Canadá, Luxemburgo y Estados Unidos, se necesitarían más de cinco planetas.
Además, los desechos electrónicos, el tipo de desechos domésticos de más rápido crecimiento, contienen sustancias peligrosas que dañan el cuerpo y el cerebro, y cobran el mayor número de víctimas entre los niños.
Conscientes de los perjuicios que causan, las naciones más ricas, -como Finlandia, Islandia, los Países Bajos y Noruega-, organizan entornos más saludables en sus territorios para proteger a su infancia mientras ponen en riesgo el presente y el futuro de los niños del resto del mundo al seguir destruyendo desproporcionadamente el medio ambiente global.
El análisis muestra que si se toman en cuenta los indicadores de emisiones de CO2, residuos electrónicos y consumo general de recursos per cápita en los países más ricos -como como Australia, Bélgica, Canadá y Estados Unidos-, se observa que el impacto sobre el medio ambiente mundial es grave y generalizado.
En cambio, en las naciones menos ricas de América Latina y Europa incluidas en el estudio, el impacto ambiental mundial es mucho menor.

Los hallazgos
Entre los principales hallazgos, el estudio destaca los siguientes:
- Más de 20 millones de niños de los países evaluados presentan niveles elevados de plomo en la sangre
- Finlandia, Islandia y Noruega se sitúan en el tercio superior en la provisión de un medio ambiente saludable para sus niños, pero se encuentran en el tercio inferior mundial en materia de contaminación, con altos índices de emisiones, residuos electrónicos y consumo
- En Islandia, Letonia, Portugal y el Reino Unido, un 20% de los niños está expuesto a la humedad y el moho en su casa, mientras que en Chipre, Hungría y Turquía esa exposición alcanza al 25%
- Muchos niños respiran aire tóxico fuera y dentro de sus casas. México es uno de los países con más años de vida saludable perdidos por la contaminación atmosférica, con 3,7 años por cada mil niños. Finlandia y Japón se registran los datos más bajos, con 0,2 años
- En Bélgica, Israel, Países Bajos, Polonia, República Checa y Suiza, más del 8% de la infancia está expuesta a una elevada contaminación por plaguicidas

Cómo reparar la injusticia y los daños
UNICEF sostiene que rectificar la injusticia y los daños causados por las economías más ricas a la infancia de los países más pobres y hacer realidad los derechos ambientales de los niños, requiere una acción política a todos los niveles.
“La cooperación internacional es necesaria para encontrar soluciones globales. Pero algunos problemas pueden y deben ser abordados por cada Estado. Todos los países deben tomar medidas tanto individual como colectivamente”, asevera.
El informe concluye con cinco recomendaciones concretas para todos los países:
- Concentrarse en los niños ahora y proteger su futuro. Los gobiernos a nivel nacional, regional y local deben liderar las mejoras en los entornos de los niños hoy, reduciendo los desechos, la contaminación del aire y del agua, y asegurando viviendas y vecindarios de alta calidad donde los niños puedan vivir, desarrollarse y prosperar
- Mejorar el entorno de los niños más vulnerables. Los niños de familias pobres tienden a enfrentar una mayor exposición al daño ambiental que los niños de familias más ricas. Con el fin de reducir las desigualdades, los gobiernos y autoridades nacionales, regionales y locales deben priorizar las inversiones para optimizar la calidad de la vivienda y las condiciones de los barrios más marginados
- Garantizar que las políticas ambientales tengan en cuenta a los niños. Los gobiernos y los responsables de las políticas deben asegurarse de que las necesidades de los niños estén integradas en la toma de decisiones. La adaptación al cambio climático también debe estar a la vanguardia de la acción tanto para los gobiernos como para la comunidad mundial, y en varios sectores, desde la educación hasta la infraestructura
- Involucrar a los niños, que actualmente son los menos escuchados. Los adultos que toman decisiones en todos los niveles, desde padres hasta políticos, deben considerar las opiniones de la infancia en incluirlas al diseñar políticas que afectarán a las generaciones futuras. Los niños deben participar en los debates y decisiones ambientales y en el diseño de sus entornos inmediatos
- Asumir la responsabilidad global hoy y en el futuro. Los gobiernos y las empresas, a través de regulaciones o incentivos, deben identificar y mitigar su impacto global en el medio ambiente. Los gobiernos deben implementar medidas efectivas ahora para cumplir sus compromisos ambientales planteados en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, incluida la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero para 2050
Para lograr estos propósitos, el organismo insta a los actores implicados a basarse en dos instrumentos internacionales: la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño y la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
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Blog del Foro Ambiental Córdoba

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