Desastres en Latinoamérica causa 100.000 muertos en 50 años

 


Desastres naturales: casi 100.000 muertos y US$ 360.000 millones en pérdidas en Latinoamérica

Un informe presentado en Madrid de cara a la Cumbre Iberoamericana advierte que cuatro de cada diez habitantes de la región sufrieron un desastre en medio siglo y propone seguros y fondos preventivos para no improvisar ante cada catástrofe.

Los desastres naturales causaron cerca de 100.000 muertes en América Latina y el Caribe en los últimos 50 años y pérdidas económicas superiores a los 360.000 millones de dólares, una cifra comparable con el producto interno bruto de Chile o Colombia. En ese período, cuatro de cada diez habitantes de la región se vieron afectados por algún evento extremo, y en algunas zonas el promedio llega a un episodio catastrófico por semana.
Los datos surgen de un informe elaborado por la Fundación Iberoamericana Empresarial, con el patrocinio de la aseguradora Mapfre y de CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, presentado en Madrid como aporte a la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, que se realizará en esa ciudad el 4 y 5 de noviembre. El trabajo fue escrito por los economistas Manuel Balmaseda, Ángel Melguizo y Víctor Muñoz.

Un costo que va más allá de la emergencia
Terremotos, tormentas, inundaciones, sequías, olas de calor y deslizamientos de tierra golpean a la región con frecuencia creciente. Según el estudio, sus consecuencias no terminan con la emergencia: destruyen viviendas, interrumpen cadenas logísticas, reducen ingresos y obligan a desviar recursos públicos hacia la atención y la reconstrucción. En muchos casos, dejan secuelas prolongadas sobre el crecimiento, la pobreza, la cohesión social y la estabilidad fiscal.
Balmaseda advirtió que los desastres “agravan la desigualdad en América Latina de forma importante”, porque golpean con más fuerza a los sectores con menos recursos para protegerse y recuperarse.
El informe sostiene que fortalecer la capacidad de respuesta es una urgencia social y económica, en un momento en que el cambio climático aumenta la frecuencia e intensidad de estos fenómenos. Reconoce que la región avanzó de manera significativa en protección civil, con sistemas de prevención, alerta temprana y evacuación, pero advierte que los países necesitan mejorar su resiliencia y acelerar la reconstrucción.

Prevenir cuesta menos
Uno de los ejes del documento es la prevención. De acuerdo con datos de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres, cada dólar invertido en prevención puede ahorrar hasta 15 dólares en recuperación, y cada dólar destinado a infraestructura resiliente evita gastar 4 en reconstrucción.
En esa línea, el informe plantea una inversión anual de hasta 31.000 millones de dólares en infraestructuras resilientes en la región y la movilización de otros 15.000 millones hasta 2030 para adaptación y gestión del riesgo de desastres.

Seguros y fondos antes del desastre
El estudio propone sumar a la protección civil una “segunda línea de defensa” basada en la resiliencia financiera, a través de seguros, financiamiento preventivo, innovación tecnológica y colaboración entre el sector público y el privado. La idea es contar con instrumentos definidos de antemano que permitan disponer de fondos y reglas de actuación claras, sin improvisar cuando llega la catástrofe.
Para los eventos más frecuentes y de menor impacto, recomienda usar reservas presupuestarias y fondos de contingencia; para los menos habituales y más severos, instrumentos de transferencia de riesgo, como seguros o bonos catastróficos. Hoy, según los autores, buena parte de la respuesta financiera todavía se organiza después del desastre.
Entre las diez medidas que plantea figuran integrar la resiliencia financiera como prioridad de Estado, reducir la brecha de protección, priorizar las actividades de mayor impacto económico y social, garantizar pagos rápidos, vincular el aseguramiento con la prevención y avanzar en un multilateralismo “flexible y orientado a resultados”.
Para Trinidad Jiménez, presidenta de la fundación y exministra de Asuntos Exteriores de España, la resiliencia financiera “ya no es una opción”, sino una condición para el desarrollo de Iberoamérica.
Las cifras exponen una paradoja que atraviesa al Sur Global: América Latina y el Caribe aportan una porción menor de las emisiones que impulsan el cambio climático, pero cargan con costos humanos y económicos cada vez más altos. La discusión sobre quién financia la prevención y la reconstrucción llega, además, a pocas semanas de la COP31.


Fecha de Publicación: 21/10/2026
País/Región: América Latina
Fuentes Consultadas: Agencia EFE, Portal EcoNews, Portal Infobae, CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR).

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