La guerra con Irán deja una estela de petróleo en el golfo

 


Un nuevo derrame de petróleo cierra playas en Emiratos y agrava la crisis del golfo Pérsico

Una mancha de unos 160 kilómetros cuadrados, atribuida a un superpetrolero atacado a comienzos de octubre, llegó a la costa emiratí y se suma a la cadena de derrames que la guerra con Irán deja en uno de los mares más frágiles del planeta.

Una mancha de petróleo de unos 160 kilómetros cuadrados obligó a cerrar las playas de varios emiratos de Emiratos Árabes Unidos. Es el episodio más reciente de una crisis ambiental que se agrava en el golfo Pérsico al ritmo de la guerra que enfrenta a Estados Unidos e Israel con Irán desde fines de febrero. Ataques a buques, encallamientos y derrames se acumulan en uno de los mares más singulares y frágiles del planeta, y los científicos advierten que los daños podrían durar años.
El Ministerio de Cambio Climático y Medio Ambiente emiratí informó el viernes 23 que su sistema de monitoreo detectó un derrame de un buque petrolero que afectaba las costas de Umm Al Quwain, al norte de Dubái. Las autoridades tomaron estas medidas:
- Umm Al Quwain: cerró temporalmente todas sus playas y zonas costeras hasta que los equipos técnicos terminen las evaluaciones.
- Sharjah: cerró la playa de Al Hamriyah como medida preventiva.
- Ras Al Khaimah: cerró todas sus playas “hasta nuevo aviso”.
Además, pidieron a los pescadores que eviten las zonas afectadas.

Un buque atacado frente a la costa
El gobierno no identificó al buque. Analistas de inteligencia marítima señalaron que la fuga viene del Gem No. 2, un superpetrolero de 330 metros que fue alcanzado por un proyectil el 9 de octubre frente a la costa emiratí. El ataque provocó un incendio, que luego se apagó, y hubo que rescatar a sus 22 tripulantes. Nadie se atribuyó el ataque.
Imágenes de radar satelital de la Agencia Espacial Europea mostraban el 21 de octubre el petróleo saliendo del buque, a unos 25 kilómetros de la costa. Según Leon Moreland, investigador del Observatorio de Conflictos y Medio Ambiente, una organización con sede en el Reino Unido, la mancha cubría unos 160 kilómetros cuadrados. “Una mancha tan cerca de la costa aumenta la probabilidad de afectar playas y hábitats sensibles”, advirtió.
El ministerio aseguró que el olor a combustible que se percibe en varias ciudades no es un riesgo para la salud. Pero la preocupación va más allá: Emiratos obtiene la mayor parte de su agua potable por desalinización. Una firma de inteligencia marítima proyectó que, si la fuga no se detenía, la mancha podía llegar a las tomas de agua de las plantas desalinizadoras y a los puertos de Sharjah y Ajmán.

Una cadena de derrames
El episodio no es aislado:
- Agosto: un petrolero encalló frente a la costa sudeste de Omán y generó una mancha que llegó al litoral emiratí.
- Ese mismo mes: Irán enfrentó un derrame frente a la isla de Qeshm, cerca de una zona de reproducción de la tortuga carey, una especie amenazada.
- Octubre: un buque de carga se hundió en el estrecho de Ormuz después de un ataque que le provocó un incendio.
Un estudio de la Universidad del Sur de Florida, basado en observaciones satelitales, estimó que en marzo de 2026 la superficie cubierta por derrames en el golfo fue unas cuatro veces mayor que en el mismo mes del año anterior. Los investigadores detectaron manchas persistentes cerca de infraestructura petrolera, de buques hundidos y de embarcaciones atrapadas en el estrecho de Ormuz.

Un mar único y al límite
El golfo Pérsico es un mar joven, poco profundo y extremadamente caluroso, con mucha sal. Aun así, alberga corales capaces de resistir temperaturas que matarían a la mayoría de los arrecifes del mundo, además de extensas praderas marinas, manglares y la mayor manada de dugongos conocida. Según los científicos, la mayoría de los arrecifes tropicales enfrentaría condiciones parecidas hacia 2100.
Esos ecosistemas ya estaban bajo presión antes de la guerra por las olas de calor marinas, el desarrollo costero y la salmuera que vierten las plantas desalinizadoras. Ahora el petróleo suma una amenaza más. El crudo puede asfixiar corales y manglares, intoxicar a peces, aves y mamíferos marinos, y perjudicar a las comunidades pesqueras.
La memoria regional es elocuente. La Guerra del Golfo de 1990 y 1991 provocó uno de los peores derrames de la historia, con millones de barriles de crudo, y sus huellas todavía persisten en las costas del norte del golfo. “La remediación es lenta y costosa, y volver a la normalidad puede tardar años”, advirtió John Burt, director del Centro Árabe para el Clima y las Ciencias Ambientales de la Universidad de Nueva York en Abu Dabi.
Organizaciones ambientales y especialistas piden documentar los daños y coordinar la restauración entre los países del golfo. Mientras sigan los ataques en una de las rutas petroleras más transitadas del mundo, el riesgo de nuevos derrames seguirá latente, con consecuencias que van más allá de las fronteras y de las treguas.


Fecha de Publicación: 27/10/2026
País/Región: Oriente Medio
Fuentes Consultadas: Agencia Reuters, Portal The National, Agencia Anadolu, Agencia Bloomberg, Ministerio de Cambio Climático y Medio Ambiente de Emiratos Árabes Unidos

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