Crsisi climática. ¿Puede la inteligencia artificial ayudar a frenarlo?

 


IA y clima: Los casos que ya funcionan, del metano a las playas de Maldivas

Desde un sistema que logró recuperar una playa en Maldivas hasta modelos de la NASA y de IBM que siguen la reforestación en Kenia, la inteligencia artificial empieza a convertir la enorme cantidad de datos ambientales en acciones concretas. Los especialistas aclaran que no reemplaza ni a la ciencia ni a las decisiones políticas.

Hace tiempo que los expertos en clima de la ONU advierten que la falta de observaciones y de datos geoespaciales actualizados es una barrera para diseñar planes eficaces contra el cambio climático. Un informe publicado este verano detalló las dificultades de muchos países para reunir información confiable, y no alcanza con tener más datos: hay que poder procesarlos e interpretarlos. Ahí es donde la inteligencia artificial empieza a mostrar resultados. Satélites de la NASA, de la Agencia Espacial Europea y de otras organizaciones observan la Tierra desde hace décadas y acumularon un volumen de información difícil de analizar en su totalidad. La IA permite procesar esos registros y detectar patrones vinculados con cambios ambientales y climáticos.

Maldivas: una playa que vuelve a crecer
Maldivas es uno de los países más amenazados por la suba del nivel del mar. Allí se probó un sistema creado por Coastal Assembly, una empresa surgida de más de una década de investigación del Self-Assembly Lab del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT). El sistema analiza imágenes satelitales y datos de corrientes oceánicas para predecir patrones de erosión y decidir dónde instalar estructuras sumergidas. En el atolón de Kaafu, la IA procesó diez años de imágenes y corrientes para ubicar 54 piezas de hormigón marino mezclado con arena y conchas trituradas, dispuestas en hexágonos. La estructura rompe el oleaje erosivo sin frenar el flujo de agua que acumula sedimento. Según Nat Geo, la playa recuperó unos 27 metros de extensión. El New York Times informó que fueron 90 pies (unos 27 metros) en seis meses, y que en otro sitio se completó una nueva barra de arena. La empresa sostiene que no se bombeó ni se trasladó arena: cada grano proviene del propio mar. Coastal Assembly monitorea la erosión en cerca de 900 sitios del mundo, un análisis que antes llevaba meses de relevamientos manuales y ahora, afirma, se obtiene en el día. Nat Geo menciona otros casos: en Perú, la plataforma GeoPlayas, auspiciada por el Ministerio de Medio Ambiente, usa datos satelitales para anticipar la erosión costera, y en Canet d'en Berenguer, en Valencia, se instalaron boyas inteligentes para estudiar y frenar la pérdida de arena.

Metano: detectar más fugas, más rápido
El metano, segundo gas de efecto invernadero en importancia después del CO₂, es otro campo donde la IA ayuda a procesar volúmenes que superan la capacidad humana. El Observatorio Internacional de Emisiones de Metano (IMEO) del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) usa algoritmos en su Sistema de Alerta y Respuesta sobre Metano (MARS) para detectar grandes emisiones del sector de petróleo y gas a partir de datos satelitales, y avisar a gobiernos y empresas. Según un informe del PNUMA de julio de 2026, el sistema analizó desde 2023 más de 1,3 millones de observaciones satelitales y los flujos de trabajo asistidos por IA identifican entre el 80% y el 85% de las detecciones confirmadas antes de la revisión de expertos. Eso permite a los analistas procesar entre 12 y 15 veces más información. Desde que MARS es plenamente operativo, en 2024, contribuyó a más de 40 acciones de mitigación en el mundo, sobre fuentes que habrían emitido unas 1,2 millones de toneladas de metano. Esa cifra equivale a las emisiones anuales de casi 24 millones de autos a nafta. "El metano es solo el principio", afirmó Martin Krause, director de la División de Cambio Climático del PNUMA. "El desafío ya no es encontrar las emisiones, sino actuar sobre ellas". El PNUMA aclara que toda detección marcada por la IA la revisa un analista antes de emitir una alerta.

Los modelos de la NASA y de IBM
La colaboración entre la NASA e IBM desarrolló en 2023 un modelo geoespacial de código abierto, de la familia Prithvi (palabra sánscrita que significa "Tierra"), y en 2024 sumó otro para tiempo y clima. Combinan datos de observación de la NASA con la capacidad de IA de IBM para detectar patrones en el uso del suelo, seguir transformaciones ambientales y extraer información de imágenes satelitales difíciles de interpretar. Los modelos están disponibles en Hugging Face para que investigadores de todo el mundo los adapten. En Kenia, donde años de deforestación provocaron escasez de agua, el modelo sigue desde el espacio una iniciativa nacional que busca elevar la cobertura arbórea del 12% al 30% para 2032. También estima la biomasa de las zonas analizadas, un dato útil para proyectos de créditos de carbono. En Johannesburgo se usa para detectar islas de calor urbanas, con información de alta resolución que ayuda a ubicar los barrios más afectados, alimentar sistemas de alerta temprana y decidir dónde sumar espacios verdes. El modelo de clima y tiempo permite además seguir tormentas, elaborar pronósticos, proyectar cambios durante décadas y detectar fenómenos extremos como los huracanes. Parte de esta información se difunde en una muestra del museo The Tech Interactive, de San José, California. Ahí se recuerda que, para limitar las consecuencias del cambio climático, hay que reducir las emisiones un 45% y llegar a emisiones netas cero en 2050, y que el ritmo actual no alcanza.

Una herramienta, no una solución mágica
Nat Geo subraya que la IA no sirve para sustituir el conocimiento científico ni reemplaza las decisiones políticas, pero sí aporta soluciones prácticas y factibles. Para la nota, el hilo que une la recuperación de playas en Maldivas con el seguimiento del metano no es la tecnología en sí, sino el problema que resuelve: convertir una avalancha de datos ambientales en acciones. "La pregunta ya no es si la IA puede ayudar a salvar el planeta, sino hasta qué punto la humanidad está dispuesta a ello", concluye.


Fecha de Publicación: 06/10/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: National Geographic, TN (Argentina), The Star (Malasia), Foro Económico Mundial

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