Las renovables redefinen la seguridad energética

 


Del petróleo al electrón: las renovables redefinen la seguridad energética, según IRENA

En plena crisis de precios por la guerra en Medio Oriente, el director de la agencia internacional de renovables sostiene que la seguridad energética pasa por sistemas diversificados y descentralizados, y pide acelerar la construcción de redes.

La guerra en Medio Oriente vuelve a sacudir los mercados de petróleo y gas, y con ella cambia también la idea de qué significa estar seguro en materia energética. Para Francesco La Camera, director general de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), la seguridad energética ya no se mide solo por las reservas de hidrocarburos de un país, sino por su capacidad de construir un sistema diversificado y descentralizado que pueda controlar por sí mismo. Y en ese nuevo esquema, las renovables pasaron a ocupar un lugar central.
En una entrevista difundida por las Naciones Unidas, La Camera recordó que tras la crisis petrolera de los años setenta la comunidad internacional empezó a prestar atención sistemática a la seguridad energética, entendida entonces como la cantidad de petróleo y gas disponible. Hoy, explicó, el suministro fósil está muy concentrado y buena parte depende de corredores marítimos estratégicos, por lo que cualquier conflicto geopolítico impacta rápidamente en los mercados. Las renovables, en cambio, provienen de recursos distribuidos en muchas regiones y en manos de muchos más actores.
Según el funcionario, los países con mayor proporción de energías limpias resultaron menos golpeados por la crisis actual. Mencionó como ejemplos a España y a Noruega, donde casi la mitad del transporte ya está electrificado.

Una transición que se acelera
Si antes el principal motor de las renovables era el cumplimiento del Acuerdo de París, ahora la seguridad energética se suma como impulso. La Camera sostuvo que alrededor del 90% de la nueva capacidad de generación eléctrica que se instala cada año en el mundo ya es renovable, y destacó que China superó a fines de julio, por primera vez, su capacidad de carbón con la solar instalada.
Los datos de la propia agencia confirman la tendencia. Según su informe de estadísticas de capacidad, en 2025 el mundo sumó 692 gigavatios renovables, un crecimiento récord del 15,5%, y la capacidad total llegó a 5.149 gigavatios. Las renovables explicaron el 85,6% de toda la nueva potencia instalada, y la solar aportó por sí sola 511 gigavatios. Asia concentró casi tres cuartas partes de las incorporaciones, mientras que Centroamérica y el Caribe siguen siendo la región con menor capacidad, con 21 gigavatios. En ese informe, La Camera afirmó que la energía renovable “se mantiene constante y firme en su expansión” aun en tiempos de incertidumbre.
Para el titular de IRENA, la pregunta ya no es hacia dónde va el sistema energético, sino a qué velocidad y a qué escala avanzará la transición. Frente a las críticas por la intermitencia de la solar y la eólica, aseguró que combinarlas con almacenamiento permite lograr un suministro firme las 24 horas, todo el año.

El objetivo “35 para 35”
La Camera advirtió, sin embargo, que la demanda mundial de energía crece más rápido de lo previsto y que la eficiencia energética avanza por debajo de lo esperado. Eso significa que hacia 2030 la brecha entre oferta y demanda podría ser mayor de lo calculado, y que triplicar la capacidad renovable y abandonar los combustibles fósiles podría no alcanzar para cumplir las metas de París.
Por eso propuso el objetivo “35 para 35”: que la electricidad represente el 35% del consumo final de energía en 2035, con la electrificación de la construcción, el transporte y la industria. La meta podría ser uno de los temas centrales de la COP31, que se celebrará en Turquía en noviembre.

Tres desafíos
El director de IRENA identificó tres áreas en las que hace falta avanzar. La primera es la infraestructura: redes más interconectadas y flexibles, capaces de equilibrarse en tiempo real, con ayuda de la digitalización y la inteligencia artificial, además de puertos para sostener el nuevo sistema. La segunda es el marco legal y regulatorio, ya que algunas reglas e incluso subsidios siguen favoreciendo a los combustibles fósiles. La tercera es el talento, porque la transición exige formar nuevos trabajadores y reconvertir a los actuales.
Para los países en desarrollo, los altos costos de financiamiento, la falta de infraestructura y las redes limitadas hacen la transición aún más difícil. La Camera pidió que las instituciones financieras multilaterales conviertan la modernización de las redes en una prioridad clara. “Redes, redes y más redes: interconexión, flexibilidad y equilibrio de la red”, insistió, al señalar que es el área donde más urge actuar.


Fecha de Publicación: 16/10/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Noticias ONU, Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA)

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