Brasil crea cuatro reservas en torno a la carretera BR-319

 


Brasil crea cuatro reservas amazónicas mientras avanza el plan para asfaltar la carretera BR-319

El gobierno de Lula protegió casi 669.000 hectáreas en el sur del estado de Amazonas para contener la deforestación asociada a la ruta que une Manaos y Porto Velho, pero especialistas advierten que sin control y presupuesto las áreas no alcanzarán.

Brasil sumó casi 669.000 hectáreas de selva protegida en el sur del estado de Amazonas, justo en la región donde el Gobierno busca concretar uno de los proyectos de infraestructura más polémicos de la Amazonía: el asfaltado de la carretera BR-319. Mediante decretos firmados por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, se crearon cuatro reservas de desarrollo sostenible a lo largo del eje de la ruta que conecta Manaos con Porto Velho. Los decretos se firmaron el 8 de septiembre, en un acto en el Palacio del Planalto por el Día de la Amazonía, y un mes después el debate sobre su alcance sigue abierto.
Las nuevas áreas son cuatro:
- Tupana Igapó-Açu I: en el municipio de Borba, con 114.076 hectáreas.
- Tupana Igapó-Açu II: entre Beruri y Tapauá, con 422.100 hectáreas.
- Canaã: entre Careiro y Autazes, con 109.607 hectáreas.
- Mirari: en Humaitá, con 22.775 hectáreas, orientada a proteger ambientes forestales y acuáticos.
Los decretos también establecen zonas de amortiguamiento alrededor de tres de ellas, que suman otras 109.718 hectáreas. Según advierten los críticos, en esas zonas podría llegar a permitirse la minería.
Se trata de unidades de uso sostenible: los pobladores pueden permanecer en sus tierras y aprovechar productos del bosque, en línea con los modos de vida agroextractivistas de la región. Su gestión quedará a cargo del Instituto Chico Mendes para la Conservación de la Biodiversidad (ICMBio), el organismo federal que administra las áreas protegidas.

Una ruta en el corazón de la selva
La BR-319 fue construida en la década de 1970 y recorre 877 kilómetros de selva. Con el paso de los años se deterioró, y su tramo central se vuelve prácticamente intransitable durante la temporada de lluvias. Para el Gobierno federal, recuperar la conexión es una prioridad. "El gobierno federal está trabajando para encontrar una solución que permita pavimentar la carretera", afirmó el ministro de Medio Ambiente y Cambio Climático, João Paulo Capobianco, quien vinculó esa meta a la protección ambiental de la zona.
Según el ministro, la deforestación en el entorno de la BR-319 cayó un 73,31% entre 2022 y 2025, y otro 43% entre agosto de 2025 y julio de 2026. Durante la ceremonia de firma, Lula sostuvo que el bosque en pie es más rentable que uno derribado o quemado.
Los conservacionistas, sin embargo, temen que el asfaltado abra la puerta a una deforestación irreversible en una de las áreas mejor conservadas de la Amazonía. El antecedente reciente pesa. Jair Bolsonaro prometió en 2019 repavimentar la ruta y no llegó a hacerlo, pero la sola especulación en torno a la obra contribuyó a que la deforestación en la zona aumentara un 144% entre 2019 y 2022. El patrón que se repite es el de la "espina de pescado": caminos secundarios que se abren desde la ruta principal y avanzan sobre la selva, rodeados de parches desmontados.

Proteger en el papel y en el terreno
Para las organizaciones ambientales, la creación de las reservas es un paso valioso, pero insuficiente. "Crear unidades de conservación por sí sola no es suficiente", advirtió Suely Araújo, especialista sénior en políticas públicas del Observatorio del Clima. La especialista remarcó que es necesario demostrar cómo se hará cumplir la normativa en la región. También señaló que el presupuesto del ICMBio para las áreas protegidas está muy por debajo de lo necesario y no aumentó.
En la misma línea, Milene Maia, coordinadora de política y derecho socioambiental del Instituto Socioambiental (ISA), consideró el anuncio un avance importante para la conservación. Pero subrayó que las inversiones deben llegar de forma rápida, integrada y articulada, y que la fiscalización debe ser permanente frente a los delitos ambientales vinculados al crimen organizado.
El debate sobre la BR-319 trasciende a Brasil. La Amazonía regula las lluvias de buena parte de Sudamérica, y lo que ocurra con sus bosques más intactos tiene efectos que llegan mucho más allá de sus fronteras. Por eso, la apuesta brasileña de pavimentar una ruta y, al mismo tiempo, blindar la selva que la rodea será observada de cerca en toda la región. El resultado dependerá de que las nuevas reservas funcionen en el terreno y no solo en el papel.


Fecha de Publicación: 10/10/2026
País/Región: Brasil
Fuentes Consultadas: Portal Mongabay, Portal Econews, Instituto Socioambiental (ISA)

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