El 0,1 % más rico emite más que 3.500 millones de personas

 


El 0,1 % más rico del mundo contamina más que casi la mitad de la humanidad, según Oxfam

Un informe de Oxfam calcula que unos 8 millones de personas emiten más carbono que los 3.500 millones más pobres, vincula esas emisiones con muertes por calor extremo y denuncia que parte de los más ricos se beneficia económicamente de los desastres climáticos.

Unos 8 millones de personas, el 0,1 % más rico de la población mundial, generan más emisiones de carbono que los 3.500 millones más pobres juntos, el 44 % de la humanidad. Ese dato encabeza Disaster Divide: How climate chaos deepens inequality and enriches the few (La brecha de los desastres: cómo el caos climático profundiza la desigualdad y enriquece a unos pocos). La confederación internacional Oxfam presentó el informe el 27 de octubre de 2026, a días de la COP31, la conferencia climática de la ONU que se celebrará en Antalya, Turquía.
El estudio sostiene que la crisis climática funciona como un círculo vicioso de desigualdad. Las personas con mayores ingresos contribuyen de forma desproporcionada al calentamiento con su consumo y sus inversiones. Además, pueden protegerse mejor de sus efectos y, en algunos casos, obtienen beneficios económicos de los desastres. En el otro extremo, quienes menos emiten son los más expuestos y los que menos capacidad tienen de recuperarse.
Amitabh Behar, director ejecutivo de Oxfam Internacional, lo planteó en términos tajantes: “No es una tragedia de destino compartido; es un crimen de desigualdad extrema”.

Cómo se midieron las emisiones
El informe se apoya en estimaciones de emisiones basadas en el consumo, calculadas por el Instituto de Medio Ambiente de Estocolmo (SEI), un centro de investigación independiente. Este enfoque asigna a cada persona las emisiones de los bienes y servicios que consume, sin importar dónde se produjeron, y permite distribuirlas por niveles de ingreso. Los autores compararon además sus resultados con los del Laboratorio de Desigualdad Mundial, que dirige el economista Lucas Chancel.
Para vincular esas emisiones con impactos concretos, el equipo combinó los datos del SEI con 15 modelos de atribución climática. La atribución climática es la rama de la ciencia que estima qué parte de un fenómeno extremo se debe al calentamiento causado por el ser humano. El equipo también sumó un análisis propio de los vuelos en jets privados de 2025 y de las carteras de inversión de los 1.000 mayores multimillonarios del mundo. Por eso se trata de un informe de incidencia hecho por una organización no gubernamental, no de un artículo científico revisado por pares, aunque se basa en metodologías y datos de instituciones académicas.
Las estimaciones tienen márgenes que conviene tener presentes. Para asignar emisiones a personas según su consumo e inversiones hay que hacer supuestos sobre cómo se reparte la responsabilidad entre productores, consumidores y accionistas, y cada método da resultados distintos. Por eso el propio informe contrasta sus cálculos con los de otra base de datos. A su vez, atribuir muertes futuras a las emisiones de un grupo exige encadenar varios modelos, y la incertidumbre se acumula en cada paso. Por lo tanto, las cifras deben leerse como órdenes de magnitud que muestran la desproporción, más que como valores exactos. El trabajo sigue una línea de análisis que la organización ya venía sosteniendo. En enero de 2026, Oxfam había calculado que el 1 % más rico agotó en los primeros diez días del año la porción de emisiones que le correspondería en una trayectoria compatible con 1,5 °C.

Calor extremo y muertes
La parte más llamativa del análisis cuantifica el impacto humano de esas emisiones. Según el informe, una persona del 0,1 % más rico contribuyó casi 400 veces más a las olas de calor extremo actuales que alguien de la mitad más pobre de la población. El 1 % más rico, por su parte, sería responsable del 20 % del calentamiento registrado desde 1990, unas 100 veces más por persona que la mitad más pobre.
Oxfam estima que las emisiones de un solo año del 1 % más rico causarán 1,9 millones de muertes adicionales relacionadas con el calor. Según la organización, el 78 % de esas muertes ocurrirá en países de ingreso bajo y medio bajo, que en conjunto generan apenas el 8 % de las emisiones globales. El estudio menciona además que las muertes por inundaciones son siete veces mayores en los países más desiguales. También recoge una proyección de la Organización Internacional para las Migraciones: hasta 1.000 millones de personas podrían verse desplazadas hacia 2050.
Las cifras de impacto también tienen una dimensión económica. Según el material difundido por Oxfam, desde 1990 las emisiones del 1 % más rico redujeron la producción económica mundial en 2,9 billones de dólares. Hacia 2050, esa pérdida podría llegar a unos 52,6 billones.

El lujo que más emite
El informe pone el foco en algunos consumos específicos. Según su análisis de vuelos, la aviación privada emite en apenas dos segundos más de lo que una persona de la mitad más pobre de la humanidad genera en todo un año. El 0,1 % más rico, en conjunto, emite más de tres veces lo que producen los 1.300 millones de habitantes de África subsahariana.
A esto se suman las inversiones. Con datos de la consultora Trucost, Oxfam estimó en 181.000 millones de dólares los daños ambientales asociados a las carteras de los 1.000 mayores multimillonarios. Para los autores, el peso de las inversiones muestra que las emisiones de los más ricos no dependen solo de su estilo de vida, sino también de dónde colocan su capital.

Quién gana con los desastres
Una de las novedades del informe es el llamado Índice Destruir y Reconstruir. Identifica 217 empresas que operan a la vez en sectores que agravan la crisis climática y en negocios de preparación, recuperación y reconstrucción tras catástrofes. Según Oxfam, en 2025 esas compañías ganaron en promedio 1.800 millones de dólares y repartieron más de 1.000 millones entre sus accionistas. Un pequeño grupo de grandes gestoras de activos, entre ellas BlackRock y Vanguard, concentra inversiones por más de un billón de dólares en esas empresas. Por otro lado, el mercado de recuperación ante desastres, impulsado por la mayor frecuencia de fenómenos extremos, podría crecer de 70.000 a 92.000 millones de dólares anuales hacia 2029.
Behar resumió esa lógica con una imagen: según dijo, los superricos le prenden fuego al planeta y después le cobran al resto por los extintores.

La desigualdad frente al desastre
El informe muestra con ejemplos cómo los fenómenos extremos golpean de manera desigual. En América Latina menciona los incendios en la Amazonía, que en 2024 arrasaron más de 62.000 kilómetros cuadrados de selva, y el trabajo de brigadas comunitarias de bomberos en Bolivia. En España, la sección local de la organización recordó la dana que devastó municipios de Valencia hace dos años. Sus efectos más graves recayeron sobre hogares con menos recursos, mujeres, personas mayores y comunidades migrantes.
Sofía del Valle, responsable de Justicia Climática de Oxfam Intermón, explicó que quienes tienen más recursos pueden protegerse con seguros privados o con viviendas en zonas más seguras. Mientras tanto, los hogares vulnerables pierden sus casas, sus cosechas y sus medios de vida. “Llamamos a los gobiernos a asegurar que los que más contaminan paguen”, reclamó.

Las propuestas para la COP31
Oxfam plantea cuatro líneas de acción para la cumbre de Antalya:
- Que paguen los grandes contaminadores: impuestos permanentes a la riqueza y a los ingresos más altos, un impuesto permanente a las empresas de combustibles fósiles y gravámenes a bienes de lujo con altas emisiones, como los jets privados.
- Más financiamiento climático para el Sur Global: priorizar subvenciones públicas sobre préstamos que aumenten la deuda, y triplicar los fondos para adaptación hacia 2035.
- Menos desigualdad dentro de los países y entre ellos: infraestructura y servicios públicos resilientes.
- Límites al poder corporativo: en la respuesta a emergencias, la reconstrucción y los sistemas alimentarios.
El reclamo llega con las emisiones estancadas en niveles récord. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) publicó el 21 de octubre el Informe sobre la Brecha de Emisiones 2026, que proyecta un calentamiento de hasta 2,8 °C con las políticas actuales. El mismo informe recuerda que el G20 concentra tres cuartas partes de las emisiones mundiales. La discusión sobre quién emite y quién paga promete ocupar un lugar central en la negociación de Antalya.


Fecha de Publicación: 29/10/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: EcoNews, Oxfam Internacional, Oxfam Aotearoa, Oxfam Intermón, Instituto de Medio Ambiente de Estocolmo (SEI), Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)

Documentos y descargas oficiales:
- Disaster Divide: How climate chaos deepens inequality and enriches the few, informe completo (Oxfam Internacional), en inglés 
- Ficha oficial del informe en la biblioteca de Oxfam, DOI 10.21201/2026.000154 (Oxfam Internacional), que indica versiones en español, inglés, francés, portugués y árabe: 

La UE ya planifica para un mundo tres grados más caliente

 


Bruselas propone preparar a la Unión Europea para un calentamiento de tres grados en 2100

La Comisión Europea presentó un nuevo marco de resiliencia climática que obliga a los Estados a evaluar riesgos con escenarios de fuerte calentamiento, aunque sin fondos adicionales ni medidas de adaptación vinculantes.

La Comisión Europea quiere que los países de la Unión Europea incorporen de forma sistemática los riesgos climáticos a sus decisiones políticas y económicas, con un escenario de calentamiento global de tres grados para fines de siglo como referencia. Ese es el eje del nuevo marco europeo de resiliencia climática que el Ejecutivo comunitario presentó el martes 27 de octubre. El paquete incluye una propuesta de ley y una comunicación para anticiparse a los efectos del cambio climático sobre las infraestructuras, las inversiones y los distintos sectores económicos.
“Europa no está suficientemente preparada”, afirmó Teresa Ribera, vicepresidenta de la Comisión responsable de una Transición Limpia, Justa y Competitiva. Según Ribera, es responsabilidad de las autoridades minimizar los costos y el sufrimiento que eso implica. La propuesta busca instaurar una cultura de prevención, para pasar de reaccionar ante las catástrofes a prepararse para ellas.

Tres grados como referencia
La futura Ley Europea de Resiliencia Climática fija una trayectoria común para evaluar riesgos: 1,5 °C sobre los niveles preindustriales en 2030, 2 °C en 2050 y 3 °C en 2100. Bruselas también trabaja con escenarios en los que Europa podría calentarse hasta cinco grados. Desde el Ejecutivo aclaran que prepararse para esa realidad no implica renunciar a los objetivos de reducción de emisiones, sino complementarlos con medidas para afrontar sus consecuencias. Sobre los escenarios de mayor calentamiento, el comisario de Clima, Wopke Hoekstra, dijo: “Sería imprudente no tenerlos en cuenta”.
La referencia no está lejos de las proyecciones globales. Según el Informe sobre la Brecha de Emisiones 2026 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, publicado el 21 de octubre, las políticas actuales podrían llevar a un calentamiento de 2,8 °C en este siglo.

Qué propone Bruselas
La idea es que la evaluación de riesgos se incorpore a decisiones como las licitaciones públicas, la planificación de infraestructuras y las inversiones. También se busca integrar el análisis de la resiliencia climática en el Semestre Europeo, el mecanismo de coordinación de las políticas económicas del bloque. Los Veintisiete deberán presentar planes estratégicos nacionales de resiliencia antes del 31 de diciembre de 2030 y designar a las autoridades responsables de gestionar los riesgos en cada área.
El paquete prevé además:
- una Alianza de Seguros Climáticos para ampliar la cobertura frente a desastres;
- un plan europeo contra las olas de calor;
- una iniciativa sobre el agua;
- la identificación de cien territorios especialmente vulnerables.
Varias de esas medidas, sin embargo, quedaron para más adelante. El miércoles se lanzó el Visor Europeo del Clima, una herramienta digital que permite visualizar los riesgos en distintos escenarios y territorios.

El costo de no adaptarse
Entre 2022 y 2025, las pérdidas económicas directas por fenómenos meteorológicos y climáticos extremos alcanzaron unos 200.000 millones de euros en la UE, unos 50.000 millones por año. En la década de 1980, la media anual era de 8.600 millones. Según estimaciones conservadoras de la Comisión, el calor provocó pérdidas equivalentes al 0,17% del producto bruto del bloque entre abril y septiembre de este año. Además, solo una cuarta parte de los daños climáticos está asegurada.
La Comisión calcula que adaptar la economía europea requerirá unos 70.000 millones de euros anuales, pero que esas inversiones pueden generar retornos de entre dos y diez veces su valor en pérdidas evitadas. Bruselas apunta, además, a captar parte del mercado mundial de tecnologías de adaptación, que podría alcanzar 3,5 billones de euros en 2050. El paquete no contará con financiamiento adicional específico: los recursos se incluirán en la propuesta de presupuesto plurianual 2028-2034, todavía en negociación.

Críticas por falta de exigencias
La iniciativa llega en un momento delicado, marcado por el retroceso de algunas políticas ambientales y las presiones para reducir cargas administrativas a las empresas. El marco no impone medidas de adaptación obligatorias a los Estados ni a las autoridades locales, y por eso recibió reacciones dispares. El eurodiputado Kai Tegethoff, cercano a los Verdes, advirtió sobre el riesgo de un marco que muestre cuán expuestos están los europeos sin comprometerlos a nada, y reclamó metas vinculantes. Desde el Partido Popular Europeo, Peter Liese advirtió que “los planes por sí solos no protegen a las personas” y pidió diseñarlos con pragmatismo. La red de organizaciones CAN Europe, en cambio, celebró la propuesta.
El paquete deberá negociarse ahora con los Estados miembros y el Parlamento Europeo.


Fecha de Publicación: 29/10/2026
País/Región: Unión Europea 
Fuentes Consultadas: Agencia EFE Verde, EU Reporter, IBTimes UK, Agence Europe, Comisión Europea

La COP17 de biodiversidad entra en su recta final

 


COP17 en Ereván: promesas de dinero y metas pendientes en la semana decisiva de la biodiversidad

La cumbre de la ONU sobre diversidad biológica suma compromisos por más de 1.800 millones de dólares, mientras los países discuten en Armenia quién financia la protección de la naturaleza y cómo recuperar el atraso en las metas para 2030.

La cumbre de biodiversidad de las Naciones Unidas entra en su recta final en Ereván, Armenia. La 17.ª Conferencia de las Partes (COP17) del Convenio sobre la Diversidad Biológica sesiona del 19 al 30 de octubre. Inició su segunda semana con más de 1.800 millones de dólares en compromisos anunciados por gobiernos, fundaciones e inversores, pero con las discusiones de fondo sobre financiamiento todavía abiertas.
Se trata de la primera revisión global del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal. Ese acuerdo, aprobado en 2022, fija 23 metas para 2030, entre ellas proteger el 30% de las tierras y los mares y movilizar 200.000 millones de dólares anuales para la naturaleza.

Promesas de dinero
Según la Secretaría del Convenio, entre los anuncios se destaca la Alianza para la Recuperación de Especies. A través de ella, nueve fundaciones filantrópicas comprometieron 500 millones de dólares hasta 2030, 100 millones de ellos aportados por el Bezos Earth Fund. El Fondo del Marco Mundial de Biodiversidad recibió además unos 60 millones de dólares en nuevas promesas de seis contribuyentes y ya tiene más de 362 millones programados en 87 países. A eso se suman unos 800 millones de dólares en bonos de biodiversidad respaldados por el Banco Asiático de Desarrollo.
Por otra parte, más de 130 empresas e instituciones financieras apoyaron acelerar la reforma de los incentivos dañinos para la naturaleza. La propia Secretaría advierte que los flujos financieros que perjudican a la biodiversidad superan en una proporción de 30 a 1 al gasto en restauración. “La pérdida de biodiversidad no es solo un problema ambiental. Es un problema económico”, sostuvo Inger Andersen, directora ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

Ministros en Ereván
Este martes comenzó el segmento de alto nivel, con paneles sobre políticas de conservación y financiamiento. Reúne a unos 150 participantes de alto rango de los países y unos 50 de organismos internacionales. Durante la jornada se anunció la creación de un centro tecnológico para la biodiversidad. El viceministro de Relaciones Exteriores de Armenia, Robert Abisoghomonyan, explicó que los países deben presentar informes sobre sus compromisos, lo que exige una recolección masiva de datos. “Hay que usar tecnologías modernas e inteligencia artificial para recolectar datos”, afirmó.
Hasta ahora, la cumbre aprobó cuatro decisiones de la COP, sobre especies exóticas invasoras, género, educación y gestión del conocimiento. También salieron ocho decisiones del Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología y dos del Protocolo de Nagoya sobre acceso a los recursos genéticos.

Los temas pendientes
Quedan por resolver los puntos más sensibles. El primero es quién aporta al financiamiento de la biodiversidad, cuánto y por qué mecanismos. También siguen abiertas las contribuciones de los usuarios comerciales de la información genética digital al Fondo Cali y la creación de un órgano permanente para pueblos indígenas y comunidades locales. Falta definir, además, la llamada Hoja de Ruta de Ereván, un paquete de decisiones para acelerar el cumplimiento de las metas que deberá resolverse el 30 de octubre.

La mirada del Sur
Los países latinoamericanos tienen un papel activo en la negociación. Según el Boletín de Negociaciones de la Tierra del Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible, la Argentina respaldó una estrategia posterior a 2030. También planteó que los beneficios del Fondo Cali no deben depender de la buena voluntad de las empresas privadas y pidió mejorar la metodología de distribución antes de aplicar indicadores. Además, se opuso a algunos elementos vinculados a la plataforma científica IPBES y remarcó el carácter voluntario del plan de acción sobre biodiversidad y salud. Jamaica, en nombre del grupo latinoamericano y caribeño, reclamó atender las barreras estructurales para cumplir el marco y la meta de movilizar 200.000 millones de dólares anuales.
Colombia lanzó junto con Armenia una coalición para recuperar especies amenazadas. México, por su parte, presentó sus avances en el financiamiento de áreas naturales protegidas, con un fondo que hoy garantiza la conservación a largo plazo de 99 de ellas. “Las agendas de cambio climático y biodiversidad deben avanzar de la mano”, señaló Kristin Lang, directora regional del Fondo Verde para el Clima para América Latina y el Caribe.
El cierre del viernes dirá si las promesas de esta semana se convierten en compromisos capaces de revertir el atraso en las metas para 2030.


Fecha de Publicación
: 29/10/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Agencia aArmenPress, Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica, Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible (IISD), Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza

El CO2 en la atmósfera alcanzó un récord de 426,8 ppm en 2025

 


Los gases de efecto invernadero marcaron un nuevo récord y la OMM prevé otra suba en 2026

El Boletín sobre los Gases de Efecto Invernadero de la Organización Meteorológica Mundial registró en 2025 concentraciones récord de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso, y advirtió que un nuevo episodio de El Niño podría acelerar el aumento en 2026.

La atmósfera nunca había acumulado tanto dióxido de carbono desde que existen mediciones. Según el Boletín sobre los Gases de Efecto Invernadero que la Organización Meteorológica Mundial (OMM) presentó el 27 de octubre de 2026, la concentración media mundial de dióxido de carbono (CO₂) llegó en 2025 a un récord de 426,8 partes por millón. El metano y el óxido nitroso, que le siguen en importancia entre los gases de efecto invernadero de larga duración, también marcaron máximos históricos.
El informe es la vigésima segunda edición de una publicación anual y salió a menos de dos semanas de la COP31, la conferencia climática de la ONU que se celebrará en Antalya, Turquía. Ko Barrett, secretaria general adjunta de la OMM, lo resumió así: “Otro año más se ha batido un récord”. Según explicó, estos gases retienen una cantidad de calor sin precedentes en la atmósfera, lo que intensifica los fenómenos meteorológicos extremos y agrava los riesgos para las economías y las sociedades.

Qué mide el boletín
Los inventarios de emisiones estiman cuántos gases liberan cada año las actividades humanas. El boletín de la OMM, en cambio, informa cuánto de esos gases queda efectivamente en el aire. Se basa en las mediciones de la red de Vigilancia de la Atmósfera Global, un sistema de estaciones repartidas por todo el planeta que registra de forma continua la composición de la atmósfera.
La diferencia importa. Cada año, aproximadamente la mitad del CO₂ emitido queda en la atmósfera. El resto lo absorben los océanos y los ecosistemas terrestres, como los bosques y los suelos, que funcionan como sumideros de carbono. Por eso, las concentraciones reflejan a la vez el ritmo de las emisiones y la capacidad del planeta para capturarlas. Las unidades también necesitan una aclaración: 426,8 partes por millón significa que, de cada millón de moléculas de aire seco, casi 427 son de dióxido de carbono.
Las cifras del boletín son promedios globales calculados con toda la red, así que pueden diferir un poco de las que publican estaciones individuales u otras compilaciones científicas. Por ejemplo, el informe 10 New Insights in Climate Science 2026/2027, presentado el 6 de octubre por un consorcio científico internacional, citó para 2025 una concentración media anual de unas 425,6 partes por millón, con otros conjuntos de datos. Esas diferencias de alrededor de una parte por millón se deben a la cobertura de las estaciones y a los métodos de cálculo, y no cambian la conclusión central: la concentración sigue subiendo año tras año. La OMM es la agencia de la ONU que coordina estas observaciones, y su boletín es la referencia oficial que usan los gobiernos en las negociaciones climáticas.

Tres gases en máximos históricos
El nivel de CO₂ de 2025 equivale al 153 % del valor preindustrial, que se toma en 1750, antes de la Revolución Industrial. Dicho de otro modo, hoy la atmósfera tiene un 53 % más de dióxido de carbono que entonces. Un año antes, el boletín anterior había informado una concentración de 423,9 partes por millón para 2024.
El metano llegó a 1.948 partes por mil millones, el 267 % del nivel preindustrial: su concentración casi se triplicó. Este gas sale de la ganadería, los arrozales, los vertederos, los humedales y las fugas en la extracción de combustibles fósiles. Permanece menos tiempo en la atmósfera que el CO₂, pero a corto plazo calienta mucho más. El óxido nitroso, asociado sobre todo al uso de fertilizantes nitrogenados, llegó a 339,1 partes por mil millones, el 126 % del valor de 1750.
En conjunto, el dióxido de carbono aporta alrededor del 66 % del efecto de calentamiento de los gases de efecto invernadero de larga duración, y el metano, cerca del 16 %.

Un ritmo de aumento que no cede
En 2025, la concentración de CO₂ subió 2,8 partes por millón. Es más que el promedio de la década 2011-2020, de 2,4 partes por millón, y más del triple del aumento anual de la década de 1960, de 0,8 partes por millón. El ritmo no solo no se detiene: hoy es mucho más rápido que hace sesenta años.
Aun así, el aumento fue menor que el de 2023-2024, de 3,6 partes por millón, el mayor desde que empezaron las mediciones modernas en 1957. Oksana Tarasova, oficial científica superior de la OMM, explicó que la diferencia se debe a dos cosas que ocurrieron en 2025: los sumideros terrestres de carbono se recuperaron y bajaron las emisiones por incendios. Ambas cosas siguieron al intenso episodio de El Niño de 2023 y 2024. El Niño es un calentamiento periódico del Pacífico tropical que provoca sequías e incendios en distintas regiones y reduce la capacidad de la vegetación para absorber carbono.
La moderación, sin embargo, sería transitoria. La OMM prevé un nuevo aumento de las concentraciones en 2026, por la quema de combustibles fósiles y por la llegada de otro episodio intenso de El Niño, que volvería a afectar a los sumideros terrestres. La advertencia coincide con la de la Evaluación de la Declaración sobre los Bosques 2026, publicada el 13 de octubre, que alertó sobre un posible aumento de la degradación de bosques tropicales por incendios si se confirman las proyecciones de El Niño.

Dos gases bajo la lupa
Además de los tres gases principales, el boletín de este año puso el foco en dos compuestos vinculados con la transición energética. El primero es el hexafluoruro de azufre, un gas sintético que se usa como aislante en los equipos de transmisión y distribución de electricidad. Su uso creció en las últimas tres décadas con la electrificación de la economía. Según la OMM, su concentración aumentó un 24 % respecto de 1995, con una suba “sin precedentes” en 2025.
Su concentración se mide en partes por billón, cantidades mucho menores que las del CO₂, pero el problema es cuánto dura. Permanece en la atmósfera más de 1.000 años. Además, su potencial de calentamiento global a 100 años es 24.300 veces mayor que el del CO₂; ese indicador compara el efecto de un gas con el del dióxido de carbono en ese período. Para la OMM, es un ejemplo de la acumulación prácticamente irreversible de gases que salen de procesos industriales.
El segundo es el hidrógeno molecular, cuya concentración creció un 5,3 % entre 2010 y 2024. No es un gas de efecto invernadero, pero influye en la química de la atmósfera. Reacciona con los mismos compuestos que eliminan el metano del aire, así que prolonga la vida del metano y produce un calentamiento indirecto. Seguirlo importa cada vez más, porque se lo promueve como vector energético para almacenar energía y descarbonizar sectores difíciles, como la industria pesada.
Barrett aclaró que la transición energética es esencial y bienvenida, pero que debe hacerse de forma inteligente y apoyada en observaciones ambientales.

Un legado de siglos
La preocupación de fondo es lo que dura el dióxido de carbono: su influencia en el clima se prolonga durante décadas e incluso siglos. Eso significa que el calor ya atrapado seguirá afectando el clima aunque las emisiones bajen de forma drástica. Según la OMM, los últimos once años fueron los once más cálidos registrados, y todo indica que la tendencia va a continuar.
El boletín se suma a varios diagnósticos que coinciden en las semanas previas a Antalya. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) publicó el 21 de octubre el Informe sobre la Brecha de Emisiones 2026. Según ese informe, las emisiones globales de 2025 se mantuvieron prácticamente en el récord de 2024 y, con las políticas actuales, el planeta va hacia un calentamiento de 2,8 °C. Mientras las emisiones no empiecen a caer de forma sostenida, las concentraciones van a seguir subiendo, porque cada tonelada nueva se suma a las anteriores. Como advierte la OMM, el récord de 2025 probablemente se supere en 2026.


Fecha de Publicación: 28/10/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: EcoNews, EFE Verde, CBS News, Organización Meteorológica Mundial (OMM), Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), Future Earth / The Earth League / WCRP, Forest Declaration Assessment Partners

Documentos y descargas oficiales:
- WMO Greenhouse Gas Bulletin No. 22 (OMM, octubre de 2026), boletín con los datos de 2025, en inglés
- WMO Greenhouse Gas Bulletin No. 21 (OMM, 15 de octubre de 2025), boletín anterior con los datos de 2024, en inglés

Ambientalistas celebran la reelección de Lula en Brasil

 


Ambientalistas celebran la reelección de Lula y piden avanzar hacia la deforestación cero

Lula obtuvo un cuarto mandato con la tala amazónica en mínimos históricos, y las organizaciones ambientales le reclaman acelerar la meta de deforestación cero frente a un Congreso más hostil.

Luiz Inácio Lula da Silva fue reelegido presidente de Brasil por cuarta vez. Los ambientalistas del país celebraron el resultado, aunque pidieron avanzar hacia la eliminación total de la deforestación. En la segunda vuelta del domingo 25 de octubre, Lula se impuso a Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, por unos 4,4 millones de votos, con alrededor del 52% frente al 48%. El triunfo llega en un año en que la tala de la Amazonia brasileña cayó a su nivel más bajo desde que comenzó el monitoreo satelital, en 1988.
Según datos parciales del sistema PRODES del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE), entre agosto de 2025 y julio de 2026 se deforestaron 3.335 kilómetros cuadrados de selva. Es un 41,8% menos que en el período anterior. En su discurso tras la victoria, Lula destacó que es la primera vez que el país logra reducir la deforestación durante cuatro años consecutivos. También se comprometió a continuar esa lucha en la Amazonia, la principal fuente de emisiones contaminantes de Brasil.

Dos gobiernos, dos curvas
Según un análisis de Greenpeace Brasil basado en los datos del INPE, durante el gobierno de Jair Bolsonaro, entre 2019 y 2022, se deforestaron 45.612 kilómetros cuadrados, con un pico de 13.038 en 2021. En el actual mandato de Lula, el acumulado fue de 24.648 kilómetros cuadrados, casi un 46% menos. La tasa anual bajó de 9.064 kilómetros cuadrados en 2023 a los 3.335 actuales.
El Gobierno logró ese resultado con un endurecimiento de las penas por delitos ambientales, una mayor fiscalización y la creación de nuevos parques y tierras indígenas. Lo hizo en el marco del reactivado Plan de Acción para la Prevención y el Control de la Deforestación en la Amazonia Legal (PPCDAm), que refuerza el monitoreo satelital de la tala ilegal. Brasil impulsó además el Fondo Bosques Tropicales para Siempre, un mecanismo que paga a los países por conservar sus selvas.

Lo que piden las organizaciones
En un comunicado, Greenpeace sostuvo que ganó la opción por un país soberano, que ahora podrá seguir el camino hacia la meta de deforestación cero en 2030. Ese es uno de los compromisos de Lula desde el inicio de su mandato. La organización anticipó que seguirá presionando por avances concretos en política ambiental y por una transición energética justa. Glenn Hurowitz, de la organización Mighty Earth, fue más allá: «La reelección de Lula es un alivio muy necesario para la selva tropical», afirmó. Aun así, advirtió que el fondo para los bosques todavía necesita más capital.
WWF-Brasil consideró que el resultado da un nuevo impulso y abre una oportunidad para fortalecer las políticas públicas. Pero advirtió que la agenda verde enfrentará «desafíos aún mayores» ante un Congreso donde la derecha se fortaleció. Según la organización, la próxima legislatura tiende a ampliar la influencia de los sectores que buscan flexibilizar las reglas de protección de la naturaleza. Por eso reclamó movilización de la sociedad civil y una estrategia política consistente.

Un Congreso adverso
A partir de febrero de 2027, el Partido Liberal de Bolsonaro tendrá 121 de las 513 bancas de la Cámara de Diputados y 28 de los 81 escaños del Senado. La federación del Partido de los Trabajadores contará con 88 diputados. En los últimos cuatro años, el Parlamento ya aprobó normas muy criticadas por las ONG. Entre ellas están la nueva ley general de licenciamiento ambiental, que redujo los requisitos para obtener autorizaciones, y el marco temporal para las tierras indígenas, ambas sancionadas tras la anulación de vetos presidenciales. «Pondremos todo en riesgo si volvemos a tener un gobierno antiambiental», había advertido antes de la votación Cristiane Mazzetti, coordinadora de la campaña Deforestación Cero de Greenpeace Brasil.

Un resultado impugnado
El ambiente fue uno de los temas menos discutidos de una campaña centrada en la seguridad, el costo de vida y el gasto público. Flávio Bolsonaro, apoyado por buena parte del sector agrícola, había planteado revisar las competencias de los organismos de conservación y había criticado las trabas ambientales. Tras la elección, no reconoció la derrota. Cuestionó la decisión del ministro del Supremo Tribunal Federal Cristiano Zanin, que extendió la votación hasta las 19 a pedido de la campaña de Lula. «Vamos a pedir la anulación de estas elecciones», dijo. Su campaña también había pedido ampliar el horario en municipios de São Paulo, Paraná y Santa Catarina, y sus denuncias de irregularidades no fueron probadas.
Las amenazas sobre la selva persisten, con incendios, tala ilegal y sequías en un año marcado por un El Niño intenso. Para América Latina, el rumbo de la política ambiental brasileña seguirá teniendo un peso que excede las fronteras del país.


Fecha de Publicación: 28/10/2026
País/Región: Brasil
Fuentes Consultadas: Euronews, EFE Verde, InfoMoney, Greenpeace Brasil, WWF-Brasil, INPE

Vacíos legales impulsan el tráfico de reptiles y anfibios



El comercio de reptiles y anfibios como mascotas crece por vacíos legales y amenaza a especies

Un análisis publicado en Nature advierte que la escasa regulación internacional permite comercializar especies en peligro crítico, varias de ellas latinoamericanas, en un mercado global de unos 2.500 millones de dólares.

Ranas venenosas de Colombia, iguanas de Galápagos y tortugas de México en peligro crítico forman parte de una vidriera global que mueve unos 2.500 millones de dólares. Un comentario publicado en la revista Nature advierte que el comercio internacional de reptiles y anfibios como mascotas crece al amparo de vacíos legales, escasos controles y penas débiles. Lo firman especialistas de la Wildlife Conservation Society (WCS), de la organización alemana Pro Wildlife y de otras instituciones, que alertan que este comercio empuja a muchas especies hacia la extinción.
Más de la mitad de los reptiles y el 40% de los anfibios que se venden en ese mercado fueron extraídos de la naturaleza. Sin embargo, la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) solo regula el 9,5% de las especies de reptiles y el 4,2% de las de anfibios. El contraste es fuerte si se considera que, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), uno de cada cinco reptiles y dos de cada cinco anfibios están amenazados.

El caso español
Un operativo de la Guardia Civil en España ilustra cómo funciona el negocio. En septiembre, los agentes incautaron 209 reptiles en criaderos de Jérica y Sot de Ferrer, en la provincia de Castellón. Entre ellos había iguanas en peligro crítico y especies endémicas de Fiyi, y casi la mitad de los animales estaban protegidos por la CITES. También se secuestraron armas de fuego sin licencia y unos 200 cartuchos. Tres personas fueron detenidas por pertenencia a organización criminal, delitos contra la fauna, contrabando y blanqueo de capitales.
Según las autoridades, la banda capturaba reptiles silvestres en América, África y Asia y los criaba sin permisos. Luego los mezclaba con ejemplares legales en ferias europeas de comercio de fauna, aprovechando la zona gris que rodea la documentación sobre el origen de los animales.

Especies latinoamericanas en la mira
América Latina aporta varios de los casos más preocupantes. La rana venenosa de Lehmann (Oophaga lehmanni), endémica de Colombia y en peligro crítico, está amenazada por el comercio de mascotas. La rana arlequín variable (Atelopus varius), también en peligro crítico, es muy buscada por coleccionistas. Ecuador nunca exportó legalmente iguanas terrestres ni marinas de Galápagos. Aun así, existe un mercado de ejemplares supuestamente “criados en cautividad”, que procede sobre todo de Europa y África, y estas especies siguen siendo objeto de contrabando.
En México, la tortuga de lodo de Vallarta, en peligro crítico y con menos de 300 ejemplares en estado silvestre, aparece en el mercado de mascotas. Y una variedad de Anolis cuvieri, un lagarto de Puerto Rico, llegó a venderse en Alemania por 4.000 euros.

Las grietas del sistema
El principal vacío legal es que, en la mayoría de los países y en la Unión Europea, una especie protegida en su país de origen puede venderse legalmente una vez que salió de su territorio. Así, los traficantes ingresan animales protegidos a Europa, los reproducen y venden la descendencia como criada en cautividad. Lo hacen incluso en Estados Unidos, donde eluden la Ley Lacey. En la UE, además, nadie que venda o tenga fauna silvestre está obligado a demostrar su origen legal. «Las importaciones de fauna silvestre en la UE siguen siendo en gran medida una caja negra», advirtió Sandra Altherr, de Pro Wildlife.
A eso se suman datos escasos, corrupción, falta de recursos y sanciones leves. Menos de la mitad de los países prevén penas máximas de al menos cuatro años por delitos contra la fauna, y quienes son atrapados suelen pagar multas pequeñas. Incluir una especie en la CITES también es lento. Las listas se revisan en reuniones cada tres años y los cambios requieren más de dos tercios de los votos, mientras que muchas especies recién descritas entran al comercio en menos de un año.

Qué proponen
Los autores plantean prohibir la venta de fauna protegida en su país de origen, como hace la Ley Lacey. También proponen adoptar listas positivas que solo permitan como mascotas especies previamente evaluadas. Suman sistemas de registro de todo el comercio, códigos de barras genéticos y facturas digitales. Además, piden tratar los delitos contra la fauna como delitos graves dentro de los tratados de la ONU contra el crimen organizado y la corrupción.
Susan Lieberman, de la WCS, propuso avanzar por etapas: mejorar los controles en el corto plazo, cambiar las leyes en el mediano y lograr un nuevo protocolo internacional y un cambio en los hábitos de consumo en el largo. La UICN, por su parte, acordó en su Congreso Mundial de 2025 crear un grupo de trabajo para elaborar directrices sobre la regulación del comercio de mascotas.


Fecha de Publicación: 28/10/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Portal Mongabay, Revista Nature, UICN

Golfo de México: la vida marina no se recupera del derrame

 


A 16 años del derrame de BP, la fauna profunda del Golfo de México no logra recuperarse

Un estudio publicado en PNAS detectó caídas cercanas al 60% en peces, crustáceos y cefalópodos de aguas profundas tras el accidente de la Deepwater Horizon, sin señales de recuperación sostenida.

Más de dieciséis años después de la explosión de la plataforma Deepwater Horizon, la vida en las aguas profundas del Golfo de México sigue sin reponerse. Un estudio publicado en la revista PNAS comprobó que las poblaciones de peces, crustáceos y cefalópodos de la zona cayeron en promedio un 60% tras el accidente. Muchas especies todavía no recuperaron su número.
La investigación fue dirigida por Tracey Sutton, oceanógrafo biológico de la Universidad Nova Southeastern, en Florida, junto con científicos de la Universidad Internacional de Florida (FIU). Sutton describió «declives súbitos, severos y persistentes en la abundancia» de la fauna marina, sostenidos durante más de una década.

Un colapso sin precedentes
El equipo combinó más de 2.000 muestras de redes de arrastre a distintas profundidades, relevamientos acústicos con sonar y análisis genéticos. Entre 2011 y 2015, los peces disminuyeron un 63,5%. Los macrocrustáceos, entre ellos camarones y krill, bajaron un 62%, y los cefalópodos, como pulpos y calamares, un 59,7%. Dentro de esos grupos, el krill cayó un 72,8%, los peces linterna un 62,9% y los gonostomátidos, conocidos como bocas de cerda, un 69%. Según los autores, el derrumbe superó cualquier descenso registrado en aguas similares en los 60 años previos. Un relevamiento en 2023 confirmó que muchas poblaciones no lograron una recuperación sostenida.
Estas especies habitan la llamada capa de dispersión profunda, una franja de entre 180 y 1.500 metros de profundidad que abarca más del 90% del volumen del Golfo. Sus integrantes suben y bajan cientos de metros cada día. Ese movimiento funciona como una bomba biológica clave para el secuestro de carbono en el océano profundo. Los grupos que más cayeron son, además, los de mayor importancia ecológica en mar abierto.
Los investigadores descartaron cambios en la temperatura del agua, el oxígeno o la disponibilidad de alimento, ya que ninguna de esas variables acompañó el descenso. El estudio no establece una causalidad directa, pero señala al derrame y a las tareas de respuesta como la explicación más plausible. Para los autores, el Golfo entró en un estado sostenido de baja abundancia que cumple los criterios de un cambio de régimen ecológico.

El rastro del petróleo
La explosión ocurrió en abril de 2010, a unos 80 kilómetros de la costa de Luisiana. Mató a 11 personas e hirió a otras 17. Durante los 87 días que llevó sellar el pozo se liberaron unos 507 millones de litros de crudo, el mayor derrame marino de la historia. También se inyectaron cerca de 770.000 galones de dispersantes químicos junto a la boca del pozo.
Esos productos fragmentaron el petróleo en gotas más pequeñas que quedaron a mayor profundidad. Así, los hidrocarburos aromáticos policíclicos llegaron a la fauna de aguas medias y profundas. Seis años después, los científicos hallaron niveles elevados de estos compuestos en huevos de peces de profundidad y en tejidos de cefalópodos, con graves daños en la reproducción. El crudo residual, aun en dosis no letales, podría además haber alterado las señales químicas que usan peces damisela y rayas para encontrar pareja.
La mortandad masiva y el daño a huevos y larvas también redujeron la diversidad genética. En tres especies de peces linterna se detectó endogamia entre los sobrevivientes, una pérdida que los autores consideraron notable por su velocidad. «La diversidad genética es la póliza de seguro de la naturaleza», resumió Heather Bracken-Grissom, investigadora de FIU. Su colega Pedro A. Peres advirtió que incluso especies abundantes y extendidas, que no se consideraban vulnerables, pueden cambiar mucho sin que nadie lo note si no hay monitoreo.

México, sin compensaciones
Paul Takahashi, vocero de BP, aseguró que la compañía nunca olvidará a las 11 víctimas y que destinó más de 69.000 millones de dólares a la recuperación del Golfo. En 2015, la petrolera aceptó pagar 18.700 millones en multas e indemnizaciones tras las demandas del Departamento de Justicia de Estados Unidos y de cuatro estados.
Del otro lado del Golfo, el panorama es distinto. Las comunidades costeras de México no habían recibido compensación alguna hasta 2020 y siguen esperando, mientras BP niega que el petróleo haya llegado a aguas mexicanas. Los estados de Veracruz, Tamaulipas y Quintana Roo intentaron reclamar por costos de respuesta, contaminación y pérdida de turismo. Pero en 2015 la Corte Suprema de Estados Unidos se negó a revisar el fallo que les cerró el camino, que sostenía que los bienes afectados pertenecen al gobierno federal mexicano.
Para una región que comparte ese mar, el estudio deja una advertencia: los daños de un derrame en aguas profundas pueden prolongarse más allá de una década y media, y su recuperación sigue siendo incierta.


Fecha de Publicación
: 27/10/2026
País/Región: Estados Unidos - México
Fuentes Consultadas: Portal EcoNews, Portal ScienceAlert, Florida International University, Corte Suprema de Estados Unidos

La guerra con Irán deja una estela de petróleo en el golfo

 


Un nuevo derrame de petróleo cierra playas en Emiratos y agrava la crisis del golfo Pérsico

Una mancha de unos 160 kilómetros cuadrados, atribuida a un superpetrolero atacado a comienzos de octubre, llegó a la costa emiratí y se suma a la cadena de derrames que la guerra con Irán deja en uno de los mares más frágiles del planeta.

Una mancha de petróleo de unos 160 kilómetros cuadrados obligó a cerrar las playas de varios emiratos de Emiratos Árabes Unidos. Es el episodio más reciente de una crisis ambiental que se agrava en el golfo Pérsico al ritmo de la guerra que enfrenta a Estados Unidos e Israel con Irán desde fines de febrero. Ataques a buques, encallamientos y derrames se acumulan en uno de los mares más singulares y frágiles del planeta, y los científicos advierten que los daños podrían durar años.
El Ministerio de Cambio Climático y Medio Ambiente emiratí informó el viernes 23 que su sistema de monitoreo detectó un derrame de un buque petrolero que afectaba las costas de Umm Al Quwain, al norte de Dubái. Las autoridades tomaron estas medidas:
- Umm Al Quwain: cerró temporalmente todas sus playas y zonas costeras hasta que los equipos técnicos terminen las evaluaciones.
- Sharjah: cerró la playa de Al Hamriyah como medida preventiva.
- Ras Al Khaimah: cerró todas sus playas “hasta nuevo aviso”.
Además, pidieron a los pescadores que eviten las zonas afectadas.

Un buque atacado frente a la costa
El gobierno no identificó al buque. Analistas de inteligencia marítima señalaron que la fuga viene del Gem No. 2, un superpetrolero de 330 metros que fue alcanzado por un proyectil el 9 de octubre frente a la costa emiratí. El ataque provocó un incendio, que luego se apagó, y hubo que rescatar a sus 22 tripulantes. Nadie se atribuyó el ataque.
Imágenes de radar satelital de la Agencia Espacial Europea mostraban el 21 de octubre el petróleo saliendo del buque, a unos 25 kilómetros de la costa. Según Leon Moreland, investigador del Observatorio de Conflictos y Medio Ambiente, una organización con sede en el Reino Unido, la mancha cubría unos 160 kilómetros cuadrados. “Una mancha tan cerca de la costa aumenta la probabilidad de afectar playas y hábitats sensibles”, advirtió.
El ministerio aseguró que el olor a combustible que se percibe en varias ciudades no es un riesgo para la salud. Pero la preocupación va más allá: Emiratos obtiene la mayor parte de su agua potable por desalinización. Una firma de inteligencia marítima proyectó que, si la fuga no se detenía, la mancha podía llegar a las tomas de agua de las plantas desalinizadoras y a los puertos de Sharjah y Ajmán.

Una cadena de derrames
El episodio no es aislado:
- Agosto: un petrolero encalló frente a la costa sudeste de Omán y generó una mancha que llegó al litoral emiratí.
- Ese mismo mes: Irán enfrentó un derrame frente a la isla de Qeshm, cerca de una zona de reproducción de la tortuga carey, una especie amenazada.
- Octubre: un buque de carga se hundió en el estrecho de Ormuz después de un ataque que le provocó un incendio.
Un estudio de la Universidad del Sur de Florida, basado en observaciones satelitales, estimó que en marzo de 2026 la superficie cubierta por derrames en el golfo fue unas cuatro veces mayor que en el mismo mes del año anterior. Los investigadores detectaron manchas persistentes cerca de infraestructura petrolera, de buques hundidos y de embarcaciones atrapadas en el estrecho de Ormuz.

Un mar único y al límite
El golfo Pérsico es un mar joven, poco profundo y extremadamente caluroso, con mucha sal. Aun así, alberga corales capaces de resistir temperaturas que matarían a la mayoría de los arrecifes del mundo, además de extensas praderas marinas, manglares y la mayor manada de dugongos conocida. Según los científicos, la mayoría de los arrecifes tropicales enfrentaría condiciones parecidas hacia 2100.
Esos ecosistemas ya estaban bajo presión antes de la guerra por las olas de calor marinas, el desarrollo costero y la salmuera que vierten las plantas desalinizadoras. Ahora el petróleo suma una amenaza más. El crudo puede asfixiar corales y manglares, intoxicar a peces, aves y mamíferos marinos, y perjudicar a las comunidades pesqueras.
La memoria regional es elocuente. La Guerra del Golfo de 1990 y 1991 provocó uno de los peores derrames de la historia, con millones de barriles de crudo, y sus huellas todavía persisten en las costas del norte del golfo. “La remediación es lenta y costosa, y volver a la normalidad puede tardar años”, advirtió John Burt, director del Centro Árabe para el Clima y las Ciencias Ambientales de la Universidad de Nueva York en Abu Dabi.
Organizaciones ambientales y especialistas piden documentar los daños y coordinar la restauración entre los países del golfo. Mientras sigan los ataques en una de las rutas petroleras más transitadas del mundo, el riesgo de nuevos derrames seguirá latente, con consecuencias que van más allá de las fronteras y de las treguas.


Fecha de Publicación: 27/10/2026
País/Región: Oriente Medio
Fuentes Consultadas: Agencia Reuters, Portal The National, Agencia Anadolu, Agencia Bloomberg, Ministerio de Cambio Climático y Medio Ambiente de Emiratos Árabes Unidos

Una transición energética extractivista con conflictos locales

 


Renovables con lógica extractivista: un estudio analiza 15 conflictos por proyectos

Una investigación publicada en Ecological Economics revisó proyectos solares, eólicos, hidroeléctricos y geotérmicos del grupo italiano y concluye que reproducen la lógica de los fósiles a costa de los derechos de las poblaciones locales.

La urgencia de abandonar los combustibles fósiles no garantiza por sí sola una transición justa. Una investigación internacional analizó 15 conflictos sociales en torno a proyectos renovables del grupo italiano Enel. Concluyó que estos emprendimientos reproducen la lógica extractivista de los fósiles y vulneran de forma sistemática las necesidades y formas de vida de las poblaciones locales.
Los casos abarcan centrales solares, eólicas, hidroeléctricas y geotérmicas en Estados Unidos, México, Guatemala, Colombia, Chile, Brasil, la India y el Sahara Occidental. Cinco de esos ocho países y territorios están en América Latina.
El trabajo se publicó en la revista Ecological Economics. Su primera autora es Daniela Del Bene, investigadora del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universitat Autònoma de Barcelona (ICTA-UAB), y participaron especialistas de otras universidades de Barcelona y Londres. Mediante un ejercicio de contrainformación y entrevistas, el equipo examinó cada conflicto a partir de los valores y lenguajes de valoración de las comunidades afectadas.

Quién define qué es valor
Enel es una de las mayores eléctricas del mundo y accionista mayoritaria de la española Endesa. La empresa aplica el enfoque de “Creación de Valor Compartido”, que presenta como beneficioso para la empresa y para las poblaciones locales. Para los autores, ese enfoque funciona como una actualización moral de la responsabilidad social empresaria. Las corporaciones definen por su cuenta qué cuenta como valor y dejan afuera los lazos culturales con la tierra, la soberanía alimentaria, la salud y la autonomía sobre los bienes naturales. Además, se apoyan en la autoridad moral de la lucha climática para ocultar o deslegitimar los reclamos locales.
Antonio Bontempi, investigador del ICTA-UAB, señaló que el discurso de la responsabilidad corporativa cambia para acomodarse a las críticas, pero el modo de operar de las transnacionales no. «La idea de “crear valor compartido” es un ejemplo de esta contradicción», sostuvo.

Represas, parques eólicos y desiertos
El estudio organiza los impactos en cinco dimensiones: ambiental, socioeconómica, sanitaria, ontológica y política. En todos los casos aparecen daños sobre la flora y la fauna, a menudo junto a quejas por evaluaciones de impacto ambiental incompletas. En la represa colombiana El Quimbo, según las fuentes relevadas, se inundaron más de 8.000 hectáreas, en gran parte dentro de un área protegida, y más de 30.000 personas resultaron afectadas.
En la región brasileña de Cumaru, donde funcionan parques eólicos de la compañía, vecinos denunciaron enfermedades vinculadas al ruido. También relataron casos de depresión, alcoholismo, migración y suicidio, que asocian a la pérdida de la tierra y de los lazos comunitarios. El trabajo describe una situación similar en el desierto de Thar, en el estado indio de Rajastán. En el Sahara Occidental señala problemas graves por su condición de territorio no autónomo.
A esto se suman desplazamientos forzosos, compensaciones insuficientes, falta de información transparente y asimetrías de poder. Para los autores no es un daño colateral que se resuelva con una reubicación, sino una herida en la dignidad y la identidad de las comunidades.
«La transición energética es urgente, pero no puede construirse sobre el sufrimiento de comunidades», afirmó Del Bene. La investigadora consideró contradictorio abastecer a la minería con hidroelectricidad y llamarla verde cuando las comunidades fueron engañadas y desplazadas, y perdieron sus medios de vida, como ocurrió en Chile.
Roberto Cantoni, de la Universitat Ramon Llull, apuntó que el tipo de daño varía según la tecnología, pero la lógica de fondo es la misma: el vínculo de las comunidades con su territorio queda subordinado al lucro.

Un patrón global
Los autores advierten que no se trata de un caso aislado, sino de un patrón trasladable a los megaproyectos renovables de todo el mundo. En ellos, la urgencia climática sirve para acelerar obras que priorizan la rentabilidad sobre el bienestar territorial. Por eso ponen en duda la voluntad de las grandes corporaciones de cumplir con los estándares de debida diligencia y derechos humanos.
Como salida, proponen una gobernanza energética basada en valores plurales y relacionales. Plantean pasar de la consulta a un poder real de codecisión para las comunidades y hacer evaluaciones de impacto que reconozcan valores espirituales y relacionales, incluso hacia otras especies. También piden repartir los beneficios según decisiones colectivas y apoyar los sistemas energéticos comunitarios.
Para América Latina, donde están la mayoría de los países analizados, las conclusiones reabren una discusión de fondo: cómo acelerar la descarbonización sin que quienes habitan esos territorios vuelvan a quedar fuera de las decisiones.


Fecha de Publicación: 27/10/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: EFE Verde, Newswise, Universitat Autònoma de Barcelona (ICTA-UAB), Ecological Economics

COP17: una primera semana sin acuerdo en financiamiento

 


La COP17 cierra su primera semana con decisiones técnicas y el financiamiento todavía sin resolver

La cumbre de biodiversidad de Ereván aprobó sus primeros textos, pero el reparto del dinero, el Fondo de Cali y el balance global de las metas para 2030 quedan para los ministros, que llegan la semana próxima.

La COP17 de biodiversidad cerró su primera semana en Ereván, Armenia, con una serie de decisiones técnicas aprobadas. Los grandes temas siguen abiertos:
- el financiamiento;
- el reparto de beneficios por el uso de la información genética de la naturaleza;
- el alcance del primer balance global del Marco Mundial de Biodiversidad Kunming-Montreal.
Los definirán los ministros, que llegarán a la capital armenia para el segmento de alto nivel del 27 y 28 de octubre. El cierre está previsto para el viernes 30.
El punto de partida no es alentador. Según el informe de la Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica, los países no van por buen camino en 22 de las 23 metas fijadas en 2022 para detener y revertir la pérdida de naturaleza antes de 2030.

Lo que ya se aprobó
En la sesión plenaria del viernes 23, las delegaciones adoptaron las primeras decisiones:
- el Plan de Acción de Género;
- el mecanismo de intercambio de información del convenio;
- una decisión sobre comunicación y educación ambiental, enmendada a propuesta de Uruguay;
- una decisión sobre especies exóticas invasoras. Se aprobó después de eliminar una referencia a la transferencia de tecnología en “condiciones mutuamente acordadas”, que Brasil e Indonesia rechazaban;
- varios textos del Protocolo de Cartagena sobre bioseguridad.
En esa misma sesión, Ecuador y Panamá se ofrecieron como sedes de la próxima conferencia, la COP18. Así, la cumbre podría volver a América Latina después de la COP16 de Cali, en Colombia.

La pelea por el dinero
El financiamiento es el nudo de la cumbre. El marco de 2022 prevé movilizar al menos 200.000 millones de dólares anuales para la biodiversidad hacia 2030. De esa cifra, 30.000 millones deberían llegar cada año de los países desarrollados a los países en desarrollo. Según datos oficiales del convenio, entre 2020 y 2023 el financiamiento público internacional promedió apenas 4.400 millones de dólares anuales.
En los grupos de contacto, las delegaciones discuten ocho opciones para ampliar la lista de países que deben aportar, que no cambia desde hace dos décadas. Los países del Norte global sostienen que las realidades socioeconómicas cambiaron. Los del Sur insisten en que los desarrollados cumplan las obligaciones que fija el artículo 20 del convenio.
El Fondo de Cali muestra la magnitud del problema. Se creó en la COP16 para que las empresas que lucran con la información genética de la naturaleza compartan parte de sus ganancias. Su meta es reunir entre 1.000 y 10.000 millones de dólares anuales, pero al cierre de la primera semana tenía unos 10.600 dólares de cinco empresas, según WWF. Guatemala y Ecuador reclamaron que los aportes se traten como obligaciones y no como filantropía.

El papel de América Latina
Las posiciones de la región no fueron homogéneas:
- Ciencia: la Argentina se alineó con Rusia para que la cumbre apenas “tome nota” de las evaluaciones científicas de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas. Colombia, en cambio, apoyó “acogerlas”, junto con la Unión Europea y Noruega.
- Alta mar: la delegación argentina propuso, junto con Arabia Saudita, eliminar una referencia al nuevo tratado sobre la biodiversidad en alta mar. México y la Unión Europea se opusieron.
- Información genética: la Argentina sostuvo que los beneficios por su uso no deben depender de la buena voluntad privada.
- Comercio: Brasil defendió que las medidas de conservación forestal no se conviertan en restricciones encubiertas al comercio. Chocó así con la propuesta europea de alinearlas con las reglas de la Organización Mundial del Comercio.

Lo que viene
Quedan pendientes dos temas centrales. Uno es el texto del balance global, con fuertes diferencias sobre cómo aumentar la ambición de los compromisos nacionales. El otro es el funcionamiento del nuevo órgano permanente de los pueblos indígenas y las comunidades locales, creado en Cali. El lunes 26 habrá una jornada dedicada al financiamiento.
Para la segunda semana se esperan más de 70 ministros y unas 150 delegaciones de alto nivel. Armenia apuesta a cerrar la cumbre con la Hoja de Ruta de Ereván, una guía para acelerar la aplicación del marco. El viceministro de Relaciones Exteriores, Robert Abisoghomonyan, la calificó como “uno de los logros más importantes de la República de Armenia”.
Para las organizaciones ambientales, la primera semana llegó a las decisiones difíciles sin resolverlas. “El éxito se medirá, en definitiva, no por lo que se acuerde en Ereván”, advirtió Durrel Nzene Halleson, responsable de políticas de WWF en África. Para él, lo que cuenta es la aplicación concreta en los territorios.


Fecha de Publicación: 26/10/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Portal Armenpress, Portal AfricaBrief, Portal The Climate Watch, Portal Carbon Brief, Earth Negotiations Bulletin (IISD), Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica, WWF.

Cae una red que traficaba huevos de loros amenazados

 


Desarticulan en Brasil, Suiza y España una red que traficaba huevos de loros amenazados

La investigación empezó con una mujer detenida en Río de Janeiro con 24 huevos ocultos bajo la ropa y terminó con cuatro detenidos, entre ellos el presunto líder y su proveedor, arrestados en Gran Canaria.

Una mujer que intentaba subir a un avión en Río de Janeiro con 24 huevos de loros amenazados escondidos bajo la ropa fue la punta del ovillo. Un año después, las policías de Brasil, Suiza y España desarticularon la organización internacional que, según los investigadores, sacaba de Sudamérica huevos de aves silvestres para abastecer el mercado europeo. La operación dejó cuatro detenidos. Dos de ellos, arrestados en la isla de Gran Canaria, son señalados como el líder de la red y su proveedor.
La Policía Federal de Brasil llamó a la investigación Operación Nido Vacío. Empezó en octubre de 2025 en el aeropuerto internacional del Galeão, en Río de Janeiro, con la detención de una ciudadana suiza que pretendía volar a Europa con los huevos escondidos entre su ropa. Las condiciones del traslado mataron a parte de los embriones. Entre los ejemplares que sobrevivieron, los especialistas identificaron dos especies de loros nativos del sur de Brasil.

Dos loros en riesgo
Los huevos eran de dos especies:
- Loro de cara púrpura (Amazona brasiliensis): habita el litoral atlántico de los estados de São Paulo y Paraná.
- Charao (Amazona pretrei): vive sobre todo en Rio Grande do Sul y Santa Catarina.
Las dos figuran en las listas de fauna amenazada, y su reproducción depende de que los huevos queden en sus nidos: cada huevo robado es un pichón menos en la naturaleza.

Cómo operaba la red
A partir de aquella detención, la Policía Federal de Brasil identificó a los dos principales responsables de la organización: el líder y el proveedor que coordinaba las salidas ilegales desde Sudamérica. Según la investigación, el proveedor acumulaba 117 viajes sospechosos entre Brasil y Europa, con estancias de menos de tres días para evitar los controles. Los investigadores sostienen que los integrantes del grupo viajaban seguido entre Brasil y Suiza desde hacía unos 20 años.
A comienzos de octubre, la policía brasileña detectó un nuevo viaje del proveedor de Brasil a Gran Canaria, con escala en Suiza. Allí se reunió con el líder y los dos volaron juntos a España. Brasil pidió entonces cooperación urgente y emitió, a través de Interpol, dos órdenes internacionales de detención por contrabando de especies. La Policía Nacional española arrestó a ambos en la isla, una región con criaderos y parques de aves exóticas.

Ocho allanamientos en tres países
Las autoridades judiciales coordinaron ocho registros simultáneos:
- tres en Brasil, en la ciudad de Curitiba;
- tres en la localidad suiza de Weinfelden, señalada como base de operaciones;
- dos en Gran Canaria.
En las habitaciones de hotel donde se alojaban los detenidos se incautaron 30.000 euros en efectivo que, según la policía, vendrían del tráfico. También se encontraron jeringas para implantar microchips e identificadores en animales.
En una vivienda de Brasil, los agentes encontraron numerosos monos tití muertos, animales disecados y restos óseos de distintas especies protegidas.
Los dos detenidos en Gran Canaria quedaron a disposición de la Justicia española para iniciar los procesos de extradición. Están acusados de pertenencia a organización criminal y tráfico internacional de especies protegidas. En Brasil, los investigados podrían responder por tráfico de fauna silvestre, maltrato animal, contrabando y asociación criminal. Sobre la mujer que había sido detenida en Río de Janeiro pesa una notificación roja de Interpol.

Una ruta del Sur al Norte
El caso expone una ruta conocida del comercio ilegal de vida silvestre: la que saca fauna de los países megadiversos de Sudamérica para abastecer a coleccionistas y criadores de Europa. Esa misma semana, Uruguay devolvió a la Argentina 48 animales incautados en su territorio, entre ellos loros habladores y cardenales amarillos. El problema atraviesa toda la región.
Para los países de origen, la pérdida no se mide solo en ejemplares. Cada ave sacada de su ambiente debilita poblaciones que ya están amenazadas. Por eso, la cooperación policial entre continentes, que en este caso permitió seguir el rastro desde un aeropuerto brasileño hasta una isla del Atlántico, resulta indispensable frente a redes que operan sin fronteras.


Fecha de Publicación: 26/10/2026
País/Región: Brasil - Suiza - España 
Fuentes Consultadas: Agencia EFE, Agencia Europa Press, Portal Metrópoles, Portal ND+, Policía Federal de Brasil, Policía Nacional de España.

El calor mató a más de 50.000 personas en Europa en 2026

 


El calor extremo causó más de 50.000 muertes en Europa en 2026, dos tercios por el cambio climático

Dos estudios del Imperial College London y la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres estiman que el último verano fue el de mayor mortalidad por calor desde el año 2000 en las ciudades europeas.

El calor extremo del último verano europeo provocó más de 50.000 muertes en las ciudades del continente. Unas dos terceras partes no habrían ocurrido sin el cambio climático causado por la actividad humana. Así lo estiman dos estudios del Imperial College London y de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, publicados en la revista Nature Health. Según esos trabajos, la temporada de junio a agosto de 2026 fue la de mayor mortalidad por calor desde el año 2000.
La cifra estimada, 50.391 muertes, casi duplica las de los veranos de 2022 (unas 29.500) y de 2003 (unas 28.500), dos temporadas que quedaron en la memoria europea por sus olas de calor. Según los investigadores, cerca de 32.000 de esas muertes, el 65%, son atribuibles al calentamiento global de origen humano.

Cómo se hizo el cálculo
El análisis abarcó 854 áreas urbanas de 30 países: los 27 de la Unión Europea, el Reino Unido, Noruega y Suiza. En esas ciudades vive alrededor del 40% de la población de esos países. Los científicos compararon las temperaturas diarias del verano con las de un clima hipotético sin calentamiento humano. Luego combinaron ambos escenarios con relaciones ya conocidas entre temperatura y mortalidad. La diferencia entre los dos resultados representa las muertes atribuibles al cambio climático.
Son estimaciones basadas en modelos, no un recuento de certificados de defunción, donde el calor rara vez figura como causa. Los autores señalan que en el pasado sus cálculos coincidieron con las cifras que después difundieron las autoridades sanitarias nacionales.
“La relación entre temperaturas más altas y más muertes por calor está bien establecida”, afirmó Garyfallos Konstantinoudis, profesor del Instituto Grantham del Imperial College London.

Dos semanas críticas
Casi un tercio de las muertes se concentró entre el 17 de junio y el 1 de julio. En esos días, las temperaturas medias diarias superaron en más de 5 grados el promedio de 1991-2020. Europa occidental registró la mayor anomalía de la temporada, unos 2,9 grados por encima de lo normal, con días que superaron en 12 grados los valores habituales. Según el servicio europeo Copernicus, la región tuvo el verano más cálido de su historia, con una temperatura media de 21,7 grados.
Muertes estimadas en las ciudades de los países más afectados:
- Italia: más de 13.000.
- Francia: unas 7.000.
- España: 6.824, en 90 grandes poblaciones.
- Reino Unido: unas 4.500.
Las personas de 85 años o más fueron cerca de la mitad de las víctimas. Aun así, el estudio calcula unas 6.000 muertes de personas menores de 65 años.

Una tendencia que se acelera
El segundo estudio reconstruye la serie desde el año 2000 y estima más de 430.000 muertes por calor en esas mismas ciudades hasta 2025. La proporción atribuible al cambio climático creció de forma sostenida: rondaba el 40% a comienzos de siglo y superó las dos terceras partes en 2025.
Para la autora principal, Clair Barnes, investigadora del Imperial College London, los resultados son un duro recordatorio: los veranos más cálidos y extremos tienen un impacto creciente en la salud pública. Barnes advirtió además que los modelos climáticos tienden a subestimar el ritmo de calentamiento en Europa.
“Nuestras ciudades están mal adaptadas al aumento del calor”, sostuvo Pierre Masselot, epidemiólogo de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres.

Un asesino silencioso
Los especialistas describen al calor como un “asesino silencioso”. La verdadera dimensión de la mortalidad no se mide de forma directa, y los registros dispares entre países dificultan las comparaciones. En el Reino Unido, legisladores pidieron proteger a los más expuestos: las personas mayores, los enfermos y los sectores de menores ingresos.
Los investigadores coinciden en que la respuesta tiene dos caminos. Por un lado, reducir rápido las emisiones de gases de efecto invernadero y abandonar de a poco los combustibles fósiles para limitar el calentamiento. Por otro, adaptar las ciudades y los sistemas de salud a temperaturas cada vez más altas.
La advertencia va más allá de Europa. Con el verano austral por delante y un fenómeno de El Niño de fuerte intensidad en curso, los datos europeos muestran que el calor extremo ya no es solo un problema climático: es una emergencia sanitaria que exige preparación.


Fecha de Publicación: 26/10/2026
País/Región: Europa 
Fuentes Consultadas: Portal Meteored, Portal Forbes, Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres (LSHTM), Imperial College London, Copernicus.

Arrecifes de coral, al borde del colapso global

 


El 96% de los arrecifes de coral del mundo enfrenta un riesgo crítico de colapso antes de 2075

La primera evaluación global de la UICN sobre los ecosistemas de arrecifes clasifica en peligro crítico a casi todos los del planeta, incluidos los del Caribe, Brasil y el Pacífico latinoamericano, por el calentamiento de los océanos.

El 96% de los ecosistemas de arrecifes de coral de aguas cálidas y poco profundas del planeta enfrenta un riesgo extremadamente alto de colapso para 2075. La causa principal es el calentamiento de los océanos provocado por el cambio climático. Así lo advierte la primera evaluación global de estos ecosistemas en la Lista Roja de Ecosistemas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). El informe se presentó este jueves 22, durante la COP17 de biodiversidad que se desarrolla en Ereván, Armenia.
El estudio analizó 127 ecorregiones tropicales y subtropicales, que suman 188.362 kilómetros cuadrados de arrecifes en más de 80 países y territorios. De ellas, 122 quedaron en peligro crítico, la categoría de mayor riesgo, y abarcan el 99,8% de la superficie evaluada. Otras cuatro no tienen datos suficientes. La restante, la de las islas Galápagos occidentales, figura como colapsada desde el episodio de El Niño de 1982 y 1983.

Un trabajo de 250 especialistas
En la evaluación trabajaron más de 250 expertos, organizados en diez equipos regionales. La coordinaron la UICN, la Universidad de Melbourne y la organización CORDIO África Oriental, junto con las redes regionales de monitoreo de arrecifes.
Para proyectar el riesgo, los científicos usaron el escenario intermedio del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, que prevé un calentamiento global de 2,7 grados a fines de siglo. La diferencia es contundente. Si solo se tuvieran en cuenta los cambios observados en los últimos 50 años, el 24% de las ecorregiones estaría en peligro crítico. Con las proyecciones de calor, la cifra sube al 96%.
“El calentamiento del océano supera ya cualquier cosa en su historia”, advirtió Marcos Valderrábano, responsable del programa de la Lista Roja de Ecosistemas de la UICN. Se refería a las olas de calor que provocan blanqueamientos masivos.

América Latina, en la zona roja
Entre los sistemas en peligro crítico figuran algunos de los más extensos y biodiversos del planeta: la Gran Barrera de Coral australiana, el Triángulo de Coral del Pacífico occidental, el Sistema Arrecifal Mesoamericano y los arrecifes del Mar Rojo.
El impacto en la región es directo:
- Caribe: las diez ecorregiones quedaron en peligro crítico.
- Pacífico tropical oriental: nueve de diez están en esa categoría, y la restante, Galápagos occidental, ya colapsó.
- Brasil: cinco de las ocho ecorregiones evaluadas están en peligro crítico y las otras tres no tienen datos suficientes. La UICN menciona parte del norte brasileño entre las zonas donde es prioritario completar la información.

Qué significa el colapso
Un arrecife colapsa cuando pierde las características que lo definen. Desaparecen casi por completo los corales duros que forman su estructura, y pasan a dominar las algas, los escombros y las esponjas. Eso altera las redes alimentarias y reduce la capacidad del arrecife de sostener la vida marina.
Además del calor, la sobrepesca afecta al 63% de los ecosistemas evaluados. Entre las especies más afectadas están los peces loro, que controlan las algas, y los meros. El desarrollo costero, la contaminación y el turismo excesivo completan la lista de presiones. Las consecuencias alcanzan a la pesca, al turismo y a la seguridad de las comunidades costeras que dependen de estos ecosistemas.

Todavía hay margen
La UICN aclara que estar en peligro crítico no significa estar colapsado: la mayoría de los arrecifes todavía conserva coral vivo y sigue funcionando. “Esto debe ser una llamada de atención en lugar de un motivo de desesperación”, afirmó Mishal Gudka, director de Investigación de CORDIO África Oriental y responsable científico del estudio.
El organismo hace estas recomendaciones:
- Reducir de forma ambiciosa las emisiones de gases de efecto invernadero, idealmente para mantener el calentamiento cerca de 1,5 grados.
- Proteger los arrecifes que mejor resisten, como los del norte del Mar Rojo, Papúa Nueva Guinea y Bermudas.
- Recuperar las poblaciones de peces clave.
- Reducir la contaminación de origen terrestre.
“No es demasiado tarde para dar a los arrecifes una oportunidad de recuperarse”, sostuvo la directora general de la UICN, la costarricense Grethel Aguilar.
El informe llega una semana después de otra evaluación de la UICN, publicada en la revista Nature, según la cual el 44% de las especies de corales que forman arrecifes está amenazado. También llega un día después de que la ONU advirtiera que, con los compromisos actuales, el mundo va camino a un calentamiento de 2,6 grados en este siglo.


Fecha de Publicación: 24/10/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Agencia EFE, Portal Gulf News (AFP), Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), CORDIO África Oriental.

Blog del Foro Ambiental Córdoba

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