Buscan proteger 2.000 km de ríos para la fauna sudamericana

 


Un proyecto busca proteger más de 2.000 kilómetros de río para que la fauna nativa vuelva a recorrer Sudamérica

Cuatro organizaciones conservacionistas de Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay lanzaron Ríos del Yaguareté, una iniciativa inspirada en los movimientos de ese felino que busca proteger y monitorear 2.050 kilómetros de ríos de la cuenca del Paraná para convertirla en un gran corredor de biodiversidad sudamericano.

El primer impulso conservacionista del matrimonio de empresarios estadounidenses formado por Doug y Kris Tompkins, en los años noventa, fue proteger los paisajes que los habían cautivado: en 1991, Doug compró una porción de bosque en el sur de Chile para convertirla en parque nacional y salvar alerces milenarios. Con el tiempo notaron que conservar la belleza de esos lugares no alcanzaba, e impulsaron proyectos para restaurar la biodiversidad perdida. A través de la fundación Rewilding lograron, por ejemplo, reinsertar al yaguareté en zonas de Argentina donde se había extinguido siete décadas atrás. Pero los animales reintroducidos circulaban más allá de los entornos protegidos, lo que hizo necesario acompañar también sus recorridos y proteger sus corredores naturales, sin importar qué fronteras cruzaran.

Un corredor de 2.050 kilómetros
Con ese espíritu nació Ríos del Yaguareté (Jaguar Rivers), una iniciativa conjunta de cuatro organizaciones no gubernamentales de Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay que busca restaurar la conectividad a lo largo de la cuenca del río Paraná, que se extiende por unos 2,5 millones de kilómetros cuadrados, una superficie equivalente a la del mar Mediterráneo. El proyecto abarca 2.050 kilómetros de ríos que serán protegidos y monitoreados, desde el Alto Pantanal, en Brasil, hasta los Esteros del Iberá, en Argentina. "Un pedacito de tierra, que es un parque nacional, no alcanza. Yo he visto extinguirse especies en un parque nacional. Tenemos que pensar un diseño más amplio", explicó Sofía Heinonen, CEO de Rewilding Argentina, durante el evento de lanzamiento realizado en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires.

Arcas, corredores y liderazgos locales
Para proteger y restaurar los sistemas fluviales, el proyecto propone crear al menos un "arca" en cada ecosistema: un espacio que contiene toda la biodiversidad posible de esa región y que funciona como fuente desde donde la fauna puede dispersarse hacia nuevos territorios. La estrategia contempla además promover economías locales que puedan coexistir con la naturaleza, como el turismo sustentable, e integra a empresas y propietarios privados de campos dispuestos a aportar refugios intermedios que conecten esas arcas entre sí. El último pilar del diseño consiste en construir y fortalecer liderazgos y esquemas de gobernanza local, un referente para cada arca. "Sentimos una inmensa urgencia por salvar lo que vinimos trabajando durante 25 años, que no se puede sostener si no levantamos la mirada al norte, al camino del agua", remarcó Heinonen, y agregó: "hasta ahora habíamos tenido una visión de ecosistemas, pero ahora vemos que los ríos son los que realmente los conectan, son las arterias de los ecosistemas". Junto a ella participaron representantes de las otras tres organizaciones aliadas: Onçafari, de Brasil; Fundación Moisés Bertoni, de Paraguay; y Nativa, de Bolivia.

Seis ecorregiones y un diagnóstico crítico
Los principales ríos que integran la cuenca del Paraná y que forman parte del proyecto son el Paraná, el Iguazú, el Bermejo, el Pilcomayo y el Paraguay, un mosaico donde convergen seis ecorregiones: mata atlántica, yungas, chiquitanía, bosque chaqueño, pantanal y cerrado. La iniciativa parte de un diagnóstico de tres frentes críticos: la deforestación que hace desaparecer los bosques, el desplome de la fauna silvestre -las poblaciones de vertebrados en América Latina cayeron un 94% desde 1970, la mayor caída de biodiversidad registrada en el mundo, según las organizaciones impulsoras- y ríos asediados por el uso no regulado del agua, la contaminación y las represas que alteran el régimen de crecidas y la conectividad de los ecosistemas.

De Nueva York a Buenos Aires
Antes de su presentación en Buenos Aires, la iniciativa ya había sido lanzada en Nueva York, Londres, Ámsterdam y Curitiba, y próximamente tendrá su presentación en ciudades de Bolivia y Paraguay. Se anticipó además que pronto comenzará a monitorearse de forma permanente el corredor de ríos con cuatro embarcaciones donadas por la marca Rolex. El objetivo a largo plazo es que los animales puedan moverse libremente entre ecosistemas -que la nutria del Pantanal llegue hasta Iberá, o que el yaguareté recorra el camino inverso-, más allá de lo que las organizaciones puedan acelerar trasladando ejemplares en avioneta, con la meta de recuperar más de 20 especies nativas hoy amenazadas y lograr que esa fauna coexista de forma pacífica con las comunidades locales.
Kris Tompkins, presidenta de Tompkins Conservation, quien junto a su marido -fallecido en 2015- compró y protegió más de 810.000 hectáreas en Argentina y Chile, participó del lanzamiento y remarcó el alcance del proyecto que financia: "tengo 76 años y no voy a vivir para ver cómo todo esto se desarrolla, pero me hace muy feliz porque sé que este equipo va a tener éxito en conservar no solo la naturaleza, sino a los muy olvidados miembros de algunas de las comunidades que viven allí". Sobre el escenario, definió la magnitud de la apuesta: "esto cambia la arquitectura de los últimos 100 años de conservación".


Fecha de Publicación: 29/09/2026
País/Región: América del Sur
Fuentes Consultadas: El País (España), Infobae (Argentina), Ladera Sur, ABC Color (Paraguay)
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Detectan más de 200 sismos ocultos en el glaciar Thwaites

 


Tiembla la Antártida: detectan más de 200 sismos en el glaciar Thwaites

Un análisis de trece años de datos sísmicos reveló 362 terremotos glaciares en la Antártida Occidental que los sistemas convencionales nunca habían detectado, la mayoría concentrados en el glaciar Thwaites, conocido como el "glaciar del Juicio Final" por su papel determinante en el futuro nivel del mar.

Un investigador de la Universidad Nacional de Australia identificó 362 terremotos glaciares ocurridos entre 2010 y 2023 en la Antártida Occidental, movimientos que las redes sísmicas convencionales nunca habían llegado a detectar. El hallazgo, publicado en la revista científica Geophysical Research Letters, catalogó dos focos de actividad bien delimitados: la gran mayoría -245 eventos- se concentró sobre el frente oceánico del glaciar Thwaites, el coloso de 192.000 kilómetros cuadrados conocido como el "glaciar del Juicio Final" por su comportamiento determinante para el futuro del nivel del mar. El segundo grupo apareció cerca del vecino glaciar Pine Island, aunque en ese caso los temblores ocurrieron entre 60 y 80 kilómetros tierra adentro, un patrón que los especialistas todavía no logran explicar del todo.

Un rastro sísmico que había pasado inadvertido
Para descubrir estos eventos, el autor del estudio, el geofísico Thanh-Son Phạm, analizó trece años de datos registrados por las estaciones sísmicas instaladas directamente en el continente antártico, y desarrolló un algoritmo que tomó la "huella dactilar" de sismos glaciares ya conocidos para rastrear patrones idénticos en más de una década de archivos. A diferencia de los sismos tectónicos tradicionales, las fracturas de hielo no se producen por el roce de placas bajo la corteza terrestre: el proceso comienza cuando un iceberg alto y angosto se desprende de la pared frontal del glaciar y, al perder estabilidad, se vuelca en el océano e impacta de costado contra la masa de hielo principal. Ese choque mecánico libera ondas de energía equivalentes a una explosión de baja potencia, pero a diferencia de los sismos convencionales, estos eventos ocurren a muy baja frecuencia, lo que exige redes de monitoreo especialmente sensibles y explica por qué pasaron inadvertidos durante tanto tiempo para los sistemas globales.

Qué preocupa realmente a los científicos
Thwaites funciona como una especie de represa natural que retiene una porción masiva de la capa de hielo antártica: si colapsara por completo, el agua liberada podría elevar el nivel global del océano hasta unos tres metros en el transcurso de varios siglos. El período con mayor concentración de temblores en Thwaites ocurrió entre 2018 y 2020, una ventana que coincidió con una aceleración repentina en la velocidad con la que la lengua de hielo se desplazaba hacia el mar, según las mediciones satelitales citadas en el estudio. Según los investigadores, el contacto con corrientes marinas cálidas debilita la base sumergida del glaciar y acelera la ruptura de su frente, y sostienen que el desprendimiento masivo de hielo no depende tanto de las temperaturas del aire como de esa erosión silenciosa causada por el agua oceánica.
Es importante remarcar qué implica y qué no implica este hallazgo: no significa que haya comenzado una cadena de terremotos tectónicos bajo Thwaites, ni demuestra que su colapso sea inminente. La investigación se concentra en detectar y caracterizar señales sísmicas vinculadas al comportamiento del hielo, y sus autores plantean que contar con un registro más preciso de estos temblores puede ayudar a ajustar los modelos climáticos actuales y a entender mejor cómo interactúan el agua tibia, el lecho rocoso y las masas heladas, algo que los propios científicos consideran clave para proyectar con mayor precisión el riesgo que enfrentarán las ciudades costeras de todo el planeta.

Una diferencia clave con Groenlandia
Este tipo de actividad sísmica se estudia en el hemisferio norte desde hace más de veinte años. En Groenlandia, los terremotos glaciares responden a una pauta estacional muy marcada, impulsada por las altas temperaturas del aire durante el verano boreal. El nuevo estudio demostró que en la Antártida el fenómeno obedece a mecanismos distintos: las variaciones térmicas de la atmósfera no alteraron la frecuencia de los sismos registrados, lo que refuerza la hipótesis de que el verdadero motor de la desestabilización antártica es el océano, y no el aire.


Fecha de Publicación: 29/09/2026
País/Región: Antártida
Fuentes Consultadas: Portal MeteoRed, Revista Geophysical Research Letters

Colombia reactiva el fracking y los contratos de hidrocarburos

 


Colombia reactiva la exploración de hidrocarburos y reabre la puerta al fracking

El presidente Abelardo de la Espriella anunció la reactivación plena de la exploración de petróleo y gas, incluido el fracking. Ecopetrol, Drummond y GeoPark ya se perfilan para la primera perforación, aunque ninguna tiene todavía las licencias necesarias y el debate ambiental sigue abierto.

El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció que su Gobierno reactivará "plenamente" la exploración de petróleo y gas, la firma de nuevos contratos y el uso del fracking, la fractura hidráulica para extraer hidrocarburos de formaciones rocosas. Lo dijo durante la posesión de Joaquín Gutiérrez como presidente de Ecopetrol, en Santa Marta. El giro busca reforzar la autonomía energética: al cierre de 2025, Ecopetrol tenía 1.944 millones de barriles equivalentes de reservas probadas, con una vida media de 7,8 años, y apenas 6,3 años en gas.

Un giro respecto del gobierno anterior
De la Espriella ratificó su promesa de campaña: reabrir el camino de la exploración y los nuevos contratos, incluido el fracking, "con absolutamente todos los criterios de responsabilidad ambiental". Cuestionó que durante el gobierno de Gustavo Petro, entre 2022 y 2026, se redujeran los contratos de exploración para priorizar la transición energética, y pidió "dejar la histeria ambiental" en el debate. Gutiérrez, administrador de empresas y exgerente de su campaña, asume sin experiencia previa en hidrocarburos. Prometió una compañía más austera y descentralizada, con una sede alterna en Barranquilla, y mantener activos los proyectos convencionales, los no convencionales y la exploración costa afuera, entre ellos los hallazgos de gas Sirius, frente a Santa Marta.

Quiénes van por el primer pozo
Tres empresas aparecen ligadas a la nueva etapa, en situaciones muy distintas. Ecopetrol es la que tiene el antecedente más avanzado: junto con ExxonMobil impulsó los pilotos Kalé y Platero, en Puerto Wilches, Santander, contratados con la Agencia Nacional de Hidrocarburos entre 2020 y 2021 para evaluar la viabilidad de la técnica, con inversiones conjuntas cercanas a 130 millones de dólares. Kalé llegó a obtener licencia ambiental en marzo de 2022, luego recurrida, y Platero abrió su evaluación pero nunca fue licenciado. Bajo el gobierno de Petro, Ecopetrol desistió de Platero, la Corte Constitucional condicionó los pilotos a una consulta previa con la comunidad afrodescendiente de Puerto Wilches, y los contratos terminaron de forma anticipada.
Drummond tiene cuatro contratos en la cuenca Cesar-Ranchería, firmados en 2016, uno de ellos sobre un yacimiento shale identificado en 2012 y suspendido en 2018. La empresa quiere retomar el diálogo con el Estado y apunta a perforar su primer pozo en el Cesar en 2027, aunque necesita modificar sus licencias y tramitar otras nuevas. Su directivo Alberto García aseguró que no habrá fracking en parques naturales ni zonas montañosas, solo en áreas planas, y condicionó el avance a la estabilidad jurídica y a "una sólida voluntad política".
GeoPark está en una fase preliminar. Su presidente ejecutivo, Felipe Bayón, confirmó el 24 de septiembre en un congreso petrolero en Bucaramanga que la compañía quiere participar en proyectos de fractura hidráulica en el Valle Medio del Magdalena y Cesar-Ranchería. Todavía no definió bloques, inversiones ni cronogramas, ni presentó pedidos de licencia. Su respaldo es la experiencia en Vaca Muerta, Argentina, donde según sus cifras un activo que producía cerca de 1.500 barriles equivalentes diarios superó los 4.000 tras perforaciones horizontales y fracking.

Marco jurídico y objeciones
El Consejo de Estado había suspendido provisionalmente en 2018, por precaución, el decreto y la resolución que regulan estos yacimientos, pero en julio de 2022 confirmó su legalidad, por lo que la técnica es hoy jurídicamente posible. Cada proyecto, sin embargo, deberá cumplir los trámites contractuales, ambientales y de consulta que exige la normativa. La Procuraduría General de la Nación y organizaciones ambientalistas mantienen sus reparos: presentaron al menos seis proyectos para prohibir el fracking en el Congreso, sin que ninguno llegara a debatirse. Comunidades científicas advierten que el procedimiento requiere millones de litros de agua con arena y aditivos como benceno y xileno, que podrían filtrarse a acuíferos, y señalan riesgos de emisiones de metano, fragmentación de ecosistemas y microsismicidad. El sector petrolero, en cambio, pide acelerar los yacimientos no convencionales en nombre de la soberanía energética.



Fecha de Publicación: 29/09/2026
País/Región: Colombia 
Fuentes Consultadas: Diario Infobae (Argentina), Portafolio (Colombia), Vanguardia (Colombia), El Heraldo (Colombia), El País (Colombia)

Detectan 485 químicos de pesticidas ligados al cáncer en EEUU

 


Identifican 485 químicos en pesticidas de EE.UU. vinculados al cáncer de mama

Una investigación del Silent Spring Institute identificó al menos 485 sustancias químicas presentes en formulaciones de pesticidas vendidos en Estados Unidos que están vinculadas al cáncer de mama, muchas de ellas clasificadas como ingredientes "inertes" que escapan a los controles de seguridad más rigurosos.

Una nueva investigación identificó al menos 485 sustancias químicas utilizadas en productos pesticidas de Estados Unidos que están vinculadas al cáncer de mama, en momentos en que las tasas de esta enfermedad en edades tempranas crecen a nivel mundial. El estudio, realizado por el Silent Spring Institute y publicado en la revista científica revisada por pares Environmental Health Perspectives, plantea interrogantes sobre la seguridad de los alimentos y de otros productos de uso cotidiano expuestos a este tipo de compuestos.

Ingredientes que escapan al control regulatorio
El hallazgo más llamativo del trabajo es que la gran mayoría de esas 485 sustancias no son las que los organismos reguladores suelen fiscalizar de cerca: apenas 145 de ellas, alrededor de un tercio, están registradas actualmente ante la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos como "ingredientes activos", es decir, los componentes principales que efectivamente combaten plagas y que reciben la evaluación de riesgo más exhaustiva. El resto son considerados ingredientes "inertes" -solventes, conservantes, agentes penetrantes o surfactantes que ayudan a que el producto funcione- y quedan mayormente fuera del escrutinio sanitario detallado. La agencia tiene aprobados unos 4.000 ingredientes inertes en total, entre ellos sustancias del grupo PFAS, conocidas popularmente como "químicos eternos" por su altísima persistencia en el ambiente y en el organismo.

Un problema que excede a la agricultura
Estos compuestos no se limitan a los pesticidas utilizados en cultivos: los investigadores los encontraron también en tratamientos contra piojos aplicados en el cuero cabelludo de niños, fertilizantes de uso doméstico para el césped, y productos antipulgas y antigarrapatas para mascotas. Según datos del propio inventario nacional de emisiones de la Agencia de Protección Ambiental, más de 900.000 toneladas de este tipo de sustancias químicas llegaron a la atmósfera solo durante 2020, además de los residuos que terminan en alimentos y en el agua potable.

Parte de un mapeo más amplio
El relevamiento de pesticidas forma parte de un esfuerzo sistemático más amplio del instituto para identificar en qué sectores de la economía y de la vida cotidiana las personas están expuestas a químicos vinculados al cáncer de mama. En conjunto, los investigadores cuentan con una base de 920 sustancias que provocaron tumores mamarios en roedores o que estimularon a las células a producir más estrógeno o progesterona, hormonas vinculadas al desarrollo de esta enfermedad; además de las 485 halladas en formulaciones de pesticidas, identificaron alrededor de 500 en productos de consumo habitual y 462 en agua potable. De los 1.060 ingredientes activos de pesticidas actualmente registrados por la agencia, 99 integran esa lista de sustancias asociadas al cáncer de mama.

Antecedentes y críticas al organismo regulador
Un estudio anterior del mismo instituto, publicado en 2020, ya había encontrado que la Agencia de Protección Ambiental había descartado evidencia que vinculaba a 19 pesticidas con tumores mamarios. Ruthann Rudel, directora de investigación de Silent Spring y coautora del nuevo trabajo, fue directa sobre el trasfondo del problema: "la EPA sigue aprobando nuevos pesticidas sin una supervisión adecuada", y remarcó que el cáncer de mama puede tardar años en desarrollarse, por lo que reducir la exposición a estos compuestos desde múltiples fuentes resulta clave para la prevención. Jennifer Kay, investigadora principal del estudio, fue todavía más directa sobre las causas estructurales de esa falla regulatoria: "me preocupa mucho la presión de la industria y la puerta giratoria" entre la agencia y el sector privado, factores que -consideró- inciden en cómo se terminan regulando estos químicos.

Qué proponen los investigadores
Entre las medidas concretas que impulsa el instituto figura ampliar la lista de sustancias contempladas en la Propuesta 65 de California, una normativa que obliga a advertir sobre productos que contienen químicos reconocidos como cancerígenos o dañinos para la reproducción. El estudio identificó 16 pesticidas vinculados al cáncer de mama que hoy no figuran en esa lista, y sus autores sostienen que incorporarlos podría desalentar su uso por parte de las empresas. Los investigadores remarcaron además una limitación metodológica relevante: buena parte de la evidencia más sólida sobre químicos causantes de cáncer en humanos proviene de estudios ocupacionales realizados históricamente en ambientes de trabajo con mayoría de empleados varones, lo que sugiere que la lista actual podría estar subestimando el verdadero universo de sustancias con impacto específico sobre la salud de las mujeres.


Fecha de Publicación: 28/09/2026
País/Región: Estados Unidos 
Fuentes Consultadas: Portal AlMayadeen, Portal EcoNews, The Guardian, Silent Spring Institute / Environmental Health Perspectives

Las temporadas de olas de calor ya duran 40 días más

 


Las olas de calor empiezan antes y terminan después: su temporada se alargó casi 40 días

Un estudio publicado en Nature Climate Change confirmó que el cambio climático no solo está haciendo más frecuentes e intensas a las olas de calor en todo el planeta, sino que también alargó la temporada en la que ocurren y aceleró la rapidez con la que alcanzan su punto máximo.

El cambio climático no solo hizo que las olas de calor sean cada vez más frecuentes e intensas a nivel global, sino que también está detrás de que las temporadas en las que ocurre este tipo de fenómeno sean cada vez más largas, con consecuencias directas sobre la salud, la infraestructura energética y la seguridad alimentaria mundial. Un nuevo estudio publicado en la revista científica Nature Climate Change confirmó que las olas de calor en todo el planeta comienzan antes y terminan después de lo que ocurría hace 45 años, lo que provocó que el período en que el calor extremo se hace presente se haya alargado hasta 39 días al año en promedio.

Un cambio en el ritmo, no solo en la intensidad
La investigación, liderada por científicos del Jardín Botánico del Sur de China, dependiente de la Academia China de Ciencias, señala que el calentamiento global está modificando no solo la frecuencia, la intensidad y la persistencia de las olas de calor, sino también el momento en que se producen y con qué velocidad se desarrollan. El análisis de datos climáticos mundiales entre 1979 y 2023 muestra que, en promedio, el momento en que se produce la primera ola de calor de la temporada se adelantó 3,29 días por década, mientras que la última ola se retrasó 5,41 días por década. Proyectado sobre el período completo de 45 años estudiado, esto significa que la primera ola de calor se adelantó unas dos semanas y la última se retrasó unos 24 días, lo que en conjunto alargó la temporada en 39 días.

Un calor que llega más rápido a su punto máximo
Los investigadores detectaron además que el momento en que se alcanza la temperatura más alta de cada evento ocurre cada vez más rápido: en olas de calor de tres días de duración, ese pico llega directamente el primer día, mientras que en eventos más prolongados se concentra dentro del primer tercio del episodio. Esa aceleración se hizo especialmente notoria entre 2001 y 2023. El estudio determinó que el 92,1% de las zonas terrestres del mundo enfrentan hoy temporadas de olas de calor más largas que hace décadas, un fenómeno particularmente marcado en zonas áridas. Los patrones regionales mostraron aumentos especialmente pronunciados en partes de América Central y del Sur, Europa, la región mediterránea, Rusia, el este de África, Asia y Australia.

Por qué importa para los sistemas de alerta
Para los autores del estudio, resulta fundamental actualizar los sistemas de alerta temprana incorporando la temporalidad y la velocidad de inicio de las olas de calor, dos dimensiones que las métricas tradicionales suelen dejar de lado. "Si las olas de calor llegan antes y se desarrollan con mayor rapidez, el tiempo disponible para que las sociedades y los ecosistemas se preparen y se adapten podría reducirse aún más", advirtió Xu Wenfang, investigador del centro chino y autor principal del trabajo. El hecho de que las olas de calor de inicio rápido alcancen su pico térmico antes reduce de forma drástica el tiempo de reacción disponible para emitir avisos preventivos, y dificulta además la aclimatación fisiológica tanto de la población como de otras especies expuestas a esas temperaturas extremas.
Los investigadores recomiendan integrar estos nuevos parámetros al monitoreo climático de largo plazo, con el objetivo de orientar decisiones prácticas de adaptación, como el reajuste de los calendarios agrícolas según los nuevos tiempos de inicio y fin de la temporada de calor extremo, y la planificación de la flexibilidad de las redes eléctricas frente a picos de demanda de refrigeración que hoy pueden producirse antes de lo esperado.


Fecha de Publicación: 28/09/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Portal MeteoRed, Nature Climate Change

Bangkok queda anegada tras dos días de lluvia torrencial

 


Bangkok, anegada hasta las rodillas tras dos días de lluvias torrenciales

Dos días de lluvias torrenciales prácticamente ininterrumpidas forzaron la declaración del estado de emergencia en Bangkok, donde se acumularon 300 litros por metro cuadrado en poco más de 24 horas y varios canales de la ciudad quedaron a centímetros de desbordarse.

Dos días de lluvias torrenciales prácticamente ininterrumpidas forzaron la declaración del estado de emergencia este sábado en Bangkok. Algunas de las escenas más chocantes se registraron en pleno centro de la capital tailandesa, con multitudes circulando con agua hasta la cintura y coches empantanados bajo un cielo plomizo. Varios de los canales de la ciudad estaban esa noche a muy pocos centímetros del desbordamiento, por lo que las autoridades aconsejaron a la población que vive junto a ellos que se pusiera a resguardo, junto con sus pertenencias, un piso más arriba. No hay muchas más opciones en una ciudad plana como una mesa, situada a apenas un metro sobre el nivel del mar, por lo que también se recomendó a la población evitar cualquier desplazamiento innecesario, un mensaje de alarma que llegó a todos los teléfonos móviles a las nueve de la mañana.

El mes más lluvioso en años
En poco más de 24 horas se habían acumulado 300 litros por metro cuadrado, sin pronóstico de mejora antes del lunes. Según una vecina consultada por el corresponsal, se trata de inundaciones sin parangón "en los últimos quince años". Las autoridades recomendaron a los vehículos de menor tamaño evitar siete zonas concretas para no quedar atrapados, y circula además una lista de una quincena de calles y avenidas de alto riesgo, aunque el problema se agrava en sus bocacalles, peor drenadas, donde el agua puede llegar a la cintura. Casi todas se concentran en el este y el sur de Bangkok, sectores por los que llegó a navegar una piragua.

Evacuaciones y desabastecimiento
El ejército evacuó algunos asilos y otros grupos de riesgo, y se habilitó como refugio el aeropuerto Don Mueang, además de escuelas del norte de la capital, donde la situación resultaba menos dramática pese al tránsito reducido y el cierre anticipado de muchos comercios. En las zonas donde las inundaciones son más visibles, en cambio, ya se registran estanterías vacías en los supermercados: los vecinos temen que la crisis se prolongue y acaparan agua embotellada y papel higiénico. Algunas residencias de estudiantes evalúan una evacuación, y varias escuelas podrían suspender las clases presenciales el lunes.

Un problema estructural que el clima agrava
Bangkok se asienta sobre el delta del río Chao Phraya, con el agravante de que su acelerado crecimiento inmobiliario provocó la desaparición de buena parte de los canales que alguna vez le valieron el apodo de "Venecia de Oriente". Esos canales funcionaban como un regulador hídrico natural, al igual que los espacios verdes de la ciudad, también cada vez más reducidos. En la temporada de lluvias, Bangkok está habituada a aguaceros diarios, pero el cambio climático está forzando los límites de su infraestructura: el sistema de bombeo, con una capacidad de 1.200 metros cúbicos por segundo, no alcanza a absorber episodios de esta magnitud. La situación sería aún peor si el parque urbano Benjakitti no hubiera sido transformado en una suerte de esponja para absorber parte del agua de lluvia. Mientras Bangkok mira como modelo a Singapur, su subsuelo, condicionado por la geografía del delta, la devuelve a los desafíos hídricos típicos de la región de Indochina.


Fecha de Publicación: 28/09/2026
País/Región: Tailandia
Fuentes Consultadas: La Vanguardia, CNN en Español

La ONU adopta una declaración histórica sobre el nivel del mar

 


La ONU adopta una declaración histórica sobre el aumento del nivel del mar: ¿por qué importa?

Los Estados miembro de la ONU adoptaron una declaración que busca responder a algunas de las preguntas más complejas que plantea la subida del mar: si un país puede seguir existiendo cuando pierde parte de su territorio, qué ocurre con sus fronteras marítimas y cómo proteger a las comunidades costeras más expuestas.

El nivel del mar no solo sigue subiendo, sino que lo hace cada vez más rápido. En 2024 alcanzó un máximo histórico, y su ritmo de aumento se más que duplicó: de unos 2,1 milímetros anuales entre 1993 y 2002 a 4,7 milímetros entre 2015 y 2024. Detrás de esa aceleración hay un desequilibrio energético del planeta que crece a un ritmo de aproximadamente 0,30 vatios por metro cuadrado cada década, con cerca del 91% de ese calor excedente absorbido por el océano. Alrededor de 900 millones de personas, una de cada diez en el mundo, viven en zonas costeras de baja elevación. Para los pequeños Estados insulares y otros países costeros especialmente expuestos, el avance del mar amenaza viviendas, fuentes de agua, tierras agrícolas e infraestructura, pero plantea además preguntas que van mucho más allá de la simple adaptación física.

Qué establece la nueva declaración
Ante ese escenario, los Estados adoptaron este jueves en la Asamblea General la Declaración de la ONU sobre el Aumento del Nivel del Mar, que busca mejorar la información sobre los riesgos, reforzar la adaptación y la financiación, y proteger a las comunidades más expuestas. El texto también aborda algunas de las preguntas más delicadas que abre la subida del mar, entre ellas qué ocurre con un país, sus derechos y sus fronteras marítimas si pierde parte de su territorio. Los países acordaron reforzar la observación científica, la recopilación de datos y los modelos de proyección, además de mejorar las alertas tempranas y las evaluaciones de riesgo, información que puede servir para decidir dónde y cómo construir infraestructura, qué zonas necesitan mayor protección y qué servicios deben reforzarse antes de que aumenten las inundaciones.

Adaptación, financiamiento y ecosistemas
La respuesta prevista no pasa únicamente por obras de infraestructura: puertos, hospitales, sistemas de agua y energía, transportes y telecomunicaciones tendrán que planificarse teniendo en cuenta cómo puede cambiar el nivel del mar en las próximas décadas, pero también se contempla la protección y restauración de manglares, arrecifes de coral y humedales, ecosistemas que refuerzan naturalmente la resiliencia frente a inundaciones y tormentas. La declaración pide además aumentar la financiación pública y privada hacia los países en desarrollo, en particular los pequeños Estados insulares y los países menos adelantados, y que esos recursos lleguen de manera más rápida, previsible y con trámites de acceso menos complejos.

¿Puede un país seguir existiendo si pierde territorio?
Se trata de una de las cuestiones más delicadas de la declaración, acordada tras varios meses de negociaciones intergubernamentales iniciadas a fines de 2025. Los Estados afirman que la pérdida de territorio por la subida del nivel del mar no significa necesariamente que un país deje de existir: el texto respalda una presunción a favor de la continuidad de esos Estados, incluidos su soberanía, sus derechos y responsabilidades y su pertenencia a Naciones Unidas. Esto busca dar mayor certeza a países como las pequeñas islas del Pacífico, que podrían perder parte de su territorio físico sin que ello implique automáticamente perder su condición de Estado, en línea con antecedentes como el tratado entre Australia y Tuvalu, que ya reconoce la continuidad de la condición estatal pese a la erosión de sus costas. Algo similar ocurre con las zonas marítimas: aunque una costa cambie físicamente, aquellas ya establecidas conforme a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar pueden mantenerse, lo que resulta clave porque esas zonas están directamente vinculadas a los derechos que los Estados ejercen sobre el océano y sus recursos.

Comunidades, patrimonio y una advertencia final
Las consecuencias de la subida del mar no se limitan a la pérdida física de tierra: también pueden salinizar tierras agrícolas y fuentes de agua dulce, aumentar inundaciones y erosión, y afectar actividades como la pesca, el turismo y el transporte. La declaración pide incorporar estos riesgos a la planificación del desarrollo y a las políticas de protección social, y establece que cualquier traslado de comunidades debe apoyarse en decisiones voluntarias de las personas afectadas y realizarse con dignidad, respetando el derecho internacional si implica cruzar una frontera. También contempla proteger, preservar y documentar tierras tradicionales, cementerios, lugares sagrados y sitios de importancia cultural que el avance del mar puede dejar inaccesibles o destruir. La declaración no es un tratado ni crea obligaciones jurídicas vinculantes por sí sola, aunque se apoya en normas ya existentes del derecho internacional, incluida la Convención sobre el Derecho del Mar y la opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia de 2025 sobre las obligaciones climáticas de los Estados. El secretario general de la ONU, António Guterres, celebró su adopción con una advertencia final: "el aumento del nivel del mar se mide en milímetros, pero su costo se mide en millones de vidas destrozadas, comunidades desarraigadas y futuros robados".


Fecha de Publicación: 26/09/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: ONU

La UE y Canadá lanzan una alianza para vigilar los océanos

 


La UE y Canadá impulsan una alianza internacional para observar los océanos

La Unión Europea y Canadá pusieron en marcha la Alianza Internacional OceanEye para reforzar el Sistema Mundial de Observación de los Océanos, un proyecto al que ya se sumaron unos treinta países con el compromiso de movilizar al menos 211 millones de euros en los próximos años.

La Unión Europea y Canadá pusieron en marcha este miércoles la Alianza Internacional OceanEye para el Sistema Mundial de Observación de los Océanos, una iniciativa a la que ya se sumaron una treintena de países con el compromiso de movilizar al menos 211 millones de euros -unos 240 millones de dólares- durante los próximos años. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el primer ministro canadiense, Mark Carney, presentaron el proyecto durante un evento realizado al margen de la Asamblea General de la ONU en Nueva York, con el objetivo de captar recursos para reforzar la vigilancia científica de los océanos a escala global.

Más de 200 millones para vigilar los océanos
La Unión Europea anunció una contribución de 92 millones de euros procedentes del programa de investigación Horizonte, mientras que Canadá aportará 82 millones de dólares canadienses, equivalentes a unos 51 millones de euros, a lo largo de los próximos cinco años. Junto a los compromisos del resto de los socios, la financiación inicial de la alianza asciende ya a al menos 211 millones de euros, entre aportes económicos directos y recursos materiales. Según la Comisión Europea, la iniciativa se apoyará también en el despliegue de medios científicos y tecnológicos como buques de investigación, sensores oceanográficos, drones marinos e instalaciones de procesamiento de datos, con el objetivo de mantener las redes de observación ya existentes, cerrar vacíos de información considerados críticos y fortalecer la infraestructura global dedicada al seguimiento de los océanos.

Un sistema que genera 120.000 observaciones diarias
La alianza respaldará al Sistema Mundial de Observación de los Océanos, copatrocinado por la UNESCO y la Organización Meteorológica Mundial, que actualmente recopila alrededor de 120.000 observaciones diarias provenientes de unas 8.000 plataformas operadas por 64 países y 17 redes internacionales de observación. Esos datos permiten mejorar las previsiones meteorológicas y climáticas, reforzar la seguridad marítima, proteger a las comunidades costeras, impulsar la conservación de la biodiversidad marina y favorecer el desarrollo de actividades económicas sostenibles ligadas al mar, un aspecto particularmente relevante teniendo en cuenta que los océanos absorben más del 90% del exceso de calor generado por el cambio climático, aunque gran parte de ellos sigue insuficientemente monitoreada.

El origen de la iniciativa
OceanEye fue lanzada formalmente por la Comisión Europea en marzo de este año, durante las Jornadas Europeas del Océano, como pieza central del Pacto Europeo por el Océano. La iniciativa integra al Gemelo Digital Europeo del Océano, una representación virtual del mar pensada para el monitoreo en tiempo real y el modelado predictivo, y se apoya en herramientas ya existentes como el programa Copernicus Marine. Entre sus objetivos declarados figura que la Unión Europea llegue a aportar el 35% del sistema mundial de observación oceánica y capture el 35% del mercado de tecnologías de observación de océanos para 2035, además de contar con un sistema europeo de observación oceánica plenamente operativo hacia 2030.

Una alianza con alcance global
Además de la Unión Europea y Canadá, forman parte de la iniciativa países como Angola, Brasil, Chile, Colombia, Cabo Verde, Costa Rica, Islandia, Madagascar, Mauricio, México, Namibia, Noruega, Palaos, Corea del Sur, Reino Unido e Islas Feroe, junto con varios Estados miembros de la Unión Europea de forma individual, entre ellos España, Francia, Alemania, Italia, Portugal, Irlanda, Bélgica, Grecia, Países Bajos, Croacia, Chipre, Malta y Eslovenia. Los promotores prevén organizar nuevos eventos de recaudación y compromiso financiero entre 2026 y 2028, incluyendo citas internacionales como la COP31, con el objetivo de garantizar la sostenibilidad de un sistema que hoy depende en gran medida de las aportaciones de un grupo reducido de grandes donantes.


Fecha de Publicación: 26/09/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Agencia DW, Comisión Europea

82 dragas ilegales detectadas en ríos de la Amazonía

 


Perú: nuevas alertas de deforestación y 82 dragas mineras ilegales en territorio amazónico

La organización Conservación Amazónica reportó nuevas alertas de deforestación por minería ilegal dentro de la Reserva Nacional Tambopata, en Madre de Dios, y la detección de 82 dragas operando en ríos de Huánuco y Amazonas, regiones donde hasta ahora no se había registrado actividad extractiva con este nivel de precisión.

La deforestación y la minería ilegal en Perú alcanzaron nuevos picos en agosto de 2026, según alertas satelitales publicadas por la organización Conservación Amazónica a través de su plataforma RAMI, de monitoreo de minería por radar. Los registros documentan pérdida de cobertura boscosa dentro de la Reserva Nacional Tambopata, en Madre de Dios, y la detección de 82 dragas mineras ilegales operando en ríos de Huánuco y Amazonas, regiones donde hasta ahora no se había reportado actividad extractiva con este nivel de precisión.

Alertas dentro y alrededor de Tambopata
En la zona de amortiguamiento de la Reserva Nacional Tambopata se perdieron 0,35 hectáreas de bosque durante agosto, mientras que dentro de la propia reserva la minería ilegal arrasó 1,68 hectáreas. En territorio de la comunidad nativa Kotsimba, también en Madre de Dios, se registraron 56 alertas por la pérdida de 1,61 hectáreas de cobertura forestal atribuidas a la misma actividad. La Concesión Minera Bloqueada Víctor Aaron I, en la misma región, reportó 15 alertas que afectaron 1,31 hectáreas, según el reporte mensual de Conservación Amazónica publicado el 23 de septiembre.

82 dragas entre Huánuco y Amazonas
La presencia de dragas mineras ilegales se expandió a zonas previamente no monitoreadas con este detalle. RAMI identificó 43 dragas operando en el río Pachitea, en Huánuco, distribuidas entre los distritos de Puerto Inca y Yuyapichis; según Conservación Amazónica, es la primera vez que se reporta minería en ese río con este nivel de precisión satelital. En la región Amazonas, los ríos Cenepa y Marañón concentraron otras 39 dragas -22 en el Cenepa y 17 en el Marañón-, en sectores entre el distrito de El Cenepa, provincia de Condorcanqui, y el distrito de Imaza, provincia de Bagua. Allí también se identificaron cuatro zonas mineras activas en áreas aledañas a ambos ríos, que en conjunto suman 3,77 hectáreas afectadas.

El impacto sobre la fauna y las comunidades
Las dragas mineras utilizan mercurio para separar el oro de los sedimentos del río, un metal que contamina el agua y se bioacumula en los peces que consumen las comunidades locales. La destrucción de bosque amazónico por esta actividad fragmenta además hábitats críticos para especies como el jaguar, el oso de anteojos y el mono choro de cola amarilla, este último endémico del norte peruano. La comunidad nativa Kotsimba enfrenta la pérdida de territorio ancestral por el avance de la minería, mientras que en Huánuco y Amazonas la expansión de dragas amenaza la pesca artesanal de la que dependen decenas de comunidades ribereñas.

Una actividad que se desplaza hacia zonas menos vigiladas
El Estado peruano no logró hasta ahora contener la proliferación de dragas clandestinas. Reportes previos de Mongabay Latam documentaron que la minería ilegal en Madre de Dios opera bajo la protección de redes que controlan el transporte de maquinaria pesada y oro ilegal, y el propio monitoreo satelital de Conservación Amazónica evidencia que la extracción aurífera se desplaza hacia regiones menos vigiladas cuando aumenta la presión sobre zonas tradicionales como Madre de Dios, como parece confirmar la aparición de nuevos focos en los ríos Pachitea, Cenepa y Marañón. Los nuevos hallazgos se suman además a un patrón ya documentado en Tambopata: un informe anterior del Proyecto de Monitoreo de la Amazonía Andina había identificado 500 hectáreas deforestadas por minería ilegal en el sector norte de esa reserva durante 2025 y 2026, con 183 infraestructuras mineras y 67 campamentos detectados, y una estimación de alrededor de mil personas vinculadas a esas actividades dentro del área protegida.


Fecha de Publicación: 26/09/2026
País/Región: Perú
Fuentes Consultadas: Portal EcoNews, Portal Mongabay Latam, Conservación Amazónica (ACCA) / Proyecto de Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP)

El Niño bate el récords y preocupa proyecciones

 


El Niño bate récords históricos y podría causar 451.000 muertes por calor hasta febrero

El actual episodio de El Niño superó ya el máximo de temperatura jamás registrado para este fenómeno, con proyecciones de hasta 4°C de anomalía hacia fin de año, y un nuevo estudio advierte que podría causar 451.000 muertes adicionales por calor en todo el mundo hasta febrero de 2027.

El fenómeno de El Niño que se desarrolla en el Pacífico desde hace meses superó los récords anteriores, camino a convertirse en el evento más intenso jamás registrado. Según datos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, la anomalía térmica en la región central del Pacífico ecuatorial llegó a 3,05°C, por encima de los 3,02°C de noviembre de 2015, un récord dentro de los 150 años de registros modernos que ya llevó a hablar de un "súper El Niño" o "El Niño Godzilla". Otra métrica utilizada por los meteorólogos, el índice ONI de la región Niño 3.4 -que usa una media móvil de 30 años y descuenta parte del calentamiento global de origen humano-, se ubica a apenas 0,01°C de igualar el récord de 2015.

Todavía no llegó a su pico
La media de catorce modelos climáticos analizados por el científico Zeke Hausfather proyecta que la anomalía podría acercarse a los 4°C entre noviembre y diciembre, un nivel que convertiría a este episodio en el más intenso de al menos los últimos mil años, según reconstrucciones basadas en corales y anillos de árboles. Un análisis independiente, basado en un modelo estadístico llamado TESR y publicado en la plataforma de preprints de Copernicus, estima que la anomalía de temperatura global rondará los 1,9°C entre enero y mayo de 2027, con un pico promedio de 1,91°C en marzo. Según ese modelo, hay entre 23% y 24% de probabilidad de que el planeta supere, aunque sea temporalmente, el umbral de los 2°C durante ese período, un porcentaje que podría trepar a entre 45% y 60% si se ajusta por la tendencia histórica del modelo a subestimar los picos más extremos. El índice Niño 3.4 pasó de un promedio de 1,5°C entre mayo y julio de 2026 a valores semanales de entre 2,2°C y 2,6°C hacia mediados de agosto, con anomalías subsuperficiales de más de 8°C en algunas zonas oceánicas durante julio y agosto.

451.000 muertes proyectadas por el calor
Un estudio del Climate Impact Lab, de la Universidad de Chicago, advirtió que este episodio podría provocar 451.000 muertes adicionales relacionadas con el calor en todo el mundo entre junio de 2026 y febrero de 2027, de las cuales 239.000 se concentrarían solo entre septiembre y febrero, una cifra equivalente a 65 veces las cerca de 6.800 personas que murieron o desaparecieron en las recientes inundaciones de Nepal. El estudio, basado en la relación entre temperatura y exceso de mortalidad en 24.378 regiones del mundo, advierte que estas cifras aumentarán si El Niño se mantiene activo hasta la primavera de 2027, como sugieren los pronósticos actuales. La región del Sahel africano concentraría 66.800 muertes, casi la mitad en Nigeria. Los diez países con más muertes proyectadas son Nigeria (31.400), Indonesia (19.300), Sudán (17.500), India (15.800), Brasil (13.300), República Democrática del Congo (10.000), Níger (10.000), Chad (7.900), Filipinas (6.500) y Sudán del Sur (5.600). En América Latina también figuran Venezuela (2.300), Colombia (2.200), Ecuador (1.700), Perú (1.500), México (990) y Cuba (820).

Un sistema climático ya más cálido de base
La profesora Friederike Otto, del Imperial College de Londres, advirtió que el riesgo no proviene únicamente de El Niño, sino de su interacción con un sistema climático ya más cálido: "este episodio supone una enorme redistribución de energía en el sistema climático y es peligroso porque se desarrolla sobre un sistema mucho más cálido e influido por el ser humano". Según el Climate Impact Lab, las temperaturas terrestres globales estarán 1,2°C por encima de lo normal en los próximos meses, condiciones que se asemejarán a las que el cambio climático generará de forma habitual dentro de 20 años, con un 44% más de días extremadamente calurosos que en un año normal: "las temperaturas inusualmente cálidas que experimentará la mayor parte del planeta son una postal del futuro", señala el informe. En esa misma línea, agosto de 2026 ya había sido el agosto más cálido jamás registrado, con una anomalía de 1,65°C sobre la era preindustrial, y también el más húmedo, con un 17% de la superficie del planeta registrando lluvias extremas ese mes.

Impactos que ya se sienten en el mundo
Indonesia sufrió condiciones cálidas y secas vinculadas a incendios récord, mientras las lluvias monzónicas de India se debilitaron. América Central y el Caribe registran sequías y problemas por el descenso del nivel de agua en el Canal de Panamá, y el Programa Mundial de Alimentos advirtió que El Niño podría empujar a unos 50 millones de personas hacia el hambre aguda. Perú y Chile ya sufrieron episodios de lluvias intensas, y se esperan un verano más cálido y seco en Australia y el sur de África, con mayor riesgo de incendios, mientras los tifones del Pacífico podrían ganar intensidad. Naciones Unidas ya había advertido, el 22 de septiembre, sobre la "importante amenaza" que representa El Niño para la salud, no solo por el calor sino también por el deterioro de la calidad del aire, la malnutrición y el cólera asociados a sequías e inundaciones. La Organización Meteorológica Mundial ubica en casi el 100% la probabilidad de que El Niño se mantenga activo hasta febrero de 2027. El secretario general de la ONU, António Guterres, resumió la magnitud del fenómeno: "El Niño está aumentando de tamaño ante nuestros ojos. La ciencia no deja lugar a dudas: el planeta se encuentra en aguas desconocidas y el mundo está en la zona de peligro del clima extremo".



Fecha de Publicación: 25/09/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: El Confidencial, Portal MeteoRed, Agencia SWI, Portal Bloomberg, Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) / Organización Meteorológica Mundial (OMM)

Las alertas tempranas reducen la mortalidad seis veces

 


La mortalidad en países con sistemas de alerta temprana es seis veces menor, según la ONU

Un informe de Naciones Unidas difundido en el marco de la Cumbre del Clima en Nueva York reveló que los países con sistemas integrales de alerta temprana ante múltiples peligros registran una mortalidad por desastres climáticos seis veces menor que aquellos que no cuentan con ellos, aunque persisten brechas importantes en las regiones más vulnerables.

Los países con sistemas integrales de alerta temprana ante múltiples peligros experimentan una mortalidad frente a los desastres climáticos seis veces menor que los países que no los tienen, según un informe de la ONU difundido este miércoles. La publicación coincidió con la reunión de líderes mundiales en la Cumbre del Clima de Naciones Unidas en Nueva York, donde se conocieron los últimos resultados de la iniciativa Alertas Tempranas para Todos, puesta en marcha por el secretario general de la ONU en 2022. El documento repasa los avances alcanzados en la expansión de estos sistemas que salvan vidas en todo el mundo, pero advierte sobre "importantes deficiencias" que persisten en los países y las comunidades más expuestas al agravamiento de los desastres climáticos.

Un crecimiento sostenido, pero con brechas
Actualmente, 136 países cuentan con capacidades de alerta temprana ante múltiples peligros, un 143% más que en 2015, mientras que más de 160 países reciben apoyo directo para fortalecer sus sistemas. Entre 2022 y 2025 se movilizaron unos 2.000 millones de dólares para apoyar su implementación, fortalecer la preparación, ampliar la protección de las poblaciones vulnerables y mejorar la capacidad de anticipación y respuesta ante emergencias. El secretario general de la ONU, António Guterres, remarcó el valor de estos sistemas: "los sistemas de alerta temprana salvan vidas, protegen los medios de subsistencia y resguardan a las comunidades de los desastres", aunque lamentó que "aún hay demasiadas personas expuestas". El funcionario instó a "subsanar las deficiencias restantes, llegar a todos los países y garantizar que, para fines de 2027, todas las personas del planeta estén protegidas", en línea con la meta original fijada para la iniciativa.

Cuando la alerta llega a tiempo
El informe cita como ejemplo positivo el caso de la Cruz Roja Colombiana, que activó un protocolo de acción temprana ante la sequía en junio de este año, apenas se detectaron los primeros indicios de El Niño, antes de que las condiciones alcanzaran un punto crítico. Ese tipo de anticipación es exactamente lo que busca fomentar la iniciativa: no solo emitir una alerta, sino ligarla a planes de acción concretos que se activen automáticamente ante determinados umbrales de riesgo.

Lo que pasa cuando la alerta no llega
El propio estudio contrasta esa experiencia con lo ocurrido en Nepal, donde subraya que "la ausencia de sistemas de alerta temprana eficaces puede ser fatal". Durante las inundaciones glaciares registradas en agosto en ese país, las comunidades situadas aguas abajo recibieron muy poca o ninguna notificación previa, lo que les dejó prácticamente sin tiempo para evacuar. El desastre dejó más de 1.000 muertos, miles de personas desaparecidas, más de 10.000 desplazados y la destrucción de viviendas e infraestructuras críticas, un ejemplo que la ONU utiliza para ilustrar el costo humano concreto de no contar con estos sistemas.

Avances recientes y regiones más rezagadas
La iniciativa aceleró significativamente su implementación en el último tiempo, con la participación activa de cerca de 50 países y el desarrollo de 31 hojas de ruta nacionales. La acción preventiva también se expande con rapidez: en 2025 llegó a 9,6 millones de personas en 54 países mediante 146 activaciones respaldadas por casi 120 millones de dólares. Pese a estos avances, el informe identifica que las mayores brechas se concentran en los países menos adelantados, los pequeños Estados insulares en desarrollo y los entornos frágiles o afectados por conflictos, donde persisten deficiencias en el conocimiento del riesgo de desastres, la infraestructura de observación y pronóstico, la tecnología de las comunicaciones, la capacidad institucional y la preparación general ante emergencias.


Fecha de Publicación: 25/09/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Agencia EFE Verde, Organización Meteorológica Mundial (OMM) / Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR)

La IA y los centros de datos presionan las redes eléctricas

 


IA y centros de datos presionan redes eléctricas que ya no logran seguir el ritmo

Un informe del World Energy Council advierte que el desafío de la transición energética ya no pasa solo por generar más electricidad, sino por poder transportarla, almacenarla y entregarla donde y cuando se necesita, en un contexto donde el crecimiento de la inteligencia artificial multiplica la demanda de los centros de datos.

El crecimiento de la inteligencia artificial, los centros de datos y la electrificación industrial está modificando las necesidades del sistema energético mundial. El problema es que la expansión de la generación eléctrica no avanza necesariamente al mismo ritmo que las redes, el almacenamiento y la capacidad para conectar a estos nuevos grandes consumidores. La advertencia surge del World Energy Trilemma Report 2026, elaborado por el World Energy Council y presentado el 21 de septiembre durante la Semana del Clima de Nueva York, con el análisis de más de 275 líderes del sector energético de 65 países. El documento plantea que uno de los principales desafíos de la transición energética dejó de ser exclusivamente sumar nueva generación: ahora también consiste en lograr que esa electricidad pueda integrarse al sistema.

Una brecha de tiempos que se profundiza
La diferencia es clave: un país puede contar con suficiente capacidad instalada para producir electricidad y, al mismo tiempo, tener dificultades para llevarla hasta una ciudad, una industria o un centro de datos. Mientras un centro de datos puede entrar en funcionamiento en dos o tres años, las nuevas líneas de transmisión requieren planificación, permisos, construcción e inversiones que suelen demandar mucho más tiempo. La Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa confirmó esa brecha temporal en un documento propio: los centros de datos pueden desplegarse en dos a cinco años, mientras que las redes de transmisión necesitan más de una década para expandirse, lo que ya generó desajustes concretos en varios países. Irlanda impuso restricciones a nuevas conexiones en Dublín, y Países Bajos endureció los requisitos para autorizar proyectos de centros de datos, en ambos casos como respuesta directa a redes que no daban abasto.

Un consumo que se duplicará en cinco años
La magnitud del cambio se refleja en las proyecciones de consumo. Según la Agencia Internacional de Energía, la demanda eléctrica mundial de los centros de datos se ubicó en torno a los 485 teravatios-hora en 2025 y podría alcanzar unos 950 teravatios-hora en 2030, prácticamente el doble en cinco años. Los centros orientados específicamente a cargas de inteligencia artificial crecerían todavía más rápido, triplicando su consumo en el mismo período. Aunque estas instalaciones representarían apenas un 3% de la demanda eléctrica mundial hacia 2030, su impacto no será uniforme: la concentración geográfica de estos proyectos genera fuertes presiones sobre determinadas redes y regiones en particular. La Comisión de la ONU agregó que el gasto de capital en estas instalaciones crecería desde los 800.000 millones de dólares actuales hasta 1,8 billones hacia 2050, y advirtió que en redes con alta proporción de energías renovables, la variabilidad de la demanda de estos centros puede provocar oscilaciones de tensión, desconexiones imprevistas e incluso fallos en cascada.

Dos caras del mismo problema: China y Brasil
El caso de China muestra hasta qué punto puede crecer la necesidad de infraestructura: el país cuenta con casi 50 proyectos de transmisión de ultra alta tensión que, en conjunto, aportan más de 420 gigavatios de capacidad para transportar electricidad entre regiones, conectando zonas con abundantes recursos energéticos con centros industriales y urbanos ubicados a miles de kilómetros. Brasil representa el problema desde el extremo opuesto: su matriz eléctrica es mayoritariamente renovable -las fuentes limpias representaron el 86,8% de la generación en 2025-, pero el crecimiento acelerado de la energía solar y eólica también está provocando momentos en los que parte de esa electricidad no puede ser aprovechada. El Operador Nacional del Sistema Eléctrico brasileño proyecta para 2026 un recorte promedio de generación cercano al 14%, que en el caso de la energía solar fotovoltaica llegaría al 23,5%.
El caso brasileño ilustra por qué sumar capacidad renovable no garantiza automáticamente un mayor aprovechamiento de la energía limpia: si la generación crece más rápido que la capacidad de la red para absorberla, o que la demanda en determinados horarios, una parte de esa electricidad termina siendo recortada. Por eso, el World Energy Council plantea que la próxima etapa de la transición energética deberá avanzar de manera coordinada sobre generación, redes, almacenamiento, mercados y demanda flexible. La discusión, remarca el informe, ya no pasa solamente por cuántos megavatios renovables pueden instalarse, sino por cuánto de esa energía puede efectivamente llegar a los consumidores en el momento en que la necesitan.


Fecha de Publicación: 25/09/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Portal EconomíaSustentable, Agencia Internacional de Energía (AIE)

Las renovables baten récord pero necesitan acelerar más

 


Las energías renovables ganan terreno, pero deben acelerar el paso

Un nuevo informe de la Agencia Internacional de Energías Renovables advirtió que, pese a un crecimiento récord en 2025, el mundo debe más que duplicar su ritmo de instalación de renovables para cumplir el objetivo de triplicar la capacidad global hacia 2030.

Con una capacidad total de energía renovable instalada de 5,15 teravatios a finales de 2025, el mundo aún puede reducir la brecha para alcanzar el objetivo de 11,2 teravatios fijado para 2030, pero debe avanzar mucho más rápido. Así lo indicó un informe de la Agencia Internacional de Energías Renovables (Irena), presentado durante la Semana del Clima de Nueva York, al margen de la 81 Asamblea General de la ONU. "Las renovables aún pueden reducir la brecha hacia 2030", planteó Francisco la Camera, director general de Irena, aunque advirtió que "la eficiencia energética se está quedando atrás, la demanda de electricidad aumenta más rápido de lo previsto y la infraestructura de la red no ha podido seguir el ritmo".

Un récord que todavía no alcanza
En 2025 se sumaron 693 gigavatios de nueva capacidad renovable a nivel global, una cifra récord. Sin embargo, para cumplir la meta de 2030 la tasa de crecimiento anual tendría que acelerarse hasta un promedio de 1.200 gigavatios entre 2026 y 2030, prácticamente el doble de lo agregado el año pasado. El informe, titulado "Cumplimiento del Consenso de los EAU", hace seguimiento del compromiso asumido por los países en la COP28 de Dubái de triplicar la capacidad renovable mundial y duplicar la eficiencia energética para 2030. En ese último punto, la intensidad energética -la relación entre el consumo de energía y la actividad económica- mejoró apenas un 2% en 2025, muy por debajo del 4% necesario para cumplir el objetivo de ahorro fijado.

La tecnología solar, columna vertebral de la transición
El análisis reitera que las energías renovables ya son la fuente de electricidad nueva más competitiva en costos en la mayoría de los mercados del mundo. La tecnología solar en particular bate récords consecutivos de instalación y se espera que sus adiciones netas de capacidad anual dupliquen los niveles de 2025 para 2030. Según el informe, hacia esa fecha las energías renovables variables -solar y eólica- superarán la capacidad total de los combustibles fósiles y representarán alrededor del 62% de la energía instalada total, frente al 35% actual. El almacenamiento en baterías también juega un rol cada vez más central: sus costos cayeron un 30% entre 2024 y 2025, y un 95% desde 2010, lo que impulsa sistemas eléctricos renovables disponibles las 24 horas.

Los tres frentes pendientes
El informe identifica tres áreas donde se necesitan medidas más audaces de cara a la COP31, que se realizará en noviembre en Antalya, Turquía: modernizar las redes eléctricas, para lo cual haría falta invertir un billón de dólares anuales entre 2026 y 2030, más del doble que en 2025; ampliar la capacidad de baterías y almacenamiento para dar flexibilidad al sistema; y aprovechar la digitalización y la inteligencia artificial para alinear la demanda creciente con un suministro limpio. El presidente designado de la COP31, Murat Kurum, señaló que "en Antalya movilizaremos al mundo en torno a un nuevo objetivo" basado en la ciencia: que el 35% del consumo final de energía se cubra con electricidad para 2035, un esfuerzo que -advirtió- exigirá atención urgente a los edificios, el transporte y la industria.

El aporte de la electrificación
En paralelo, un informe de la Agencia Internacional de Energía indicó que la electricidad podría cubrir de forma rentable un 33% del consumo energético final mundial para 2035, frente al 23% actual. Una electrificación acelerada permitiría a los países importadores de combustibles reducir sus facturas de importación energética en más de 400.000 millones de dólares para 2035, y significaría un consumo mundial de 18 millones de barriles de petróleo menos al día, principalmente por la adopción de vehículos eléctricos. En ese escenario, las emisiones de dióxido de carbono asociadas al transporte, los edificios y la industria caerían un 40% para 2035. El secretario general de la ONU, António Guterres, resumió el momento actual: "los récords de energía renovable se baten año tras año", aunque remarcó que aún es necesario avanzar más rápido para canalizar inversión hacia los países en desarrollo y terminar con la dependencia de los combustibles fósiles volátiles.


Fecha de Publicación: 24/09/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: IPS Agencia de Noticias, Agencia EFE, Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) / Agencia Internacional de Energía (AIE)

 

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