COP17: una primera semana sin acuerdo en financiamiento

 


La COP17 cierra su primera semana con decisiones técnicas y el financiamiento todavía sin resolver

La cumbre de biodiversidad de Ereván aprobó sus primeros textos, pero el reparto del dinero, el Fondo de Cali y el balance global de las metas para 2030 quedan para los ministros, que llegan la semana próxima.

La COP17 de biodiversidad cerró su primera semana en Ereván, Armenia, con una serie de decisiones técnicas aprobadas. Los grandes temas siguen abiertos:
- el financiamiento;
- el reparto de beneficios por el uso de la información genética de la naturaleza;
- el alcance del primer balance global del Marco Mundial de Biodiversidad Kunming-Montreal.
Los definirán los ministros, que llegarán a la capital armenia para el segmento de alto nivel del 27 y 28 de octubre. El cierre está previsto para el viernes 30.
El punto de partida no es alentador. Según el informe de la Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica, los países no van por buen camino en 22 de las 23 metas fijadas en 2022 para detener y revertir la pérdida de naturaleza antes de 2030.

Lo que ya se aprobó
En la sesión plenaria del viernes 23, las delegaciones adoptaron las primeras decisiones:
- el Plan de Acción de Género;
- el mecanismo de intercambio de información del convenio;
- una decisión sobre comunicación y educación ambiental, enmendada a propuesta de Uruguay;
- una decisión sobre especies exóticas invasoras. Se aprobó después de eliminar una referencia a la transferencia de tecnología en “condiciones mutuamente acordadas”, que Brasil e Indonesia rechazaban;
- varios textos del Protocolo de Cartagena sobre bioseguridad.
En esa misma sesión, Ecuador y Panamá se ofrecieron como sedes de la próxima conferencia, la COP18. Así, la cumbre podría volver a América Latina después de la COP16 de Cali, en Colombia.

La pelea por el dinero
El financiamiento es el nudo de la cumbre. El marco de 2022 prevé movilizar al menos 200.000 millones de dólares anuales para la biodiversidad hacia 2030. De esa cifra, 30.000 millones deberían llegar cada año de los países desarrollados a los países en desarrollo. Según datos oficiales del convenio, entre 2020 y 2023 el financiamiento público internacional promedió apenas 4.400 millones de dólares anuales.
En los grupos de contacto, las delegaciones discuten ocho opciones para ampliar la lista de países que deben aportar, que no cambia desde hace dos décadas. Los países del Norte global sostienen que las realidades socioeconómicas cambiaron. Los del Sur insisten en que los desarrollados cumplan las obligaciones que fija el artículo 20 del convenio.
El Fondo de Cali muestra la magnitud del problema. Se creó en la COP16 para que las empresas que lucran con la información genética de la naturaleza compartan parte de sus ganancias. Su meta es reunir entre 1.000 y 10.000 millones de dólares anuales, pero al cierre de la primera semana tenía unos 10.600 dólares de cinco empresas, según WWF. Guatemala y Ecuador reclamaron que los aportes se traten como obligaciones y no como filantropía.

El papel de América Latina
Las posiciones de la región no fueron homogéneas:
- Ciencia: la Argentina se alineó con Rusia para que la cumbre apenas “tome nota” de las evaluaciones científicas de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas. Colombia, en cambio, apoyó “acogerlas”, junto con la Unión Europea y Noruega.
- Alta mar: la delegación argentina propuso, junto con Arabia Saudita, eliminar una referencia al nuevo tratado sobre la biodiversidad en alta mar. México y la Unión Europea se opusieron.
- Información genética: la Argentina sostuvo que los beneficios por su uso no deben depender de la buena voluntad privada.
- Comercio: Brasil defendió que las medidas de conservación forestal no se conviertan en restricciones encubiertas al comercio. Chocó así con la propuesta europea de alinearlas con las reglas de la Organización Mundial del Comercio.

Lo que viene
Quedan pendientes dos temas centrales. Uno es el texto del balance global, con fuertes diferencias sobre cómo aumentar la ambición de los compromisos nacionales. El otro es el funcionamiento del nuevo órgano permanente de los pueblos indígenas y las comunidades locales, creado en Cali. El lunes 26 habrá una jornada dedicada al financiamiento.
Para la segunda semana se esperan más de 70 ministros y unas 150 delegaciones de alto nivel. Armenia apuesta a cerrar la cumbre con la Hoja de Ruta de Ereván, una guía para acelerar la aplicación del marco. El viceministro de Relaciones Exteriores, Robert Abisoghomonyan, la calificó como “uno de los logros más importantes de la República de Armenia”.
Para las organizaciones ambientales, la primera semana llegó a las decisiones difíciles sin resolverlas. “El éxito se medirá, en definitiva, no por lo que se acuerde en Ereván”, advirtió Durrel Nzene Halleson, responsable de políticas de WWF en África. Para él, lo que cuenta es la aplicación concreta en los territorios.


Fecha de Publicación: 26/10/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Portal Armenpress, Portal AfricaBrief, Portal The Climate Watch, Portal Carbon Brief, Earth Negotiations Bulletin (IISD), Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica, WWF.

Cae una red que traficaba huevos de loros amenazados

 


Desarticulan en Brasil, Suiza y España una red que traficaba huevos de loros amenazados

La investigación empezó con una mujer detenida en Río de Janeiro con 24 huevos ocultos bajo la ropa y terminó con cuatro detenidos, entre ellos el presunto líder y su proveedor, arrestados en Gran Canaria.

Una mujer que intentaba subir a un avión en Río de Janeiro con 24 huevos de loros amenazados escondidos bajo la ropa fue la punta del ovillo. Un año después, las policías de Brasil, Suiza y España desarticularon la organización internacional que, según los investigadores, sacaba de Sudamérica huevos de aves silvestres para abastecer el mercado europeo. La operación dejó cuatro detenidos. Dos de ellos, arrestados en la isla de Gran Canaria, son señalados como el líder de la red y su proveedor.
La Policía Federal de Brasil llamó a la investigación Operación Nido Vacío. Empezó en octubre de 2025 en el aeropuerto internacional del Galeão, en Río de Janeiro, con la detención de una ciudadana suiza que pretendía volar a Europa con los huevos escondidos entre su ropa. Las condiciones del traslado mataron a parte de los embriones. Entre los ejemplares que sobrevivieron, los especialistas identificaron dos especies de loros nativos del sur de Brasil.

Dos loros en riesgo
Los huevos eran de dos especies:
- Loro de cara púrpura (Amazona brasiliensis): habita el litoral atlántico de los estados de São Paulo y Paraná.
- Charao (Amazona pretrei): vive sobre todo en Rio Grande do Sul y Santa Catarina.
Las dos figuran en las listas de fauna amenazada, y su reproducción depende de que los huevos queden en sus nidos: cada huevo robado es un pichón menos en la naturaleza.

Cómo operaba la red
A partir de aquella detención, la Policía Federal de Brasil identificó a los dos principales responsables de la organización: el líder y el proveedor que coordinaba las salidas ilegales desde Sudamérica. Según la investigación, el proveedor acumulaba 117 viajes sospechosos entre Brasil y Europa, con estancias de menos de tres días para evitar los controles. Los investigadores sostienen que los integrantes del grupo viajaban seguido entre Brasil y Suiza desde hacía unos 20 años.
A comienzos de octubre, la policía brasileña detectó un nuevo viaje del proveedor de Brasil a Gran Canaria, con escala en Suiza. Allí se reunió con el líder y los dos volaron juntos a España. Brasil pidió entonces cooperación urgente y emitió, a través de Interpol, dos órdenes internacionales de detención por contrabando de especies. La Policía Nacional española arrestó a ambos en la isla, una región con criaderos y parques de aves exóticas.

Ocho allanamientos en tres países
Las autoridades judiciales coordinaron ocho registros simultáneos:
- tres en Brasil, en la ciudad de Curitiba;
- tres en la localidad suiza de Weinfelden, señalada como base de operaciones;
- dos en Gran Canaria.
En las habitaciones de hotel donde se alojaban los detenidos se incautaron 30.000 euros en efectivo que, según la policía, vendrían del tráfico. También se encontraron jeringas para implantar microchips e identificadores en animales.
En una vivienda de Brasil, los agentes encontraron numerosos monos tití muertos, animales disecados y restos óseos de distintas especies protegidas.
Los dos detenidos en Gran Canaria quedaron a disposición de la Justicia española para iniciar los procesos de extradición. Están acusados de pertenencia a organización criminal y tráfico internacional de especies protegidas. En Brasil, los investigados podrían responder por tráfico de fauna silvestre, maltrato animal, contrabando y asociación criminal. Sobre la mujer que había sido detenida en Río de Janeiro pesa una notificación roja de Interpol.

Una ruta del Sur al Norte
El caso expone una ruta conocida del comercio ilegal de vida silvestre: la que saca fauna de los países megadiversos de Sudamérica para abastecer a coleccionistas y criadores de Europa. Esa misma semana, Uruguay devolvió a la Argentina 48 animales incautados en su territorio, entre ellos loros habladores y cardenales amarillos. El problema atraviesa toda la región.
Para los países de origen, la pérdida no se mide solo en ejemplares. Cada ave sacada de su ambiente debilita poblaciones que ya están amenazadas. Por eso, la cooperación policial entre continentes, que en este caso permitió seguir el rastro desde un aeropuerto brasileño hasta una isla del Atlántico, resulta indispensable frente a redes que operan sin fronteras.


Fecha de Publicación: 26/10/2026
País/Región: Brasil - Suiza - España 
Fuentes Consultadas: Agencia EFE, Agencia Europa Press, Portal Metrópoles, Portal ND+, Policía Federal de Brasil, Policía Nacional de España.

El calor mató a más de 50.000 personas en Europa en 2026

 


El calor extremo causó más de 50.000 muertes en Europa en 2026, dos tercios por el cambio climático

Dos estudios del Imperial College London y la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres estiman que el último verano fue el de mayor mortalidad por calor desde el año 2000 en las ciudades europeas.

El calor extremo del último verano europeo provocó más de 50.000 muertes en las ciudades del continente. Unas dos terceras partes no habrían ocurrido sin el cambio climático causado por la actividad humana. Así lo estiman dos estudios del Imperial College London y de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, publicados en la revista Nature Health. Según esos trabajos, la temporada de junio a agosto de 2026 fue la de mayor mortalidad por calor desde el año 2000.
La cifra estimada, 50.391 muertes, casi duplica las de los veranos de 2022 (unas 29.500) y de 2003 (unas 28.500), dos temporadas que quedaron en la memoria europea por sus olas de calor. Según los investigadores, cerca de 32.000 de esas muertes, el 65%, son atribuibles al calentamiento global de origen humano.

Cómo se hizo el cálculo
El análisis abarcó 854 áreas urbanas de 30 países: los 27 de la Unión Europea, el Reino Unido, Noruega y Suiza. En esas ciudades vive alrededor del 40% de la población de esos países. Los científicos compararon las temperaturas diarias del verano con las de un clima hipotético sin calentamiento humano. Luego combinaron ambos escenarios con relaciones ya conocidas entre temperatura y mortalidad. La diferencia entre los dos resultados representa las muertes atribuibles al cambio climático.
Son estimaciones basadas en modelos, no un recuento de certificados de defunción, donde el calor rara vez figura como causa. Los autores señalan que en el pasado sus cálculos coincidieron con las cifras que después difundieron las autoridades sanitarias nacionales.
“La relación entre temperaturas más altas y más muertes por calor está bien establecida”, afirmó Garyfallos Konstantinoudis, profesor del Instituto Grantham del Imperial College London.

Dos semanas críticas
Casi un tercio de las muertes se concentró entre el 17 de junio y el 1 de julio. En esos días, las temperaturas medias diarias superaron en más de 5 grados el promedio de 1991-2020. Europa occidental registró la mayor anomalía de la temporada, unos 2,9 grados por encima de lo normal, con días que superaron en 12 grados los valores habituales. Según el servicio europeo Copernicus, la región tuvo el verano más cálido de su historia, con una temperatura media de 21,7 grados.
Muertes estimadas en las ciudades de los países más afectados:
- Italia: más de 13.000.
- Francia: unas 7.000.
- España: 6.824, en 90 grandes poblaciones.
- Reino Unido: unas 4.500.
Las personas de 85 años o más fueron cerca de la mitad de las víctimas. Aun así, el estudio calcula unas 6.000 muertes de personas menores de 65 años.

Una tendencia que se acelera
El segundo estudio reconstruye la serie desde el año 2000 y estima más de 430.000 muertes por calor en esas mismas ciudades hasta 2025. La proporción atribuible al cambio climático creció de forma sostenida: rondaba el 40% a comienzos de siglo y superó las dos terceras partes en 2025.
Para la autora principal, Clair Barnes, investigadora del Imperial College London, los resultados son un duro recordatorio: los veranos más cálidos y extremos tienen un impacto creciente en la salud pública. Barnes advirtió además que los modelos climáticos tienden a subestimar el ritmo de calentamiento en Europa.
“Nuestras ciudades están mal adaptadas al aumento del calor”, sostuvo Pierre Masselot, epidemiólogo de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres.

Un asesino silencioso
Los especialistas describen al calor como un “asesino silencioso”. La verdadera dimensión de la mortalidad no se mide de forma directa, y los registros dispares entre países dificultan las comparaciones. En el Reino Unido, legisladores pidieron proteger a los más expuestos: las personas mayores, los enfermos y los sectores de menores ingresos.
Los investigadores coinciden en que la respuesta tiene dos caminos. Por un lado, reducir rápido las emisiones de gases de efecto invernadero y abandonar de a poco los combustibles fósiles para limitar el calentamiento. Por otro, adaptar las ciudades y los sistemas de salud a temperaturas cada vez más altas.
La advertencia va más allá de Europa. Con el verano austral por delante y un fenómeno de El Niño de fuerte intensidad en curso, los datos europeos muestran que el calor extremo ya no es solo un problema climático: es una emergencia sanitaria que exige preparación.


Fecha de Publicación: 26/10/2026
País/Región: Europa 
Fuentes Consultadas: Portal Meteored, Portal Forbes, Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres (LSHTM), Imperial College London, Copernicus.

Arrecifes de coral, al borde del colapso global

 


El 96% de los arrecifes de coral del mundo enfrenta un riesgo crítico de colapso antes de 2075

La primera evaluación global de la UICN sobre los ecosistemas de arrecifes clasifica en peligro crítico a casi todos los del planeta, incluidos los del Caribe, Brasil y el Pacífico latinoamericano, por el calentamiento de los océanos.

El 96% de los ecosistemas de arrecifes de coral de aguas cálidas y poco profundas del planeta enfrenta un riesgo extremadamente alto de colapso para 2075. La causa principal es el calentamiento de los océanos provocado por el cambio climático. Así lo advierte la primera evaluación global de estos ecosistemas en la Lista Roja de Ecosistemas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). El informe se presentó este jueves 22, durante la COP17 de biodiversidad que se desarrolla en Ereván, Armenia.
El estudio analizó 127 ecorregiones tropicales y subtropicales, que suman 188.362 kilómetros cuadrados de arrecifes en más de 80 países y territorios. De ellas, 122 quedaron en peligro crítico, la categoría de mayor riesgo, y abarcan el 99,8% de la superficie evaluada. Otras cuatro no tienen datos suficientes. La restante, la de las islas Galápagos occidentales, figura como colapsada desde el episodio de El Niño de 1982 y 1983.

Un trabajo de 250 especialistas
En la evaluación trabajaron más de 250 expertos, organizados en diez equipos regionales. La coordinaron la UICN, la Universidad de Melbourne y la organización CORDIO África Oriental, junto con las redes regionales de monitoreo de arrecifes.
Para proyectar el riesgo, los científicos usaron el escenario intermedio del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, que prevé un calentamiento global de 2,7 grados a fines de siglo. La diferencia es contundente. Si solo se tuvieran en cuenta los cambios observados en los últimos 50 años, el 24% de las ecorregiones estaría en peligro crítico. Con las proyecciones de calor, la cifra sube al 96%.
“El calentamiento del océano supera ya cualquier cosa en su historia”, advirtió Marcos Valderrábano, responsable del programa de la Lista Roja de Ecosistemas de la UICN. Se refería a las olas de calor que provocan blanqueamientos masivos.

América Latina, en la zona roja
Entre los sistemas en peligro crítico figuran algunos de los más extensos y biodiversos del planeta: la Gran Barrera de Coral australiana, el Triángulo de Coral del Pacífico occidental, el Sistema Arrecifal Mesoamericano y los arrecifes del Mar Rojo.
El impacto en la región es directo:
- Caribe: las diez ecorregiones quedaron en peligro crítico.
- Pacífico tropical oriental: nueve de diez están en esa categoría, y la restante, Galápagos occidental, ya colapsó.
- Brasil: cinco de las ocho ecorregiones evaluadas están en peligro crítico y las otras tres no tienen datos suficientes. La UICN menciona parte del norte brasileño entre las zonas donde es prioritario completar la información.

Qué significa el colapso
Un arrecife colapsa cuando pierde las características que lo definen. Desaparecen casi por completo los corales duros que forman su estructura, y pasan a dominar las algas, los escombros y las esponjas. Eso altera las redes alimentarias y reduce la capacidad del arrecife de sostener la vida marina.
Además del calor, la sobrepesca afecta al 63% de los ecosistemas evaluados. Entre las especies más afectadas están los peces loro, que controlan las algas, y los meros. El desarrollo costero, la contaminación y el turismo excesivo completan la lista de presiones. Las consecuencias alcanzan a la pesca, al turismo y a la seguridad de las comunidades costeras que dependen de estos ecosistemas.

Todavía hay margen
La UICN aclara que estar en peligro crítico no significa estar colapsado: la mayoría de los arrecifes todavía conserva coral vivo y sigue funcionando. “Esto debe ser una llamada de atención en lugar de un motivo de desesperación”, afirmó Mishal Gudka, director de Investigación de CORDIO África Oriental y responsable científico del estudio.
El organismo hace estas recomendaciones:
- Reducir de forma ambiciosa las emisiones de gases de efecto invernadero, idealmente para mantener el calentamiento cerca de 1,5 grados.
- Proteger los arrecifes que mejor resisten, como los del norte del Mar Rojo, Papúa Nueva Guinea y Bermudas.
- Recuperar las poblaciones de peces clave.
- Reducir la contaminación de origen terrestre.
“No es demasiado tarde para dar a los arrecifes una oportunidad de recuperarse”, sostuvo la directora general de la UICN, la costarricense Grethel Aguilar.
El informe llega una semana después de otra evaluación de la UICN, publicada en la revista Nature, según la cual el 44% de las especies de corales que forman arrecifes está amenazado. También llega un día después de que la ONU advirtiera que, con los compromisos actuales, el mundo va camino a un calentamiento de 2,6 grados en este siglo.


Fecha de Publicación: 24/10/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Agencia EFE, Portal Gulf News (AFP), Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), CORDIO África Oriental.

Pesca de arrastre en áreas marinas protegidas de España

 


Oceana detectó más de 51.000 horas de pesca de arrastre en áreas marinas protegidas de España

Una investigación con datos satelitales identificó 205 buques arrastrando en seis espacios de la Red Natura 2000 que, doce años después de su designación, siguen sin planes de gestión.

La pesca de arrastre de fondo está considerada una de las prácticas pesqueras más destructivas para los ecosistemas marinos. Aun así, se realiza de manera habitual en áreas que España declaró protegidas hace más de una década. Lo revela una investigación de la organización Oceana, presentada este jueves 22 en Madrid. El estudio detectó más de 51.000 horas de arrastre aparente durante 2025 en seis espacios marinos de la Red Natura 2000, la red de áreas protegidas de la Unión Europea.
El análisis se basó en datos satelitales de Global Fishing Watch e identificó a 205 buques con actividad aparente de arrastre en esas zonas. De ese total, 3.456 horas se concentraron sobre hábitats cartografiados específicamente como vulnerables: praderas de posidonia, arrecifes, cañones submarinos y corales de aguas frías.

Seis áreas sin plan de gestión
El estudio se centró en seis espacios designados en 2014:
- el Canal de Menorca;
- el Sistema de Cañones Submarinos de Avilés;
- el Espacio Marino de Alborán;
- el Sur de Almería-Seco de los Olivos;
- los Volcanes de Fango del Golfo de Cádiz;
- el Sistema de Cañones Submarinos Occidentales del Golfo de León.
Según Oceana, el plazo de seis años para aprobar sus planes de gestión venció en 2021. Todavía no cuentan con medidas que regulen las actividades que se desarrollan en ellos.
“Sin un manejo efectivo de estas zonas, la protección solo existe sobre el papel”, advirtió Michael Sealey, asesor político de Oceana en Europa. La organización señaló que en la última década España aumentó un 25% la superficie marina bajo alguna figura de protección. Pero recordó que la designación es solo el primer paso: los objetivos de conservación se cumplen únicamente si se adoptan y aplican medidas concretas.
El caso se inscribe en una situación más amplia. Nueve grandes áreas marinas de la Red Natura 2000 debían tener planes de gestión en el marco del proyecto LIFE INTEMARES. Es la mayor iniciativa de conservación marina de España, con una financiación pública de 50 millones de euros. Después de dos prórrogas, la aprobación de esos planes se postergó hasta junio de 2027.
Helena Álvarez, científica marina sénior de Oceana, recordó que España “tiene un compromiso” con esa iniciativa. Si los planes no se aprueban en el nuevo plazo, el país podría tener que devolver parte de los fondos.

Lo que dice la normativa europea
Oceana sostiene que autorizar el arrastre en espacios Natura 2000 es incompatible con el artículo 6 de la Directiva Hábitats. Ese artículo obliga a los Estados miembros a evitar el deterioro de los hábitats protegidos y las perturbaciones significativas de las especies.
En el Mediterráneo, la actividad detectada violaría además el artículo 4 del Reglamento Mediterráneo. Esa norma prohíbe determinadas artes de pesca sobre praderas de fanerógamas marinas, arrecifes coralígenos y fondos de maërl, un tipo de lecho formado por algas calcáreas.
La Comisión Europea, por su parte, fijó como prioridad restringir o eliminar las artes móviles que tocan el fondo en las áreas marinas protegidas. Su Plan de Acción Marino, de 2023, propone eliminarlas de esas zonas de forma progresiva, con horizonte en 2030 y con apoyo al sector pesquero durante la transición.

Reclamos al Gobierno
Según Oceana, el Ministerio para la Transición Ecológica le aseguró que cuatro de los planes de gestión están en trámite tras pasar por consulta pública este año. Entre ellos figuran los del Espacio Marino de Alborán y el Sur de Almería-Seco de los Olivos. La organización pide que al menos esos cuatro planes se aprueben antes de las elecciones generales previstas para noviembre.
También cuestionó la falta de transparencia de las autoridades pesqueras. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación no entregó los datos oficiales de seguimiento de la flota que la organización pidió para elaborar el informe.

Parques de papel
No es la primera advertencia. En 2022, un informe de la misma organización había estimado unas 600.000 horas de arrastre aparente en áreas Natura 2000 españolas durante 2021. La intensidad era casi nueve veces mayor dentro de las zonas protegidas que fuera de ellas.
Los especialistas llaman a este fenómeno “parques de papel”: áreas que existen en los mapas y en los compromisos internacionales, pero sin reglas que limiten las actividades más dañinas. El debate trasciende a Europa: la comunidad internacional discute cómo cumplir la meta de proteger el 30% de los océanos para 2030 con áreas que funcionen de verdad.


Fecha de Publicación
: 24/10/2026
País/Región: España
Fuentes Consultadas: Agencia EFE, Agencia Europa Press, Portal La Voz de Almería, Portal ECOticias, Oceana, Comisión Europea.

Incendios y El Niño ponen en peligro a los orangutanes

 


Los incendios agravados por El Niño ponen en grave peligro a los orangutanes de Indonesia

Decenas de orangutanes fueron rescatados del fuego en Borneo en los últimos meses, mientras las llamas avanzan sobre bosques de turberas donde vive buena parte de la especie y el humo se extiende por el sudeste asiático.

Los incendios forestales que arden desde julio en Indonesia, agravados por un fenómeno de El Niño de gran intensidad, ponen en grave peligro a los orangutanes, uno de los grandes simios más amenazados del planeta. En las últimas semanas, organizaciones de conservación y organismos oficiales rescataron decenas de ejemplares atrapados por el fuego en la isla de Borneo, mientras el humo afecta la salud de personas y animales en buena parte del sudeste asiático.
Entre el 6 de agosto y el 19 de octubre, la agencia de conservación de Kalimantan Occidental y la organización indonesia YIARI evacuaron 51 orangutanes en esa provincia. Según cifras del Ministerio de Bosques, el número de rescates en la región de Kalimantan, la parte indonesia de Borneo, podría llegar a 96 en los últimos meses. El último operativo se realizó el sábado 17, cuando agencias de conservación, entre ellas la Fundación de Supervivencia del Orangután de Borneo y WWF Indonesia, rescataron a un macho de 20 años en una aldea de Kalimantan Central.

El fuego en el hábitat
Los incendios afectan bosques que albergan a buena parte de las poblaciones silvestres más importantes del orangután de Borneo, en Kalimantan Central y Occidental. Según el Grupo de Especialistas en Primates de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, el fuego alcanza áreas donde vive cerca del 70% de la población de orangutanes de Borneo central. Las llamas consumen bosques de turberas en los parques nacionales Sebangau, Tanjung Puting y Gunung Palung.
“La devastación es inmensa”, resumió Karmele Llano Sánchez, veterinaria y cofundadora de YIARI, quien advirtió que el número de animales muertos es enorme. Los ejemplares rescatados suelen llegar en un estado muy delicado, y en un centro de rehabilitación de la Fundación de Supervivencia del Orangután de Borneo, decenas de animales presentaron síntomas respiratorios por el humo. Otras especies, como gibones y reptiles, también sufren las consecuencias.
“Ya hemos tenido incendios antes, pero ninguno de esta magnitud”, advirtió la antropóloga Cheryl Knott, que estudia a los orangutanes desde hace décadas.

El papel de El Niño
El fenómeno de El Niño reduce las lluvias en el sudeste asiático y prolonga la estación seca, lo que favorece la propagación del fuego. “No tenemos suficiente lluvia, el fuego no se puede apagar fácilmente”, explicó Wang Jingyu, especialista en ciencias atmosféricas con sede en Singapur. Se espera que los incendios continúen hasta que regresen las lluvias, a fines de octubre o en noviembre. Desde agosto, el gobierno indonesio desplegó 64 aeronaves y más de 54.000 efectivos para combatir el fuego, y el presidente Prabowo Subianto anunció la creación de un organismo para restaurar las turberas propensas a incendios.
Los fuegos en turberas son especialmente dañinos: estos suelos acumulan enormes cantidades de carbono durante miles de años y, al quemarse, liberan grandes volúmenes de gases de efecto invernadero y un humo denso y persistente. Los especialistas recomiendan rehumedecer las turberas, ya que las zonas quemadas tienen muchas más probabilidades de volver a arder.

El humo cruza fronteras
La contaminación provocada por los incendios en Borneo y Sumatra se extiende desde hace meses a Indonesia, Malasia, Singapur y Timor Oriental. Obligó a cerrar escuelas, aumentó las afecciones respiratorias y restringió las actividades al aire libre. Desde mediados de agosto, unos 2.400 vuelos fueron afectados en Indonesia por la falta de visibilidad.

Una especie en peligro crítico
Las tres especies de orangután, el de Borneo, el de Sumatra y el de Tapanuli, viven únicamente en Indonesia y Malasia, y están catalogadas en peligro crítico de extinción. Entre 1999 y 2018 desapareció aproximadamente la mitad de los orangutanes de Borneo, principalmente por la pérdida de bosques para la agricultura, las plantaciones de palma aceitera y la minería. Casi la mitad de los orangutanes silvestres vive en bosques sin protección.
La historia muestra el riesgo: los incendios asociados a El Niño de 1997 y 1998 podrían haber matado a miles de orangutanes. Esta vez, la crisis vuelve a poner en evidencia el vínculo entre la deforestación, el drenaje de las turberas y el cambio climático, que convierte a las sequías extremas en una amenaza directa para la biodiversidad.


Fecha de Publicación
: 24/10/2026
País/Región: Indonesia
Fuentes Consultadas: Portal Meteored, Agencia AFP, Portal Mongabay, Ministerio de Bosques de Indonesia, Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Centros de datos: uno de cada cuatro, sin agua segura

 


Uno de cada cuatro centros de datos del mundo funciona en zonas con estrés hídrico

Un estudio que analizó más de 9.300 instalaciones advierte que compiten por el agua con ciudades y cultivos, y que la proporción en riesgo llegaría a un tercio con 3 grados de calentamiento, en plena expansión de la inteligencia artificial.

Uno de cada cuatro centros de datos del mundo funciona en zonas donde la demanda de agua puede superar la disponibilidad al menos un mes por año. La proporción podría llegar a un tercio si el calentamiento global alcanza los 3 grados. Así lo advierte un estudio publicado en la revista Environmental Science & Technology, de la Sociedad Química Estadounidense, en plena expansión de la infraestructura digital impulsada por la inteligencia artificial.
El trabajo, liderado por el investigador Lorenzo Rosa, de la Universidad de Stanford, cruzó la ubicación de 9.347 centros de datos en operación, registrados en una base de datos global de la industria, con la disponibilidad y la demanda local de agua. Los resultados muestran que unos 2.315 de esas instalaciones, el 25%, están en áreas que sufren estrés hídrico al menos un mes al año, y cerca del 6% se ubica en zonas con escasez durante la mayor parte del año.

Compitiendo con ciudades y cultivos
Los centros de datos consumen grandes volúmenes de agua, sobre todo para refrigerar los servidores, y el estudio identificó con qué otros usos compiten. En torno al 41% de ellos, el principal uso del agua es el consumo de las ciudades; en el 28%, la agricultura; en el 18%, la industria, y en el 8%, la generación de energía. Esa competencia se vuelve más crítica en épocas de sequía, cuando las ciudades y los productores agrícolas ya enfrentan restricciones.
“No están aterrizando en paisajes vacíos, sino sobre el suministro de agua de ciudades y campos”, resumió Rosa. El investigador advirtió además que la escasez hídrica se mide a escala local de manera inconsistente, y muchas veces ni siquiera se mide, lo que dificulta evaluar el impacto real de estas instalaciones.

El efecto del calentamiento
El panorama empeora con el cambio climático. En un escenario de calentamiento de unos 3 grados respecto de 1900, que según los autores podría alcanzarse entre 2035 y 2073, la proporción de centros de datos en zonas con estrés hídrico subiría al 33%, es decir, unas 3.045 instalaciones.
La exposición varía según el país. En los Emiratos Árabes Unidos, el 93% de los centros de datos enfrenta al menos un mes de déficit de agua por año, y en la India, el 73%. En Japón, la mayoría de las instalaciones sufre entre 9 y 12 meses de estrés hídrico por año. En China, la proporción pasaría del 42% al 51% con 3 grados de calentamiento. Estados Unidos, que concentra el 39% de las instalaciones del mundo, aportaría la mayor parte de los nuevos centros afectados. En Europa, los sitios en riesgo subirían en España de 95 a 119, en Italia, de 49 a 59, y en Francia, de 8 a 38.

Soluciones con costos
El estudio analiza también las alternativas para reducir el consumo. La refrigeración en seco o el uso de aguas residuales recicladas disminuyen la demanda de agua dulce, pero pueden aumentar el consumo de energía y, con él, el uso indirecto de agua en las centrales eléctricas. La desalinización tiene sus propios costos ambientales, mientras que la refrigeración por inmersión y otras tecnologías avanzadas todavía presentan desafíos técnicos para aplicarse a gran escala.
El problema crecerá con la demanda. Se estima que el consumo mundial de electricidad del sector podría casi duplicarse hacia 2030, impulsado por la construcción acelerada de centros para inteligencia artificial.

Un debate que llega al Sur Global
Aunque el estudio no detalla la situación de América Latina, la región ya vive conflictos por el agua que consumen estas instalaciones. En Chile, la Justicia obligó a Google a replantear un proyecto que preveía usar 7,6 millones de litros de agua por día para refrigeración, y en Uruguay la empresa también debió modificar una iniciativa para reducir su consumo.
En la Argentina, el anuncio de un megacentro de datos para inteligencia artificial en Chubut, con una capacidad de hasta 3.000 megavatios, avanza sin información pública sobre cuánta agua utilizará, en una provincia que atraviesa una emergencia hídrica.
Los resultados del estudio refuerzan la necesidad de evaluar la disponibilidad local de agua antes de autorizar estos proyectos, para que la carrera por la infraestructura digital no termine compitiendo con el agua que necesitan las comunidades y la producción de alimentos.


Fecha de Publicación
: 23/10/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Portal Earth.com, Portal Chequeado, Sociedad Química Estadounidense (ACS), revista Environmental Science & Technology.

China quiere discutir las barreras verdes en la COP31

 


China pide que la COP31 aborde las barreras comerciales a los autos eléctricos y los paneles solares

Pekín reclamó que la cumbre climática de Turquía debata el proteccionismo que, según su delegación, frena la transición energética, en plena disputa con Estados Unidos y la Unión Europea por los aranceles a sus tecnologías limpias.

China reclamó que la próxima cumbre climática de las Naciones Unidas, la COP31, que se celebrará en noviembre en Turquía, aborde el proteccionismo y las barreras comerciales que, según Pekín, frenan la difusión de las tecnologías verdes. El planteo llega en plena disputa con Estados Unidos y la Unión Europea por los aranceles a productos chinos clave para la transición energética, como los vehículos eléctricos y los paneles solares.
El viceministro de Ecología y Medio Ambiente de China y jefe de la delegación ante la COP31, Li Gao, defendió la propuesta durante una conferencia de prensa organizada por el Consejo de Estado en Pekín. Según explicó, la cumbre debe debatir los viejos problemas de la insuficiente reducción de emisiones y del apoyo financiero de los países desarrollados, pero también “los nuevos desafíos del unilateralismo y el proteccionismo”, que a su juicio perjudican los esfuerzos colectivos contra el cambio climático.

La disputa por las tecnologías limpias
China es uno de los mayores fabricantes mundiales de vehículos eléctricos, baterías y paneles solares, y domina buena parte de las cadenas de suministro de estas tecnologías. Sus productos enfrentan aranceles y otras restricciones en Estados Unidos y la Unión Europea, que buscan proteger a sus industrias de la competencia de precios más bajos y acusan a Pekín de otorgar subsidios que distorsionan el mercado. En Estados Unidos, por ejemplo, los autos eléctricos chinos enfrentan aranceles del 100%.
Li pidió un sistema comercial internacional más abierto que facilite la circulación de tecnologías y productos de bajas emisiones. Sin embargo, no propuso medidas concretas para eliminar los gravámenes ni mencionó de manera expresa a Washington o a Bruselas.

Financiamiento y transición justa
El funcionario también reclamó avances en el financiamiento climático para los países en desarrollo. En particular, pidió cumplir el objetivo de movilizar al menos 300.000 millones de dólares anuales para 2035, acordado en la COP29 de Bakú, y triplicar los fondos destinados a la adaptación al cambio climático.
Entre las prioridades de Pekín figura, además, la creación de un mecanismo internacional de transición justa que ayude a los países en desarrollo a enfrentar los costos económicos y sociales de abandonar los combustibles fósiles.
Consultado sobre la propuesta de Turquía de elevar al 35% la electrificación del consumo energético mundial para 2035, Li sostuvo que coincide con las políticas chinas, pero evitó respaldarla de manera explícita. En cambio, pidió tener en cuenta las diferencias entre países para alcanzar el mayor consenso posible.

Una cumbre con la mirada en el comercio
La COP31 se realizará del 9 al 20 de noviembre en Antalya, Turquía. Incluirá una cumbre de líderes los días 11 y 12, y una jornada dedicada al financiamiento y el comercio el 13. Las negociaciones buscarán acelerar la aplicación del Acuerdo de París y acercar posiciones sobre la transición energética, la adaptación y el apoyo a los países más vulnerables.
La relación entre comercio y clima se volvió uno de los temas más sensibles de la agenda internacional. A los aranceles sobre los productos chinos se suman mecanismos como el impuesto al carbono en frontera de la Unión Europea, que grava las importaciones según las emisiones asociadas a su producción, y que distintos países en desarrollo cuestionan por considerarlo una barrera comercial encubierta.

La mirada del Sur Global
Para buena parte del Sur Global, el debate tiene consecuencias directas. El abaratamiento de los paneles solares, las turbinas eólicas y las baterías, impulsado en gran medida por la producción china, permitió a muchos países de América Latina, África y Asia expandir sus energías renovables. Al mismo tiempo, la concentración de la producción en un solo país y las tensiones comerciales entre las grandes potencias generan incertidumbre sobre el acceso a esas tecnologías y sobre las oportunidades de desarrollar industrias propias.
La discusión sobre quién financia la transición y en qué condiciones se comercian las tecnologías limpias marcará, así, una cumbre en la que los países en desarrollo vuelven a reclamar que los compromisos se traduzcan en recursos concretos.


Fecha de Publicación
: 23/10/2026
País/Región: Internacional - China 
Fuentes Consultadas: Agencia EFE, Consejo de Estado de la República Popular China, Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).

Lluvias torrenciales inundan el sureste de Francia

 


Lluvias récord inundan el sureste de Francia y dejan un muerto y miles de personas bloqueadas

Una DANA cargada de humedad mediterránea descargó hasta 220 milímetros en 24 horas en Bocas del Ródano, desbordó ríos y obligó a evacuar a vecinos, en un episodio que se repite y se intensifica con el calentamiento del Mediterráneo.

Lluvias torrenciales y tormentas azotaron el sureste de Francia entre la noche del lunes 19 y el martes 20 de octubre, desbordaron ríos y arroyos e inundaron calles, viviendas y rutas en varias ciudades. Un hombre de 75 años murió arrastrado por el agua en el departamento de Bocas del Ródano, el más afectado, donde miles de personas quedaron bloqueadas por la crecida y los bomberos realizaron más de mil intervenciones.
El fenómeno fue provocado por una depresión aislada en niveles altos, conocida como DANA, que arrastró aire húmedo e inestable desde el Mediterráneo y concentró enormes cantidades de lluvia en pocas horas. Además de Bocas del Ródano, el temporal golpeó los departamentos de Gard y Hérault y luego se desplazó hacia Provenza-Alpes-Costa Azul y Córcega, donde la Alta Córcega llegó a estar bajo aviso rojo por riesgo de inundaciones. En la costa oriental de la isla se reportaron acumulados de cientos de milímetros en pocas horas.

Un récord de lluvia
Las precipitaciones cayeron en oleadas: primero entre las 20 y las 22.30 del lunes, y nuevamente desde las 4 de la madrugada del martes. En Saint-Chamas, a orillas del estanque de Berre, se registraron 220 milímetros en 24 horas, una cifra que el meteorólogo Paul Marquis calificó como un récord para la localidad. Para dimensionarlo, equivale a varios meses de lluvia en apenas un día.
Las zonas más golpeadas fueron el entorno del estanque de Berre; la Côte Bleue, el litoral rocoso al oeste de Marsella; la Camarga y el sur de los Alpilles. Saint-Chamas, Châteauneuf-les-Martigues y Saint-Mitre-les-Remparts fueron las localidades más afectadas, y también hubo anegamientos en Martigues, Istres, Fos-sur-Mer y Salon-de-Provence.
La víctima, un hombre de 75 años, fue encontrada sin vida a media mañana del martes en Saint-Mitre-les-Remparts, tras un amplio operativo de búsqueda que incluyó un helicóptero, según informó la prefectura. Las circunstancias del hecho todavía se investigan. En otro episodio, una persona cuyo bungaló fue arrastrado hacia el estanque de Berre fue rescatada con heridas en una mano.

Evacuaciones y rutas cortadas
En Istres, el intendente Robin Prétot ordenó evacuar a los vecinos de varias calles del barrio Heures Claires, que fueron trasladados a un gimnasio y a otro espacio municipal. Los bomberos de Bocas del Ródano sumaron 112 efectivos especializados en inundaciones a los 500 de guardia habitual para atender rescates, asistir a personas y bombear agua de viviendas.
El temporal también afectó el transporte. Se interrumpió un tramo de la autopista A9 entre Orange y La Jonquera, en la frontera con España; la A55 sufrió fuertes complicaciones, y se cerraron varias rutas departamentales por desmoronamientos. Además, se suspendieron trenes regionales desde Nîmes.

Polémica por las alertas
El departamento estuvo bajo aviso naranja por tormentas y lluvias con riesgo de inundación. Marquis consideró que debería haberse activado el aviso rojo y el sistema de alerta por celulares, que no se envió, en función de los pronósticos disponibles. La crítica reabre el debate sobre la capacidad de los sistemas de alerta temprana para anticipar episodios cada vez más extremos.

Un patrón que se intensifica
El sur de Francia sufre con frecuencia los llamados episodios mediterráneos, lluvias intensas de otoño que se producen cuando el aire frío en altura choca con el aire cálido y húmedo que se evapora del mar, todavía templado tras el verano. Sin embargo, el calentamiento global está intensificando estos fenómenos: una atmósfera más cálida retiene más vapor de agua, cerca de un 7% más por cada grado de aumento de la temperatura, lo que se traduce en lluvias más concentradas y violentas.
El temporal francés coincidió con fuertes lluvias en el este de España, que dejaron al menos cuatro muertos e inundaciones graves en los últimos días. Ambos episodios confirman la vulnerabilidad de la cuenca mediterránea, una de las regiones del mundo que se calientan más rápido, frente a los eventos meteorológicos extremos. Según la red de expertos sobre cambio climático y ambiental en el Mediterráneo (MedECC), la región se calienta alrededor de un 20% más rápido que el promedio mundial.


Fecha de Publicación: 23/10/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Portal MeteoRed, Portal Maritima, Portal Mesinfos, Portal France 3 Régions, Météo-France, Prefectura de Bocas del Ródano, Servicio Departamental de Incendio y Rescate de Bocas del Ródano (SDIS 13).

El mundo va hacia 2,8 °C y la ONU da por superado el 1,5 °C

 


La ONU da por perdido el límite de 1,5 °C y calcula los recortes necesarios para volver

El Informe sobre la Brecha de Emisiones 2026 proyecta un calentamiento de hasta 2,8 °C con las políticas actuales y propone un escenario de “sobrepaso mínimo” que exige reducir las emisiones globales un 45 % hacia 2035 para que la temperatura vuelva a 1,5 °C antes de fin de siglo.

Con las políticas climáticas vigentes, el planeta se encamina a un calentamiento de 2,8 °C por encima de los niveles preindustriales durante este siglo. Aun si todos los países cumplieran por completo sus compromisos, la temperatura subiría 2,6 °C. Son las proyecciones del Informe sobre la Brecha de Emisiones 2026, que el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) presentó el 21 de octubre de 2026 en Nairobi. Faltan menos de tres semanas para la COP31, la conferencia climática de la ONU que se hará del 9 al 20 de noviembre en Antalya, Turquía.
Es la decimoséptima edición de una serie anual que compara las emisiones previstas con las necesarias para cumplir el Acuerdo de París, y lleva un subtítulo elocuente: The point of return (El punto de retorno). Tras décadas de acción insuficiente, el documento da por perdida la posibilidad de mantener el calentamiento por debajo de 1,5 °C sin superarlo. Por eso se concentra en otra pregunta: qué haría falta para que ese exceso sea lo más pequeño y breve posible, y para que la temperatura vuelva a bajar antes de fin de siglo.

De la meta al sobrepaso
El planeta ya se calentó alrededor de 1,4 °C y se espera que supere 1,5 °C en pocos años. En ese contexto, el informe adopta el concepto de sobrepaso, es decir, superar un umbral de temperatura de forma temporal y después volver a bajar. El escenario más ambicioso que analiza limita el pico de calentamiento a entre 1,7 y 1,8 °C hacia mediados de siglo. En ese escenario, la probabilidad de volver a 1,5 °C o menos en 2100 es de alrededor del 50 %.
António Guterres, secretario general de la ONU, buscó evitar una lectura fatalista: “El sobrepaso no es una rendición”. Según dijo, todavía es posible que esa superación sea lo más reducida y corta posible, aunque reconoció que el mundo ya no puede evitar cruzar el límite y que sus consecuencias ya son devastadoras.
Las proyecciones son peores que las del año anterior. Anne Olhoff, coautora del informe, explicó que el deterioro responde a dos factores: la retirada formal de Estados Unidos del Acuerdo de París y una revisión al alza de las emisiones históricas. Las contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC) son los planes climáticos que cada país presenta ante la ONU, y las que se enviaron desde la edición anterior apenas cambiaron el panorama. Incluso en el escenario más optimista, que suma las NDC y las metas de cero emisiones netas anunciadas por los países, el calentamiento llegaría a 2,1 °C.

La magnitud de los recortes necesarios
El núcleo del informe es la comparación entre lo prometido y lo necesario. Para seguir el escenario de menor sobrepaso, las emisiones globales de gases de efecto invernadero deberían caer un 18 % en 2030, un 45 % en 2035 y un 69 % en 2040, siempre respecto de los niveles de 2025. Las NDC, aun aplicadas por completo, solo lograrían reducciones de entre el 5 % y el 8 % en 2030 y de entre el 11 % y el 15 % en 2035.
Eso supone recortar las emisiones un 5,7 % por año en promedio entre 2025 y 2035. Es algo más exigente que el 5 % aproximado que suponían las trayectorias evaluadas en el Sexto Informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). El informe también pone en números el costo de la demora: cada cinco años de emisiones de dióxido de carbono al ritmo actual suman alrededor de 0,1 °C al pico de calentamiento.
El punto de partida no es alentador. Según el informe, las emisiones globales de 2025 se mantuvieron prácticamente en el récord de 2024, y las del carbón, el petróleo y el gas aumentaron levemente. Entre los seis mayores emisores, los datos preliminares muestran subas en Estados Unidos, Indonesia y China, y bajas en India, Rusia y la Unión Europea. El mayor aumento absoluto fue el de Estados Unidos, con 133 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente, seguido por Turquía, el país anfitrión de la COP31. El G20 concentra tres cuartas partes de las emisiones mundiales.

Hojas de ruta por sector
El informe traduce el escenario en metas sectoriales medibles. En energía, la participación de cada combustible en el suministro debería caer así, respecto de 2025:
- Carbón: 55 % menos hacia 2035 y 75 % menos hacia 2040.
- Petróleo: 15 % menos hacia 2035 y 30 % menos hacia 2040.
- Gas: 5 % menos hacia 2035 y 35 % menos hacia 2040.
La generación eléctrica a carbón tendría que reducirse un 75 % en 2035 y desaparecer prácticamente en todo el mundo hacia 2040. Las emisiones de metano deberían bajar un 25 % en 2035 y un 40 % en 2040. El metano es un gas que, en el corto plazo, calienta mucho más que el dióxido de carbono.
Del lado de las soluciones, el escenario exige triplicar la capacidad eléctrica renovable mundial hacia 2035 y multiplicarla por 4,5 hacia 2040, como se acordó en el primer Balance Mundial del Acuerdo de París. También pide reducir al menos un 30 % la intensidad energética de la economía en 2035. Aquí el documento trae una buena noticia: la capacidad renovable instalada creció tres veces más rápido de lo que se preveía, y la solar fotovoltaica, siete veces más.
Para bajar la temperatura después del pico también hará falta remover dióxido de carbono de la atmósfera, con forestación, restauración de ecosistemas o tecnologías de captura directa. El informe estima que habría que remover unas 320 gigatoneladas a lo largo del siglo, el equivalente a unos ocho años de las emisiones globales de dióxido de carbono de 2024. Es una escala sin precedentes y con fuertes dudas sobre su viabilidad, así que la remoción no puede reemplazar los recortes inmediatos.

Políticas que ya funcionan
El informe incluye un análisis de más de 220 evaluaciones de políticas climáticas aplicadas en distintos países. Las medidas en el sector eléctrico redujeron las emisiones un 9 % en promedio. Los instrumentos económicos, como los sistemas de comercio de derechos de emisión y los impuestos al carbono, lograron reducciones de entre el 5 % y el 13 %. Para los autores, ampliar y replicar esas políticas permitiría acercarse al escenario de menor sobrepaso.
Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA, advirtió que cada fracción de grado y cada año adicional por encima de 1,5 °C aumentan los impactos y los riesgos climáticos. Subrayó también que esos efectos ya se sienten en todas las naciones, incluido Estados Unidos.

Un diagnóstico que se repite
Las cifras coinciden con otras evaluaciones recientes. El informe Limiting Overshoot, publicado por el PNUMA el 2 de septiembre de 2026, ya había ubicado en 1,8 °C el pico del escenario más optimista. El informe 10 New Insights in Climate Science, presentado el 6 de octubre por un consorcio científico internacional, advirtió que si el pico supera 1,8 °C, volver a 1,5 °C antes de 2100 podría dejar de ser posible.
La comparación con la edición anterior ayuda a dimensionar el retroceso. Según la síntesis de ese consorcio, el Informe sobre la Brecha de Emisiones 2025 estimaba que las NDC entonces vigentes implicaban una baja de apenas el 12 % de las emisiones globales hacia 2035 respecto de 2019. Una trayectoria compatible con 1,5 °C exigía, en cambio, una caída de alrededor del 55 %. El ciclo de ambición del Acuerdo de París preveía que cada nueva ronda de compromisos fuera cerrando esa brecha. Un año después, sigue siendo de la misma magnitud.
Conviene, además, leer las proyecciones con sus márgenes. Las temperaturas que informa el PNUMA son valores centrales de modelos climáticos alimentados con escenarios de emisiones. La probabilidad del 50 % de volver a 1,5 °C en 2100 significa que, aun en el escenario más ambicioso, lograrlo es tan probable como no lograrlo. Esa incertidumbre es en sí misma un argumento para actuar antes. Como el PNUMA ya había advertido en septiembre, la probabilidad de cruzar umbrales irreversibles en sistemas como las capas de hielo o la selva amazónica crece con la magnitud y la duración del sobrepaso.
Las reacciones anticipan una negociación tensa en Antalya, donde varios países vulnerables acusan a los grandes emisores de abandonar los objetivos de París. Bill Hare, director ejecutivo de Climate Analytics, reclamó que los gobiernos aprueben políticas concretas para reducir el uso de combustibles fósiles. Mohamed Adow, director del centro de estudios keniano Power Shift Africa, fue más duro y calificó la situación como un “fracaso histórico del liderazgo político”.


Fecha de Publicación: 22/10/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Agencia EuroNews, Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), Future Earth / The Earth League / WCRP

Documentos y descargas oficiales:

- Emissions Gap Report 2026: The point of return, página oficial (PNUMA), en inglés
- Informe completo en el repositorio WeDocs (PNUMA)
- Resumen ejecutivo (PNUMA), en inglés
- Anexos técnicos (PNUMA)
- Comunicado de prensa oficial del 21 de octubre de 2026 (PNUMA), en inglés

La vaquita marina, bajo examen en la reunión de CITES

 


La vaquita marina, el cetáceo más amenazado del mundo, será evaluada por CITES en Ginebra

El comité permanente de la convención revisará en noviembre los avances de México para salvar a esta pequeña marsopa del Golfo de California, de la que en el último monitoreo se observaron entre 7 y 10 ejemplares.

La situación de la vaquita marina, el cetáceo más amenazado del planeta, volverá a estar bajo la lupa internacional. El Comité Permanente de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) examinará en su próxima reunión, que se realizará en Ginebra del 2 al 6 de noviembre, los avances de México en su plan de acción para conservar a este pequeño mamífero marino, y determinará si hacen falta nuevas medidas.
Así lo anunció la secretaria general de CITES, la panameña Ivonne Higuero, al presentar la agenda del encuentro. La funcionaria valoró las acciones del país: “Ha hecho un gran esfuerzo y realmente hay que reconocerlo”, afirmó, y destacó entre ellas la colocación de bloques de hormigón en el fondo marino de las zonas donde vive la especie, para impedir la pesca con grandes redes.

Una especie al borde de la extinción
La vaquita marina es endémica del Alto Golfo de California, también conocido como mar de Cortés, en el noroeste de México. Con alrededor de un metro y medio de largo, es la marsopa más pequeña del mundo. Su principal amenaza no es la caza directa, sino las redes de enmalle que se usan para capturar a la totoaba, un pez que comparte su hábitat y cuya vejiga natatoria es muy cotizada en la medicina tradicional china. Las vaquitas quedan atrapadas en esas redes y mueren ahogadas.
La sobreexplotación redujo la población a apenas unos pocos ejemplares. A fines de la década de 1990 se estimaba que había unas 570 vaquitas, lo que da una idea de la magnitud del derrumbe. La especie figura como en peligro crítico en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. El último monitoreo visual y acústico, realizado en 2025 por los organismos ambientales mexicanos junto con la organización Sea Shepherd, observó entre 7 y 10 vaquitas, frente a las 6 a 8 registradas en 2024, y confirmó la presencia de al menos una o dos crías, lo que demuestra que la especie todavía se reproduce. Los especialistas interpretan que la caída se frenó, aunque la población sigue en un nivel crítico.
Ese relevamiento también comprobó que la pesca con redes de enmalle casi desapareció desde 2022 en el área de tolerancia cero, el santuario donde se concentran los avistamientos, gracias a los bloques con ganchos metálicos instalados por la Marina mexicana. Sin embargo, el resto del refugio de la vaquita sigue fuertemente pescado, y los científicos proponen ampliar la zona protegida para cubrir otras áreas de uso frecuente de la especie.

La demanda en Asia
Higuero también reconoció los esfuerzos de China para disminuir la compra de totoaba e ilegalizar su consumo, aunque advirtió que es difícil que la demanda desaparezca por completo. Ese mercado ilegal es el motor de la pesca que pone en riesgo a la vaquita, pese a que la totoaba figura desde hace décadas en el Apéndice I de CITES, que prohíbe su comercio internacional.

Tiburones, caballitos de mar y comercio digital
La agenda del comité incluye otros temas de interés para América Latina. Entre ellos figura el comercio de tiburones y rayas, que afecta a países como Ecuador y Perú por la demanda de Asia oriental, principalmente de aletas. También se analizará el comercio ilegal de caballitos de mar, elefantes y grandes simios, y el uso creciente de internet para estas actividades ilícitas.
La reunión llega un año después de la 20.ª Conferencia de las Partes de la convención, celebrada en Samarcanda, Uzbekistán. Según la secretaria general, uno de los objetivos es traducir en acciones concretas las resoluciones adoptadas en aquel encuentro.

Alivio financiero
Higuero anunció además una buena noticia para el organismo: Estados Unidos, uno de sus principales contribuyentes, que no había pagado sus obligaciones en 2025, se comprometió a aportar 1,77 millones de dólares para el ejercicio 2026, lo que representa el 22% del presupuesto. La funcionaria explicó que la Secretaría temía tener que recurrir a su fondo fiduciario y a sus reservas para enfrentar problemas de liquidez.
CITES regula el comercio internacional de más de 40.000 especies de animales y plantas. Para la vaquita, su suerte depende de que el control sobre la pesca y el tráfico de totoaba se sostenga en el tiempo, en una carrera contra el reloj para evitar su extinción.


Fecha de Publicación
: 22/10/2026
País/Región: México
Fuentes Consultadas: Agencia EFE, Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES)

Un siglo de declive de los polinizadores en Europa

 


La mayoría de las abejas silvestres de Europa redujo su distribución en el último siglo

Un estudio de la Estación Biológica de Doñana, publicado en PNAS y basado en más de cuatro millones de registros entre 1921 y 2020, muestra que la aparente estabilidad de los polinizadores esconde un retroceso generalizado.

La mayoría de las especies de abejas silvestres y la mitad de los sírfidos de Europa redujeron su distribución geográfica en los últimos cien años. Así lo revela un estudio liderado por la Estación Biológica de Doñana, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España (CSIC), publicado este lunes en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), que reconstruye un siglo de historia de los polinizadores silvestres del continente.
El trabajo analizó más de cuatro millones de registros correspondientes al período 1921-2020, que abarcan cerca del 88% de las 3.051 especies de abejas silvestres y sírfidos de Europa. Los sírfidos, también llamados moscas de las flores, son junto con las abejas los dos grupos de polinizadores más importantes del planeta. Con modelos estadísticos avanzados, los investigadores evaluaron cómo cambiaron la riqueza de especies y su ocupación geográfica a lo largo del siglo.

Una estabilidad engañosa
El primer resultado parece tranquilizador: a escala regional, la cantidad de especies se mantuvo relativamente estable y no se detectó una extinción masiva, ya que la gran mayoría de las especies fue registrada también en años recientes. Pero el panorama cambia al mirar en detalle. Muchas especies redujeron el territorio que ocupan, lo que indica que, aunque siguen presentes, están en retroceso.
“La aparente estabilidad en la riqueza de especies a escala regional puede ocultar cambios importantes en las comunidades”, explicó Carlos Martínez-Núñez, investigador de la Estación Biológica de Doñana y primer autor del estudio.
Las abejas catalogadas en peligro crítico por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza son las que presentan los descensos más pronunciados. También sufrieron caídas importantes las especies especialistas, que dependen de plantas concretas para alimentarse, y las parásitas, muy afectadas cuando disminuyen sus hospedadores. Además, las especies con pocos datos disponibles muestran tendencias negativas, lo que podría indicar declives todavía no detectados.

Un declive desigual
El estudio, en el que colaboraron instituciones de Francia, Bélgica, Serbia y Marruecos, muestra que el retroceso no es homogéneo. La región atlántica, que incluye al Reino Unido, Bélgica, los Países Bajos y el oeste de Francia, registra las pérdidas más severas y sostenidas, asociadas a una intensa transformación agrícola e industrial. Allí, la mayor parte de las pérdidas de especies se produjo antes de 1971.
En la región continental el declive fue moderado, en línea con una menor alteración del paisaje, aunque los sírfidos comenzaron a mostrar caídas más marcadas en los últimos años. La excepción son las zonas alpinas, donde la riqueza de especies aumentó, posiblemente porque el calentamiento permite a algunas especies colonizar áreas más altas.

Las causas
Entre las principales amenazas, el estudio señala la pérdida y fragmentación de los hábitats por la intensificación agrícola del último siglo y el uso de plaguicidas y otros contaminantes, que afectan la riqueza, la abundancia y la capacidad de dispersión de las especies. El cambio climático también deja su huella: las especies adaptadas al frío redujeron significativamente su distribución, mientras que las de climas cálidos se vieron favorecidas. Los investigadores lo consideran la amenaza más importante para el futuro.
Los resultados coinciden con otros diagnósticos recientes. La Lista Roja europea de abejas, actualizada este año por la UICN y la Comisión Europea, indica que más del 20% de las especies de abejas del continente muestra algún grado de amenaza.

Todavía hay tiempo
Pese al diagnóstico, los científicos ven margen para actuar, porque la mayoría de las especies sigue presente en Europa aunque pierda terreno. “Es importante actuar cuanto antes”, advirtió Martínez-Núñez. Entre las medidas que proponen figuran recuperar hábitats, diversificar los paisajes agrícolas, mantener flores durante todo el año y reducir el uso de pesticidas, además de plantar flora autóctona y ofrecer refugios a los insectos. “Aún no es demasiado tarde para revertir los patrones de declive que hemos observado”, coincidió Ignasi Bartomeus, investigador de la Estación Biológica de Doñana y coautor del trabajo.
El problema excede a la conservación. Abejas y sírfidos son esenciales para la polinización de plantas silvestres y cultivos, y cumplen otras funciones como el control de plagas. Según la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas, más del 75% de los principales cultivos alimentarios del mundo depende en alguna medida de la polinización animal, por lo que su pérdida amenaza la producción de alimentos también en el Sur Global.


Fecha de Publicación: 22/10/2026
País/Región: Europa
Fuentes Consultadas: Agencia EFE, Portal MeteoRed,  Revista PNAS, Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES).

Barriles radiactivos en el Atlántico

 


Barriles radiactivos en el Atlántico: qué se sabe de las fugas y qué falta investigar

Una misión científica francesa comprobó que parte de los más de 200.000 barriles con residuos nucleares arrojados al océano entre 1950 y 1990 están corroídos y con fugas, aunque con niveles de radiactividad moderados, mientras se esperan los análisis de laboratorio.

Durante cuatro décadas, varios países europeos usaron el fondo del océano Atlántico como depósito de residuos nucleares. Entre 1950 y 1990 se arrojaron más de 200.000 barriles con desechos radiactivos en una zona del noreste atlántico, a unos 600 kilómetros de la costa de Galicia. Hoy, una misión científica francesa intenta responder una pregunta pendiente desde entonces: qué pasa con esos contenedores y con su contenido.
El proyecto Nodssum, liderado por el Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CNRS), ya completó dos campañas en el área. Sus observaciones confirman que el deterioro de varios barriles es avanzado y que parte del material comenzó a filtrarse al lecho marino, aunque los niveles de radiactividad detectados hasta ahora son moderados.

Dos campañas en el fondo del mar
La primera expedición se realizó entre junio y julio de 2025 a bordo del buque L’Atalante, que zarpó de Brest. Con un robot autónomo equipado con sonar, capaz de trabajar a más de 4.000 metros de profundidad, los científicos cartografiaron más de 120 kilómetros cuadrados de una zona de vertido que abarca unos 10.000, y localizaron más de 1.000 barriles. El coordinador de la misión, el geólogo marino Javier Escartín, informó entonces que los instrumentos de a bordo no detectaron valores alarmantes.
La segunda campaña tuvo lugar entre el 27 de mayo y el 28 de junio de este año, a bordo del buque Pourquoi Pas?, con unos 30 científicos. Esta vez utilizaron el sumergible tripulado Nautile, que realizó 20 inmersiones a más de 4.700 metros de profundidad. Allí comprobaron que muchos contenedores presentan una corrosión avanzada y que algunos ya tienen fugas. Los residuos habían sido encapsulados en resina, betún o cemento antes de ser arrojados.
Los niveles de radionucleidos resultaron más altos de lo esperado, pero limitados, lo que permitió tomar muestras de sedimentos, agua y fauna sin restricciones radiológicas extremas. Esas muestras se analizan ahora en laboratorios, un proceso que demandará varios meses.

La vida sobre los barriles
Uno de los hallazgos más llamativos es que diversas especies abisales colonizaron la superficie de los bidones oxidados y los usan como refugio o estructura de fijación. Los científicos buscan determinar ahora si los radionucleidos se acumulan en los organismos y pueden avanzar en las cadenas alimentarias del Atlántico, y a qué velocidad se desplazan por las corrientes profundas.
Los investigadores subrayan que la situación no representa una catástrofe inmediata, pero advierten que la degradación progresiva de los contenedores es una amenaza latente para la biodiversidad marina.

Un vertedero autorizado durante décadas
El vertido de residuos radiactivos en el mar se basaba en la idea de que los contenedores resistirían el tiempo suficiente y que la inmensidad del océano diluiría cualquier fuga. La práctica comenzó a restringirse con el Convenio de Londres sobre prevención de la contaminación del mar, que entró en vigor en 1975, aunque la prohibición definitiva del vertido de desechos radiactivos llegó recién en la década de 1990. Para entonces, el depósito acumulado en las fosas oceánicas ya era enorme. Entre los países que realizaron vertidos en el noreste atlántico figuran el Reino Unido, Bélgica, Suiza y los Países Bajos.
El tema genera inquietud en España por la cercanía con su costa. El Consejo de Seguridad Nuclear español informó que las mediciones realizadas en las costas de Galicia y del Cantábrico no muestran radiactividad significativa y que todos los valores están por debajo de los límites legales, y aclaró que España nunca arrojó residuos en esa zona. Aun así, distintos sectores políticos y organizaciones ambientales reclaman que el gobierno español y la Unión Europea asuman un papel más activo en la investigación del estado de los barriles, y una campaña de Greenpeace superó las 20.000 firmas.

Lo que falta saber
Los resultados de laboratorio de la campaña de este año todavía no se publicaron. Serán clave para conocer qué radionucleidos se liberan, en qué cantidad y si llegan a la fauna. Mientras tanto, los barriles siguen en el fondo del Atlántico, como un legado de una época en la que el océano se consideraba un basurero sin consecuencias.


Fecha de Publicación: 21/10/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Revista National Geographic, Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CNRS)

El deshielo deja sin agua potable a una ciudad del Ártico

 


El deshielo del permafrost deja sin agua potable a una ciudad noruega del Ártico por metales pesados

En Longyearbyen, en el archipiélago de Svalbard, el descongelamiento del suelo liberó manganeso, níquel y sulfatos en la principal fuente de agua, y sus 2.600 habitantes dependen desde hace más de un año de un depósito de agua purificada.

En Longyearbyen, la pequeña ciudad noruega del archipiélago de Svalbard, a unos 1.300 kilómetros del Polo Norte, el agua de la canilla dejó de ser apta para beber. Desde hace más de un año, sus cerca de 2.600 habitantes deben buscar agua purificada en un depósito gratuito, porque el deshielo del permafrost, el suelo que permanecía congelado de forma permanente, liberó metales y sulfatos en su principal fuente de abastecimiento.
El problema comenzó en septiembre de 2025, cuando los análisis detectaron en el agua niveles de manganeso unas 25 veces superiores al valor de referencia recomendado por el Instituto Noruego de Salud Pública, de 50 microgramos por litro. Las autoridades locales recomendaron entonces no beber el agua del grifo, una medida que sigue vigente.

Del manganeso al níquel
Con el paso de los meses, el panorama cambió, pero no mejoró del todo. Según el Consejo Local de Longyearbyen, el manganeso descendió a unos 200 microgramos por litro, un valor todavía superior al límite, aunque ya no considerado un riesgo para la salud. En cambio, aumentaron otros contaminantes: los sulfatos se acercan a los 1.000 miligramos por litro y el níquel llegó a 30 microgramos por litro, por encima del límite de 20 que fija la normativa noruega.
La exposición prolongada a niveles altos de manganeso puede causar problemas neurológicos, sobre todo en bebés y niños. Los sulfatos elevados, por su parte, pueden provocar diarrea en personas con problemas estomacales, niños pequeños y adultos mayores. Por eso, el consejo recomienda que quienes sean sensibles a esas sustancias eviten el agua de la canilla, que todavía puede usarse para bañarse y lavar.
Mientras tanto, la ciudad se abastece de agua potable producida por ósmosis inversa en la planta de tratamiento de la cervecería local, que se distribuye gratis en el supermercado. Los vecinos deben llevar sus propios recipientes para cargarla.

El permafrost y la roca
La causa está bajo tierra. El lago artificial Isdammen, la principal fuente de agua de la ciudad, está rodeado de permafrost. Al descongelarse por el aumento de las temperaturas, ese suelo dejó expuesta una roca rica en pirita, un sulfuro de hierro. En contacto con el agua y el oxígeno, la pirita se oxida, genera acidez y favorece la liberación de metales pesados y sulfatos que terminan en el lago.
“Este podría ser el primer ejemplo de cómo el cambio climático puede impactar las fuentes de agua dulce”, advirtió Marjolaine Verret, especialista en permafrost y profesora asociada de Geología Ártica en el Centro Universitario de Svalbard.
El fenómeno se explica por la velocidad del calentamiento en la región. Svalbard se calienta entre cinco y siete veces más rápido que el promedio mundial, con otoños cuya temperatura aumenta hasta 4 grados por década.

Soluciones caras y complejas
El municipio, junto con el Centro Universitario de Svalbard, el instituto de investigación SINTEF y la Universidad de Bergen, estudia de dónde proviene el agua de Isdammen, qué procesos naturales controlan su química y cómo mejorar su calidad. Entre las alternativas en evaluación figuran un sistema de filtración para el lago y una planta desalinizadora de respaldo, opciones que las autoridades califican como extremadamente caras y técnicamente complejas por las temperaturas extremas.
El alcalde, Terje Aunevik, describió la gestión de la crisis como una tarea permanente de apagar incendios y advirtió que otras comunidades pequeñas deberían prever qué hacer si sus fuentes de agua se ven afectadas. El consejo pasó de planificar una sola compra a encarar cuatro grandes proyectos: asegurar Isdammen, establecer una reserva de agua, reforzar la capacidad contra incendios y renovar una red de distribución envejecida.

Una advertencia para el Ártico
Los científicos advierten que problemas similares podrían afectar a otras comunidades árticas, como las del norte de Canadá y Alaska, donde el permafrost también se está descongelando. El caso de Longyearbyen muestra que el cambio climático no solo derrite hielo: también puede alterar la química del suelo y poner en riesgo un recurso tan básico como el agua potable, aun en uno de los países más ricos del mundo.


Fecha de Publicación: 21/10/2026
País/Región: Noruega 
Fuentes Consultadas: The Guardian, Portal EcoNews
 

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