Arrecifes de coral, al borde del colapso global

 


El 96% de los arrecifes de coral del mundo enfrenta un riesgo crítico de colapso antes de 2075

La primera evaluación global de la UICN sobre los ecosistemas de arrecifes clasifica en peligro crítico a casi todos los del planeta, incluidos los del Caribe, Brasil y el Pacífico latinoamericano, por el calentamiento de los océanos.

El 96% de los ecosistemas de arrecifes de coral de aguas cálidas y poco profundas del planeta enfrenta un riesgo extremadamente alto de colapso para 2075. La causa principal es el calentamiento de los océanos provocado por el cambio climático. Así lo advierte la primera evaluación global de estos ecosistemas en la Lista Roja de Ecosistemas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). El informe se presentó este jueves 22, durante la COP17 de biodiversidad que se desarrolla en Ereván, Armenia.
El estudio analizó 127 ecorregiones tropicales y subtropicales, que suman 188.362 kilómetros cuadrados de arrecifes en más de 80 países y territorios. De ellas, 122 quedaron en peligro crítico, la categoría de mayor riesgo, y abarcan el 99,8% de la superficie evaluada. Otras cuatro no tienen datos suficientes. La restante, la de las islas Galápagos occidentales, figura como colapsada desde el episodio de El Niño de 1982 y 1983.

Un trabajo de 250 especialistas
En la evaluación trabajaron más de 250 expertos, organizados en diez equipos regionales. La coordinaron la UICN, la Universidad de Melbourne y la organización CORDIO África Oriental, junto con las redes regionales de monitoreo de arrecifes.
Para proyectar el riesgo, los científicos usaron el escenario intermedio del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, que prevé un calentamiento global de 2,7 grados a fines de siglo. La diferencia es contundente. Si solo se tuvieran en cuenta los cambios observados en los últimos 50 años, el 24% de las ecorregiones estaría en peligro crítico. Con las proyecciones de calor, la cifra sube al 96%.
“El calentamiento del océano supera ya cualquier cosa en su historia”, advirtió Marcos Valderrábano, responsable del programa de la Lista Roja de Ecosistemas de la UICN. Se refería a las olas de calor que provocan blanqueamientos masivos.

América Latina, en la zona roja
Entre los sistemas en peligro crítico figuran algunos de los más extensos y biodiversos del planeta: la Gran Barrera de Coral australiana, el Triángulo de Coral del Pacífico occidental, el Sistema Arrecifal Mesoamericano y los arrecifes del Mar Rojo.
El impacto en la región es directo:
- Caribe: las diez ecorregiones quedaron en peligro crítico.
- Pacífico tropical oriental: nueve de diez están en esa categoría, y la restante, Galápagos occidental, ya colapsó.
- Brasil: cinco de las ocho ecorregiones evaluadas están en peligro crítico y las otras tres no tienen datos suficientes. La UICN menciona parte del norte brasileño entre las zonas donde es prioritario completar la información.

Qué significa el colapso
Un arrecife colapsa cuando pierde las características que lo definen. Desaparecen casi por completo los corales duros que forman su estructura, y pasan a dominar las algas, los escombros y las esponjas. Eso altera las redes alimentarias y reduce la capacidad del arrecife de sostener la vida marina.
Además del calor, la sobrepesca afecta al 63% de los ecosistemas evaluados. Entre las especies más afectadas están los peces loro, que controlan las algas, y los meros. El desarrollo costero, la contaminación y el turismo excesivo completan la lista de presiones. Las consecuencias alcanzan a la pesca, al turismo y a la seguridad de las comunidades costeras que dependen de estos ecosistemas.

Todavía hay margen
La UICN aclara que estar en peligro crítico no significa estar colapsado: la mayoría de los arrecifes todavía conserva coral vivo y sigue funcionando. “Esto debe ser una llamada de atención en lugar de un motivo de desesperación”, afirmó Mishal Gudka, director de Investigación de CORDIO África Oriental y responsable científico del estudio.
El organismo hace estas recomendaciones:
- Reducir de forma ambiciosa las emisiones de gases de efecto invernadero, idealmente para mantener el calentamiento cerca de 1,5 grados.
- Proteger los arrecifes que mejor resisten, como los del norte del Mar Rojo, Papúa Nueva Guinea y Bermudas.
- Recuperar las poblaciones de peces clave.
- Reducir la contaminación de origen terrestre.
“No es demasiado tarde para dar a los arrecifes una oportunidad de recuperarse”, sostuvo la directora general de la UICN, la costarricense Grethel Aguilar.
El informe llega una semana después de otra evaluación de la UICN, publicada en la revista Nature, según la cual el 44% de las especies de corales que forman arrecifes está amenazado. También llega un día después de que la ONU advirtiera que, con los compromisos actuales, el mundo va camino a un calentamiento de 2,6 grados en este siglo.


Fecha de Publicación: 24/10/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Agencia EFE, Portal Gulf News (AFP), Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), CORDIO África Oriental.

Pesca de arrastre en áreas marinas protegidas de España

 


Oceana detectó más de 51.000 horas de pesca de arrastre en áreas marinas protegidas de España

Una investigación con datos satelitales identificó 205 buques arrastrando en seis espacios de la Red Natura 2000 que, doce años después de su designación, siguen sin planes de gestión.

La pesca de arrastre de fondo está considerada una de las prácticas pesqueras más destructivas para los ecosistemas marinos. Aun así, se realiza de manera habitual en áreas que España declaró protegidas hace más de una década. Lo revela una investigación de la organización Oceana, presentada este jueves 22 en Madrid. El estudio detectó más de 51.000 horas de arrastre aparente durante 2025 en seis espacios marinos de la Red Natura 2000, la red de áreas protegidas de la Unión Europea.
El análisis se basó en datos satelitales de Global Fishing Watch e identificó a 205 buques con actividad aparente de arrastre en esas zonas. De ese total, 3.456 horas se concentraron sobre hábitats cartografiados específicamente como vulnerables: praderas de posidonia, arrecifes, cañones submarinos y corales de aguas frías.

Seis áreas sin plan de gestión
El estudio se centró en seis espacios designados en 2014:
- el Canal de Menorca;
- el Sistema de Cañones Submarinos de Avilés;
- el Espacio Marino de Alborán;
- el Sur de Almería-Seco de los Olivos;
- los Volcanes de Fango del Golfo de Cádiz;
- el Sistema de Cañones Submarinos Occidentales del Golfo de León.
Según Oceana, el plazo de seis años para aprobar sus planes de gestión venció en 2021. Todavía no cuentan con medidas que regulen las actividades que se desarrollan en ellos.
“Sin un manejo efectivo de estas zonas, la protección solo existe sobre el papel”, advirtió Michael Sealey, asesor político de Oceana en Europa. La organización señaló que en la última década España aumentó un 25% la superficie marina bajo alguna figura de protección. Pero recordó que la designación es solo el primer paso: los objetivos de conservación se cumplen únicamente si se adoptan y aplican medidas concretas.
El caso se inscribe en una situación más amplia. Nueve grandes áreas marinas de la Red Natura 2000 debían tener planes de gestión en el marco del proyecto LIFE INTEMARES. Es la mayor iniciativa de conservación marina de España, con una financiación pública de 50 millones de euros. Después de dos prórrogas, la aprobación de esos planes se postergó hasta junio de 2027.
Helena Álvarez, científica marina sénior de Oceana, recordó que España “tiene un compromiso” con esa iniciativa. Si los planes no se aprueban en el nuevo plazo, el país podría tener que devolver parte de los fondos.

Lo que dice la normativa europea
Oceana sostiene que autorizar el arrastre en espacios Natura 2000 es incompatible con el artículo 6 de la Directiva Hábitats. Ese artículo obliga a los Estados miembros a evitar el deterioro de los hábitats protegidos y las perturbaciones significativas de las especies.
En el Mediterráneo, la actividad detectada violaría además el artículo 4 del Reglamento Mediterráneo. Esa norma prohíbe determinadas artes de pesca sobre praderas de fanerógamas marinas, arrecifes coralígenos y fondos de maërl, un tipo de lecho formado por algas calcáreas.
La Comisión Europea, por su parte, fijó como prioridad restringir o eliminar las artes móviles que tocan el fondo en las áreas marinas protegidas. Su Plan de Acción Marino, de 2023, propone eliminarlas de esas zonas de forma progresiva, con horizonte en 2030 y con apoyo al sector pesquero durante la transición.

Reclamos al Gobierno
Según Oceana, el Ministerio para la Transición Ecológica le aseguró que cuatro de los planes de gestión están en trámite tras pasar por consulta pública este año. Entre ellos figuran los del Espacio Marino de Alborán y el Sur de Almería-Seco de los Olivos. La organización pide que al menos esos cuatro planes se aprueben antes de las elecciones generales previstas para noviembre.
También cuestionó la falta de transparencia de las autoridades pesqueras. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación no entregó los datos oficiales de seguimiento de la flota que la organización pidió para elaborar el informe.

Parques de papel
No es la primera advertencia. En 2022, un informe de la misma organización había estimado unas 600.000 horas de arrastre aparente en áreas Natura 2000 españolas durante 2021. La intensidad era casi nueve veces mayor dentro de las zonas protegidas que fuera de ellas.
Los especialistas llaman a este fenómeno “parques de papel”: áreas que existen en los mapas y en los compromisos internacionales, pero sin reglas que limiten las actividades más dañinas. El debate trasciende a Europa: la comunidad internacional discute cómo cumplir la meta de proteger el 30% de los océanos para 2030 con áreas que funcionen de verdad.


Fecha de Publicación
: 24/10/2026
País/Región: España
Fuentes Consultadas: Agencia EFE, Agencia Europa Press, Portal La Voz de Almería, Portal ECOticias, Oceana, Comisión Europea.

Incendios y El Niño ponen en peligro a los orangutanes

 


Los incendios agravados por El Niño ponen en grave peligro a los orangutanes de Indonesia

Decenas de orangutanes fueron rescatados del fuego en Borneo en los últimos meses, mientras las llamas avanzan sobre bosques de turberas donde vive buena parte de la especie y el humo se extiende por el sudeste asiático.

Los incendios forestales que arden desde julio en Indonesia, agravados por un fenómeno de El Niño de gran intensidad, ponen en grave peligro a los orangutanes, uno de los grandes simios más amenazados del planeta. En las últimas semanas, organizaciones de conservación y organismos oficiales rescataron decenas de ejemplares atrapados por el fuego en la isla de Borneo, mientras el humo afecta la salud de personas y animales en buena parte del sudeste asiático.
Entre el 6 de agosto y el 19 de octubre, la agencia de conservación de Kalimantan Occidental y la organización indonesia YIARI evacuaron 51 orangutanes en esa provincia. Según cifras del Ministerio de Bosques, el número de rescates en la región de Kalimantan, la parte indonesia de Borneo, podría llegar a 96 en los últimos meses. El último operativo se realizó el sábado 17, cuando agencias de conservación, entre ellas la Fundación de Supervivencia del Orangután de Borneo y WWF Indonesia, rescataron a un macho de 20 años en una aldea de Kalimantan Central.

El fuego en el hábitat
Los incendios afectan bosques que albergan a buena parte de las poblaciones silvestres más importantes del orangután de Borneo, en Kalimantan Central y Occidental. Según el Grupo de Especialistas en Primates de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, el fuego alcanza áreas donde vive cerca del 70% de la población de orangutanes de Borneo central. Las llamas consumen bosques de turberas en los parques nacionales Sebangau, Tanjung Puting y Gunung Palung.
“La devastación es inmensa”, resumió Karmele Llano Sánchez, veterinaria y cofundadora de YIARI, quien advirtió que el número de animales muertos es enorme. Los ejemplares rescatados suelen llegar en un estado muy delicado, y en un centro de rehabilitación de la Fundación de Supervivencia del Orangután de Borneo, decenas de animales presentaron síntomas respiratorios por el humo. Otras especies, como gibones y reptiles, también sufren las consecuencias.
“Ya hemos tenido incendios antes, pero ninguno de esta magnitud”, advirtió la antropóloga Cheryl Knott, que estudia a los orangutanes desde hace décadas.

El papel de El Niño
El fenómeno de El Niño reduce las lluvias en el sudeste asiático y prolonga la estación seca, lo que favorece la propagación del fuego. “No tenemos suficiente lluvia, el fuego no se puede apagar fácilmente”, explicó Wang Jingyu, especialista en ciencias atmosféricas con sede en Singapur. Se espera que los incendios continúen hasta que regresen las lluvias, a fines de octubre o en noviembre. Desde agosto, el gobierno indonesio desplegó 64 aeronaves y más de 54.000 efectivos para combatir el fuego, y el presidente Prabowo Subianto anunció la creación de un organismo para restaurar las turberas propensas a incendios.
Los fuegos en turberas son especialmente dañinos: estos suelos acumulan enormes cantidades de carbono durante miles de años y, al quemarse, liberan grandes volúmenes de gases de efecto invernadero y un humo denso y persistente. Los especialistas recomiendan rehumedecer las turberas, ya que las zonas quemadas tienen muchas más probabilidades de volver a arder.

El humo cruza fronteras
La contaminación provocada por los incendios en Borneo y Sumatra se extiende desde hace meses a Indonesia, Malasia, Singapur y Timor Oriental. Obligó a cerrar escuelas, aumentó las afecciones respiratorias y restringió las actividades al aire libre. Desde mediados de agosto, unos 2.400 vuelos fueron afectados en Indonesia por la falta de visibilidad.

Una especie en peligro crítico
Las tres especies de orangután, el de Borneo, el de Sumatra y el de Tapanuli, viven únicamente en Indonesia y Malasia, y están catalogadas en peligro crítico de extinción. Entre 1999 y 2018 desapareció aproximadamente la mitad de los orangutanes de Borneo, principalmente por la pérdida de bosques para la agricultura, las plantaciones de palma aceitera y la minería. Casi la mitad de los orangutanes silvestres vive en bosques sin protección.
La historia muestra el riesgo: los incendios asociados a El Niño de 1997 y 1998 podrían haber matado a miles de orangutanes. Esta vez, la crisis vuelve a poner en evidencia el vínculo entre la deforestación, el drenaje de las turberas y el cambio climático, que convierte a las sequías extremas en una amenaza directa para la biodiversidad.


Fecha de Publicación
: 24/10/2026
País/Región: Indonesia
Fuentes Consultadas: Portal Meteored, Agencia AFP, Portal Mongabay, Ministerio de Bosques de Indonesia, Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Centros de datos: uno de cada cuatro, sin agua segura

 


Uno de cada cuatro centros de datos del mundo funciona en zonas con estrés hídrico

Un estudio que analizó más de 9.300 instalaciones advierte que compiten por el agua con ciudades y cultivos, y que la proporción en riesgo llegaría a un tercio con 3 grados de calentamiento, en plena expansión de la inteligencia artificial.

Uno de cada cuatro centros de datos del mundo funciona en zonas donde la demanda de agua puede superar la disponibilidad al menos un mes por año. La proporción podría llegar a un tercio si el calentamiento global alcanza los 3 grados. Así lo advierte un estudio publicado en la revista Environmental Science & Technology, de la Sociedad Química Estadounidense, en plena expansión de la infraestructura digital impulsada por la inteligencia artificial.
El trabajo, liderado por el investigador Lorenzo Rosa, de la Universidad de Stanford, cruzó la ubicación de 9.347 centros de datos en operación, registrados en una base de datos global de la industria, con la disponibilidad y la demanda local de agua. Los resultados muestran que unos 2.315 de esas instalaciones, el 25%, están en áreas que sufren estrés hídrico al menos un mes al año, y cerca del 6% se ubica en zonas con escasez durante la mayor parte del año.

Compitiendo con ciudades y cultivos
Los centros de datos consumen grandes volúmenes de agua, sobre todo para refrigerar los servidores, y el estudio identificó con qué otros usos compiten. En torno al 41% de ellos, el principal uso del agua es el consumo de las ciudades; en el 28%, la agricultura; en el 18%, la industria, y en el 8%, la generación de energía. Esa competencia se vuelve más crítica en épocas de sequía, cuando las ciudades y los productores agrícolas ya enfrentan restricciones.
“No están aterrizando en paisajes vacíos, sino sobre el suministro de agua de ciudades y campos”, resumió Rosa. El investigador advirtió además que la escasez hídrica se mide a escala local de manera inconsistente, y muchas veces ni siquiera se mide, lo que dificulta evaluar el impacto real de estas instalaciones.

El efecto del calentamiento
El panorama empeora con el cambio climático. En un escenario de calentamiento de unos 3 grados respecto de 1900, que según los autores podría alcanzarse entre 2035 y 2073, la proporción de centros de datos en zonas con estrés hídrico subiría al 33%, es decir, unas 3.045 instalaciones.
La exposición varía según el país. En los Emiratos Árabes Unidos, el 93% de los centros de datos enfrenta al menos un mes de déficit de agua por año, y en la India, el 73%. En Japón, la mayoría de las instalaciones sufre entre 9 y 12 meses de estrés hídrico por año. En China, la proporción pasaría del 42% al 51% con 3 grados de calentamiento. Estados Unidos, que concentra el 39% de las instalaciones del mundo, aportaría la mayor parte de los nuevos centros afectados. En Europa, los sitios en riesgo subirían en España de 95 a 119, en Italia, de 49 a 59, y en Francia, de 8 a 38.

Soluciones con costos
El estudio analiza también las alternativas para reducir el consumo. La refrigeración en seco o el uso de aguas residuales recicladas disminuyen la demanda de agua dulce, pero pueden aumentar el consumo de energía y, con él, el uso indirecto de agua en las centrales eléctricas. La desalinización tiene sus propios costos ambientales, mientras que la refrigeración por inmersión y otras tecnologías avanzadas todavía presentan desafíos técnicos para aplicarse a gran escala.
El problema crecerá con la demanda. Se estima que el consumo mundial de electricidad del sector podría casi duplicarse hacia 2030, impulsado por la construcción acelerada de centros para inteligencia artificial.

Un debate que llega al Sur Global
Aunque el estudio no detalla la situación de América Latina, la región ya vive conflictos por el agua que consumen estas instalaciones. En Chile, la Justicia obligó a Google a replantear un proyecto que preveía usar 7,6 millones de litros de agua por día para refrigeración, y en Uruguay la empresa también debió modificar una iniciativa para reducir su consumo.
En la Argentina, el anuncio de un megacentro de datos para inteligencia artificial en Chubut, con una capacidad de hasta 3.000 megavatios, avanza sin información pública sobre cuánta agua utilizará, en una provincia que atraviesa una emergencia hídrica.
Los resultados del estudio refuerzan la necesidad de evaluar la disponibilidad local de agua antes de autorizar estos proyectos, para que la carrera por la infraestructura digital no termine compitiendo con el agua que necesitan las comunidades y la producción de alimentos.


Fecha de Publicación
: 23/10/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Portal Earth.com, Portal Chequeado, Sociedad Química Estadounidense (ACS), revista Environmental Science & Technology.

China quiere discutir las barreras verdes en la COP31

 


China pide que la COP31 aborde las barreras comerciales a los autos eléctricos y los paneles solares

Pekín reclamó que la cumbre climática de Turquía debata el proteccionismo que, según su delegación, frena la transición energética, en plena disputa con Estados Unidos y la Unión Europea por los aranceles a sus tecnologías limpias.

China reclamó que la próxima cumbre climática de las Naciones Unidas, la COP31, que se celebrará en noviembre en Turquía, aborde el proteccionismo y las barreras comerciales que, según Pekín, frenan la difusión de las tecnologías verdes. El planteo llega en plena disputa con Estados Unidos y la Unión Europea por los aranceles a productos chinos clave para la transición energética, como los vehículos eléctricos y los paneles solares.
El viceministro de Ecología y Medio Ambiente de China y jefe de la delegación ante la COP31, Li Gao, defendió la propuesta durante una conferencia de prensa organizada por el Consejo de Estado en Pekín. Según explicó, la cumbre debe debatir los viejos problemas de la insuficiente reducción de emisiones y del apoyo financiero de los países desarrollados, pero también “los nuevos desafíos del unilateralismo y el proteccionismo”, que a su juicio perjudican los esfuerzos colectivos contra el cambio climático.

La disputa por las tecnologías limpias
China es uno de los mayores fabricantes mundiales de vehículos eléctricos, baterías y paneles solares, y domina buena parte de las cadenas de suministro de estas tecnologías. Sus productos enfrentan aranceles y otras restricciones en Estados Unidos y la Unión Europea, que buscan proteger a sus industrias de la competencia de precios más bajos y acusan a Pekín de otorgar subsidios que distorsionan el mercado. En Estados Unidos, por ejemplo, los autos eléctricos chinos enfrentan aranceles del 100%.
Li pidió un sistema comercial internacional más abierto que facilite la circulación de tecnologías y productos de bajas emisiones. Sin embargo, no propuso medidas concretas para eliminar los gravámenes ni mencionó de manera expresa a Washington o a Bruselas.

Financiamiento y transición justa
El funcionario también reclamó avances en el financiamiento climático para los países en desarrollo. En particular, pidió cumplir el objetivo de movilizar al menos 300.000 millones de dólares anuales para 2035, acordado en la COP29 de Bakú, y triplicar los fondos destinados a la adaptación al cambio climático.
Entre las prioridades de Pekín figura, además, la creación de un mecanismo internacional de transición justa que ayude a los países en desarrollo a enfrentar los costos económicos y sociales de abandonar los combustibles fósiles.
Consultado sobre la propuesta de Turquía de elevar al 35% la electrificación del consumo energético mundial para 2035, Li sostuvo que coincide con las políticas chinas, pero evitó respaldarla de manera explícita. En cambio, pidió tener en cuenta las diferencias entre países para alcanzar el mayor consenso posible.

Una cumbre con la mirada en el comercio
La COP31 se realizará del 9 al 20 de noviembre en Antalya, Turquía. Incluirá una cumbre de líderes los días 11 y 12, y una jornada dedicada al financiamiento y el comercio el 13. Las negociaciones buscarán acelerar la aplicación del Acuerdo de París y acercar posiciones sobre la transición energética, la adaptación y el apoyo a los países más vulnerables.
La relación entre comercio y clima se volvió uno de los temas más sensibles de la agenda internacional. A los aranceles sobre los productos chinos se suman mecanismos como el impuesto al carbono en frontera de la Unión Europea, que grava las importaciones según las emisiones asociadas a su producción, y que distintos países en desarrollo cuestionan por considerarlo una barrera comercial encubierta.

La mirada del Sur Global
Para buena parte del Sur Global, el debate tiene consecuencias directas. El abaratamiento de los paneles solares, las turbinas eólicas y las baterías, impulsado en gran medida por la producción china, permitió a muchos países de América Latina, África y Asia expandir sus energías renovables. Al mismo tiempo, la concentración de la producción en un solo país y las tensiones comerciales entre las grandes potencias generan incertidumbre sobre el acceso a esas tecnologías y sobre las oportunidades de desarrollar industrias propias.
La discusión sobre quién financia la transición y en qué condiciones se comercian las tecnologías limpias marcará, así, una cumbre en la que los países en desarrollo vuelven a reclamar que los compromisos se traduzcan en recursos concretos.


Fecha de Publicación
: 23/10/2026
País/Región: Internacional - China 
Fuentes Consultadas: Agencia EFE, Consejo de Estado de la República Popular China, Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).

Lluvias torrenciales inundan el sureste de Francia

 


Lluvias récord inundan el sureste de Francia y dejan un muerto y miles de personas bloqueadas

Una DANA cargada de humedad mediterránea descargó hasta 220 milímetros en 24 horas en Bocas del Ródano, desbordó ríos y obligó a evacuar a vecinos, en un episodio que se repite y se intensifica con el calentamiento del Mediterráneo.

Lluvias torrenciales y tormentas azotaron el sureste de Francia entre la noche del lunes 19 y el martes 20 de octubre, desbordaron ríos y arroyos e inundaron calles, viviendas y rutas en varias ciudades. Un hombre de 75 años murió arrastrado por el agua en el departamento de Bocas del Ródano, el más afectado, donde miles de personas quedaron bloqueadas por la crecida y los bomberos realizaron más de mil intervenciones.
El fenómeno fue provocado por una depresión aislada en niveles altos, conocida como DANA, que arrastró aire húmedo e inestable desde el Mediterráneo y concentró enormes cantidades de lluvia en pocas horas. Además de Bocas del Ródano, el temporal golpeó los departamentos de Gard y Hérault y luego se desplazó hacia Provenza-Alpes-Costa Azul y Córcega, donde la Alta Córcega llegó a estar bajo aviso rojo por riesgo de inundaciones. En la costa oriental de la isla se reportaron acumulados de cientos de milímetros en pocas horas.

Un récord de lluvia
Las precipitaciones cayeron en oleadas: primero entre las 20 y las 22.30 del lunes, y nuevamente desde las 4 de la madrugada del martes. En Saint-Chamas, a orillas del estanque de Berre, se registraron 220 milímetros en 24 horas, una cifra que el meteorólogo Paul Marquis calificó como un récord para la localidad. Para dimensionarlo, equivale a varios meses de lluvia en apenas un día.
Las zonas más golpeadas fueron el entorno del estanque de Berre; la Côte Bleue, el litoral rocoso al oeste de Marsella; la Camarga y el sur de los Alpilles. Saint-Chamas, Châteauneuf-les-Martigues y Saint-Mitre-les-Remparts fueron las localidades más afectadas, y también hubo anegamientos en Martigues, Istres, Fos-sur-Mer y Salon-de-Provence.
La víctima, un hombre de 75 años, fue encontrada sin vida a media mañana del martes en Saint-Mitre-les-Remparts, tras un amplio operativo de búsqueda que incluyó un helicóptero, según informó la prefectura. Las circunstancias del hecho todavía se investigan. En otro episodio, una persona cuyo bungaló fue arrastrado hacia el estanque de Berre fue rescatada con heridas en una mano.

Evacuaciones y rutas cortadas
En Istres, el intendente Robin Prétot ordenó evacuar a los vecinos de varias calles del barrio Heures Claires, que fueron trasladados a un gimnasio y a otro espacio municipal. Los bomberos de Bocas del Ródano sumaron 112 efectivos especializados en inundaciones a los 500 de guardia habitual para atender rescates, asistir a personas y bombear agua de viviendas.
El temporal también afectó el transporte. Se interrumpió un tramo de la autopista A9 entre Orange y La Jonquera, en la frontera con España; la A55 sufrió fuertes complicaciones, y se cerraron varias rutas departamentales por desmoronamientos. Además, se suspendieron trenes regionales desde Nîmes.

Polémica por las alertas
El departamento estuvo bajo aviso naranja por tormentas y lluvias con riesgo de inundación. Marquis consideró que debería haberse activado el aviso rojo y el sistema de alerta por celulares, que no se envió, en función de los pronósticos disponibles. La crítica reabre el debate sobre la capacidad de los sistemas de alerta temprana para anticipar episodios cada vez más extremos.

Un patrón que se intensifica
El sur de Francia sufre con frecuencia los llamados episodios mediterráneos, lluvias intensas de otoño que se producen cuando el aire frío en altura choca con el aire cálido y húmedo que se evapora del mar, todavía templado tras el verano. Sin embargo, el calentamiento global está intensificando estos fenómenos: una atmósfera más cálida retiene más vapor de agua, cerca de un 7% más por cada grado de aumento de la temperatura, lo que se traduce en lluvias más concentradas y violentas.
El temporal francés coincidió con fuertes lluvias en el este de España, que dejaron al menos cuatro muertos e inundaciones graves en los últimos días. Ambos episodios confirman la vulnerabilidad de la cuenca mediterránea, una de las regiones del mundo que se calientan más rápido, frente a los eventos meteorológicos extremos. Según la red de expertos sobre cambio climático y ambiental en el Mediterráneo (MedECC), la región se calienta alrededor de un 20% más rápido que el promedio mundial.


Fecha de Publicación: 23/10/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Portal MeteoRed, Portal Maritima, Portal Mesinfos, Portal France 3 Régions, Météo-France, Prefectura de Bocas del Ródano, Servicio Departamental de Incendio y Rescate de Bocas del Ródano (SDIS 13).

El mundo va hacia 2,8 °C y la ONU da por superado el 1,5 °C

 


La ONU da por perdido el límite de 1,5 °C y calcula los recortes necesarios para volver

El Informe sobre la Brecha de Emisiones 2026 proyecta un calentamiento de hasta 2,8 °C con las políticas actuales y propone un escenario de “sobrepaso mínimo” que exige reducir las emisiones globales un 45 % hacia 2035 para que la temperatura vuelva a 1,5 °C antes de fin de siglo.

Con las políticas climáticas vigentes, el planeta se encamina a un calentamiento de 2,8 °C por encima de los niveles preindustriales durante este siglo. Aun si todos los países cumplieran por completo sus compromisos, la temperatura subiría 2,6 °C. Son las proyecciones del Informe sobre la Brecha de Emisiones 2026, que el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) presentó el 21 de octubre de 2026 en Nairobi. Faltan menos de tres semanas para la COP31, la conferencia climática de la ONU que se hará del 9 al 20 de noviembre en Antalya, Turquía.
Es la decimoséptima edición de una serie anual que compara las emisiones previstas con las necesarias para cumplir el Acuerdo de París, y lleva un subtítulo elocuente: The point of return (El punto de retorno). Tras décadas de acción insuficiente, el documento da por perdida la posibilidad de mantener el calentamiento por debajo de 1,5 °C sin superarlo. Por eso se concentra en otra pregunta: qué haría falta para que ese exceso sea lo más pequeño y breve posible, y para que la temperatura vuelva a bajar antes de fin de siglo.

De la meta al sobrepaso
El planeta ya se calentó alrededor de 1,4 °C y se espera que supere 1,5 °C en pocos años. En ese contexto, el informe adopta el concepto de sobrepaso, es decir, superar un umbral de temperatura de forma temporal y después volver a bajar. El escenario más ambicioso que analiza limita el pico de calentamiento a entre 1,7 y 1,8 °C hacia mediados de siglo. En ese escenario, la probabilidad de volver a 1,5 °C o menos en 2100 es de alrededor del 50 %.
António Guterres, secretario general de la ONU, buscó evitar una lectura fatalista: “El sobrepaso no es una rendición”. Según dijo, todavía es posible que esa superación sea lo más reducida y corta posible, aunque reconoció que el mundo ya no puede evitar cruzar el límite y que sus consecuencias ya son devastadoras.
Las proyecciones son peores que las del año anterior. Anne Olhoff, coautora del informe, explicó que el deterioro responde a dos factores: la retirada formal de Estados Unidos del Acuerdo de París y una revisión al alza de las emisiones históricas. Las contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC) son los planes climáticos que cada país presenta ante la ONU, y las que se enviaron desde la edición anterior apenas cambiaron el panorama. Incluso en el escenario más optimista, que suma las NDC y las metas de cero emisiones netas anunciadas por los países, el calentamiento llegaría a 2,1 °C.

La magnitud de los recortes necesarios
El núcleo del informe es la comparación entre lo prometido y lo necesario. Para seguir el escenario de menor sobrepaso, las emisiones globales de gases de efecto invernadero deberían caer un 18 % en 2030, un 45 % en 2035 y un 69 % en 2040, siempre respecto de los niveles de 2025. Las NDC, aun aplicadas por completo, solo lograrían reducciones de entre el 5 % y el 8 % en 2030 y de entre el 11 % y el 15 % en 2035.
Eso supone recortar las emisiones un 5,7 % por año en promedio entre 2025 y 2035. Es algo más exigente que el 5 % aproximado que suponían las trayectorias evaluadas en el Sexto Informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). El informe también pone en números el costo de la demora: cada cinco años de emisiones de dióxido de carbono al ritmo actual suman alrededor de 0,1 °C al pico de calentamiento.
El punto de partida no es alentador. Según el informe, las emisiones globales de 2025 se mantuvieron prácticamente en el récord de 2024, y las del carbón, el petróleo y el gas aumentaron levemente. Entre los seis mayores emisores, los datos preliminares muestran subas en Estados Unidos, Indonesia y China, y bajas en India, Rusia y la Unión Europea. El mayor aumento absoluto fue el de Estados Unidos, con 133 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente, seguido por Turquía, el país anfitrión de la COP31. El G20 concentra tres cuartas partes de las emisiones mundiales.

Hojas de ruta por sector
El informe traduce el escenario en metas sectoriales medibles. En energía, la participación de cada combustible en el suministro debería caer así, respecto de 2025:
- Carbón: 55 % menos hacia 2035 y 75 % menos hacia 2040.
- Petróleo: 15 % menos hacia 2035 y 30 % menos hacia 2040.
- Gas: 5 % menos hacia 2035 y 35 % menos hacia 2040.
La generación eléctrica a carbón tendría que reducirse un 75 % en 2035 y desaparecer prácticamente en todo el mundo hacia 2040. Las emisiones de metano deberían bajar un 25 % en 2035 y un 40 % en 2040. El metano es un gas que, en el corto plazo, calienta mucho más que el dióxido de carbono.
Del lado de las soluciones, el escenario exige triplicar la capacidad eléctrica renovable mundial hacia 2035 y multiplicarla por 4,5 hacia 2040, como se acordó en el primer Balance Mundial del Acuerdo de París. También pide reducir al menos un 30 % la intensidad energética de la economía en 2035. Aquí el documento trae una buena noticia: la capacidad renovable instalada creció tres veces más rápido de lo que se preveía, y la solar fotovoltaica, siete veces más.
Para bajar la temperatura después del pico también hará falta remover dióxido de carbono de la atmósfera, con forestación, restauración de ecosistemas o tecnologías de captura directa. El informe estima que habría que remover unas 320 gigatoneladas a lo largo del siglo, el equivalente a unos ocho años de las emisiones globales de dióxido de carbono de 2024. Es una escala sin precedentes y con fuertes dudas sobre su viabilidad, así que la remoción no puede reemplazar los recortes inmediatos.

Políticas que ya funcionan
El informe incluye un análisis de más de 220 evaluaciones de políticas climáticas aplicadas en distintos países. Las medidas en el sector eléctrico redujeron las emisiones un 9 % en promedio. Los instrumentos económicos, como los sistemas de comercio de derechos de emisión y los impuestos al carbono, lograron reducciones de entre el 5 % y el 13 %. Para los autores, ampliar y replicar esas políticas permitiría acercarse al escenario de menor sobrepaso.
Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA, advirtió que cada fracción de grado y cada año adicional por encima de 1,5 °C aumentan los impactos y los riesgos climáticos. Subrayó también que esos efectos ya se sienten en todas las naciones, incluido Estados Unidos.

Un diagnóstico que se repite
Las cifras coinciden con otras evaluaciones recientes. El informe Limiting Overshoot, publicado por el PNUMA el 2 de septiembre de 2026, ya había ubicado en 1,8 °C el pico del escenario más optimista. El informe 10 New Insights in Climate Science, presentado el 6 de octubre por un consorcio científico internacional, advirtió que si el pico supera 1,8 °C, volver a 1,5 °C antes de 2100 podría dejar de ser posible.
La comparación con la edición anterior ayuda a dimensionar el retroceso. Según la síntesis de ese consorcio, el Informe sobre la Brecha de Emisiones 2025 estimaba que las NDC entonces vigentes implicaban una baja de apenas el 12 % de las emisiones globales hacia 2035 respecto de 2019. Una trayectoria compatible con 1,5 °C exigía, en cambio, una caída de alrededor del 55 %. El ciclo de ambición del Acuerdo de París preveía que cada nueva ronda de compromisos fuera cerrando esa brecha. Un año después, sigue siendo de la misma magnitud.
Conviene, además, leer las proyecciones con sus márgenes. Las temperaturas que informa el PNUMA son valores centrales de modelos climáticos alimentados con escenarios de emisiones. La probabilidad del 50 % de volver a 1,5 °C en 2100 significa que, aun en el escenario más ambicioso, lograrlo es tan probable como no lograrlo. Esa incertidumbre es en sí misma un argumento para actuar antes. Como el PNUMA ya había advertido en septiembre, la probabilidad de cruzar umbrales irreversibles en sistemas como las capas de hielo o la selva amazónica crece con la magnitud y la duración del sobrepaso.
Las reacciones anticipan una negociación tensa en Antalya, donde varios países vulnerables acusan a los grandes emisores de abandonar los objetivos de París. Bill Hare, director ejecutivo de Climate Analytics, reclamó que los gobiernos aprueben políticas concretas para reducir el uso de combustibles fósiles. Mohamed Adow, director del centro de estudios keniano Power Shift Africa, fue más duro y calificó la situación como un “fracaso histórico del liderazgo político”.


Fecha de Publicación: 22/10/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Agencia EuroNews, Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), Future Earth / The Earth League / WCRP

Documentos y descargas oficiales:

- Emissions Gap Report 2026: The point of return, página oficial (PNUMA), en inglés
- Informe completo en el repositorio WeDocs (PNUMA)
- Resumen ejecutivo (PNUMA), en inglés
- Anexos técnicos (PNUMA)
- Comunicado de prensa oficial del 21 de octubre de 2026 (PNUMA), en inglés

La vaquita marina, bajo examen en la reunión de CITES

 


La vaquita marina, el cetáceo más amenazado del mundo, será evaluada por CITES en Ginebra

El comité permanente de la convención revisará en noviembre los avances de México para salvar a esta pequeña marsopa del Golfo de California, de la que en el último monitoreo se observaron entre 7 y 10 ejemplares.

La situación de la vaquita marina, el cetáceo más amenazado del planeta, volverá a estar bajo la lupa internacional. El Comité Permanente de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) examinará en su próxima reunión, que se realizará en Ginebra del 2 al 6 de noviembre, los avances de México en su plan de acción para conservar a este pequeño mamífero marino, y determinará si hacen falta nuevas medidas.
Así lo anunció la secretaria general de CITES, la panameña Ivonne Higuero, al presentar la agenda del encuentro. La funcionaria valoró las acciones del país: “Ha hecho un gran esfuerzo y realmente hay que reconocerlo”, afirmó, y destacó entre ellas la colocación de bloques de hormigón en el fondo marino de las zonas donde vive la especie, para impedir la pesca con grandes redes.

Una especie al borde de la extinción
La vaquita marina es endémica del Alto Golfo de California, también conocido como mar de Cortés, en el noroeste de México. Con alrededor de un metro y medio de largo, es la marsopa más pequeña del mundo. Su principal amenaza no es la caza directa, sino las redes de enmalle que se usan para capturar a la totoaba, un pez que comparte su hábitat y cuya vejiga natatoria es muy cotizada en la medicina tradicional china. Las vaquitas quedan atrapadas en esas redes y mueren ahogadas.
La sobreexplotación redujo la población a apenas unos pocos ejemplares. A fines de la década de 1990 se estimaba que había unas 570 vaquitas, lo que da una idea de la magnitud del derrumbe. La especie figura como en peligro crítico en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. El último monitoreo visual y acústico, realizado en 2025 por los organismos ambientales mexicanos junto con la organización Sea Shepherd, observó entre 7 y 10 vaquitas, frente a las 6 a 8 registradas en 2024, y confirmó la presencia de al menos una o dos crías, lo que demuestra que la especie todavía se reproduce. Los especialistas interpretan que la caída se frenó, aunque la población sigue en un nivel crítico.
Ese relevamiento también comprobó que la pesca con redes de enmalle casi desapareció desde 2022 en el área de tolerancia cero, el santuario donde se concentran los avistamientos, gracias a los bloques con ganchos metálicos instalados por la Marina mexicana. Sin embargo, el resto del refugio de la vaquita sigue fuertemente pescado, y los científicos proponen ampliar la zona protegida para cubrir otras áreas de uso frecuente de la especie.

La demanda en Asia
Higuero también reconoció los esfuerzos de China para disminuir la compra de totoaba e ilegalizar su consumo, aunque advirtió que es difícil que la demanda desaparezca por completo. Ese mercado ilegal es el motor de la pesca que pone en riesgo a la vaquita, pese a que la totoaba figura desde hace décadas en el Apéndice I de CITES, que prohíbe su comercio internacional.

Tiburones, caballitos de mar y comercio digital
La agenda del comité incluye otros temas de interés para América Latina. Entre ellos figura el comercio de tiburones y rayas, que afecta a países como Ecuador y Perú por la demanda de Asia oriental, principalmente de aletas. También se analizará el comercio ilegal de caballitos de mar, elefantes y grandes simios, y el uso creciente de internet para estas actividades ilícitas.
La reunión llega un año después de la 20.ª Conferencia de las Partes de la convención, celebrada en Samarcanda, Uzbekistán. Según la secretaria general, uno de los objetivos es traducir en acciones concretas las resoluciones adoptadas en aquel encuentro.

Alivio financiero
Higuero anunció además una buena noticia para el organismo: Estados Unidos, uno de sus principales contribuyentes, que no había pagado sus obligaciones en 2025, se comprometió a aportar 1,77 millones de dólares para el ejercicio 2026, lo que representa el 22% del presupuesto. La funcionaria explicó que la Secretaría temía tener que recurrir a su fondo fiduciario y a sus reservas para enfrentar problemas de liquidez.
CITES regula el comercio internacional de más de 40.000 especies de animales y plantas. Para la vaquita, su suerte depende de que el control sobre la pesca y el tráfico de totoaba se sostenga en el tiempo, en una carrera contra el reloj para evitar su extinción.


Fecha de Publicación
: 22/10/2026
País/Región: México
Fuentes Consultadas: Agencia EFE, Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES)

Un siglo de declive de los polinizadores en Europa

 


La mayoría de las abejas silvestres de Europa redujo su distribución en el último siglo

Un estudio de la Estación Biológica de Doñana, publicado en PNAS y basado en más de cuatro millones de registros entre 1921 y 2020, muestra que la aparente estabilidad de los polinizadores esconde un retroceso generalizado.

La mayoría de las especies de abejas silvestres y la mitad de los sírfidos de Europa redujeron su distribución geográfica en los últimos cien años. Así lo revela un estudio liderado por la Estación Biológica de Doñana, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España (CSIC), publicado este lunes en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), que reconstruye un siglo de historia de los polinizadores silvestres del continente.
El trabajo analizó más de cuatro millones de registros correspondientes al período 1921-2020, que abarcan cerca del 88% de las 3.051 especies de abejas silvestres y sírfidos de Europa. Los sírfidos, también llamados moscas de las flores, son junto con las abejas los dos grupos de polinizadores más importantes del planeta. Con modelos estadísticos avanzados, los investigadores evaluaron cómo cambiaron la riqueza de especies y su ocupación geográfica a lo largo del siglo.

Una estabilidad engañosa
El primer resultado parece tranquilizador: a escala regional, la cantidad de especies se mantuvo relativamente estable y no se detectó una extinción masiva, ya que la gran mayoría de las especies fue registrada también en años recientes. Pero el panorama cambia al mirar en detalle. Muchas especies redujeron el territorio que ocupan, lo que indica que, aunque siguen presentes, están en retroceso.
“La aparente estabilidad en la riqueza de especies a escala regional puede ocultar cambios importantes en las comunidades”, explicó Carlos Martínez-Núñez, investigador de la Estación Biológica de Doñana y primer autor del estudio.
Las abejas catalogadas en peligro crítico por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza son las que presentan los descensos más pronunciados. También sufrieron caídas importantes las especies especialistas, que dependen de plantas concretas para alimentarse, y las parásitas, muy afectadas cuando disminuyen sus hospedadores. Además, las especies con pocos datos disponibles muestran tendencias negativas, lo que podría indicar declives todavía no detectados.

Un declive desigual
El estudio, en el que colaboraron instituciones de Francia, Bélgica, Serbia y Marruecos, muestra que el retroceso no es homogéneo. La región atlántica, que incluye al Reino Unido, Bélgica, los Países Bajos y el oeste de Francia, registra las pérdidas más severas y sostenidas, asociadas a una intensa transformación agrícola e industrial. Allí, la mayor parte de las pérdidas de especies se produjo antes de 1971.
En la región continental el declive fue moderado, en línea con una menor alteración del paisaje, aunque los sírfidos comenzaron a mostrar caídas más marcadas en los últimos años. La excepción son las zonas alpinas, donde la riqueza de especies aumentó, posiblemente porque el calentamiento permite a algunas especies colonizar áreas más altas.

Las causas
Entre las principales amenazas, el estudio señala la pérdida y fragmentación de los hábitats por la intensificación agrícola del último siglo y el uso de plaguicidas y otros contaminantes, que afectan la riqueza, la abundancia y la capacidad de dispersión de las especies. El cambio climático también deja su huella: las especies adaptadas al frío redujeron significativamente su distribución, mientras que las de climas cálidos se vieron favorecidas. Los investigadores lo consideran la amenaza más importante para el futuro.
Los resultados coinciden con otros diagnósticos recientes. La Lista Roja europea de abejas, actualizada este año por la UICN y la Comisión Europea, indica que más del 20% de las especies de abejas del continente muestra algún grado de amenaza.

Todavía hay tiempo
Pese al diagnóstico, los científicos ven margen para actuar, porque la mayoría de las especies sigue presente en Europa aunque pierda terreno. “Es importante actuar cuanto antes”, advirtió Martínez-Núñez. Entre las medidas que proponen figuran recuperar hábitats, diversificar los paisajes agrícolas, mantener flores durante todo el año y reducir el uso de pesticidas, además de plantar flora autóctona y ofrecer refugios a los insectos. “Aún no es demasiado tarde para revertir los patrones de declive que hemos observado”, coincidió Ignasi Bartomeus, investigador de la Estación Biológica de Doñana y coautor del trabajo.
El problema excede a la conservación. Abejas y sírfidos son esenciales para la polinización de plantas silvestres y cultivos, y cumplen otras funciones como el control de plagas. Según la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas, más del 75% de los principales cultivos alimentarios del mundo depende en alguna medida de la polinización animal, por lo que su pérdida amenaza la producción de alimentos también en el Sur Global.


Fecha de Publicación: 22/10/2026
País/Región: Europa
Fuentes Consultadas: Agencia EFE, Portal MeteoRed,  Revista PNAS, Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES).

Barriles radiactivos en el Atlántico

 


Barriles radiactivos en el Atlántico: qué se sabe de las fugas y qué falta investigar

Una misión científica francesa comprobó que parte de los más de 200.000 barriles con residuos nucleares arrojados al océano entre 1950 y 1990 están corroídos y con fugas, aunque con niveles de radiactividad moderados, mientras se esperan los análisis de laboratorio.

Durante cuatro décadas, varios países europeos usaron el fondo del océano Atlántico como depósito de residuos nucleares. Entre 1950 y 1990 se arrojaron más de 200.000 barriles con desechos radiactivos en una zona del noreste atlántico, a unos 600 kilómetros de la costa de Galicia. Hoy, una misión científica francesa intenta responder una pregunta pendiente desde entonces: qué pasa con esos contenedores y con su contenido.
El proyecto Nodssum, liderado por el Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CNRS), ya completó dos campañas en el área. Sus observaciones confirman que el deterioro de varios barriles es avanzado y que parte del material comenzó a filtrarse al lecho marino, aunque los niveles de radiactividad detectados hasta ahora son moderados.

Dos campañas en el fondo del mar
La primera expedición se realizó entre junio y julio de 2025 a bordo del buque L’Atalante, que zarpó de Brest. Con un robot autónomo equipado con sonar, capaz de trabajar a más de 4.000 metros de profundidad, los científicos cartografiaron más de 120 kilómetros cuadrados de una zona de vertido que abarca unos 10.000, y localizaron más de 1.000 barriles. El coordinador de la misión, el geólogo marino Javier Escartín, informó entonces que los instrumentos de a bordo no detectaron valores alarmantes.
La segunda campaña tuvo lugar entre el 27 de mayo y el 28 de junio de este año, a bordo del buque Pourquoi Pas?, con unos 30 científicos. Esta vez utilizaron el sumergible tripulado Nautile, que realizó 20 inmersiones a más de 4.700 metros de profundidad. Allí comprobaron que muchos contenedores presentan una corrosión avanzada y que algunos ya tienen fugas. Los residuos habían sido encapsulados en resina, betún o cemento antes de ser arrojados.
Los niveles de radionucleidos resultaron más altos de lo esperado, pero limitados, lo que permitió tomar muestras de sedimentos, agua y fauna sin restricciones radiológicas extremas. Esas muestras se analizan ahora en laboratorios, un proceso que demandará varios meses.

La vida sobre los barriles
Uno de los hallazgos más llamativos es que diversas especies abisales colonizaron la superficie de los bidones oxidados y los usan como refugio o estructura de fijación. Los científicos buscan determinar ahora si los radionucleidos se acumulan en los organismos y pueden avanzar en las cadenas alimentarias del Atlántico, y a qué velocidad se desplazan por las corrientes profundas.
Los investigadores subrayan que la situación no representa una catástrofe inmediata, pero advierten que la degradación progresiva de los contenedores es una amenaza latente para la biodiversidad marina.

Un vertedero autorizado durante décadas
El vertido de residuos radiactivos en el mar se basaba en la idea de que los contenedores resistirían el tiempo suficiente y que la inmensidad del océano diluiría cualquier fuga. La práctica comenzó a restringirse con el Convenio de Londres sobre prevención de la contaminación del mar, que entró en vigor en 1975, aunque la prohibición definitiva del vertido de desechos radiactivos llegó recién en la década de 1990. Para entonces, el depósito acumulado en las fosas oceánicas ya era enorme. Entre los países que realizaron vertidos en el noreste atlántico figuran el Reino Unido, Bélgica, Suiza y los Países Bajos.
El tema genera inquietud en España por la cercanía con su costa. El Consejo de Seguridad Nuclear español informó que las mediciones realizadas en las costas de Galicia y del Cantábrico no muestran radiactividad significativa y que todos los valores están por debajo de los límites legales, y aclaró que España nunca arrojó residuos en esa zona. Aun así, distintos sectores políticos y organizaciones ambientales reclaman que el gobierno español y la Unión Europea asuman un papel más activo en la investigación del estado de los barriles, y una campaña de Greenpeace superó las 20.000 firmas.

Lo que falta saber
Los resultados de laboratorio de la campaña de este año todavía no se publicaron. Serán clave para conocer qué radionucleidos se liberan, en qué cantidad y si llegan a la fauna. Mientras tanto, los barriles siguen en el fondo del Atlántico, como un legado de una época en la que el océano se consideraba un basurero sin consecuencias.


Fecha de Publicación: 21/10/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Revista National Geographic, Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CNRS)

El deshielo deja sin agua potable a una ciudad del Ártico

 


El deshielo del permafrost deja sin agua potable a una ciudad noruega del Ártico por metales pesados

En Longyearbyen, en el archipiélago de Svalbard, el descongelamiento del suelo liberó manganeso, níquel y sulfatos en la principal fuente de agua, y sus 2.600 habitantes dependen desde hace más de un año de un depósito de agua purificada.

En Longyearbyen, la pequeña ciudad noruega del archipiélago de Svalbard, a unos 1.300 kilómetros del Polo Norte, el agua de la canilla dejó de ser apta para beber. Desde hace más de un año, sus cerca de 2.600 habitantes deben buscar agua purificada en un depósito gratuito, porque el deshielo del permafrost, el suelo que permanecía congelado de forma permanente, liberó metales y sulfatos en su principal fuente de abastecimiento.
El problema comenzó en septiembre de 2025, cuando los análisis detectaron en el agua niveles de manganeso unas 25 veces superiores al valor de referencia recomendado por el Instituto Noruego de Salud Pública, de 50 microgramos por litro. Las autoridades locales recomendaron entonces no beber el agua del grifo, una medida que sigue vigente.

Del manganeso al níquel
Con el paso de los meses, el panorama cambió, pero no mejoró del todo. Según el Consejo Local de Longyearbyen, el manganeso descendió a unos 200 microgramos por litro, un valor todavía superior al límite, aunque ya no considerado un riesgo para la salud. En cambio, aumentaron otros contaminantes: los sulfatos se acercan a los 1.000 miligramos por litro y el níquel llegó a 30 microgramos por litro, por encima del límite de 20 que fija la normativa noruega.
La exposición prolongada a niveles altos de manganeso puede causar problemas neurológicos, sobre todo en bebés y niños. Los sulfatos elevados, por su parte, pueden provocar diarrea en personas con problemas estomacales, niños pequeños y adultos mayores. Por eso, el consejo recomienda que quienes sean sensibles a esas sustancias eviten el agua de la canilla, que todavía puede usarse para bañarse y lavar.
Mientras tanto, la ciudad se abastece de agua potable producida por ósmosis inversa en la planta de tratamiento de la cervecería local, que se distribuye gratis en el supermercado. Los vecinos deben llevar sus propios recipientes para cargarla.

El permafrost y la roca
La causa está bajo tierra. El lago artificial Isdammen, la principal fuente de agua de la ciudad, está rodeado de permafrost. Al descongelarse por el aumento de las temperaturas, ese suelo dejó expuesta una roca rica en pirita, un sulfuro de hierro. En contacto con el agua y el oxígeno, la pirita se oxida, genera acidez y favorece la liberación de metales pesados y sulfatos que terminan en el lago.
“Este podría ser el primer ejemplo de cómo el cambio climático puede impactar las fuentes de agua dulce”, advirtió Marjolaine Verret, especialista en permafrost y profesora asociada de Geología Ártica en el Centro Universitario de Svalbard.
El fenómeno se explica por la velocidad del calentamiento en la región. Svalbard se calienta entre cinco y siete veces más rápido que el promedio mundial, con otoños cuya temperatura aumenta hasta 4 grados por década.

Soluciones caras y complejas
El municipio, junto con el Centro Universitario de Svalbard, el instituto de investigación SINTEF y la Universidad de Bergen, estudia de dónde proviene el agua de Isdammen, qué procesos naturales controlan su química y cómo mejorar su calidad. Entre las alternativas en evaluación figuran un sistema de filtración para el lago y una planta desalinizadora de respaldo, opciones que las autoridades califican como extremadamente caras y técnicamente complejas por las temperaturas extremas.
El alcalde, Terje Aunevik, describió la gestión de la crisis como una tarea permanente de apagar incendios y advirtió que otras comunidades pequeñas deberían prever qué hacer si sus fuentes de agua se ven afectadas. El consejo pasó de planificar una sola compra a encarar cuatro grandes proyectos: asegurar Isdammen, establecer una reserva de agua, reforzar la capacidad contra incendios y renovar una red de distribución envejecida.

Una advertencia para el Ártico
Los científicos advierten que problemas similares podrían afectar a otras comunidades árticas, como las del norte de Canadá y Alaska, donde el permafrost también se está descongelando. El caso de Longyearbyen muestra que el cambio climático no solo derrite hielo: también puede alterar la química del suelo y poner en riesgo un recurso tan básico como el agua potable, aun en uno de los países más ricos del mundo.


Fecha de Publicación: 21/10/2026
País/Región: Noruega 
Fuentes Consultadas: The Guardian, Portal EcoNews
 

Desastres en Latinoamérica causa 100.000 muertos en 50 años

 


Desastres naturales: casi 100.000 muertos y US$ 360.000 millones en pérdidas en Latinoamérica

Un informe presentado en Madrid de cara a la Cumbre Iberoamericana advierte que cuatro de cada diez habitantes de la región sufrieron un desastre en medio siglo y propone seguros y fondos preventivos para no improvisar ante cada catástrofe.

Los desastres naturales causaron cerca de 100.000 muertes en América Latina y el Caribe en los últimos 50 años y pérdidas económicas superiores a los 360.000 millones de dólares, una cifra comparable con el producto interno bruto de Chile o Colombia. En ese período, cuatro de cada diez habitantes de la región se vieron afectados por algún evento extremo, y en algunas zonas el promedio llega a un episodio catastrófico por semana.
Los datos surgen de un informe elaborado por la Fundación Iberoamericana Empresarial, con el patrocinio de la aseguradora Mapfre y de CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, presentado en Madrid como aporte a la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, que se realizará en esa ciudad el 4 y 5 de noviembre. El trabajo fue escrito por los economistas Manuel Balmaseda, Ángel Melguizo y Víctor Muñoz.

Un costo que va más allá de la emergencia
Terremotos, tormentas, inundaciones, sequías, olas de calor y deslizamientos de tierra golpean a la región con frecuencia creciente. Según el estudio, sus consecuencias no terminan con la emergencia: destruyen viviendas, interrumpen cadenas logísticas, reducen ingresos y obligan a desviar recursos públicos hacia la atención y la reconstrucción. En muchos casos, dejan secuelas prolongadas sobre el crecimiento, la pobreza, la cohesión social y la estabilidad fiscal.
Balmaseda advirtió que los desastres “agravan la desigualdad en América Latina de forma importante”, porque golpean con más fuerza a los sectores con menos recursos para protegerse y recuperarse.
El informe sostiene que fortalecer la capacidad de respuesta es una urgencia social y económica, en un momento en que el cambio climático aumenta la frecuencia e intensidad de estos fenómenos. Reconoce que la región avanzó de manera significativa en protección civil, con sistemas de prevención, alerta temprana y evacuación, pero advierte que los países necesitan mejorar su resiliencia y acelerar la reconstrucción.

Prevenir cuesta menos
Uno de los ejes del documento es la prevención. De acuerdo con datos de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres, cada dólar invertido en prevención puede ahorrar hasta 15 dólares en recuperación, y cada dólar destinado a infraestructura resiliente evita gastar 4 en reconstrucción.
En esa línea, el informe plantea una inversión anual de hasta 31.000 millones de dólares en infraestructuras resilientes en la región y la movilización de otros 15.000 millones hasta 2030 para adaptación y gestión del riesgo de desastres.

Seguros y fondos antes del desastre
El estudio propone sumar a la protección civil una “segunda línea de defensa” basada en la resiliencia financiera, a través de seguros, financiamiento preventivo, innovación tecnológica y colaboración entre el sector público y el privado. La idea es contar con instrumentos definidos de antemano que permitan disponer de fondos y reglas de actuación claras, sin improvisar cuando llega la catástrofe.
Para los eventos más frecuentes y de menor impacto, recomienda usar reservas presupuestarias y fondos de contingencia; para los menos habituales y más severos, instrumentos de transferencia de riesgo, como seguros o bonos catastróficos. Hoy, según los autores, buena parte de la respuesta financiera todavía se organiza después del desastre.
Entre las diez medidas que plantea figuran integrar la resiliencia financiera como prioridad de Estado, reducir la brecha de protección, priorizar las actividades de mayor impacto económico y social, garantizar pagos rápidos, vincular el aseguramiento con la prevención y avanzar en un multilateralismo “flexible y orientado a resultados”.
Para Trinidad Jiménez, presidenta de la fundación y exministra de Asuntos Exteriores de España, la resiliencia financiera “ya no es una opción”, sino una condición para el desarrollo de Iberoamérica.
Las cifras exponen una paradoja que atraviesa al Sur Global: América Latina y el Caribe aportan una porción menor de las emisiones que impulsan el cambio climático, pero cargan con costos humanos y económicos cada vez más altos. La discusión sobre quién financia la prevención y la reconstrucción llega, además, a pocas semanas de la COP31.


Fecha de Publicación: 21/10/2026
País/Región: América Latina
Fuentes Consultadas: Agencia EFE, Portal EcoNews, Portal Infobae, CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR).

Arrancó la COP17 en un mundo en deuda con la naturaleza

 


Arrancó la COP17 de biodiversidad en Armenia con la advertencia de que las metas de 2030 están lejos

La conferencia de la ONU reúne en Ereván a cerca de 200 países para el primer balance del Marco Kunming-Montreal, con menos de la mitad de las metas nacionales en camino y un fuerte déficit de financiamiento como telón de fondo.

Con la advertencia de que el mundo no va por buen camino para frenar la pérdida de naturaleza, comenzó en Ereván, la capital de Armenia, la 17.ª Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica de las Naciones Unidas, la COP17. Durante dos semanas, hasta el 30 de octubre, delegaciones de cerca de 200 países realizarán el primer balance global del Marco Mundial de Biodiversidad Kunming-Montreal, el acuerdo que en 2022 fijó 23 metas para detener y revertir la destrucción de la naturaleza antes de 2030.
“Debemos reconocer con toda honestidad que, colectivamente, aún no vamos por buen camino”, afirmó el primer ministro armenio, Nikol Pashinián, en la ceremonia inaugural. Recordó que solo quedan cuatro años hasta 2030 y advirtió que existe una brecha significativa entre la ambición y la implementación. En la primera sesión plenaria, el ministro de Medio Ambiente de Armenia, Hambardzum Matevosyan, fue elegido presidente de la COP17 por un período de dos años y llamó a convertir los compromisos en cambios reales.

Un balance preocupante
La cumbre comienza con un diagnóstico poco alentador. El informe sobre el estado de la acción por la biodiversidad, presentado el 15 de octubre por el secretario general de la ONU, António Guterres, concluyó que menos de la mitad de las metas nacionales evaluadas por los países avanzan al ritmo necesario.
Los datos muestran avances en la planificación: más del 70% de las 196 Partes del convenio presentó sus informes nacionales, casi el 90% fijó metas nacionales de biodiversidad y cerca del 60% elaboró sus estrategias y planes de acción. Además, pueblos indígenas, comunidades locales, gobiernos subnacionales, empresas y organizaciones de la sociedad civil registraron unos 5.000 compromisos. Sin embargo, los compromisos para la meta de conservar el 30% de la tierra y el mar en 2030 quedan muy lejos del objetivo, y los mayores retrasos se concentran en las áreas que exceden a los ministerios de Ambiente, como la acción empresarial, el consumo sostenible, los subsidios perjudiciales y el financiamiento.
“Sabemos dónde estamos. Sabemos dónde están las brechas”, resumió Astrid Schomaker, secretaria ejecutiva del Convenio sobre la Diversidad Biológica, quien convocó a trabajar juntos para cerrarlas.

El dinero, en el centro
El financiamiento será uno de los ejes más tensos de la negociación. El marco de 2022 prevé movilizar 200.000 millones de dólares anuales de todas las fuentes para la biodiversidad, incluidos 30.000 millones de financiamiento público internacional de los países ricos hacia los países en desarrollo. Pero la ayuda oficial al desarrollo cayó con fuerza en los últimos tres años, y la Unión Europea busca que China y otras grandes economías emergentes aumenten sus aportes. El ministro chino de Ambiente, Huang Runqiu, advirtió sobre el enorme déficit mundial de financiamiento para la biodiversidad.
El acuerdo también establece reducir en al menos 500.000 millones de dólares anuales, para 2030, los incentivos y subsidios perjudiciales para la naturaleza. En contraste, los subsidios a los combustibles fósiles alcanzan unos 2,6 billones de dólares al año. “Subvencionar los combustibles fósiles equivale a subvencionar el suicidio”, sostuvo Guterres.

La hoja de ruta de Ereván
Las delegaciones buscan acordar la llamada hoja de ruta de Ereván, un conjunto de decisiones para acelerar la implementación de las metas, cerrar la brecha de financiamiento y recuperar el rumbo de los compromisos de conservación. En paralelo, se celebran las reuniones de los protocolos de Cartagena, sobre seguridad de la biotecnología, y de Nagoya, sobre el acceso a los recursos genéticos y la distribución de sus beneficios.
La conferencia reúne además a científicos, organizaciones no gubernamentales y representantes de pueblos indígenas. Pashinián pidió que los pueblos originarios, las mujeres, los jóvenes, la comunidad científica, las empresas y la sociedad civil sean socios reales del proceso y no meros participantes.

Críticas y contexto
La cumbre se desarrolla en un momento de crisis del multilateralismo, desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. El propio país anfitrión enfrenta cuestionamientos: organizaciones ambientales criticaron que el gobierno armenio haya aprobado recientemente la operación de la mina de oro de Amulsar, pese a las objeciones ambientales y de derechos humanos que arrastra desde hace años. Greenpeace, por su parte, desplegó un globo aerostático con la consigna “La demora es destrucción”.
Para los países del Sur Global, que albergan gran parte de la biodiversidad del planeta, la COP17 será una prueba de si los compromisos financieros se cumplen. La cumbre se realiza tres semanas antes de la COP31 sobre cambio climático, prevista en Turquía.


Fecha de Publicación: 20/10/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Diario La Nación (Costa Rica), Portal Infobae, Portal Down To Earth, Agencia Armenpress, Radio Pública de Armenia, Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Groenlandia prohibirá la minería en los fondos marinos

 


Groenlandia avanza hacia la prohibición de la minería en sus fondos marinos, en plena presión de Trump

El Parlamento groenlandés aprobó por unanimidad que el gobierno prepare una ley para vetar la minería submarina hasta 2029, un día después de que el presidente estadounidense anunciara la exploración de recursos en la isla.

El Parlamento de Groenlandia aprobó por unanimidad una resolución que obliga al gobierno a preparar una ley para prohibir la minería en los fondos marinos de la isla. La votación se realizó el jueves 15 de octubre, apenas un día después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara una “exploración masiva” de petróleo, gas y minerales en el territorio ártico.
La resolución del Inatsisartut, el Parlamento groenlandés, establece una prohibición temporal de la minería y la exploración en aguas profundas hasta el 31 de diciembre de 2029, con la posibilidad de extenderla por períodos de dos años. La medida no entrará en vigor de inmediato: deberá convertirse en ley, y el Naalakkersuisut, el gobierno de la isla, anticipó que presentará el proyecto en la sesión de primavera boreal de 2027.
En una respuesta escrita durante el debate, el gobierno groenlandés expresó su acuerdo con los fundamentos de la resolución. Ya en primera lectura había recomendado aprobarla, con el argumento de que quiere minería en Groenlandia, pero desarrollada de manera responsable, y que hace falta una legislación clara que proteja al máximo el ambiente marino.

Una propuesta nacida en la isla
La iniciativa fue presentada en febrero por Pipaluk Lynge, legisladora del partido Inuit Ataqatigiit, quien advirtió que hasta ahora ninguna norma impedía la minería submarina en aguas groenlandesas. En sus fundamentos, sostuvo que no existe suficiente conocimiento sobre cómo afectaría a la cadena alimentaria y a los animales de los que dependen la caza y la pesca, y que su partido solo aceptaría una actividad que no dañe el ambiente, la fauna ni a la población.
La propuesta también señaló que el aumento de la temperatura del mar ya está modificando las rutas de los animales que se cazan, y que la isla debe adaptar sus medios de vida y su legislación a ese escenario.
Durante el tratamiento hubo matices. El partido Demokraatit propuso primero un estudio independiente sobre las posibles consecuencias antes de decidir una prohibición, con el argumento de que Groenlandia necesita ingresos, empleo y una economía más fuerte. Finalmente, la resolución se aprobó con el voto de todos los legisladores presentes.

La pesca, en el centro
La decisión responde a una realidad económica y cultural. La pesca es el principal motor de la economía groenlandesa y la caza sigue siendo vital para muchas comunidades locales. Por eso, la población mira con desconfianza los posibles impactos de la extracción de minerales en el lecho marino.
La filial groenlandesa de WWF calificó la decisión como “un paso importante en la dirección correcta” y recordó que todavía existe un conocimiento científico relativamente limitado sobre los efectos de la minería submarina en el ambiente marino, que podría dañar ecosistemas y biodiversidad.

Minerales, independencia y presión externa
La votación se produce en un contexto geopolítico tenso. Los yacimientos minerales de Groenlandia, en tierra y bajo el mar, despiertan interés por su valor para las industrias tecnológica y de defensa, y algunos sectores los ven como una vía hacia la independencia de Dinamarca, un objetivo que respalda la mayoría de sus cerca de 57.000 habitantes. La isla, territorio autónomo danés, depende de subsidios de Copenhague que representan alrededor del 20% de su economía.
Trump insiste desde 2019 en que Estados Unidos debería quedarse con Groenlandia y no descartó el uso de la fuerza. En septiembre, Washington firmó un acuerdo de seguridad con los líderes de Groenlandia y Dinamarca. El gobierno groenlandés, sin embargo, desmintió que estuviera por comenzar la exploración anunciada por Trump, quien no mencionó específicamente la minería submarina.
La isla ya había tomado decisiones similares en el pasado: en 2021 suspendió el otorgamiento de nuevas licencias de exploración de petróleo y gas, y nunca tuvo extracción industrial de hidrocarburos.

Un debate global
La decisión se suma a la discusión internacional sobre la minería en aguas profundas, impulsada por la demanda de cobalto, cobre, níquel y tierras raras. La vecina Noruega había abierto en 2024 la posibilidad de explorar el lecho marino entre su territorio y Groenlandia, aunque luego frenó el proceso. Con esta votación, Groenlandia se ubica entre los territorios que optan por la precaución antes que por la explotación de uno de los ecosistemas menos conocidos del planeta.


Fecha de Publicación: 20/10/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Portal Editorial RN, Diario Sermitsiaq, Portal The Copenhagen Post, Portal Arab News

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