El Niño bate el récords y preocupa proyecciones

 


El Niño bate récords históricos y podría causar 451.000 muertes por calor hasta febrero

El actual episodio de El Niño superó ya el máximo de temperatura jamás registrado para este fenómeno, con proyecciones de hasta 4°C de anomalía hacia fin de año, y un nuevo estudio advierte que podría causar 451.000 muertes adicionales por calor en todo el mundo hasta febrero de 2027.

El fenómeno de El Niño que se desarrolla en el Pacífico desde hace meses superó los récords anteriores, camino a convertirse en el evento más intenso jamás registrado. Según datos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, la anomalía térmica en la región central del Pacífico ecuatorial llegó a 3,05°C, por encima de los 3,02°C de noviembre de 2015, un récord dentro de los 150 años de registros modernos que ya llevó a hablar de un "súper El Niño" o "El Niño Godzilla". Otra métrica utilizada por los meteorólogos, el índice ONI de la región Niño 3.4 -que usa una media móvil de 30 años y descuenta parte del calentamiento global de origen humano-, se ubica a apenas 0,01°C de igualar el récord de 2015.

Todavía no llegó a su pico
La media de catorce modelos climáticos analizados por el científico Zeke Hausfather proyecta que la anomalía podría acercarse a los 4°C entre noviembre y diciembre, un nivel que convertiría a este episodio en el más intenso de al menos los últimos mil años, según reconstrucciones basadas en corales y anillos de árboles. Un análisis independiente, basado en un modelo estadístico llamado TESR y publicado en la plataforma de preprints de Copernicus, estima que la anomalía de temperatura global rondará los 1,9°C entre enero y mayo de 2027, con un pico promedio de 1,91°C en marzo. Según ese modelo, hay entre 23% y 24% de probabilidad de que el planeta supere, aunque sea temporalmente, el umbral de los 2°C durante ese período, un porcentaje que podría trepar a entre 45% y 60% si se ajusta por la tendencia histórica del modelo a subestimar los picos más extremos. El índice Niño 3.4 pasó de un promedio de 1,5°C entre mayo y julio de 2026 a valores semanales de entre 2,2°C y 2,6°C hacia mediados de agosto, con anomalías subsuperficiales de más de 8°C en algunas zonas oceánicas durante julio y agosto.

451.000 muertes proyectadas por el calor
Un estudio del Climate Impact Lab, de la Universidad de Chicago, advirtió que este episodio podría provocar 451.000 muertes adicionales relacionadas con el calor en todo el mundo entre junio de 2026 y febrero de 2027, de las cuales 239.000 se concentrarían solo entre septiembre y febrero, una cifra equivalente a 65 veces las cerca de 6.800 personas que murieron o desaparecieron en las recientes inundaciones de Nepal. El estudio, basado en la relación entre temperatura y exceso de mortalidad en 24.378 regiones del mundo, advierte que estas cifras aumentarán si El Niño se mantiene activo hasta la primavera de 2027, como sugieren los pronósticos actuales. La región del Sahel africano concentraría 66.800 muertes, casi la mitad en Nigeria. Los diez países con más muertes proyectadas son Nigeria (31.400), Indonesia (19.300), Sudán (17.500), India (15.800), Brasil (13.300), República Democrática del Congo (10.000), Níger (10.000), Chad (7.900), Filipinas (6.500) y Sudán del Sur (5.600). En América Latina también figuran Venezuela (2.300), Colombia (2.200), Ecuador (1.700), Perú (1.500), México (990) y Cuba (820).

Un sistema climático ya más cálido de base
La profesora Friederike Otto, del Imperial College de Londres, advirtió que el riesgo no proviene únicamente de El Niño, sino de su interacción con un sistema climático ya más cálido: "este episodio supone una enorme redistribución de energía en el sistema climático y es peligroso porque se desarrolla sobre un sistema mucho más cálido e influido por el ser humano". Según el Climate Impact Lab, las temperaturas terrestres globales estarán 1,2°C por encima de lo normal en los próximos meses, condiciones que se asemejarán a las que el cambio climático generará de forma habitual dentro de 20 años, con un 44% más de días extremadamente calurosos que en un año normal: "las temperaturas inusualmente cálidas que experimentará la mayor parte del planeta son una postal del futuro", señala el informe. En esa misma línea, agosto de 2026 ya había sido el agosto más cálido jamás registrado, con una anomalía de 1,65°C sobre la era preindustrial, y también el más húmedo, con un 17% de la superficie del planeta registrando lluvias extremas ese mes.

Impactos que ya se sienten en el mundo
Indonesia sufrió condiciones cálidas y secas vinculadas a incendios récord, mientras las lluvias monzónicas de India se debilitaron. América Central y el Caribe registran sequías y problemas por el descenso del nivel de agua en el Canal de Panamá, y el Programa Mundial de Alimentos advirtió que El Niño podría empujar a unos 50 millones de personas hacia el hambre aguda. Perú y Chile ya sufrieron episodios de lluvias intensas, y se esperan un verano más cálido y seco en Australia y el sur de África, con mayor riesgo de incendios, mientras los tifones del Pacífico podrían ganar intensidad. Naciones Unidas ya había advertido, el 22 de septiembre, sobre la "importante amenaza" que representa El Niño para la salud, no solo por el calor sino también por el deterioro de la calidad del aire, la malnutrición y el cólera asociados a sequías e inundaciones. La Organización Meteorológica Mundial ubica en casi el 100% la probabilidad de que El Niño se mantenga activo hasta febrero de 2027. El secretario general de la ONU, António Guterres, resumió la magnitud del fenómeno: "El Niño está aumentando de tamaño ante nuestros ojos. La ciencia no deja lugar a dudas: el planeta se encuentra en aguas desconocidas y el mundo está en la zona de peligro del clima extremo".



Fecha de Publicación: 25/09/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: El Confidencial, Portal MeteoRed, Agencia SWI, Portal Bloomberg, Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) / Organización Meteorológica Mundial (OMM)

Las alertas tempranas reducen la mortalidad seis veces

 


La mortalidad en países con sistemas de alerta temprana es seis veces menor, según la ONU

Un informe de Naciones Unidas difundido en el marco de la Cumbre del Clima en Nueva York reveló que los países con sistemas integrales de alerta temprana ante múltiples peligros registran una mortalidad por desastres climáticos seis veces menor que aquellos que no cuentan con ellos, aunque persisten brechas importantes en las regiones más vulnerables.

Los países con sistemas integrales de alerta temprana ante múltiples peligros experimentan una mortalidad frente a los desastres climáticos seis veces menor que los países que no los tienen, según un informe de la ONU difundido este miércoles. La publicación coincidió con la reunión de líderes mundiales en la Cumbre del Clima de Naciones Unidas en Nueva York, donde se conocieron los últimos resultados de la iniciativa Alertas Tempranas para Todos, puesta en marcha por el secretario general de la ONU en 2022. El documento repasa los avances alcanzados en la expansión de estos sistemas que salvan vidas en todo el mundo, pero advierte sobre "importantes deficiencias" que persisten en los países y las comunidades más expuestas al agravamiento de los desastres climáticos.

Un crecimiento sostenido, pero con brechas
Actualmente, 136 países cuentan con capacidades de alerta temprana ante múltiples peligros, un 143% más que en 2015, mientras que más de 160 países reciben apoyo directo para fortalecer sus sistemas. Entre 2022 y 2025 se movilizaron unos 2.000 millones de dólares para apoyar su implementación, fortalecer la preparación, ampliar la protección de las poblaciones vulnerables y mejorar la capacidad de anticipación y respuesta ante emergencias. El secretario general de la ONU, António Guterres, remarcó el valor de estos sistemas: "los sistemas de alerta temprana salvan vidas, protegen los medios de subsistencia y resguardan a las comunidades de los desastres", aunque lamentó que "aún hay demasiadas personas expuestas". El funcionario instó a "subsanar las deficiencias restantes, llegar a todos los países y garantizar que, para fines de 2027, todas las personas del planeta estén protegidas", en línea con la meta original fijada para la iniciativa.

Cuando la alerta llega a tiempo
El informe cita como ejemplo positivo el caso de la Cruz Roja Colombiana, que activó un protocolo de acción temprana ante la sequía en junio de este año, apenas se detectaron los primeros indicios de El Niño, antes de que las condiciones alcanzaran un punto crítico. Ese tipo de anticipación es exactamente lo que busca fomentar la iniciativa: no solo emitir una alerta, sino ligarla a planes de acción concretos que se activen automáticamente ante determinados umbrales de riesgo.

Lo que pasa cuando la alerta no llega
El propio estudio contrasta esa experiencia con lo ocurrido en Nepal, donde subraya que "la ausencia de sistemas de alerta temprana eficaces puede ser fatal". Durante las inundaciones glaciares registradas en agosto en ese país, las comunidades situadas aguas abajo recibieron muy poca o ninguna notificación previa, lo que les dejó prácticamente sin tiempo para evacuar. El desastre dejó más de 1.000 muertos, miles de personas desaparecidas, más de 10.000 desplazados y la destrucción de viviendas e infraestructuras críticas, un ejemplo que la ONU utiliza para ilustrar el costo humano concreto de no contar con estos sistemas.

Avances recientes y regiones más rezagadas
La iniciativa aceleró significativamente su implementación en el último tiempo, con la participación activa de cerca de 50 países y el desarrollo de 31 hojas de ruta nacionales. La acción preventiva también se expande con rapidez: en 2025 llegó a 9,6 millones de personas en 54 países mediante 146 activaciones respaldadas por casi 120 millones de dólares. Pese a estos avances, el informe identifica que las mayores brechas se concentran en los países menos adelantados, los pequeños Estados insulares en desarrollo y los entornos frágiles o afectados por conflictos, donde persisten deficiencias en el conocimiento del riesgo de desastres, la infraestructura de observación y pronóstico, la tecnología de las comunicaciones, la capacidad institucional y la preparación general ante emergencias.


Fecha de Publicación: 25/09/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Agencia EFE Verde, Organización Meteorológica Mundial (OMM) / Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR)

La IA y los centros de datos presionan las redes eléctricas

 


IA y centros de datos presionan redes eléctricas que ya no logran seguir el ritmo

Un informe del World Energy Council advierte que el desafío de la transición energética ya no pasa solo por generar más electricidad, sino por poder transportarla, almacenarla y entregarla donde y cuando se necesita, en un contexto donde el crecimiento de la inteligencia artificial multiplica la demanda de los centros de datos.

El crecimiento de la inteligencia artificial, los centros de datos y la electrificación industrial está modificando las necesidades del sistema energético mundial. El problema es que la expansión de la generación eléctrica no avanza necesariamente al mismo ritmo que las redes, el almacenamiento y la capacidad para conectar a estos nuevos grandes consumidores. La advertencia surge del World Energy Trilemma Report 2026, elaborado por el World Energy Council y presentado el 21 de septiembre durante la Semana del Clima de Nueva York, con el análisis de más de 275 líderes del sector energético de 65 países. El documento plantea que uno de los principales desafíos de la transición energética dejó de ser exclusivamente sumar nueva generación: ahora también consiste en lograr que esa electricidad pueda integrarse al sistema.

Una brecha de tiempos que se profundiza
La diferencia es clave: un país puede contar con suficiente capacidad instalada para producir electricidad y, al mismo tiempo, tener dificultades para llevarla hasta una ciudad, una industria o un centro de datos. Mientras un centro de datos puede entrar en funcionamiento en dos o tres años, las nuevas líneas de transmisión requieren planificación, permisos, construcción e inversiones que suelen demandar mucho más tiempo. La Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa confirmó esa brecha temporal en un documento propio: los centros de datos pueden desplegarse en dos a cinco años, mientras que las redes de transmisión necesitan más de una década para expandirse, lo que ya generó desajustes concretos en varios países. Irlanda impuso restricciones a nuevas conexiones en Dublín, y Países Bajos endureció los requisitos para autorizar proyectos de centros de datos, en ambos casos como respuesta directa a redes que no daban abasto.

Un consumo que se duplicará en cinco años
La magnitud del cambio se refleja en las proyecciones de consumo. Según la Agencia Internacional de Energía, la demanda eléctrica mundial de los centros de datos se ubicó en torno a los 485 teravatios-hora en 2025 y podría alcanzar unos 950 teravatios-hora en 2030, prácticamente el doble en cinco años. Los centros orientados específicamente a cargas de inteligencia artificial crecerían todavía más rápido, triplicando su consumo en el mismo período. Aunque estas instalaciones representarían apenas un 3% de la demanda eléctrica mundial hacia 2030, su impacto no será uniforme: la concentración geográfica de estos proyectos genera fuertes presiones sobre determinadas redes y regiones en particular. La Comisión de la ONU agregó que el gasto de capital en estas instalaciones crecería desde los 800.000 millones de dólares actuales hasta 1,8 billones hacia 2050, y advirtió que en redes con alta proporción de energías renovables, la variabilidad de la demanda de estos centros puede provocar oscilaciones de tensión, desconexiones imprevistas e incluso fallos en cascada.

Dos caras del mismo problema: China y Brasil
El caso de China muestra hasta qué punto puede crecer la necesidad de infraestructura: el país cuenta con casi 50 proyectos de transmisión de ultra alta tensión que, en conjunto, aportan más de 420 gigavatios de capacidad para transportar electricidad entre regiones, conectando zonas con abundantes recursos energéticos con centros industriales y urbanos ubicados a miles de kilómetros. Brasil representa el problema desde el extremo opuesto: su matriz eléctrica es mayoritariamente renovable -las fuentes limpias representaron el 86,8% de la generación en 2025-, pero el crecimiento acelerado de la energía solar y eólica también está provocando momentos en los que parte de esa electricidad no puede ser aprovechada. El Operador Nacional del Sistema Eléctrico brasileño proyecta para 2026 un recorte promedio de generación cercano al 14%, que en el caso de la energía solar fotovoltaica llegaría al 23,5%.
El caso brasileño ilustra por qué sumar capacidad renovable no garantiza automáticamente un mayor aprovechamiento de la energía limpia: si la generación crece más rápido que la capacidad de la red para absorberla, o que la demanda en determinados horarios, una parte de esa electricidad termina siendo recortada. Por eso, el World Energy Council plantea que la próxima etapa de la transición energética deberá avanzar de manera coordinada sobre generación, redes, almacenamiento, mercados y demanda flexible. La discusión, remarca el informe, ya no pasa solamente por cuántos megavatios renovables pueden instalarse, sino por cuánto de esa energía puede efectivamente llegar a los consumidores en el momento en que la necesitan.


Fecha de Publicación: 25/09/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Portal EconomíaSustentable, Agencia Internacional de Energía (AIE)

Las renovables baten récord pero necesitan acelerar más

 


Las energías renovables ganan terreno, pero deben acelerar el paso

Un nuevo informe de la Agencia Internacional de Energías Renovables advirtió que, pese a un crecimiento récord en 2025, el mundo debe más que duplicar su ritmo de instalación de renovables para cumplir el objetivo de triplicar la capacidad global hacia 2030.

Con una capacidad total de energía renovable instalada de 5,15 teravatios a finales de 2025, el mundo aún puede reducir la brecha para alcanzar el objetivo de 11,2 teravatios fijado para 2030, pero debe avanzar mucho más rápido. Así lo indicó un informe de la Agencia Internacional de Energías Renovables (Irena), presentado durante la Semana del Clima de Nueva York, al margen de la 81 Asamblea General de la ONU. "Las renovables aún pueden reducir la brecha hacia 2030", planteó Francisco la Camera, director general de Irena, aunque advirtió que "la eficiencia energética se está quedando atrás, la demanda de electricidad aumenta más rápido de lo previsto y la infraestructura de la red no ha podido seguir el ritmo".

Un récord que todavía no alcanza
En 2025 se sumaron 693 gigavatios de nueva capacidad renovable a nivel global, una cifra récord. Sin embargo, para cumplir la meta de 2030 la tasa de crecimiento anual tendría que acelerarse hasta un promedio de 1.200 gigavatios entre 2026 y 2030, prácticamente el doble de lo agregado el año pasado. El informe, titulado "Cumplimiento del Consenso de los EAU", hace seguimiento del compromiso asumido por los países en la COP28 de Dubái de triplicar la capacidad renovable mundial y duplicar la eficiencia energética para 2030. En ese último punto, la intensidad energética -la relación entre el consumo de energía y la actividad económica- mejoró apenas un 2% en 2025, muy por debajo del 4% necesario para cumplir el objetivo de ahorro fijado.

La tecnología solar, columna vertebral de la transición
El análisis reitera que las energías renovables ya son la fuente de electricidad nueva más competitiva en costos en la mayoría de los mercados del mundo. La tecnología solar en particular bate récords consecutivos de instalación y se espera que sus adiciones netas de capacidad anual dupliquen los niveles de 2025 para 2030. Según el informe, hacia esa fecha las energías renovables variables -solar y eólica- superarán la capacidad total de los combustibles fósiles y representarán alrededor del 62% de la energía instalada total, frente al 35% actual. El almacenamiento en baterías también juega un rol cada vez más central: sus costos cayeron un 30% entre 2024 y 2025, y un 95% desde 2010, lo que impulsa sistemas eléctricos renovables disponibles las 24 horas.

Los tres frentes pendientes
El informe identifica tres áreas donde se necesitan medidas más audaces de cara a la COP31, que se realizará en noviembre en Antalya, Turquía: modernizar las redes eléctricas, para lo cual haría falta invertir un billón de dólares anuales entre 2026 y 2030, más del doble que en 2025; ampliar la capacidad de baterías y almacenamiento para dar flexibilidad al sistema; y aprovechar la digitalización y la inteligencia artificial para alinear la demanda creciente con un suministro limpio. El presidente designado de la COP31, Murat Kurum, señaló que "en Antalya movilizaremos al mundo en torno a un nuevo objetivo" basado en la ciencia: que el 35% del consumo final de energía se cubra con electricidad para 2035, un esfuerzo que -advirtió- exigirá atención urgente a los edificios, el transporte y la industria.

El aporte de la electrificación
En paralelo, un informe de la Agencia Internacional de Energía indicó que la electricidad podría cubrir de forma rentable un 33% del consumo energético final mundial para 2035, frente al 23% actual. Una electrificación acelerada permitiría a los países importadores de combustibles reducir sus facturas de importación energética en más de 400.000 millones de dólares para 2035, y significaría un consumo mundial de 18 millones de barriles de petróleo menos al día, principalmente por la adopción de vehículos eléctricos. En ese escenario, las emisiones de dióxido de carbono asociadas al transporte, los edificios y la industria caerían un 40% para 2035. El secretario general de la ONU, António Guterres, resumió el momento actual: "los récords de energía renovable se baten año tras año", aunque remarcó que aún es necesario avanzar más rápido para canalizar inversión hacia los países en desarrollo y terminar con la dependencia de los combustibles fósiles volátiles.


Fecha de Publicación: 24/09/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: IPS Agencia de Noticias, Agencia EFE, Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) / Agencia Internacional de Energía (AIE)

 

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Cómo el cambio climático redefine la geopolítica global

 


El cambio climático redefine el mapa geopolítico de la energía, el agua y los alimentos

Según un análisis de la especialista en diplomacia climática Emmanuela Dousi, el calentamiento global dejó de ser un problema exclusivamente ambiental y ya redefine equilibrios de poder, genera nuevas dependencias entre países y agrava tensiones por el acceso al agua, los alimentos y los minerales estratégicos.

El cambio climático ya no es un asunto exclusivamente medioambiental: afecta a la economía, la sociedad, la energía y la seguridad internacional, y al mismo tiempo genera nuevos equilibrios geopolíticos y competencia por recursos naturales críticos. Así lo plantea Emmanuela Dousi, profesora de Instituciones Internacionales y titular de la cátedra UNESCO de Diplomacia Climática, quien remarca que se trata de una crisis de largo recorrido cuyas consecuencias no se resuelven de la misma manera que otras emergencias. "El cambio climático es un problema económico, social, político y también geopolítico", sostiene la especialista.

Nuevas disputas por recursos estratégicos
Según Dousi, el aumento de las temperaturas y la modificación del clima ya están directamente vinculados a la competencia internacional por recursos y zonas estratégicas. El deshielo en el Ártico, por ejemplo, abre nuevas posibilidades para rutas comerciales, al tiempo que intensifica la disputa por materias primas indispensables para las nuevas tecnologías, como el litio, el cobalto y las tierras raras. En paralelo, explica, el agua y el acceso a ella adquieren una creciente importancia geopolítica, mientras el cambio climático queda cada vez más ligado a la seguridad alimentaria y a los movimientos de población. "En este momento asistimos a una intensificación de la competencia por la búsqueda de nuevos recursos", plantea, y menciona entre los frentes activos al Ártico, las tensiones por aguas y ríos compartidos, y los desplazamientos poblacionales.

El fin de los combustibles fósiles, con ganadores y perdedores
La salida gradual de los combustibles fósiles sigue siendo central para enfrentar la crisis climática, pero según Dousi se trata de un proceso con fuertes repercusiones económicas y geopolíticas que no afectará a todos los países por igual. "La salida de los combustibles fósiles debilitará a algunos Estados", advierte, en referencia a los países productores y exportadores de petróleo y gas, que deberán reestructurar sus economías y buscar nuevas fuentes de crecimiento. En cambio, considera que se verán reforzados los Estados con mayor potencial en energías renovables -solar, eólica y geotérmica- y aquellos que cuentan con las materias primas esenciales para las nuevas tecnologías. "En consecuencia, surgirán nuevas dependencias y correlaciones de poder", resume.

Las limitaciones de la diplomacia climática
La cooperación internacional en la materia se institucionalizó a través de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, reforzada con el Acuerdo de París de 2015, pero Dousi remarca los límites del sistema actual: los países presentan planes nacionales de reducción de emisiones que se revisan cada cinco años, sin que existan sanciones de fondo ante los incumplimientos. Frente a ese escenario, considera que la diplomacia podría orientarse más hacia acciones concretas -alianzas en investigación, tecnología e interconexiones eléctricas- y menos hacia la aprobación constante de nuevos objetivos declarativos.

Emisores a distintas velocidades
Dousi también analiza el papel de los principales emisores de gases de efecto invernadero. Señala que en Estados Unidos creció el escepticismo frente a la política climática y se le dio más peso a los combustibles fósiles, mientras que China invirtió de forma significativa en tecnologías limpias y concibe la industria verde como un sector clave del siglo XXI, aunque sin abandonar tampoco su inversión en combustibles fósiles, lo que traza un panorama ambiguo respecto de su papel en la transición energética global.

Agua, alimentos y migraciones, el frente más urgente
Para la especialista, el aspecto más preocupante de la crisis climática es su efecto sobre el acceso a bienes básicos: "nos enfrentaremos a un problema muy grave de seguridad alimentaria" y a dificultades crecientes con los recursos hídricos, advierte. La presión sobre el agua puede derivar en nuevas tensiones entre países, en particular en regiones donde ríos y cuencas atraviesan fronteras, como ocurre entre Egipto y Etiopía por el Nilo. A esto se suma la previsión de que el cambio climático intensifique los movimientos de población, lo que representa otro desafío creciente para la seguridad internacional y la gestión migratoria. Dousi remató su análisis con una aclaración importante: "no siempre es culpa del cambio climático", en referencia a que buena parte del impacto de eventos extremos también responde a deficiencias estructurales de planificación e infraestructura que no deberían atribuirse únicamente al fenómeno climático.


Fecha de Publicación: 24/09/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Agencia EuroNews

Perú autorizó exportar aletas ligadas al crimen organizado

 


Perú: el Ministerio del Ambiente autorizó cuotas de aletas de tiburón para un empresario investigado

Una investigación de Mongabay Latam reveló que el Ministerio del Ambiente peruano emitió a fines de 2025 dictámenes científicos retroactivos que triplicaron la cuota de exportación de aletas de tiburón zorro pelágico, beneficiando entre otras a una empresa cuyo representante legal está siendo investigado por tráfico de especies y crimen organizado.

Una carga de 112 kilos de aletas de tiburón ocultas en la cajuela de un auto puso al descubierto, en noviembre de 2025, una supuesta organización criminal dedicada al tráfico de fauna marina en Perú. Las autoridades peruanas y estadounidenses siguieron la pista del conductor hasta una bodega en el puerto del Callao, donde hallaron 9,3 toneladas adicionales de aletas secas sin documentación que acreditara su legalidad, almacenadas en 338 sacos. Al menos 9.000 tiburones habrían sido sacrificados para completar ese cargamento, valorizado en 11,2 millones de dólares en el mercado negro. El principal sospechoso es Juan Roberto Quispe Huamaní, chofer del vehículo y representante legal de Inversiones Perú Flippers, la empresa propietaria de la mercancía.

Cuotas ampliadas pese a la investigación penal
Pese a que Quispe Huamaní enfrenta hoy un proceso penal por presunto liderazgo de una red criminal, siguió comercializando aletas de especies amenazadas. Una investigación de Mongabay Latam reveló, en julio pasado, que el Ministerio de la Producción aprobó nuevas solicitudes de exportación de su empresa al menos hasta junio de este año. Ahora, una segunda entrega de esa investigación muestra que otra autoridad peruana también favoreció la salida de más aletas: el Ministerio del Ambiente autorizó, a fines de 2025, cuotas retroactivas para exportar aletas de tiburón zorro pelágico -especie En Peligro de extinción según la UICN- que permanecían almacenadas de años anteriores.
Entre septiembre y octubre de 2025, poco antes de la incautación en el Callao, el Ministerio del Ambiente expidió tres Dictámenes de Extracción No Perjudicial retroactivos y excepcionales, el documento científico obligatorio bajo la Convención CITES para autorizar la exportación de especies amenazadas. En total, esos tres dictámenes habilitaron la comercialización adicional de 60,5 toneladas de aletas secas. Si en 2022 la cuota máxima recomendada había sido de 23 toneladas, el volumen total autorizado terminó triplicándose hasta las 68,2 toneladas en apenas tres años, equivalente a pasar de unos 23.000 a más de 68.000 tiburones capturados. Inversiones Perú Flippers fue una de las empresas beneficiadas, junto con Lamarqocha Inversiones y Full Moont, que se consolidó como la principal exportadora del rubro con un crecimiento del 231% entre 2024 y 2025.

Sospechas de lavado de aletas ilegales
Para los especialistas consultados por Mongabay Latam, no existe justificación científica para esa ampliación. Juan Carlos Riveros, director científico de la ONG Oceana, sostuvo que "no hay ninguna razón lógica para ampliar la cuota de exportación" y planteó una hipótesis alternativa: "es muy probable que sean aletas de Ecuador", país que tiene prohibido exportar tiburones protegidos por CITES desde marzo de 2024, tras comprobarse episodios de tráfico ilegal hacia Perú. La bióloga Alicia Kuroiwa, del Centro para la Sostenibilidad Ambiental de la Universidad Cayetano Heredia, coincidió en que "estos DENP excepcionales no tienen ninguna explicación científica", y remarcó que ninguno de los documentos revisados incluye fundamentos técnicos para la ampliación de cuotas, pese a que la propia CITES exige basar estos dictámenes en evidencia sobre biología, distribución y amenazas de cada especie.
La ampliación llegó tras una fuerte presión gremial: en noviembre de 2024, la Federación de Pescadores Artesanales de Tacna había reclamado por el remanente de aletas que no habían podido exportarse, y meses después la Asociación Nacional de Empresas Pesqueras Artesanales reforzó el pedido. La normativa internacional de CITES, sin embargo, advierte explícitamente que la expedición retroactiva de permisos "redunda en la creación de pretextos para el comercio ilícito" y recomienda a los países exportadores evitarla. Especialistas señalan además que no es la primera vez que los dictámenes del Ministerio del Ambiente son cuestionados: en 2023, Oceana había detectado alteraciones en los mapas de distribución y en los cálculos de peso utilizados para justificar la exportación de otra especie protegida, el tiburón marrajo sardinero. Consultado por Mongabay Latam sobre la justificación científica de los permisos y los mecanismos aplicados para evitar el lavado de aletas ilegales, el Ministerio del Ambiente no respondió hasta el cierre de la investigación.


Fecha de Publicación: 24/09/2026
País/Región: Perú 
Fuentes Consultadas: Mongabay Latam, Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)

La atmósfera bate un récord histórico de vapor de agua

 


La atmósfera bate un récord de vapor de agua: qué implica para el clima y el agro

La atmósfera terrestre alcanzó en agosto la mayor cantidad promedio de vapor de agua desde que existen registros, un fenómeno vinculado al calentamiento global y a El Niño que despierta preocupación tanto entre científicos climáticos como en la producción agrícola de América Latina.

La atmósfera terrestre alcanzó en agosto de 2026 la mayor cantidad promedio de vapor de agua de toda la serie disponible desde 1979, con 27,35 kilogramos por metro cuadrado. El registro surge de datos del Servicio de Cambio Climático de Copernicus y supera en apenas 0,04 kg/m² el máximo anterior, correspondiente a julio de 2024, aunque esa pequeña diferencia representa unos 20 billones de litros adicionales de agua distribuidos en la atmósfera a escala planetaria. El indicador utilizado para medir este fenómeno se conoce como agua precipitable y representa la cantidad total de vapor presente en una columna de aire, desde la superficie hasta las capas superiores de la atmósfera.

Por qué una atmósfera más cálida retiene más humedad
El vapor de agua es una pieza fundamental del sistema climático: forma parte del ciclo del agua, resulta indispensable para la formación de nubes y precipitaciones, y además funciona como un potente gas de efecto invernadero. La clave detrás del nuevo récord está en una relación física conocida: el aire más cálido puede contener más humedad. Según explicó Julien Nicolas, científico senior del Servicio de Cambio Climático de Copernicus, "por cada grado Celsius el aire puede retener un 7% más de vapor". Cuando ese vapor asciende, se enfría y se condensa dentro de las nubes, libera energía que puede alimentar los sistemas de tormentas y contribuir a que algunas precipitaciones sean más intensas, un efecto que también puede observarse en los ciclones tropicales. Los científicos remarcan, de todos modos, que el récord global no implica que todas las regiones vayan a experimentar automáticamente más lluvias extremas: la respuesta depende de la circulación atmosférica y de las condiciones regionales de cada zona.

El rol del océano y de El Niño
Las temperaturas excepcionalmente elevadas de los océanos tropicales fueron otro ingrediente central del fenómeno. El océano constituye la principal fuente de vapor de agua para la atmósfera, y cuando su superficie está más caliente, aumenta la evaporación. En agosto, las temperaturas del Pacífico tropical se ubicaron particularmente elevadas en un contexto de El Niño en fortalecimiento, condiciones que, según Copernicus, probablemente contribuyeron al récord de humedad atmosférica. El dato adquiere mayor relevancia porque agosto de 2026 fue además el agosto más cálido jamás registrado en el conjunto de datos ERA5, con una temperatura media global de 16,96°C, equivalente a 1,65°C por encima de los niveles preindustriales y el primer mes desde noviembre del año pasado en volver a superar el umbral de 1,5°C de calentamiento fijado como referencia internacional.

Qué implica para el agro latinoamericano
Para las zonas agrícolas de América Latina, esta dinámica suma un elemento más a la gestión del riesgo productivo. Los episodios de precipitaciones extraordinarias pueden generar anegamientos, erosión, pérdida de nutrientes y dificultades para ingresar a los lotes, además de reducir las ventanas disponibles para siembra, pulverización y cosecha. Una mayor humedad ambiental también puede modificar las condiciones sanitarias de determinados cultivos, favoreciendo enfermedades cuando coinciden temperatura, mojado foliar y presencia de patógenos, con un impacto que dependerá de cada sistema productivo, cultivo y región. Los efectos pueden extenderse además a las cadenas de valor: lluvias extraordinarias y suelos saturados pueden afectar caminos rurales, puentes y corredores de transporte, incrementando costos logísticos y dificultando el movimiento de granos, hacienda e insumos, con eventual impacto en los flujos comerciales de una región con fuerte peso en las exportaciones agroalimentarias globales.
Frente a este escenario, especialistas insisten en la necesidad de avanzar en resiliencia, tecnificación y gestión del riesgo climático: estaciones meteorológicas, sensores de humedad, imágenes satelitales y modelos predictivos permiten transformar los datos climáticos en decisiones productivas concretas, como ajustar fechas de siembra y cosecha o administrar sistemas de drenaje, en un contexto donde la variabilidad climática se integra cada vez más a las decisiones de costos, infraestructura y acceso a mercados internacionales.


Fecha de Publicación: 23/09/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Portal AgroLatam, Portal MeteoRed, Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S)

Avanza la protección de cordilleras submarinas del Pacífico

 


Rumbo a la protección de las cordilleras submarinas de Salas y Gómez y Nazca

Una propuesta liderada por Chile ante la Organización Regional de Ordenación Pesquera del Pacífico Sur busca prohibir la pesca comercial en una cadena de montañas submarinas que alberga una biodiversidad única en el planeta, con una votación definitiva prevista para marzo de 2027.

En el sudeste del Pacífico, una cadena de montañas submarinas conocida como "los Andes del Pacífico" atesora una biodiversidad impactante y funciona como autopista biológica para decenas de especies amenazadas. Las cordilleras de Salas y Gómez y Nazca son dos grandes cadenas de origen volcánico que se extienden a lo largo de 4.000 kilómetros, desde la costa peruana hasta Rapa Nui, en Chile. Sus ecosistemas singulares están bajo amenaza por la pesca indiscriminada, la contaminación y la probable minería submarina, lo que motivó una propuesta liderada por Chile ante la Organización Regional de Ordenación Pesquera del Pacífico Sur para establecer su protección. Un grupo de trabajo compuesto por expertos de 17 países, entre ellos Chile, Perú y Ecuador, avanza en las conversaciones para prohibir la pesca comercial en la zona, y el organismo dará su voto final en marzo de 2027, una vez que su comité científico emita sus recomendaciones.

Una biodiversidad única en el planeta
Las dorsales tienen más de 110 montes volcánicos, con picos de hasta cuatro kilómetros, cuyas pendientes pronunciadas transportan nutrientes a lo largo de toda la columna de agua y proporcionan alimento a crustáceos, peces, ballenas y aves. "Cada vez que vamos, se descubren nuevas especies", graficó Carlos Gaymer, profesor de Biología Marina en la Universidad Católica del Norte de Chile e integrante del grupo de trabajo, quien detalló que solo las últimas tres expediciones científicas, realizadas en 2024, arrojaron más de 200 hallazgos nuevos. Las dorsales presentan además niveles de endemismo muy altos en comparación con otros ecosistemas marinos, con tasas superiores al 41% en peces y al 46,3% en invertebrados bentónicos, atribuibles al aislamiento generado por la distancia y las enormes profundidades. La zona funciona también como corredor migratorio para mamíferos marinos, tortugas, aves y tiburones amenazados, y alberga al menos 93 especies catalogadas como amenazadas o en peligro, según la propia normativa aprobada en 2024 por el organismo regional.

Los avances ya logrados
Chile y Perú ya tomaron medidas en esa línea: Chile creó el Área Marina Protegida de Rapa Nui y el parque Nazca-Desventuradas, mientras que Perú estableció la Reserva Nacional Dorsal de Nasca, que protege desde la superficie hasta los 4.000 metros de profundidad y cuenta con un comité de gestión propio integrado por representantes estatales, académicos, organizaciones no gubernamentales y pescadores. Más allá de integrar un corredor de fauna marina, la reserva peruana tiene relevancia directa para la pesca artesanal por la presencia de especies de valor económico como el atún, el jurel y la caballa, cuya sostenibilidad es monitoreada por pescadores organizados como vigilantes comunales en coordinación con guardacostas.

El desafío de las aguas internacionales
El principal obstáculo es que buena parte de esta riqueza ecológica queda fuera del alcance de cualquier país: el 73% del sector de importancia ecológica de las dorsales, unos 1,1 millones de kilómetros cuadrados, pertenece a aguas internacionales y permanece sin protección. "Estas áreas terminan donde se acaba la jurisdicción nacional", advirtió Alex Muñoz Wilson, exdirector para Latinoamérica de un programa de conservación oceánica de National Geographic que contribuyó a crear 31 áreas marinas protegidas. Según explicó, preservar estas zonas funciona como un seguro de salud para las pesquerías, ya que ayuda a mantener los stocks pesqueros y sostiene su recuperación en el tiempo, algo especialmente relevante para el jurel, que atravesó ciclos de colapso y recuperación en las últimas décadas.
Entre las principales amenazas identificadas, Gaymer señaló específicamente a la sobrepesca practicada por una flota china de 300 embarcaciones dedicada a la captura del calamar de Humboldt: "la sobrepesca es una amenaza enorme", resumió. A eso se suman la contaminación por microplásticos, que afecta la supervivencia, nutrición y reproducción de las especies marinas, y la existencia de yacimientos de cobalto y manganeso que dejan abierta la posibilidad de una futura exploración minera submarina en la zona. Frente a estos desafíos, uno de los principales objetivos del grupo de trabajo es prohibir la pesca de arrastre de fondo, una técnica que además destruye estructuras de corales y esponjas que tardan milenios en formarse. Para los impulsores de la iniciativa, declarar la zona como área marina protegida representaría un paso decisivo hacia una gobernanza oceánica más sólida, en línea con el Tratado de Alta Mar de la ONU.


Fecha de Publicación: 23/09/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Portal SciDev, Organización Regional de Ordenación Pesquera del Pacífico Sur (SPRFMO)

Investigan la muerte de diez leones envenenados en Tanzania

 


Investigan la muerte de diez leones por envenenamiento en una reserva natural de Tanzania

La Autoridad del Área de Conservación de Ngorongoro halló muertos a diez leones en la zona de Ndutu y sospecha de un envenenamiento, un episodio que se suma a otro caso similar registrado desde junio en Kenia, donde al menos 20 elefantes murieron en circunstancias parecidas.

Diez leones fueron hallados muertos, presuntamente por envenenamiento, en el Área de Conservación de Ngorongoro, una popular reserva natural del norte de Tanzania declarada Patrimonio Mundial por la Unesco. La Autoridad del Área de Conservación de Ngorongoro informó en un comunicado que los ejemplares fueron encontrados sin vida el 18 de septiembre en la zona de Ndutu, dentro del distrito de Endulen. Los hallazgos preliminares sugieren que los animales murieron tras ingerir veneno, aunque el organismo aclaró que todavía no hay una causa confirmada y que un equipo de expertos investiga para determinar con exactitud lo ocurrido e identificar a los posibles responsables.

Un área con tensiones de fondo
El suceso se produce en una zona marcada desde hace años por las tensiones entre las autoridades tanzanas y las comunidades nómadas masái que habitan Ngorongoro. Esos enfrentamientos llegaron a dejar víctimas mortales desde que el Gobierno puso en marcha, en 2022, un programa de desalojos y reubicaciones en la zona. Desde el Ejecutivo tanzano sostienen que el fuerte crecimiento de la población humana está aumentando la presión sobre el hábitat de la fauna silvestre: según sus datos, Ngorongoro pasó de albergar unas 8.000 personas en 1959 a más de 100.000 en la actualidad. El Área de Conservación toma su nombre del cráter homónimo, una gran caldera volcánica que alberga en su interior a unos 25.000 animales de gran tamaño, en su mayoría ungulados, además de una de las poblaciones de leones más densas del mundo.

Un patrón que se repite en la región
El caso se suma a otras muertes recientes de fauna salvaje en África oriental. Desde junio, al menos 20 elefantes aparecieron muertos en el ecosistema de Amboseli, en el sur de Kenia, muy próximo a la frontera con Tanzania, en otro posible episodio de envenenamiento. El Servicio de Vida Silvestre de Kenia confirmó que los análisis de laboratorio detectaron trazas de cianuro en varios de los animales, junto con restos de tomate en sus estómagos, lo que apunta a pesticidas agrícolas utilizados en plantaciones cercanas como posible origen del tóxico. Diez de los elefantes presentaron síntomas de parálisis parcial antes de morir, entre uno y dos días después de la exposición, mientras que en otros casos no fue posible establecer la causa por el avanzado estado de descomposición de los cuerpos.
El episodio de Kenia generó además una disputa institucional: el gobierno del condado de Kajiado cuestionó la cifra oficial de muertes reportada por el Servicio de Vida Silvestre y reclamó una investigación independiente, junto con controles más estrictos sobre distribuidores de agroquímicos y la creación de zonas de amortiguación en corredores de fauna silvestre. En paralelo, circularon versiones no confirmadas que vinculan las muertes con una protesta silenciosa por la demora en la transferencia de la gestión del parque desde el organismo nacional hacia el gobierno del condado. Las autoridades keniatas descartaron, por ahora, que el episodio represente un riesgo para la salud humana, aunque mantienen bajo vigilancia a las poblaciones de elefantes de la región mientras continúan las pesquisas.
Ambos casos, el de los leones en Tanzania y el de los elefantes en Kenia, ilustran una misma tensión de fondo: el conflicto creciente entre la expansión de las actividades agrícolas y ganaderas y la conservación de la fauna silvestre en dos de los ecosistemas más emblemáticos de África oriental.


Fecha de Publicación: 23/09/2026
País/Región: Tanzania
Fuentes Consultadas: El Mundo, El Universo, Agencia EFE Verde

Advierten que se sobrepasaron 7 de 9 límites planetarios

 


Límites planetarios: la Tierra se acerca a un punto de no retorno, 7 de 9 superados

Un informe científico anual advirtió que siete de los nueve límites planetarios que sostienen la vida en la Tierra están siendo transgredidos en sus niveles más altos jamás registrados, con riesgo de que la selva amazónica cruce un punto de inflexión que la convierta en sabana.

Los sistemas de soporte vital del planeta de los que depende la humanidad se deterioraron hasta sus peores niveles jamás registrados, en medio de una contaminación y una destrucción de hábitats que no se detienen, según una actualización anual clave elaborada por científicos. De los nueve "límites planetarios" que ayudan a determinar si la vida puede florecer en la Tierra, siete están siendo transgredidos en sus niveles más altos de violación jamás registrados, de acuerdo con el más reciente chequeo de salud planetaria, un proceso que se estableció en 2009. Los siete indicadores en zona de peligro incluyen el cambio climático, la alteración de la integridad de la biosfera, el cambio en el uso del suelo, la modificación de los ciclos de agua dulce, la alteración de los flujos biogeoquímicos, la introducción de nuevas entidades contaminantes y, por primera vez el año pasado, la acidificación de los océanos. Solo dos de las áreas evaluadas, el agotamiento del ozono estratosférico y la carga de aerosoles atmosféricos, mostraron mejoras durante la última década, aunque los investigadores advierten que los aerosoles, que pueden formar contaminación del aire, siguen siendo un problema en varias regiones del mundo.

Un diagnóstico sin ambigüedades
La coalición de 60 científicos que realizó el análisis, bajo el auspicio del Instituto de Investigación del Impacto Climático de Potsdam, advirtió que las consecuencias de traspasar estos límites planetarios se están volviendo cada vez más evidentes a nuestro alrededor. "El diagnóstico es inequívoco: la presión aumenta en cada límite planetario ya fuera del espacio operativo seguro", sostuvo Boris Sakschewski, autor principal del informe, quien remarcó que eso implica un riesgo creciente de cambios a gran escala, persistentes y potencialmente irreversibles, mientras se reduce el margen disponible para abordar el problema. Johan Rockström, climatólogo y coautor del informe, matizó que la humanidad todavía posee el conocimiento y la capacidad para revertir la situación: "acelerar el regreso al espacio operativo seguro es esencial para proteger vidas", afirmó.

El riesgo de una Amazonía convertida en sabana
El informe advierte que la capacidad de los paisajes y cuerpos de agua para amortiguar la crisis climática se está debilitando y que ese debilitamiento podría estar significativamente subestimado. Aunque los bosques y océanos absorbieron una enorme cantidad del dióxido de carbono emitido por la actividad humana, hay señales de que estos sistemas naturales empiezan a flaquear. Como ejemplo puntual, el reporte señala que existe la posibilidad de que la selva amazónica, un enorme reservorio de carbono, alcance un punto de inflexión que la transforme en sabana, un escenario con "serias implicancias para la estabilidad climática, la seguridad alimentaria e hídrica y la salud humana en todo el mundo".

Un año marcado por eventos extremos
El informe llega después de una serie de eventos extremos registrados en el último año que, según los propios científicos, resultaron mucho más probables por la alteración del sistema climático: grandes inundaciones en Pakistán, calor récord e incendios forestales en toda Europa, el verano más caluroso jamás registrado en Estados Unidos, y una inundación catastrófica en la frontera entre el Tíbet y Nepal. Los océanos, que absorben buena parte de ese calor adicional, también alcanzaron nuevos récords de temperatura. Hindou Oumarou Ibrahim, presidenta de la coalición Planetary Guardians, integrada por científicos, líderes empresariales y activistas, sintetizó el mensaje del informe: "el planeta nos está diciendo, en cada región a la vez, que está desequilibrado".

El contexto de la Semana del Clima
El informe se presentó al inicio de la Semana del Clima en Nueva York, un encuentro que reúne a políticos, empresarios y activistas antes de la Asamblea General de la ONU y que este año esperaba superar los 100.000 asistentes, la cifra más alta hasta ahora. Pese a la magnitud del evento, Helen Clarkson, directora ejecutiva de la organización que lo impulsa, reconoció una reticencia generalizada a hablar abiertamente del calentamiento global entre las empresas participantes, un fenómeno que describió como un nivel de "green-hushing" nunca antes visto. "El mundo está al borde del abismo, y la gente busca un cambio", remarcó, en referencia a la tensión entre la magnitud de la crisis y la cautela discursiva de buena parte del sector privado.


Fecha de Publicación: 22/09/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: The Guardian, ANSA Latina, Instituto de Investigación del Impacto Climático de Potsdam (PIK) / Planetary Boundaries Science

Piden reorientar fondos para salvar la biodiversidad

 


La responsable de biodiversidad de la ONU urge a reorientar los fondos hacia la conservación


A cuatro años de que venza el plazo para cumplir las metas globales de biodiversidad para 2030, la secretaria ejecutiva del Convenio sobre la Diversidad Biológica advirtió que el problema no es la falta de dinero, sino que buena parte de los fondos disponibles sigue destinándose a actividades que dañan la naturaleza.

Astrid Schomaker, secretaria ejecutiva del Convenio de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica, advirtió que los gobiernos deben reorientar con urgencia el destino de los fondos si pretenden frenar la pérdida de biodiversidad en el mundo. La advertencia se conoció tras el Diálogo de Kunming, un encuentro de tres días realizado en esa ciudad china entre el 7 y el 9 de septiembre, que reunió a gobiernos, científicos, pueblos indígenas, jóvenes y organizaciones de la sociedad civil para anticipar las conclusiones del primer balance global de aplicación del Marco Mundial de Biodiversidad Kunming-Montreal.
Ese marco, adoptado en 2022, establece 23 objetivos para proteger y restaurar la biodiversidad, resumidos en la meta conocida como "30x30": proteger al menos el 30% de la superficie terrestre y de las aguas continentales y marinas para 2030. El balance en curso, iniciado tras la conferencia de Cali de 2024, evalúa cómo avanza cada país en sus metas, políticas, planes y niveles de financiamiento, y sus conclusiones se volcarán en un informe que se presentará formalmente en octubre, durante la 17 Conferencia de las Partes del Convenio, que se realizará en Ereván, Armenia, entre el 19 y el 30 de ese mes.

Compromisos que no se traducen en acción
El diagnóstico que surgió del encuentro en Kunming resultó menos alentador de lo esperado. Más del 70% de los países ya presentó sus informes nacionales y más del 90% fijó objetivos de biodiversidad alineados con el marco global, pero la aplicación concreta sigue muy por debajo de la escala y el ritmo necesarios para cumplir las 23 metas antes de 2030. Según explicaron especialistas del Convenio, buena parte del problema radica en que los compromisos internacionales todavía no se incorporaron de lleno a los presupuestos, las políticas nacionales y las decisiones económicas de cada país, y que los objetivos que cada gobierno asume puertas adentro suelen cubrir un alcance más limitado que el acordado a nivel global.

El dinero, la variable central
Para Schomaker, la clave del problema no pasa por la escasez de recursos sino por su mala orientación. "El mayor elefante en la habitación es la descoordinación de los sistemas financieros", sostuvo la funcionaria, al remarcar que el mundo dispone de fondos suficientes, pero que buena parte de ese dinero termina financiando actividades que dañan los ecosistemas en lugar de protegerlos. Gobiernos, empresas e instituciones financieras continúan canalizando montos significativos hacia sectores como la agricultura y los combustibles fósiles a través de subsidios que resultan perjudiciales para la naturaleza, incluso en simultáneo con compromisos formales de conservación.
Ese diagnóstico no es nuevo: la propia meta 18 del Marco Kunming-Montreal, aprobada por los países miembro del Convenio, fija el objetivo de reducir de forma sustancial y progresiva esos incentivos perjudiciales, en al menos 500.000 millones de dólares anuales para 2030, comenzando por los subsidios más dañinos y aumentando en paralelo los incentivos positivos hacia la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad.

Una discusión que excede al ambiente
El encuentro en Kunming también puso el foco en un punto que probablemente ocupe un lugar central en la agenda de octubre: la necesidad de que los gobiernos traten la biodiversidad como una cuestión transversal a toda la economía, y no como un asunto que compete únicamente a los ministerios de ambiente. Decisiones tomadas en carteras de finanzas, agricultura, infraestructura y desarrollo inciden de forma directa sobre los ecosistemas, y mientras esas áreas no incorporen la variable ambiental en sus políticas, los esfuerzos de conservación corren el riesgo de compensar con una mano el daño que se produce con la otra.
Con la cumbre de Ereván como próximo horizonte, la discusión sobre financiamiento se perfila como una de las pruebas más determinantes para la agenda global de biodiversidad en lo que resta de la década.


Fecha de Publicación
: 22/09/2026
País/Región: Internacional
Fuentes originales consultadas: IPS Agencia de Noticias, Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB - Naciones Unidas)
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La Tierra podría superar los 2°C en la primavera de 2027

 


Un estudio prevé que la Tierra supere los 2°C sobre la era preindustrial en la primavera de 2027


Un nuevo modelo estadístico proyecta que la anomalía de temperatura global rondará los 1,9°C entre enero y mayo de 2027, con hasta un 60% de probabilidad de que el planeta toque, aunque sea de forma transitoria, el umbral de los 2°C durante ese período.

Un estudio publicado en la plataforma de preprints de Copernicus utilizó un modelo estadístico basado en regresión Ridge, bautizado TESR, para cuantificar cuánto del actual repunte de temperatura global responde al fenómeno de El Niño en curso y cuánto a la tendencia de calentamiento de fondo que arrastra el planeta desde hace décadas. Según sus proyecciones, la anomalía de temperatura superficial media global se mantendría cerca de los 1,9°C por encima de los niveles preindustriales entre enero y mayo de 2027, con un pico promedio de 1,91°C en marzo, justo cuando se espera que la influencia de El Niño sobre el clima mundial alcance su punto máximo.

Una probabilidad que ya no es marginal
El modelo estima entre 23% y 24% de probabilidad de que el planeta supere, aunque sea temporalmente, el umbral de los 2°C durante la primavera boreal de 2027. Si se ajusta esa estimación considerando la tendencia histórica del modelo a subestimar los picos más extremos, la probabilidad trepa a un rango de entre 45% y 60%. El umbral de 1,5°C fijado por el Acuerdo de París, en cambio, tiene altísimas chances de quedar atrás durante varios meses consecutivos, lo que llevaría a 2027 a disputar el título de año más cálido desde que existen registros instrumentales, con una anomalía que podría ubicarse entre 1,57°C y 1,92°C según la trayectoria final de El Niño. Los propios autores del estudio piden cautela: la intensidad proyectada para este episodio excede el rango histórico con el que se entrenó el modelo, por lo que los resultados deben leerse como experimentales y no como un pronóstico climático cerrado.

Un océano que no da tregua
Detrás de estas proyecciones hay un océano Pacífico que viene acumulando calor de forma sostenida. El índice Niño 3.4, que mide las anomalías de temperatura en el Pacífico ecuatorial centro-oriental, pasó de un promedio de 1,5°C entre mayo y julio de 2026 a valores semanales de entre 2,2°C y 2,6°C hacia mediados de agosto. Por debajo de la superficie, el calentamiento resultó todavía más pronunciado: en algunas zonas oceánicas, las temperaturas subsuperficiales superaron en más de 8°C la media histórica durante julio y agosto. Dado que el Pacífico funciona como un motor que redistribuye calor y humedad por toda la atmósfera del planeta, un calentamiento de esa magnitud repercute en los patrones de lluvia y temperatura de continentes enteros. Para la Argentina, un episodio intenso de El Niño suele traducirse en veranos más lluviosos de lo habitual en el centro y el litoral del país.
Ese contexto llevó al secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, a advertir que "el planeta atraviesa un territorio inexplorado", en referencia al comportamiento de las temperaturas oceánicas y a la creciente exposición mundial a fenómenos extremos.

Un agosto que ya batió dos récords a la vez
Mientras el estudio proyecta lo que podría suceder en 2027, los datos ya disponibles muestran una tendencia preocupante. Agosto de 2026 fue el agosto más cálido jamás registrado, con una anomalía de 1,65°C por encima de la era preindustrial, superando con un margen amplio al récord anterior de agosto de 2024. Ese mismo agosto fue también, en simultáneo, el más húmedo registrado a nivel planetario: a medida que la atmósfera se calienta, retiene más vapor de agua, que a su vez funciona como un gas de efecto invernadero adicional y retroalimenta el propio calentamiento. Durante ese mes, un 17% de la superficie del planeta registró precipitaciones mensuales dentro del 10% más alto de toda la serie histórica disponible, la cobertura más extendida de lluvias extremas jamás medida para un mes de agosto.
La Organización Meteorológica Mundial ubica en casi el 100% la probabilidad de que El Niño se mantenga activo hasta febrero de 2027, lo que sugiere que la combinación de calor oceánico y atmósfera más húmeda seguirá condicionando el clima global durante buena parte del próximo año, con un final de año potencialmente muy lluvioso o tormentoso en buena parte de América, Europa y el este de Asia.


Fecha de Publicación
: 22/09/2026
País/Región: Internacional
Fuentes originales consultadas: 
Portal Meteored, Servicio de Cambio Climático de Copernicus
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A 4 años de 2030, los ODS siguen rezagados en el mundo

 


A cuatro años de 2030, los Objetivos de Desarrollo Sostenible siguen rezagados


Naciones Unidas advirtió que solo el 36% de las metas de la Agenda 2030 avanza al ritmo necesario o muestra progresos moderados, mientras que en América Latina y el Caribe la proporción cae a apenas una de cada cinco metas evaluadas.

A menos de cuatro años de que venza el plazo fijado para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible, Naciones Unidas advirtió que la mayoría de las metas acordadas en 2015 no avanza al ritmo necesario. De las 139 metas para las que existen datos suficientes, poco más de un tercio está bien encaminado o registra un progreso moderado, mientras que casi la mitad avanza demasiado lentamente y un 15% se encuentra incluso por debajo de los niveles registrados hace once años. El diagnóstico se dio a conocer durante el Momento ODS 2026, celebrado en la sede de la organización en Nueva York, previo a la semana de alto nivel de la Asamblea General.

Avances que no alcanzan
El organismo reconoció mejoras concretas desde la adopción de la Agenda 2030: cerca de mil millones de personas obtuvieron acceso a agua potable gestionada de forma segura y 1.200 millones a servicios de saneamiento. La electricidad llega hoy al 92% de la población mundial, frente al 87% de hace una década, y el acceso a internet pasó del 40% al 74%. Sin embargo, esos avances conviven con brechas profundas: en 2025, unos 2.100 millones de personas sufrían inseguridad alimentaria, y una de cada diez continuaba en situación de pobreza extrema. El secretario general de la organización, António Guterres, recordó que <br>"el progreso nunca fue automático", y que se logró gracias a la determinación de personas, comunidades y países.

Una brecha de financiamiento de cuatro billones de dólares
El déficit anual de financiamiento para alcanzar los objetivos asciende a unos cuatro billones de dólares a nivel global, mientras que la asistencia oficial para el desarrollo cayó un 23% en 2025, un récord. En numerosos países, el pago de la deuda externa consume ya más recursos que algunos servicios sociales básicos. A eso se suma la presión del cambio climático: las políticas actuales sitúan al planeta en una trayectoria de calentamiento muy superior al objetivo de 1,5°C fijado en el Acuerdo de París, con consecuencias más graves para los países con menor capacidad de adaptación.

América Latina, con menos margen todavía
El panorama regional resulta más preocupante que el global. Según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, de las 134 metas evaluables para la región, apenas un 19% ya se alcanzó o probablemente se alcance en 2030 si continúa la tendencia actual. Otro 42% avanza en la dirección correcta pero con demasiada lentitud, y el 39% restante está estancado o retrocedió. La situación empeoró respecto del año anterior: en 2025 esa proporción de metas encaminadas era del 23%, cuatro puntos más que la estimación actual.
Detrás de ese retraso no hay un único obstáculo. La brecha de financiamiento regional para cumplir los objetivos ronda los 650.000 millones de dólares anuales, en un contexto de bajo crecimiento económico, alta evasión tributaria y niveles de recaudación muy por debajo del promedio de los países desarrollados. A esto se suman debilidades institucionales: menos de la mitad de la población latinoamericana está conforme con el funcionamiento de la democracia, y más del 70% considera que los gobiernos responden a intereses particulares antes que a los de la ciudadanía. Los objetivos vinculados a la reducción de desigualdades, el hambre, la producción responsable, la acción climática y los ecosistemas terrestres son los que concentran la mayor proporción de metas estancadas o en retroceso en la región.
Con todo, los organismos remarcaron que la desaceleración no es uniforme: hay experiencias nacionales puntuales, en energía limpia, transporte sustentable y gestión de riesgo de desastres, que muestran que acelerar el cumplimiento de las metas todavía es posible cuando se combinan marcos legales claros, financiamiento sostenido y capacidad institucional. El desafío de los próximos cuatro años, según el organismo, no pasa tanto por diseñar nuevas soluciones sino por lograr que esas experiencias dejen de ser excepciones y se conviertan en política habitual.


Fecha de Publicación: 21/09/2026
País/Región: Internacional
Fuentes originales consultadas: 
ONU 

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Groenlandia y Antártida perdieron 11 billones de toneladas

 


45 años de satélites confirman el alarmante deshielo de Groenlandia y la Antártida


Un análisis que combina más de cuatro décadas de observaciones satelitales determinó que ambas capas de hielo perdieron en conjunto 11,3 billones de toneladas entre 1979 y 2023, y que la mayor parte de esa pérdida se debió a la aceleración de los glaciares que descargan hielo directamente en el océano.

Un equipo internacional de científicos polares reconstruyó más de cuatro décadas de cambios en las dos grandes masas de hielo del planeta y llegó a una conclusión contundente: Groenlandia y la Antártida perdieron conjuntamente 11,3 billones de toneladas de hielo entre 1979 y 2023, una cantidad suficiente para elevar el nivel medio del mar en poco más de tres centímetros. El trabajo, publicado en la revista Scientific Data, fue elaborado por el grupo internacional IMBIE (Ice Sheet Mass Balance Inter-comparison Exercise), con apoyo de la Agencia Espacial Europea y la NASA, y combinó 42 estimaciones independientes procedentes de 27 misiones satelitales, lo que permitió reconstruir la evolución de Groenlandia desde comienzos de los años setenta y de la Antártida desde 1979.

El mecanismo detrás de la pérdida
El dato más significativo del estudio no es solo la magnitud de la pérdida, sino su origen: cerca del 84% se debió al comportamiento dinámico de los glaciares, es decir, a la aceleración de su desplazamiento y a una mayor descarga de hielo hacia el océano, mientras que apenas el 16% correspondió al derretimiento directo en superficie. Ese mecanismo resulta particularmente relevante en la Antártida, donde el calentamiento del océano favorece el derretimiento de las plataformas de hielo desde abajo, lo que reduce el efecto de freno que estas ejercen sobre los glaciares continentales y les permite avanzar con mayor velocidad hacia el mar. En la Antártida Occidental, la descarga de hielo aumentó de forma sostenida durante todas las décadas analizadas, con los glaciares Pine Island y Thwaites entre los principales responsables de esa aceleración.
Los datos muestran además que la pérdida se intensificó especialmente a partir de la década de 1990: Groenlandia pasó de perder unas 60.000 millones de toneladas anuales durante los años ochenta a cerca de 264.000 millones de toneladas por año durante la década de 2010, mientras que en la Antártida las pérdidas anuales treparon a unas 202.000 millones de toneladas en ese mismo período. Del total de hielo perdido en las cinco décadas analizadas, aproximadamente el 60% correspondió a Groenlandia y el 40% a la Antártida.

El impacto sobre el nivel del mar
Entre 1979 y 2023, Groenlandia aportó unos 1,81 centímetros al aumento global del nivel del mar, mientras que la Antártida sumó cerca de 1,33 centímetros, de modo que ambas capas de hielo explican en conjunto casi una cuarta parte del incremento observado en ese período. La científica climática Inès Otosaka, de la Universidad de Northumbria y autora principal del estudio, graficó la magnitud del hallazgo al señalar que las billones de toneladas de hielo perdidas "alcanzan para llenar un cubo de 23 kilómetros" de altura.
El dato no implica que el mar vaya a subir automáticamente otros tres centímetros en el futuro, sino que refleja el aumento ya producido durante el período estudiado. Aun así, los investigadores remarcaron que las capas de hielo constituyen una de las principales fuentes de incertidumbre a la hora de proyectar cuánto continuará subiendo el nivel del mar en las próximas décadas.

Una pausa que no cambia la tendencia
El análisis también detectó una disminución temporal en el ritmo de pérdida total entre 2020 y 2023: en la Antártida, nevadas excepcionalmente abundantes en sectores orientales compensaron parte de las pérdidas registradas en otras regiones, mientras que en Groenlandia varios veranos relativamente suaves redujeron el derretimiento en superficie. Sin embargo, los científicos fueron categóricos al aclarar que esas variaciones recientes no representan un cambio de tendencia: ambas capas de hielo continúan perdiendo masa de forma sostenida, y el registro de medio siglo muestra con claridad cómo esa pérdida se fue acelerando con el paso del tiempo.


Fecha de Publicación: 21/09/2026
País/Región: Internacional
Fuentes originales consultadas: Portal MeteoRed, Reuters, IMBIE / Scientific Data
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Blog del Foro Ambiental Córdoba

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