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Se puede conservar bosques en comunidad sin leyes estatales

 


Prácticas ancestrales y tabúes comunitarios logran tasas de preservación de la biodiversidad superiores a las de áreas protegidas oficiales


Estudios sobre etnobiología y dinámica de paisajes analizan la efectividad de las instituciones consuetudinarias en la custodia de ecosistemas críticos en África y Asia.

Un análisis centrado en las estrategias de conservación en el Sur Global demuestra que numerosos bosques, humedales y cuencas fluviales en regiones de África y Asia se han mantenido prácticamente intactos durante siglos sin la intervención de leyes estatales ni presupuestos de organismos internacionales. El motor de esta preservación radica en sistemas de gobernanza comunitaria sustentados en creencias espirituales, tabúes socio-religiosos y la delimitación de "espacios sagrados". Estas reglas consuetudinarias impiden la tala, la caza y la extracción de recursos mediante normas sociales estrictas, resultando en refugios ecológicos de altísima biodiversidad que operan al margen de los esquemas de protección formales promovidos por los gobiernos nacionales.

Microclimas, refugios genéticos y retención de biomasa
La protección estricta de estos sitios sagrados genera islas biogeográficas de alta integridad estructural en medio de paisajes fragmentados por la agricultura y la urbanización. La ausencia de perturbación humana permite la acumulación de biomasa vegetal antigua y el desarrollo de suelos ricos en materia orgánica con elevada capacidad de retención hídrica. Estos relictos boscosos actúan como refugios genéticos para especies de flora y fauna extintas o en peligro crítico en las zonas adyacentes. Asimismo, regulan los microclimas locales al mantener altos niveles de humedad relativa por evapotranspiración y reducen el riesgo de erosión del suelo durante eventos climáticos extremos.
Variables ecológicas que explican el éxito de los espacios sagrados:
- Continuidad del dosel arbóreo: Conservación de árboles viejos y de gran porte que albergan fauna epífita y avifauna especializada.
- Integridad del banco de semillas: Preservación de reservorios genéticos nativos para la regeneración natural del ecosistema circundante.
- Autorregulación comunitaria: Eficiencia en el cumplimiento de normas de protección mediante sanciones sociales colectivas en lugar de fiscalización policial.

Evaluaciones científicas sobre la efectividad de la conservación consuetudinaria
Investigaciones coordinadas por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y diversos centros de estudio etnobiológicos confirman que los bosques sagrados presentan, en muchos casos, índices de densidad arbórea y riqueza de especies superiores a los de los parques nacionales estatales. Los diagnósticos científicos subrayan que la imposición de modelos de "conservación de fortaleza" —que expulsan a las poblaciones locales sin considerar sus tradiciones— suele derivar en la degradación del entorno, mientras que el reconocimiento de la custodia comunitaria ancestral fortalece la resiliencia socioecológica del territorio.

Coexistencia entre saberes ancestrales y políticas globales
La validación de los espacios sagrados como áreas conservadas bajo criterios comunitarios propone un cambio de paradigma en la protección de la naturaleza a nivel global. Integrar la gobernanza consuetudinaria dentro de las metas de biodiversidad internacional, respetando la autonomía de las comunidades locales y sus cosmologías, se consolida como un camino indispensable para detener la pérdida de hábitats clave en el planeta.


Fecha de Publicación: 18/09/2026
País/Región: Internacional
Fuentes originales consultadas: The Conversation, SINC
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AL concentra el 85% de los asesinatos de ambientalistas

 


Global Witness confirma que la región encabeza por año consecutivo los índices globales de violencia mortal contra activistas e indígenas

Estudios sobre derechos humanos, ecología política y criminalidad ambiental analizan los factores de impunidad y acaparamiento de tierras detrás de las cifras de homicidios.


Un informe global publicado por la organización internacional Global Witness revela que América Latina se consolida de manera alarmante como la región más mortífera del planeta para la defensa del medio ambiente y la tierra, al concentrar el 85% de los homicidios registrados a nivel mundial durante el año 2025. El análisis sistemático de los crímenes documenta que los líderes comunitarios, guardabosques e integrantes de pueblos originarios representan la abrumadora mayoría de las víctimas. Las disputas territoriales asociadas a la tala ilegal, la minería no regulada, el acaparamiento de tierras para la agroindustria y el crimen organizado transnacional emergen como los principales impulsores de esta violencia dirigida contra quienes resguardan biomas estratégicos como la Amazonía, el Gran Chaco y los bosques mesoamericanos.

Dinámicas territoriales, impunidad y acaparamiento de suelo
La violencia letal contra los defensores de la tierra no constituye un fenómeno aislado, sino el resultado de asimetrías de poder en zonas de frontera extractiva. La ausencia o debilidad de la presencia estatal en áreas de alta biodiversidad fomenta la conformación de economías ilícitas que operan mediante la coacción armada y el desplazamiento forzado. En estos contextos, el acaparamiento de suelos (land grabbing) para la expansión no planificada de monocultivos o megaproyectos de infraestructura elimina la cobertura forestal nativa y destruye la conectividad de los ecosistemas. La impunidad casi sistemática en la investigación de estos homicidios —asociada a fallas procesales en las fiscalías locales— perpetúa un ciclo de amenazas, criminalización de la protesta y hostigamiento directo sobre las familias y comunidades que resisten el avance del extractivismo violento.
Vectores de riesgo prioritarios identificados en las geografías críticas:
- Fronteras agrícolas no reguladas: Expansión de actividades extractivas sobre territorios indígenas sin titulación legal.
- Presencia de crimen organizado: Alianzas entre grupos armados ilegales y sectores fácticos para el control de recursos naturales.
- Impunidad judicial: Escasa tasa de procesamiento y condena de los autores intelectuales de las agresiones y homicidios.

Evaluaciones institucionales y la urgencia del Acuerdo de Escazú
Informes elaborados por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ratifican la gravedad de los hallazgos y enfatizan la obligación de los Estados latinoamericanos de ratificar e implementar de forma efectiva el Acuerdo de Escazú. Este tratado regional pionero impone a los gobiernos la exigencia de garantizar entornos seguros para las personas y organizaciones que defienden los derechos ambientales, asegurando el acceso a la justicia, la protección de testigos y la transparencia informativa en las decisiones sobre proyectos que afecten sus territorios.

Protección efectiva para los custodios de la biodiversidad
Frenar la escalada de violencia en América Latina exige una transformación estructural en las garantías de seguridad para las comunidades rurales e indígenas. Fortalecer los mecanismos de titulación comunitaria de tierras, garantizar el consentimiento previo, libre e informado y erradicar la impunidad judicial resultan condiciones indispensables para proteger la vida de quienes custodian los recursos naturales frente a las presiones del mercado global.


Fecha de Publicación: 18/09/2026
País/Región: Internacional - América Latina 
Fuentes originales consultadas: El País (España), Global Witness, ACNUDH
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El colonialismo borró la memoria ecológica ancestral

 


El desmantelamiento de los saberes indígenas mediante el colonialismo aceleró la degradación del medio ambiente global


Estudios e investigaciones sobre dinámica territorial analizan cómo la imposición de modelos extractivistas desplazó técnicas milenarias de conservación y equilibrio hidrológico.

Un exhaustivo análisis sobre el impacto histórico y contemporáneo del colonialismo sobre los ecosistemas globales expone la erradicación sistemática de los saberes bioculturales y las prácticas de gestión territorial de los pueblos originarios. La investigación detalla cómo la imposición de modelos económicos basados en la extracción intensiva de recursos, la monocultura y la privatización de la tierra destruyó sistemas complejos de manejo ecológico que habían mantenido el equilibrio bioclimático en América, África y Asia durante milenios. El desmantelamiento de estas filosofías de convivencia con la naturaleza sustituyó el conocimiento botánico, agronómico e hidrológico local por lógicas agroindustriales de explotación masiva, acelerando de forma directa la deforestación, la erosión edáfica y la actual crisis de pérdida de biodiversidad a escala planetaria.

Conocimiento ecológico tradicional vs. extractivismo industrial
El concepto de Conocimiento Ecológico Tradicional (TEK, por sus siglas en inglés) abarca los saberes, prácticas y creencias acumulados dinámicamente durante generaciones mediante la observación directa de las interacciones entre los seres vivos y sus entornos. Antes del proceso de colonización, las comunidades originarias gestionaban los recursos mediante técnicas avanzadas de bioingeniería ambiental: rotación de suelos adaptada a microclimas, terrazas de cultivo con manejo eficiente del agua, fertilización mediante biochar o terra preta, y quema controlada de baja intensidad para la prevención de megaincendios. La visión colonial clasificó erróneamente estas tierras como "improductivas" o "salvajes" (terra nullius) para justificar la deforestación masiva y el establecimiento de grandes plantaciones comerciales, que quebraron la capacidad de regeneración natural de los ecosistemas tropicales y templados.
Para desglosar los ejes centrales sobre la desposesión de saberes ancestrales y su impacto en la crisis climática, se destacan los siguientes factores:
- Pérdida de variabilidad genética y agrobiodiversidad: La sustitución de policultivos nativos por monocultivos industriales redujo drásticamente la resiliencia de las cosechas frente a plagas.
- Degradación de cuencas e interrupción de ciclos hídricos: El abandono de los sistemas tradicionales de captación de agua e infraestructura agrícola ancestral incrementó la desertificación.
- Marginalización de la gobernanza comunitaria: La desposesión de tierras impidió a las comunidades originarias continuar ejerciendo la tutela ambiental sobre las reservas biológicas continentales.

Evidencia científica y marcos institucionales de gobernanza
A pesar de representar una fracción menor de la población mundial, las comunidades originarias custodian en la actualidad más del 80 % de la biodiversidad remanente en el planeta. Diversas evaluaciones científicas coinciden en que la titulación efectiva de tierras comunitarias constituye la herramienta más barata y eficiente para mitigar la deforestación. Asimismo, informes elaborados por la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) ratifican de manera categórica que incorporar formalmente los saberes ancestrales en la producción científica es indispensable para diseñar políticas climáticas realistas y justas.

Restituir la memoria territorial para sanar el planeta
La reconstrucción del equilibrio ecológico global exige desmantelar las estructuras del extractivismo heredadas del colonialismo y reconocer el valor científico y ético de la sabiduría ancestral. Devolver a las comunidades originarias la autonomía sobre sus territorios no solo representa un acto impostergable de justicia histórica, sino la estrategia más efectiva para resguardar las funciones ecosistémicas de las que depende el futuro de la humanidad.


Fecha de Publicación: 15/09/2026
País/Región: Internacional
Fuentes originales consultadas: EcoNews, Agencia EFE, Reuters, Deutsche Welle, El País, IPBES / UNESCO
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Día Mundial del Medio Ambiente 2026

 


Un llamamiento global por la acción climática

Fecha de Publicación
: 05/06/2026
Fuente: ONU 
País/Región: Internacional


La Tierra ya nos está hablando. Y lo hace con temperaturas récord, incendios más feroces, tormentas extremas y glaciares que desaparecen frente a nuestros ojos.
Durante años dijimos que limitar el calentamiento global a 1,5 °C era clave para evitar los peores impactos del cambio climático. Hoy, ese umbral está peligrosamente cerca de ser superado. Y cada décima de grado cuenta.
El cambio climático no es una amenaza futura: está redefiniendo la vida en todo el planeta.
Pero también está creciendo otra fuerza: la acción colectiva. Comunidades que restauran ecosistemas. Jóvenes que impulsan cambios. Energías limpias transformando ciudades y hogares. Soluciones sostenibles que ya están construyendo un futuro diferente.
El #DíaMundialDelMedioAmbiente 2026 nos recuerda que todavía estamos a tiempo de cambiar el rumbo. La Tierra nos está enviando señales. La pregunta es: ¿qué señal vamos a enviar nosotros?
Súmate a la campaña global de ONU Medio Ambiente y actúa #PorElClimaYa. Porque proteger el planeta también es proteger nuestra salud, nuestras comunidades y nuestro futuro.
 
Por qué necesitamos que participes
El tiempo se acaba y la naturaleza se encuentra en situación de emergencia. Para mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 °C este siglo, debemos reducir a la mitad las emisiones anuales de gases de efecto invernadero para 2030. Si no actuamos ya, la exposición a aire contaminado aumentará en un 50% en esta década, mientras que los desechos plásticos que fluyen hacia los ecosistemas acuáticos podrían triplicarse para 2040. Pero estas no serán las únicas consecuencias. Le seguirán muchas más. 
Necesitamos una acción urgente para abordar estos problemas apremiantes. Necesitamos una vida sostenible en armonía con la naturaleza.
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Perfeccionismo ecológico y bienestar emocional

 


Ecoansiedad: la trampa psicológica del perfeccionismo verde

Fecha de Publicación
: 11/02/2026
Fuente: Agencia EFE Verde
País/Región: Internacional


La ecoansiedad «no es un trastorno como tal, no está codificado así en los manuales que utilizamos psicólogos y psiquiatras», pero afecta a la salud mental y aparece a partir de «la trampa psicológica del perfeccionismo verde», explica en entrevista con EFE el doctor Joaquín Mateu Mollá.
Se trata de un fenómeno que se observa «fundamentalmente en personas entre 16 y 25 años», precisa, si bien existen otros colectivos menos frecuentes en distintas franjas de edad: todas ellas, «particularmente sensibilizadas con el medioambiente», lo cual resulta «paradójico» porque «las que más sufren son justo las que se esfuerzan por hacer que las cosas no vayan a peor de lo que ya están».
Este doctor en psicología clínica y de la salud de la Universidad Internacional de Valencia y director del Máster de gerontología y atención a la persona denuncia la presión autoimpuesta por «una serie de imposiciones muy rígidas y totalmente inalcanzables que terminan conduciendo a la frustración», por lo que recomienda reconocer que no se es perfecto y hay que aprender a ser autocompasivos, asumiendo que no siempre se podrán hacer las cosas bien en cuanto al consumo responsable.

Las lágrimas del indio
La ecoansiedad se ha extendido a partir de lo que Mateu denomina «la trampa de la responsabilidad individual» que en su opinión comenzó con campañas como la de ‘Crying Indian’ (Indio llorando) de la organización ecologista Keep America Beautiful (Mantengamos la belleza de América) emitida por primera vez en la televisión de EE. UU. el Día de la Tierra de 1971.
En el video de la campaña, un nativo norteamericano recorría en canoa un río que iba ensuciándose progresivamente hasta que el viaje concluía en una playa degradada, junto a fábricas contaminantes y una autopista donde la gente arrojaba basura desde sus coches: finalizaba con un primer plano de las lágrimas del indio ante el deterioro que estaba contemplando.
El nativo era en realidad un actor, hijo de inmigrantes sicilianos nacido en Luisiana pero muy popular por su participación en cientos de películas del Oeste precisamente en el papel de indio, y su anuncio tuvo tanto éxito que generó la expresión «vas a hacer llorar al indio», utilizada por las familias estadounidenses para reconvenir a sus hijos cuando arrojaban desperdicios donde no debían.
Pero ese mismo éxito tuvo una cara oscura, puesto que «campañas como esta desplazaron la responsabilidad de la contaminación desde las grandes corporaciones a los ciudadanos individuales, cuando las empresas son las responsables del 70 o el 80 % de la producción de residuos en el mundo», denuncia Mateu.
Las personas «no debemos dejar de actuar y preocuparnos por el medioambiente pero tenemos un papel relativamente pequeño» en la solución del problema, ya que «no somos la clave del cambio: solo una pieza bastante discreta del engranaje, en comparación con esas grandes empresas», asevera.

Disonancia cognitiva e indefensión aprendida
La presión sobre el ciudadano conduce a la disonancia cognitiva, «un concepto muy interesante, propuesto por el psicólogo Leon Festinger que se ve en muchos campos de la vida» y describe la incomodidad personal ante las contradicciones internas de los propios pensamientos y creencias, hasta el punto de conducir al autoengaño.
«Sucede por ejemplo cuando se informa de que el cambio climático es completamente inevitable y con una serie de catástrofes irreversibles pero, al mismo tiempo, se nos dice que los ciudadanos corrientes podemos cambiar las cosas porque de alguna forma somos los responsables de que no suceda», explica Mateu.
También influye en este complejo panorama la indefensión aprendida, un estado psicológico de pasividad y desesperanza definido por el psicólogo Martin Seligman «Aquello que experimentamos cuando sentimos que algo va a ocurrir inevitablemente, por mucho que nos esforcemos por evitarlo».
El cambio climático «es un hecho evidente y documentado», advierte el doctor, «pero mantener en nuestras cabezas ideas contradictorias sobre él genera frustración, un profundo malestar y finalmente ecoansiedad», por lo que pide afrontar este desafío con más tranquilidad para evitar la aparición de trastornos emocionales «ya no solo de ansiedad, sino de depresión» u «otros problemas de salud mental».

Recomendaciones
La ecoansiedad es una preocupación generalizada en distintos países del mundo, apunta, especialmente en Europa y EE. UU., regiones «muy sensibilizadas».
Para afrontarlo, además de practicar la autocompasión, Mateu apuesta por «quitar de la diana al ciudadano de a pie y desplazar la responsabilidad al conjunto de la sociedad», empezando por las grandes empresas e incluyendo a «países que consumen muchísimos recursos y contaminan» pero que no son tan criticados, porque existen «muchos elementos sistémicos implicados».
También recomienda, más allá de actuar a título individual reciclando o con un consumo responsable, participar como voluntario en ONG u otros colectivos que promuevan políticas activas para afrontar la degradación ambiental. 
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Una dieta saludable es hasta mejor para el planeta

 


Comer sano resulta más barato y respetuoso con el clima, según un estudio

Fecha de Publicación
: 30/12/2025
Fuente: Agencia Servimedia
País/Región: Internacional


Una dieta saludable puede ahorrar dinero y causar menos emisiones de gases de efecto invernadero que las opciones alimentarias actuales de la mayoría de las personas.
Esa es la conclusión de un nuevo estudio global que examina los costes de los alimentos, la nutrición y el impacto climático en todo el mundo.
Dirigido por investigadores de la Escuela de Ciencias y Políticas de la Nutrición Gerald J. y Dorothy R. Friedman de la Universidad de Tufts (Estados Unidos), el estudio identifica los alimentos disponibles localmente que cubrirían las necesidades nutricionales básicas con el menor nivel posible de emisiones de gases de efecto invernadero y el menor coste económico, y comparó dichas dietas con los alimentos realmente consumidos.
Los hallazgos, publicados en la revista 'Nature Food', desafían la creencia generalizada de que una alimentación saludable y respetuosa con el medio ambiente implica pagar más por productos de alta calidad.
"La gente no puede ver ni saborear las emisiones causadas por cada alimento, pero todos pueden ver el precio del artículo y, dentro de cada grupo de alimentos, las opciones menos costosas generalmente causan menos emisiones", según Wiliam A. Masters, autor principal del estudio.
Mientras los gobiernos y las organizaciones internacionales exploran cómo reducir las emisiones del sistema alimentario sin empeorar la inseguridad para comer, los hallazgos abordan una posible situación en la que todos ganan: dietas saludables que sean, a la vez, más baratas y más respetuosas con el clima.
Masters y sus colegas buscaron identificar qué alimentos serían la forma más sostenible de satisfacer los requerimientos nutricionales, basándose en los objetivos de la Canasta de Dieta Saludable utilizados para el análisis global por agencias de la ONU y gobiernos nacionales alrededor del mundo.

Tres tipos 
El equipo analizó tres tipos de datos sobre cada alimento: su disponibilidad y precio en cada país, la proporción que representaba del suministro de alimentos de cada país y el promedio global de emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a dicho producto.
Para cada nación, modelaron cinco dietas: la más saludable con menores emisiones, la más saludable al menor coste y tres versiones basadas en los alimentos más consumidos.
"En general, elegir opciones más económicas en cada grupo de alimentos es una forma fiable de reducir la huella climática de la dieta", según Elena M. Martínez, coautora del trabajo, quien añade: "Este nuevo estudio lleva esto a los extremos, preguntándose qué productos podrían satisfacer las necesidades de salud con la menor huella climática posible".
En 2021, una dieta saludable basada en los productos más consumidos de cada grupo alimentario emitió 2,44 kilos de emisiones equivalentes de CO2 por persona al día y tuvo un coste medio global de 9,96 dólares.
En cambio, la dieta de referencia para minimizar los daños climáticos habría emitido tan solo 0,67 kilogramos y habría costado 6,95 dólares. La dieta saludable diseñada para minimizar el coste monetario habría emitido 1,65 kilos y costado 3,68 dólares.
Un tercer escenario, que combinaba los productos más consumidos con opciones saludables de menor coste, se situó en un punto intermedio, con un coste de unos 6,33 dólares al día y una producción de 1,86 kilos de emisiones, muy por debajo de las dietas habituales, aunque no tan bajo como las opciones más económicas o con menores emisiones.

Menos combustibles fósiles 
En la mayoría de los grupos de alimentos, las opciones de menor coste también generan menos emisiones, ya que generalmente utilizan menos combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón) y generan menos cambios en el uso del suelo.
Sin embargo, en el extremo opuesto de los bajos costes y las bajas emisiones, existen compensaciones en dos grupos de alimentos importantes: los alimentos de origen animal y los alimentos básicos ricos en almidón.
Entre los alimentos de origen animal, la opción más económica suele ser la leche, cuyas emisiones de CO2 equivalente son mucho menores que las de la carne de res y otras carnes. Sin embargo, pescados como la sardina y la caballa se asocian con emisiones aún menores, con un coste por caloría intermedio.
Entre los alimentos básicos ricos en almidón, el arroz suele ser la opción más económica en países donde el trigo o el maíz serían los productos con menores emisiones.
Sin embargo, las emisiones del arroz son mayores que las del trigo o el maíz, ligeramente más caros, según los investigadores, principalmente por el metano emitido en los arrozales inundados. Este metano microbiano provoca mayores emisiones en el arroz, a pesar de ser un alimento más económico.
"Hay situaciones en las que reducir las emisiones cuesta dinero, ya que implica invertir en nuevos equipos y fuentes de energía. Pero en el supermercado, la frugalidad es una guía útil para la sostenibilidad. La mayoría de las personas pueden reducir las emisiones eligiendo opciones más económicas de cada grupo de alimentos, con importantes excepciones en los extremos de las dietas de bajo costo debido al metano de los lácteos y el arroz", concluye Masters.
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ONU llama a transformar la economía para evitar la catástrofe ambiental

 


La ONU advierte que si no se toman medidas el cambio climático reducirá el PIB mundial en un 20% para finales de siglo

Fecha de Publicación
: 11/12/2025
Fuente: Agencia EP
País/Región: Internacional


El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha advertido que si no se toman medidas y el mundo continúa impulsando las economías con un modelo de continuidad es probable que el cambio climático supere los 1,5ºC para principios de la próxima década, los 2ºC para la siguiente y que siga aumentando. De seguir así, el Producto Interior Bruto (PIB) anual se reduciría en un 4% para 2050 y en un 20% para finales de siglo.
Esta es una de las conclusiones de 'Perspectivas del medio ambiente mundial, séptima edición: El futuro que elegimos (GEO-7)', publicado este martes. Este trabajo, que el PNUMA define como "la evaluación más exhaustiva del medioambiente mundial jamás realizada", ha advertido que el coste de los fenómenos meteorológicos extremos atribuidos al cambio climático en los últimos 20 años se estima en 143.000 millones de dólares anuales (122.966 millones de euros).
Además, ha avisado de que se espera que la degradación de la tierra continúe al ritmo actual, lo que haría que el mundo perdiese anualmente tierras fértiles y productivas del tamaño de Colombia o Etiopía en un momento en que el cambio climático podría reducir la disponibilidad de alimentos por persona en un 3,4% para 2050.
De forma paralela, ha señalado que se prevé que las 8.000 millones de toneladas de residuos plásticos que contaminan el planeta seguirán acumulándose, lo que aumentará las pérdidas económicas anuales de 1.500 billones de dólares (1.289 billones de euros) atribuibles anualmente a la salud a la exposición a sustancias químicas tóxicas presentes en los plásticos.
Frente a esto, la investigación indica que invertir en un clima estable, una naturaleza y una tierra saludables y un planeta libre de contaminación puede generar billones de dólares en PIB mundial adicional, evitar millones de muertes y sacar a cientos de millones de personas de la pobreza y el hambre. Respecto a esto, presenta dos caminos de transformación, uno enfocado en cambios de comportamiento que pongan menos énfasis en el consumo material y otros en cambios en los que el mundo dependa sobre todo del desarrollo tecnológico y de las ganancias de eficiencia.
Así, incide en que se necesita una inversión anual de unos ocho billones de dólares hasta 2050 para lograr las cero emisiones netas y garantizar una financiación adecuada para conservar y restaurar la biodiversidad. A partir de ese momento, los beneficios macroeconómicos globales comenzarán a manifestarse, alcanzarán los 20 billones de dólares anuales para 2070 (más de 17 billones de euros) y y se dispararán después hasta alcanzar 100 billones después (más de 86 billones de euros).
De forma paralela a los beneficios económicos, el estudio proyecta una menor exposición a los riesgos climáticos, una menor pérdida de biodiversidad para 2030 y un aumento de las tierras naturales. Subraya que para 2050 podrían evitarse nueve millones de muertes prematuras mediante medidas como la reducción de la contaminación atmosférica y casi 200 millones de personas podrían salir de la desnutrición y más de 100 millones de la pobreza extrema.
El estudio, fruto del trabajo de 287 científicos multidisciplinarios de 82 países, detalla que las dos vías de transformación requeriría cambios radicales en cinco áreas clave: economía y finanzas, materiales y residuos, energía, sistemas alimentarios y medioambiente. Entre otras medidas, pide descarbonizar el suministro de energía y eliminar gradualmente y reutilizar los subsidios, impuestos e incentivos que generan impactos negativos sobre la naturaleza.
Además, reclama implementar el diseño circular de productos, la transparencia y la trazabilidad de productos, componentes y materiales; acelerar la conservación y restauración de la biodiversidad y los ecosistemas y respaldar la adaptación y la resiliencia climática, apoyándose en soluciones basadas en la naturaleza. A lo largo del texto, también apoya cambiar a dietas saludables y sostenibles.
La directora ejecutiva del PNUMA, Inger Andersen, ha hecho un llamamiento a todos los países a que "inviertan en la salud del planeta e impulsen sus economías hacia un futuro próspero y sostenible".
"La Perspectiva del Medio Ambiente Mundial plantea una opción sencilla para la humanidad: continuar el camino hacia un futuro devastado por el cambio climático, la pérdida de la naturaleza, la degradación de las tierras y la contaminación del aire, o cambiar de rumbo para asegurar un planeta, una población y unas economías saludables. Esto no es una opción en absoluto", ha recalcado.
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Despedimos a la inigualable Jane Goodall

 


Muere a los 91 años la etóloga británica Jane Goodall

Fecha de Publicación: 02/10/2025
Fuente: Agencia EFE Verde
País/Región: Internacional


La etóloga británica Jane Goodall, considerada la mayor experta mundial en chimpancés, ha fallecido a los 91 años en California (Estados Unidos) por «causas naturales», confirmó este miércoles el Instituto Jane Goodall en un comunicado en redes sociales.
«El Instituto Jane Goodall se ha enterado esta mañana del 1 de octubre que la doctora Jane Goodall (…) ha fallecido debido a causas naturales», escribió el centro homólogo, que indicó que la etóloga se encontraba en California como parte de su gira de conferencias en los Estados Unidos.

Revolucionó la ciencia
Según el instituto, «los descubrimientos de la doctora Goodall como etóloga han revolucionado la ciencia y era una defensora incansable por la protección y la restauración de nuestro mundo natural».
Goodall, nacida el 3 de abril de 1934 en Londres, fue pionera en el estudio de los chimpancés en estado salvaje, de los que descubrió pautas de conductas y habilidades desconocidas en sus investigaciones, a las cuales dedicó más de 60 años de su vida y que suponen una trascendental aportación científica para comprender las raíces del comportamiento y la cultura humanas.

Una veintena de libros
Escribió una veintena de libros, entre ellos ‘En la senda del hombre’ (1971), donde relata estos hallazgos y considerado una de las obras científicas más importantes del siglo XX, así como innumerables artículos científicos, además de haber protagonizado una veintena de producciones audiovisuales.
Doctora ‘honoris causa’ por 45 universidades, entre ellas la Complutense de Madrid, durante su carrera recibió un centenar de reconocimientos, como el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica en 2003 o el título de Dama del Imperio Británico ese mismo año y la Medalla de Oro de la UNESCO (2006), entre otros.

Casada con un fotógrafo de National Geographic
Goodall contrajo matrimonio en 1964 con el holandés Hugo van Lawick, fotógrafo de National Geographic, del que se divorció diez años después y con el que tuvo un hijo, Hugo Eric Louis (1967).
En 1975 se casó en segundas nupcias con el británico Derek Bryceson, quien falleció en 1980.
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Límites planetarios. Ya sobrepasamos 7 de los 9

 


La salud de la Tierra empeora en el último año y supera ya siete de los nueve límites planetarios

Fecha de Publicación
: 26/09/2025
Fuente: Agencia EFE Verde
País/Región: Internacional


El estado de salud de la Tierra ha empeorado en el último año y está experimentando «un deterioro generalizado», después de que ya se hayan sobrepasado siete de los nueve umbrales que regulan la estabilidad y la habitabilidad de las personas en el planeta, uno más que en 2024.
Así se desprende del informe anual del Planetary Boundaries Science Lab del Instituto Potsdam para la investigación del impacto climático (PIK, por sus siglas en alemán), que analiza anualmente el estado de los órganos que dan soporte vital a la humanidad mediante una pionera combinación de ciencias de la Tierra, datos de observación del planeta y pensamiento multidisciplinario.
Y el resultado no es bueno. El informe ha revelado «un nuevo y preocupante avance» ya que, por primera vez, se ha traspasado el límite planetario de la acidificación de los océanos, por lo que ya se han sobrepasado siete de los nueve límites que permiten la vida en la Tierra.
Concretamente, los siete límites que se han superado son: cambio climático, integridad de la biosfera, cambio en el sistema de uso del suelo, uso del agua dulce, flujos biogeoquímicos, entidades nuevas y acidificación oceánica.
Todos ellos muestran «tendencias al empeoramiento», según el informe, y solo el agotamiento del ozono y la carga de aerosoles permanecen en una zona segura, gracias a las medidas políticas adoptadas a lo largo de los años, como el Protocolo de Montreal y la regulación del transporte marítimo.
«Más de tres cuartas partes de los sistemas de soporte de la Tierra no se encuentran en la zona segura. La humanidad está sobrepasando los límites de un espacio operativo seguro, lo que aumenta el riesgo de desestabilizar el planeta», ha asegurado el director del organismo alemán, Johan Rockström.

 



Entre un 30  y un 40 % más de acidez
El informe ha concluido que, por primera vez, la acidificación oceánica ha superado los valores que se consideran seguros para la vida marina, impulsado principalmente por la quema de combustibles fósiles, a lo que se suma la deforestación y el cambio en el uso del suelo.
Desde el inicio de la era industrial, el pH de la superficie del océano ha descendido en alrededor 0,1 unidades, lo que supone un aumento de la acidez de entre el 30 % y el 40 %. Esto está empujando a los ecosistemas marinos más allá de sus límites de seguridad y está degradando la capacidad de los océanos para actuar como estabilizadores de la Tierra.
Especies como los corales de agua fría, los arrecifes de coral tropicales y la vida marina del Ártico están «especialmente en peligro», en un contexto en el que la acidificación «sigue extendiéndose e intensificándose».

En la dirección equivocada
También lo sufren los diminutos caracoles marinos conocidos como pterópodos, que son una importante fuente de alimento para muchas especies. Estos animales ya muestran signos de daños en sus conchas y su disminución afecta a toda la cadena alimentaria, con consecuencias para la pesca y, en última instancia, para las personas.
Según la codirectora del Laboratorio científico de límites plantearios, Levke Caesar, el proceso que se está viviendo «va claramente en la dirección equivocada», ya que está aumentando la presión sobre el océano, «un sistema vital para estabilizar las condiciones del plantea».
En esta línea, la oceanógrafa Sylvia Earle ha alertado de que la acidificación «es una luz roja intermitente en el panel de control de la estabilidad de la Tierra», por lo que si se ignora, se corre el riesgo «de derrumbar los cimientos del mundo viviente».

Riesgo de cambios irreversibles
Los científicos supervisan estos límites, que forman el sistema operativo de la Tierra, mediante medidas clave muy similares a los signos vitales de un chequeo médico. Y al igual que una persona enferma, los hallazgos apuntan «a un deterioro acelerado y a un riesgo creciente de cambios irreversibles», incluido un mayor riesgo de punto de inflexión.
En este contexto, han destacado la necesidad de «un enfoque holístico» en el que se dé prioridad a la colaboración para encontrar soluciones en todos los sectores y así garantizar el bienestar humano, el desarrollo económico y la estabilidad de las sociedades.
«Aunque el diagnóstico sea grave, aún hay posibilidad de curación. El fracaso no es inevitable; el fracaso es una elección. Una elección que debe y puede evitarse», ha asegurado Rockström.
Además, han destacado que las buenas políticas y la cooperación internacional, «con décadas de acción» global, han marcado la diferencia en el caso de los límites que se mantienen entre valores seguros.
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América Latina resulta letal para los defensores ambientales

 


Asesinados 120 defensores de la tierra en un año en América Latina

Fecha de Publicación: 19/09/2025
Fuente: Agencia IPS
País/Región: Internacional


Al menos 146 defensores de la tierra y el medio ambiente fueron asesinados o desaparecieron en todo el mundo el año pasado, y 120 de esos casos ocurrieron en América Latina, indicó un reporte de la organización ambientalista Global Witness divulgado este miércoles 17.
“Año tras año, los defensores de la tierra y el medio ambiente, quienes protegen nuestros bosques, ríos y tierras, siguen enfrentándose a una violencia atroz. Son perseguidos, acosados y asesinados, no por infringir las leyes, sino por defender la vida misma”, dijo Laura Furones, autora del informe.
Con las cifras confirmadas por la organización de derechos humanos y ambientales, el número total de defensores asesinados o desaparecidos entre 2012 y 2024 llega hasta al menos 2253. América Latina y el Caribe ofrendó 1619 víctimas (72 %).
El país más mortífero para los defensores de derechos ambientales fue Colombia, con 48 muertes, casi un tercio del total mundial, seguida de Guatemala con 20 -se quintuplicaron esos asesinatos con respecto a 2023-, y México con 19.
En Brasil hubo 12 asesinatos de estos defensores, seis en Honduras, cuatro en Nicaragua y en Perú, tres en Ecuador, y uno en Argentina, Chile, República Dominicana y en Venezuela.
Furones ha explicado que los países latinoamericanos son ricos en recursos naturales y en ellos “los conflictos por la extracción de recursos y el uso de tierras a menudo derivan en violencia contra las personas que tratan de defender sus derechos”.
En la región más de dos tercios de las víctimas (82 de 120) estaban relacionados con disputas por el acceso a la tierra. Y en el mundo, 29 de los casos estuvieron vinculados con la minería e industrias extractivistas, ocho con la explotación forestal y cuatro con la agroindustria.
El informe sostiene que, a nivel mundial, si bien las estadísticas sobre asesinatos y desapariciones del año pasado son inferiores a las de 2023 (196 frente a 146), o al tope de 228 en 2020, parecen estar aumentando las tácticas alternativas para silenciar a los defensores, como los secuestros y la criminalización.
La criminalización ha crecido en países como Estados Unidos, Reino Unido, Australia y la Unión Europea en los últimos años, con la introducción de nuevas leyes draconianas que dieron lugar a que los manifestantes ambientalistas recibieran sentencias duras y desproporcionadamente largas.
Las leyes existentes se utilizan como arma contra los defensores para reprimir su activismo, y los Estados los acusan de delitos como evasión fiscal o terrorismo.
Mientras tanto, los gobiernos no exigen responsabilidades a los causantes de los ataques contra defensores, lo que alimenta el ciclo de asesinatos sin consecuencias.
Y más allá de esos crímenes, persisten ataques no letales, pero sí precursores de una violencia luego más grave, como son las amenazas, el acoso, la criminalización y la violencia sexual, que han dañado la vida de muchos defensores.
Los impactos en el bienestar son menos visibles, pero profundos. La ansiedad, los ataques de pánico, los pensamientos suicidas o la depresión son comunes entre los defensores que viven con temor por sus vidas.
El desplazamiento forzado y el miedo a la violencia posibilitan una cultura del silencio, debilitando aún más los movimientos territoriales, ambientales e indígenas.
Por ejemplo, en Colombia muchos de los pueblos indígenas, comunidades campesinas y afrodescendientes temen denunciar el daño ambiental infligido por las industrias extractivas, especialmente aquellos defensores que operan cerca de grupos armados y dentro de zonas de conflicto.
Casi un tercio de todos los casos registrados en el mundo por Global Witness estaban relacionados con el crimen organizado. En lugares como la Amazonia impulsan violaciones de derechos humanos, deforestación y corrupción institucional.
Los Estados también son perpetradores activos de violencia, con las fuerzas armadas, la policía y otras entidades gubernamentales vinculadas a 17 de los asesinatos.
En algunos casos la investigación de las represalias contra los defensores se complica aún más por las frecuentes conexiones entre el crimen organizado, el gobierno y los intereses corporativos, en distintas regiones del mundo.
Para la región un foco de esperanza está en el Acuerdo de Escazú, adoptado en esa ciudad de Costa Rica en 2018, firmado por 24 países y ratificado por 18, y el cual pauta acceso a la justicia ambiental y a un medio ambiente sano y sostenible, incluida la protección de los defensores de los derechos humanos en materia ambiental.
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Ayer entramos en deuda con la tierra

 


En lo que va de 2025, la humanidad ya agotó los recursos naturales que el planeta es capaz de regenerar en un año

Fecha de Publicación
: 25/07/2025
Fuente: InfoBae (Argentina)
País/Región: Internacional


Por ese motivo, se conmemora hoy el Día de la Sobrecapacidad de la Tierra. Especialistas alertan por la demanda de reservas de la naturaleza y su impacto en los ecosistemas. La situación de Argentina
Cada año, el Día de la Sobrecapacidad de la Tierra marca un punto de inflexión: el momento en que la humanidad agota el presupuesto ecológico anual del planeta. En 2025, esa fecha es el 24 de julio, por lo que, durante los cinco meses restantes del año, se vivirá en déficit ecológico. Esto quiere decir que se van a utilizar recursos naturales más rápido de lo que la Tierra puede regenerarlos. 
El cálculo, realizado por una organización sin fines de lucro, se basa en la relación entre la biocapacidad del planeta y la huella ecológica de la humanidad, y utiliza datos actualizados de las Cuentas Nacionales de Huella Ecológica y Biocapacidad, desarrolladas por la Universidad de York. El año pasado, se conmemoró este día el 1 de agosto, lo que significa que se adelantó un total de ocho jornadas.

¿Qué es el Día de la Sobrecapacidad de la Tierra?
El concepto fue propuesto por Andrew Simms, del grupo británico New Economics Foundation, y se convirtió en una campaña global en 2006, en colaboración con Global Footprint Network, que realizó el cálculo. Desde entonces, ha sido impulsado por organizaciones como el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y se transformó en un indicador ampliamente difundido sobre el impacto del consumo humano sobre los ecosistemas del planeta. 
El cálculo se realiza dividiendo la biocapacidad del planeta (la cantidad de recursos que la Tierra puede regenerar en un año) por la huella ecológica de la humanidad (la demanda de recursos) y multiplicando el resultado por 365. La fórmula es: (Biocapacidad / Huella ecológica) x 365 = Día de la Sobrecapacidad
Este año, la humanidad está utilizando recursos naturales a un ritmo 1,8 veces mayor que la capacidad del planeta para regenerarlos.
En ese sentido, según han divulgado desde el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), “para lograr crecimiento económico y desarrollo sostenible, es urgente reducir la huella ecológica mediante un cambio en los métodos de producción y consumo de bienes y recursos. La gestión eficiente de los recursos naturales compartidos y la forma en que se eliminan los desechos tóxicos y los contaminantes son vitales para lograr este objetivo”.
“También es importante instar a las industrias, los negocios y los consumidores a reciclar y reducir los desechos, como asimismo apoyar a los países en desarrollo a avanzar hacia patrones sostenibles de consumo para 2030″, precisaron en PNUD.

La situación de Argentina frente al sobregiro ecológico
Argentina mantuvo en 2024, según las estimaciones, un superávit ecológico, lo que significa que su biocapacidad supera a la demanda que ejerce la población. Las hectáreas globales son una unidad de medida estandarizada que permite comparar áreas productivas a escala mundial, ajustadas por su capacidad para generar recursos y absorber residuos, especialmente emisiones de carbono.
Según los datos aproximados, el país cuenta con 5,8 hectáreas globales per cápita de biocapacidad frente a una huella ecológica de 3,3 hectáreas globales per cápita, lo que genera una reserva ecológica de 2,5 hectáreas globales por persona.
Sin embargo, esa ventaja estructural no impide que la Argentina entre en sobregiro, o sobrecapacidad, ecológico en el transcurso del año. El informe ubica su Día de la Sobrecapacidad en 2025 el 3 de julio, una fecha que indica que si toda la humanidad consumiera como lo hacen en promedio los argentinos, el planeta agotaría su presupuesto ecológico anual en ese punto del calendario.
Aunque el país conserva una biocapacidad per cápita alta en el contexto global, el adelanto de su fecha de sobregiro revela una presión creciente sobre los ecosistemas locales.

Cómo se calcula: actualizaciones, ajustes y proyecciones
El Día de la Sobrecapacidad de la Tierra se determina a partir de la edición más reciente de las Cuentas Nacionales de Huella Ecológica y Biocapacidad (2025 edition), que incluye datos completos hasta 2022 y estimaciones para 2023 y 2024.
A partir de esa base, Global Footprint Network proyecta los resultados probables para 2025. 
Una modificación clave de este año fue la reducción en la estimación de la capacidad de los océanos para absorber carbono, lo que, combinado con un ligero aumento de la huella per cápita y una leve baja en la biocapacidad per cápita, adelantó la fecha del sobregiro en ocho días respecto de 2024. Según el informe, “siete de esos ocho días se deben a las revisiones de datos”.
El uso de herramientas tecnológicas para estimar valores actuales a partir de datos parciales y tendencias observadas permite al equipo afinar estas proyecciones. Para 2025, se calcula que la Huella Ecológica mundial será de 2,65 hectáreas globales per cápita y la biocapacidad de apenas 1,49 hectáreas globales, con un componente de carbono que representa más del 60% del total.

¿Qué es la huella ecológica y para qué se utiliza?
La huella ecológica mide cuánto demanda la humanidad en términos de recursos naturales y cuánto puede ofrecer el planeta en un año. Este indicador compara el uso de superficies productivas, como tierras de cultivo, bosques, pesquerías y áreas urbanizadas, con la biocapacidad, es decir, la capacidad ecológica de esos sistemas para regenerar recursos y absorber residuos.
Según el Global Footprint Network, “suma todas las áreas biológicamente productivas que una población, persona o producto necesita para producir los recursos naturales que consume y absorber sus residuos, especialmente las emisiones de carbono”. Si la demanda supera la biocapacidad, se produce un déficit ecológico que obliga a importar recursos, agotar ecosistemas o liberar más carbono del que puede capturarse.
El concepto fue desarrollado en 1990 por Mathis Wackernagel y William Rees y hoy se aplica a nivel mundial.
El déficit ecológico no es una abstracción: se traduce en daños concretos sobre los ecosistemas. Según explican, “este sobregiro ocurre porque las personas emiten más CO₂ del que la biosfera puede absorber, usan más agua dulce de la que se repone, talan más árboles de los que pueden volver a crecer, y pescan más rápido de lo que se regeneran las poblaciones”.
Además, el informe advierte que esto “no solo impulsa la pérdida de biodiversidad, el agotamiento de recursos, la deforestación y la acumulación de gases de efecto invernadero. También alimenta la estanflación, la inseguridad alimentaria y energética, las crisis sanitarias y los conflictos”.

Una señal de alarma frente a los límites del planeta
El adelanto del Día de la Sobrecapacidad de la Tierra a julio refleja una realidad persistente: los ecosistemas no logran seguir el ritmo de la demanda humana. La presión acumulada sobre la naturaleza plantea desafíos de gran escala, desde la pérdida de biodiversidad hasta la creciente inseguridad hídrica, alimentaria y climática.
Paul Shrivastava, profesor en la Universidad Estatal de Pensilvania, sostuvo: “El Día de la Sobrecapacidad de la Tierra nos recuerda que la humanidad está sobreconsumiendo al endeudarse con el futuro. La buena noticia es que evitar el incumplimiento ecológico es posible: tenemos la capacidad económica. Ahora debemos desarrollar la voluntad política”.
Con una fecha que cada año tiende a adelantarse y un consumo que sobrepasa los ritmos naturales de regeneración, el Día de la Sobrecapacidad de la Tierra 2025 funciona como un indicador contundente de que los límites biofísicos del planeta no son negociables. La magnitud del desafío exige respuestas a la altura, tanto en términos de reducción del impacto como en estrategias de regeneración.
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Hemos superado seis de los nueve límites planetarios

 


Los humanos superan seis de los nueve límites planetarios y los gobiernos no lo solucionarán solos

Fecha de Publicación
: 25/07/2025
Fuente: Agencia IPS
País/Región: Internacional


Casi 10 años después del Acuerdo de París, un compromiso legalmente vinculante para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, la brecha entre los objetivos climáticos y las acciones gubernamentales sigue siendo persistente.
Las consecuencias son reales: en 2024 se produjeron 150 fenómenos meteorológicos extremos, lo que provocó el mayor número de nuevos desplazamientos de población registrados en los últimos 16 años, el aumento de los precios de los alimentos y cientos de miles de millones en daños. Marzo de 2025 resultó ese mes más cálido jamás registrado en Europa.
La estabilidad climática es solo uno de los nueve límites planetarios críticos para la prosperidad humana a largo plazo.
Si bien los gobiernos han demostrado que la cooperación internacional es posible —el Protocolo de Montreal sobre las sustancias que agotan la capa de ozono es un éxito notable—, la mayoría de los indicadores medioambientales avanzan en la dirección equivocada.
Los científicos coinciden: las políticas actuales no están a la altura de la acelerada degradación medioambiental. Ya hemos traspasado seis límites planetarios y corremos el riesgo de traspasar más, incluidos los relacionados con la biodiversidad, los sistemas de agua dulce y la acidificación de los océanos.
El mundo sigue estando lejos de cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas.
Esta tendencia no es nueva y es anterior a la retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París y al retroceso de las regulaciones medioambientales en otros países. Los compromisos políticos son a menudo insuficientes y frecuentemente ambiguos.
Por lo tanto, la protección de nuestro planeta debe ir más allá de los gobiernos. El cambio requiere decisiones a todos los niveles: alcaldes, líderes empresariales, sociedad civil, jóvenes, pueblos indígenas, comunidades religiosas y hogares, todos tienen un papel que desempeñar.
Incluso las decisiones cotidianas —lo que comemos, cómo viajamos, cómo gestionamos los residuos— influyen en los resultados medioambientales. Estas decisiones reflejan sistemas de conocimiento distintos que pueden reforzar las políticas tanto desde el punto de vista técnico como social.
La propia naturaleza también puede considerarse una parte interesada en la toma de decisiones: reconocer su dinámica conduce a mejores resultados.
El informe Perspectivas del Medio Ambiente Mundial (GEO-7), del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, que se presentará en la séptima Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (en diciembre de 2025), pondrá de relieve este enfoque más amplio y centrado en el comportamiento.
Tratará de responder a la pregunta: ¿Cómo podemos involucrar a las partes interesadas de manera eficaz?
Afortunadamente, ya hay ejemplos inspiradores. Consideremos a Costa Rica como un caso de cambio transformador de algunos de nuestros valores sociales más profundos. El país alinea su presupuesto nacional con la salud pública y planetaria, a expensas de las decisiones basadas en el producto interno bruto (PIB).
Las elevadas inversiones en salud y educación contribuyeron a generar altos niveles de bienestar y una mayor esperanza de vida, con un aumento de la cobertura forestal de 21 % en la década de los años 80 a 50 %, y casi toda la electricidad procedente de fuentes de energía renovables.
En la ciudad argentina de Rosario, la participación ciudadana impulsa la transformación urbana. Los presupuestos participativos han mejorado los asentamientos informales y han establecido un próspero movimiento de agricultura urbana.
La participación de los ciudadanos ha mejorado la equidad, ha creado puestos de trabajo y ha mejorado la seguridad alimentaria.
En los últimos años, las ciudades latinoamericanas de Bogotá, Buenos Aires, Lima y São Paulo han reconocido a los recolectores de residuos como proveedores de servicios esenciales.
Esto ha mejorado el reciclaje y la gestión de los residuos plásticos, al tiempo que ha promovido la dignidad y la justicia para las comunidades marginadas, impulsando la economía circular en el proceso.
En el estado de Andhra Pradesh, en India, millones de agricultores forman parte de la iniciativa Agricultura Natural de Presupuesto Cero, que revive las prácticas agrícolas tradicionales sin productos químicos. Se trata de una de las transiciones agroecológicas más grandes del mundo en curso.
Con casi seis de cada 10 seres humanos viviendo en ciudades, el liderazgo climático de redes comoel Grupo de Liderazgo Climático ( C40), que incluye actualmente a casi 100 alcaldes de urbes, es una solución importante.
Las crisis también han impulsado la innovación. Durante la pandemia de covid-19, se puso de manifiesto la inseguridad alimentaria de Londres, lo que catalizó la formación de redes resilientes de gobernanza alimentaria urbana, incluidas las de residuo cero.
La transformación ecológica debe producirse ahora a una velocidad sin precedentes. Pero para que tenga éxito, debe ser coproducida por la sociedad, abrazando la diversidad demográfica, así como los sistemas de conocimiento de los que nos nutrimos, incluida la sabiduría indígena, las artes y la ciencia.
Ya disponemos de muchas de las tecnologías necesarias: sabemos cómo aumentar el rendimiento de los cultivos, descarbonizar las economías y alimentar a más personas con menos recursos, con mucha menos tierra, agua y otros recursos.
A pesar del descenso del apoyo a la protección del medio ambiente por parte de algunos gobiernos, los casos anteriores demuestran nuestra capacidad para desarrollar procesos participativos hacia un futuro más sostenible. Demuestran que es posible un progreso significativo e inclusivo.
La crisis del cambio climático, la crisis de la naturaleza, la degradación de la tierra y la pérdida de biodiversidad, y la crisis de la contaminación y los residuos —la aterradora trayectoria de traspasar los límites de nuestro planeta— subrayan la urgencia de una inclusión equitativa.
No dejemos la transformación solo en manos de los gobiernos. La responsabilidad —y el poder— es compartida.

Por Audrone Telesiene 
Autora principal de la séptima edición del informe Perspectivas del Medio Ambiente Mundial (GEO-7), del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), que se presentará en diciembre. También es profesora de sociología y ciencias de la comunicación en la Universidad Tecnológica de Kaunas, en Lituania.
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Día Mundial del Medio Ambiente 2025

 


Cada persona consume más de 50.000 partículas de plástico al año 

Fecha de Publicación
: 05/06/2025
Fuente: ONU
País/Región: Internacional


Más de 400.000 toneladas de plástico se producen en el mundo cada año, de las cuales menos del 10% se recicla. 11 millones de toneladas acaban cada año en lagos, ríos y mares, lo cual equivale aproximadamente al peso de 2200 torres Eiffel juntas. 
El Día Mundial del Medio Ambiente 2025, celebrado anualmente el 5 de junio, tiene como objetivo de acabar con la contaminación por plásticos. Este día reúne a millones de personas de todo el mundo en una misión compartida para salvaguardar y restaurar el planeta, capacitando a gobiernos, empresas, comunidades y personas para impulsar un cambio sostenible.
El plástico de un solo uso, desechado o quemado. perjudica la salud humana y la biodiversidad y contamina todos los ecosistemas, desde las cumbres de las montañas hasta el fondo de los océanos.
Cada año se producen en el mundo más de 400 millones de toneladas de plástico, la mitad de las cuales están diseñadas para utilizarse una sola vez. De esa cantidad, menos del 10% se recicla.
Se calcula que 11 millones de toneladas acaban cada año en lagos, ríos y mares, lo cual equivale aproximadamente al peso de 2200 torres Eiffel juntas. Además, el coste social y medioambiental anual de la contaminación por plásticos oscila entre 300.000 y 600.000 millones de dólares.
Los microplásticos, pequeñas partículas de plástico, llegan a los alimentos, el agua y el aire. Se calcula que cada habitante del planeta consume más de 50.000 partículas de plástico al año, y muchas más si se tiene en cuenta la inhalación.

La contaminación por plásticos está asfixiando nuestro planeta
Acogido en la República de Corea, el Día Mundial se ha convertido en la mayor plataforma mundial de divulgación medioambiental, dirigido por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), se celebra anualmente desde 1973.
Este año, el Día Mundial se une a la campaña #BeatPlasticPollution, liderada por el PNUMA, para movilizar a las comunidades de todo el mundo con el fin de aplicar y promover soluciones.
En su mensaje por este día el Secretario General destacó que “la contaminación por plásticos está asfixiando nuestro planeta, dañando los ecosistemas, el bienestar y el clima. Los residuos plásticos obstruyen los ríos, contaminan los océanos y ponen en peligro la vida silvestre”.
A medida que estos se descomponen en parte cada vez más pequeñas, “se infiltran en todos los rincones de la Tierra: desde la cima del monte Everest hasta las profundidades del océano; desde el cerebro humano hasta la leche materna”.
Antonio Guterres resaltó que ya existe un movimiento a favor de un cambio urgente con un “creciente” compromiso público, pasos hacia la reutilización y una mayor responsabilidad, y la creación de políticas para reducir los plásticos de un solo uso y mejorar la gestión de residuos.

Un acuerdo más ambicioso, creíble y justo
“Este año necesitamos un acuerdo ambicioso, creíble y justo”, que cubra el ciclo de vida del plástico, a través de la perspectiva de las economías circulares, que responda a las necesidades de las comunidades y se alinee con objetivos medioambientales más amplios, y que se aplique rápida e íntegramente.    
Gueterres instó a los negociadores a que “vuelvan a las conversaciones en agosto decididos a encontrar una vía común para superar sus diferencias y lograr el tratado que nuestro mundo necesita”.
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La Madre Tierra “tiene fiebre”

 


La Madre Tierra “tiene fiebre”, pero conocemos el remedio para sanarla

Fecha de Publicación
: 22/04/2025
Fuente: ONU
País/Región: Internacional


Sabemos que nuestro planeta está enfermo, sabemos los síntomas y el por qué, dice el líder de la ONU, subrayando que también conocemos la manera de sanarlo y llamando a una acción climática urgente para evitar “la peor catástrofe climática”.
Luego de que 2024 fuera el año más caluroso de la historia en una década de temperaturas récord, la Tierra necesita un nuevo principio que empiece con la rápida reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y con un reimpulso a la adaptación al cambio climático, dijo este martes el Secretario General de la ONU.
“La Madre Tierra tiene fiebre”, advirtió António Guterres en su mensaje del Día Internacional de la Madre Tierra.
Sabemos que la causa de la enfermedad de nuestro planeta -continuó Guterres-: son las emisiones de gases de efecto invernadero que la humanidad libera a la atmósfera y que son generados principalmente por los combustibles fósiles.
Los síntomas son conocidos e incluyen incendios forestales devastadores, inundaciones y olas de calor, que provocan y muertes, además de destruir medios de subsistencia.

La recuperación del planeta beneficia a todos
Pero conocemos el remedio: “reducir rápidamente las emisiones de gases de efecto invernadero y acelerar la adaptación para protegernos a nosotros mismos y a la naturaleza de los desastres climáticos”, dijo Guterres.
El Secretario General afirmó que emprender el camino hacia la recuperación beneficia a todos los habitantes del planeta.
“La energía renovable es más barata, sana y segura que las alternativas que emplean combustibles fósiles. Y las medidas de adaptación son fundamentales para crear economías sólidas y comunidades más seguras, ahora y en el futuro”, abundó.

Nuevos planes nacionales
Guterres sostuvo que este año es crucial, aludiendo a que todos los países deben establecer nuevos planes nacionales de acción climática coherentes con el objetivo de limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 grados centígrados, una condición esencial “para evitar la peor catástrofe climática”.
Es una oportunidad única para aprovechar los beneficios de la energía limpia, afirmó, instando a los países a aprovecharla, con el G20 liderando el camino.
También es preciso adoptar medidas para combatir la contaminación, frenar la pérdida de biodiversidad y proporcionar los fondos que los países necesitan para proteger nuestro planeta, añadió.
“Juntos, pongámonos manos a la obra y hagamos de 2025 el año en que devolvamos la salud a la Madre Tierra”, concluyó el Secretario General.

La triple crisis planetaria no es una amenaza abstracta
Por su parte, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos insistió en que la triple crisis planetaria del clima, la biodiversidad y la contaminación “no constituye una amenaza abstracta”.
Lo que ha cambiado es nuestra comprensión del daño que causa a nuestros ecosistemas, nuestros medios de vida y nuestros derechos humanos, acotó Volker Türk.
“Debemos avanzar hacia una economía sostenible, no una que explote, contamine y desperdicie”, añadió Türk en un mensaje en la red social X.
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El Papa 'verde' nos deja su legado ante su partida

 


"Laudato si", legado verde y llamada de atención socioambiental del papa Francisco

Fecha de Publicación
: 21/04/2025
Fuente: Agencia EFE
País/Región: Internacional


El fallecimiento del papa Francisco supone la desaparición de una figura fundamental en la preocupación ambiental y frente a la crisis climática desde la iglesia católica que plasmó en 2015 en su encíclica socioambiental "Laudato si", texto  que se perfila como el legado verde de su pontificado
"Laudato si" (Alabado seas) es la frase inicial del Cántico de las Criaturas de san Francisco de Asís, el nombre que eligió Jorge Bergoglio tras ser elegido pontífice el 13 de marzo de 2013, y un santo vinculado por los católicos a la paz, la pobreza y la protección de la Creación.
En su encíclica verde, Francisco critica duramente el trato que el sistema económico vigente da al planeta y propuso un cambio que permita garantizar la sostenibilidad del desarrollo de las generaciones futuras.
Fue su primera encíclica realizada en solitario por Francisco, pues la anterior, "Lumen Fidei", dedicada a la fe, tuvo sólo que completarla, ya que gran parte la había escrito su predecesor Benedicto XVI, quien la dejó incompleta tras anunciar su renuncia.
Francisco ha hablado de medioambiente en muchos de sus discursos, ha sido incluido varios años entre los 100 latinos más comprometidos frente a la crisis climática, y es famosa su frase en la que cita el dicho de un anciano que un día le dijo: "Dios perdona siempre, los hombres a veces, la Tierra no perdona nunca".
Estos son los 20 puntos más importantes de la encíclica más ambientalista:
1.- El papa pide "cambios profundos" en los estilos de vida, los modelos de producción y consumo y las estructuras de poder.
2.- Critica "el rechazo de los poderosos" y "la falta de interés de los demás" por el medio ambiente.
3.- Afirma que la Tierra "parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería".
4.- El papa llama a "limitar al máximo el uso de recursos no renovables, moderar el consumo, maximizar la eficiencia del aprovechamiento, reutilizar y reciclar".
5.- Se refiere a "una general indiferencia" ante el "trágico" aumento de migrantes "huyendo de la miseria empeorada por la degradación ambiental".
6.- Critica la privatización del agua, un derecho "humano básico, fundamental y universal" que "determina la supervivencia de las personas".
7.- Asegura que "los más graves efectos de todas las agresiones ambientales los sufre la gente más pobre" y habla de "una verdadera deuda ecológica" entre el Norte y el Sur".
8.- Se refiere al "fracaso" de las cumbres mundiales sobre medio ambiente, en las que "el interés económico llega a prevalecer sobre el bien común".
9.- Apunta al "poder conectado con las finanzas" como el responsable de no prevenir y resolver las causas que originan nuevos conflictos.
10.- El papa cree necesario "recuperar los valores y los grandes fines arrasados por un desenfreno megalómano".
11.- "Cuando no se reconoce (...) el valor de un pobre, de un embrión humano, de una persona con discapacidad, difícilmente se escucharán los gritos de la misma naturaleza".
12.- Para el papa, "es una prioridad el acceso al trabajo por parte de todos".
13.- Entiende que "a veces puede ser necesario poner límites a quienes tienen mayores recursos y poder financiero".
14.- Pide que las comunidades aborígenes se conviertan "en los principales interlocutores" del diálogo sobre medio ambiente.
15.- Critica la "lentitud" de la política y las empresas, que sitúa "lejos de estar a la altura de los desafíos mundiales".
16.- El papa cree que la "salvación de los bancos a toda costa (...) solo podrá generar nuevas crisis".
17.- Critica que la crisis financiera de 2007-2008 no haya creado una nueva regulación que "llevara a repensar los criterios obsoletos que siguen rigiendo el mundo".
18.- Asegura que las empresas "se desesperan por el rédito económico" y los políticos "por conservar o acrecentar el poder" y no por preservar el medio ambiente y cuidar a los más débiles.
19.- Cree que la solución requiere "educación en la responsabilidad ambiental, en la escuela, la familia, los medios de comunicación, la catequesis".
20.- El papa anima a los cristianos a "ser protectores de la obra de Dios" porque "es parte esencial de una existencia virtuosa".

Más Información:

Climática - Adiós al papa más climático
El papa Francisco ha fallecido este lunes a los 88 años, poniendo así fin a un mandato de 12 años marcado por intentos de reforma demasiado atrevidos para unos y demasiado poco ambiciosos para otros. Llamarlo el primer papa ecologista no sería justo, pero el papado de Francisco sí ha estado marcado por peticiones constantes para actuar frente a la crisis ecológica y por una implicación sin precedentes en las negociaciones climáticas. Una encíclica que influyó en el Acuerdo de París y una casi asistencia a la COP28 de Dubái marcan el legado climático del último obispo de Roma.
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Un ejemplo poco claro del canje de deuda por naturaleza

 


Canje de deuda por naturaleza: ¿una herramienta útil o enésimo timo capitalista?

Fecha de Publicación
: 21/04/2025
Fuente: Portal Rebelion
País/Región: Internacional - Ecuador


Ecuador ha cerrado dos grandes operaciones de cambio deuda pública por protección de la biodiversidad, pero algunas organizaciones locales denuncian que los mecanismos y los procesos empleados dificultan que sean realmente efectivas.
Mejorar la gestión de 4,6 millones de hectáreas protegidas de selva amazónica, preservar otros 1,8 millones de hectáreas de bosques y humedales y reforzar la protección de 18.000 kilómetros de ríos. Todo a cambio de algo más de 1.500 millones de dólares de deuda pública, un nuevo crédito y el compromiso de destinar 400 millones de dólares a un nuevo instrumento financiero, el Fondo Biocorredor Amazónico. Esos son los detalles de la última operación de canje de deuda por naturaleza que acaba de hacer oficial Ecuador con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo, el Bank of America, la Corporación Financiera Internacional para el Desarrollo de Estados Unidos y la ONG The Nature Conservancy.
Sobre el papel, suena como un movimiento financiero en el que el país y la biodiversidad salen ganando. El nuevo biocorredor beneficiará a cerca de un millón de personas y miles de especies de mamíferos, aves y peces de una de las regiones más biodiversas del planeta. Sin embargo, algunas organizaciones denuncian que este tipo de acciones se hacen de espaldas a las comunidades locales e indígenas, no terminan de concretarse en una mejora de la conservación ni alivian de forma significativa la situación económica del país endeudado.

Deuda por naturaleza: el caso de Galápagos
Los canjes de deuda por naturaleza fueron planteados por primera vez en 1982 por Thomas Lovejoy, entonces vicepresidente de WWF. Sin embargo, no ha sido hasta los últimos años que parecen haber ganado impulso como una herramienta financiera para mejorar la conservación de la biodiversidad en aquellos países fuertemente endeudados. Aunque no existe una base de datos única con todas las operaciones, un informe de Carbon Brief apunta a que se han firmado cerca de 150 proyectos de este tipo en todo el mundo (aunque la mayoría se concentran en América Latina y el Caribe) que han contribuido a canjes de deuda por valor de 2.400 millones de dólares.
La de la Amazonia no es la primera operación de este tipo que cierra Ecuador. En abril de 2023, el país firmó un acuerdo mediante el que intercambiar 1.630 millones de dólares de deuda pública por un nuevo préstamo de 656 millones de dólares a cambio de comprometerse a destinar unos 450 millones de dólares a proyectos de conservación en las islas Galápagos y en la reserva marina Hermandad. Han pasado dos años desde la firma del que se anunció como el canje de deuda por conservación de la naturaleza más grande del mundo y se creó el fondo Galápagos Life Fund, pero los resultados no acaban de concretarse.
“No ha existido un alivio significativo de la deuda pública y el supuesto ahorro se está redirigiendo a pagos anuales comprometidos con el nuevo fondo de conservación. Además, los recursos aún no se han traducido en beneficios tangibles para las islas”, explica Eva Martínez-Acosta, coordinadora de proyecto en el Centro de Derechos Económicos y Sociales (CDES), una organización ecuatoriana en defensa de los derechos humanos y la justicia social y económica. De hecho, la primera convocatoria de subvenciones y la primera entrega de fondos no se han producido hasta hace poco.
Por otro lado, tras analizar el caso de Galápagos en un informe publicado el año pasado junto a la Red Latinoamericana y del Caribe por Justicia Económica, Social y Climática, el CDES concluyó que la operación tenía otros grandes puntos débiles: falta de transparencia, exclusión de las comunidades locales y gobernanza externalizada. Puntos débiles que, aseguran, vuelven a estar presentes en el nuevo canje de deuda por naturaleza firmado para el Amazonia.
“Ni el gobierno ni el fondo de las Galápagos han brindado información pública suficiente sobre los detalles financieros ni sobre el impacto de la operación, lo que alimenta las dudas sobre su verdadera eficacia. Los acuerdos se han canalizado a través de empresas privadas y fideicomisos en el extranjero, fuera del escrutinio público. Además, muchos de los términos de la operación son confidenciales”, añade Martínez-Acosta. En este sentido, el CDES y otras organizaciones han presionado al Banco Interamericano de Desarrollo y al Gobierno de Ecuador para que solvente esta falta de transparencia, y el Ministerio de Ambiente ha acabado comprometiéndose a que el fondo de las Galápagos publique más información.
El informe también señala que la operación de canje de deuda se diseñó sin la participación de la población local que vive y depende del territorio, que las decisiones del Galápagos Life Fund están dominadas por organizaciones privadas extranjeras (y que el Gobierno y los habitantes de la isla tienen una participación minoritaria) y que la arquitectura financiera es tan compleja que los costes reales y los riesgos difíciles de entender.
“Las consecuencias de estos puntos débiles pueden ser serias tanto para Galápagos como para el país. Las islas podrían no obtener los beneficios esperados en conservación y desarrollo sostenible, y Ecuador podría terminar con un compromiso financiero oneroso y menos control sobre su propio patrimonio natural. Este modelo mal implementado puede socavar la confianza de la gente en las iniciativas de conservación, que paradójicamente son cruciales para el futuro del país”, señala Martínez-Acosta.
La organización ecuatoriana también ha denunciado que, por lo que se conoce hasta ahora, el nuevo canje de deuda por naturaleza anunciado para la Amazonia tiene muchas similitudes con el caso de Galápagos. Los objetivos de conservación son ambiciosos y las cifras económicas son muy importantes, pero la ausencia de participación local, la falta de transparencia y la imposición de una estructura financiera controlada por organizaciones privadas de fuera del país siguen presentes.
“A la luz del caso de Ecuador, los canjes de deuda por naturaleza, tal como están actualmente planteados, difícilmente pueden constituirse en una herramienta eficaz a nivel mundial, ni para aliviar significativamente el problema del endeudamiento de los países ni para garantizar una protección efectiva de la biodiversidad”, concluye Martínez-Acosta.
“Estas iniciativas, aunque atractivas en el discurso, representan soluciones parciales, dependientes del sector privado o de agendas específicas de acreedores externos, en lugar de responder a prioridades soberanas o a obligaciones directas del Estado. La protección efectiva de la biodiversidad y la sostenibilidad financiera de los países requieren transformaciones profundas en los modelos económicos y financieros globales, más allá de instrumentos como los canjes de deuda por naturaleza”, añade..
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Blog del Foro Ambiental Córdoba

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