Los polos perdieron 11 billones de toneladas de hielo

 


Groenlandia y la Antártida perdieron más de 11 billones de toneladas de hielo en casi medio siglo

Un estudio internacional basado en 27 misiones satelitales concluye que el deshielo de los dos grandes mantos polares ya elevó el nivel del mar 31,4 milímetros desde 1979, impulsado sobre todo por glaciares que se aceleran ante un océano más cálido.

Durante casi medio siglo, los satélites registraron cómo los dos grandes depósitos de hielo del planeta se vuelcan lentamente al océano. Un nuevo análisis internacional estima que, entre 1979 y 2023, Groenlandia y la Antártida perdieron en conjunto unos 11,3 billones de toneladas de hielo. Ese volumen ya elevó el nivel medio del mar 31,4 milímetros, lo que equivale a alrededor de una cuarta parte de la subida global registrada en ese período.
El trabajo, publicado en la revista Scientific Data, es la actualización más completa del Ejercicio de Intercomparación del Balance de Masa de los Mantos de Hielo (IMBIE), una iniciativa apoyada por la Agencia Espacial Europea (ESA) y la NASA. Para elaborarlo, un consorcio de científicos combinó 42 estimaciones independientes obtenidas a partir de datos de 27 misiones satelitales. El estudio fue liderado por Inès Otosaka y Andrew Shepherd, de la Universidad de Northumbria, en el Reino Unido, junto con Tyler Sutterley, de la Universidad de Washington.
Groenlandia aportó la mayor parte de la pérdida, con unos 6,2 billones de toneladas desde comienzos de los años setenta. La Antártida sumó cerca de 4,8 billones de toneladas, equivalentes a 13,3 milímetros de aumento del nivel del mar.

El océano, el gran motor
El hallazgo más llamativo es el mecanismo. El 84% del hielo perdido no se derritió en la superficie por efecto del aire cálido, sino que fue descargado al mar por glaciares que fluyen cada vez más rápido. Solo el 16% restante responde al deshielo superficial. Según explicó Otosaka, eso indica que la tendencia de largo plazo está impulsada por la respuesta dinámica de los mantos de hielo a un océano que se calienta. Las corrientes templadas erosionan los glaciares desde su base y aceleran su avance hacia el mar.
Las cifras muestran una aceleración marcada. Groenlandia pasó de perder unos 60.000 millones de toneladas por año en la década de 1980 a 264.000 millones en la de 2010. En la Antártida Occidental, la pérdida anual se multiplicó por más de cinco en el mismo período. La Antártida Oriental, en cambio, se mantuvo cerca del equilibrio a lo largo de los 45 años analizados.
"Estamos derritiendo las regiones polares", advirtió el glaciólogo Eric Rignot, de la Universidad de California en Irvine, quien señaló que el aumento del nivel del mar agravará la vulnerabilidad de las regiones costeras de todo el mundo. En la misma línea, David Holland, de la Universidad de Nueva York, sostuvo que una pérdida mayormente dinámica es exactamente lo que se esperaría en un escenario de colapso por inestabilidad de los mantos de hielo.

Una pausa engañosa
Entre 2020 y 2023, el ritmo de pérdida se desaceleró. En la Antártida Oriental, nevadas récord en 2022 y 2023 compensaron parte de las pérdidas, y en Groenlandia veranos más suaves redujeron casi a la mitad el derretimiento superficial. Sin embargo, los investigadores aclaran que no se trata de un cambio de tendencia, sino de un fenómeno meteorológico pasajero. De hecho, en ese mismo período la descarga de hielo de la Antártida Occidental aumentó un 38%.
Para Shepherd, fundador del proyecto IMBIE, el dato más inquietante es que estos cambios avanzan con décadas de retraso respecto del calentamiento global. Eso significa que continuarán durante décadas, incluso si el planeta lograra detener el aumento de la temperatura.
"Tres centímetros de aumento del nivel del mar pueden parecer poco", reconoció el investigador. Pero, según explicó, esa subida ya expone a entre seis y nueve millones de personas al riesgo de inundaciones costeras.

Vigilar desde el espacio
Ted Scambos, de la Universidad de Colorado, describió la incertidumbre sobre la Antártida como un peligro claro y presente, aunque sus efectos más graves se desplieguen a lo largo de muchas décadas. A su juicio, la sociedad ya sabe lo suficiente para anticipar el futuro, pero todavía no actúa con la prudencia necesaria.
Frente a ese escenario, los especialistas destacan el valor del monitoreo satelital coordinado para prever cómo evolucionará el nivel del mar en las próximas décadas. Diego Fernández, de la ESA, subrayó que los resultados muestran la importancia de la colaboración científica internacional para enfrentar los grandes cambios ambientales de esta época.


Fecha de Publicación: 10/10/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: National Geographic, Universidad de Northumbria, Scientific Data (IMBIE / ESA / NASA)


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