Piden reorientar fondos para salvar la biodiversidad

 


La responsable de biodiversidad de la ONU urge a reorientar los fondos hacia la conservación


A cuatro años de que venza el plazo para cumplir las metas globales de biodiversidad para 2030, la secretaria ejecutiva del Convenio sobre la Diversidad Biológica advirtió que el problema no es la falta de dinero, sino que buena parte de los fondos disponibles sigue destinándose a actividades que dañan la naturaleza.

Astrid Schomaker, secretaria ejecutiva del Convenio de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica, advirtió que los gobiernos deben reorientar con urgencia el destino de los fondos si pretenden frenar la pérdida de biodiversidad en el mundo. La advertencia se conoció tras el Diálogo de Kunming, un encuentro de tres días realizado en esa ciudad china entre el 7 y el 9 de septiembre, que reunió a gobiernos, científicos, pueblos indígenas, jóvenes y organizaciones de la sociedad civil para anticipar las conclusiones del primer balance global de aplicación del Marco Mundial de Biodiversidad Kunming-Montreal.
Ese marco, adoptado en 2022, establece 23 objetivos para proteger y restaurar la biodiversidad, resumidos en la meta conocida como "30x30": proteger al menos el 30% de la superficie terrestre y de las aguas continentales y marinas para 2030. El balance en curso, iniciado tras la conferencia de Cali de 2024, evalúa cómo avanza cada país en sus metas, políticas, planes y niveles de financiamiento, y sus conclusiones se volcarán en un informe que se presentará formalmente en octubre, durante la 17 Conferencia de las Partes del Convenio, que se realizará en Ereván, Armenia, entre el 19 y el 30 de ese mes.

Compromisos que no se traducen en acción
El diagnóstico que surgió del encuentro en Kunming resultó menos alentador de lo esperado. Más del 70% de los países ya presentó sus informes nacionales y más del 90% fijó objetivos de biodiversidad alineados con el marco global, pero la aplicación concreta sigue muy por debajo de la escala y el ritmo necesarios para cumplir las 23 metas antes de 2030. Según explicaron especialistas del Convenio, buena parte del problema radica en que los compromisos internacionales todavía no se incorporaron de lleno a los presupuestos, las políticas nacionales y las decisiones económicas de cada país, y que los objetivos que cada gobierno asume puertas adentro suelen cubrir un alcance más limitado que el acordado a nivel global.

El dinero, la variable central
Para Schomaker, la clave del problema no pasa por la escasez de recursos sino por su mala orientación. "El mayor elefante en la habitación es la descoordinación de los sistemas financieros", sostuvo la funcionaria, al remarcar que el mundo dispone de fondos suficientes, pero que buena parte de ese dinero termina financiando actividades que dañan los ecosistemas en lugar de protegerlos. Gobiernos, empresas e instituciones financieras continúan canalizando montos significativos hacia sectores como la agricultura y los combustibles fósiles a través de subsidios que resultan perjudiciales para la naturaleza, incluso en simultáneo con compromisos formales de conservación.
Ese diagnóstico no es nuevo: la propia meta 18 del Marco Kunming-Montreal, aprobada por los países miembro del Convenio, fija el objetivo de reducir de forma sustancial y progresiva esos incentivos perjudiciales, en al menos 500.000 millones de dólares anuales para 2030, comenzando por los subsidios más dañinos y aumentando en paralelo los incentivos positivos hacia la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad.

Una discusión que excede al ambiente
El encuentro en Kunming también puso el foco en un punto que probablemente ocupe un lugar central en la agenda de octubre: la necesidad de que los gobiernos traten la biodiversidad como una cuestión transversal a toda la economía, y no como un asunto que compete únicamente a los ministerios de ambiente. Decisiones tomadas en carteras de finanzas, agricultura, infraestructura y desarrollo inciden de forma directa sobre los ecosistemas, y mientras esas áreas no incorporen la variable ambiental en sus políticas, los esfuerzos de conservación corren el riesgo de compensar con una mano el daño que se produce con la otra.
Con la cumbre de Ereván como próximo horizonte, la discusión sobre financiamiento se perfila como una de las pruebas más determinantes para la agenda global de biodiversidad en lo que resta de la década.


Fecha de Publicación
: 22/09/2026
País/Región: Internacional
Fuentes originales consultadas: IPS Agencia de Noticias, Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB - Naciones Unidas)
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