La 'deforestación cero' y la brecha para bosques de AL

 


Los bosques más extensos de Latinoamérica y las brechas para alcanzar la meta de deforestación cero


Un informe económico y ambiental analiza la superficie de las mayores coberturas forestales de la región, evaluando la viabilidad de los compromisos internacionales frente a la presión de la frontera agropecuaria.

América Latina alberga cerca del 25 % de la cobertura forestal mundial y más del 50 % de los bosques tropicales del planeta, consolidándose como una región crítica para el equilibrio climático global, la regulación del ciclo hídrico y el almacenamiento de carbono. Un reciente relevamiento divulgado por Bloomberg Línea expone la extensión real de las grandes masas boscosas del continente —encabezadas por la Amazonía, el Gran Chaco y la Selva Maya— al tiempo que evalúa la distancia que separa a los gobiernos regionales de alcanzar la meta internacional de "deforestación cero" asumida para el año 2030. A pesar de los importantes avances en materia de fiscalización satelital y la reducción paulatina del desmonte en ciertos biomas clave, la tala ilegal, la expansión no planificada de la agricultura intensiva y las quemas no controladas continúan erosionando la biodiversidad regional.

Las tres grandes reservas forestales de la región y su nivel de amenaza
La cuenca de la Amazonía, distribuida entre nueve países sudamericanos con la mayor proporción en Brasil, constituye el bloque de selva tropical continua más grande del mundo. Le sigue el Gran Chaco Americano, que abarca territorios de Argentina, Paraguay, Bolivia y una pequeña porción de Brasil, consolidándose como el segundo ecosistema forestal más extenso de Sudamérica y el mayor bosque seco continuo del planeta. Por su parte, la Selva Maya, compartida entre México, Guatemala y Belice, representa el pulmón verde más importante de Mesoamérica. Cada uno de estos bloques enfrenta presiones diferenciadas que van desde el avance de la frontera de la soja y la ganadería extensiva hasta el acaparamiento de tierras y el cambio de uso de suelo para infraestructura.
Para desglosar las características estructurales y los desafíos de conservación de los principales biomas boscosos latinoamericanos, se destacan los siguientes datos comparativos:
- Amazonía (Sudoeste de Sudamérica): Con más de 6,7 millones de kilómetros cuadrados, alberga la mayor biodiversidad del planeta. Los incentivos de conservación y la fiscalización han frenado la pérdida foliar en ciertos sectores, pero el riesgo de alcanzar un punto de no retorno (tipping point) persiste.
- Gran Chaco Americano: Extensión aproximada de 1,1 millones de kilómetros cuadrados. Sufre una de las tasas de deforestación y fragmentación de hábitat más altas del siglo XXI por el avance de la frontera agrícola sobre especies nativas como el quebracho.
- Selva Maya: Cubre cerca de 4 millones de hectáreas contiguas. Enfrenta presiones asociadas a la tala clandestina, los incendios estacionales y la fragmentación provocada por desarrollos de infraestructura y turismo masivo.

Las contradicciones de la meta de deforestación cero para 2030
Durante la Cumbre del Clima COP26 de Glasgow en 2021, más de un centenar de países —incluyendo a las principales naciones de América Latina— firmaron la Declaración sobre los Bosques y el Uso de la Land, comprometiéndose a detener y revertir la pérdida de bosques para el año 2030. Sin embargo, los indicadores actuales muestran que las trayectorias de reducción no son uniformes. Mientras que países como Brasil y Colombia han logrado reducciones de dos dígitos en sus tasas anuales de deforestación gracias al fortalecimiento de los organismos de control ambiental, en regiones del Gran Chaco la deforestación legal e ilegal continúa operando a ritmos insostenibles bajo normativas locales permisivas o falta de presupuestos para el control en territorio.

Mecanismos financieros e incentivos para la conservación forestal
Expertos en economía ecológica enfatizan que la meta de deforestación cero no podrá alcanzarse únicamente mediante el uso de la fuerza pública o la sanción penal, sino que requiere transformar la ecuación económica del uso de la tierra. La consolidación de mercados transparentes de créditos de carbono, la implementación de pagos por servicios ambientales (PSA) para comunidades locales e indígenas, y las restricciones de importación impuestas por bloques internacionales a productos provenientes de tierras deforestadas —como la normativa contra la deforestación de la Unión Europea— surgen como herramientas clave para poner en valor al bosque en pie frente a las alternativas extractivistas.


Fecha de Publicación: 07/09/2026
País/Región: América Latina
Fuentes originales consultadas: Bloomberg Línea, Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Global Forest Watch, Instituto de Pesquisa Ambiental da Amazônia (IPAM)
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Blog del Foro Ambiental Córdoba

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