Cómo el cambio climático redefine la geopolítica global

 


El cambio climático redefine el mapa geopolítico de la energía, el agua y los alimentos

Según un análisis de la especialista en diplomacia climática Emmanuela Dousi, el calentamiento global dejó de ser un problema exclusivamente ambiental y ya redefine equilibrios de poder, genera nuevas dependencias entre países y agrava tensiones por el acceso al agua, los alimentos y los minerales estratégicos.

El cambio climático ya no es un asunto exclusivamente medioambiental: afecta a la economía, la sociedad, la energía y la seguridad internacional, y al mismo tiempo genera nuevos equilibrios geopolíticos y competencia por recursos naturales críticos. Así lo plantea Emmanuela Dousi, profesora de Instituciones Internacionales y titular de la cátedra UNESCO de Diplomacia Climática, quien remarca que se trata de una crisis de largo recorrido cuyas consecuencias no se resuelven de la misma manera que otras emergencias. "El cambio climático es un problema económico, social, político y también geopolítico", sostiene la especialista.

Nuevas disputas por recursos estratégicos
Según Dousi, el aumento de las temperaturas y la modificación del clima ya están directamente vinculados a la competencia internacional por recursos y zonas estratégicas. El deshielo en el Ártico, por ejemplo, abre nuevas posibilidades para rutas comerciales, al tiempo que intensifica la disputa por materias primas indispensables para las nuevas tecnologías, como el litio, el cobalto y las tierras raras. En paralelo, explica, el agua y el acceso a ella adquieren una creciente importancia geopolítica, mientras el cambio climático queda cada vez más ligado a la seguridad alimentaria y a los movimientos de población. "En este momento asistimos a una intensificación de la competencia por la búsqueda de nuevos recursos", plantea, y menciona entre los frentes activos al Ártico, las tensiones por aguas y ríos compartidos, y los desplazamientos poblacionales.

El fin de los combustibles fósiles, con ganadores y perdedores
La salida gradual de los combustibles fósiles sigue siendo central para enfrentar la crisis climática, pero según Dousi se trata de un proceso con fuertes repercusiones económicas y geopolíticas que no afectará a todos los países por igual. "La salida de los combustibles fósiles debilitará a algunos Estados", advierte, en referencia a los países productores y exportadores de petróleo y gas, que deberán reestructurar sus economías y buscar nuevas fuentes de crecimiento. En cambio, considera que se verán reforzados los Estados con mayor potencial en energías renovables -solar, eólica y geotérmica- y aquellos que cuentan con las materias primas esenciales para las nuevas tecnologías. "En consecuencia, surgirán nuevas dependencias y correlaciones de poder", resume.

Las limitaciones de la diplomacia climática
La cooperación internacional en la materia se institucionalizó a través de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, reforzada con el Acuerdo de París de 2015, pero Dousi remarca los límites del sistema actual: los países presentan planes nacionales de reducción de emisiones que se revisan cada cinco años, sin que existan sanciones de fondo ante los incumplimientos. Frente a ese escenario, considera que la diplomacia podría orientarse más hacia acciones concretas -alianzas en investigación, tecnología e interconexiones eléctricas- y menos hacia la aprobación constante de nuevos objetivos declarativos.

Emisores a distintas velocidades
Dousi también analiza el papel de los principales emisores de gases de efecto invernadero. Señala que en Estados Unidos creció el escepticismo frente a la política climática y se le dio más peso a los combustibles fósiles, mientras que China invirtió de forma significativa en tecnologías limpias y concibe la industria verde como un sector clave del siglo XXI, aunque sin abandonar tampoco su inversión en combustibles fósiles, lo que traza un panorama ambiguo respecto de su papel en la transición energética global.

Agua, alimentos y migraciones, el frente más urgente
Para la especialista, el aspecto más preocupante de la crisis climática es su efecto sobre el acceso a bienes básicos: "nos enfrentaremos a un problema muy grave de seguridad alimentaria" y a dificultades crecientes con los recursos hídricos, advierte. La presión sobre el agua puede derivar en nuevas tensiones entre países, en particular en regiones donde ríos y cuencas atraviesan fronteras, como ocurre entre Egipto y Etiopía por el Nilo. A esto se suma la previsión de que el cambio climático intensifique los movimientos de población, lo que representa otro desafío creciente para la seguridad internacional y la gestión migratoria. Dousi remató su análisis con una aclaración importante: "no siempre es culpa del cambio climático", en referencia a que buena parte del impacto de eventos extremos también responde a deficiencias estructurales de planificación e infraestructura que no deberían atribuirse únicamente al fenómeno climático.


Fecha de Publicación: 24/09/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Agencia EuroNews

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