Modifican bacterias marinas para optimizar la captura de CO2 en el océano

 


Un innovador avance biotecnológico potencia la capacidad de los microorganismos oceánicos para absorber gases de efecto invernadero


Investigadores de la Universidad de Harvard lograron modificar genéticamente cepas de bacterias marinas para acelerar exponencialmente su capacidad natural de fijación de dióxido de carbono, abriendo una nueva frontera en el campo de la mitigación bioclimática y la geoingeniería ambiental.

La búsqueda de soluciones disruptivas para frenar el calentamiento global ha encontrado un aliado estratégico en la biología sintética aplicada a los ecosistemas oceánicos. Un equipo multidisciplinario de científicos de la prestigiosa Universidad de Harvard ha logrado un hito biotecnológico al intervenir genéticamente determinadas especies de bacterias marinas, optimizando de manera artificial sus rutas metabólicas para la captura y almacenamiento de dióxido de carbono. Este avance científico no solo busca imitar los procesos naturales de fotosíntesis y fijación de carbono que los microorganismos realizan en el océano desde hace miles de millones de años, sino acelerar exponencialmente su velocidad de procesamiento químico. El objetivo es transformar a estos componentes microscópicos en sumideros biológicos de alta eficiencia capaces de retirar de la atmósfera toneladas de gases de efecto invernadero y confinarlas de forma segura en las profundidades del entorno marino.

Optimización del metabolismo celular y la enzima RuBisCO
ElEl núcleo de esta investigación científica se centró en la reprogramación de los complejos enzimáticos que regulan el ciclo del carbono dentro de las bacterias marinas. Históricamente, la enzima responsable de fijar el carbono en los organismos fotosintéticos —denominada RuBisCO— presenta limitaciones evolutivas en su velocidad y eficiencia, confundiendo frecuentemente las moléculas de dióxido de carbono con las de oxígeno. Los científicos de Harvard utilizaron herramientas avanzadas de edición genética para reconfigurar la estructura de esta enzima en bacterias del fitoplancton y cianobacterias, logrando que el proceso de captura sea inmune a la interferencia del oxígeno y requiera una menor cantidad de energía solar para completar la conversión química del gas en materia orgánica sólida.
Para comprender en detalle el alcance de esta innovación dentro de las estrategias de secuestro de carbono, la comunidad biológica desglosa los mecanismos del proyecto en los siguientes vectores de funcionamiento:Incremento de la tasa de fijación neta: Las bacterias modificadas registran un aumento significativo en la velocidad de absorción de $CO_2$ disuelto en el agua en comparación con las cepas salvajes o no intervenidas.Precipitación de carbono orgánico: El carbono capturado es transformado rápidamente en compuestos densos que, al morir el microorganismo, tienden a descender hacia el lecho marino profundo (proceso conocido como la "bomba biológica de carbono"), manteniéndolo aislado de la atmósfera por siglos.Resistencia a la acidificación oceánica: Las nuevas cepas bacterianas fueron seleccionadas y diseñadas para mantener su rendimiento metabólico incluso en entornos acuáticos con niveles de pH levemente más ácidos, anticipándose a las condiciones futuras de los mares.

Debates éticos y riesgos ecológicos de la liberación de organismos modificados
A pesar del entusiasmo que este descubrimiento genera en los sectores vinculados a la geoingeniería climática, la potencial aplicación de estas bacterias modificadas en mar abierto ha encendido intensos debates y alarmas en la comunidad científica internacional y entre las organizaciones no gubernamentales defensoras de los derechos de la naturaleza. Los ecólogos advierten que la introducción a gran escala de organismos modificados genéticamente (OMG) en sistemas dinámicos y abiertos como los océanos conlleva riesgos ecológicos impredecibles. Existe el temor fundado de que estas superbacterias desplacen a las poblaciones microbianas nativas, alteren las bases de las cadenas tróficas marinas de forma irreversible o provoquen floraciones algales masivas que consuman el oxígeno disuelto en el agua, generando "zonas muertas" donde la vida marina superior (peces, moluscos y mamíferos) no pueda sobrevivir.

La biotecnología como complemento, no como sustituto de la descarbonización
Este desarrollo de la Universidad de Harvard reaviva la discusión global sobre el rol real de las soluciones tecnológicas frente a la emergencia climática de este siglo. Docentes e investigadores especializados en política ambiental global insisten en que herramientas de vanguardia como la modificación de bacterias marinas deben ser consideradas estrictamente como complementos experimentales de mitigación y nunca como un sustituto o una excusa para retrasar la descarbonización real de las economías industrializadas. Si los países no reducen de manera drástica y urgente la quema de combustibles fósiles en el origen, no habrá tecnología biológica ni sumidero artificial capaz de compensar el volumen de emisiones vertido a la atmósfera, quedando estos esfuerzos de laboratorio como soluciones paliativas ante un escenario de crisis ambiental sistémica.


Fecha de Publicación: 02/09/2026
País/Región: Internacional
Fuentes originales consultadas: Portal EcoNews Global, Universidad de Harvard (Wyss Institute), Revista Nature Biotechnology
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