Avanza la protección de cordilleras submarinas del Pacífico

 


Rumbo a la protección de las cordilleras submarinas de Salas y Gómez y Nazca

Una propuesta liderada por Chile ante la Organización Regional de Ordenación Pesquera del Pacífico Sur busca prohibir la pesca comercial en una cadena de montañas submarinas que alberga una biodiversidad única en el planeta, con una votación definitiva prevista para marzo de 2027.

En el sudeste del Pacífico, una cadena de montañas submarinas conocida como "los Andes del Pacífico" atesora una biodiversidad impactante y funciona como autopista biológica para decenas de especies amenazadas. Las cordilleras de Salas y Gómez y Nazca son dos grandes cadenas de origen volcánico que se extienden a lo largo de 4.000 kilómetros, desde la costa peruana hasta Rapa Nui, en Chile. Sus ecosistemas singulares están bajo amenaza por la pesca indiscriminada, la contaminación y la probable minería submarina, lo que motivó una propuesta liderada por Chile ante la Organización Regional de Ordenación Pesquera del Pacífico Sur para establecer su protección. Un grupo de trabajo compuesto por expertos de 17 países, entre ellos Chile, Perú y Ecuador, avanza en las conversaciones para prohibir la pesca comercial en la zona, y el organismo dará su voto final en marzo de 2027, una vez que su comité científico emita sus recomendaciones.

Una biodiversidad única en el planeta
Las dorsales tienen más de 110 montes volcánicos, con picos de hasta cuatro kilómetros, cuyas pendientes pronunciadas transportan nutrientes a lo largo de toda la columna de agua y proporcionan alimento a crustáceos, peces, ballenas y aves. "Cada vez que vamos, se descubren nuevas especies", graficó Carlos Gaymer, profesor de Biología Marina en la Universidad Católica del Norte de Chile e integrante del grupo de trabajo, quien detalló que solo las últimas tres expediciones científicas, realizadas en 2024, arrojaron más de 200 hallazgos nuevos. Las dorsales presentan además niveles de endemismo muy altos en comparación con otros ecosistemas marinos, con tasas superiores al 41% en peces y al 46,3% en invertebrados bentónicos, atribuibles al aislamiento generado por la distancia y las enormes profundidades. La zona funciona también como corredor migratorio para mamíferos marinos, tortugas, aves y tiburones amenazados, y alberga al menos 93 especies catalogadas como amenazadas o en peligro, según la propia normativa aprobada en 2024 por el organismo regional.

Los avances ya logrados
Chile y Perú ya tomaron medidas en esa línea: Chile creó el Área Marina Protegida de Rapa Nui y el parque Nazca-Desventuradas, mientras que Perú estableció la Reserva Nacional Dorsal de Nasca, que protege desde la superficie hasta los 4.000 metros de profundidad y cuenta con un comité de gestión propio integrado por representantes estatales, académicos, organizaciones no gubernamentales y pescadores. Más allá de integrar un corredor de fauna marina, la reserva peruana tiene relevancia directa para la pesca artesanal por la presencia de especies de valor económico como el atún, el jurel y la caballa, cuya sostenibilidad es monitoreada por pescadores organizados como vigilantes comunales en coordinación con guardacostas.

El desafío de las aguas internacionales
El principal obstáculo es que buena parte de esta riqueza ecológica queda fuera del alcance de cualquier país: el 73% del sector de importancia ecológica de las dorsales, unos 1,1 millones de kilómetros cuadrados, pertenece a aguas internacionales y permanece sin protección. "Estas áreas terminan donde se acaba la jurisdicción nacional", advirtió Alex Muñoz Wilson, exdirector para Latinoamérica de un programa de conservación oceánica de National Geographic que contribuyó a crear 31 áreas marinas protegidas. Según explicó, preservar estas zonas funciona como un seguro de salud para las pesquerías, ya que ayuda a mantener los stocks pesqueros y sostiene su recuperación en el tiempo, algo especialmente relevante para el jurel, que atravesó ciclos de colapso y recuperación en las últimas décadas.
Entre las principales amenazas identificadas, Gaymer señaló específicamente a la sobrepesca practicada por una flota china de 300 embarcaciones dedicada a la captura del calamar de Humboldt: "la sobrepesca es una amenaza enorme", resumió. A eso se suman la contaminación por microplásticos, que afecta la supervivencia, nutrición y reproducción de las especies marinas, y la existencia de yacimientos de cobalto y manganeso que dejan abierta la posibilidad de una futura exploración minera submarina en la zona. Frente a estos desafíos, uno de los principales objetivos del grupo de trabajo es prohibir la pesca de arrastre de fondo, una técnica que además destruye estructuras de corales y esponjas que tardan milenios en formarse. Para los impulsores de la iniciativa, declarar la zona como área marina protegida representaría un paso decisivo hacia una gobernanza oceánica más sólida, en línea con el Tratado de Alta Mar de la ONU.


Fecha de Publicación: 23/09/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Portal SciDev, Organización Regional de Ordenación Pesquera del Pacífico Sur (SPRFMO)

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