Buscan proteger 2.000 km de ríos para la fauna sudamericana

 


Un proyecto busca proteger más de 2.000 kilómetros de río para que la fauna nativa vuelva a recorrer Sudamérica

Cuatro organizaciones conservacionistas de Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay lanzaron Ríos del Yaguareté, una iniciativa inspirada en los movimientos de ese felino que busca proteger y monitorear 2.050 kilómetros de ríos de la cuenca del Paraná para convertirla en un gran corredor de biodiversidad sudamericano.

El primer impulso conservacionista del matrimonio de empresarios estadounidenses formado por Doug y Kris Tompkins, en los años noventa, fue proteger los paisajes que los habían cautivado: en 1991, Doug compró una porción de bosque en el sur de Chile para convertirla en parque nacional y salvar alerces milenarios. Con el tiempo notaron que conservar la belleza de esos lugares no alcanzaba, e impulsaron proyectos para restaurar la biodiversidad perdida. A través de la fundación Rewilding lograron, por ejemplo, reinsertar al yaguareté en zonas de Argentina donde se había extinguido siete décadas atrás. Pero los animales reintroducidos circulaban más allá de los entornos protegidos, lo que hizo necesario acompañar también sus recorridos y proteger sus corredores naturales, sin importar qué fronteras cruzaran.

Un corredor de 2.050 kilómetros
Con ese espíritu nació Ríos del Yaguareté (Jaguar Rivers), una iniciativa conjunta de cuatro organizaciones no gubernamentales de Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay que busca restaurar la conectividad a lo largo de la cuenca del río Paraná, que se extiende por unos 2,5 millones de kilómetros cuadrados, una superficie equivalente a la del mar Mediterráneo. El proyecto abarca 2.050 kilómetros de ríos que serán protegidos y monitoreados, desde el Alto Pantanal, en Brasil, hasta los Esteros del Iberá, en Argentina. "Un pedacito de tierra, que es un parque nacional, no alcanza. Yo he visto extinguirse especies en un parque nacional. Tenemos que pensar un diseño más amplio", explicó Sofía Heinonen, CEO de Rewilding Argentina, durante el evento de lanzamiento realizado en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires.

Arcas, corredores y liderazgos locales
Para proteger y restaurar los sistemas fluviales, el proyecto propone crear al menos un "arca" en cada ecosistema: un espacio que contiene toda la biodiversidad posible de esa región y que funciona como fuente desde donde la fauna puede dispersarse hacia nuevos territorios. La estrategia contempla además promover economías locales que puedan coexistir con la naturaleza, como el turismo sustentable, e integra a empresas y propietarios privados de campos dispuestos a aportar refugios intermedios que conecten esas arcas entre sí. El último pilar del diseño consiste en construir y fortalecer liderazgos y esquemas de gobernanza local, un referente para cada arca. "Sentimos una inmensa urgencia por salvar lo que vinimos trabajando durante 25 años, que no se puede sostener si no levantamos la mirada al norte, al camino del agua", remarcó Heinonen, y agregó: "hasta ahora habíamos tenido una visión de ecosistemas, pero ahora vemos que los ríos son los que realmente los conectan, son las arterias de los ecosistemas". Junto a ella participaron representantes de las otras tres organizaciones aliadas: Onçafari, de Brasil; Fundación Moisés Bertoni, de Paraguay; y Nativa, de Bolivia.

Seis ecorregiones y un diagnóstico crítico
Los principales ríos que integran la cuenca del Paraná y que forman parte del proyecto son el Paraná, el Iguazú, el Bermejo, el Pilcomayo y el Paraguay, un mosaico donde convergen seis ecorregiones: mata atlántica, yungas, chiquitanía, bosque chaqueño, pantanal y cerrado. La iniciativa parte de un diagnóstico de tres frentes críticos: la deforestación que hace desaparecer los bosques, el desplome de la fauna silvestre -las poblaciones de vertebrados en América Latina cayeron un 94% desde 1970, la mayor caída de biodiversidad registrada en el mundo, según las organizaciones impulsoras- y ríos asediados por el uso no regulado del agua, la contaminación y las represas que alteran el régimen de crecidas y la conectividad de los ecosistemas.

De Nueva York a Buenos Aires
Antes de su presentación en Buenos Aires, la iniciativa ya había sido lanzada en Nueva York, Londres, Ámsterdam y Curitiba, y próximamente tendrá su presentación en ciudades de Bolivia y Paraguay. Se anticipó además que pronto comenzará a monitorearse de forma permanente el corredor de ríos con cuatro embarcaciones donadas por la marca Rolex. El objetivo a largo plazo es que los animales puedan moverse libremente entre ecosistemas -que la nutria del Pantanal llegue hasta Iberá, o que el yaguareté recorra el camino inverso-, más allá de lo que las organizaciones puedan acelerar trasladando ejemplares en avioneta, con la meta de recuperar más de 20 especies nativas hoy amenazadas y lograr que esa fauna coexista de forma pacífica con las comunidades locales.
Kris Tompkins, presidenta de Tompkins Conservation, quien junto a su marido -fallecido en 2015- compró y protegió más de 810.000 hectáreas en Argentina y Chile, participó del lanzamiento y remarcó el alcance del proyecto que financia: "tengo 76 años y no voy a vivir para ver cómo todo esto se desarrolla, pero me hace muy feliz porque sé que este equipo va a tener éxito en conservar no solo la naturaleza, sino a los muy olvidados miembros de algunas de las comunidades que viven allí". Sobre el escenario, definió la magnitud de la apuesta: "esto cambia la arquitectura de los últimos 100 años de conservación".


Fecha de Publicación: 29/09/2026
País/Región: América del Sur
Fuentes Consultadas: El País (España), Infobae (Argentina), Ladera Sur, ABC Color (Paraguay)
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