La COP31 pone el foco en electrificar la economía

 


COP31: la meta de electrificar el 35% de la energía exige más redes, inversión y renovables

La presidencia turca de la cumbre climática propone que la electricidad cubra el 35% de la demanda energética mundial en 2035, un objetivo que la AIE considera cercano a lo viable, pero que requiere más redes, más inversión y renovables.

A una semana del inicio de la COP31, la electrificación de la economía se perfila como uno de los ejes de la agenda. La cumbre climática de las Naciones Unidas se celebrará en Antalya, Turquía, entre el 9 y el 20 de noviembre. Especialistas y organizaciones coinciden en que el objetivo es alcanzable, pero advierten que solo tendrá sentido si se apoya en energías renovables y viene acompañado de más inversión y de redes eléctricas capaces de sostenerlo.
La meta fue presentada en junio, durante la conferencia climática de Bonn, por el presidente designado de la COP31, el ministro turco de Medio Ambiente, Urbanismo y Cambio Climático, Murat Kurum. Bautizada como Horizonte 35-35, propone que la electricidad cubra el 35% de la demanda final de energía del mundo en 2035, frente a algo más del 20% actual. “Trabajaremos estrechamente con todos los países, especialmente con las economías en desarrollo”, aseguró Kurum al presentarla, en una frase traducida del inglés. Australia, que preside las negociaciones de la cumbre, respaldó la iniciativa.

Lo que dice la AIE
Para fundamentar la propuesta, Turquía y Australia encargaron a la Agencia Internacional de la Energía (AIE) un informe especial, titulado Electrificación y presentado en septiembre en Nueva York. El estudio concluye que la electricidad podría pasar de representar el 23% del consumo final de energía mundial en 2025 a cerca del 33% en 2035, utilizando tecnologías que ya son económicamente competitivas. La agencia aclara que se trata de un potencial técnico y económico, no de una previsión.
Los beneficios estimados en ese escenario acelerado son significativos:
- los países importadores de energía reducirían sus facturas en más de 400.000 millones de dólares en 2035;
- el consumo mundial de petróleo sería 18 millones de barriles diarios menor, sobre todo gracias a los vehículos eléctricos;
- las emisiones del transporte, los edificios y la industria, que concentran más de la mitad del dióxido de carbono vinculado a la energía, caerían un 40%.
El informe también señala los obstáculos. Hacen falta más generación y más redes, digitalización, almacenamiento y gestión de la demanda. También hay que reducir la dependencia de cadenas de suministro y minerales críticos muy concentrados, y reforzar la protección frente a ciberataques y fenómenos climáticos extremos.

Electrificar, pero con renovables
Las organizaciones ambientales celebran el objetivo, aunque con condiciones. Javier Andaluz, responsable de Clima y Energía de Ecologistas en Acción, advirtió que la electrificación “por sí sola no tiene sentido si no está vinculada a las renovables”.
El sector eléctrico pone el foco en la infraestructura. Marta Castro, directora general de Regulación de la Asociación Europea de Energía Eléctrica (Aelec), sostuvo que el desafío ya no es producir más electricidad renovable, sino contar con un sistema capaz de transportarla, distribuirla y consumirla de forma eficiente, segura y competitiva. Para lograrlo, planteó cuatro prioridades:
- acelerar la inversión en redes;
- anticipar su planificación a las necesidades futuras;
- aprovechar mejor la capacidad disponible mediante soluciones flexibles;
- facilitar la conexión de nueva demanda.
Castro subrayó especialmente el papel de las redes de distribución, que deben crecer al ritmo de la producción.
En la misma línea, Bianca Dragomir, directora general de Cleantech for Iberia, consideró que la solución pasa por planificar la red en función de la demanda eléctrica futura. Agregó que la energía limpia debe traducirse en industria, competitividad y empleo de calidad, pilares sobre los que la COP31 debería empezar a construir el Horizonte 35-35.

El desafío para el Sur Global
La discusión tiene un capítulo propio en los países en desarrollo. Según la AIE, allí la electrificación puede impulsar bombas de riego agrícola, vehículos de dos y tres ruedas y procesos industriales en pequeñas empresas. América Latina parte con ventajas, por su generación hidroeléctrica consolidada y su potencial solar y eólico, pero arrastra déficits de infraestructura. La región invirtió cerca de 160.000 millones de dólares en energía en 2025, según estimaciones de la agencia. “Sin redes suficientes la energía no llega donde se necesita”, resumió Ana Cristina Rendón Escobar, gerente de FISE Colombia.
El financiamiento será clave. En la COP29 de Bakú, los países acordaron movilizar al menos 300.000 millones de dólares anuales para las naciones en desarrollo hacia 2035. En Antalya, la meta de electrificación pondrá a prueba si esos recursos alcanzan para modernizar redes y ampliar las renovables donde más se necesitan.


Fecha de Publicación: 04/11/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas:  Agencia EFE Verde; Portal Energías Renovables; Down To Earth; Revista Economía; Agencia Internacional de la Energía (AIE); Presidencia de la COP31


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