Las tormentas concentran la lluvia en menos tiempo

 


Lluvias extremas: las tormentas concentran el agua en menos tiempo y Sudamérica lidera el cambio

Un estudio que analizó cuatro décadas de registros de más de 19.000 estaciones concluyó que los episodios más lluviosos del planeta se acortan cada década, con América del Sur y Europa como las regiones donde la concentración avanza más rápido.

Las tormentas más intensas del planeta están descargando la misma cantidad de lluvia en períodos cada vez más cortos. Así lo concluye un estudio publicado en la revista científica Earth’s Future por investigadores de la Universidad Normal de Pekín, que analizó cuatro décadas de registros de precipitaciones en todo el mundo y encontró que América del Sur y Europa son las regiones donde esa concentración avanza más rápido.
El trabajo, titulado Cambios globales en la concentración de las precipitaciones a través de la organización de eventos consecutivos y liderado por un equipo del que forma parte el investigador Chiyuan Miao, se basó en los datos diarios de 19.183 estaciones pluviométricas entre 1980 y 2022. Los científicos se concentraron en los episodios de lluvia más húmedos de cada lugar: aquellos que, en conjunto, aportan la mitad de la precipitación anual.

La mitad de la lluvia, en menos de un mes
Según el estudio, en un sitio típico la mitad de la lluvia de todo el año cae durante unas nueve tandas de días lluviosos consecutivos, que suman alrededor de 27,8 días, con un promedio de unos tres días por evento. Es decir, buena parte del agua que recibe un territorio llega concentrada en menos de un mes.
Ese período se está acortando. La duración promedio de los eventos de lluvia más húmedos disminuyó unos 0,4 días por década a escala global, lo que equivale a casi diez horas menos cada diez años para recibir la mitad de la lluvia anual. Según la cobertura del estudio, cada evento se acorta en promedio alrededor de 86 minutos por década. El 45,7% de las estaciones analizadas mostró una reducción significativa, frente a un 9,8% que registró un aumento y un 44,5% sin cambios relevantes.
Un dato llamativo es que la cantidad de grandes eventos de lluvia no mostró una tendencia significativa a la baja. El cambio principal está en su duración: llueve lo mismo, pero en menos tiempo.

América del Sur, en el centro
América del Sur aparece como una de las regiones más afectadas. Allí los eventos más húmedos aportan, en promedio, la mayor proporción de lluvia por episodio entre todas las regiones estudiadas, y su duración se redujo alrededor de 0,1 días por década, unos 144 minutos, una de las tasas más altas de todo el análisis. Europa le sigue, con una reducción de unos 0,08 días por década.
Los autores aclaran que esta concentración no se explica solo por tormentas individuales más fuertes, sino también por cambios en la duración de los eventos y en los totales anuales de precipitación. Además, el estudio no atribuye de manera directa cada tendencia regional al cambio climático, aunque recuerda que una atmósfera más cálida puede retener más vapor de agua, lo que favorece precipitaciones más intensas.

Más inundaciones y más sequía
Las consecuencias son múltiples. Cuando la lluvia cae concentrada, los suelos absorben menos agua y aumenta la escorrentía superficial, lo que eleva el riesgo de inundaciones repentinas, sobre todo en las ciudades, donde las superficies pavimentadas y los desagües no dan abasto. A la vez, los períodos secos entre una tormenta y otra se alargan, lo que dificulta mantener la humedad del suelo para los cultivos, reduce la recarga de los acuíferos y puede aumentar la susceptibilidad a los incendios.
La gestión del agua también se complica. Con episodios tan intensos, una mayor proporción de la lluvia se escurre sin poder almacenarse, y muchas regiones enfrentan el doble desafío de manejar excesos en los momentos húmedos y garantizar el abastecimiento durante las sequías. La concentración de las precipitaciones favorece además la erosión de los suelos agrícolas.

Adaptarse a un nuevo patrón
Frente a este escenario, los especialistas señalan la necesidad de mejorar los sistemas de drenaje urbano, reforzar las alertas tempranas de inundaciones, ampliar el monitoreo de largo plazo de las lluvias y desarrollar estrategias de almacenamiento de agua y manejo de suelos adaptadas a cada región.
Para la región, el hallazgo tiene una relevancia particular. En un año marcado por un El Niño intenso y por crecidas en la cuenca del Plata, el estudio refuerza la idea de que no alcanza con medir cuánto llueve: cada vez importa más cómo y en cuánto tiempo cae el agua.


Fecha de Publicación: 07/11/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Portal EcoNews; The Guardian; News of Bahrain; Earth’s Future; Universidad Normal de Pekín.

Blog del Foro Ambiental Córdoba

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