Los países pobres reciben un décimo de lo que necesitan

 


Adaptación climática: los países pobres reciben solo una décima parte del dinero que necesitan

El Informe sobre la Brecha de Adaptación 2026 de la ONU calcula que los países en desarrollo necesitan unos 305.000 millones de dólares anuales para protegerse del cambio climático, pero en 2024 recibieron apenas unos 30.000 millones.

Los países en desarrollo reciben apenas una décima parte del dinero que necesitan para protegerse de los efectos del cambio climático. Así lo advierte el Informe sobre la Brecha de Adaptación 2026 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), presentado el miércoles 4 de noviembre en Nairobi, mientras el planeta se encamina a superar el umbral de 1,5 °C de calentamiento respecto de los niveles preindustriales.
Según el documento, estos países necesitarán unos 305.000 millones de dólares por año hasta 2035 para enfrentar sequías, inundaciones, olas de calor, incendios y otros impactos climáticos. Sin embargo, la financiación pública internacional que los países desarrollados destinaron a la adaptación fue de apenas entre 28.200 y 31.700 millones de dólares en 2024, el último año con datos disponibles, solo unos 1.000 millones más que el año anterior.
“El mundo no está preparado para adaptarse a las condiciones climáticas actuales”, advirtió la directora ejecutiva del PNUMA, Inger Andersen, quien agregó que la situación será aún más grave una vez superado el límite de 1,5 °C que fija el Acuerdo de París.

Una brecha que no se cierra
Las necesidades surgen de los planes climáticos y de adaptación de 155 países en desarrollo, que las ubican entre 255.000 y 328.000 millones de dólares anuales durante la próxima década, mientras que los modelos del PNUMA arrojan una estimación cercana a los 320.000 millones. Esas cifras, además, dejan afuera en gran medida las necesidades del sector privado, que podrían casi duplicar el monto total. La carga es especialmente pesada para los países de ingresos bajos, donde la adaptación demandaría alrededor del 4% de su producto interno bruto.
El informe muestra que ni siquiera los compromisos más recientes alcanzan. En la COP30, celebrada en 2025 en Brasil, los países se propusieron triplicar la financiación internacional para la adaptación de aquí a 2035. Aun si esa meta se cumpliera, los fondos disponibles cubrirían apenas entre el 20% y el 29% de las necesidades previstas para entonces. Por eso, Andersen pidió que la COP31, que se celebrará en Antalya, Turquía, entre el 9 y el 20 de noviembre, concentre los esfuerzos en cumplir esa meta, sabiendo que será necesario ir todavía más lejos.
Entre las pocas señales positivas, el PNUMA destaca que la cooperación entre los propios países en desarrollo creció de 3.800 millones de dólares en 2019 a 9.600 millones en 2024.

No todo es dinero
El organismo advierte que aumentar los fondos no bastará por sí solo. Muchos gobiernos encuentran obstáculos legales, administrativos y de coordinación para transformar sus planes de adaptación en medidas concretas, por lo que el estudio recomienda reforzar las leyes climáticas, la coordinación entre administraciones, los sistemas de gestión de fondos y los mecanismos de supervisión y rendición de cuentas.
También alerta que, incluso con una mejor adaptación, no todos los daños podrán evitarse. Entre 2020 y 2025, los países de ingresos bajos y medios concentraron el 99% de los 765 millones de personas afectadas por inundaciones y deslizamientos de tierra, aunque el informe aclara que esas consecuencias no pueden atribuirse en su totalidad al cambio climático causado por el ser humano. En la primera ronda del Fondo de Respuesta a Pérdidas y Daños, 119 países en desarrollo solicitaron 2.800 millones de dólares, frente a una dotación inicial de apenas 342 millones: alrededor de un dólar disponible por cada ocho pedidos.

Promesas que no protegen
El secretario general de la ONU, António Guterres, lamentó la falta de financiación y de voluntad política para proteger a los países pobres, y sostuvo que el déficit no solo se mide en dinero, sino también en vidas, medios de subsistencia y futuros perdidos. Reclamó que los países desarrollados cumplan sus compromisos y que los gobiernos conviertan los planes en viviendas más seguras, infraestructuras resilientes, seguridad alimentaria e hídrica y sistemas de alerta temprana, con las comunidades al frente. La alternativa, resumió, es invertir hoy en adaptación o pagar mañana las consecuencias.
Desde la sociedad civil, la Red de Acción Climática reclamó que la COP31 acuerde un plan creíble para movilizar al menos 120.000 millones de dólares anuales en financiación para la adaptación, en forma de fondos públicos nuevos, adicionales y no reembolsables. “No se puede proteger una cosecha con una promesa”, resumió Mohammed Adow, director de la organización Power Shift Africa, en una frase traducida del inglés.
Para el Sur Global, incluida América Latina, donde crecidas, sequías e incendios ya ponen a prueba a comunidades e infraestructuras, Antalya será clave para saber si la adaptación empieza a financiarse a la escala necesaria.


Fecha de Publicación: 06/11/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: Agencia EFE Verde; Portal EcoNews; Climate Action Network; Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA); Naciones Unidas.

Blog del Foro Ambiental Córdoba

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