El calor marino diezma los bosques de gorgonias

 


Olas de calor marinas: el Mediterráneo pierde hasta el 90% de sus bosques de gorgonias

Estudios del Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona muestran que la gorgonia roja y el coral rojo sufren mortandades masivas tras los episodios de calor extremo, en un mar que en 2026 batió su récord de temperatura.

Debajo de la superficie del Mediterráneo crecen bosques que pocos conocen: las gorgonias, animales coloniales con forma de pequeños árboles ramificados que dan refugio a numerosas especies. Esos bosques submarinos están siendo diezmados por las olas de calor marinas. Algunas poblaciones de gorgonia roja perdieron entre el 80% y el 90% de su biomasa tras episodios de calor extremo, y muchas no lograron recuperarse ni siquiera quince años después.
La advertencia se escuchó en el HIC Summit Ibiza 2026, un encuentro sobre turismo y sostenibilidad celebrado en Santa Eulària des Riu, en las islas Baleares. Fue durante el panel dedicado a la transición azul de los destinos y a la conservación y restauración marina, donde se repasaron los resultados de varias investigaciones lideradas o integradas por el Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) de Barcelona.

Lo que dejaron las olas de calor
Uno de los trabajos siguió durante quince años los efectos de la ola de calor de 2003 en la reserva de Scandola, en Córcega, junto con la Universidad de Barcelona. Allí se documentaron pérdidas de biomasa de hasta el 90% en poblaciones de gorgonia roja, sin señales claras de recuperación.
Otro estudio, en el Parque Nacional de las Calanques, cerca de Marsella, analizó el impacto de la ola de calor de 2022 en el noroeste del Mediterráneo, cuando el agua llegó a 27,4 °C incluso a 20 metros de profundidad. El resultado fue que el 80% de las colonias de gorgonia roja y coral rojo estudiadas presentaba mortalidad o un estado de conservación muy delicado.

Una especie sin margen para adaptarse
El dato más inquietante surge de una investigación publicada a fines de 2024 en la revista Global Change Biology. La lideró la investigadora del ICM-CSIC Sandra Ramírez-Calero, junto con Joaquim Garrabou, del mismo instituto, y Jean-Baptiste Ledoux, del centro portugués CIIMAR. El equipo sometió colonias de las islas Medes, en Girona, a experimentos de estrés térmico repetidos entre 2015 y 2017, usando los mismos individuos cada año. En los dos primeros años la necrosis se mantuvo por debajo del 60%, pero en 2017 murieron casi todas las colonias.
La conclusión fue contundente: la gorgonia roja “no tiene la capacidad adaptativa” necesaria para enfrentar olas de calor cada vez más frecuentes e intensas, advirtió Ramírez-Calero, en una frase traducida del inglés. Según la autora, esto podría provocar colapsos de las poblaciones de aguas someras e incluso su extinción local, aun dentro de áreas protegidas. Garrabou planteó que las proyecciones sobre biodiversidad deben incorporar estos eventos extremos recurrentes. El equipo subrayó que, aunque la conservación local ayuda, la medida clave es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
A esa presión se suma otra amenaza menos visible. Una investigación de la Universidad de Barcelona difundida en marzo de 2026 halló que la exposición prolongada a microplásticos puede alterar el metabolismo de las gorgonias antes de que aparezcan daños a simple vista.

Un mar cada vez más caliente
El contexto no ayuda. Según la Agencia Estatal de Meteorología de España (AEMET), el 13 de agosto de 2026 la temperatura media superficial del Mediterráneo alcanzó los 28,54 °C, la cifra más alta desde que existen registros comparables, en 1940. Ese mes, el mar batió récords diarios casi de forma continua. El 5 de agosto, la boya de Sa Dragonera, en Mallorca, registró 33,02 °C, de acuerdo con la red de Puertos del Estado. El fenómeno no es solo regional: según el servicio europeo Copernicus, julio de 2026 marcó el promedio global de temperatura superficial del océano más alto de la serie.

Conservar antes que restaurar
En el encuentro de Ibiza, Marc Rigau, consejero delegado de la Fundación Blue Life, alertó sobre la vulnerabilidad de las gorgonias frente al calentamiento y a algunas actividades humanas. Lamentó que, a diferencia de la posidonia, sigan siendo grandes desconocidas para buena parte de la población. Su organización desarrolla en Ibiza proyectos de conservación y recuperación de posidonia y gorgonias, con el apoyo de la Fundación Abel Matutes.
Los especialistas coincidieron en que la protección preventiva de los ecosistemas debe tener prioridad sobre la restauración, ya que recuperar un bosque submarino puede llevar muchos años. También reclamaron una mayor colaboración entre las administraciones, la comunidad científica y el sector privado. Para los destinos turísticos del Mediterráneo, cuya economía depende en buena medida de la calidad del agua y del paisaje submarino, la pérdida de estos bosques es también una señal de alerta económica.


Fecha de Publicación
: 03/11/2026
País/Región: Mediterráneo 
Fuentes Consultadas: Agencia Servimedia; Nova Ciencia; Agencia EuroNews; Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC)

Blog del Foro Ambiental Córdoba

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