Algas microscópicas avanzan en la Antártida
El cambio climático reverdecerá aún más la costa de la Antártida
Fecha de Publicación: 22/05/2020
Fuente: Agencia EFE
País/Región: Antártida
Un equipo de científicos ha realizado el primer mapa a gran escala de las algas microscópicas que desde hace décadas reverdecen la costa de la Península Antártica y ha advertido de que la vida vegetal seguirá propagándose por el continente helado a medida que las temperaturas globales se eleven por el cambio climático.
Aunque cada alga es microscópica, cuando crecen en masa, hacen que la nieve se vuelva verde brillante, un fenómeno que se puede ver desde el espacio y que se denomina “nieve verde”.
El equipo científico, formado por investigadores de la Universidad de Cambridge y del British Antarctic Survey, ha combinado datos de satélite y observaciones sobre el terreno efectuadas durante dos veranos en la Antártida y sus conclusiones se publican hoy en Nature Communications.
Los resultados del estudio supondrán un “avance significativo en nuestra comprensión de la vida terrestre en la Antártida y de cómo podría cambiar en los próximos años a medida que el clima se caliente”, explica Matt Davey, del Departamento de Ciencias Vegetales de la Universidad de Cambridge y director de la investigación.
‘Atrapadoras’ del dióxido de carbono
Las algas de la nieve son un componente clave de la capacidad del continente para capturar el dióxido de carbono de la atmósfera a través de la fotosíntesis.
Estas floraciones de algas verdes se encuentran alrededor de la costa antártica, particularmente en las islas a lo largo de la costa occidental de la Península Antártica, zonas “cálidas” en las que la temperatura media están justo por encima de los cero grados centígrados en el verano austral, que en el hemisferio sur va de noviembre a febrero.
El estudio constata que la distribución de las algas verdes de la nieve también está “fuertemente influenciada por las aves y mamíferos marinos”, cuyos excrementos actúan como un fertilizante natural altamente nutritivo que acelera el crecimiento de las algas.
De hecho, más del 60 % de las algas está a menos de cinco kilómetros de una colonia de pingüinos, y cerca de lugares de anidación de aves o desembarco de focas.
Para este estudio, el equipo ha usado imágenes del satélite Sentinel 2 de la Agencia Espacial Europea tomadas entre 2017 y 2019 y las ha combinado con mediciones hechas en la Bahía Ryder de la isla de Adelaida y en la Península de Fildes, de la isla Rey Jorge.
“Identificamos 1679 florecimientos separados de algas verdes en la superficie de la nieve, que en conjunto cubrían un área de 1,9 km2, lo que equivale a un sumidero de carbono de alrededor de 479 toneladas por año”, la misma cantidad de carbono emitida por 875.000 viajes en coches de gasolina en el Reino Unido, apunta Davey.
El estudio también constata que casi dos tercios de las floraciones de algas verdes se encuentran en pequeñas islas de baja altitud, aunque, en términos de masa, la mayoría de las algas está en grandes áreas en el norte de la Península y en las Islas Shetland del Sur, donde pueden propagarse hacia arriba a medida que la nieve de las tierras bajas se derrite.
A mayor calentamiento, más algas
“A medida que la Antártida se calienta, creemos que la masa general de algas nevadas aumentará, ya que la propagación a tierras más altas compensará significativamente la pérdida de los pequeños parches de algas de las islas”, advierte Andrew Gray, autor principal del trabajo e investigador de la Instalación de Espectroscopia de Campo del NERC, en Edimburgo.
La Antártida, el continente más austral del mundo, posee una abundante vida terrestre -sobre todo en su costa- que está respondiendo rápidamente al cambio climático y sus musgos, líquenes y algas microscópicas “desempeñan un papel importante en el ecosistema de la Antártida y en su ciclo de carbono”, concluyen los autores.
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Fecha de Publicación: 22/05/2020
Fuente: Agencia EFE
País/Región: Antártida
Un equipo de científicos ha realizado el primer mapa a gran escala de las algas microscópicas que desde hace décadas reverdecen la costa de la Península Antártica y ha advertido de que la vida vegetal seguirá propagándose por el continente helado a medida que las temperaturas globales se eleven por el cambio climático.
Aunque cada alga es microscópica, cuando crecen en masa, hacen que la nieve se vuelva verde brillante, un fenómeno que se puede ver desde el espacio y que se denomina “nieve verde”.
El equipo científico, formado por investigadores de la Universidad de Cambridge y del British Antarctic Survey, ha combinado datos de satélite y observaciones sobre el terreno efectuadas durante dos veranos en la Antártida y sus conclusiones se publican hoy en Nature Communications.
Los resultados del estudio supondrán un “avance significativo en nuestra comprensión de la vida terrestre en la Antártida y de cómo podría cambiar en los próximos años a medida que el clima se caliente”, explica Matt Davey, del Departamento de Ciencias Vegetales de la Universidad de Cambridge y director de la investigación.
‘Atrapadoras’ del dióxido de carbono
Las algas de la nieve son un componente clave de la capacidad del continente para capturar el dióxido de carbono de la atmósfera a través de la fotosíntesis.
Estas floraciones de algas verdes se encuentran alrededor de la costa antártica, particularmente en las islas a lo largo de la costa occidental de la Península Antártica, zonas “cálidas” en las que la temperatura media están justo por encima de los cero grados centígrados en el verano austral, que en el hemisferio sur va de noviembre a febrero.
El estudio constata que la distribución de las algas verdes de la nieve también está “fuertemente influenciada por las aves y mamíferos marinos”, cuyos excrementos actúan como un fertilizante natural altamente nutritivo que acelera el crecimiento de las algas.
De hecho, más del 60 % de las algas está a menos de cinco kilómetros de una colonia de pingüinos, y cerca de lugares de anidación de aves o desembarco de focas.
Para este estudio, el equipo ha usado imágenes del satélite Sentinel 2 de la Agencia Espacial Europea tomadas entre 2017 y 2019 y las ha combinado con mediciones hechas en la Bahía Ryder de la isla de Adelaida y en la Península de Fildes, de la isla Rey Jorge.
“Identificamos 1679 florecimientos separados de algas verdes en la superficie de la nieve, que en conjunto cubrían un área de 1,9 km2, lo que equivale a un sumidero de carbono de alrededor de 479 toneladas por año”, la misma cantidad de carbono emitida por 875.000 viajes en coches de gasolina en el Reino Unido, apunta Davey.
El estudio también constata que casi dos tercios de las floraciones de algas verdes se encuentran en pequeñas islas de baja altitud, aunque, en términos de masa, la mayoría de las algas está en grandes áreas en el norte de la Península y en las Islas Shetland del Sur, donde pueden propagarse hacia arriba a medida que la nieve de las tierras bajas se derrite.
A mayor calentamiento, más algas
“A medida que la Antártida se calienta, creemos que la masa general de algas nevadas aumentará, ya que la propagación a tierras más altas compensará significativamente la pérdida de los pequeños parches de algas de las islas”, advierte Andrew Gray, autor principal del trabajo e investigador de la Instalación de Espectroscopia de Campo del NERC, en Edimburgo.
La Antártida, el continente más austral del mundo, posee una abundante vida terrestre -sobre todo en su costa- que está respondiendo rápidamente al cambio climático y sus musgos, líquenes y algas microscópicas “desempeñan un papel importante en el ecosistema de la Antártida y en su ciclo de carbono”, concluyen los autores.
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El hielo en Groenlandia marca un mínimo histórico
Año récord en reducción de la capa de hielo en Groenlandia
Fecha de Publicación: 22/05/2020
Fuente: MeteoRed
País/Región: Groenlandia
Groenlandia tiene una de las capas de hielo continental más grandes del mundo. Junto con la disminución de muchos glaciares en todo el planeta, esta enorme extensión de hielo siente los efectos del cambio climático.
La capa de hielo de Groenlandia probablemente se redujo en una cantidad récord el año pasado. Un nuevo estudio, publicado en la revista Cryosphere, encontró que a pesar de la gran cantidad de fusión, las temperaturas no fueron tan altas como en el último gran evento de contracción, en 2012.
La capa de hielo de Groenlandia es de vital importancia para el aumento del nivel del mar. En el Ártico, gran parte del hielo se encuentra flotando en el océano, con la mayor parte de los icebergs permaneciendo debajo de la superficie. Esto significa que, cuando se derrite, la pérdida de hielo bajo el agua contrarresta el aumento del agua y el nivel del mar permanece igual. La capa de hielo de Groenlandia (y la mayoría del hielo antártico) está en tierra, por lo que cada gota de hielo derretido que fluye por los ríos hacia el mar contribuye al aumento del nivel del mar. Si se derritiera toda la capa de hielo de Groenlandia, el nivel del mar aumentaría alrededor de 7 metros.
Impactos climáticos
Este evento de fusión en Groenlandia muestra que el cambio climático no se trata solo del aumento de la temperatura media. También, puede haber efectos locales debido a cambios en los patrones climáticos. Y en el verano de 2019, los patrones climáticos en Groenlandia fueron particularmente anormales.
El gran cambio se debió a la corriente en chorro y los sistemas de presión. En el verano de 2019, la corriente en chorro serpenteó mucho más de lo habitual y Groenlandia experimentó presiones altas mucho más frecuentemente. Esto trajo un poco de aire más cálido desde el sur, pero las altas presiones tuvieron otro impacto, aportando condiciones soleadas y clima estable a Groenlandia.
Menor cobertura nubosa y mayor presencia de sol tuvo dos impactos profundos sobre la capa de hielo de Groenlandia. Como se puede imaginar, el sol que brilla en la superficie calienta el hielo y contribuye al derretimiento. Pero un segundo efecto también fue importante. Con menos nubes, no nevaba con tanta frecuencia.
Una visión más oscura
La nieve fresca repone el hielo y generalmente vuelve a recubrir la superficie rocosa oscura de Groenlandia con un blanco brillante. Además, si es el hielo el que se oscurece por una capa de contaminación, la nieve nueva lo volverá a iluminar. Dado que hubo menos nieve, la superficie de Groenlandia se volvió significativamente más oscura de lo habitual.
De la misma manera que un automóvil negro se calienta más que un automóvil blanco al sol, la superficie inusualmente oscura de Groenlandia absorbió mayor cantidad de radiación (disminuyendo el albedo), causando aún más derretimiento del hielo. Por supuesto, cuando se derrite más hielo, expone más rocas oscuras, generando una fusión cada vez mayor.
Este fue el efecto adicional que contribuyó a que 2019 fuera un año récord para la pérdida de la capa de hielo de Groenlandia. En climatología, llamamos a esto una retroalimentación positiva o feedback positivo. Un pequeño cambio tiene un impacto que hace que el cambio crezca en magnitud, generando un cambio cada vez más grande.
Estos feedbacks positivos son algunas de las razones por las cuales el cambio climático podría tener un impacto mucho mayor en algunas partes específicas del mundo que en otras. Este estudio estima que la capa de hielo se redujo en 320 mil millones de toneladas durante 2019. Probablemente sea incluso más que el récord anterior de 310 mil millones de toneladas, aunque existe una incertidumbre del 10% en los números.
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Fecha de Publicación: 22/05/2020
Fuente: MeteoRed
País/Región: Groenlandia
Groenlandia tiene una de las capas de hielo continental más grandes del mundo. Junto con la disminución de muchos glaciares en todo el planeta, esta enorme extensión de hielo siente los efectos del cambio climático.
La capa de hielo de Groenlandia probablemente se redujo en una cantidad récord el año pasado. Un nuevo estudio, publicado en la revista Cryosphere, encontró que a pesar de la gran cantidad de fusión, las temperaturas no fueron tan altas como en el último gran evento de contracción, en 2012.
La capa de hielo de Groenlandia es de vital importancia para el aumento del nivel del mar. En el Ártico, gran parte del hielo se encuentra flotando en el océano, con la mayor parte de los icebergs permaneciendo debajo de la superficie. Esto significa que, cuando se derrite, la pérdida de hielo bajo el agua contrarresta el aumento del agua y el nivel del mar permanece igual. La capa de hielo de Groenlandia (y la mayoría del hielo antártico) está en tierra, por lo que cada gota de hielo derretido que fluye por los ríos hacia el mar contribuye al aumento del nivel del mar. Si se derritiera toda la capa de hielo de Groenlandia, el nivel del mar aumentaría alrededor de 7 metros.
Impactos climáticos
Este evento de fusión en Groenlandia muestra que el cambio climático no se trata solo del aumento de la temperatura media. También, puede haber efectos locales debido a cambios en los patrones climáticos. Y en el verano de 2019, los patrones climáticos en Groenlandia fueron particularmente anormales.
El gran cambio se debió a la corriente en chorro y los sistemas de presión. En el verano de 2019, la corriente en chorro serpenteó mucho más de lo habitual y Groenlandia experimentó presiones altas mucho más frecuentemente. Esto trajo un poco de aire más cálido desde el sur, pero las altas presiones tuvieron otro impacto, aportando condiciones soleadas y clima estable a Groenlandia.
Menor cobertura nubosa y mayor presencia de sol tuvo dos impactos profundos sobre la capa de hielo de Groenlandia. Como se puede imaginar, el sol que brilla en la superficie calienta el hielo y contribuye al derretimiento. Pero un segundo efecto también fue importante. Con menos nubes, no nevaba con tanta frecuencia.
Una visión más oscura
La nieve fresca repone el hielo y generalmente vuelve a recubrir la superficie rocosa oscura de Groenlandia con un blanco brillante. Además, si es el hielo el que se oscurece por una capa de contaminación, la nieve nueva lo volverá a iluminar. Dado que hubo menos nieve, la superficie de Groenlandia se volvió significativamente más oscura de lo habitual.
De la misma manera que un automóvil negro se calienta más que un automóvil blanco al sol, la superficie inusualmente oscura de Groenlandia absorbió mayor cantidad de radiación (disminuyendo el albedo), causando aún más derretimiento del hielo. Por supuesto, cuando se derrite más hielo, expone más rocas oscuras, generando una fusión cada vez mayor.
Este fue el efecto adicional que contribuyó a que 2019 fuera un año récord para la pérdida de la capa de hielo de Groenlandia. En climatología, llamamos a esto una retroalimentación positiva o feedback positivo. Un pequeño cambio tiene un impacto que hace que el cambio crezca en magnitud, generando un cambio cada vez más grande.
Estos feedbacks positivos son algunas de las razones por las cuales el cambio climático podría tener un impacto mucho mayor en algunas partes específicas del mundo que en otras. Este estudio estima que la capa de hielo se redujo en 320 mil millones de toneladas durante 2019. Probablemente sea incluso más que el récord anterior de 310 mil millones de toneladas, aunque existe una incertidumbre del 10% en los números.
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México: críticas a AMLO por permisos para fracking
AMLO niega que se hayan otorgado permisos para fracking
Fecha de Publicación: 22/05/2020
Fuente: Milenio
País/Región: México
El Presidente reiteró que desde el inicio de su gobierno se comprometió a no otorgar permisos para la fracturación hidráulica, por lo que investigará el asunto.
El presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que investigará si se han otorgado permisos para la extracción de gas y petróleo a través del método de extracción hidráulica conocido como fracking. Durante la conferencia mañanera, el mandatario recordó que su gobierno se pronunció desde un principio en contra de esta práctica, de la misma manera que lo hizo en contra de otorgar nuevas concesiones mineras.
“Hoy viene una nota de que se autorizó en el 2019 permisos para fracking; no es cierto, y lo voy a investigar. Dijimos no al fracking, no a la explotación minera a diestra y siniestra. No hemos entregado una sola concesión para la minería”, señaló.
El Presidente aprovechó para recordar qué hay “millones” de hectáreas concesionadas durante el periodo neoliberal, que no se están explotando sino que se entregaron “y utilizaron los títulos de concesión para la especulación financiera”. En este sentido, dijo que su gobierno ve por el medio ambiente y los recursos naturales, y además defendió la construcción del Tren Maya al considerar que no se está dañando el medio ambiente, en parte, porque se está utilizando la vía del ferrocarril del sureste que ya está instalada desde los años 50.
“En el caso del Tren Maya, toda la vía nueva va sobre la vía que se construyó sobre el tendido de la vía vieja cuando se inauguró el ferrocarril del sureste, en los años 50, porque también hay mucha simulación en los movimientos, incluso, hay quienes lucran con esas causas, pseudo ambientalistas, y engañan. Si no se conoce del sureste y se habla del Tren Maya y sale un grupo a decir que se va a afectar el medio ambiente se puede creer. "Al contrario, mover carga y utilizar el ferrocarril es mucho menos contaminación que los autobuses, pero nosotros vamos a continuar con eso.
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Fecha de Publicación: 22/05/2020
Fuente: Milenio
País/Región: México
El Presidente reiteró que desde el inicio de su gobierno se comprometió a no otorgar permisos para la fracturación hidráulica, por lo que investigará el asunto.
El presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que investigará si se han otorgado permisos para la extracción de gas y petróleo a través del método de extracción hidráulica conocido como fracking. Durante la conferencia mañanera, el mandatario recordó que su gobierno se pronunció desde un principio en contra de esta práctica, de la misma manera que lo hizo en contra de otorgar nuevas concesiones mineras.
“Hoy viene una nota de que se autorizó en el 2019 permisos para fracking; no es cierto, y lo voy a investigar. Dijimos no al fracking, no a la explotación minera a diestra y siniestra. No hemos entregado una sola concesión para la minería”, señaló.
El Presidente aprovechó para recordar qué hay “millones” de hectáreas concesionadas durante el periodo neoliberal, que no se están explotando sino que se entregaron “y utilizaron los títulos de concesión para la especulación financiera”. En este sentido, dijo que su gobierno ve por el medio ambiente y los recursos naturales, y además defendió la construcción del Tren Maya al considerar que no se está dañando el medio ambiente, en parte, porque se está utilizando la vía del ferrocarril del sureste que ya está instalada desde los años 50.
“En el caso del Tren Maya, toda la vía nueva va sobre la vía que se construyó sobre el tendido de la vía vieja cuando se inauguró el ferrocarril del sureste, en los años 50, porque también hay mucha simulación en los movimientos, incluso, hay quienes lucran con esas causas, pseudo ambientalistas, y engañan. Si no se conoce del sureste y se habla del Tren Maya y sale un grupo a decir que se va a afectar el medio ambiente se puede creer. "Al contrario, mover carga y utilizar el ferrocarril es mucho menos contaminación que los autobuses, pero nosotros vamos a continuar con eso.
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Adviernte sobre minería en el océano Pacífico
La minería de aguas profundas producirá daños “amplios y graves” en el Pacífico
Fecha de Publicación: 21/05/2020
Fuente: Agencia EFE
País/Región: Internacional
La extracción minera en los fondos de alta mar del Oceáno Pacífico producirá daños “amplios, graves y que perdurarán varias generaciones”, de acuerdo con un informe publicado por las asociaciones Deep Sea Mining Campaign y MiningWatch Canada, que compila más de 250 artículos científicos revisados por expertos.
El documento, titulado ‘Precedir los efectos de la extracción minera de nódulos polimetálicos en las aguas profundas del Océano Pacífico’, advierte de la “pérdida irreversible de especies” y la “degradación de los ecosistemas” de las profundidades marinas, cuya explotación perjudicará “al resto del océano” y también a la población humana ya que “forman un reino interconectado” según su autor principal, el doctor australiano Andrew Chin.
Teniendo en cuenta que el Pacífico ocupa el 30 % de la superficie del planeta, esta actividad minera afectará a todo tipo de hábitats y especies como los petreles, las pardelas, los cachalotes, los zifios, los tiburones ballena o las tortugas laúd y perjudicará actividades comerciales como la pesca, incluyendo especies de alto valor comercial como el atún.
Además, amenaza a la propia salud humana debido a “la potencial toxicidad de los residuos mineros vertidos“, así como a la dependencia que los habitantes de las islas del Pacífico tienen respecto a los productos marinos según el texto.
A todo ello añade el desequilibrio que supondría para el ciclo del carbono y su almacenamiento en un océano “que ya se encuentra al borde del abismo por los efectos del cambio climático” y otras presiones del ser humano.
Minería marina, industria en expansión
Estas conclusiones refutan las alegaciones que habían presentado las empresas mineras, planteadas en términos de beneficios sociales y económicos para la región, en especial en el entorno de las islas Cook, Kiribati, Nauru y Tonga, cuyos gobiernos han patrocinado prospecciones en la zona Clarion-Clipperton (unos 4.500 kilómetros entre México y Kiribati), mientras que el de Tuvalu también ha expresado su deseo de hacer lo mismo.
La Autoridad Internacional de los Fondos Marinos, creada por la ONU, ya ha expedido de hecho hasta 30 licencias de prospección que cubren millones de kilómetros cuadrados no sólo de los lechos de aguas profundas del Pacífico, sino también del Atlántico y del Índico.
Sin embargo, Chin ha recordado que “hemos descubierto solamente un puñado de especies allí abajo y no sabemos cómo viven ni cómo funcionan los ecosistemas”, más allá de que están llenos de “formas de vida únicas y maravillosas” que resultarían dañadas “durante miles de años” por la actividad minera.
Los firmantes del estudio advierten de que “utilizando la COVID-19 como cortina de humo” los reglamentos correspondientes para facilitar la explotación podrían aprobarse “sin un debate público significativo”.
Ello, a pesar de que el entorno de aguas profundas constituye “la principal fuente de diversidad de especies y ecosistemas del planeta” y respalda el “buen funcionamiento de los sistemas naturales de la Tierra”, motivos por los que el texto justifica “la adopción del principio de precaución” y la introducción de una moratoria como “única vía de acción responsable”
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Fecha de Publicación: 21/05/2020
Fuente: Agencia EFE
País/Región: Internacional
La extracción minera en los fondos de alta mar del Oceáno Pacífico producirá daños “amplios, graves y que perdurarán varias generaciones”, de acuerdo con un informe publicado por las asociaciones Deep Sea Mining Campaign y MiningWatch Canada, que compila más de 250 artículos científicos revisados por expertos.
El documento, titulado ‘Precedir los efectos de la extracción minera de nódulos polimetálicos en las aguas profundas del Océano Pacífico’, advierte de la “pérdida irreversible de especies” y la “degradación de los ecosistemas” de las profundidades marinas, cuya explotación perjudicará “al resto del océano” y también a la población humana ya que “forman un reino interconectado” según su autor principal, el doctor australiano Andrew Chin.
Teniendo en cuenta que el Pacífico ocupa el 30 % de la superficie del planeta, esta actividad minera afectará a todo tipo de hábitats y especies como los petreles, las pardelas, los cachalotes, los zifios, los tiburones ballena o las tortugas laúd y perjudicará actividades comerciales como la pesca, incluyendo especies de alto valor comercial como el atún.
Además, amenaza a la propia salud humana debido a “la potencial toxicidad de los residuos mineros vertidos“, así como a la dependencia que los habitantes de las islas del Pacífico tienen respecto a los productos marinos según el texto.
A todo ello añade el desequilibrio que supondría para el ciclo del carbono y su almacenamiento en un océano “que ya se encuentra al borde del abismo por los efectos del cambio climático” y otras presiones del ser humano.
Minería marina, industria en expansión
Estas conclusiones refutan las alegaciones que habían presentado las empresas mineras, planteadas en términos de beneficios sociales y económicos para la región, en especial en el entorno de las islas Cook, Kiribati, Nauru y Tonga, cuyos gobiernos han patrocinado prospecciones en la zona Clarion-Clipperton (unos 4.500 kilómetros entre México y Kiribati), mientras que el de Tuvalu también ha expresado su deseo de hacer lo mismo.
La Autoridad Internacional de los Fondos Marinos, creada por la ONU, ya ha expedido de hecho hasta 30 licencias de prospección que cubren millones de kilómetros cuadrados no sólo de los lechos de aguas profundas del Pacífico, sino también del Atlántico y del Índico.
Sin embargo, Chin ha recordado que “hemos descubierto solamente un puñado de especies allí abajo y no sabemos cómo viven ni cómo funcionan los ecosistemas”, más allá de que están llenos de “formas de vida únicas y maravillosas” que resultarían dañadas “durante miles de años” por la actividad minera.
Los firmantes del estudio advierten de que “utilizando la COVID-19 como cortina de humo” los reglamentos correspondientes para facilitar la explotación podrían aprobarse “sin un debate público significativo”.
Ello, a pesar de que el entorno de aguas profundas constituye “la principal fuente de diversidad de especies y ecosistemas del planeta” y respalda el “buen funcionamiento de los sistemas naturales de la Tierra”, motivos por los que el texto justifica “la adopción del principio de precaución” y la introducción de una moratoria como “única vía de acción responsable”
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Paraguay: denuncia deforestación en tierras indígenas
Indígenas denuncian deforestación de sus tierras y amenazas
Fecha de Publicación: 21/05/2020
Fuente: Ultima Hora
País/Región: Paraguay
Los miembros de la comunidad Loma del Pueblo Guaraní Ñandéva denunciaron la deforestación de sus tierras en proceso de adjudicación, así como amenazas y un proceso de criminalización de su lucha por resistir y proteger sus tierras. La tala de los bosques nativos en este territorio se dio incluso durante la actual cuarentena por la pandemia de Covid-19 y fue detenida solamente por la acción de los nativos, que ahora soportan denuncias en su contra.
Las denuncias de deforestación ilegal en esta propiedad con medidas judiciales de no innovar ya fueron presentadas por los nativos el año pasado, sin embargo, los mismos fueron procesados por el fiscal Andrés Arriola, quien amenazó con imputar a los indígenas, según detalló la abogada Emilia Cano, representante de la comunidad.
La misma explicó que la tierra (unas 10 mil hectáreas en Infante Rivarola, Boquerón), tiene una resolución del año 1984 que la declara colonia nacional indígena Loma, pero que el Indert aún no terminó el proceso de adjudicación, que se daría una vez culminada la mensura judicial, según prometieron.
Mientras tanto, tres estancias ganaderas amenazan a la comunidad y los bosques nativos del lugar, ante la inacción policial y fiscal en la zona.
Mades. A pesar de que los propietarios de estas estancias no cuentan con ningún título de propiedad sobre dichas tierras en litigio y con medidas cautelares, las autoridades del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades) les otorgó licencias ambientales, incluso ignorando que fueron multadas por el Infona por deforestar 3.307 hectáreas de bosques nativos, lo cual también les valió la negación para seguir deforestando.
La organización Tierraviva también denunció dicha acción por parte del Mades, en un caso que afecta a la comunidad Yshir. “El Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible emitió el 6 de febrero del presente año una resolución donde aprueba el Plan de Uso de la Tierra de la firma Paraverde SA; según el mencionado documento la firma pretende realizar explotación de carbón y agroganadería en una propiedad que viene siendo reclamada como territorio ancestral por el pueblo Yshir desde el 2010.
Cuestionan que la licencia viola la medida cautelar establecida en el 2016 y confirmada en el 2019, y continúa el despojo de más del 97% de las tierras de los Yshir.
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Fecha de Publicación: 21/05/2020
Fuente: Ultima Hora
País/Región: Paraguay
Los miembros de la comunidad Loma del Pueblo Guaraní Ñandéva denunciaron la deforestación de sus tierras en proceso de adjudicación, así como amenazas y un proceso de criminalización de su lucha por resistir y proteger sus tierras. La tala de los bosques nativos en este territorio se dio incluso durante la actual cuarentena por la pandemia de Covid-19 y fue detenida solamente por la acción de los nativos, que ahora soportan denuncias en su contra.
Las denuncias de deforestación ilegal en esta propiedad con medidas judiciales de no innovar ya fueron presentadas por los nativos el año pasado, sin embargo, los mismos fueron procesados por el fiscal Andrés Arriola, quien amenazó con imputar a los indígenas, según detalló la abogada Emilia Cano, representante de la comunidad.
La misma explicó que la tierra (unas 10 mil hectáreas en Infante Rivarola, Boquerón), tiene una resolución del año 1984 que la declara colonia nacional indígena Loma, pero que el Indert aún no terminó el proceso de adjudicación, que se daría una vez culminada la mensura judicial, según prometieron.
Mientras tanto, tres estancias ganaderas amenazan a la comunidad y los bosques nativos del lugar, ante la inacción policial y fiscal en la zona.
Mades. A pesar de que los propietarios de estas estancias no cuentan con ningún título de propiedad sobre dichas tierras en litigio y con medidas cautelares, las autoridades del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades) les otorgó licencias ambientales, incluso ignorando que fueron multadas por el Infona por deforestar 3.307 hectáreas de bosques nativos, lo cual también les valió la negación para seguir deforestando.
La organización Tierraviva también denunció dicha acción por parte del Mades, en un caso que afecta a la comunidad Yshir. “El Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible emitió el 6 de febrero del presente año una resolución donde aprueba el Plan de Uso de la Tierra de la firma Paraverde SA; según el mencionado documento la firma pretende realizar explotación de carbón y agroganadería en una propiedad que viene siendo reclamada como territorio ancestral por el pueblo Yshir desde el 2010.
Cuestionan que la licencia viola la medida cautelar establecida en el 2016 y confirmada en el 2019, y continúa el despojo de más del 97% de las tierras de los Yshir.
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Bolivia: indígenas rechazan nuevos transgénicos
Organizaciones indígenas de la Amazonía rechazan la introducción de transgénicos
Fecha de Publicación: 21/05/2020
Fuente: eju.tv
País/Región: Bolivia
“Denunciamos que la producción de los transgénicos no da seguridad y soberanía alimentaria a los bolivianos, ya que su producción está destinada principalmente a la exportación y producción de biocombustible”, detalla un pronunciamiento de la Central de Pueblos Étnicos Mojeños del Beni (CPEM-B) y el Gran Consejo Chimán (GCCH).
Persiste el debate tras la aprobación de un decreto de abreviación para evaluar el uso en Bolivia de semillas genéticamente modificadas. Recientemente representantes de organizaciones indígenas de la Amazonía Sur hicieron público su rechazo a la introducción de transgénicos en el país.
“Demandamos a los niveles del Estado, la implementación de políticas públicas para el fomento de las economías locales, familiares de indígenas y campesinos que producen alimentos que se consumen en la mesa de las y los bolivianos. Así mismo, denunciamos que la producción de los transgénicos no da seguridad y soberanía alimentaria a los bolivianos, ya que su producción está destinada principalmente a la exportación y producción de biocombustible”, detalla un pronunciamiento de la Central de Pueblos Étnicos Mojeños del Beni (CPEM-B) y el Gran Consejo Chimán (GCCH).
El documento establece siete puntos en el que se detalla su rechazo al Decreto Supremo (DS) 4232 para un proceso abreviado que daría curso al uso de semillas transgénicas de trigo, maíz, caña, algodón y soya.
A la vez presentan demandas de fortalecimiento a las economías locales. “El sector agroindustrial ha realizado muchos esfuerzos para legalizar la introducción de eventos transgénicos en Bolivia a pesar que la Constitución Política del Estado y las leyes N° 144 y N° 300 lo prohíben. Han logrado alguna respuesta a su objetivo a través de la promulgación de Decretos Supremos como el 3784 en el 2019 y ahora el DS 4232”, se establece desde el Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA).
A la fecha, varias organizaciones sociales de tierras altas y bajas, de las áreas urbanas y rurales se han manifestado en contra de esta norma aprobada el pasado 7 de mayo. Aseguran que vulnera de las normas nacionales y la seguridad alimentaria.
Estos sectores manifiestan su rechazo por los impactos que podrá generar el uso de transgénicos en materia ambiental incrementando la deforestación y pérdida de biodiversidad, así como posibles riesgos para la salud humana.
Entre tanto, otros sectores y el mismo gobierno defienden este posible uso para la agricultura con el argumento de generación de alimentos para el país y de miles de empleos.
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Fecha de Publicación: 21/05/2020
Fuente: eju.tv
País/Región: Bolivia
“Denunciamos que la producción de los transgénicos no da seguridad y soberanía alimentaria a los bolivianos, ya que su producción está destinada principalmente a la exportación y producción de biocombustible”, detalla un pronunciamiento de la Central de Pueblos Étnicos Mojeños del Beni (CPEM-B) y el Gran Consejo Chimán (GCCH).
Persiste el debate tras la aprobación de un decreto de abreviación para evaluar el uso en Bolivia de semillas genéticamente modificadas. Recientemente representantes de organizaciones indígenas de la Amazonía Sur hicieron público su rechazo a la introducción de transgénicos en el país.
“Demandamos a los niveles del Estado, la implementación de políticas públicas para el fomento de las economías locales, familiares de indígenas y campesinos que producen alimentos que se consumen en la mesa de las y los bolivianos. Así mismo, denunciamos que la producción de los transgénicos no da seguridad y soberanía alimentaria a los bolivianos, ya que su producción está destinada principalmente a la exportación y producción de biocombustible”, detalla un pronunciamiento de la Central de Pueblos Étnicos Mojeños del Beni (CPEM-B) y el Gran Consejo Chimán (GCCH).
El documento establece siete puntos en el que se detalla su rechazo al Decreto Supremo (DS) 4232 para un proceso abreviado que daría curso al uso de semillas transgénicas de trigo, maíz, caña, algodón y soya.
A la vez presentan demandas de fortalecimiento a las economías locales. “El sector agroindustrial ha realizado muchos esfuerzos para legalizar la introducción de eventos transgénicos en Bolivia a pesar que la Constitución Política del Estado y las leyes N° 144 y N° 300 lo prohíben. Han logrado alguna respuesta a su objetivo a través de la promulgación de Decretos Supremos como el 3784 en el 2019 y ahora el DS 4232”, se establece desde el Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA).
A la fecha, varias organizaciones sociales de tierras altas y bajas, de las áreas urbanas y rurales se han manifestado en contra de esta norma aprobada el pasado 7 de mayo. Aseguran que vulnera de las normas nacionales y la seguridad alimentaria.
Estos sectores manifiestan su rechazo por los impactos que podrá generar el uso de transgénicos en materia ambiental incrementando la deforestación y pérdida de biodiversidad, así como posibles riesgos para la salud humana.
Entre tanto, otros sectores y el mismo gobierno defienden este posible uso para la agricultura con el argumento de generación de alimentos para el país y de miles de empleos.
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El planeta en el Titanic
El planeta en el Titanic
Fecha de Publicación: 20/05/2020
Fuente: biodiversidadla.org
País/Región: Internacional
El freno de la economía mundial logró una reducción de la emisión de gases de efecto invernadero que le permite al planeta volver a respirar. Pero si un virus como el Covid 19 atraviesa nuestros cuerpos y vidas de esta manera, cómo sería afrontar el colapso de los sistemas naturales por una suba descontrolada de la temperatura, algo sobre lo que advierte la ciencia desde hace años. Marina Aizen documenta esa otra normalidad de la tierra y de nuestras sociedades si no la recuperamos a tiempo.
La pandemia atraviesa y arrasa nuestros cuerpos y sociedades en momentos de cambios extremos en las condiciones planetarias. Y ésto nos coloca en un lugar aún más vulnerable del que creemos mientras estamos confinados en el encierro casero. Y de esa no salimos ni con testeos masivos, distanciamiento social o siquiera una vacuna. Si un sólo virus es capaz de hacer caer la compleja red de relaciones que constituye la economía mundial, habría que reflexionar sobre qué ocurriría si se produjera un colapso de los sistemas naturales terrestres fogoneado por una suba descontrolada de la temperatura. Ésto no es una profecía agorera sino un escenario considerado por la ciencia del clima. Algo que nunca experimentamos pero que podemos llegar a vivir.
La cuarentena por el Coronavirus está ocurriendo en la cubierta del Titanic, y si no queremos que los músicos sigan tocando como si no pasara nada (algo que -francamente- hemos estado haciendo en gran medida hasta ahora), mejor que gobiernos y gobernados se pongan a pensar en qué estrategias eligen para detener este calentamiento peligroso, ya que la ventana de oportunidad para hacerlo es muy pequeña. Ya ha subido más de un grado la temperatura promedio desde 1850, y en dos o tres años, el alza podría empezar a asomar por primera vez a 1,5C.
“El COVID-19 no es una pandemia de cambio climático. Hasta donde sabemos, nada sobre la aparición o propagación del coronavirus lleva la huella reconocible del calentamiento global”, señaló el autor David Wallace Wells, en la revista New York Magazine. “Pero si la enfermedad y nuestra total incapacidad para responder a ella te aterroriza sobre el futuro que traerá el cambio climático, (esta experiencia) no sólo debería servir como un ´simulacro de incendio´ para el calentamiento global en general, sino como una prueba para todas las enfermedades que se desatarán en las décadas venideras por el alza de la temperatura. El virus es un aterrador presagio de futuras pandemias que se producirán si el cambio climático continúa desestabilizando tan profundamente el mundo natural: la alteración de los ecosistemas, el colapso de los hábitats, la reconfiguración de la vida silvestre y la reescritura de las reglas que han regido toda la vida en este planeta durante toda la historia de la humanidad”, agregó.
No necesitamos viajar a Groenlandia, donde los glaciares se derriten desde las entrañas vomitando con fuerza increíble chorros de agua fría que asustan, para darnos cuenta de que la alteración del clima ya es una amenaza concreta a la vida tal como lo es una enfermedad viral. Sin ir más lejos, en el año 2013, durante la tórrida ola de calor que se extendió durante las fiestas, se produjeron 700 fatalidades sólo en la ciudad de Buenos Aires. En las inundaciones de La Plata, ese mismo año, perecieron casi un centenar de personas (nunca sabremos el número exacto), muchas de ellas acorraladas en sus propias casas. Pero, entonces, teníamos incompleto el relato de la tragedia: lo asociábamos a catástrofes naturales, como si fueran castigos divinos, y no a un daño auto infligido por nuestras emisiones de gases de efecto invernadero y, en consecuencia, al aumento de la temperatura global.
Es importante atar esos cabos que en ese momento no parecían del todo visibles para que tengamos una idea de cuán trágicas pueden resultar las cosas. Y esos son sólo algunos de los efectos que ya se sintieron en la Argentina. Hay otros: la destrucción de Comodoro Rivadavia por tormentas y lluvias inéditas, incendios forestales, inundaciones enormes y sequías muy fuertes.
Inés Camilloni, docente de la UBA e investigadora del clima del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), la organización de la ONU que hace los estudios del clima, advierte que estamos lejos de tener una trayectoria de emisiones que puedan domesticar el alza del termómetro en un lugar más o menos seguro. “Hay que reducir 45% las emisiones de gases de efecto invernadero para el 2030 y llegar a emisiones netas nulas al 2050. No tenemos ni diez años para reducir a la mitad lo que se está emitiendo. Yo creo personalmente que va a ser muy difícil que no haya un overshoot (quiere decir: que nos excedamos de una suba de 1,5C, el objetivo más ambicioso del Acuerdo de París), que luego se logre bajar. El tema es cómo se hace para bajar la temperatura.”
En 2017, el IPCC estudió la diferencia de escenarios que existía entre una suba de 1,5C y 2C, una diferencia que podría parecer una nimiedad, y se encontró con terribles sorpresas. En un escenario de subas mayores desaparecería, por ejemplo, la cobertura de hielo sobre el mar Artico (lo que recalentaría aún más el planeta por efecto de absorción de los rayos del sol) o se registraría la muerte total de las barreras de coral, que son el sustento de gran biodiversidad marina, ergo, de la alimentación de las poblaciones costeras, que son miles de millones. Y eso, por nombrar sólo algunos efectos. Cada vez que aumenta una décima la temperatura promedio, hay consecuencias enormes en todos los órdenes de la vida.
Si bien es cierto que el freno de la economía mundial provocado por la pandemia ha logrado una drástica reducción de emisiones temporaria, nada de esto nos salva de estar en la sartén caliente. Sólo en la Argentina, el parate de actividades ha hecho descender la producción de gases en un 25%, según calculan algunos científicos. El sitio especializado Carbon Brief dice que este año podría haber una reducción de emisiones a nivel global de 5,5% respecto del año pasado, la baja más abrupta desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, esa cifra puede no significar nada si retomamos la actividad igual que siempre, y seguimos proyectando nuestro futuro sobre las mismas bases que están causando la alteración de la atmósfera. “De hecho, se espera que los niveles de carbono atmosférico aumenten de nuevo este año, incluso si los recortes de las emisiones de CO2 son aún mayores. El aumento de las concentraciones de CO2 -y el calentamiento global relacionado- sólo se estabilizará una vez que las emisiones anuales lleguen a cero”, escribió Simon Evans, editor de Carbon Brief.
El CO2, el gas que retiene el calor del sol y no lo deja salir de regreso al espacio, tarda muchos siglos en desintegrarse en la atmósfera. Por eso, es tan importante pensar en el día después: cómo encaramos la recuperación económica sobre nuevas bases que integren al cambio climático en la ecuación, tanto en la mitigación, como en la adaptación a las nuevas condiciones para hacer a nuestras sociedades resilientes. Para la Argentina esto es, como mínimo, dejar de subsidiar combustibles fósiles y detener ya la deforestación, que ya se comió 8 millones de hectáreas de bosque nativo, e incentivar un programa democrático de renovables. Invisibilizar un problema no lo hace desaparecer. Lo reproduce con fuerza. Miren sino la moraleja que nos dejan en Brasil y Estados Unidos con la negación de la pandemia. Sus presidentes también (y no es casualidad) se dedican a denostar la ciencia. Y encima, utilizan el impasse de la cuarentena para relajar controles sobre el ambiente. Trump le dio vía libre a los contaminadores, en la Amazonía aumentó la deforestación 51%. Pero en China también sucede algo similar. Allí, por ejemplo, acaban de aprobar 10 plantas nuevas de carbón: un asesinato al clima.
“Cuando la gente habla de cambio climático se suele enfocar en el clima. Pensamos en enormes tormentas, en el aumento del nivel del mar o sequías, pero lo que realmente importa no es lo que le pase al clima sino a la civilización que vive en el medio de ese clima. Porque eso es donde los efectos se sienten”, me cuenta con enfoque antropocéntrico Adam Frank, físico, astrónomo y escritor de la Universidad de Rochester. “La gente habla de que hay que salvar al planeta. Pero eso no es así. Lo que no tenemos que hacer es enojar a la Tierra. Y una vez que hagamos enojar a la Tierra, ¿qué puede pasarle a la civilización?”.
Frank sostiene que las sociedades están enlazadas a través de enormes y complejas redes, que a su vez se apoyan en una malla todavía mucho mayor: es el entramado de los sistemas naturales. Estos son la atmósfera, los océanos, la criósfera (superficies congeladas), la litosfera (las rocas) y la biosfera. Paradójicamente, un entramado de redes es mucho más débil que una red individual, según dice la teoría científica. Por eso, cuando todo un tejido interconectado, por más complejo que sea, falla, el resultado puede ser una cascada de colapsos sistémicos.
“Cuando el cambio climático golpee no será un shock corto y profundo, como el que estamos viendo con la pandemia, sino que va a ser larga serie de emergencias”, señala Frank. “Sabemos que está sucediendo y que va a poner a prueba esas redes que conforman nuestra civilización. Y el espectro de desafíos será desde un simple dolor a un shock total. Existe la posibilidad de que la civilización en la que nos desarrollamos no vaya a poder funcionar más. O que la civilización viva bajo un constante e intenso estrés. Pero no va a ser la civilización que tenemos hoy.”
En estos días en que asistimos a un espectáculo de enfermedad, dolor y una tormenta de muerte, muchos recordaron que el año pasado Bill Gates, el fundador de Microsoft, había alertado sobre una posible pandemia, y que nadie lo escuchó. El peligro había sido vociferado por muchos otros también. Pero hay un paralelismo entre esta anécdota y la ciencia del cambio climático. En 1986, un científico de la NASA, llamado James Hansen, le dijo al Congreso de los Estados Unidos que las condiciones de la atmósfera estaban cambiando aceleradamente, lo que modificaría completamente el panorama de vida en la Tierra. Entonces, “puede que hayamos visto venir ésto como un tren en la distancia”, dijo Deke Arndt, científico de la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA), la agencia estatal que estudia el mar y la atmósfera en los Estados Unidos. “Pero hoy, el tren está en nuestro living room.”
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Fecha de Publicación: 20/05/2020
Fuente: biodiversidadla.org
País/Región: Internacional
El freno de la economía mundial logró una reducción de la emisión de gases de efecto invernadero que le permite al planeta volver a respirar. Pero si un virus como el Covid 19 atraviesa nuestros cuerpos y vidas de esta manera, cómo sería afrontar el colapso de los sistemas naturales por una suba descontrolada de la temperatura, algo sobre lo que advierte la ciencia desde hace años. Marina Aizen documenta esa otra normalidad de la tierra y de nuestras sociedades si no la recuperamos a tiempo.
La pandemia atraviesa y arrasa nuestros cuerpos y sociedades en momentos de cambios extremos en las condiciones planetarias. Y ésto nos coloca en un lugar aún más vulnerable del que creemos mientras estamos confinados en el encierro casero. Y de esa no salimos ni con testeos masivos, distanciamiento social o siquiera una vacuna. Si un sólo virus es capaz de hacer caer la compleja red de relaciones que constituye la economía mundial, habría que reflexionar sobre qué ocurriría si se produjera un colapso de los sistemas naturales terrestres fogoneado por una suba descontrolada de la temperatura. Ésto no es una profecía agorera sino un escenario considerado por la ciencia del clima. Algo que nunca experimentamos pero que podemos llegar a vivir.
La cuarentena por el Coronavirus está ocurriendo en la cubierta del Titanic, y si no queremos que los músicos sigan tocando como si no pasara nada (algo que -francamente- hemos estado haciendo en gran medida hasta ahora), mejor que gobiernos y gobernados se pongan a pensar en qué estrategias eligen para detener este calentamiento peligroso, ya que la ventana de oportunidad para hacerlo es muy pequeña. Ya ha subido más de un grado la temperatura promedio desde 1850, y en dos o tres años, el alza podría empezar a asomar por primera vez a 1,5C.
“El COVID-19 no es una pandemia de cambio climático. Hasta donde sabemos, nada sobre la aparición o propagación del coronavirus lleva la huella reconocible del calentamiento global”, señaló el autor David Wallace Wells, en la revista New York Magazine. “Pero si la enfermedad y nuestra total incapacidad para responder a ella te aterroriza sobre el futuro que traerá el cambio climático, (esta experiencia) no sólo debería servir como un ´simulacro de incendio´ para el calentamiento global en general, sino como una prueba para todas las enfermedades que se desatarán en las décadas venideras por el alza de la temperatura. El virus es un aterrador presagio de futuras pandemias que se producirán si el cambio climático continúa desestabilizando tan profundamente el mundo natural: la alteración de los ecosistemas, el colapso de los hábitats, la reconfiguración de la vida silvestre y la reescritura de las reglas que han regido toda la vida en este planeta durante toda la historia de la humanidad”, agregó.
No necesitamos viajar a Groenlandia, donde los glaciares se derriten desde las entrañas vomitando con fuerza increíble chorros de agua fría que asustan, para darnos cuenta de que la alteración del clima ya es una amenaza concreta a la vida tal como lo es una enfermedad viral. Sin ir más lejos, en el año 2013, durante la tórrida ola de calor que se extendió durante las fiestas, se produjeron 700 fatalidades sólo en la ciudad de Buenos Aires. En las inundaciones de La Plata, ese mismo año, perecieron casi un centenar de personas (nunca sabremos el número exacto), muchas de ellas acorraladas en sus propias casas. Pero, entonces, teníamos incompleto el relato de la tragedia: lo asociábamos a catástrofes naturales, como si fueran castigos divinos, y no a un daño auto infligido por nuestras emisiones de gases de efecto invernadero y, en consecuencia, al aumento de la temperatura global.
Es importante atar esos cabos que en ese momento no parecían del todo visibles para que tengamos una idea de cuán trágicas pueden resultar las cosas. Y esos son sólo algunos de los efectos que ya se sintieron en la Argentina. Hay otros: la destrucción de Comodoro Rivadavia por tormentas y lluvias inéditas, incendios forestales, inundaciones enormes y sequías muy fuertes.
Inés Camilloni, docente de la UBA e investigadora del clima del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), la organización de la ONU que hace los estudios del clima, advierte que estamos lejos de tener una trayectoria de emisiones que puedan domesticar el alza del termómetro en un lugar más o menos seguro. “Hay que reducir 45% las emisiones de gases de efecto invernadero para el 2030 y llegar a emisiones netas nulas al 2050. No tenemos ni diez años para reducir a la mitad lo que se está emitiendo. Yo creo personalmente que va a ser muy difícil que no haya un overshoot (quiere decir: que nos excedamos de una suba de 1,5C, el objetivo más ambicioso del Acuerdo de París), que luego se logre bajar. El tema es cómo se hace para bajar la temperatura.”
En 2017, el IPCC estudió la diferencia de escenarios que existía entre una suba de 1,5C y 2C, una diferencia que podría parecer una nimiedad, y se encontró con terribles sorpresas. En un escenario de subas mayores desaparecería, por ejemplo, la cobertura de hielo sobre el mar Artico (lo que recalentaría aún más el planeta por efecto de absorción de los rayos del sol) o se registraría la muerte total de las barreras de coral, que son el sustento de gran biodiversidad marina, ergo, de la alimentación de las poblaciones costeras, que son miles de millones. Y eso, por nombrar sólo algunos efectos. Cada vez que aumenta una décima la temperatura promedio, hay consecuencias enormes en todos los órdenes de la vida.
Si bien es cierto que el freno de la economía mundial provocado por la pandemia ha logrado una drástica reducción de emisiones temporaria, nada de esto nos salva de estar en la sartén caliente. Sólo en la Argentina, el parate de actividades ha hecho descender la producción de gases en un 25%, según calculan algunos científicos. El sitio especializado Carbon Brief dice que este año podría haber una reducción de emisiones a nivel global de 5,5% respecto del año pasado, la baja más abrupta desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, esa cifra puede no significar nada si retomamos la actividad igual que siempre, y seguimos proyectando nuestro futuro sobre las mismas bases que están causando la alteración de la atmósfera. “De hecho, se espera que los niveles de carbono atmosférico aumenten de nuevo este año, incluso si los recortes de las emisiones de CO2 son aún mayores. El aumento de las concentraciones de CO2 -y el calentamiento global relacionado- sólo se estabilizará una vez que las emisiones anuales lleguen a cero”, escribió Simon Evans, editor de Carbon Brief.
El CO2, el gas que retiene el calor del sol y no lo deja salir de regreso al espacio, tarda muchos siglos en desintegrarse en la atmósfera. Por eso, es tan importante pensar en el día después: cómo encaramos la recuperación económica sobre nuevas bases que integren al cambio climático en la ecuación, tanto en la mitigación, como en la adaptación a las nuevas condiciones para hacer a nuestras sociedades resilientes. Para la Argentina esto es, como mínimo, dejar de subsidiar combustibles fósiles y detener ya la deforestación, que ya se comió 8 millones de hectáreas de bosque nativo, e incentivar un programa democrático de renovables. Invisibilizar un problema no lo hace desaparecer. Lo reproduce con fuerza. Miren sino la moraleja que nos dejan en Brasil y Estados Unidos con la negación de la pandemia. Sus presidentes también (y no es casualidad) se dedican a denostar la ciencia. Y encima, utilizan el impasse de la cuarentena para relajar controles sobre el ambiente. Trump le dio vía libre a los contaminadores, en la Amazonía aumentó la deforestación 51%. Pero en China también sucede algo similar. Allí, por ejemplo, acaban de aprobar 10 plantas nuevas de carbón: un asesinato al clima.
“Cuando la gente habla de cambio climático se suele enfocar en el clima. Pensamos en enormes tormentas, en el aumento del nivel del mar o sequías, pero lo que realmente importa no es lo que le pase al clima sino a la civilización que vive en el medio de ese clima. Porque eso es donde los efectos se sienten”, me cuenta con enfoque antropocéntrico Adam Frank, físico, astrónomo y escritor de la Universidad de Rochester. “La gente habla de que hay que salvar al planeta. Pero eso no es así. Lo que no tenemos que hacer es enojar a la Tierra. Y una vez que hagamos enojar a la Tierra, ¿qué puede pasarle a la civilización?”.
Frank sostiene que las sociedades están enlazadas a través de enormes y complejas redes, que a su vez se apoyan en una malla todavía mucho mayor: es el entramado de los sistemas naturales. Estos son la atmósfera, los océanos, la criósfera (superficies congeladas), la litosfera (las rocas) y la biosfera. Paradójicamente, un entramado de redes es mucho más débil que una red individual, según dice la teoría científica. Por eso, cuando todo un tejido interconectado, por más complejo que sea, falla, el resultado puede ser una cascada de colapsos sistémicos.
“Cuando el cambio climático golpee no será un shock corto y profundo, como el que estamos viendo con la pandemia, sino que va a ser larga serie de emergencias”, señala Frank. “Sabemos que está sucediendo y que va a poner a prueba esas redes que conforman nuestra civilización. Y el espectro de desafíos será desde un simple dolor a un shock total. Existe la posibilidad de que la civilización en la que nos desarrollamos no vaya a poder funcionar más. O que la civilización viva bajo un constante e intenso estrés. Pero no va a ser la civilización que tenemos hoy.”
En estos días en que asistimos a un espectáculo de enfermedad, dolor y una tormenta de muerte, muchos recordaron que el año pasado Bill Gates, el fundador de Microsoft, había alertado sobre una posible pandemia, y que nadie lo escuchó. El peligro había sido vociferado por muchos otros también. Pero hay un paralelismo entre esta anécdota y la ciencia del cambio climático. En 1986, un científico de la NASA, llamado James Hansen, le dijo al Congreso de los Estados Unidos que las condiciones de la atmósfera estaban cambiando aceleradamente, lo que modificaría completamente el panorama de vida en la Tierra. Entonces, “puede que hayamos visto venir ésto como un tren en la distancia”, dijo Deke Arndt, científico de la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA), la agencia estatal que estudia el mar y la atmósfera en los Estados Unidos. “Pero hoy, el tren está en nuestro living room.”
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El cambio climático fomenta una nueva pandemia
Cómo el cambio climático hace más probable que haya una nueva pandemia
Fecha de Publicación: 20/05/2020
Fuente: El Orden Mundial
País/Región: Internacional
Antes del coronavirus, el mundo no había vivido una crisis sanitaria a esta escala. La globalización ha sido clave: la distancia relativa entre diferentes puntos nunca había sido tan reducida, ni tantos los movimientos transnacionales. Sin embargo la conexión entre globalización y pandemias va mucho más allá, pues han sido la contaminación y la destrucción de ecosistemas provocados por el capitalismo globalizado las que ha hecho que las enfermedades infecciosas sean un fenómeno cada vez más común.
Las epidemias no son un fenómeno nuevo. Antes del coronavirus, el mundo vivió la peste negra, la gripe española, el SIDA o el ébola, enfermedades de todo tipo que llevan asolando la Tierra desde hace siglos. Sin embargo, nunca hasta hoy se había conocido una extendida a nivel planetario y en tan poco tiempo. A 15 de mayo, el coronavirus ha acabado con la vida de más de 300.000 personas y contagiado a cerca de 4,5 millones en todo el mundo, afectando a prácticamente todos los países. El origen está, aparentemente, en un mercado chino en el que se vendían murciélagos, pangolines y otros animales salvajes.
¿Qué tiene de especial este virus? ¿Es más contagioso que los anteriores?, ¿más grave o resistente? Lo cierto es que no. El elemento clave de este brote ha sido la globalización, el ecosistema perfecto para que en cuestión de horas una enfermedad contagiosa se propague a miles de kilómetros en todas direcciones. Gracias a las conexiones aéreas internacionales o la producción deslocalizada de la economía globalizada mundial, el capitalismo, que es el sistema responsable de todo ese desarrollo, también se ha visto obligado a parar.
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Fecha de Publicación: 20/05/2020
Fuente: El Orden Mundial
País/Región: Internacional
Antes del coronavirus, el mundo no había vivido una crisis sanitaria a esta escala. La globalización ha sido clave: la distancia relativa entre diferentes puntos nunca había sido tan reducida, ni tantos los movimientos transnacionales. Sin embargo la conexión entre globalización y pandemias va mucho más allá, pues han sido la contaminación y la destrucción de ecosistemas provocados por el capitalismo globalizado las que ha hecho que las enfermedades infecciosas sean un fenómeno cada vez más común.
Las epidemias no son un fenómeno nuevo. Antes del coronavirus, el mundo vivió la peste negra, la gripe española, el SIDA o el ébola, enfermedades de todo tipo que llevan asolando la Tierra desde hace siglos. Sin embargo, nunca hasta hoy se había conocido una extendida a nivel planetario y en tan poco tiempo. A 15 de mayo, el coronavirus ha acabado con la vida de más de 300.000 personas y contagiado a cerca de 4,5 millones en todo el mundo, afectando a prácticamente todos los países. El origen está, aparentemente, en un mercado chino en el que se vendían murciélagos, pangolines y otros animales salvajes.
¿Qué tiene de especial este virus? ¿Es más contagioso que los anteriores?, ¿más grave o resistente? Lo cierto es que no. El elemento clave de este brote ha sido la globalización, el ecosistema perfecto para que en cuestión de horas una enfermedad contagiosa se propague a miles de kilómetros en todas direcciones. Gracias a las conexiones aéreas internacionales o la producción deslocalizada de la economía globalizada mundial, el capitalismo, que es el sistema responsable de todo ese desarrollo, también se ha visto obligado a parar.
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Las pruebas nucleares cambiaron las lluvias
Las pruebas nucleares durante la Guerra Fría aumentaron las lluvias
Fecha de Publicación: 20/05/2020
Fuente: El Mundo (España)
País/Región: Internacional
El análisis de registros meteorológicos históricos en Reino Unido revela que la radiactividad generada en los test nucleares alteraba las nubes y hacía llover más en regiones situadas a miles de km
Acabamos de conmemorar el 75 aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial, un capítulo que dio paso a la Guerra Fría que durante décadas enfrentó a EEUU y a la Unión Soviética. Ya en octubre de 1945, George Orwell empleó el término guerra fría en un ensayo publicado en el periódico británico Tribune. Lo tituló You and the Atomic Bomb (en La bomba atómica y tú).
La amenaza de un nuevo conflicto planeó en la comunidad internacional durante décadas. Las manifestaciones y alardes de poder de las superpotencias se hicieron de formas distintas pero la más inquietante fue la posesión de armas nucleares. Durante esos años, se hicieron numerosos test nucleares en zonas remotas para desarrollar armamento y como demostración de poderío. Ahora, una investigación revela una de las consecuencias menos conocidas de esos ensayos.
Según ha mostrado un equipo de científicos británicos, los test nucleares realizados durante la Guerra Fría en los años 50 y 60 influyeron en el patrón de lluvias de regiones situadas a miles de kilómetros debido a los cambios que la radiactividad producía en la carga eléctrica de la atmósfera y, como consecuencia de ello, en las nubes. "Detectamos una diferencia de un 24% en la cantidad de lluvia diaria según fueran días con más o menos radiactividad en la atmósfera", explica a EL MUNDO Giles Harrison, meteorólogo de la Universidad de Reading y autor principal de este estudio publicado en la revista Physical Review Letters. Asimismo, observaron un cambio en el grosor de las nubes, que eran considerablemente más espesas si había más radiactividad.
Aunque las detonaciones de las armas nucleares se solían hacer en zonas remotas del mundo, como el desierto de Nevada, en EEUU, o en islas del Ártico y del Pacífico, la contaminación que generaban se propagaba por la atmósfera, recorriendo grandes distancias. La radiactividad ioniza el aire, liberando carga eléctrica.
Aunque se sabe desde hace tiempo que la carga eléctrica afecta a la formación de las nubes, observar este fenómeno en la naturaleza es complicado. Al combinar los registros meteorológicos con los datos sobre los test nucleares, los científicos pudieron estudiar este fenómeno de forma retrospectiva.
Los investigadores se centraron en analizar los datos recogidos durante los años 60 en dos estaciones situadas en Reino Unido, la de Kew, cerca de Londres, y Lerwick, en las Islas Shetland, a unos 480 km al noroeste de Escocia. Esta estación se encuentra en una zona bastante virgen a la que no llegan otras fuentes de contaminación causada por el hombre.
"Para el periodo que analizamos en nuestro trabajo las principales contribuciones probablemente provinieron del Hemisferio Norte, en concreto de los test que se hicieron en el Ártico, pero también hubo radiactividad procedente del Hemisferio Sur que se dispersó mucho", señala este especialista en física atmosférica que, para hacer este trabajo ha colaborado con científicos de las también británicas universidades de Bath y Bristol. La diferencia en la cantidad de lluvia se mantuvo hasta aproximadamente el periodo 1966-1968, cuando la cantidad de radiactividad cayó.
En 1963 la comunidad internacional llegó a un acuerdo para prohibir parcialmente los ensayos nucleares en la atmósfera, en el espacio exterior y bajo el agua, permitiendo sólo los test realizados bajo tierra. Ese tratado entró en vigor en octubre de 1963. Como señala Harrison, posteriormente los efectos de la radiactividad en la electricidad presente en la atmósfera se han observado tras los accidentes en las plantas nucleares de Chernóbil (en Ucrania) y de Fukushima (Japón), en 2011.
El aumento de la cantidad de lluvia como consecuencia de los test nucleares fue un efecto inesperado de estas actividades durante la Guerra Fría pero desde hace años, diversos países intentan conseguir más agua alterando la meteorología mediante el uso de productos químicos, como la inyección de yoduro de plata en las nubes. Sobre este aspecto, Harrison considera que "hace falta tener un gran conocimiento de la atmósfera antes de poder contemplar que estas actividades puedan llevarse a cabo pues pueden acarrear muchas consecuencias inesperadas".
Por otro lado, los autores de este trabajo creen que sus hallazgos podrían ser útiles en las investigaciones de geoingeniería centrada en nubes, que estudia cómo la carga eléctrica influye en la lluvia con el objetivo de poder generar lluvia en épocas de sequía o evitar inundaciones sin utilizar productos químicos. En esa línea, Harrison lidera un proyecto en Emiratos Árabes Unidos para investigar los efectos de la electricidad en el polvo y en las nubes.
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Fecha de Publicación: 20/05/2020
Fuente: El Mundo (España)
País/Región: Internacional
El análisis de registros meteorológicos históricos en Reino Unido revela que la radiactividad generada en los test nucleares alteraba las nubes y hacía llover más en regiones situadas a miles de km
Acabamos de conmemorar el 75 aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial, un capítulo que dio paso a la Guerra Fría que durante décadas enfrentó a EEUU y a la Unión Soviética. Ya en octubre de 1945, George Orwell empleó el término guerra fría en un ensayo publicado en el periódico británico Tribune. Lo tituló You and the Atomic Bomb (en La bomba atómica y tú).
La amenaza de un nuevo conflicto planeó en la comunidad internacional durante décadas. Las manifestaciones y alardes de poder de las superpotencias se hicieron de formas distintas pero la más inquietante fue la posesión de armas nucleares. Durante esos años, se hicieron numerosos test nucleares en zonas remotas para desarrollar armamento y como demostración de poderío. Ahora, una investigación revela una de las consecuencias menos conocidas de esos ensayos.
Según ha mostrado un equipo de científicos británicos, los test nucleares realizados durante la Guerra Fría en los años 50 y 60 influyeron en el patrón de lluvias de regiones situadas a miles de kilómetros debido a los cambios que la radiactividad producía en la carga eléctrica de la atmósfera y, como consecuencia de ello, en las nubes. "Detectamos una diferencia de un 24% en la cantidad de lluvia diaria según fueran días con más o menos radiactividad en la atmósfera", explica a EL MUNDO Giles Harrison, meteorólogo de la Universidad de Reading y autor principal de este estudio publicado en la revista Physical Review Letters. Asimismo, observaron un cambio en el grosor de las nubes, que eran considerablemente más espesas si había más radiactividad.
Aunque las detonaciones de las armas nucleares se solían hacer en zonas remotas del mundo, como el desierto de Nevada, en EEUU, o en islas del Ártico y del Pacífico, la contaminación que generaban se propagaba por la atmósfera, recorriendo grandes distancias. La radiactividad ioniza el aire, liberando carga eléctrica.
Aunque se sabe desde hace tiempo que la carga eléctrica afecta a la formación de las nubes, observar este fenómeno en la naturaleza es complicado. Al combinar los registros meteorológicos con los datos sobre los test nucleares, los científicos pudieron estudiar este fenómeno de forma retrospectiva.
Los investigadores se centraron en analizar los datos recogidos durante los años 60 en dos estaciones situadas en Reino Unido, la de Kew, cerca de Londres, y Lerwick, en las Islas Shetland, a unos 480 km al noroeste de Escocia. Esta estación se encuentra en una zona bastante virgen a la que no llegan otras fuentes de contaminación causada por el hombre.
"Para el periodo que analizamos en nuestro trabajo las principales contribuciones probablemente provinieron del Hemisferio Norte, en concreto de los test que se hicieron en el Ártico, pero también hubo radiactividad procedente del Hemisferio Sur que se dispersó mucho", señala este especialista en física atmosférica que, para hacer este trabajo ha colaborado con científicos de las también británicas universidades de Bath y Bristol. La diferencia en la cantidad de lluvia se mantuvo hasta aproximadamente el periodo 1966-1968, cuando la cantidad de radiactividad cayó.
En 1963 la comunidad internacional llegó a un acuerdo para prohibir parcialmente los ensayos nucleares en la atmósfera, en el espacio exterior y bajo el agua, permitiendo sólo los test realizados bajo tierra. Ese tratado entró en vigor en octubre de 1963. Como señala Harrison, posteriormente los efectos de la radiactividad en la electricidad presente en la atmósfera se han observado tras los accidentes en las plantas nucleares de Chernóbil (en Ucrania) y de Fukushima (Japón), en 2011.
El aumento de la cantidad de lluvia como consecuencia de los test nucleares fue un efecto inesperado de estas actividades durante la Guerra Fría pero desde hace años, diversos países intentan conseguir más agua alterando la meteorología mediante el uso de productos químicos, como la inyección de yoduro de plata en las nubes. Sobre este aspecto, Harrison considera que "hace falta tener un gran conocimiento de la atmósfera antes de poder contemplar que estas actividades puedan llevarse a cabo pues pueden acarrear muchas consecuencias inesperadas".
Por otro lado, los autores de este trabajo creen que sus hallazgos podrían ser útiles en las investigaciones de geoingeniería centrada en nubes, que estudia cómo la carga eléctrica influye en la lluvia con el objetivo de poder generar lluvia en épocas de sequía o evitar inundaciones sin utilizar productos químicos. En esa línea, Harrison lidera un proyecto en Emiratos Árabes Unidos para investigar los efectos de la electricidad en el polvo y en las nubes.
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La contaminación en China retorna con más fuerza
La contaminación en China supera la del año pasado tras la vuelta a la actividad
Fecha de Publicación: 19/05/2020
Fuente: Agencia EFE
País/Región: China
Los niveles de contaminación en China han aumentado por encima de los del pasado año al relajarse las medidas más estrictas para combatir la pandemia del coronavirus, después de que se redujese durante el confinamiento, asegura un estudio internacional publicado este lunes.
“Hay claras señales tempranas de advertencia de que la recuperación de China de la crisis provocada por la COVID-19 está revirtiendo las mejoras en la calidad del aire“, afirma el informe realizado por el Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (CREA, por sus siglas en inglés), con sede en Helsinki.
Disminución de la contaminación en el confinamiento
Durante el momento álgido de la propagación del virus en China en el mes de febrero, los niveles medios de algunas partículas contaminantes se redujeron significativamente respecto al mismo periodo de 2019.
Las drásticas medidas de prevención impuestas por el Gobierno chino, como el cierre de fábricas o el confinamiento de decenas de millones de personas, redujeron el consumo de electricidad y el tráfico rodado con el consiguiente descenso de la contaminación.
Según el informe, el confinamiento tuvo un “impacto dramático” en el consumo de gasolina y la calidad del aire en los 30 días posteriores a las festividades del Año Nuevo chino a finales de enero.
El 3 de febrero la media nacional de los niveles de partículas PM 2,5 (las más dañinas para la salud) cayó un 33 por ciento mientras que los de dióxido de nitrógeno (NO2) lo hicieron un 40 por ciento.
Comparados con el mismo periodo postvacacional de 2019 las emisiones de dióxido de carbono (CO2) descendieron cerca de un 25 por ciento, al tiempo que caían la actividad de las centrales de energía de carbón, la manufactura de cemento y el consumo de gasolina.
Vuelta a la actividad y aumento de la contaminación
Pero desde que las restricciones a la movilidad y a la producción industrial comenzaron a relajarse, los niveles de contaminación detectados entre el 8 de abril y el 8 de mayo fueron mayores que los del mismo período del año pasado, asegura el estudio, basado en datos de 1.500 estaciones de observación en toda China.
Se incrementaron especialmente los niveles de dióxido de nitrógeno, dióxido sulfúrico y las partículas finas, que provoca habitualmente la actividad industrial.
Las zonas del país con grandes complejos industriales mostraron mayores incrementos de emisiones de dióxido de nitrógeno que las áreas urbanas densamente pobladas.
En cualquier caso, según el CREA, la preocupación por la transmisión del virus en el transporte público ha provocado que más personas hayan preferido utilizar los vehículos particulares, lo que ha contribuido también al aumento de la contaminación.
Según el informe, el repunte era esperado, pero lo que “no es evidente” es que la contaminación del aire supere los niveles de antes de la crisis, especialmente cuando muchos sectores económicos todavía no han recuperado completamente la actividad.
“Esto significaría una recuperación ‘sucia’ liderada por los sectores más altamente contaminantes”, destacan los expertos, a causa del énfasis en los objetivos de crecimiento, la construcción y los proyectos de manufactura.
El informe advierte de que algo similar ocurrió en 2008 con la política de estímulos del Gobierno chino ante la crisis financiera global, que conllevó “una oleada sin precedentes de proyectos de construcción” con cifras récord de consumo de carbón, cemento y acero.
“El programa de estímulos culminó en los horribles episodios de contaminación del aire del invierno de 2012-2013, comúnmente conocidos como el ‘airpocalypse’ (juego de palabras en inglés con las palabras aire y apocalipsis) en torno a Pekín”, recuerdan.
Asimismo, destacan que tanto las concentraciones de partículas finas, como de dióxido de nitrógeno, dióxido de carbono y de ozono “se encuentran muy por encima de los niveles de seguridad pese a los progresos en la calidad del aire” conseguidos desde 2013.
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Fecha de Publicación: 19/05/2020
Fuente: Agencia EFE
País/Región: China
Los niveles de contaminación en China han aumentado por encima de los del pasado año al relajarse las medidas más estrictas para combatir la pandemia del coronavirus, después de que se redujese durante el confinamiento, asegura un estudio internacional publicado este lunes.
“Hay claras señales tempranas de advertencia de que la recuperación de China de la crisis provocada por la COVID-19 está revirtiendo las mejoras en la calidad del aire“, afirma el informe realizado por el Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (CREA, por sus siglas en inglés), con sede en Helsinki.
Disminución de la contaminación en el confinamiento
Durante el momento álgido de la propagación del virus en China en el mes de febrero, los niveles medios de algunas partículas contaminantes se redujeron significativamente respecto al mismo periodo de 2019.
Las drásticas medidas de prevención impuestas por el Gobierno chino, como el cierre de fábricas o el confinamiento de decenas de millones de personas, redujeron el consumo de electricidad y el tráfico rodado con el consiguiente descenso de la contaminación.
Según el informe, el confinamiento tuvo un “impacto dramático” en el consumo de gasolina y la calidad del aire en los 30 días posteriores a las festividades del Año Nuevo chino a finales de enero.
El 3 de febrero la media nacional de los niveles de partículas PM 2,5 (las más dañinas para la salud) cayó un 33 por ciento mientras que los de dióxido de nitrógeno (NO2) lo hicieron un 40 por ciento.
Comparados con el mismo periodo postvacacional de 2019 las emisiones de dióxido de carbono (CO2) descendieron cerca de un 25 por ciento, al tiempo que caían la actividad de las centrales de energía de carbón, la manufactura de cemento y el consumo de gasolina.
Vuelta a la actividad y aumento de la contaminación
Pero desde que las restricciones a la movilidad y a la producción industrial comenzaron a relajarse, los niveles de contaminación detectados entre el 8 de abril y el 8 de mayo fueron mayores que los del mismo período del año pasado, asegura el estudio, basado en datos de 1.500 estaciones de observación en toda China.
Se incrementaron especialmente los niveles de dióxido de nitrógeno, dióxido sulfúrico y las partículas finas, que provoca habitualmente la actividad industrial.
Las zonas del país con grandes complejos industriales mostraron mayores incrementos de emisiones de dióxido de nitrógeno que las áreas urbanas densamente pobladas.
En cualquier caso, según el CREA, la preocupación por la transmisión del virus en el transporte público ha provocado que más personas hayan preferido utilizar los vehículos particulares, lo que ha contribuido también al aumento de la contaminación.
Según el informe, el repunte era esperado, pero lo que “no es evidente” es que la contaminación del aire supere los niveles de antes de la crisis, especialmente cuando muchos sectores económicos todavía no han recuperado completamente la actividad.
“Esto significaría una recuperación ‘sucia’ liderada por los sectores más altamente contaminantes”, destacan los expertos, a causa del énfasis en los objetivos de crecimiento, la construcción y los proyectos de manufactura.
El informe advierte de que algo similar ocurrió en 2008 con la política de estímulos del Gobierno chino ante la crisis financiera global, que conllevó “una oleada sin precedentes de proyectos de construcción” con cifras récord de consumo de carbón, cemento y acero.
“El programa de estímulos culminó en los horribles episodios de contaminación del aire del invierno de 2012-2013, comúnmente conocidos como el ‘airpocalypse’ (juego de palabras en inglés con las palabras aire y apocalipsis) en torno a Pekín”, recuerdan.
Asimismo, destacan que tanto las concentraciones de partículas finas, como de dióxido de nitrógeno, dióxido de carbono y de ozono “se encuentran muy por encima de los niveles de seguridad pese a los progresos en la calidad del aire” conseguidos desde 2013.
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Panamá: estudio internacional de recuperación de bosques
El futuro de los bosques tropicales se estudia en Panamá
Fecha de Publicación: 19/05/2020
Fuente: Agencia DW
País/Región: Internacional - Panamá
Un equipo de investigación internacional, liderado por la alemana Nadja Rüger, ha tomado como ejemplo la selva Barro Colorado para predecir el desarrollo de los bosques tropicales y garantizar así su recuperación.
Aunque los bosques vírgenes son epicentros de biodiversidad, la pérdida de sus hábitats, fundamental para muchas especies, va en aumento debido a la tala para el desarrollo de actividades agrícolas y ganadería. Esta acción, que se desarrolla con mayor frecuencia en los trópicos, tiene consecuencias perjudiciales para el medio ambiente. "La captación de carbono de los árboles sirve para substraer el dióxido de carbono (CO2) de la atmosfera y así evitar su acumulación en la atmósfera", recuerda a DW Omar López, director del Sistema Nacional de Investigación de la Secretaria Nacional de Ciencia Tecnología e Innovación de Panamá (SENACYT).
Se trata de un rol fundamental para la lucha contra el cambio climático, por lo que su protección es esencial. "Cuanto mayor cantidad de bosques, más CO2 podremos eliminar de la atmosfera", agrega. De aquí la importancia de estudiar cómo pueden evolucionar durante las próximas décadas.
López forma parte del equipo de investigación internacional, en el que se encuentran expertos del Centro Alemán para la Investigación Integrativa de Biodiversidad (iDiv) y la universidad de Leipzig, que ha estudiado la evolución de los bosques tropicales a partir de los datos recolectados en una superficie de 50 hectáreas de la selva Barro Colorado, en una isla de Panamá.
"Es el hogar de la primera gran parcela de monitoreo forestal permanente en bosques tropicales", recalca a DW Nadja Rüger, autora principal del estudio. "Durante los últimos 40 años, cada cinco años se han medido e identificado las especies de los aproximadamente 200.000 árboles más grandes que un dedo de diámetro", explica. Se trata de "un conjunto de datos únicos sobre el crecimiento, la supervivencia y la reproducción de aproximadamente 300 especies de árboles", subraya.
Entre estos datos, destaca el trabajo desarrollado por López junto con otros expertos y estudiantes ingleses y panameños que durante cuatro años obtuvieron información sobre el crecimiento de los bosques secundarios. "Cuando las áreas despejadas ya no se usan, nuevos bosques crecen en ellas y luego capturan parte del CO2 previamente liberado", explica Rüger, que empezó a trabajar en este estudio en 2007, tras su primera visita al país centroamericano y continuó desarrollándolo con los fondos de la Fundación Alemana de la Ciencia (DFG), a través de dos becas "Eigene Stelle". Para la investigadora alemana, "la promoción de tales áreas forestales naturales puede ofrecer una forma económica de mitigar el CO2 de la atmósfera que daña el clima y, al mismo tiempo, promover la biodiversidad".
El renacer de los bosques secundarios
La rapidez del crecimiento y muerte de los árboles, así como su reproducción, fueron los parámetros que se utilizaron para predecir la dinámica del bosque y que demostraron que los árboles siguen diferentes estrategias durante su desarrollo. Así, se observó que, mientras que las especies "rápidas" crecen y mueren rápidamente, las especies "lentas" crecen lentamente y alcanzan la vejez.
Independientemente del ritmo de vida, los árboles pueden diferir en cuanto a su estatura. Así, los árboles gigantes crecen relativamente rápido pero debido a su gran estatura se reproducen en pocas ocasiones, mientras que los pequeños arbustos y árboles, que crecen lentamente y no viven mucho tiempo, se reproducen con mayor frecuencia.
No obstante, López recuerda que "cada una de sus especies opera bajo diferentes condiciones fisiológicas y ambientales, por lo que, si el cambio climático atenta contra la estabilidad de algunas especies, es posible que otras puedan subsistir".
Con los datos recopilados, se demostró que los árboles de gran tamaño no son exclusivos de los bosques jóvenes, tal y como se tenía asumido hasta el momento. Igualmente, la información obtenida permite mejorar las prácticas de restauración de los bosques tropicales y "el uso de bosques degradados para maximizar las capacidades de captura de carbono", apunta el experto panameño.
Asimismo, considera que la investigación puede ser útil para otros países en la región como El Salvador. "Tienen un territorio donde la esperanza de bosques está centrada en la recuperación de bosques secundarios. Esto es una realidad compartida en mayor o menor grado en toda Latinoamérica", considera. De este modo, "la conservación de la vida silvestre debe ir orientada no solo a preservar nuestros pocos bosques primarios que quedan, sino también a promover la regeneración de aquellos abandonados y que están en algún estado de regeneración", agrega.
"El proceso de recuperación de la funcionalidad de estos bosques es relativamente rápido, de entre 40 y 60 años", explica apuntando a algunas informaciones de la investigación. Por este motivo, aboga por estrategias de conservación y manejo de áreas o bosques con una mayor presencia de bosques secundarios ya que "ahora constituyen un gran activo para combatir el cambio climático y salvaguardar la diversidad y función de ecosistemas".
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Fecha de Publicación: 19/05/2020
Fuente: Agencia DW
País/Región: Internacional - Panamá
Un equipo de investigación internacional, liderado por la alemana Nadja Rüger, ha tomado como ejemplo la selva Barro Colorado para predecir el desarrollo de los bosques tropicales y garantizar así su recuperación.
Aunque los bosques vírgenes son epicentros de biodiversidad, la pérdida de sus hábitats, fundamental para muchas especies, va en aumento debido a la tala para el desarrollo de actividades agrícolas y ganadería. Esta acción, que se desarrolla con mayor frecuencia en los trópicos, tiene consecuencias perjudiciales para el medio ambiente. "La captación de carbono de los árboles sirve para substraer el dióxido de carbono (CO2) de la atmosfera y así evitar su acumulación en la atmósfera", recuerda a DW Omar López, director del Sistema Nacional de Investigación de la Secretaria Nacional de Ciencia Tecnología e Innovación de Panamá (SENACYT).
Se trata de un rol fundamental para la lucha contra el cambio climático, por lo que su protección es esencial. "Cuanto mayor cantidad de bosques, más CO2 podremos eliminar de la atmosfera", agrega. De aquí la importancia de estudiar cómo pueden evolucionar durante las próximas décadas.
López forma parte del equipo de investigación internacional, en el que se encuentran expertos del Centro Alemán para la Investigación Integrativa de Biodiversidad (iDiv) y la universidad de Leipzig, que ha estudiado la evolución de los bosques tropicales a partir de los datos recolectados en una superficie de 50 hectáreas de la selva Barro Colorado, en una isla de Panamá.
"Es el hogar de la primera gran parcela de monitoreo forestal permanente en bosques tropicales", recalca a DW Nadja Rüger, autora principal del estudio. "Durante los últimos 40 años, cada cinco años se han medido e identificado las especies de los aproximadamente 200.000 árboles más grandes que un dedo de diámetro", explica. Se trata de "un conjunto de datos únicos sobre el crecimiento, la supervivencia y la reproducción de aproximadamente 300 especies de árboles", subraya.
Entre estos datos, destaca el trabajo desarrollado por López junto con otros expertos y estudiantes ingleses y panameños que durante cuatro años obtuvieron información sobre el crecimiento de los bosques secundarios. "Cuando las áreas despejadas ya no se usan, nuevos bosques crecen en ellas y luego capturan parte del CO2 previamente liberado", explica Rüger, que empezó a trabajar en este estudio en 2007, tras su primera visita al país centroamericano y continuó desarrollándolo con los fondos de la Fundación Alemana de la Ciencia (DFG), a través de dos becas "Eigene Stelle". Para la investigadora alemana, "la promoción de tales áreas forestales naturales puede ofrecer una forma económica de mitigar el CO2 de la atmósfera que daña el clima y, al mismo tiempo, promover la biodiversidad".
El renacer de los bosques secundarios
La rapidez del crecimiento y muerte de los árboles, así como su reproducción, fueron los parámetros que se utilizaron para predecir la dinámica del bosque y que demostraron que los árboles siguen diferentes estrategias durante su desarrollo. Así, se observó que, mientras que las especies "rápidas" crecen y mueren rápidamente, las especies "lentas" crecen lentamente y alcanzan la vejez.
Independientemente del ritmo de vida, los árboles pueden diferir en cuanto a su estatura. Así, los árboles gigantes crecen relativamente rápido pero debido a su gran estatura se reproducen en pocas ocasiones, mientras que los pequeños arbustos y árboles, que crecen lentamente y no viven mucho tiempo, se reproducen con mayor frecuencia.
No obstante, López recuerda que "cada una de sus especies opera bajo diferentes condiciones fisiológicas y ambientales, por lo que, si el cambio climático atenta contra la estabilidad de algunas especies, es posible que otras puedan subsistir".
Con los datos recopilados, se demostró que los árboles de gran tamaño no son exclusivos de los bosques jóvenes, tal y como se tenía asumido hasta el momento. Igualmente, la información obtenida permite mejorar las prácticas de restauración de los bosques tropicales y "el uso de bosques degradados para maximizar las capacidades de captura de carbono", apunta el experto panameño.
Asimismo, considera que la investigación puede ser útil para otros países en la región como El Salvador. "Tienen un territorio donde la esperanza de bosques está centrada en la recuperación de bosques secundarios. Esto es una realidad compartida en mayor o menor grado en toda Latinoamérica", considera. De este modo, "la conservación de la vida silvestre debe ir orientada no solo a preservar nuestros pocos bosques primarios que quedan, sino también a promover la regeneración de aquellos abandonados y que están en algún estado de regeneración", agrega.
"El proceso de recuperación de la funcionalidad de estos bosques es relativamente rápido, de entre 40 y 60 años", explica apuntando a algunas informaciones de la investigación. Por este motivo, aboga por estrategias de conservación y manejo de áreas o bosques con una mayor presencia de bosques secundarios ya que "ahora constituyen un gran activo para combatir el cambio climático y salvaguardar la diversidad y función de ecosistemas".
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México: cientos de especies de agua dulce en peligro
536 especies de agua dulce en México están en peligro de extinción
Fecha de Publicación: 19/05/2020
Fuente: InfoBae (Argentina)
País/Región: México
El reporte afirma que “los ecosistemas dulceacuícolas y su biodiversidad son fundamentales para el aprovisionamiento de agua limpia, alimento y medios de vida” en el país
Los resultados de un estudio realizado por la la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y el ABQ Biopark afirman que 39% de los peces de agua dulce en México están en peligro de extinción.
Entre este porcentaje se encuentran especies endémicas, aquellas que solamente habitan en un lugar determinado, que son ecológica, económica, y culturalmente importantes en el país.
El reporte “Status and Distribution of Freshwater Fishes in Mexico” investigó a 536 especies de peces dulceacuícolas (de agua dulce) y su riesgo de extinción en regiones como las zonas tropicales de Chiapas y Yucatán y las áridas del norte de México.
Más de un tercio de las especies se encuentran en peligro de extinción, doce están catalogadas como extintas, y ocho como extintas en estado silvestre, lo cual significa que solamente se pueden observar en cautiverio.
El reporte también afirma que “los ecosistemas dulceacuícolas y su biodiversidad son fundamentales para el aprovisionamiento de agua limpia, alimento y medios de vida en México”.
Además, algunas de las especies en peligro de extinción son consideradas como parte “fundamental” de la cultura mexicana porque forman parte de la gastronomía, declarada por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, desde épocas prehispánicas.
El decremento de las poblaciones de peces podría llevar al colapso de la pesquería en el país. Algunas de las principales amenazas mencionadas en el reporte son: la contaminación por efluentes agrícolas y urbanos, el impacto de especies invasoras, las alteraciones en el flujo de agua en ríos, y la sobre extracción de agua.
“Estos resultados muestran una poco reconocida y catastrófica pérdida de biodiversidad en México, que, de no ser atendida, podría limitar el acceso de millones de personas a una rica fuente de alimento y podría además tener importantes consecuencias en el funcionamiento de los ecosistemas” afirmó Tim Lyons, editor en jefe del reporte y Responsable de Supervivencia de Especies del ABQ Biopak.
Existen manantiales en el país, como el Potosí y Ojo de Agua La Presa en Nuevo León, que se han secado de manera permanente y, por lo tanto, perdido su fauna acuática. Otros, como la reserva de Cuatro Ciénegas en Coahuila, tienen un alto decrecimiento en su fauna debido a la agricultura insostenible y la disminución de acuíferos subterráneos.
Algunas de las especies en peligro de extinción son los pescados blancos y charales de los lagos de Pátzcuaro y Chapala. Otros, como el cachorrito de charco azul en Nuevo León, ya se han extinguido.
El gobierno federal publicó una lista de leyes en junio de 2018 con el objetivo de establecer reservas de agua, mantener los caudales en el país en casi 300 cuencas, y asegurar agua en diferentes áreas importantes para impulsar la biodiversidad.
“Muchas especies de peces dulceacuícolas mexicanos con valor económico y ambiental se dirigen actualmente a la extinción”, dijo Laura Máiz-Tomé, co-editora del reporte y miembro de la Comisión para la Supervivencia de especies de UICN.
Máiz-Tomé también mencionó que espera que el reporte, combinado con acciones del gobierno, lleve a un manejo sustentable del agua y del territorio, y a la planeación para la conservación que asegure la supervivencia de las especies y de los humanos que dependen de ellas.
Sin embargo, el reporte, que fue financiado por Toyota Motor Corporation y New Mexico BioPark Society, también afirma que 75% de los humedales dulceacuícolas en el mundo se perdieron en el siglo XX, y que la fauna de agua dulce ha disminuido un 83% entre 1970 y 2014.
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Fecha de Publicación: 19/05/2020
Fuente: InfoBae (Argentina)
País/Región: México
El reporte afirma que “los ecosistemas dulceacuícolas y su biodiversidad son fundamentales para el aprovisionamiento de agua limpia, alimento y medios de vida” en el país
Los resultados de un estudio realizado por la la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y el ABQ Biopark afirman que 39% de los peces de agua dulce en México están en peligro de extinción.
Entre este porcentaje se encuentran especies endémicas, aquellas que solamente habitan en un lugar determinado, que son ecológica, económica, y culturalmente importantes en el país.
El reporte “Status and Distribution of Freshwater Fishes in Mexico” investigó a 536 especies de peces dulceacuícolas (de agua dulce) y su riesgo de extinción en regiones como las zonas tropicales de Chiapas y Yucatán y las áridas del norte de México.
Más de un tercio de las especies se encuentran en peligro de extinción, doce están catalogadas como extintas, y ocho como extintas en estado silvestre, lo cual significa que solamente se pueden observar en cautiverio.
El reporte también afirma que “los ecosistemas dulceacuícolas y su biodiversidad son fundamentales para el aprovisionamiento de agua limpia, alimento y medios de vida en México”.
Además, algunas de las especies en peligro de extinción son consideradas como parte “fundamental” de la cultura mexicana porque forman parte de la gastronomía, declarada por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, desde épocas prehispánicas.
El decremento de las poblaciones de peces podría llevar al colapso de la pesquería en el país. Algunas de las principales amenazas mencionadas en el reporte son: la contaminación por efluentes agrícolas y urbanos, el impacto de especies invasoras, las alteraciones en el flujo de agua en ríos, y la sobre extracción de agua.
“Estos resultados muestran una poco reconocida y catastrófica pérdida de biodiversidad en México, que, de no ser atendida, podría limitar el acceso de millones de personas a una rica fuente de alimento y podría además tener importantes consecuencias en el funcionamiento de los ecosistemas” afirmó Tim Lyons, editor en jefe del reporte y Responsable de Supervivencia de Especies del ABQ Biopak.
Existen manantiales en el país, como el Potosí y Ojo de Agua La Presa en Nuevo León, que se han secado de manera permanente y, por lo tanto, perdido su fauna acuática. Otros, como la reserva de Cuatro Ciénegas en Coahuila, tienen un alto decrecimiento en su fauna debido a la agricultura insostenible y la disminución de acuíferos subterráneos.
Algunas de las especies en peligro de extinción son los pescados blancos y charales de los lagos de Pátzcuaro y Chapala. Otros, como el cachorrito de charco azul en Nuevo León, ya se han extinguido.
El gobierno federal publicó una lista de leyes en junio de 2018 con el objetivo de establecer reservas de agua, mantener los caudales en el país en casi 300 cuencas, y asegurar agua en diferentes áreas importantes para impulsar la biodiversidad.
“Muchas especies de peces dulceacuícolas mexicanos con valor económico y ambiental se dirigen actualmente a la extinción”, dijo Laura Máiz-Tomé, co-editora del reporte y miembro de la Comisión para la Supervivencia de especies de UICN.
Máiz-Tomé también mencionó que espera que el reporte, combinado con acciones del gobierno, lleve a un manejo sustentable del agua y del territorio, y a la planeación para la conservación que asegure la supervivencia de las especies y de los humanos que dependen de ellas.
Sin embargo, el reporte, que fue financiado por Toyota Motor Corporation y New Mexico BioPark Society, también afirma que 75% de los humedales dulceacuícolas en el mundo se perdieron en el siglo XX, y que la fauna de agua dulce ha disminuido un 83% entre 1970 y 2014.
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Cambio climático, leyes y pandemias
Cambio climático: ¿cuáles son los riesgos legales de no cuidar el planeta?
Fecha de Publicación: 18/05/2020
Fuente: InfoBae (Argentina)
País/Región: Internacional
Nadie sabe cómo será el mundo el día después del COVID-19, pero parece crecer la tendencia hacia una mayor toma de conciencia. Análisis de los posibles escenarios jurídicos y financieros por no cuidar el planeta
“¿Cómo sería el día después del COVID-19? ¿Cuáles serán las oportunidades?”. Con estas preguntas, comenzó su presentación sobre riesgo social, legal y financiero ligado al cambio climático el experto en finanzas verdes Rodolfo Tarraubella, principal orador del último webinar organizado por la Fundación Criteria y la Universidad del CEMA.
En esta ocasión, Mauricio Fernández Funes, director ejecutivo de la Fundación, compartió su fuerte creencia en que, con la colaboración de todos los actores, podremos salir de esta circunstancia tan compleja que plantea la pandemia. Sin embargo, también alertó sobre la importancia de no perder de vista el grave deterioro de nuestro planeta. “No debemos dejar que se muevan del tope de la agenda los problemas medioambientales”, advirtió.
Para Tarraubella, la mitigación del cambio climático ha ido ganando espacio en los reclamos colectivos hasta, finalmente, llegar a 2015. De acuerdo con el fundador de la iniciativa de desarrollo de bonos verdes y financiamiento climático en Argentina, ese año constituyó un momento bisagra: “En 2015, Laudato Si’ (la segunda encíclica del papa Francisco) se nos advirtió sobre el cuidado de la casa común en un alegato acerca de una acción mundial rápida y unificada para combatir la degradación ambiental y el cambio climático. Además, también se firmó la Agenda 2030, que dio lugar a los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y a la financiación de los flujos de fondo orientados a proyectos que cristalicen estas metas”. Como explica el experto en finanzas verdes, esos objetivos cambiaron la concepción del desarrollo sostenible, que ya no será más exclusivamente ambiental, sino que también tendrá una arista social. Los ODS buscarán desterrar el hambre y la pobreza del mundo, combatiendo la desigualdad y protegiendo el planeta.
Finalmente, sostiene, en diciembre de ese año, 195 países acordaron buscar la reducción de la temperatura de la Tierra y se abordaron temas vinculados a la mitigación, adaptación y resiliencia al cambio climático.
Dos años después de aquel hito, apareció en escena la joven activista Greta Thunberg, que, como describe Tarraubella, logró cuestionar a los líderes mundiales con “un grito de indignación, visceral e instintivo”. Según él, el pedido de Greta representó a la humanidad y a la ciencia, cuyas últimas investigaciones advertían sobre la necesidad de hacer algo con respecto al cambio climático, pero que no lograban generar el impacto necesario. “Ella marca la diferencia con su grito, que se escucha, y el de los científicos, que no logra tener eco. En su rostro, está la emoción de la indignación. Finalmente, el sujeto va a aprender cuándo hay emoción de la mano de la cognición”, concluyó.
“Justicia climática”, el concepto del futuro
En el evento, Tarraubella adelantó una tendencia mundial: los juicios a las petroleras por su impacto ambiental. Además, según el, la llegada de las regulaciones socioambientales marcan “un direccionamiento de las finanzas, porque ya no se costearán proyectos que no sean sostenibles”. Además, explicó que se comenzará a ponerle un valor al servicio que “la naturaleza le da al hombre por su capacidad productiva”.
“Se tuvieron que adoptar normas para uniformar a toda la banca sobre cómo hacer salvaguardas ambientales y sociales para poder equilibrar, y que se pueda prestar dinero del mismo modo, porque, si no, algunos le otorgaban ese préstamo a deforestadores, cobrándoles más tasas, y otros decidían no hacerlo por ser más éticos”, agregó.
Según él, la llegada de las regulaciones socioambientales marca un direccionamiento de las finanzas. Ya no se costearán proyectos que no sean sostenibles y, además, se comenzará a valorizar el servicio que la naturaleza le da al hombre en su capacidad productiva.
¿Por qué para Tarraubella es importante el antecedente de las tabacaleras? Según él, se trató de una industria absolutamente negacionista de los efectos que sus productos generaban en la salud de los consumidores. Hoy, deben acompañar los packagings de imágenes que le advierten al comprador lo que puede generar el consumo de cigarrillos. Entonces, cabe preguntarse, ¿puede ocurrir lo mismo con los negacionistas del cambio climático? De acuerdo con el experto, la clave es entender que existe un concepto nuevo, el de justicia climática. “Si, por excederme en mi consumo de combustibles fósiles o en mis emisiones de dióxido de carbono, mato a las generaciones venideras, ¿quién me va a juzgar cuando ellos mueran?”, cuestionó el experto al tiempo que explicó que el concepto tiene que ver también con el impacto del calentamiento global en los países menos desarrollados.
“En noviembre, se dio a conocer el juicio a Exxon por el cambio climático, con un exfuncionario de Trump como testigo clave. Se le hará juicio a una petrolera por engañar a un consumidor y no decirle que estaba dañando el planeta cuando consumía”, reflexionó, al tiempo que advirtió que esta compañía no es la única de su tipo que tiene demandas en EE. UU.
Panorama post COVID-19
“No somos seres racionales sino emocionales, y la emoción nos lleva a la acción. ¿Dónde actúa la experiencia comunitaria del coronavirus? Va a sumar nuevas historias a la de la humanidad. La comunidad se va a capacitar en nuevas habilidades y valores. Nos está pasando, estamos teniendo una vinculación digital y nuevas experiencias, como el temor”, describió Rodolfo Tarraubella en la última parte del encuentro.
En ese contexto, se refirió al panorama posterior al coronavirus planteado por el Instituto de las Naciones Unidas para la Capacitación y la Investigación. En opinión de esta organización, no existirá sustituto para la solidaridad y la cooperación. En ese sentido, recordó que estamos a la vanguardia de las catástrofes naturales para las que nos hemos estado preparando y que venimos discutiendo desde el inicio de la ONU. Además, la entidad advierte que volver a nuestra vida diaria y normal puede no ser lo que esperamos, ya que, al menos durante dos o tres años, vamos a estar acompañados por los cambios que provocó el virus.
“Esta pandemia nos deja con la búsqueda comprometida de abordar la desigualdad, la pobreza y los conflictos sociales, cuestiones que veníamos desoyendo. Esperamos cambios políticos teniendo en cuenta los enfoques multidimensionales necesarios para abordar la situación global. Debemos aprender a adaptar nuestras actividades de capacitación y desarrollo, especialmente en aquellas poblaciones con acceso limitado a internet y a las tecnologías”, sostuvo Tarraubella, al tiempo que explicó que, para este Instituto de la ONU, la salud deberá ser transversal a la mayoría de los temas y a los ODS. En ese sentido, el experto subrayó la importancia de aprender de esta pandemia para construir identidades resilientes a nivel de gobierno local y nacional.
El día después, ¿a qué temas les va a prestar atención el ser humano? Para Tarraubella, el foco estará puesto en la sustentabilidad socioambiental –equidad, género y ecosistemas–, en la salud, en la cooperación, en las nuevas tecnologías y en la alimentación saludable.
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Fecha de Publicación: 18/05/2020
Fuente: InfoBae (Argentina)
País/Región: Internacional
Nadie sabe cómo será el mundo el día después del COVID-19, pero parece crecer la tendencia hacia una mayor toma de conciencia. Análisis de los posibles escenarios jurídicos y financieros por no cuidar el planeta
“¿Cómo sería el día después del COVID-19? ¿Cuáles serán las oportunidades?”. Con estas preguntas, comenzó su presentación sobre riesgo social, legal y financiero ligado al cambio climático el experto en finanzas verdes Rodolfo Tarraubella, principal orador del último webinar organizado por la Fundación Criteria y la Universidad del CEMA.
En esta ocasión, Mauricio Fernández Funes, director ejecutivo de la Fundación, compartió su fuerte creencia en que, con la colaboración de todos los actores, podremos salir de esta circunstancia tan compleja que plantea la pandemia. Sin embargo, también alertó sobre la importancia de no perder de vista el grave deterioro de nuestro planeta. “No debemos dejar que se muevan del tope de la agenda los problemas medioambientales”, advirtió.
Para Tarraubella, la mitigación del cambio climático ha ido ganando espacio en los reclamos colectivos hasta, finalmente, llegar a 2015. De acuerdo con el fundador de la iniciativa de desarrollo de bonos verdes y financiamiento climático en Argentina, ese año constituyó un momento bisagra: “En 2015, Laudato Si’ (la segunda encíclica del papa Francisco) se nos advirtió sobre el cuidado de la casa común en un alegato acerca de una acción mundial rápida y unificada para combatir la degradación ambiental y el cambio climático. Además, también se firmó la Agenda 2030, que dio lugar a los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y a la financiación de los flujos de fondo orientados a proyectos que cristalicen estas metas”. Como explica el experto en finanzas verdes, esos objetivos cambiaron la concepción del desarrollo sostenible, que ya no será más exclusivamente ambiental, sino que también tendrá una arista social. Los ODS buscarán desterrar el hambre y la pobreza del mundo, combatiendo la desigualdad y protegiendo el planeta.
Finalmente, sostiene, en diciembre de ese año, 195 países acordaron buscar la reducción de la temperatura de la Tierra y se abordaron temas vinculados a la mitigación, adaptación y resiliencia al cambio climático.
Dos años después de aquel hito, apareció en escena la joven activista Greta Thunberg, que, como describe Tarraubella, logró cuestionar a los líderes mundiales con “un grito de indignación, visceral e instintivo”. Según él, el pedido de Greta representó a la humanidad y a la ciencia, cuyas últimas investigaciones advertían sobre la necesidad de hacer algo con respecto al cambio climático, pero que no lograban generar el impacto necesario. “Ella marca la diferencia con su grito, que se escucha, y el de los científicos, que no logra tener eco. En su rostro, está la emoción de la indignación. Finalmente, el sujeto va a aprender cuándo hay emoción de la mano de la cognición”, concluyó.
“Justicia climática”, el concepto del futuro
En el evento, Tarraubella adelantó una tendencia mundial: los juicios a las petroleras por su impacto ambiental. Además, según el, la llegada de las regulaciones socioambientales marcan “un direccionamiento de las finanzas, porque ya no se costearán proyectos que no sean sostenibles”. Además, explicó que se comenzará a ponerle un valor al servicio que “la naturaleza le da al hombre por su capacidad productiva”.
“Se tuvieron que adoptar normas para uniformar a toda la banca sobre cómo hacer salvaguardas ambientales y sociales para poder equilibrar, y que se pueda prestar dinero del mismo modo, porque, si no, algunos le otorgaban ese préstamo a deforestadores, cobrándoles más tasas, y otros decidían no hacerlo por ser más éticos”, agregó.
Según él, la llegada de las regulaciones socioambientales marca un direccionamiento de las finanzas. Ya no se costearán proyectos que no sean sostenibles y, además, se comenzará a valorizar el servicio que la naturaleza le da al hombre en su capacidad productiva.
¿Por qué para Tarraubella es importante el antecedente de las tabacaleras? Según él, se trató de una industria absolutamente negacionista de los efectos que sus productos generaban en la salud de los consumidores. Hoy, deben acompañar los packagings de imágenes que le advierten al comprador lo que puede generar el consumo de cigarrillos. Entonces, cabe preguntarse, ¿puede ocurrir lo mismo con los negacionistas del cambio climático? De acuerdo con el experto, la clave es entender que existe un concepto nuevo, el de justicia climática. “Si, por excederme en mi consumo de combustibles fósiles o en mis emisiones de dióxido de carbono, mato a las generaciones venideras, ¿quién me va a juzgar cuando ellos mueran?”, cuestionó el experto al tiempo que explicó que el concepto tiene que ver también con el impacto del calentamiento global en los países menos desarrollados.
“En noviembre, se dio a conocer el juicio a Exxon por el cambio climático, con un exfuncionario de Trump como testigo clave. Se le hará juicio a una petrolera por engañar a un consumidor y no decirle que estaba dañando el planeta cuando consumía”, reflexionó, al tiempo que advirtió que esta compañía no es la única de su tipo que tiene demandas en EE. UU.
Panorama post COVID-19
“No somos seres racionales sino emocionales, y la emoción nos lleva a la acción. ¿Dónde actúa la experiencia comunitaria del coronavirus? Va a sumar nuevas historias a la de la humanidad. La comunidad se va a capacitar en nuevas habilidades y valores. Nos está pasando, estamos teniendo una vinculación digital y nuevas experiencias, como el temor”, describió Rodolfo Tarraubella en la última parte del encuentro.
En ese contexto, se refirió al panorama posterior al coronavirus planteado por el Instituto de las Naciones Unidas para la Capacitación y la Investigación. En opinión de esta organización, no existirá sustituto para la solidaridad y la cooperación. En ese sentido, recordó que estamos a la vanguardia de las catástrofes naturales para las que nos hemos estado preparando y que venimos discutiendo desde el inicio de la ONU. Además, la entidad advierte que volver a nuestra vida diaria y normal puede no ser lo que esperamos, ya que, al menos durante dos o tres años, vamos a estar acompañados por los cambios que provocó el virus.
“Esta pandemia nos deja con la búsqueda comprometida de abordar la desigualdad, la pobreza y los conflictos sociales, cuestiones que veníamos desoyendo. Esperamos cambios políticos teniendo en cuenta los enfoques multidimensionales necesarios para abordar la situación global. Debemos aprender a adaptar nuestras actividades de capacitación y desarrollo, especialmente en aquellas poblaciones con acceso limitado a internet y a las tecnologías”, sostuvo Tarraubella, al tiempo que explicó que, para este Instituto de la ONU, la salud deberá ser transversal a la mayoría de los temas y a los ODS. En ese sentido, el experto subrayó la importancia de aprender de esta pandemia para construir identidades resilientes a nivel de gobierno local y nacional.
El día después, ¿a qué temas les va a prestar atención el ser humano? Para Tarraubella, el foco estará puesto en la sustentabilidad socioambiental –equidad, género y ecosistemas–, en la salud, en la cooperación, en las nuevas tecnologías y en la alimentación saludable.
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La proxima pandemia podría venir de Brasil
Amazonía y pandemias: "Es el mayor repositorio de coronavirus del mundo"
Fecha de Publicación: 18/05/2020
Fuente: MDZ
País/Región: Brasil - Internacional
La intervención humana en áreas protegidas puede generar desequilibrios ecológicos y contribuir al salto de diversos virus de animales a humanos.
La próxima pandemia podría originarse en la selva amazónica, donde la penetración humana en el hábitat de otros animales puede generar desequilibrios ecológicos y contribuir a la aparición de enfermedades zoonóticas. Así lo advierte en una entrevista con AFP el ecólogo brasileño David Lapola, quien destaca que la "Amazonía es un gran recipiente de virus" y, al arrasarla, "estamos poniendo a prueba nuestra suerte".
"El mayor repositorio de coronavirus del mundo"
Lapola explica que, si bien la selva amazónica aún cuenta con extensas áreas preservadas, "cada vez hay más deforestación, más degradación". "Cuando generas ese desequilibrio ecológico, alteras esas cadenas y en ese momento puede ocurrir el salto del virus [de animales a humanos]", detalla el científico.
De hecho, el ecólogo recuerda que patrones similares ya se han visto en décadas anteriores con el VIH, el ébola y el dengue. "Es una relación histórica, fueron todos virus que se diseminaron de forma muy grande a partir de desequilibrios ecológicos", indica.
Aunque la mayoría de estos brotes se han concentrado hasta ahora en el sur de Asia y África —a menudo vinculados a ciertas especies de murciélagos—, la gran diversidad amazónica podría hacer de la región "el mayor repositorio de coronavirus del mundo", apunta Lapola, en referencia a los coronavirus en general.
"Es otra más de las razones para que no hagamos ese uso irracional, que ahora está aumentando aún más, de nuestra Amazonía", enfatiza.
"Es mejor no poner a prueba nuestra suerte"
En los primeros cuatro meses de este año han sido talados 1.202 kilómetros cuadrados de selva amazónica, un aumento de 55 % frente al mismo período de 2019, según datos satelitales del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) de Brasil. En este contexto, el Gobierno de Jair Bolsonaro envió esta semana un contingente militar para realizar tareas de prevención y combate contra la desforestación ilegal y los incendios en la Amazonía.
Según Lapola, los números demostrarán si esta ha sido una estrategia exitosa, pero el caso es que el uso del Ejército "para cualquier problema" en Brasil muestra "cierta crisis institucional y el desmontaje del Instituto Brasileño del Medio Ambiente (Ibama)", se lamenta.
"Está probado que el avance de la deforestación depende de quién nos gobierna. La buena noticia es que los gobiernos son pasajeros", subraya el ecólogo, que espera que "en una próxima gestión tratemos con más cuidado ese enorme tesoro biológico, tal vez el mayor del planeta".
En opinión del científico, es necesario "refundar la relación de la sociedad con las selvas", pues si bien la propagación de nuevas enfermedades desde estas zonas "es un proceso muy complejo como para preverlo, es mejor usar el principio de la precaución y no poner a prueba nuestra suerte", concluye.
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Fecha de Publicación: 18/05/2020
Fuente: MDZ
País/Región: Brasil - Internacional
La intervención humana en áreas protegidas puede generar desequilibrios ecológicos y contribuir al salto de diversos virus de animales a humanos.
La próxima pandemia podría originarse en la selva amazónica, donde la penetración humana en el hábitat de otros animales puede generar desequilibrios ecológicos y contribuir a la aparición de enfermedades zoonóticas. Así lo advierte en una entrevista con AFP el ecólogo brasileño David Lapola, quien destaca que la "Amazonía es un gran recipiente de virus" y, al arrasarla, "estamos poniendo a prueba nuestra suerte".
"El mayor repositorio de coronavirus del mundo"
Lapola explica que, si bien la selva amazónica aún cuenta con extensas áreas preservadas, "cada vez hay más deforestación, más degradación". "Cuando generas ese desequilibrio ecológico, alteras esas cadenas y en ese momento puede ocurrir el salto del virus [de animales a humanos]", detalla el científico.
De hecho, el ecólogo recuerda que patrones similares ya se han visto en décadas anteriores con el VIH, el ébola y el dengue. "Es una relación histórica, fueron todos virus que se diseminaron de forma muy grande a partir de desequilibrios ecológicos", indica.
Aunque la mayoría de estos brotes se han concentrado hasta ahora en el sur de Asia y África —a menudo vinculados a ciertas especies de murciélagos—, la gran diversidad amazónica podría hacer de la región "el mayor repositorio de coronavirus del mundo", apunta Lapola, en referencia a los coronavirus en general.
"Es otra más de las razones para que no hagamos ese uso irracional, que ahora está aumentando aún más, de nuestra Amazonía", enfatiza.
"Es mejor no poner a prueba nuestra suerte"
En los primeros cuatro meses de este año han sido talados 1.202 kilómetros cuadrados de selva amazónica, un aumento de 55 % frente al mismo período de 2019, según datos satelitales del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) de Brasil. En este contexto, el Gobierno de Jair Bolsonaro envió esta semana un contingente militar para realizar tareas de prevención y combate contra la desforestación ilegal y los incendios en la Amazonía.
Según Lapola, los números demostrarán si esta ha sido una estrategia exitosa, pero el caso es que el uso del Ejército "para cualquier problema" en Brasil muestra "cierta crisis institucional y el desmontaje del Instituto Brasileño del Medio Ambiente (Ibama)", se lamenta.
"Está probado que el avance de la deforestación depende de quién nos gobierna. La buena noticia es que los gobiernos son pasajeros", subraya el ecólogo, que espera que "en una próxima gestión tratemos con más cuidado ese enorme tesoro biológico, tal vez el mayor del planeta".
En opinión del científico, es necesario "refundar la relación de la sociedad con las selvas", pues si bien la propagación de nuevas enfermedades desde estas zonas "es un proceso muy complejo como para preverlo, es mejor usar el principio de la precaución y no poner a prueba nuestra suerte", concluye.
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Indígenas de Colombia en alerta por la pandemia
Indígenas de Amazonia colombiana piden ayuda para afrontar COVID-19
Fecha de Publicación: 18/05/2020
Fuente: Agencia EFE
País/Región: Colombia
Indígenas de la Amazonia de Colombia han lanzado una campaña de “crowdfunding” para sobrevivir al “exterminio” que la COVID-19 puede provocar en sus comunidades, una de las más afectadas en el país, con más de 700 casos confirmados.
A pesar del riesgo de “exterminio” por el coronavirus, las etnias indígenas no van a “desaparecer sin luchar ni resistir”, ha asegurado en rueda de prensa virtual el el presidente de la Organización Nacional de los Pueblos Indígenas de la Amazonía Colombiana (OPIAC), Julio López.
Campaña de micromecenazgo
Por eso, la OPIAC presentó “Por la salud de los pueblos indígenas amazónicos”, una campaña de micromecenazgo a través de la plataforma vaki (vaki.co/vaki/ApoyaLaVidaVinculatePorLaAmazonia) para captar donaciones destinadas a elementos de bioseguridad y alimentos para paliar el avance del coronavirus.
“Los pueblos de la Amazonía convocamos e invitamos a los colombianos para que se vinculen por la Amazonía con medicamentos, dinero en efectivo y alimentos”, manifestó la organización.
Las donaciones se destinarán “a través de medidas de bioprotección para los 6 departamentos amazónicos donde habitan 64 pueblos indígenas”, para que estos puedan “permanecer en aislamiento, sin tener que salir a centros urbanos”.
López recordó que en las últimas semanas murieron ocho indígenas en el Amazonas colombiano, entre los que se encontraba el actor principal de la película ‘El abrazo de la serpiente’, Antonio Bolívar, y que ya son 146 personas de diferentes etnias indígenas con el virus.
El líder indígena denunció también que las ayudas para estas comunidades, que el Gobierno colombiano había publicitado en los últimos días, no habían llegado a sus destinatarios por culpa de las “autoridades del departamento”.
“El Gobierno dice que ha entregado unos insumos y eso es mentira. No hemos recibido ni un mercado, ni un recurso para poder ayudar a los compañeros”, lamentó López.
Amazonía colombiana
En los últimos 20 días, el coronavirus ha afectado a más de 700 personas del departamento del Amazonas colombiano, que solo cuenta con dos hospitales de segundo nivel (intermedio) y tres centros de salud, no aptos para afrontar la emergencia sanitaria.
La rápida propagación del virus es algo crítico para la Amazonía colombiana porque se trata de un departamento con una población pequeña, cercana a los 80.000 habitantes.
A las comunidades indígenas también les preocupa que los contagios podrían estar infracontabilizados, pues los resultados de las pruebas de diagnóstico se demoran hasta dos semanas en llegar al departamento.
Desde el terreno, el profesor de la Universidad Nacional en Leticia, la capital del departamento del Amazonas, Juan Álvaro Echeverri, explicó que ha visto familias enteras enfermas que no se “atreven a ir a un centro de salud o un hospital” y que de hecho un estudiante suyo murió hace poco.
Peligra la diversidad y armonía con la naturaleza
La situación hace peligrar la diversidad cultural indígena compuesta por “40 lenguas diferentes de 17 estirpes lingüísticas distintas” y de sus saberes ancestrales medicinales, alertó Echeverri.
Por su parte, López mostró su preocupación sobre todo por sus mayores, parte “fundamental” de su vida y de su “armonía con la naturaleza”. “Su riesgo de muerte es un atentado a nuestra cultura, a la vida de la Amazonía y la Humanidad”, reiteró.
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Fecha de Publicación: 18/05/2020
Fuente: Agencia EFE
País/Región: Colombia
Indígenas de la Amazonia de Colombia han lanzado una campaña de “crowdfunding” para sobrevivir al “exterminio” que la COVID-19 puede provocar en sus comunidades, una de las más afectadas en el país, con más de 700 casos confirmados.
A pesar del riesgo de “exterminio” por el coronavirus, las etnias indígenas no van a “desaparecer sin luchar ni resistir”, ha asegurado en rueda de prensa virtual el el presidente de la Organización Nacional de los Pueblos Indígenas de la Amazonía Colombiana (OPIAC), Julio López.
Campaña de micromecenazgo
Por eso, la OPIAC presentó “Por la salud de los pueblos indígenas amazónicos”, una campaña de micromecenazgo a través de la plataforma vaki (vaki.co/vaki/ApoyaLaVidaVinculatePorLaAmazonia) para captar donaciones destinadas a elementos de bioseguridad y alimentos para paliar el avance del coronavirus.
“Los pueblos de la Amazonía convocamos e invitamos a los colombianos para que se vinculen por la Amazonía con medicamentos, dinero en efectivo y alimentos”, manifestó la organización.
Las donaciones se destinarán “a través de medidas de bioprotección para los 6 departamentos amazónicos donde habitan 64 pueblos indígenas”, para que estos puedan “permanecer en aislamiento, sin tener que salir a centros urbanos”.
López recordó que en las últimas semanas murieron ocho indígenas en el Amazonas colombiano, entre los que se encontraba el actor principal de la película ‘El abrazo de la serpiente’, Antonio Bolívar, y que ya son 146 personas de diferentes etnias indígenas con el virus.
El líder indígena denunció también que las ayudas para estas comunidades, que el Gobierno colombiano había publicitado en los últimos días, no habían llegado a sus destinatarios por culpa de las “autoridades del departamento”.
“El Gobierno dice que ha entregado unos insumos y eso es mentira. No hemos recibido ni un mercado, ni un recurso para poder ayudar a los compañeros”, lamentó López.
Amazonía colombiana
En los últimos 20 días, el coronavirus ha afectado a más de 700 personas del departamento del Amazonas colombiano, que solo cuenta con dos hospitales de segundo nivel (intermedio) y tres centros de salud, no aptos para afrontar la emergencia sanitaria.
La rápida propagación del virus es algo crítico para la Amazonía colombiana porque se trata de un departamento con una población pequeña, cercana a los 80.000 habitantes.
A las comunidades indígenas también les preocupa que los contagios podrían estar infracontabilizados, pues los resultados de las pruebas de diagnóstico se demoran hasta dos semanas en llegar al departamento.
Desde el terreno, el profesor de la Universidad Nacional en Leticia, la capital del departamento del Amazonas, Juan Álvaro Echeverri, explicó que ha visto familias enteras enfermas que no se “atreven a ir a un centro de salud o un hospital” y que de hecho un estudiante suyo murió hace poco.
Peligra la diversidad y armonía con la naturaleza
La situación hace peligrar la diversidad cultural indígena compuesta por “40 lenguas diferentes de 17 estirpes lingüísticas distintas” y de sus saberes ancestrales medicinales, alertó Echeverri.
Por su parte, López mostró su preocupación sobre todo por sus mayores, parte “fundamental” de su vida y de su “armonía con la naturaleza”. “Su riesgo de muerte es un atentado a nuestra cultura, a la vida de la Amazonía y la Humanidad”, reiteró.
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Retrocesos en el avance de la transición energética
El mundo avanza en transición energética pero la COVID-19 puede ponerle freno
Fecha de Publicación: 16/05/2020
Fuente: Agencia EFE
País/Región: Internacional
La mayoría de países, entre ellos España, están avanzando hacia una energía más limpia, según el Índice de Transición Energética 2020 (ETI, publicado por el Foro Económico Mundial (FEM), que advierte sin embargo que los progresos se están frenando y que la COVID-19 puede provocar un retroceso.
El informe clasifica a 115 economías según su capacidad de equilibrar su seguridad energética con la sostenibilidad ambiental, y está nuevamente liderado por Suecia, seguido de Suiza y Finlandia.
España se sitúa en el puesto 24 del ETI, con una puntuación de 63%, y el país latinoamericano más avanzado en la clasificación es Uruguay, en el puesto 11, al que siguen Colombia, en el 25, Costa Rica, en el 27, y Chile, en el 29.
Transición energética
La mayoría de países (94 de los 115), han progresado hacia las energías limpias desde 2015, asegura el FEM, pero alerta de que la pandemia del coronavirus y las alteraciones sin precedentes está provocando pondrán en peligro la transición a las energías limpias si los países no actúan con urgencia.
Esta situación, afirma en un comunicado, “han desestabilizado el sistema energético global, lo que conlleva posibles retrocesos a corto plazo”.
Incertidumbre económica
La incertidumbre económica generada, alerta, podría también llevar a que el peso en la economía de los hogares de las facturas de servicios energéticos aumenten en el futuro próximo.
El descenso en la demanda de energía y la volatilidad en los precios son algunos de los riesgos para el progreso en la transición energética, señala el documento, que insta a los países a utilizar la crisis para reevaluar cómo producen, suministran y consumen energía, e incorporar cambios que ayuden al medioambiente.
Paquetes de ayudas
Una de las sugerencias del organismo es que los paquetes de ayuda a la recuperación económica tengan en cuenta estrategias a largo plazo y sirvan para impulsar la transición a energías limpias y la adopción de sistemas energéticos inclusivos y sostenibles.
El coronavirus “ofrece la oportunidad de plantearse una intervención poco ortodoxa en los mercados energéticos y una colaboración global para apoyar una recuperación que acelere la transición energética”, afirma Roberto Bocca, responsable de Energía y Materiales del Foro Económico Mundial.
Energía diversificada y segura
Este, recalca, es el momento de poner en marcha estrategias que lleven hacia “un sistema energético diversificado, seguro y fiable que, en última instancia, servirá para ayudar al crecimiento futuro de la economía mundial de forma sostenible y equitativa”.
Si bien un 75% de los países estudiados ha mejorado sus indicadores de sostenibilidad ambiental en los últimos cinco años, el FEM considera que los avances no son suficientes y resalta que precisamente la sostenibilidad es el indicador estudiado que menos progresa.
Subsidios energéticos
El índice ETI, mide, entre otras cuestiones, la limitación de los subsidios energéticos, la reducción de la dependencia de las importaciones, el aumento de los compromisos políticos para conseguir objetivos ambiciosos de transición energética y cambio climático, la inversión en energías limpias, innovación e infraestructuras y eficiencia energética, la eliminación gradual del carbón y la descarbonización de la industria.
La calificación para países como EEUU, Canadá, Brasil y Australia se ha quedado estancada o ha descendido, en el primero de los casos sobre todo por su política medioambiental y en los otros por el papel del sector energético en sus economías.
Entre los países con mejoras anuales consistentes, el ETI destaca a Argentina (puesto 56), China (78), India (74) e Italia (26), mientras que entre los que descienden en su posición están Chile (29), Canadá, Líbano (114), Malasia (38), Nigeria (113) o Turquía (67).
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Fecha de Publicación: 16/05/2020
Fuente: Agencia EFE
País/Región: Internacional
La mayoría de países, entre ellos España, están avanzando hacia una energía más limpia, según el Índice de Transición Energética 2020 (ETI, publicado por el Foro Económico Mundial (FEM), que advierte sin embargo que los progresos se están frenando y que la COVID-19 puede provocar un retroceso.
El informe clasifica a 115 economías según su capacidad de equilibrar su seguridad energética con la sostenibilidad ambiental, y está nuevamente liderado por Suecia, seguido de Suiza y Finlandia.
España se sitúa en el puesto 24 del ETI, con una puntuación de 63%, y el país latinoamericano más avanzado en la clasificación es Uruguay, en el puesto 11, al que siguen Colombia, en el 25, Costa Rica, en el 27, y Chile, en el 29.
Transición energética
La mayoría de países (94 de los 115), han progresado hacia las energías limpias desde 2015, asegura el FEM, pero alerta de que la pandemia del coronavirus y las alteraciones sin precedentes está provocando pondrán en peligro la transición a las energías limpias si los países no actúan con urgencia.
Esta situación, afirma en un comunicado, “han desestabilizado el sistema energético global, lo que conlleva posibles retrocesos a corto plazo”.
Incertidumbre económica
La incertidumbre económica generada, alerta, podría también llevar a que el peso en la economía de los hogares de las facturas de servicios energéticos aumenten en el futuro próximo.
El descenso en la demanda de energía y la volatilidad en los precios son algunos de los riesgos para el progreso en la transición energética, señala el documento, que insta a los países a utilizar la crisis para reevaluar cómo producen, suministran y consumen energía, e incorporar cambios que ayuden al medioambiente.
Paquetes de ayudas
Una de las sugerencias del organismo es que los paquetes de ayuda a la recuperación económica tengan en cuenta estrategias a largo plazo y sirvan para impulsar la transición a energías limpias y la adopción de sistemas energéticos inclusivos y sostenibles.
El coronavirus “ofrece la oportunidad de plantearse una intervención poco ortodoxa en los mercados energéticos y una colaboración global para apoyar una recuperación que acelere la transición energética”, afirma Roberto Bocca, responsable de Energía y Materiales del Foro Económico Mundial.
Energía diversificada y segura
Este, recalca, es el momento de poner en marcha estrategias que lleven hacia “un sistema energético diversificado, seguro y fiable que, en última instancia, servirá para ayudar al crecimiento futuro de la economía mundial de forma sostenible y equitativa”.
Si bien un 75% de los países estudiados ha mejorado sus indicadores de sostenibilidad ambiental en los últimos cinco años, el FEM considera que los avances no son suficientes y resalta que precisamente la sostenibilidad es el indicador estudiado que menos progresa.
Subsidios energéticos
El índice ETI, mide, entre otras cuestiones, la limitación de los subsidios energéticos, la reducción de la dependencia de las importaciones, el aumento de los compromisos políticos para conseguir objetivos ambiciosos de transición energética y cambio climático, la inversión en energías limpias, innovación e infraestructuras y eficiencia energética, la eliminación gradual del carbón y la descarbonización de la industria.
La calificación para países como EEUU, Canadá, Brasil y Australia se ha quedado estancada o ha descendido, en el primero de los casos sobre todo por su política medioambiental y en los otros por el papel del sector energético en sus economías.
Entre los países con mejoras anuales consistentes, el ETI destaca a Argentina (puesto 56), China (78), India (74) e Italia (26), mientras que entre los que descienden en su posición están Chile (29), Canadá, Líbano (114), Malasia (38), Nigeria (113) o Turquía (67).
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Como el cambio climático complica las hidroeléctricas
De cómo el cambio climático afecta a la producción de energía hidroeléctrica
Fecha de Publicación: 16/05/2020
Fuente: Energy News
País/Región: Internacional
El calentamiento global amenaza los suministros de agua en el mundo. Un estudio analiza cómo el cambio climático está afectando a la producción de energía hidroeléctrica.
La generación de energía hidroeléctrica se ha duplicado en las últimas tres décadas y se prevé que vuelva a duplicarse desde el nivel actual para 2050. Sin embargo, el calentamiento global amenaza los suministros de agua del mundo, lo que representa una amenaza significativa para la generación de energía hidroeléctrica, que es un problema a la luz de El continuo aumento de la demanda de energía debido al crecimiento de la población mundial y el desarrollo socioeconómico.
El estudio, realizado por investigadores del IIASA en colaboración con varias instituciones chinas y publicado en la revista Water Resources Research, empleó un marco de modelo hidrológico y tecnoeconómico acoplado para identificar ubicaciones óptimas para plantas hidroeléctricas bajo niveles de calentamiento global de 1.5 ° C y 2 ° C, teniendo en cuenta también el potencial hidroeléctrico bruto, el consumo de energía y los factores económicos.
Según los autores, si bien determinar los efectos de los diferentes niveles de calentamiento global se ha convertido en un tema candente en la investigación de los recursos hídricos, todavía hay relativamente pocos estudios sobre los impactos de los diferentes niveles de calentamiento global en el potencial hidroeléctrico.
El calentamiento global influye de manera positiva en la producción de energía hidroeléctrica
Los investigadores analizaron específicamente el potencial de producción de energía hidroeléctrica bajo los dos niveles diferentes de calentamiento en Sumatra, una de las islas Sunda del oeste de Indonesia. Se eligió Sumatra porque es vulnerable al calentamiento global debido al aumento del nivel del mar, y las condiciones ambientales de la isla la convierten en un lugar ideal para desarrollar y utilizar recursos hidroeléctricos.
También modelaron y visualizaron ubicaciones óptimas de plantas hidroeléctricas utilizando el modelo IIASA BeWhere y discutieron la producción de energía hidroeléctrica basada en plantas hidroeléctricas seleccionadas y la reducción de emisiones de carbono que resultaría del uso de energía hidroeléctrica en lugar de combustibles fósiles.
Estas son las principales conclusiones:
- Los niveles de calentamiento global de 1.5 ° C y 2 ° C tendrán un impacto positivo en la producción de energía hidroeléctrica de Sumatra en relación con el período histórico
- Sin embargo, la relación entre la producción de energía hidroeléctrica y la demanda de energía proporcionada el incremento de temperatura del calentamiento global es mayor que la proporcionada por 2 ° C del calentamiento global en un escenario que asume la estabilización sin exceder el objetivo después de 2100. Esto se debe a una disminución en la precipitación y el hecho de que el sureste de Indonesia observa la mayor disminución de descargas en este escenario
- Además, las emisiones bajo el calentamiento global de 1.5C son mayores que las logradas bajo el calentamiento global de 2 ° C, lo que revela que el calentamiento global disminuye los beneficios necesarios para aliviar los niveles de calentamiento global
- Los hallazgos también ilustran la tensión entre los objetivos relacionados con los gases de efecto invernadero y los objetivos relacionados con la conservación del ecosistema al considerar la compensación entre las áreas protegidas y la expansión de la planta hidroeléctrica
“Nuestro estudio podría contribuir significativamente a establecer una base para la toma de decisiones sobre seguridad energética en escenarios de calentamiento global de 1.5 ° C y 2 ° C», afirma el autor principal del estudio, Ying Meng.
«Nuestros hallazgos también pueden ser una base importante para una amplia gama de estudios de seguimiento para, por ejemplo, investigar la compensación entre la conservación de los bosques y el desarrollo de la energía hidroeléctrica, para contribuir al logro de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional de los países en virtud del Acuerdo de París».
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Fecha de Publicación: 16/05/2020
Fuente: Energy News
País/Región: Internacional
El calentamiento global amenaza los suministros de agua en el mundo. Un estudio analiza cómo el cambio climático está afectando a la producción de energía hidroeléctrica.
La generación de energía hidroeléctrica se ha duplicado en las últimas tres décadas y se prevé que vuelva a duplicarse desde el nivel actual para 2050. Sin embargo, el calentamiento global amenaza los suministros de agua del mundo, lo que representa una amenaza significativa para la generación de energía hidroeléctrica, que es un problema a la luz de El continuo aumento de la demanda de energía debido al crecimiento de la población mundial y el desarrollo socioeconómico.
El estudio, realizado por investigadores del IIASA en colaboración con varias instituciones chinas y publicado en la revista Water Resources Research, empleó un marco de modelo hidrológico y tecnoeconómico acoplado para identificar ubicaciones óptimas para plantas hidroeléctricas bajo niveles de calentamiento global de 1.5 ° C y 2 ° C, teniendo en cuenta también el potencial hidroeléctrico bruto, el consumo de energía y los factores económicos.
Según los autores, si bien determinar los efectos de los diferentes niveles de calentamiento global se ha convertido en un tema candente en la investigación de los recursos hídricos, todavía hay relativamente pocos estudios sobre los impactos de los diferentes niveles de calentamiento global en el potencial hidroeléctrico.
El calentamiento global influye de manera positiva en la producción de energía hidroeléctrica
Los investigadores analizaron específicamente el potencial de producción de energía hidroeléctrica bajo los dos niveles diferentes de calentamiento en Sumatra, una de las islas Sunda del oeste de Indonesia. Se eligió Sumatra porque es vulnerable al calentamiento global debido al aumento del nivel del mar, y las condiciones ambientales de la isla la convierten en un lugar ideal para desarrollar y utilizar recursos hidroeléctricos.
También modelaron y visualizaron ubicaciones óptimas de plantas hidroeléctricas utilizando el modelo IIASA BeWhere y discutieron la producción de energía hidroeléctrica basada en plantas hidroeléctricas seleccionadas y la reducción de emisiones de carbono que resultaría del uso de energía hidroeléctrica en lugar de combustibles fósiles.
Estas son las principales conclusiones:
- Los niveles de calentamiento global de 1.5 ° C y 2 ° C tendrán un impacto positivo en la producción de energía hidroeléctrica de Sumatra en relación con el período histórico
- Sin embargo, la relación entre la producción de energía hidroeléctrica y la demanda de energía proporcionada el incremento de temperatura del calentamiento global es mayor que la proporcionada por 2 ° C del calentamiento global en un escenario que asume la estabilización sin exceder el objetivo después de 2100. Esto se debe a una disminución en la precipitación y el hecho de que el sureste de Indonesia observa la mayor disminución de descargas en este escenario
- Además, las emisiones bajo el calentamiento global de 1.5C son mayores que las logradas bajo el calentamiento global de 2 ° C, lo que revela que el calentamiento global disminuye los beneficios necesarios para aliviar los niveles de calentamiento global
- Los hallazgos también ilustran la tensión entre los objetivos relacionados con los gases de efecto invernadero y los objetivos relacionados con la conservación del ecosistema al considerar la compensación entre las áreas protegidas y la expansión de la planta hidroeléctrica
“Nuestro estudio podría contribuir significativamente a establecer una base para la toma de decisiones sobre seguridad energética en escenarios de calentamiento global de 1.5 ° C y 2 ° C», afirma el autor principal del estudio, Ying Meng.
«Nuestros hallazgos también pueden ser una base importante para una amplia gama de estudios de seguimiento para, por ejemplo, investigar la compensación entre la conservación de los bosques y el desarrollo de la energía hidroeléctrica, para contribuir al logro de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional de los países en virtud del Acuerdo de París».
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15.000 tortugas de México hacia China
México decomisa más de 15.000 tortugas que serían enviadas ilegalmente a China
Fecha de Publicación: 16/05/2020
Fuente: Agencia EFE
País/Región: México
Las autoridades mexicanas decomisaron 15.053 tortugas de diversas especies, 14.793 de ellas vivas, en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) en un cargamento con destino a China, informó este martes la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).
El decomiso de los quelonios fue consumado durante una visita de inspección que en materia de vida silvestre llevó a cabo la Profepa, con la colaboración de la Administración General de Aduanas, a un cargamento de 158 embalajes de madera, precisó la institución.
Ejemplares vivos y muertos
Al detectar que en las cajas había ejemplares de vida silvestre tanto vivos como y muertos, los inspectores procedieron a valorar sus condiciones y decidieron trasladarlas a un centro de conservación donde hubiese una mejor situación para los animales.
Las cajas con los quelonios fueron abiertas y revisadas en las instalaciones del Centro para la Conservación e Investigación de la Vida Silvestre (CIVS) de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en Los Reyes La Paz, Estado de México.
La Profepa explicó que el objetivo de la revisión fue cuantificar el número de tortugas, su identificación taxonómica, verificar su procedencia legal, la existencia de permisos de exportación a China y verificar su categoría de riesgo de acuerdo a las normas mexicanas.
Los inspectores identificaron durante la revisión a un total de 15.053 ejemplares de tortugas dulceacuícolas de las especies Kinosternon leucostomum, Staurotypus triporcatus, Trachemys sp. y Claudius angustatus, manifestó la Profepa.
Ejemplares en peligro de extinción
Entre las tortugas, se hallaron 14.793 vivas y 260 muertas, entre las que se observaron animales que entran en la categoría de sujetos a protección especial, amenazadas y en peligro de extinción, según la norma NOM-059-SEMARNAT-2010.
Los responsables del cargamento de tortugas no lograron acreditar la procedencia legal del total de los ejemplares hallados en las 158 cajas, señaló la Profepa.
Ante la situación, el organismo decidió establecer un aseguramiento precautorio de todas las tortugas, las muertas y las vivas.
Asimismo, las autoridades de protección del medioambiente de México determinaron presentar ante la Fiscalía General de la República (FGR) una denuncia de carácter penal por el posible delito de tráfico de vida silvestre por este hecho que acontece en plena pandemia de coronavirus.
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Fecha de Publicación: 16/05/2020
Fuente: Agencia EFE
País/Región: México
Las autoridades mexicanas decomisaron 15.053 tortugas de diversas especies, 14.793 de ellas vivas, en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) en un cargamento con destino a China, informó este martes la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).
El decomiso de los quelonios fue consumado durante una visita de inspección que en materia de vida silvestre llevó a cabo la Profepa, con la colaboración de la Administración General de Aduanas, a un cargamento de 158 embalajes de madera, precisó la institución.
Ejemplares vivos y muertos
Al detectar que en las cajas había ejemplares de vida silvestre tanto vivos como y muertos, los inspectores procedieron a valorar sus condiciones y decidieron trasladarlas a un centro de conservación donde hubiese una mejor situación para los animales.
Las cajas con los quelonios fueron abiertas y revisadas en las instalaciones del Centro para la Conservación e Investigación de la Vida Silvestre (CIVS) de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en Los Reyes La Paz, Estado de México.
La Profepa explicó que el objetivo de la revisión fue cuantificar el número de tortugas, su identificación taxonómica, verificar su procedencia legal, la existencia de permisos de exportación a China y verificar su categoría de riesgo de acuerdo a las normas mexicanas.
Los inspectores identificaron durante la revisión a un total de 15.053 ejemplares de tortugas dulceacuícolas de las especies Kinosternon leucostomum, Staurotypus triporcatus, Trachemys sp. y Claudius angustatus, manifestó la Profepa.
Ejemplares en peligro de extinción
Entre las tortugas, se hallaron 14.793 vivas y 260 muertas, entre las que se observaron animales que entran en la categoría de sujetos a protección especial, amenazadas y en peligro de extinción, según la norma NOM-059-SEMARNAT-2010.
Los responsables del cargamento de tortugas no lograron acreditar la procedencia legal del total de los ejemplares hallados en las 158 cajas, señaló la Profepa.
Ante la situación, el organismo decidió establecer un aseguramiento precautorio de todas las tortugas, las muertas y las vivas.
Asimismo, las autoridades de protección del medioambiente de México determinaron presentar ante la Fiscalía General de la República (FGR) una denuncia de carácter penal por el posible delito de tráfico de vida silvestre por este hecho que acontece en plena pandemia de coronavirus.
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Declive pronunciado de la nieve en el mundo
Hay menos nieve en el 78 % de las montañas del mundo, según un estudio
Fecha de Publicación: 15/05/2020
Fuente: Agencia EFE
País/Región: Internacional
En el 78 % de las áreas montañosas de todo el mundo hay menos nieve como consecuencia de la crisis climática, especialmente perceptible en zonas como Sudamérica, según un estudio del instituto italiano EURAC con datos analizados desde el año 2000.
La institución con sede en la ciudad alpina de Bolzano ha creado un mapa con la cobertura de nieve a nivel global mediante imágenes de satélite en alta resolución, mediciones sobre el terreno y modelos de simulación durante dos décadas, entre el 2000 y el 2018.
Menos nieve
El resultado revela “una situación preocupante” sobre todo a alta cuota: sobre los 4.000 metros de altitud todas las zonas montañosas observadas “está empeorando”, pierden extensión nevada, duración de la nieve y aumenta la temperatura del aire, se lee en el informe.
La autora del documento, Claudia Notarnicola, explicó que esta tendencia llega después de un invierno de poca nieve y una primavera que ha entrado antes de tiempo: “Durante los años estos fenómenos se han ido sumando y ahora son muy visibles”, sostuvo.
Las zonas de alta montaña son importantes porque hacen las veces de “centinelas”, de avisos, en la crisis climática, por lo que crear un mapa mundial de la cobertura blanca sirve para saber la situación y la evolución del clima en las distintas partes del mundo.
Entre los 1.500 y los 2.000 metros de altura, el aumento de la temperatura se ha duplicado respecto a la media general y eso está menguando la cantidad de nieve y hielo en los picos.
“Podemos ver, por ejemplo, que en el 78 % de las zonas observadas la nieve está cayendo. La duración de la nieve además es variable y depende de su fusión precoz en la primavera, más que de que las primeras nevadas lleguen ya en pleno invierno”, señala la experta.
Por encima de los 4.000 metros “la mayor parte” de las zonas empeoran: aumenta la temperatura, disminuye la extensión del manto nevado, decrecen las precipitaciones y se deshacen antes.
Crisis climática
El mapa de Eurac establece que hay zonas que sufren los estragos de la crisis climática en mayor medida, como Sudamérica, donde se aprecia una tendencia de empeoramiento.
O por ejemplo en la cordillera europea de los Alpes, donde la situación es “menos grave” aunque su zona oriental “sufre más” que el área occidental.
Como excepción, los datos del instituto apuntan a que hay zonas en Rusia donde la cobertura nevada ha aumentado.
Esto se debe a que la temperatura, aunque aumenta, queda bajo cero y, junto a la humedad del aire, favorece la formación de la nieve, se concluye.
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Fecha de Publicación: 15/05/2020
Fuente: Agencia EFE
País/Región: Internacional
En el 78 % de las áreas montañosas de todo el mundo hay menos nieve como consecuencia de la crisis climática, especialmente perceptible en zonas como Sudamérica, según un estudio del instituto italiano EURAC con datos analizados desde el año 2000.
La institución con sede en la ciudad alpina de Bolzano ha creado un mapa con la cobertura de nieve a nivel global mediante imágenes de satélite en alta resolución, mediciones sobre el terreno y modelos de simulación durante dos décadas, entre el 2000 y el 2018.
Menos nieve
El resultado revela “una situación preocupante” sobre todo a alta cuota: sobre los 4.000 metros de altitud todas las zonas montañosas observadas “está empeorando”, pierden extensión nevada, duración de la nieve y aumenta la temperatura del aire, se lee en el informe.
La autora del documento, Claudia Notarnicola, explicó que esta tendencia llega después de un invierno de poca nieve y una primavera que ha entrado antes de tiempo: “Durante los años estos fenómenos se han ido sumando y ahora son muy visibles”, sostuvo.
Las zonas de alta montaña son importantes porque hacen las veces de “centinelas”, de avisos, en la crisis climática, por lo que crear un mapa mundial de la cobertura blanca sirve para saber la situación y la evolución del clima en las distintas partes del mundo.
Entre los 1.500 y los 2.000 metros de altura, el aumento de la temperatura se ha duplicado respecto a la media general y eso está menguando la cantidad de nieve y hielo en los picos.
“Podemos ver, por ejemplo, que en el 78 % de las zonas observadas la nieve está cayendo. La duración de la nieve además es variable y depende de su fusión precoz en la primavera, más que de que las primeras nevadas lleguen ya en pleno invierno”, señala la experta.
Por encima de los 4.000 metros “la mayor parte” de las zonas empeoran: aumenta la temperatura, disminuye la extensión del manto nevado, decrecen las precipitaciones y se deshacen antes.
Crisis climática
El mapa de Eurac establece que hay zonas que sufren los estragos de la crisis climática en mayor medida, como Sudamérica, donde se aprecia una tendencia de empeoramiento.
O por ejemplo en la cordillera europea de los Alpes, donde la situación es “menos grave” aunque su zona oriental “sufre más” que el área occidental.
Como excepción, los datos del instituto apuntan a que hay zonas en Rusia donde la cobertura nevada ha aumentado.
Esto se debe a que la temperatura, aunque aumenta, queda bajo cero y, junto a la humedad del aire, favorece la formación de la nieve, se concluye.
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