Más CO2, tormentas geomagnéticas y satélites afectados

 


El aumento de CO2​ modificará el impacto de las tormentas geomagnéticas en los satélites

Fecha de Publicación
: 06/09/2025
Fuente: Portal MeteoRed
País/Región: Internacional


Un equipo de investigadores descubre que las tormentas geomagnética futuras de la misma intensidad alcanzarán densidades máximas absolutas más bajas que las actuales, afectando a la órbita de los satélites artificiales terrestres.
El aumento de los niveles de dióxido de carbono, CO2, en la atmósfera superior de la Tierra alterará el modo en que las tormentas geomagnéticas influyen en las operaciones de los satélites, según una nueva investigación del Centro Nacional de Investigación Atmosférica de la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos (NSF NCAR), con implicaciones para miles de naves espaciales que dependen de condiciones orbitales estables.

Repercusiones del CO2 sobre nuestras cabezas
Las tormentas geomagnéticas, impulsadas por eyecciones de masa coronal que inundan el espacio cercano a la Tierra con partículas energéticas, aumentan temporalmente la densidad de la atmósfera superior.
Esta resistencia adicional ralentiza los satélites, reduce su altitud y acorta la vida útil de las misiones.
Gestionar estos efectos se ha vuelto fundamental para la navegación, los enlaces de datos y la seguridad nacional en la órbita terrestre baja.
Utilizando un modelo avanzado de atmósfera completa, el equipo descubrió que las tormentas futuras de la misma intensidad alcanzarán densidades máximas absolutas más bajas que las actuales, debido a que el fondo será más delgado. Sin embargo, el salto relativo entre la línea base y el pico será mayor en un entorno menos denso.
"La forma en que la energía del Sol afecta la atmósfera cambiará en el futuro porque la densidad de fondo de la atmósfera es diferente y eso crea una respuesta diferente", dijo el científico del NSF NCAR Nicolas Pedatella, autor principal.
Para la industria satelital, esta es una cuestión especialmente importante debido a la necesidad de diseñar satélites para condiciones atmosféricas específicas.
A diferencia del calentamiento de la atmósfera inferior, el dióxido de carbono enfría el aire enrarecido de las alturas. A gran altitud, el CO2 irradia calor al espacio con mayor eficiencia en lugar de compartirlo con las moléculas vecinas, lo que genera condiciones más frías y delgadas que alteran la forma en que la energía solar modifica la termosfera y la ionosfera durante tormentas de varios días.
El estudio examinó la supertormenta del 10 y 11 de mayo de 2024 y simuló el mismo forzamiento para 2016 y para los futuros años de mínimo solar de 2040, 2061 y 2084. Los investigadores aplicaron el Modelo de Sistema Terrestre Comunitario, Modelo Climático Comunitario de Atmósfera Completa con Extensión de Termosfera-Ionosfera (CESM WACCM-X), que se ejecuta en la supercomputadora Derecho en el Centro de Supercomputación NSF NCAR-Wyoming.
Suponiendo niveles futuros de CO2 sustancialmente más altos, los resultados del modelo indican que las densidades máximas durante las tormentas en diversas regiones de la atmósfera superior podrían ser entre un 20 % y un 50 % menores a finales de este siglo. Aun así, dado que los eventos comparables actuales duplican con creces la densidad, las respuestas futuras podrían casi triplicarse en relación con las condiciones previas y posteriores a la tormenta.
El proyecto, realizado con colaboradores de la Universidad de Kyushu (Japón) y publicado en Geophysical Research Letters, subraya la necesidad de evaluar diferentes tipos de tormentas y fases del ciclo solar. «Con nuestros modelos, ahora podemos explorar las complejas interconexiones entre la atmósfera inferior y la superior», afirmó. «Es fundamental comprender cómo ocurrirán estos cambios, ya que tienen profundas repercusiones en nuestra atmósfera».
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Importante aumento de la energía solar en lo que va del 2025

 


Las instalaciones solares mundiales suben un 64 % a mitad de 2025, con China en cabeza

Fecha de Publicación
: 05/09/2025
Fuente: Agencia SWI
País/Región: Internacional


Las instalaciones solares a nivel global se encaminan a un nuevo año de récord, pues aumentaron un 64 % en la primera mitad de 2025 y sumaron 380 GW de nueva capacidad fotovoltaica a nivel global, con China a la cabeza del sector, de acuerdo con un informe publicado este martes.
El documento del laboratorio de ideas independiente sobre energía Ember, revelado hoy, señaló que en 2024 la capacidad solar mundial no superó los 350 GW hasta septiembre, mientras que en este año se alcanzó la cifra en junio.
La energía solar es la fuente de generación de nueva electricidad de mayor crecimiento, según el informe, dada la rápida expansión de su capacidad, pues los datos de 2025 confirman una tendencia alcista en la producción en los últimos cuatro años.
«En un mundo de mercados energéticos volátiles, la energía solar ofrece energía de producción nacional que puede desplegarse a una velocidad récord para satisfacer la creciente demanda, independientemente de las cadenas globales de suministro de combustibles fósiles», indicó en un comunicado el analista sénior de energía de Ember, Nicolas Fulghum.
China continúa a la cabeza del sector y en el primer semestre de 2025 instaló más del doble de capacidad fotovoltaica (256 GW) que todo el resto del mundo en conjunto (124 GW), representando el 67 % del total a nivel global, según el informe.
El laboratorio de ideas señaló que este crecimiento por parte del gigante asiático se vio impulsado por la «prisa» de los promotores de completar proyectos antes de la entrada en vigor de las nuevas normas de Pekín sobre compensación eólica y solar este pasado junio.
En este sentido, señalaron que esta reciente normativa podría provocar una «desaceleración» en el segundo semestre, pero todo parece indicar que, pese a ello, China finalizará el 2025 superando el récord de instalaciones del año anterior.
Después de China, el país que más instalaciones solares acometió en el primer semestre del año fue Estados Unidos, seguido de la India, subraya el informe, que destaca por otro lado descensos en naciones como Alemania o Brasil.
Ember también incide en el crecimiento que experimenta el sector fotovoltaico en el continente africano, pues la cantidad de paneles solares importados de China aumentó un 60 % en los últimos 12 meses, aunque puntualiza que la falta de acceso a datos oficiales dificulta conocer el ritmo real de implementación.
«Con el auge de la implementación en mercados clave y la rápida expansión de China impulsando las instalaciones globales a nuevos máximos, 2025 se perfila como otro año histórico para la energía solar. Las cifras destacan no solo el impulso de la energía solar , sino también su papel crucial en la transformación del sistema energético mundial», concluye el informe.
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Hay una relación directa entre noches calurosas y mortalidad

 


Un estudio internacional liderado por el CSIC revela una relación directa entre noches calurosas y mortalidad a nivel global

Fecha de Publicación
: 05/09/2025
Fuente: Portal ScienceDirect
País/Región: Internacional


Institutos del CSIC en Galicia, Cataluña y Andalucía representan al organismo en esta investigación, en la que han participado más de 40 instituciones de diferentes países
El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), a través de institutos de investigación en Galicia, Cataluña y Andalucía, avanza en sus investigaciones sobre los efectos del calor en la salud con la publicación, en la revista Environment International, de un estudio internacional que revela una asociación entre las noches calurosas y el riesgo de mortalidad a nivel global.
Este trabajo se enmarca en la red global Multi-Country Multi-City Collaborative Research Network (MMC). Contó con la participación más de 40 instituciones de diferentes países (entre otros, Brasil, Alemania, Francia, China y EE.UU). Las instituciones españolas participantes son el CSIC a través de la Misión Biológica de Galicia (MBG), el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA) y la Estación Biológica de Doñana (EBD); y la Universitat de València.
“El aumento de las noches calurosas en las últimas décadas y las proyecciones de mayores aumentos debido al cambio climático subrayan la crucial necesidad de comprender su impacto. Este conocimiento es esencial para definir estrategias de salud pública y orientar las iniciativas de adaptación. A pesar de su importancia, la investigación sobre las implicaciones de las noches calurosas sigue siendo limitada”, explican desde el equipo de investigación.
En este contexto, se acometió el estudio con el fin de analizar si el calor nocturno, que se da cuando la temperatura supera ciertos umbrales durante varias horas, tenía un impacto específico en la salud. Para ello, se analizaron más de 14 millones de muertes en 178 ciudades de 44 países en el periodo comprendido entre 1990-2018, utilizando datos horarios de temperatura y modelos estadísticos avanzados. Las ciudades se seleccionaron en función de la disponibilidad de datos, estando representadas por España 42 capitales de provincia. La fracción atribuible más grande en España la tiene Granada con 3,56%, seguida por Madrid con 3,45% y Córdoba con 3.44% en exceso de calor nocturno.

Valores más altos en el Mediterráneo
En general, el exceso de calor nocturno fue geográficamente coherente, ya que delinea algunas de las unidades fisiográficas y paisajísticas en los países afectados, mostrando principalmente efectos latitudinales e influencia continental. Los valores más altos se observaron en la cuenca mediterránea central y sudoriental, con una mediana de exceso de calor nocturno diario de 30 °C hasta >70 °C.
El análisis puso de manifiesto que las noches calurosas están asociadas con un aumento de la mortalidad de hasta 3%, y que el nocturno tiene un efecto independiente del calor diurno, por lo que exigiría medidas específicas de prevención.
El estudio, por tanto, aporta evidencias de que las noches calurosas contribuyen específicamente al riesgo de mortalidad relacionada con el calor. En este sentido, desde el equipo de investigación se apuesta por modelar el impacto sub-horario de las características térmicas en la mortalidad nocturna, lo que podría mejorar la toma de decisiones para la adaptación a largo plazo y las estrategias preventivas de salud pública.
“El calor nocturno impide la recuperación fisiológica del cuerpo tras el estrés térmico diurno, afecta la calidad del sueño y puede agravar enfermedades cardiovasculares, respiratorias y neurológicas. En ciudades con efecto isla de calor urbano, la exposición nocturna puede ser aún más intensa. En este sentido, cabe citar que en España las ciudades mediterráneas como Madrid, Valencia, Barcelona y Sevilla presentan una alta frecuencia de noches tropicales y ecuatoriales, y que las poblaciones más vulnerables incluyen personas mayores, enfermos crónicos y quienes viven en zonas urbanas con escasa ventilación o acceso limitado a aire acondicionado”, explica Dominic Royé, investigador Ramón y Cajal en la Misión Biológica de Galicia (MBG-CSIC) y primer autor del estudio.
Ante estos resultados, el equipo de investigación aboga por incluir el calor nocturno en los sistemas de alerta temprana, desarrollar refugios climáticos urbanos y aumentar las zonas verdes, garantizar condiciones térmicas adecuadas en viviendas, hospitales y residencias y diseñar planes de prevención que consideren el calor nocturno como un riesgo específico.
“Las noches calurosas no solo impiden el descanso, sino que agravan el estrés térmico acumulado durante el día. Este estudio demuestra que debemos prestar atención al calor nocturno como un factor de riesgo real para la salud”, afirma Dominic Royé.
"Las noches tropicales han aumentado sustancialmente en los últimos años por efecto del cambio climático. Este verano lo hemos visto de forma inédita, y la situación se intensifica, aumentando el riesgo para las personas más vulnerables", destaca por su parte Aurelio Tobías, investigador del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC) y coautor del estudio.
“Este estudio confirma que el calor nocturno tiene un impacto directo en la salud, independiente del calor diurno. Es fundamental que las políticas públicas incorporen esta dimensión para proteger mejor a las poblaciones vulnerables”, añade Veronika Huber, de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) y también coautora.
“Se necesitarán más investigaciones para estudiar la relación entre los efectos del calor diurno y nocturno en ciudades de otros climas y examinar los subgrupos vulnerables. Además, también se desconoce cómo se relacionan entre sí el exceso de calor y su duración, y si períodos cortos de temperaturas nocturnas muy altas son más perjudiciales para la salud humana.
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Hay Niña pero sin impacto en la crisis climática

 


El enfriamiento de La Niña no detendrá el calentamiento global 

Fecha de Publicación
: 04/09/2025
Fuente: ONU
País/Región: Internacional


La agencia meteorológica de la ONU señala que hay muchas probabilidades de que el fenómeno refrescante de las aguas del Pacífico regrese entre septiembre y noviembre, pese a lo cual se espera que las temperaturas sigan siendo superiores a lo normal.
El fenómeno climático de enfriamiento conocido como La Niña podría volver entre ahora y noviembre, pero no detendrá la tendencia al calentamiento global causado por la actividad humana, según afirmaron el martes expertos meteorológicos de la ONU.
Los últimos datos compartidos por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) indican que hay un 55% de probabilidades de que las temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial se enfríen hasta alcanzar los niveles de La Niña entre septiembre y noviembre.
Alrededor del 90 % del exceso de calor del calentamiento global se almacena en el océano, lo que convierte el contenido calorífico del océano en un indicador crítico del cambio climático.
«Para el periodo comprendido entre octubre y diciembre de 2025, la probabilidad de que se den condiciones de La Niña aumenta ligeramente hasta alrededor del 60 %. Hay pocas posibilidades de que se desarrolle El Niño entre septiembre y diciembre», afirmó la OMM en una actualización.
Según la agencia de la ONU, hay menos probabilidades (45 %) de que las temperaturas del Pacífico se mantengan como en los últimos seis meses, cuando ni el enfriamiento de La Niña ni su contraparte, el calentamiento de El Niño, causaron picos o descensos inusuales en las temperaturas de la superficie del mar.

Información que salva vidas
La previsión de la agencia de la ONU sobre el fenómeno de El Niño-Oscilación del Sur es una importante herramienta de inteligencia climática que podría «salvar miles de vidas si se utiliza para orientar las medidas de preparación y respuesta», indicó la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo.
La información también podría traducirse en un ahorro de millones de dólares en agricultura, energía, salud y transporte, afirmó.
Por importante que sea La Niña y El Niño en la configuración de nuestro clima al alterar las temperaturas de la superficie del océano y afectar a los cambios en los vientos, la presión y los patrones de precipitaciones, el cambio climático inducido por el ser humano sigue «aumentando las temperaturas globales, exacerbando los fenómenos meteorológicos extremos y afectando a los patrones estacionales de precipitaciones y temperaturas», señaló la OMM.
Cada año de la última década ha sido uno de los diez más cálidos registrados, advirtió la agencia de la ONU a principios de este año, siendo 2024 el más caluroso hasta la fecha, con «temperaturas excepcionales en la superficie terrestre y marina y en el calor del océano».
Citando seis conjuntos de datos internacionales, la OMM afirmó que la temperatura media global de la superficie era 1,55 °C superior a la media de 1850-1900.
«Las temperaturas abrasadoras de 2024 requieren medidas climáticas pioneras en 2025», afirmó en ese momento el secretario general de la ONU, Antóno Guterres. «Aún hay tiempo para evitar lo peor de la catástrofe climática. Pero los líderes deben actuar, ahora», insistió.
Otros fenómenos climáticos clave que influyen en la temperatura global son la Oscilación del Atlántico Norte, la Oscilación Ártica y el Dipolo del Océano Índico. Su impacto en las temperaturas superficiales y las precipitaciones es monitoreado por la OMM y publicado en las Actualizaciones Climáticas Estacionales Globales (GSCU) periódicas.
La última actualización indica que, de septiembre a noviembre, se espera que las temperaturas sean superiores a lo normal en gran parte del hemisferio norte y en gran parte del hemisferio sur.
Las predicciones de precipitaciones serán similares a las que se observan normalmente durante un episodio moderado de La Niña, según la evaluación de la OMM.
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Los bisontes resurgen en el Parque Yellowstone

 


Los bisontes "reviven" las praderas del Parque Yellowstone

Fecha de Publicación
: 04/09/2025
Fuente: Agencia DW
País/Región: Estados Unidos


Investigadores confirmaron que el bisonte, una especie que estuvo al borde de la extinción en Norteamérica, actúa como "especie clave" que renueva praderas, aumenta la diversidad vegetal y favorece a otros animales. 
Un nuevo estudio publicado en Science revela que el bisonte, un gran animal símbolo del Oeste de Estados Unidos, está revitalizando los ecosistemas de los pastizales en el Parque Nacional Yellowstone, con beneficios que se extienden a otros ecosistemas.
Los bisontes son los mamíferos terrestres más grandes de América del Norte, donde alguna vez vagaron decenas de millones de ellos antes de estar casi al borde de la extinción a causa de los colonos europeos.

Una "especie clave" para las praderas
Durante mucho tiempo, los científicos han sospechado que estos peludos animales actúan como "especies clave", moldeando los paisajes de las praderas mediante el pastoreo, así como al revolcarse y ayudar a la dispersión de semillas.
Los recientes hallazgos revelan que los bisontes tienen un impacto en la salud del ecosistema cuando se les permite vagar libremente por la naturaleza.
"Es realmente un renacer de lo que alguna vez estuvo allí", apunta Bill Hamilton, coautor principal del estudio y profesor en la Universidad Washington and Lee.

Un regalo para otras especies
Investigaciones anteriores han sugerido que sus enormes manadas ayudan a fijar carbono en el suelo. Además, al alimentarse de los pastos, los bisontes aceleran el ciclo del nitrógeno, entregando grandes cantidades de nutrientes a las plantas. 
El resultado: forraje con más de un 150 % adicional de proteína, un regalo para todas las criaturas que se alimentan en la pradera, desde alces y ciervos hasta berrendos y borregos cimarrones.

De millones de ejemplares a su casi extinción
Se estima que a principios del siglo XIX sus poblaciones eran tan vastas que se situaban entre 30 y 60 millones de ejemplares.
Luego llegaron los ferrocarriles. La construcción de la primera línea transcontinental estuvo acompañada de una campaña de exterminio despiadada: cazadores disparando desde trenes, dejando a los cadáveres pudrirse.
La caza de bisontes no solo estaba destinada a obtener pieles, sino también a dejar sin recursos ni alimentos a los nativos americanos, para quienes los bisontes eran un pilar cultural y económico.

Esfuerzos por recuperar al bisonte
A principios del siglo XX, la especie estaba al borde de la extinción. Los esfuerzos de recuperación aumentaron su población a aproximadamente 400.000, pero casi todos sobreviven en manadas pequeñas y gestionadas en reservas privadas.
Solo en el Parque Nacional de Yellowstone, hogar de unos 5.000 ejemplares, los bisontes aún vagan con algo parecido a su antigua libertad, recorriendo cientos de kilómetros al año.

Rastreo de bisontes en zonas pastadas y no pastadas
Para los científicos, eso convierte al parque en un raro laboratorio viviente. Entre 2015 y 2021, los científicos rastrearon con imágenes satelitales y GPS los movimientos y patrones de pastoreo de los animales en sus principales hábitats.
Los resultados muestran que los bisontes que vagan libremente mantienen los pastos y flores silvestres cortos, densos y ricos en proteínas. Además, el estiércol y la orina de estos animales ayuda a tener un efecto fertilizante.
Incluso las áreas que parecían "cortadas al ras" por los bisontes seguían siendo ecológicamente vibrantes, con productividad y diversidad intactas.
"Los pastos exudan carbono en el suelo después de ser pastados, y eso en realidad estimula las poblaciones microbianas durante hasta 48 horas", explica Hamilton.

Intereses agrícolas versus protección de la vida silvestre
Los hallazgos llegan en un momento complicado para la conservación, ya que la administración del presidente Donald Trump se inclina fuertemente hacia los intereses agrícolas por encima de la vida silvestre.
Los ganaderos argumentan que permitir que los bisontes vaguen libremente provocaría que destruyan cercas, se mezclen con el ganado y propaguen enfermedades.
Sin embargo, el coautor Jerod Merkle, de la Universidad de Wyoming, asegura que el beneficio ecológico es innegable: "Debemos dejar de pensar en los bisontes como ganado clásico, y pensemos en ellos como una especie que crea heterogeneidad, que necesita grandes espacios para moverse y que está bien tener grandes grupos de ellos a veces".
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La deforestación explica la pérdida de lluvias en la Amazonía

 


La deforestación explica el 75 % de la pérdida de lluvias en la Amazonía desde 1985

Fecha de Publicación: 03/09/2025
Fuente: Agencia EFE Verde
País/Región: Amazonía


Un estudio basado en datos satelitales a gran escala ha detectado que la deforestación es responsable de casi el 75 % de la reducción de las lluvias durante la estación seca en la selva amazónica respecto a 1985, según un artículo publicado en la revista Nature Communications.
Además, la selva amazónica, considerada el bosque tropical más grande de la Tierra, desempeña un papel fundamental para el mantenimiento de la estabilidad climática tanto regional como global.
Por otra parte, esta investigación ilustra cómo la destrucción de este ecosistema, conocido como “los pulmones del planeta”, junto con el aumento de las emisiones globales, ha provocado una transformación radical de la Amazonía.

Alteraciones detectadas en el clima
Para sacar conclusiones, los investigadores recurrieron a datos satelitales que abarcan aproximadamente 2,6 millones de kilómetros cuadrados de la selva amazónica entre 1985 y 2020. Asimismo, cuantificaron los efectos de la deforestación y del cambio climático global en el clima de la región.
En particular, el análisis revela que la deforestación está asociada con una disminución de 15,8 milímetros en las precipitaciones por estación seca, lo que representa aproximadamente el 74 % de la reducción total experimentada desde 1985.
Del mismo modo, la destrucción de los bosques tropicales amazónicos es responsable del 16,5 % del incremento de dos grados de media registrado en la región, mientras que el 83,5 % restante se atribuye al cambio climático global.

Proyecciones hacia 2035
El estudio muestra también que el clima de la Amazonía no responde de manera lineal a la deforestación y que las alteraciones más pronunciadas se producen al inicio del proceso de destrucción de la selva, entre el 10 % y el 40 % de la pérdida de cobertura forestal.
Asimismo, los autores han extrapolado los resultados —suponiendo que se mantengan las tasas actuales de deforestación— para predecir el estado del clima amazónico en 2035.
De acuerdo con esos cálculos, la región amazónica podría experimentar una subida media de la temperatura de 2,64 grados y una reducción de las precipitaciones de 28,3 milímetros por estación seca en comparación con los datos de 1985.

Llamamiento a la acción
Finalmente, los investigadores destacan que los resultados “enfatizan la importancia de la deforestación como factor que contribuye a los cambios en el ecosistema amazónico, junto con el cambio climático global”.
En consecuencia, resaltan que “comprender esta relación es esencial para desarrollar estrategias eficaces de mitigación y adaptación que permitan preservar este ecosistema vital”. 
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Revisión de cómo impacta el cambio climático en la salud

 


Desde golpes de calor hasta la propagación de enfermedades, cómo impacta el cambio climático en la salud

Fecha de Publicación
: 03/09/2025
Fuente: InfoBae
País/Región: Internacional


Las temperaturas extremas, la contaminación del aire y la aparición de infecciones emergentes configuran un panorama sanitario cada vez más complejo. Expertos advierten sobre sus repercusiones en las poblaciones vulnerables
La incidencia del cambio climático sobre la salud humana despliega un horizonte de riesgos inéditos y modifica de manera profunda las bases del bienestar en la vida contemporánea. Las variaciones constantes en la temperatura, los fenómenos atmosféricos y las alteraciones de los ecosistemas ampliaron el espectro de riesgos sanitarios, lo que tiene un impacto en enfermedades conocidas y facilita la aparición de nuevos problemas de salud.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte: “Entre 2030 y 2050, el cambio climático es esperado que cause aproximadamente 250.000 muertes adicionales por año, solo por la desnutrición, malaria, diarrea y el estrés por calor”. Las poblaciones vulnerables, como los niños, los adultos mayores y las personas en contextos de pobreza, enfrentan desafíos particulares ante este fenómeno global que según la entidad internacional “ya afecta a 3.600 millones de personas que viven en áreas altamente susceptibles al cambio climático”.
En diálogo con Infobae, expertos analizan la influencia del cambio climático en la salud, tanto por sus consecuencias directas como a través de la contaminación del aire, que proviene en muchos casos de actividades responsables también de las emisiones de gases de efecto invernadero que agravan el calentamiento global. 
Los organismos internacionales refuerzan y contextualizan estos hallazgos. Según la OMS, el cambio climático constituye “una amenaza fundamental para la salud humana”. Establece que las variaciones climáticas causan un aumento en la frecuencia de ciertos fenómenos, como olas de calor, tormentas, inundaciones, sequías e incendios.
“Estos riesgos meteorológicos y climáticos afectan a la salud tanto directa como indirectamente, aumentando el riesgo de muerte, enfermedades no transmisibles, la aparición y propagación de enfermedades infecciosas y emergencias sanitarias”, manifiestan desde la organización. Advierten también que el impacto será más grave en “las mujeres, los niños, las minorías étnicas, las comunidades pobres, las personas migrantes o desplazadas, las personas mayores y las personas con afecciones preexistentes”.
Pablo Orellano, epidemiólogo e investigador del CONICET, resaltó la complejidad que caracteriza la relación entre cambio climático y salud humana. La interacción de diversas variables genera efectos directos, como el “aumento del riesgo de muertes y hospitalizaciones por picos de temperatura, que afecta la salud cardiovascular”, así como impactos indirectos. Entre estos últimos, el especialista señala la “expansión geográfica de las enfermedades transmitidas por mosquitos, como el dengue o el chikungunya”. En este caso, explica que el incremento de temperaturas y lluvias favorece el crecimiento de las poblaciones de mosquitos y con ello eleva el riesgo de transmisión de estas infecciones.
El experto distingue tres grandes grupos de enfermedades infecciosas afectadas por el cambio climático: las transmitidas por vectores (como los insectos), por agua, y por alimentos. El calor o cambios en las lluvias pueden incrementar la densidad y el rango de los vectores. A su vez, la urbanización en áreas naturales y la expansión de las ciudades pueden facilitar la aparición de “nuevas enfermedades emergentes o reemergentes, que antes estaban limitadas a ambientes naturales y ciclos silvestres".
“Cualquiera de las enfermedades se verán claramente afectadas por el cambio climático, por ejemplo las enfermedades vectoriales como el dengue, las transmitidas por el agua como el cólera, y por alimentos. También las enfermedades crónicas, como las cardiovasculares o respiratorias, que están asociadas con las temperaturas ambiente. En forma más indirecta, un aumento en la pobreza vinculado a los problemas ambientales también tiene un alto impacto en la salud humana y en el acceso a los servicios sanitarios”, agregó.
Orellano enfatizó que la compleja red de factores involucrados dificulta la cuantificación precisa de los efectos del cambio climático sobre la salud, aunque evidencia contundente demuestra la relación en casos concretos.
Un trabajo disponible en el Future Healthcare Journal refuerza esto al advertir que el cambio climático acelera la expansión geográfica y la incidencia de enfermedades infecciosas (como el dengue, el zika o la malaria) y que las olas de calor frecuentes y prolongadas no solo agravan cuadros agudos, sino que también aumentan el riesgo de daños renales y neurológicos.
Desde el área de neurología, Santiago Tizio, jefe de neurología del Hospital Español de La Plata, también considera que las variaciones del sistema climático tienen efectos directos e indirectos sobre los organismos. Explicó en diálogo con Infobae que el vínculo entre cambio climático y salud neurológica es “multifactorial”.
Por un lado, las olas de calor ejercen un efecto directo sobre el cerebro. Según sus palabras, “cuando la temperatura corporal sube por encima de cierto nivel, el organismo pierde capacidad de disipar calor conduciendo a lo que llamamos hipertermia”. Esto provoca inflamación cerebral, edema, alteraciones en la transmisión de señales nerviosas y puede desencadenar manifestaciones que van desde fatiga y dolor de cabeza hasta confusión, convulsiones e incluso coma.
“Por otra parte, también existe un impacto que podemos llamar indirecto. El aumento de las temperaturas y la alteración de los ecosistemas propician la propagación de enfermedades neuroinfecciosas transmitidas por vectores, como la encefalitis, que pueden causar daños severos”, aseveró.
En línea con estas advertencias, un análisis publicado en PubMed Central resalta que el aumento de temperaturas y los niveles elevados de contaminación atmosférica provocan, en particular durante olas de calor, un incremento significativo en hospitalizaciones y muertes por causas cardiovasculares y respiratorias. El mismo estudio señala además un riesgo mayor para quienes ya padecen afecciones crónicas, lo que evidencia cómo los extremos climáticos y la polución actúan de forma sinérgica sobre la población más vulnerable.
La relación entre contaminación del aire y enfermedades constituye otro foco central de preocupación. Orellano advirtió que esta polución “está asociada a una alta mortalidad y morbilidad en humanos, tanto en enfermedades crónicas como las cardiovasculares, asma o diabetes, como en enfermedades infecciosas como las infecciones respiratorias”. El investigador subrayó que estas relaciones cuentan con sólido respaldo científico, sobre todo en lo referente al vínculo entre exposición a material particulado en el aire y mortalidad cardiovascular.
Por su parte, Tizio señaló que existe evidencia de que “la contaminación del aire, en especial las partículas finas (PM2.5), el dióxido de nitrógeno y el hollín procedente de combustibles fósiles, se asocia con un mayor riesgo de enfermedades neurológicas como demencia, Parkinson, ACV y Esclerosis múltiple”. Incluyó también el aumento del riesgo de trastornos del desarrollo neurológico en niños expuestos a contaminación durante etapas tempranas. Estos efectos afectan especialmente a “niños, adultos mayores y personas con enfermedades neurológicas”, quienes se consideran grupos de mayor vulnerabilidad ante los cambios de temperatura y la exposición a tóxicos ambientales.
Timoteo Marchini, investigador del CONICET y del Hospital Universitario de Friburgo, marcó una diferencia clave entre los conceptos de cambio climático y contaminación del aire. Remarcó que, aunque comparten fuentes de emisión como tráfico e industria, sus impactos en salud son diferentes.
“La mayor frecuencia e intensidad de olas de calor se encuentra asociada a una mayor incidencia de enfermedades cardiovasculares”, explicó al referirse al cambio climático. Por otro lado, según aseguró el experto, el efecto de la contaminación ambiental sobre la salud es “muchísimo más claro y directo”: provoca daños en el sistema respiratorio y cardiovascular, y agrava el pronóstico de enfermedades agudas como infartos o accidentes cerebrovasculares.
Marchini resaltó la relevancia de las “partículas finas de contaminación ambiental o PM 2.5” como factor que agrava el desarrollo y la severidad de enfermedades cardiovasculares, incluso de manera independiente al cambio climático. “Se estima que aproximadamente uno de cada cuatro infartos y uno de cada cuatro accidentes cerebrovasculares se encuentran asociados de forma independiente a que la persona estuvo expuesta crónicamente a estos contaminantes”, precisó el investigador.
El United Nations Development Programme (UNDP) detalla que las consecuencias más marcadas de la crisis climática actual incluyen desde “aumento de los golpes de calor y las muertes relacionadas con enfermedades cardiovasculares y respiratorias” hasta una mayor incidencia de enfermedades transmitidas por agua, alimentos y vectores, además de impactos en la salud mental. Por otra parte, “pueden socavar o destruir la infraestructura sanitaria, los servicios de atención médica y las cadenas de suministro de productos sanitarios esenciales”, alerta el organismo.
Mientras tanto, la United States Environmental Protection Agency (EPA) y los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) coinciden en que las condiciones climáticas extremas afectan la disponibilidad de agua potable, la calidad del aire, la seguridad alimentaria y la salud mental, sumando dificultades de acceso a los sistemas sanitarios, sobre todo en las poblaciones más desfavorecidas.
El deterioro ambiental incide de forma directa e indirecta sobre diversas dimensiones de la salud. La contaminación del aire, las olas de calor, la expansión de vectores y las crisis socioeconómicas aumentan el espectro de enfermedades, repercuten en los grupos más vulnerables e imponen grandes desafíos a los sistemas de salud a nivel global. Ante este escenario, la adaptación de políticas públicas y la integración entre salud y ambiente se vuelven fundamentales para enfrentar los riesgos crecientes que impone el cambio climático.
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La escala de huracanes está quedando insuficiente

 


¿Se necesita ya una categoría 6 de huracán?: científicos desarrollan una nueva escala de severidad

Fecha de Publicación
: 03/09/2025
Fuente: Portal MeteoRed
País/Región: Internacional


Mientras los océanos se calientan y las tormentas alcanzan intensidades sin precedentes, científicos y meteorólogos advierten que el límite abierto de la Categoría 5 ya no basta para comunicar el riesgo real.
El sistema actual de clasificación de huracanes, conocido como Saffir–Simpson Hurricane Wind Scale (SSHWS), ordena los ciclones tropicales en cinco categorías basadas únicamente en la velocidad del viento. Sin embargo, esta escala omite factores críticos como las lluvias torrenciales, las inundaciones y las marejadas ciclónicas, responsables de la mayoría de muertes.
El viento solo causa el 8 % de las muertes por huracanes, frente al 76 % asociado al agua. Una nueva escala podría ser decisiva para salvar vidas y lograr que la población no subestime los riesgos.
Esta limitación genera que la población muchas veces subestime el riesgo real de una tormenta. En muchos casos sistemas tropicales de menos categoría generan más daños porque los que los causan son las inundaciones por las lluvias, o la marejada, y no tanto el viento que es el que se utiliza para la calificación. 
En un escenario de océanos más cálidos, los huracanes más intensos alcanzan potencias históricas. Investigadores como Michael Wehner y James Kossin han sugerido que la categoría 5 resulta insuficiente, y proponen una Categoría 6 para tormentas con vientos superiores a 310 km/h. Esta ampliación no sólo tendría valor científico, sino que también mejoraría la comunicación del riesgo hacia la población, tal como indica Live Science.

La insuficiencia de la escala actual
La Categoría 5 carece de límite superior, de modo que un huracán de 250 km/h y otro de 320 km/h son clasificados de igual manera. En un contexto de cambio climático, esta homogeneización resulta engañosa y puede afectar las decisiones de preparación y evacuación.
Un estudio publicado en Scientific Reports en 2025 advierte que el calentamiento global está aumentando la probabilidad de tormentas extremas que sobrepasan con creces el rango original de la escala. Este hallazgo ha reavivado el debate entre meteorólogos y agencias de gestión de emergencias sobre la necesidad de una revisión urgente.
Más allá de la discusión técnica, la clave está en cómo comunicar de manera más clara los peligros a la población. Si el lenguaje de las escalas se queda corto, la gente puede no dimensionar la magnitud de lo que enfrenta, pensando que el fenómeno en realidad será menos intenso de lo que en realidad luego ocurre.

Más allá del viento: inundaciones y marejadas letales
Las estadísticas son claras: solo el 8 % de las muertes por huracanes se deben directamente al viento, mientras que el 49 % está relacionado con marejadas ciclónicas y el 27 % con inundaciones por lluvia, según señala un articulo de la Universidad del Sur de Florida. Este desequilibrio revela que el SSHWS no representa los verdaderos riesgos. Hace algunos días te contamos aquí en Meteored cómo Katrina afectó a Nueva Orleans hace 20 años. 
Por este motivo, investigadores de esta universidad han impulsado la creación de la Tropical Cyclone Severity Scale (TCSS), que combina en una sola medida el impacto del viento, la lluvia y el oleaje. Este enfoque permitiría clasificar una tormenta como de severidad extrema incluso cuando los vientos no son de categoría 5, si el resto de los factores alcanzan niveles críticos.
Los ensayos de percepción social han mostrado que bajo la TCSS la gente tiende a evacuar con mayor frecuencia, lo que podría traducirse en miles de vidas salvadas. En un mundo donde los huracanes son cada vez más extremos, ajustar la manera en que se los comunica es tan urgente como mejorar las infraestructuras de defensa.
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Los incendios baten récords en Europa

 


Los incendios baten récords en Europa, con la península ibérica como su principal víctima

Fecha de Publicación: 02/09/2025
Fuente: Agencia EFE Verde
País/Región: Europa


En lo que va de año, la superficie calcinada en la Unión Europea (UE) ha superado el millón de hectáreas, el peor dato desde que hay registros, en gran parte debido a los intensos incendios de agosto en la península ibérica que dejaron fallecidos, miles de evacuados y áreas protegidas arrasadas.
A un mes de que termine la temporada de incendios, el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS, por sus siglas en inglés) contabiliza 1.016.425 hectáreas (ha) quemadas, superando las 993.558 ha de 2017, hasta ahora el récord desde que comenzaron los registros en 2006.
Solo España y Portugal concentran más del 60 % de la superficie arrasada por el fuego en los 27 países. En el caso español, los incendios han devastado 377.234 ha, el 37 % del total, mientras que en Portugal la cifra asciende a 260.358 ha, un 25 %.

Ola de calor y vegetación como combustible
El mes comenzó con una intensa ola de calor que se sintió en todo el sur de Europa, pero especialmente en los dos países ibéricos. En España duró 16 días y se convirtió en la más potente desde que hay registros, con una anomalía de 4,6 grados.
Según un informe divulgado este viernes por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), la primavera de este año —“muy húmeda” en gran parte de la península— favoreció un crecimiento extraordinario de la vegetación que, tras un junio y julio secos y cálidos, se convirtió en combustible para los incendios.
Las llamas no solo arrasaron el territorio, también dispararon los gases contaminantes. Según EFFIS, entre el 1 de enero y el 26 de agosto se liberaron 38,37 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) como consecuencia de los incendios, más del triple que en el mismo periodo de 2024 (11,46 millones).

Emisiones excepcionales y aire deteriorado
El científico del Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus (CAMS), Mark Parrington, calificó de “excepcionales” las emisiones de los incendios españoles y portugueses durante agosto, y advirtió de que las grandes cantidades de humo y partículas PM2,5 provocaron un “grave deterioro de la calidad del aire” en la península ibérica y en partes de Francia.
En España, regiones como Castilla y León (centro-norte), Galicia (noroeste) o Extremadura (oeste) han sido las más castigadas por los incendios forestales que, en las últimas semanas, llegaron a registrar más de una veintena de focos graves activos al mismo tiempo.
Los fuegos han dejado, al menos, ocho fallecidos en lo que va de año y, solo en agosto, obligaron a evacuar a más de 35.000 personas, calcinaron pueblos, espacios naturales protegidos o cortaron carreteras y vías ferroviarias.
El paisaje de Las Médulas (León), donde se ubica la mayor mina de oro a cielo abierto del Imperio Romano, catalogada por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, se ha visto envuelto en las llamas que se llevaron consigo algunos de sus castaños centenarios.

Patrimonio natural bajo amenaza
También se quemaron áreas del Parque Nacional de Picos de Europa y se vieron afectados los peregrinos que recorrían el Camino de Santiago en tramos próximos a los incendios.
Portugal, aunque con menos hectáreas totales quemadas, es el país de la UE que más porcentaje de territorio ha visto consumido por las llamas: un 2,83 %, concentrado sobre todo en las regiones del centro y norte.
La ola de incendios dejó cuatro fallecidos, evacuaciones y también áreas naturales afectadas, con un incendio dentro del Parque Natural del Douro Internacional, en el norte, además de que un fuego en la zona de Arganil (centro) arrasó más de 64.400 hectáreas, convirtiéndose en uno de los mayores incendios de su historia.

Grecia y el reto climático
La potente ola de calor de este agosto también favoreció el avance de los incendios en países como Albania o Grecia, donde se registraron, a su vez, víctimas mortales y desalojos.
En Grecia, con 46.783 hectáreas quemadas —una superficie muy por debajo de otros años en los que se superaron las 100.000 ha— el calor y los vientos propiciaron el estallido de 152 incendios en 24 horas a mediados de mes.
La situación al norte del Peloponeso, con focos fuera de control, obligó a evacuar a unas 7.500 personas y, días antes, un incendio en el sureste de Atenas dejó un fallecido.

Más incendios en el futuro
La Agencia Espacial Europea (ESA) recordó el miércoles pasado que el reto a largo plazo es que se prevé que estos fenómenos sean cada vez más frecuentes e intensos, a medida que se agrava la crisis climática.
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EE.UU. advierte sobre calidad del agua en playas

 


¿Planeas nadar este fin de semana? Cuidado con la contaminación fecal en playas en EEUU

Fecha de Publicación
: 02/09/2025
Fuente: Agencia AP News
País/Región: Estados Unidos


Miles de estadounidenses acudirán a las playas este fin de semana del Día del Trabajo para disfrutar de un último chapuzón de verano, pero darse un baño podría no ser una opción: muchas de las playas publicarán advertencias contra el nado debido a niveles inseguros de contaminación fecal.
Las playas desde Crystal River, Florida, hasta Ogunquit, Maine, han estado esta semana bajo advertencias sobre la calidad del agua debido a niveles elevados de bacterias asociadas con desechos fecales. Las advertencias suelen desaconsejar a los visitantes de la playa que entren al agua porque los microorganismos pueden causar enfermedades gastrointestinales, erupciones y náuseas.
Esta semana se han producido cierres en algunos de los destinos de playa más populares del país, como Keyes Memorial Beach en el poblado de Cape Cod en Hyannis, Barnstable, Massachusetts; Benjamin’s Beach en Long Island en Bay Shore, Nueva York, y en una parte de la costa de Imperial Beach cerca de San Diego. Incluso en las playas de arena blanca y prístina de Hawai, el Departamento de Salud del estado advirtió sobre un alto conteo de bacterias en Kahaluu Beach Park en la Isla Grande.
Se trata de un problema antiguo y generalizado. Casi dos tercios de las playas evaluadas en 2024 en todo el país experimentaron al menos un día en el que los indicadores de contaminación fecal alcanzaron niveles potencialmente inseguros, señaló el grupo de conservación Environment America en un informe emitido este verano.
El grupo revisó playas en las costas y los Grandes Lagos y encontró que el 84% de las que se encuentran en la Costa del Golfo superaron el estándar al menos una vez. El número fue del 79% para las playas de la Costa Oeste, 54% para las playas de la Costa Este y 71% para las playas de los Grandes Lagos.
En el informe también se indica que más de 450 playas fueron potencialmente inseguras para nadar en al menos el 25 por ciento de los días evaluados. Una razón clave es la obsolescencia de los sistemas de agua y alcantarillado, que permiten que la contaminación de las aguas residuales llegue a los lugares donde la gente nada, dijo John Rumpler, director de agua limpia y abogado de alto nivel de Environment America.
“Estas playas son un tesoro para las familias de toda Nueva Inglaterra y de todo el país. Son un recurso compartido”, dijo Rumpler, que reside en Boston. “Necesitamos invertir para asegurarnos de que, literalmente, nuestros propios desechos humanos no terminen en los lugares donde nadamos”.
Otros factores también han desempeñado un papel en la contaminación de las playas, entre ellos, el clima cada vez más severo que sobrecarga los sistemas de alcantarillado, y la expansión suburbana que pavimenta áreas naturales y reduce la capacidad del ecosistema para absorber el agua de lluvia, dijo Rumpler.
Pero muchas personas planean saltar al océano de todos modos. Hubo una advertencia de dos días sobre un índice elevado de bacterias indicadoras de contaminación fecal el mes pasado en Rehoboth Beach, Delaware, pero eso no preocupaba a Yaromyr Oryshkevych.
“Realmente no espero estar en ningún tipo de peligro de contaminación fecal”, dijo Oryshkevych, un dentista jubilado. Dijo que no creía que Rehoboth estuviera lo suficientemente cerca de una contaminación notable como para preocuparse, y esperaba que las corrientes naturales del océano se encargaran de cualquier problema de contaminación en el área.
Dana West, un trabajador federal que visitaba Rehoboth Beach, recordó un caso a principios de este año en el que una docena de miembros de su grupo de vacaciones experimentaron problemas gastrointestinales. Los síntomas ocurrieron después de que participaron en una excursión de snorkel, una actividad que aumenta la probabilidad de ingerir agua de mar, frente a la costa de Isla Mujeres, México.
Fue una experiencia desagradable, pero no espera que se repita este fin de semana en Delaware.
“Pero en general, no me preocupa el nivel de materia fecal y bacteriana”, dijo West mientras admiraba la costa de Rehoboth. “Supongo que las autoridades locales nos informarán si hay niveles más altos de lo normal”.
A pesar de la confianza de West, algunas playas del área de Rehoboth, entre ellas, las cercanas Rehoboth Bay y Dewey Beach, estuvieron efectivamente bajo advertencias de agua esta semana. Dichas advertencias no siempre se colocan en señales públicas.
Environment America evaluó la seguridad de las playas en su informe al examinar si los niveles de bacterias fecales superaban los estándares establecidos por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos que desencadenan una alerta para evitar el agua. En esos niveles, las bacterias fecales pueden causar enfermedades en 32 de cada 1.000 nadadores.
En Carolina del Norte, cinco playas estuvieron bajo advertencias a finales de agosto debido a niveles elevados de bacterias fecales. Las playas están abiertas, pero se advierte a los nadadores que entrar al agua podría ser riesgoso, dijo Erin Bryan-Millush, supervisora del programa ambiental del Departamento de Calidad Ambiental de Carolina del Norte.
El huracán Erin provocó una extensa erosión y marejadas en algunas áreas costeras, según el Departamento de Calidad Ambiental. Los eventos de lluvias intensas este verano también exacerbaron el problema de la contaminación en algunas áreas, dijo Bryan-Millush.
“Esos desagües pluviales llevan de todo”, dijo Bryan-Millush. “Podría ser realmente malo para alguien con el sistema inmunológico comprometido”.
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La corriente Amoc podría colapsar antes de lo previsto

 


El colapso de la Corriente Oceánica del Atlántico es cada vez más probable. ¿Un futuro climático al borde del abismo?

Fecha de Publicación: 01/09/2025
Fuente: Portal MeteoRed
País/Región: Internacional


Un estudio con 25 modelos climáticos advierte que la Circulación Meridional del Océano Atlántico (AMOC) podría colapsar en 2063, amenazando con alterar el clima global de forma irreversible, como en una película de Hollywood.
La película El día después de mañana nos mostró un mundo donde el colapso de las corrientes oceánicas desencadena un caos climático: tormentas extremas, nevadas en los trópicos y un frío glacial en Europa.
Aunque Hollywood exageró el ritmo y la magnitud, la ciencia detrás no es pura ficción. La Circulación Meridional del Océano Atlántico (AMOC por sus siglas en inglés), un sistema vital de corrientes oceánicas, está en riesgo real de debilitarse o colapsar debido al cambio climático, y un nuevo estudio sugiere que esto podría comenzar en 2063.
Este sistema, esencial para regular el clima global, está mostrando señales de alarma. Un análisis de 25 modelos climáticos indica que, si no reducimos drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero, la AMOC podría llegar a un punto de inflexión con consecuencias devastadoras.
Desde cambios extremos en el clima hasta impactos en la agricultura y el nivel del mar, el colapso de la AMOC no es solo un problema de película: es una amenaza que debemos entender y enfrentar.

La AMOC, el motor climático del planeta
Podemos imaginarla como el sistema circulatorio de nuestro planeta: la AMOC es una gigantesca corriente que transporta agua caliente y salada desde los trópicos hacia el norte del Atlántico y agua fría y más densa de regreso al sur. Este flujo, que incluye la Corriente del Golfo, mantiene los inviernos europeos más suaves, regula las lluvias en los trópicos y transporta hasta el 25 % del calor global océano-atmósfera. 
El calentamiento global está poniendo en jaque este sistema. El derretimiento de glaciares en Groenlandia y el aumento de lluvias vierten grandes cantidades de agua dulce en el Atlántico Norte, lo que es como añadirle agua al combustible de un motor: lo hace fallar.
El agua dulce reduce la densidad del agua salada, impidiendo que en regiones donde se enfría lo suficiente, se hunda y mantenga así el flujo de la AMOC. Si este proceso se detiene, la AMOC podría debilitarse o incluso colapsar, afectando el clima de manera drástica en todo el mundo… ¡y los datos muestran que ya está perdiendo fuerza!

Consecuencias del colapso: un mundo irreconocible
Un colapso de la AMOC tendría efectos devastadores y en cascada en todo el planeta. En Europa, especialmente en el noroeste (Reino Unido, Irlanda, Noruega, Suecia, Dinamarca, Islandia), las temperaturas podrían caer entre 5 y 10 °C, con caídas extremas de hasta 30 °C en invierno en algunas zonas. Esto haría los inviernos más severos, lo que podría disparar los costos de calefacción y adaptación de infraestructura, afectando la agricultura.
Las borrascas invernales se intensificarían, trayendo tormentas más frecuentes y potentes, y una mayor proporción de precipitaciones caería como nieve, alterando ecosistemas y sistemas de transporte. En el sur de Europa, como la Península Ibérica, se esperan sequías más prolongadas junto con lluvias torrenciales impredecibles, afectando cultivos como el olivo o el trigo.
A nivel global, los impactos serían igualmente graves. En la costa este de EE. UU., el cese del flujo de la AMOC podría elevar el nivel del mar hasta 50 cm adicionales, inundando ciudades como Nueva York, Miami o Boston, y exacerbando los efectos de las marejadas ciclónicas. 
En los trópicos, la Zona de Convergencia Intertropical se desplazaría hacia el sur, alterando las lluvias en regiones como el Amazonas, el Sahel africano y el sur de Asia. Esto podría provocar sequías severas, amenazando la seguridad alimentaria de miles de millones de personas que dependen de cultivos como el arroz o el maíz. La agricultura en regiones dependientes de lluvias predecibles, como América Latina, enfrentaría pérdidas masivas.
Los monzones asiáticos, vitales para la agricultura en India, podrían debilitarse, causando hambrunas y crisis económicas.Los ecosistemas marinos también sufrirían, ya que la AMOC transporta oxígeno y nutrientes, y su colapso reduciría el oxígeno disuelto en aguas profundas, causando anoxia y afectando la vida marina, desde el plancton hasta los peces comerciales, con consecuencias en la pesca en regiones como el Atlántico Norte, afectando comunidades en Galicia, el Cantábrico o el Golfo de Cádiz. 
 La interrupción de rutas marítimas por condiciones climáticas extremas y cambios en las corrientes afectaría el comercio global, aumentando costos para operadores y puertos. Además, la menor absorción de CO₂ por el océano agravaría el calentamiento global, creando una retroalimentación negativa: mientras Europa se enfría, los trópicos y el hemisferio sur se calentarían más, intensificando olas de calor y huracanes.

El colapso, más cerca de lo que pensamos
Un supercomputador holandés ha simulado estos escenarios, mostrando que un colapso podría intensificar huracanes y tormentas extremas en algunas regiones mientras otras se vuelven áridas. La gravedad de estas consecuencias dependerá de cuánto logremos reducir las emisiones en las próximas décadas.
Un estudio publicado el 24 de agosto en el Journal of Geophysical Research: Oceans analizó 25 modelos climáticos y encontró que los flujos de boyancia superficial, un indicador clave de la salud de la AMOC y que son son como el "empuje" que decide si el agua del océano sube o baja, señalan un posible colapso hacia 2063 en escenarios de altas emisiones (SSP5-8.5). Aunque hay incertidumbre (el rango va de 2026 a 2095), la tendencia es clara: sin acción, el riesgo crece. En escenarios de emisiones más bajas (SSP2-4.5), el colapso es menos probable, lo que nos da una ventana de oportunidad.
Este momento crítico nos recuerda que nuestras decisiones hoy, desde reducir emisiones hasta proteger los ecosistemas, son clave para evitar un futuro donde el clima se vuelva irreconocible.
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Sudamérica con alto potencial para reforestar el planeta

 


Sudamérica posee el mayor potencial para reforestar el planeta

Fecha de Publicación
: 01/09/2025
Fuente: Agencia IPS
País/Región: América del Sur


América del Sur tiene el mayor potencial para la plantación sostenible de árboles, en su gran superficie de bosques talados, señaló un estudio que acaba de divulgar la revista Science, sobre la forestación como vía para enfrentar el cambio climático y salvar al agua y a la biodiversidad en el planeta.
En el mundo, señala el estudio, es posible restaurar bosques en una superficie total disponible de 389 millones de hectáreas (el tamaño aproximado de India), lo que permitiría almacenar 39,9 gigatoneladas de carbono para 2050, equivalentes a aproximadamente 63 % del sumidero anual de carbono de la última década.
Los científicos, 14 investigadores de Australia, China, Estados Unidos, Francia y el Reino Unido, llegaron a estos números tras elaborar mapas globales de carbono del suelo -principalmente de su capa superior-, los cuales revelan las ganancias y las pérdidas de carbono con la forestación.
El mayor potencial para la plantación sostenible de árboles se encuentra en Sudamérica. Solo Brasil representa una quinta parte de la superficie potencialmente adecuada para la forestación.
La publicación del estudio llega en un momento clave, a tres meses de que se reúna en Belém, Brasil, la 30 Conferencia de las Partes (COP30) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, en la que los bosques tropicales estarán en el centro de las negociaciones climáticas.
Hasta ahora, los países de todo el mundo se han comprometido a plantar 230 millones de hectáreas de árboles hasta 2030; pero solo la mitad de los compromisos se han realizado en tierras disponibles de forma sostenible.
La cantidad de tierra disponible para la plantación de árboles es la mitad o a lo sumo dos tercios de las estimaciones anteriores, una vez limitadas para evitar impactos negativos sobre la biodiversidad, la seguridad alimentaria, los recursos hídricos y el calentamiento regional.
Además, esto solo compensa una fracción de las enormes emisiones aportadas por los combustibles fósiles.
En combinación con las limitaciones de la sostenibilidad, los compromisos actuales de plantación de árboles sólo compensarían una pequeña parte de las emisiones de combustibles fósiles.
El estudio también subraya que detener la pérdida de bosques, así como proteger y gestionar los bosques existentes es tan importante, o más, que crear otros nuevos.
En el mundo cerca de un tercio de la superficie terrestre aún está cubierta de bosques, unos 4000 millones de hectáreas, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Detener por completo la pérdida mundial de bosques de aquí a 2030 podría evitar emisiones casi tres veces superiores a los compromisos actuales de plantación de árboles, si se tienen en cuenta los límites de la sostenibilidad.
En general, el estudio concluye que se necesita una planificación y una política más inteligente para liberar el potencial climático de la plantación de árboles.
Zhanghai Qin, coautor del estudio, dijo que “el potencial de la plantación de árboles para almacenar carbono es absolutamente enorme, pero debe hacerse con cuidado. Esto significa utilizar la tierra realmente disponible, prestando atención a las salvaguardias y las limitaciones de sostenibilidad”.
Asimismo, los investigadores señalan que, para asegurar la participación de las regiones tropicales en estos esfuerzos, sobre todo en países de renta baja y media, la financiación internacional es fundamental.
El estudio revela que 90 % de la superficie prometida para la plantación de árboles hasta la fecha se encuentra en países de ingresos bajos y medios.
Brasil, país que presidirá la COP30, planea lanzar el Fondo de Bosque Tropical para Siempre, un mecanismo de financiamiento que busca recompensar a los países que reduzcan la deforestación.
El estudio de Science refuerza la urgencia de que estos esquemas de financiamiento sean diseñados con equidad, pues, aunque la mayor parte del potencial sostenible de forestación está en Sudamérica, los compromisos de plantación de árboles en la región hasta ahora son limitados.
Europa también representa una cuarta parte de la superficie potencial disponible, pero hasta ahora solo ha prometido plantar árboles en 13 % de ese espacio.
En cambio, los países africanos -con mucho menos potencial sostenible, con grandes extensiones de tierras áridas- están asumiendo desproporcionadamente el esfuerzo.
África por sí sola representa la mitad de la superficie comprometida -por ejemplo, en la “muralla verde” a plantar en el Sahel, la franja semiárida que cruza el continente de oeste a este- aunque, una vez considerados los impactos en la biodiversidad, solo cuenta con cuatro por ciento de la superficie potencial mundial.
El Fondo podría ayudar a corregir esos desequilibrios, si viene acompañado de compromisos financieros ambiciosos de los países desarrollados, para apoyar la restauración de bosques y para garantizar la protección de los ya existentes.
Los resultados del estudio también dialogan con los compromisos recientes de los países amazónicos, reunidos la semana pasada en Bogotá bajo la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (Otca).
Allí se insistió en la necesidad de financiamiento internacional para sostener los planes de reducción de la deforestación y restauración de ecosistemas.
El estudio reconoce que “el desarrollo social y económico, las prioridades de conservación y las necesidades e intereses de las comunidades también deben tenerse en cuenta al contabilizar la oferta y la productividad de las tierras” a reforestar “para determinar el potencial de mitigación ‘práctico’, no solo ‘teórico’, por país y región”.
“La efectividad de la forestación como una solución climática natural depende en última instancia de tomar acción: actuar más rápido, establecer objetivos más altos, priorizar áreas con mayores beneficios y coordinar esfuerzos globales para los lugares correctos con especies adecuadas”, concluyen los autores.
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Los lagos de todo el mundo en deterioro

 



Los lagos de todo el mundo están en deterioro. Veamos aquí por qué, y qué se puede hacer al respecto.

Fecha de Publicación: 30/08/2025
Fuente: ONU
País/Región: Internacional


Existen más de 100 millones de lagos por todo el planeta, según un estudio destacado.
Pero muchos no son lo que solían ser. Desde Bolivia hasta Sudáfrica y más allá, el cambio climático, la contaminación y la extracción excesiva están cambiando drásticamente estos cuerpos de agua. Muchos se han reducido a nada. Otros están que revientan sus bancos. Algunos incluso se han vuelto verdes. “Hoy en día, algunos de los lagos más conocidos e importantes del mundo son una sombra de lo que eran hace solo unas décadas”, dice Dianna Kopansky, líder de la Unidad de Ecosistemas de Agua Dulce y Humedales del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). “Necesitamos revertir esta disminución. Si no lo hacemos, podría ser calamitoso para los cientos de millones de personas que dependen de los lagos para su supervivencia”.
De cara al primer Día Mundial de los Lagos el 27 de agosto de 2025, veamos de cerca las mayores amenazas para los lagos del mundo —y lo que se puede hacer al respecto—.

Cambio climático
Un panel global de especialistas en clima ha descubierto que el cambio climático está desestabilizando el ciclo hidrológico, el sistema finamente ajustado que distribuye agua alrededor del mundo. El aumento de las temperaturas, nos informan, está intensificando la evaporación y cambiando los patrones de lluvia. En algunos lugares, esto está aumentando las posibilidades de sequías que reducen los lagos, como una que casi privó a Ciudad del Cabo, Sudáfrica —hogar de 4,7 millones de personas— de agua. 
En otros lugares, el aumento de la evaporación junto con temperaturas del aire cada vez más altas está provocando tormentas de lluvia más intensas, lo que hace que sus lagos se desborden. Ese es un futuro que podría afectar incluso a la cuenca desértica más grande del mundo, el lago Turkana de Kenia. Un estudio del PNUMA encontró que dicha cuenca probablemente verá un aumento en sus inundaciones en las próximas décadas, amenazando a los 15 millones de personas que viven a lo largo de su costa. 
Mientras tanto, en muchas áreas montañosas, las temperaturas en franco ascenso están aumentando los riesgos de lo que se conoce como desbordamiento de lagos glaciares. Estas inundaciones potencialmente catastróficas pueden ocurrir cuando el casquete de hielo que retiene un lago montañoso se derrite, liberando cascadas de agua cuesta abajo.

Extracción excesiva
A pesar de lo dañino que ha sido el cambio climático, Kopansky menciona que a menudo palidece en comparación con lo que los humanos hemos hecho con los lagos al desviar sus aguas más rápido de lo que pueden reponerse —un proceso conocido como extracción excesiva—. 
Esto puede ocurrir de muchas formas. A veces, el agua es desviada de los lagos —­o de manera igualmente dañina, de sus afluentes—, para abastecer a las ciudades. Otras veces, es utilizada para impulsar presas hidroeléctricas. A menudo, se toma para regar tierras de cultivo.
El mar de Aral en Asia Central es el vivo ejemplo del declive impulsado por el riego; el cuarto lago más grande del mundo en tiempos pasados, el Aral se ha marchitado dramáticamente desde que sus afluentes fueron desviados en la década de 1960. Pero esto está sucediendo en todo el mundo, incluso en el altiplano boliviano. Allí, el que alguna vez fue el segundo lago más grande de Bolivia, el lago Poopó, ha sido reducido a un salar estéril por una combinación devastadora de desvíos de agua y cambio climático.
Un informe de 2024 del PNUMA y ONU-Agua encontró que los cuerpos de agua superficiales, incluyendo los lagos, se están reduciendo o se han perdido por completo en 364 cuencas en todo el mundo, es decir, casi el 3 por ciento de todas las cuencas. Se estima que 93,1 millones de personas viven en esas regiones.  

Contaminación
La contaminación, declaran las y los especialistas, es una amenaza creciente para los lagos del mundo y las comunidades que les rodean. Especialmente problemáticas para las personas y los animales que viven en lagos son las aguas residuales sin tratar y la escorrentía agrícola. Además de inyectar patógenos y pesticidas en los lagos, estas fuentes de contaminación también suelen contener fósforo y nitrógeno. A niveles suficientemente altos, estos nutrientes pueden matar peces, alimentar floraciones de algas tóxicas y privar de oxígeno a los lagos, creando las llamadas zonas muertas hostiles para la vida acuática.
Eso es lo que un equipo de científicos cree que puede estar sucediendo en el lago Victoria, el lago más grande de África, donde un aumento en cierto tipo de bacterias ha vuelto las aguas verdes.
Al mismo tiempo, el incremento de la evaporación, la extracción excesiva, el aumento de las precipitaciones y las temperaturas cada vez mayores también pueden empeorar la calidad del agua.
El PNUMA monitorea la calidad del agua de 4.000 grandes lagos en todo el mundo. Más de una cuarta parte se está volviendo cada vez más turbia, o nubosa, y casi el 15 por ciento está experimentando un aumento en materia orgánica. Esos son dos signos reveladores de contaminación producida por ciudades, granjas y fábricas. 
“Semejantes números deberían ser un llamado de atención”, recalca Kopansky. “No podemos seguir tratando a los lagos como vertederos”.

Las soluciones
Los lagos proporcionan el 90 % del agua dulce superficial del mundo y, junto con los ríos que los alimentan, sustentan los medios de vida de unas 60 millones de personas. Kopansky recalca que no es demasiado tarde para revertir la suerte de muchos de los debilitados lagos del planeta. Para lograrlo, menciona que los países pueden realizar tres acciones principales:
- Avanzar en lo que se conoce como gestión integrada de los recursos hídricos, un proceso de planificación que equilibra el uso del agua entre varios sectores, como la industria y la agricultura, de manera que se mejore la calidad de vida sin comprometer la salud a largo plazo de los ecosistemas;

- Adoptar un enfoque a nivel de cuenca para la gestión del agua y el control de la contaminación, involucrando a grupos locales e indígenas, el sector privado, agricultores y otras partes interesadas para abordar los desafíos que enfrentan los lagos; e
- Invertir en el monitoreo de datos recopilados sobre los lagos e invertir asimismo en la aplicación de dicho monitoreo, de modo que los problemas como la contaminación puedan detectarse antes de que lleguen a niveles de crisis.
La protección de los lagos del mundo es una parte clave del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, un acuerdo internacional para salvaguardar el mundo natural. El acuerdo pide a los países que conserven y restauren el 30 por ciento de las aguas continentales, que incluyen los lagos, para 2030.
“La buena noticia es que tenemos el conocimiento y la tecnología para revertir esta situación”, concluye Kopansky. “Lo que realmente necesitamos es la voluntad de comenzar a tratar todos nuestros lagos como los preciosos recursos que son”.
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