Las palas de viejos aerogeneradores, reto en el corto plazo

 

Miles de aerogeneradores se acercan al final de su vida útil, la gran pregunta es qué haremos con sus palas después

Fecha de Publicación
: 19/08/2020
Fuente: Xataka
País/Región: Internacional


Después de años en los que los combustibles fósiles han dominado buen parte del mix de generación eléctrico, las energías renovables han llegado como la alternativa limpia de generar electricidad. Sin embargo, no hay absolutamente ninguna forma de generación eléctrica que tenga un impacto ambiental nulo.
Aunque sea menor, las energías renovables también tienen impacto en el medio ambiente. Pero a diferencia de otras fuentes de energía, la mayor parte ocurre en dos momentos: durante su fabricación y una vez llegado el fin de su vida útil. Y es que cuando una instalación renovable dejar de funcionar, se convierte en un montón de chatarra que debe ser reutilizada o en su defecto, reciclada.
La gestión de estos residuos es un tema especialmente delicado en la industria renovable. Al fin y al cabo, no es de recibo vender un discurso de sostenibilidad y cuidado del medio ambiente, y después tratar los residuos de las instalaciones de cualquier manera.
La realidad es que poco a poco nos acercamos a un futuro donde habrá que gestionar los residuos de cientos de instalaciones renovables que quedarán inservibles una vez llegado el final de su vida útil.

Los aerogeneradores se están haciendo viejos
El problema de la gestión de los residuos de la industria renovable se ha sensibilizado mucho en los últimos tiempos, especialmente en el caso de la eólica, después de que Bloomberg publicara unas impactantes fotos de un vertedero repleto de palas de aerogeneradores. Y es que este componente, debido a su composición, es el más difícil de gestionar.
La vida de diseño de un aerogenerador es de 20 o 25 años en función de la ubicación, aunque es práctica habitual extenderla hasta los 30 años realizando algunas inversiones (renovación de algunos componentes, etc). Teniendo en cuenta que la energía eólica moderna es una tecnología que lleva más de 20 años entre nosotros, la conclusión es clara: una parte de los parques eólicos del mundo está acercándose al final de su vida útil y con ello, a su desmantelamiento. En unos años nos encontraremos con cientos de aerogeneradores inservibles, cuyos componentes necesitarán ser gestionados.
Para hacernos a la idea de la magnitud del problema, hagamos unos números con las cifras de España, el quinto país del mundo con más eólica instalada después de China, Estados Unidos, Alemania e India.
En total, según datos de AEE (Asociación Empresarial Eólica) en nuestro país hay 1.203 parques eólicos instalados en 807 municipios, con más de 20.940 aerogeneradores, lo que da un total de 62.800 palas (tres por aerogenerador). Por supuesto, estas cifras siguen creciendo después de que el sector se haya vuelo a poner en marcha, y lo hace con modelos cada vez más grandes.
En cuanto a la antigüedad de los aerogeneradores, según datos de la AEE, de los más de 25.000 MW eólicos con los que cuenta España alrededor de 10.000 MW tienen más de 15 años, mientras que 2.300 MW tienen una antigüedad superior a los 20 años.

Las palas, el gran problema del reciclaje de los aerogeneradores
En términos generales, la mayoría de los componentes de una aerogenerador son reciclables. Actualmente entorno al 85-90% de los materiales de una turbina eólica se pueden reciclar. Se fabrican principalmente a partir de solo seis materias primas básicas: acero, hierro fundido, fibra de vidrio (y materiales compuestos relacionados), cobre, aluminio y el hormigón utilizado en las cimentaciones.
El desafío se centra en el reciclaje de las palas. Mientras que el resto de materias primas cuentan con una cadena de reciclaje establecida, las palas están fabricadas de materiales compuestos (fundamentalmente, la fibra de vidrio, fibra de carbono y resinas), especialmente difíciles y caros de separar para un correcto reciclaje.
Tampoco es que los materiales compuestos utilizados en las palas sean especialmente problemáticos, sino que se trata de un problema compartido con otros sectores industriales que también los usan. En cualquier caso, es importante saber que las palas tienen la consideración de residuo no peligroso según la lesgilación española.
El reto al que se enfrenta el sector no es pequeño. Según datos de WindEurope, la patronal eólica a europea, alrededor de 14.000 palas podrían ser desmanteladas durante los próximos 5 años en el viejo continente, lo que equivale a entre 40.000 y 60.000 toneladas de residuos.
Encontrar una forma de reutilizar o reciclar estas palas de forma adecuada es una prioridad para la industria.

Reciclaje de palas, ¿qué opciones hay?
Existen tres formas principales de gestionar las palas de los aerogeneradores una vez llegan al fin de su vida útil: reutilización, reciclaje y almacenamiento.

Reutilización
El motivo por el cual un aerogenerador se desmantela no es siempre el final de su vida útil. A veces ocurre por decisiones estrictamente financieras, ya que puede ocurrir que instalar aerogeneradores más grandes y modernos en esa misma ubicación pueda ser un mejor negocio que mantener los viejos funcionando.
Esto quiere decir que no todos los aerogeneradores desmantelados tienen que ser desechados sí o sí, sino que pueden hacer honor a la primera de las tres erres: ser reutilizados e instalados en alguna otra parte.
En los casos en los que la reinstalación no sea posible pero sus componentes sigan en buenas condiciones, estos pueden ser utilizados como recambios para otros aerogeneradores similares que sigan en operación. De esta forma, se evita tener que fabricar nuevas piezas que en la mayoría de los casos ya no se hacen de forma seriada (porque ese modelo de aerogenerador ya no se comercializa).
Por último, está la opción de su reutilización en otras aplicaciones más allá de la energía eólica, principalmente arquitectónicas. Entre las más reseñables y curiosas, está este aparcamiento de bicis instalado en Dinamarca o un puente proyectado en la ciudad de Aalborg.

Reciclaje
Una vez descartada la reutilización (que por desgracia, no siempre es posible), pasamos al siguiente paso, el reciclaje: recuperar las materias primas para ser utilizadas en otra aplicación. Entre las principales formas de reciclaje se encuentran las siguientes:
- Reciclaje mecánico: consiste en triturar y/o separar el material para su posterior reutilización en la fabricación de otros materiales fibrosos o como material relleno (aislante o relleno de hormigones, por ejemplo). En España la empresa Reciclalia está especializada en este tipo de reciclaje.
- Reciclaje térmico: al igual que se hace con muchos otros residuos, las palas de los aerogeneradores pueden incinerarse para generar energía. Otra opción son la pirólisis y la gasificación, mediante las cuales se pueden presevar los materiales fibrosos para ser utilizados en aplicaciones secundarias. Como contrapartida están las emisiones asocidas a estos procesos.
- Reciclaje químico: procesos como la solvolisis, que implican la utilización de disolventes y procesos térmicos para separar la resina de las fibras. Después, ambas pueden ser reutilizadas.

Almacenamiento
Como hemos comentado anteriormente, los materiales compuestos no son residuos peligrosos, por lo que pueden almacenarse en vertederos sin generar problemas en el medio ambiente (más allá de la propia ocupación del terreno y de ser un residuo que estará ahí "para siempre", que no es poco).
En términos generales, las tecnologías de reciclaje para tratar los residuos de las palas de los aerogeneradores ya están disponibles. Sin embargo, todavía faltan oportunidades comerciales debido a razones como la economía de escala (todavía no hay suficiente volumen de residuos para hacer un negocio rentable) y el coste del transporte desde los parques hasta los centros de reciclado, entre otras. A ello se suma que la alternativa de almacenarlo en vertederos es generalmente más barata que cualquier otra, lo que incentiva su uso.
Algunos países ya se están adelantando al problema. Por ejemplo, Alemania, Austria, Países Bajos y Finlandia prohíben que los materiales compuestos se depositen en vertederos o se incineren. Francia, por su parte, está considerando introducir un objetivo de reciclaje para aerogeneradores en su lesgilación.
A nivel europeo está el proyecto europeo FiberEUse en el que participan empresas españolas como Tecnalia, Siemens Gamesa o Maier, y que se centra en la demostración a gran escala de nuevas cadenas de valor de economía circular basadas en la reutilización de materiales compuestos reforzados con fibra al llegar al final de su vida útil.
En definitiva, y a pesar de que todavía no es apenas visible, el sector eléctrico se enfrenta a un reto de gran magnitud con la gestión de cientos de palas de aerogeneradores. Una legislación clara e incentivar el reciclaje de estos materiales (o desincentivar su almacenamiento en vertederos) es necesaria para hacer de la eólica una energía 100% sostenible.
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