España: piden protección para el lobo ibérico

 

La conservación del Lobo una asignatura aún pendiente

Fecha de Publicación
: 26/08/2020
Fuente: Agencia EFE
País/Región: España


El lobo ibérico, joya de nuestra fauna, se encuentra seriamente amenazado y, sin embargo, su caza deportiva está amparada legalmente en algunas comunidades autónomas, mientras las distintas administraciones, incluida la europea, destinan fondos y grandes esfuerzos a su recuperación en otras.
Este animal tiene dos categorías de protección en España, dictadas por la Directiva de Hábitats: al sur del río Duero, no está permitida su caza, mientras que al norte del mismo- donde habitan entre el 70 y el 80% del total de ejemplares- estos carnívoros sí pueden ser objeto de medidas de “gestión”, un eufemismo para autorizar que sean abatidos, denuncian desde las ONG.
La Asociación para la Conservación y Estudio del Lobo Ibérico (ASCEL) incide en un informe en que el término “gestión” no es sinónimo de explotación cinegética (puesto que hay formas de gestión más allá de la caza) y critica que las administraciones autoricen la matanza de ejemplares de “una especie de interés comunitario y protegida por convenios internacionales”, y a la que desde la Unión Europea se dedican importantes fondos públicos para su conservación y recuperación.
Hace unas semanas, el Boletín Oficial de Cantabria (BOC) publicaba la resolución en la que se autorizaba cazar durante los próximos 12 meses a 34 de los 171 ejemplares que se estiman presentes en la región, ya sea mediante la actividad cinegética ordinaria durante las batidas de jabalí, o mediante actuaciones de los agentes de la Dirección General de Biodiversidad, Medio Ambiente y Cambio Climático.

Piden protección en toda la Península
La responsable del Programa de Especies de WWF, Yolanda Cortés califica de “rechazable” las actuaciones de estas administraciones ya que “el lobo tiene un montón de valores sociales, ecológicos y culturales, y no debería ser cazado como cualquier otra especie cinegética”. Pone también como ejemplo que “en Portugal no se permite cazar lobos”.
Además, explica que la ASCEL pidió en 2019 al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) su inclusión en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas en la categoría de “vulnerable”.
El Comité Científico del MITECO concluyó que no se cumplían los requisitos para ello, pero sí dictaminó a favor de incluirlo en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESPE), cuya principal consecuencia sería la prohibición de la caza deportiva del lobo al norte del Duero.
El responsable de Conservación de Especies de Ecologistas en Acción, Miguel Ángel Hernández aclara a EFEverde que este informe del comité científico del MITECO establece que “no hay justificación técnica, ni científica para diferenciar las poblaciones al norte y al sur del Duero” y que es necesario que el lobo sea protegido en todo el territorio.
A mediados de septiembre, se reunirán el MITECO y las comunidades autónomas-quienes tienen cedidas las competencias de medio ambiente- en el Consejo Nacional de Patrimonio Natural para votar cuáles están a favor de incluir al lobo en el Listado de Especies en Régimen de Protección Especial.
El presidente de Lobo Marley, Luis Miguel Domínguez considera que es un “desastre” que este carnívoro tenga distintos estatus de protección según la zona en la que se encuentre y advierte que “España está infringiendo la normativa comunitaria de protección a la biodiversidad”.
“Consideramos que solamente si el lobo pasa a ser una especie estrictamente protegida tendrá la tranquilidad que se merece”, concluye el presidente de esta entidad de protección del lobo, cuyos miembros esperan reunirse en septiembre con Presidencia del Gobierno para debatir este aspecto.

El control cinegético: una medida de “gestión” ineficaz
Según el informe Por la convivencia del hombre y el lobo, realizado por el Voluntariado Nacional para el Censo del Lobo Ibérico junto con el Observatorio de Sostenibilidad, los controles poblacionales de la especie carecen de perspectiva científica y se realizan de forma “aleatoria” e “irracional”.
En el estudio, explican que a la hora de llevarlos a cabo no se tiene en cuenta la jerarquía de los individuos de una manada (tampoco su sexo o edad), lo que desestructura al grupo y provoca una mayor conflictividad: si se quedan sin un “líder con experiencia”, depredarán a las presas más fáciles, como el ganado.
Por tanto, la “gestión” basada en la caza autorizada por las administraciones es ecológicamente insostenible y 100 % ineficaz.
WWF comparte esta perspectiva y defiende pasar de una gestión cinegética a una enfocada en la prevención de daños, puesto que “la ciencia no aclara que matarlos ayude a reducir estragos económicos”.
Cortés explica que para que exista una reducción real del número de daños habría que “matar un número muy elevado de lobos, en torno al 25% o 35% de la población total y eso la legislación española no lo permite”.
Incide también en que el argumento de que “hay que cazar lobos” de algunas administraciones es “erróneo y engañoso para los propios ganaderos”, ya que los controles se producen “de manera tardía y aleatoria, meses después de que los daños hayan sido producidos”.
Domínguez califica la matanza del lobo como un “despropósito”, al ser el resultado de una política antigua que antepone el lobo como “trofeo de caza” antes que al lobo vivo “como gran oportunidad”.
Afirma que hasta que no se proteja al lobo en todo el territorio español, “estamos anclados en el pasado”.

Matar “superdepredadores” daña el ecosistema
El responsable de Conservación de Especies de Ecologistas en Acción, Miguel Ángel Hernández advierte de que el lobo al tener la condición de superdepredador es un elemento fundamental en el equilibrio de los ecosistemas.
“En el caso de España, un país en el que hay una gran cantidad de ungulados (ciervos, jabalís, corzos…), el lobo nos ayuda a controlar estas poblaciones y a que estén en equilibrio ecológico”, afirma Hernández y asegura que toda la literatura científica “lo respalda”.
En el informe Por la convivencia del hombre y el lobo 2017, citado anteriormente, se explica que gracias a la marcada territorialidad de los depredadores “apicales”, ellos mismos se autorregulan, por lo que una superpoblación es ecológicamente imposible (son escasos por naturaleza).

Alternativas a la caza
WWF expone a EFEverde una serie de medidas distintas a la caza que, puestas en marcha de manera conjunta, pueden disminuir el número de ataques de manera “muy significativa” como, por ejemplo, los vallados eléctricos, los cercados fijos o naves donde recluir al ganado por la noche (ya que es cuando más ataques se producen) y el empleo de perros mastines (medida históricamente empleada en las culturas ganaderas).
Pese a que reconoce que ninguna medida es la “panacea”, señala que también podría ser útil el “concentrar la paridera” para que los terneros y los potros nazcan en la misma época, o emplear pastores, aunque esta última es difícil dada la escasez de mano de obra en el sector.

El lobo genera riqueza y empleo
El director del Centro del Lobo de la Sierra de la Culebra (Castilla y León), Jesús Palacios, explica a EFEverde los beneficios que supone la presencia de esta especie en un territorio, ya que crea empleo tanto “directo” como “indirecto” y, lo más relevante, “desestacionaliza” el turismo.
“El Centro del Lobo cuenta con 42.000 turistas anualmente, muchos de ellos fuera de la época de verano (cuando la zona de Sanabria tiene más visitantes), por lo que muchos negocios de restauración y hospedaje de la zona siguen teniendo una potente inyección económica durante todo el año”, incide Palacios.
Además, expresa que esta “inquietud por el lobo” no es nueva, y que desde hace años se ha incrementado el número de empresas que llevan a la región turismo de naturaleza ligado a la observación de este animal. EFEverde
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