Estudio alerta sobre extinción masiva de plantas

 


Estudian 68.000 especies de plantas y revelan que hasta el 16% podría rozar la extinción en 2100

Fecha de Publicación
: 11/05/2026
Fuente: National Geographic
País/Región: Internacional


Un modelo global con casi 68.000 especies revela que la crisis climática borrará hábitats enteros, incluso si muchas plantas logran desplazarse.
Un equipo de científicos ha confirmado que entre el 7% y el 16% de las plantas estudiadas podría perder más del 90% de su área habitable antes de 2100, quedando al borde de la extinción. El trabajo, publicado en Science, analizó 67.664 especies vasculares y concluye que el problema no es solo que las plantas “no se muevan” lo bastante rápido: es que los lugares donde podrían sobrevivir están desapareciendo. 
El estudio, liderado desde la Universidad de California en Davis, dibuja un mapa incómodo del futuro vegetal. El Mediterráneo europeo, el oeste de Estados Unidos y el sur de Australia aparecen como zonas especialmente vulnerables, con especies antiguas y de enorme valor ecológico expuestas a una contracción drástica de sus refugios climáticos.

El planeta verde se queda sin refugios
La investigación partió de una pregunta aparentemente sencilla: ¿qué ocurrirá con las plantas cuando el clima que necesitan se desplace, se reduzca o desaparezca? Para responderla, los autores usaron modelos de distribución global y distintos escenarios de emisiones. El resultado convierte una abstracción climática en una cifra tangible: hasta una de cada seis especies analizadas podría quedar atrapada en un mundo sin hábitat suficiente. 
La clave está en que muchas plantas sí pueden cambiar de área con el tiempo, mediante semillas, viento, animales o agua. Pero ese movimiento no garantiza la salvación. De nada sirve avanzar si el destino ya no ofrece temperatura, humedad, suelo o estaciones compatibles con la vida de la especie. Ahí está el giro más inquietante del estudio: la extinción no se explicaría principalmente por la lentitud, sino por la desaparición del escenario.
Pero hay un detalle que desconcierta aún más. Algunos lugares ganarán especies. Según el estudio, alrededor del 28% de la superficie terrestre podría ver aumentar su riqueza vegetal local cuando ciertas plantas se desplacen hacia regiones más húmedas o favorables.

Más especies en algunos lugares, menos vida en el conjunto
Ese aparente aumento local no compensa la pérdida global. Un jardín puede llenarse de recién llegadas mientras el planeta pierde linajes enteros. La paradoja es poderosa: puede haber más especies juntas en determinados puntos, pero menos diversidad total en la Tierra.Las regiones con posibles ganancias incluyen áreas húmedas o que podrían volverse más húmedas, como el este de Estados Unidos, India, el sudeste asiático y el sur de Sudamérica. En cambio, gran parte de Europa, Australia y el oeste estadounidense se perfilan como territorios de pérdida, con rangos de distribución cada vez más estrechos. 
El estudio menciona ejemplos con una carga simbólica enorme. Entre ellos figuran especies de Selaginella, un linaje antiquísimo de plantas vasculares con más de 400 millones de años de historia evolutiva, y los eucaliptos australianos, esenciales para la biodiversidad, la cultura indígena y la economía forestal. No hablamos solo de “plantas”: hablamos de archivos vivientes de la historia de la Tierra.

La conservación ya no puede mirar solo al pasado
La conclusión más incómoda es que ayudar a las plantas a migrar no bastará. La migración asistida puede servir en casos concretos, pero no resolverá por sí sola una pérdida masiva de hábitats adecuados. Los autores apuntan a una combinación más amplia: reducir emisiones, restaurar ecosistemas, proteger refugios climáticos, reforzar bancos de semillas y mantener jardines botánicos como arcas genéticas.
El mensaje de fondo es casi filosófico: conservar ya no significa congelar la naturaleza en una fotografía antigua. Los ecosistemas del futuro estarán formados por encuentros inéditos, especies que nunca compartieron territorio y relaciones ecológicas difíciles de prever. Habrá bosques distintos, matorrales distintos, paisajes que quizá reconozcamos solo a medias. Y, sin embargo, todavía hay una rendija para la acción. Cuanto más se reduzcan las emisiones, menor será la pérdida de hábitats viables. En esa diferencia (entre un planeta que se calienta mucho y otro que logra contener el golpe) pueden caber miles de especies.
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Blog del Foro Ambiental Córdoba

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