Ciencia marina: corales in vitro para reforestar el océano

 


Criar corales en el laboratorio para salvar arrecifes en el mar

Fecha de Publicación
: 28/05/2026
Fuente: Agencia EFE Verde
País/Región: Internacional


Los arrecifes de coral, unos de los ecosistemas más amenazados y, a la vez, más valiosos del planeta por la multitud de servicios que prestan a animales y humanos, se perderán si no se corrigen los factores que están acabando con ellos, como el calentamiento global o la contaminación. 
Para ganar tiempo y dar oportunidades reales de supervivencia a los corales en el mar, diversos proyectos en el mundo buscan apoyarlos desde tierra. Entre ellos, el puesto en marcha por Coral Spawning International (CSI), Nature Seychelles y Canon, que, con el apoyo de tecnología de imagen, persigue reproducir corales en laboratorio y mejorar su diversidad genética para mejorar las posibilidades de supervivencia.

Reproducción asistida
Para la reproducción asistida de corales, es esencial saber cuándo liberan gametos (óvulos y espermatozoides), un proceso que a menudo se produce en grupos flotantes, de forma sincronizada y guiado por señales como el ciclo lunar o la temperatura del agua, ha explicado a EFE Verde el científico marino y confundador de CSI Jamie Craggs.
«Ese evento dura muy poco y, en muchas especies, los gametos solo son viables durante unas horas, así que hay que conocer muy bien cuándo va a ocurrir», según Craggs.
Una vez recogidos, los gametos son fecundados en condiciones controladas de laboratorio. El siguiente paso, es criar las larvas hasta que están preparadas para asentarse y convertirse en nuevos pólipos, que son los que, posteriormente, reintroducirán en los arrecifes.
«La principal novedad frente a métodos más habituales, como la jardinería de coral mediante fragmentos, es que no estamos simplemente clonando corales existentes. Con la reproducción controlada generamos nuevas combinaciones genéticas, lo que permite restaurar arrecifes más diversos y con mayor capacidad de adaptación», ha subrayado.
Además, esta técnica abre la puerta a trabajar con corales masivos o macizos y con otras especies que son esenciales para construir la estructura de arrecife, y no solo con corales ramificados que se fragmentan fácilmente.

La importancia de la diversidad 
«No se trata solo de plantar más coral, sino de intentar reconstruir arrecifes más diversos, funcionales y resilientes ante amenazas como el cambio climático, algo para lo que también es fundamental la diversidad genética, base de la adaptación.
Los arrecifes de coral están sometidos a presiones muy fuertes, como el aumento de la temperatura del mar, episodios de blanqueamiento, acidificación oceánica, contaminación, sedimentación, sobrepesca y otros impactos humanos.
«Si todos los corales que restauramos son genéticamente muy parecidos, también serán vulnerables de forma parecida. Cuando trabajamos con reproducción sexual controlada, cada nuevo coral puede tener una combinación genética distinta, lo que aumenta las probabilidades de que algunos individuos sean más tolerantes al calor, crezcan mejor, resistan enfermedades o se adapten mejor a las condiciones locales», ha explicado.
Aunque no pueden predecir con absoluta certeza qué genotipos serán los más adecuados para el futuro, sí saben que un arrecife diverso tiene más opciones de sobrevivir que uno genéticamente pobre.
Pero la diversidad no debe ser sólo genética, debe ser también ecológica, porque un arrecife sano está formado por muchas especies con funciones distintas. Algunas construyen estructura, otras ofrecen refugio, otras favorecen la biodiversidad asociada, y hay que lograr esa complejidad, ha añadido.

Paso clave: su tralado al mar
Tras lograr con éxito el primer desove en el laboratorio terrestre de cría de corales de la isla de Praslin (Seychelles), el siguiente paso clave, que esperan llevar a cabo este año, será el de trasladar al medio natural los corales juveniles cultivados y hacer un seguimiento de su supervivencia.
Los resultados obtenidos hasta ahora en laboratorio son muy positivos, según Craggs, que ha apuntado que desde su puesta en marcha, en noviembre de 2025, han producido aproximadamente 800.000 embriones de coral procedentes de 14 colonias de Acropora tenuis cf. macrostoma, y han observado el asentamiento de unos 65.000 nuevos corales.
«Para un primer ciclo, es una señal muy alentadora. No solo hemos logrado el desove, sino que las crías han superado algunas de las etapas más frágiles de la vida coralina, se han asentado y han empezado a crecer. Como ocurre en cualquier sistema natural, no todos sobrevivirán hasta la edad adulta, pero alcanzar esta etapa es un paso fundamental para la recuperación de las poblaciones de arrecifes».
El seguimiento en el mar permitirá medir su supervivencia, crecimiento y adaptación a las condiciones reales, así como identificar qué especies, combinaciones genéticas y zonas de trasplante ofrecen mejores resultados.

Por qué
«Nuestro objetivo no es simplemente producir corales en el laboratorio, sino conseguir que esos corales contribuyan a restaurar arrecifes más diversos, resilientes y capaces de resistir mejor amenazas como el aumento de la temperatura del océano y la decoloración coralina». Es importante hacerlo porque son uno de los ecosistemas más valiosos y amenazados del planeta, ha subrayado.
Como muetra de su valía, ha recordado que aunque ocupan menos del 0,1 % de la superficie del océano, sostienen más del 25 % de la biodiversidad marina, pues funcionan como refugio, zona de cría y fuente de alimento para miles de especies.
En lugares como las Sychelles, también prestan servicios directos a las personas: son esenciales para la pesca, la seguridad alimentaria, el turismo, la biodiversidad marina y la protección costera, pues actúan como barreras naturales frente a oleaje y tormentas, reduciendo la erosión y protegiendo comunidades.
«Si los perdemos, no desaparece solo un paisaje submarino hermoso. Se debilita la pesca, se reduce la biodiversidad, aumentan los riesgos para las costas, cae el atractivo turístico de muchas regiones y se empobrece la capacidad del océano para sostener vida. También perderíamos una parte fundamental del patrimonio natural del planeta», según Craggs.
La restauración, ha subrayado, no sustituye la necesidad de reducir emisiones, frenar la contaminación o gestionar mejor las costas y la pesca para evitar su pérdida, pero «sí puede dar tiempo y oportunidades a los arrecifes más vulnerables».
En un contexto de cambio climático, restaurar corales más diversos y resilientes es una forma de actuar frente a la pérdida, no solo de documentarla, ha insistido.

Tecnología de imagen
La tecnología de imagen que utilizan les permite observar, registrar y analizar procesos que hasta ahora eran muy difíciles de ver con el nivel de detalle que nos ofrece.
«Trabajando con corales, muchos de los momentos clave ocurren a escala microscópica: el desarrollo de los gametos dentro del coral, la fecundación, el desarrollo embrionario, las primeras fases larvarias o el asentamiento. Poder documentarlos con precisión es fundamental para entender qué está funcionando y qué no», ha aseverado.
Además de financiación, Canon aporta equipos de imagen (cámaras del sistema EOS R, lentes macro especializadas y tecnología para fotografía y vídeo de alta resolución) que usan para fotomicrografía, fotogrametría, documentación científica y producción de material divulgativo. 
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