Se necesita que el financiamiento se base en la naturaleza
Urge un gran giro en el financiamiento basado en la naturaleza
Fecha de Publicación: 30/01/2026
Fuente: Agencia IPS
País/Región: Internacional
El mundo destina billones (millones de millones) de dólares cada año a actividades que destruyen la naturaleza, mientras invierte solo una fracción de esa cifra en proteger y restaurar los ecosistemas de los que dependen las economías, según un nuevo informe de las Naciones Unidas.
El informe El estado del financiamiento para la naturaleza 2026, del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), concluye que los flujos financieros directamente perjudiciales para la naturaleza alcanzaron los 7,3 billones de dólares en 2023.
En contraste, la inversión en soluciones basadas en la naturaleza ascendió a apenas 220 000 millones de dólares ese mismo año. Este desequilibrio implica que por cada dólar invertido en proteger la naturaleza, se gastan más de 30 dólares en degradarla, destaca el informe publicado el 22 de enero.
“A nivel mundial, los flujos financieros siguen estando fuertemente sesgados hacia actividades negativas, que amenazan los ecosistemas, las economías y el bienestar humano”, señala el informe titulado La naturaleza en números rojos. Impulsar la economía de la transición hacia la naturaleza del billón de dólares.
Casi la mitad de la producción económica mundial depende de manera moderada o alta de la naturaleza, puntualiza, pero los sistemas financieros actuales continúan erosionando lo que los autores describen como la cuenta bancaria colectiva de la naturaleza de la humanidad.
Nathalie Olsen, de la Unidad de Financiamiento Climático del Pnuma y autora principal del informe, dijo que los obstáculos para reformar los subsidios perjudiciales para el medio ambiente son principalmente políticos y estructurales, más que económicos.
“Nuestro informe identifica varios desafíos clave en este sentido. En el plano político, los intereses enquistados representan un obstáculo significativo. Muchos subsidios dañinos benefician a industrias poderosas, como los combustibles fósiles y la agricultura industrial, que resisten activamente el cambio”, dijo en una entrevista exclusiva con IPS.
Añadió que la reforma de los subsidios suele implicar un aumento de los costos para consumidores o productores en el corto plazo, lo que hace que estas reformas sean políticamente impopulares, incluso cuando los beneficios a largo plazo son evidentes. Además, muchos subsidios están profundamente integrados en los códigos tributarios y las estructuras presupuestarias, lo que dificulta su identificación y reforma.
Según Olsen, los desafíos estructurales también desempeñan un papel crucial. Señala que los subsidios tienden a crear dependencia de trayectoria, estableciendo modelos de negocio e inversiones en infraestructura que consolidan prácticas perjudiciales para la naturaleza.
“Por ejemplo, el agua gratuita o con precios artificialmente bajos puede llevar al agotamiento de los acuíferos para riego, mientras que los subsidios a los combustibles fósiles reducen artificialmente los costos de la energía en toda la economía, incluso para productos como los fertilizantes», dijo.
Añadió que «a pesar de compromisos internacionales como la Meta 18 del Marco Mundial para la Diversidad Biológica Kunming-Montreal (GBF, en inglés), que busca reducir los incentivos perjudiciales en al menos 500 000 millones de dólares por año, la implementación sigue siendo débil por falta de voluntad política”.
Desde el punto de vista económico, sin embargo, el argumento a favor de la reforma es sólido, según Olsen. Asegura que reformar los subsidios perjudiciales liberaría recursos públicos para inversiones positivas para la naturaleza y reduciría los riesgos económicos.
“Actualmente, los 2,4 billones de dólares en subsidios públicos ambientalmente perjudiciales superan ampliamente los 220 000 millones de dólares invertidos en soluciones basadas en la naturaleza», planteó.
Una reforma exitosa es posible
«Como se destaca en nuestro marco de la Curva X de Transición de la Naturaleza, se requieren estrategias de transición justa para apoyar a trabajadores y empresas durante el cambio, una comunicación clara sobre los beneficios económicos a largo plazo, inversiones simultáneas en alternativas positivas para la naturaleza y enfoques con perspectiva de género para garantizar resultados equitativos”, dijo.
Olsen señaló que ejemplos destacados, como el impuesto a los combustibles fósiles en Costa Rica que financia la reforestación y los impuestos energéticos de Dinamarca que apoyan la transición hacia la energía eólica, demuestran que la reforma es políticamente viable cuando va acompañada de inversiones visibles en alternativas sostenibles.
El informe advierte que continuar con las prácticas habituales profundizará la degradación de los ecosistemas y expondrá a las economías a riesgos crecientes. Sostiene que gobiernos, empresas, consumidores e inversores aún tienen el poder de redirigir los flujos de capital y generar resiliencia, equidad y crecimiento a largo plazo si actúan con rapidez.
En 2023, el financiamiento público y privado que dañó directamente a la naturaleza totalizó 7,3 billones de dólares. Alrededor de 2,4 billones de dólares provinieron de fuentes públicas, principalmente en forma de subsidios perjudiciales para el medio ambiente.
Estos incluyeron 1,1 billones de dólares para combustibles fósiles, unos 400 000 millones de dólares cada uno para la agricultura y el uso del agua, y un apoyo significativo para el transporte, la construcción y la pesca.
El financiamiento privado representó la mayor parte, con alrededor de 4,9 billones de dólares. Un pequeño número de sectores de alto impacto concentró la mayoría de estos flujos.
Solo los servicios públicos representaron cerca de 1,6 billones de dólares, seguidos por el sector industrial con 1,4 billones de dólares, la energía con unos 700 000 millones de dólares y los materiales básicos, incluidos fertilizantes e insumos agrícolas, en un nivel similar.
El informe señala que los subsidios públicos y la inversión privada suelen reforzarse mutuamente, atrapando capital en sectores perjudiciales para la naturaleza. Los precios por debajo del mercado del agua, la energía y otros bienes provistos por los gobiernos fomentan el uso excesivo de los recursos naturales y aumentan los riesgos financieros con el tiempo.
En este contexto, el financiamiento para soluciones basadas en la naturaleza sigue siendo limitado. El gasto mundial total en estas soluciones alcanzó 220 000 millones de dólares en 2023, un aumento modesto de 5 % respecto del año anterior. El financiamiento público predominó, con unos 197 000 millones de dólares, o aproximadamente 90 % del total.
“Nuestro marco de la Curva X de Transición de la Naturaleza muestra que estas herramientas funcionan mejor cuando se aplican en conjunto, combinando un ‘empuje’ regulatorio (divulgación de información, eliminación gradual de subsidios) con un ‘tirón’ financiero (reducción de riesgos, incentivos)», afirmó Olsen.
Y añadió: «Más de 730 organizaciones que representan 22,4 billones de dólares en activos han adoptado el Grupo de Trabajo sobre Divulgaciones Financieras Relacionadas con la Naturaleza, lo que demuestra que existe voluntad cuando se proporcionan marcos claros. El problema no es la falta de herramientas, sino la voluntad política para aplicarlas a gran escala”.
El gasto público interno fue la mayor fuente individual de financiamiento, alcanzando 190 000 millones de dólares en 2023, según el informe.
El gasto en biodiversidad y protección del paisaje creció 11 %, aunque el apoyo a la agricultura, la silvicultura y la pesca disminuyó. Aun así, el gasto público en soluciones basadas en la naturaleza sigue siendo pequeño en comparación con los más de dos billones de dólares que los gobiernos destinan cada año a subsidios ambientalmente perjudiciales.
El financiamiento oficial para el desarrollo dirigido a soluciones basadas en la naturaleza alcanzó 6800 millones de dólares en 2023, lo que representó un aumento de 22 % respecto de 2022 y de 55 % en comparación con 2015.
El informe describe este financiamiento como un facilitador clave para ampliar estas soluciones en los países en desarrollo, aunque advierte que las presiones geopolíticas podrían restringir los presupuestos futuros.
El financiamiento privado para soluciones basadas en la naturaleza llegó a 23 400 millones de dólares en 2023. Aunque pequeño en términos absolutos, el informe señala que estos flujos muestran un impulso positivo.
Las compensaciones de biodiversidad canalizaron más de 7000 millones de dólares, las cadenas de suministro de productos certificados atrajeron más de 4000 millones de dólares, y los bonos y fondos relacionados con la biodiversidad movilizaron alrededor de 5000 millones de dólares.
De ellos, los mercados de carbono basados en la naturaleza representaron cerca de 1300 millones de dólares.
“Con el entorno habilitante adecuado, normas claras e instrumentos de reparto de riesgos, el capital privado podría escalar rápidamente y convertirse en un factor decisivo para cerrar la brecha de financiamiento de las soluciones basadas en la naturaleza”, señala el informe.
Para cumplir los compromisos mundiales asumidos en el marco de las tres Convenciones de Río sobre cambio climático, biodiversidad y degradación de la tierra, el informe estima que la inversión anual en soluciones basadas en la naturaleza debe aumentar hasta 571 000 millones de dólares para 2030.
Esto requeriría multiplicar por dos y medio los niveles actuales. Se proyecta que las necesidades de inversión anual alcancen aproximadamente 771 000 millones de dólares para 2050.
El informe presenta la inversión en soluciones basadas en la naturaleza como una forma de mantenimiento esencial de la infraestructura natural.
Destaca evidencias que muestran que la restauración de tierras degradadas puede generar retornos de entre 7 y 30 dólares por cada dólar invertido, si se consideran los servicios ecosistémicos como la regulación del agua, la fertilidad del suelo y la reducción del riesgo de desastres.
Una revisión citada en el informe encontró que en 65 % de los proyectos de reducción del riesgo de desastres, las soluciones basadas en la naturaleza fueron más eficaces para reducir las amenazas que los enfoques tradicionales de ingeniería. Los humedales inundables y los pavimentos permeables en las ciudades son dos ejemplos, ya que absorben el agua de lluvia y alivian la presión sobre los sistemas de drenaje.
A pesar de estos beneficios, los autores sostienen que aumentar las inversiones en la naturaleza no será suficiente si no se elimina el financiamiento perjudicial. El financiamiento negativo para la naturaleza, afirman, sigue siendo el mayor obstáculo para una transición hacia resultados positivos para la naturaleza.
El informe introduce un nuevo marco analítico denominado Curva X de Transición de la Naturaleza, que ilustra el doble desafío que enfrentan los responsables de políticas públicas y los inversores.
Por un lado, las actividades y flujos financieros perjudiciales deben reducirse y eliminarse gradualmente. Por otro, la inversión en soluciones basadas en la naturaleza y otras actividades positivas para la naturaleza debe ampliarse rápidamente.
Olsen explicó que la Curva X es una herramienta de diagnóstico que ayuda a los responsables de políticas a identificar puntos de apalancamiento específicos según el contexto, secuenciar reformas para generar apoyo político y garantizar la coherencia entre la eliminación del financiamiento perjudicial y la ampliación de alternativas positivas para la naturaleza.
“Esto no es solo una agenda ambiental, sino una transformación económica”, señala el informe. Redirigir los subsidios perjudiciales, integrar la naturaleza en los marcos fiscales y movilizar el financiamiento privado se describen como elementos centrales para construir economías resilientes e inclusivas.
Olsen dijo a IPS que se necesita un “gran giro a favor de la naturaleza” que redirija los billones de dólares que actualmente fluyen hacia actividades destructivas.
Entre las prioridades clave planteadas por Olssen se incluyen la reforma de los subsidios ambientalmente perjudiciales, la alineación de los presupuestos nacionales con los objetivos de biodiversidad y clima, y la obligatoriedad de la divulgación de riesgos e impactos relacionados con la naturaleza.
Más de 730 organizaciones han adoptado el marco del Grupo de Trabajo sobre Divulgaciones Financieras Relacionadas con la Naturaleza (TNFD, en inglés), que representa activos bajo gestión por 22,4 billones de dólares.
Según el informe, esta creciente conciencia sobre los riesgos financieros relacionados con la naturaleza está comenzando a influir en las decisiones corporativas y de inversión, aunque el progreso sigue siendo desigual.
El informe también señala un aumento de las presiones legales y regulatorias. En algunas jurisdicciones, los tribunales cuestionan cada vez más si los líderes financieros están cumpliendo con sus deberes fiduciarios cuando ignoran los riesgos ambientales. Al mismo tiempo, los autores advierten que los retrocesos regulatorios en otras regiones podrían generar incertidumbre y retrasar la acción.
Si bien la magnitud del desafío es enorme, el informe adopta un tono de cauteloso optimismo. Mejores datos, un marco más claro y una mayor conciencia están creando condiciones para una acción más rápida.
La transición hacia una economía positiva para la naturaleza, sostienen los autores, podría liberar una economía de transición de la naturaleza de un billón de dólares en sectores que van desde los alimentos y la agricultura hasta la construcción, la energía y la infraestructura urbana.
“Girar el timón hacia un financiamiento positivo para la naturaleza es esencial”, concluye el informe. Sin un cambio decisivo en la forma en que el dinero fluye a través de la economía mundial, la brecha entre lo que la naturaleza necesita y lo que recibe seguirá ampliándose, con profundas consecuencias para los ecosistemas, los medios de vida y la estabilidad económica a largo plazo.
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