Las tres cumbres ambientales (COP) más importantes, encadenadas

 


Un final de año caliente de negociaciones ambientales: tres COP en menos de tres meses

Fecha de Publicación
: 19/06/2026
Fuente: Agencia EFE Verde
País/Región: Internacional


La segunda mitad de 2026 concentrará tres grandes cumbres medioambientales -las COP de desertificación, biodiversidad y clima-, con conexiones evidentes entre ellas y el reto común de la financiación, en especial, tras la retirada de fondos de Estados Unidos.
«Todos los caminos conducen a Roma, que es la financiación», ha asegurado la bióloga y responsable de Interacción política y relaciones institucionales del CREAF (Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales), Alicia Pérez-Porro, durante una sesión informativa organizada este jueves por Science Media Center (SMC) España sobre las tres próximas cumbres.
En concreto, el próximo 17 de agosto arrancará en Ulán Bator (Mongolia) la COP17 de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación; el 19 de octubre comenzará en Ereván (Armenia) la COP17 del Convenio sobre la Biodiversidad Biológica; y el 9 de noviembre en Antalya (Turquía) la COP31 de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.
Por lo tanto, en menos de tres meses se sucederán tres grandes negociaciones ambientales, lo que no se da todos los años, ya que, aunque en el caso de la COP del clima sí que se celebra anualmente, las otras se repiten cada dos ejercicios.

Conectadas entre sí
Tres citas con «conexiones clarísimas», ya que no se pueden explicar los cambios en aspectos de biodiversidad o de desertificación sin tener el cuenta el clima o los océanos, según ha explicado el profesor de investigación en el Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC), Sergio Vicente-Serrano.
Entonces, ¿por qué no se celebran juntas? Los expertos han defendido que «tiene sentido» que se discutan por separado, ya que son tratados legales, además de que generar una COP de las tres sería enorme y muy difícil de gestionar.
«Desde el punto de vista del ciudadano de a pie o de prensa, se tiene como esa concepción de que las COP son estas negociaciones sobre un tema, pero cada una tiene 2.500 temas dentro, con muchos grupos, muchas comisiones…», ha afirmado Pérez-Porro.
No obstante, Vicente-Serrano ha defendido que sí que «estaría muy bien» que hubiera cierta convergencia a nivel de comisiones u organismos.

La COP31, la más mediática
La COP31, que contará con una presidencia compartida entre Australia y Turquía, es la que acapara más atención y tendrá entre sus objetivos «impulsar una evaluación rigurosa de la próxima generación de la contribuciones nacionales (NDCs)», ha indicado Pérez-Porro.
En las reuniones preparatorias de Bonn que concluyen este jueves, la experta ha percibido que «el tema de la adaptación, que antes era menor y estaba al final de la agenda, ha ido subiendo posiciones y es uno de los principales, porque no solo hay que hablar de mitigar para ver cómo vamos a salir de esta, sino trabajar en la adaptación y en quién la financia».
Respecto a un posible acuerdo en Antalya para el fin de los combustibles fósiles, ha mencionado que está «a la expectativa» pero que en Bonn se ha percibido «un ‘lobby’ contra la ciencia, promovido por compañías privadas y países con intereses en los fósiles».

Desertificación y biodiversidad
La cumbre de la biodiversidad en Ereván será la más «aburrida» por ser muy técnica, ha señalado Pérez-Porro, pero también «clave» para que los expertos monitoricen la hoja de ruta de la conservación.
La experta ha indicado que el objetivo «difícil» del 30/30/30 (30% de superficie terrestre y marina protegida en 2030) «camina despacito» y ha pedido «que no se pierda de vista la restauración de los ecosistemas que ya se han perdido», porque en muchos casos a la conservación ya se llega tarde.
El profesor de investigación en el Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura (CEBAS-CSIC) y director del grupo de Conservación de Suelos y Agua, Víctor Castillo, ha considerado que la cumbre sobre desertificación, al ser temporalmente la primera, «va a fijar el tono y el grado de ambición de las tres reuniones que afrontan problemas ambientales globales», con el gran objetivo de «impulsar políticas para mantener la salud del suelo y la seguridad alimentaria».

Seguir adelante sin Estados Unidos
Si algo tendrán en común las COP, será la cruzada del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra el cambio climático. El país se ha salido de muchos de los acuerdos y, con él, también se ha ido la financiación que aportaba.
En el caso de la COP del clima, Pérez-Porro ha considerado que la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París y su ausencia de la COP hace «un daño menor» que el que habría ocasionado quedándose para «boicotear desde dentro».
No obstante, su salida «ya se está notando» en el tema de la financiación y lanza un mensaje peligroso, ya que es posible que muchos países «decidan imitarlo».
En la COP sobre desertificación, Castillo también ha mencionado el efecto de la financiación y otro indirecto «de llevar todo al tablero geopolítico, lo que dificulta mucho cualquier proceso multilateral».
En el mismo sentido, Vicente-Serrano ha dicho que las presiones de Estados Unidos han «difuminado» los objetivos de la interfaz ciencia-política, pero ha defendido con vehemencia el sistema de cumbres.
«Muchas veces son frustrantes, pero es absolutamente necesario mantenerlas porque precisamos unos foros de discusión de mínimos. Si no, esto sería el ‘far west’. Al menos los países pueden sentarse a discrepar y llegar a esos acuerdos de mínimos», ha expuesto.

Dejar de demonizar a las empresas
Más allá de la geopolítica, Pérez-Porro ha subrayado la importancia de contar con el sector privado en este tipo de negociaciones y cambiar «la narrativa».
«Se le ha tratado como el malo, el responsable de que estén pasando ciertas cosas, y se tiene que cambiar la narrativa», ha afirmado, antes de continuar: «También se le ha considerado un cajero automático y eso es quedarse muy corto: el sector privado es una parte de la solución, pero no solo económicamente».
Las empresas a menudo «no saben qué hacer» en la esfera ambiental y hay que proporcionarles «incentivos» e «información» desde una perspectiva «no acusatoria», ha dicho Pérez-Porro.
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