La FAO propone para rastrear el ADN en océanos en buques pesqueros

 


La FAO apuesta por el ADN ambiental y los pesqueros para reforzar el conocimiento de los ecosistemas marinos

Fecha de Publicación: 09/07/2026
Fuente: Portal EuropaAzul
País/Región: Internacional


Un nuevo manual técnico de la Comisión General de Pesca del Mediterráneo plantea integrar esta tecnología en los programas de seguimiento científico para mejorar la información sobre biodiversidad, especies vulnerables y efectos de la actividad pesquera
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), a través de la Comisión General de Pesca del Mediterráneo (CGPM/GFCM), ha situado el ADN ambiental (eDNA) como una de las herramientas con mayor potencial para reforzar el seguimiento científico de los recursos pesqueros y de los ecosistemas marinos. Así lo recoge el nuevo FAO Fisheries and Aquaculture Technical Paper nº 725, una guía técnica que propone incorporar esta metodología como complemento a los sistemas tradicionales de recogida de datos y que destaca el papel que podrían desempeñar los propios buques pesqueros en la obtención de información biológica durante sus faenas habituales.
El documento parte de una premisa clara: el conocimiento de los ecosistemas marinos continúa siendo insuficiente pese a los avances logrados mediante campañas oceanográficas, programas de observadores, muestreos comerciales y estudios científicos. Los elevados costes de las campañas, las limitaciones logísticas y la cobertura temporal y geográfica de los programas de seguimiento hacen necesario incorporar nuevas herramientas capaces de ampliar la información disponible sin sustituir los métodos ya consolidados.
En este contexto, el ADN ambiental se presenta como una tecnología complementaria de gran interés. Los organismos marinos liberan continuamente material genético al medio a través de células, mucosas, tejidos, excreciones o procesos naturales de descomposición. Mediante el análisis de muestras de agua, sedimentos u otros sustratos es posible detectar la presencia de especies y comunidades biológicas sin necesidad de capturarlas ni observarlas directamente, reduciendo el impacto sobre los ecosistemas y ampliando las posibilidades de monitorización.
La FAO insiste, sin embargo, en que el eDNA no constituye una alternativa a los programas científicos convencionales. El manual subraya que esta metodología requiere protocolos estandarizados, estrictos controles para evitar contaminaciones, laboratorios especializados, bases de datos genéticos suficientemente desarrolladas y capacidades avanzadas de análisis bioinformático. Además, recuerda que el ADN ambiental no permite, por sí solo, estimar con precisión el tamaño de las poblaciones ni sustituye las campañas de evaluación de stocks realizadas mediante métodos tradicionales.
Entre sus principales aplicaciones, la guía identifica el seguimiento de la biodiversidad marina, la detección temprana de especies raras o amenazadas, la identificación de especies exóticas invasoras, la localización de áreas de reproducción y cría, la caracterización de las comunidades asociadas a diferentes artes de pesca y la evaluación de los efectos combinados de la actividad pesquera y otros impactos ambientales sobre los fondos marinos.
Uno de los aspectos más innovadores del documento es la presentación de la denominada metaprobe, un dispositivo pasivo diseñado para recoger ADN ambiental durante las operaciones habituales de pesca. Se trata de una pequeña esfera perforada, fabricada mediante impresión 3D con materiales biodegradables, que incorpora en su interior gasas estériles capaces de retener partículas de material genético presentes en el agua. A diferencia de otros sistemas que requieren tomar y filtrar muestras directamente, este dispositivo puede instalarse en redes de arrastre, palangres u otros artes, acumulando el material genético durante la actividad pesquera para su posterior análisis en laboratorio.
La incorporación de este tipo de herramientas abre la puerta a convertir a la flota pesquera en una amplia red de observación científica distribuida por el mar. Según plantea la FAO, los buques comerciales podrían colaborar en la recogida sistemática de muestras sin alterar significativamente su operativa diaria, aumentando la cobertura espacial y temporal de los programas de monitorización y generando información especialmente valiosa en zonas donde los datos científicos siguen siendo limitados.
El manual también pone el acento en el valor de la colaboración entre científicos, administraciones y sector pesquero. La participación voluntaria de las flotas permitiría aprovechar el conocimiento que los pescadores poseen de sus caladeros y reforzar la recopilación de datos necesarios para una gestión basada en el enfoque ecosistémico. En todo caso, la interpretación de los resultados seguiría correspondiendo a equipos científicos especializados, encargados de validar y analizar la información obtenida.
Con esta publicación, la FAO y la Comisión General de Pesca del Mediterráneo consolidan su apuesta por integrar las nuevas herramientas de biología molecular en la gestión pesquera. El objetivo no es reemplazar los sistemas actuales de evaluación, sino complementarlos con tecnologías que permitan obtener una visión más completa del estado de los ecosistemas marinos, mejorar la calidad de la información disponible y avanzar hacia una gestión más eficiente y sostenible de los recursos pesqueros en el Mediterráneo, el Mar Negro y otras regiones del mundo.
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