Desastres climáticos superan a las guerras como causa de desplazamiento
El cambio climático provoca más desplazamientos forzosos que las guerras
Fecha de Publicación: 27/03/2026
Fuente: RTVE (España)
País/Región: Internacional
Las vidas de millones de personas en todo el mundo se están viendo afectadas por el cambio climático. Los fenómenos meteorológicos extremos las están obligando a exiliarse de sus países y la ley no les otorga estatus específico alguno.
Esta es una de las causas por la que en territorios afectados por la crisis climática ya están surgiendo soluciones en el ámbito local para intentar llenar el vacío legal que les deja desprotegidos.
El cambio climático no hace amigos
Lokkhi Mondol tiene 42 años y vive con su familia en la localidad costera de Chila Mongla, en Bangladés. Desde que se casó vive al lado del río. “Ya hemos perdido tres casas; nadie imagina lo duro que es ver tu casa destruida”, dice desesperada.
Los ciclones, cada vez con mayor frecuencia, se lo llevan todo por delante. Ella no quiere dejar su país, pero otros, en sus mismas condiciones, se ven obligados a hacerlo. “Veo a mucha gente que viene de distritos afectados por desastres naturales”, relata un ciudadano de Daca, la capital de Bangladés, a la que llegan cada día unos 2.000 refugiados climáticos.
Más de 30 millones de personas huyen de sus pueblos, regiones o países debido a la crisis climática, pero, según el último informe del Banco Mundial, en 2050, podrían ascender a 220 millones.
En la actualidad, hay más personas obligadas a desplazarse por la subida del nivel del mar, por los ciclones o por las sequías que por los conflictos armados.
“Según las previsiones sobre el cambio climático, si se hace realidad el peor de los escenarios, un tercio del país quedará sumergido bajo el agua”, advierte la asesora medioambiental del gobierno bangladesí, Syeda Rizwana.
Bangladés es el segundo país del mundo más afectado por los ciclones, cada vez más violentos. En los últimos diez años, los desastres naturales ya han causado casi 15 millones de desplazamientos internos y un gran número de estas personas tendrán que ser reubicadas.
Sin refugio y sin derechos
Los fenómenos meteorológicos extremos están dejando a la intemperie a estas personas. Pero también lo está haciendo el derecho internacional. Actualmente, carecen de estatus legal específico y no existe una definición clara de “refugiado climático”. Mucho menos, medidas de protección y compensación.
“Cuando una persona o grupo social se mueve forzosamente por el cambio climático, se abre una serie de posibilidades de vulneraciones de derechos humanos”, señala Mauricio Madrigal, profesor de Derecho Ambiental de la Universidad de Los Andes de Bogotá.
La comunidad internacional no oculta su temor ante la afluencia masiva de estos desplazados a los países desarrollados. Saskia Bricmont, miembro del Parlamento Europeo y periodista especializada en cambio climático, afirma que “el Norte Global tiene una responsabilidad histórica por lo que hoy viven los pueblos del Sur Global”.
Y aboga para que desde la Unión se desarrolle una protección jurídica para los desplazados a fin de que puedan ser definidos como refugiados climáticos.
“Debemos reflexionar sobre cómo vamos a afrontar este reto a nivel global, porque el problema no va a desaparecer, sino que va a empeorar”, advierte Walter Kaelin, exrepresentante del secretario general de Naciones Unidas para los desplazados internos.
Colombia, Bangladés e Islas Fiyi, modelos a seguir
Ante la falta de respuesta global, estos tres países, afectados por el cambio climático y la migración, han puesto en marcha iniciativas locales para hacer frente a la emergencia que les afecta.
En Bangladés, Champa Akhter vive en una de las cuatro aldeas construidas para albergar a los damnificados por las catástrofes climáticas. Se les ofrece la oportunidad de empezar de cero y reconstruir sus vidas sin tener que abandonar su país.
“En esta aldea modelo viven 60 familias, la mayoría vino aquí debido a la erosión”, explica, contenta porque es una tendencia a seguir por el gobierno de su país. Pero estas personas, además de refugio, también precisan de derechos.
Colombia “se toma muy en serio los derechos humanos y la protección de las personas desplazadas”, subraya Andrew Harper, del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Por eso, ha desarrollado un sistema único de clínicas jurídicas en todo el país.
Son centros de asesoramiento, cuya prioridad es la protección de los refugiados climáticos. De hecho, ya se ha promulgado alguna sentencia en la que se incorpora la figura del desplazado por factores ambientales.
El archipiélago de las Islas Fiyi, en el Pacífico, está sufriendo los efectos del cambio climático con el aumento del nivel del mar y la intensificación de los ciclones. Barney Dunn es el jefe de la aldea Togoru. El cementerio donde reposan sus antepasados está hoy sumergido en el mar.
Aquí, los que se ven obligados a abandonar su territorio lo hacen con el desgarro de dejar las tierras sagradas de sus ancestros.
“La gente ve ese desplazamiento como una desconexión de la Tierra y su identidad”, explica James Bhagwan, secretario general de la Conferencia de Iglesias del Pacifico, la organización que representa los intereses del 70% de la población de esta zona.
La solución por la que han optado es por la del “derecho a quedarse”. En 2023, los líderes del Foro de las Islas del Pacífico respaldaron el llamado Marco Regional del Pacífico sobre Movilidad Climática.
Establece un compromiso de solidaridad que proporciona el reconocimiento oficial de un vínculo único con un territorio o el acceso a la propia protección que ya existe. Esto supone que muchas personas podrían evitar un desplazamiento que se vive como un exilio.
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