Vinculan la contaminación y la pérdida de visión

 


Encuentran lazos entre la contaminación y la pérdida de visión irreversible

Fecha de Publicación
: 18/02/2021
Fuente: TICbeat
País/Región: Internacional - Reino Unido


Un amplio estudio ha hallado un vínculo entre la contaminación del aire por partículas finas y la degeneración macular, una enfermedad ocular relacionada con la edad que puede provocar ceguera irreversible.
El cuerpo de estudios que apuntan a las consecuencias directas que la contaminación ejerce sobre nuestra salud son cada vez más: nos hace más vulnerables a la muerte por COVID-19, acorta nuestra esperanza de vida, perjudica la fertilidad, daña los pulmones, incrementa el riesgo de cáncer, accidentes cerebrovasculares y enfermedades mentales y afecta a la placenta de las embarazadas.
La exposición repetida a contaminantes puede irritar los ojos y la garganta de las personas y causar dificultades para respirar. Además, la contaminación ambiental representa el 43% de las muertes por enfermedad pulmonar obstructiva crónica y más de una cuarta parte de todas las muertes por cáncer de pulmón, enfermedades cardíacas o accidentes cerebrovasculares. Ahora, un amplio estudio apunta a que la exposición repetida a partículas contaminantes aumenta la DMAE, o degeneración macular relacionada con la edad.
Las partículas finas, llamadas PM2.5 para abreviar, son especialmente preocupantes. Estas partículas microscópicas de menos de 2,5 micrómetros de tamaño pueden penetrar profundamente en los pulmones y entrar en el torrente sanguíneo, provocando inflamación en todo el cuerpo. El reciente análisis las relaciona con la degeneración macular, que en muchas ocasiones deriva en ceguera irreversible.
La enfermedad está relacionada con vasos sanguíneos con fugas en la parte posterior del ojo y pequeñas manchas de grasa y proteína que se acumulan en la mácula, la parte del ojo en el centro de la retina. La genética y ser fumador se encuentran entre los principales factores de riesgo de esta afección.

La contaminación causó en 2018 5 veces más muertes que el coronavirus en 2020
Para su análisis, los investigadores obtuvieron datos de miles de personas inscritas en el Biobanco del Reino Unido y estimaron los niveles anuales de contaminación del aire alrededor de sus hogares utilizando otros conjuntos de datos disponibles públicamente. A partir de 2006, se pidió a casi 116.000 personas que notificasen la existencia de un diagnóstico de degeneración macular. De ese segmento más grande, a 52.062 personas también se les examinó la vista y se midió el grosor de la retina para comprobar la salud ocular.
La investigación determina que aquellas personas expuestas a niveles más altos de contaminación del aire por partículas finas tienen tasas más altas de DMAE autoinformada. La exposición a otros contaminantes, incluido el dióxido de nitrógeno, pero no las partículas gruesas, también se asoció con cambios en el grosor de la retina, detectados en las imágenes.
Los investigadores sugieren que la contaminación del aire puede afectar el ojo de forma indirecta a través de la inflamación y el estrés oxidativo, dos mecanismos de defensa en los que el cuerpo está luchando contra material extraño y tratando de desintoxicar especies químicas. Se precisan, eso sí, para determinar la causalidad ya que este estudio tiene un carácter observacional.
Otro estudio de 2019 que examinó la carga global del glaucoma encontró que los niveles promedio más altos de partículas finas se asociaron con más casos de glaucoma, que afecta el nervio óptico. La buena noticia es que cumpliendo los estándares de calidad del aire y reduciendo las emisiones contaminantes podría paliarse parte de este problema.
“Las ciudades y los países deberán cambiar a fuentes de energía no contaminantes, fomentar los desplazamientos activos, mejorar sus redes de transporte y rediseñar los procesos industriales para eliminar el desperdicio”, escribe Philip Landrigan, médico de salud pública y epidemiólogo de la Facultad de Medicina Icahn en Mount Sinai, Nueva York, que no participó en el estudio. Mientras tanto, es preciso realizar más estudios sobre el impacto a largo plazo de la contaminación en la salud de nuestros ojos.
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