El viaje del plástico: de residuo urbano a contaminación oceánica

 


El viaje del plástico al océano: los expertos aclaran cómo la basura acaba en el mar

Fecha de Publicación
: 26/03/2026
Fuente: Portal MeteoRed
País/Región: Internacional


Cada botella o bolsa de plástico puede acabar en el océano. Los expertos explican cómo es el recorrido invisible que sigue la basura desde nuestras ciudades hasta el mar.
Cada vez que tiramos una botella, una bolsa o un envoltorio, damos por hecho que ese residuo desaparece, pero la realidad es que en muchas ocasiones ese plástico inicia un recorrido silencioso que puede terminar a miles de kilómetros, flotando en el océano o depositado en el fondo marino.
Por ello, la clave reside en entender ese viaje es clave para comprender por qué la contaminación por plásticos es hoy uno de los mayores problemas ambientales del planeta.

El problema empieza en tierra
La mayoría del plástico que acaba en el mar no procede directamente del océano, sino de nuestras ciudades y se estima que más del 80 % de los residuos marinos tiene origen terrestre.
El proceso comienza cuando desechamos productos cotidianos como botellas, bolsas o envases con una parte importante que se pierde por el camino debido a:
- Mala gestión de residuos.
- Vertidos ilegales.
- Basura abandonada en calles o espacios naturales.
A partir de ahí, entran en juego factores naturales como el viento o la lluvia, que arrastran estos residuos hacia desagües, ríos o zonas costeras.

Los ríos, las autopistas del plástico
Uno de los elementos clave en este viaje son los ríos. Los expertos los consideran las principales vías de transporte de plástico hacia el mar, capaces de arrastrar millones de toneladas cada año .
Cuando el plástico llega a un río, ya sea a través del alcantarillado, la escorrentía o vertidos directos, comienza un trayecto que puede durar días o semanas hasta desembocar en el océano. 
Este fenómeno explica por qué incluso regiones alejadas de la costa contribuyen a la contaminación marina.

Cuando el mar no es el final
Una vez en el océano, el viaje del plástico no termina. De hecho, empieza una nueva fase mucho más compleja.
El plástico puede:
- Flotar en la superficie, formando grandes acumulaciones.
- Quedar suspendido en el agua.
- Hundirse hasta el fondo marino.
Se estima que solo una pequeña parte del plástico es visible en la superficie; el resto queda disperso en distintas capas del océano.
Además, las corrientes marinas agrupan estos residuos en zonas concretas, creando las conocidas “islas de plástico”.

De objeto a microplástico
Con el paso del tiempo, el sol, el oleaje y la fricción rompen los objetos en fragmentos cada vez más pequeños. Así se forman los microplásticos, partículas diminutas de menos de 5 milímetros.
Incluso se han encontrado plásticos a miles de metros de profundidad, lo que demuestra hasta qué punto se han extendido por todo el planeta.

Un viaje que podemos frenar
Recoger el plástico del océano es solo una parte del problema, porque la clave está en qué se hace con esos residuos una vez extraídos, ya que una mala gestión puede devolverlos al medio ambiente o generar nuevos impactos.
Con esto sobre la mesa, cabe destacar que en los últimos años han surgido distintas iniciativas para limpiar mares y costas. Algunas utilizan barreras flotantes en ríos para interceptar los residuos antes de que lleguen al mar, mientras que otras emplean sistemas en mar abierto capaces de concentrar plásticos en superficie. 
Sin embargo, los expertos coinciden en que retirar el plástico sin un tratamiento adecuado no soluciona el problema de fondo, porque una vez recogidos, estos residuos deben ser:
- Clasificados correctamente, separando plásticos reutilizables de los no reciclables.
- Reciclados siempre que sea posible, para reintroducirlos en la economía circular.
- Gestionados como residuos controlados si no pueden reciclarse.
El gran reto es que muchos plásticos recogidos en el mar están degradados, mezclados con otros materiales o contaminados, lo que dificulta su reciclaje. Por eso, en algunos casos es necesario tratarlos en instalaciones especializadas.
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