Alimentos: EE.UU. revisaría los subsidios al etanol

EE.UU. revisaría los subsidios al etanol

Fecha de Publicación
: 29/08/2012
Fuente: La Voz del Interior (Argentina)
País/Región: Estados Unidos


La EPA abrió, a raíz de la sequía, un período de consultas y, en 90 días, decidirá si suspende los beneficios para la industria del maíz.
El mundo del maíz, en particular, y el de los granos, en general, están colgados del pincel. El pasado viernes, la Agencia Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) informó que evaluará la posibilidad de revisar las condiciones en que en este país se subsidia la producción de etanol a partir del maíz, algo que se había habilitado entre 2005 y 2007, en el marco de una iniciativa global impulsada por el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y su par de Brasil, Inacio Lula Da Silva.
La EPA dijo que en 90 días anunciará si revisa o no las regulaciones que, además de subsidiar el etanol con menores impuestos, obligan a cortar los combustibles hidrocarburíferos con hasta 10 por ciento de etanol. Y el lunes abrió un período de audiencias para escuchar los distintos puntos de vista durante 30 días.
Olla a presión. La oficina llega a esta situación después de mucha presión. En el plano internacional, la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) ha alertado sobre el efecto estructural que tiene la derivación de maíz a la generación de energía sobre los precios mundiales de los granos. Gigantes de la alimentación basados en Europa, como Nestlé, han hecho planteos similares.
Pero a eso se sumó, dentro de Estados Unidos, la presión generada por una sequía que no se vivía desde fines de los años 80 y que ha reducido los rendimientos del maíz en 26 por ciento, aunque el viernes se conocieron estimaciones privadas, pero muy creíbles, que estiran esa cifra a casi el 30 por ciento.
Para cualquiera que haya recorrido el sur de Córdoba este verano, la sequía en estados como Missouri o Iowa le parecerá cosa de chicos. Los lotes con alta densidad de plantas, cada una con al menos una mazorca bien cargada, hubieran sido una bendición este año en la zona de Río Cuarto, por ejemplo.
Pero, además de ensañarse particularmente en estados como Indiana o Illinois, la sequía en este país ha bajado los tradicionales altos rendimientos. De hecho, se calcula que lo que Estados Unidos dejará de cosechar en esta campaña equivaldrá a cuatro veces lo que cosecha Argentina en un año normal.
Un tercio del maíz producido en Estados Unidos –donde se siembran 11 veces más hectáreas que en la Argentina– está destinado a biocombustibles. Quitar ese volumen al etanol implicaría aumentar la oferta internacional y, quizá, bajar de las nubes los precios de hoy.
Razones de los “farmers”. El lobby granario, que está a muerte con el etanol, dice que los reparos de los ganaderos (ver En los estados... ) no tienen en cuenta que un tercio del maíz destinado a etanol (toda la proteína y la fibra del cereal) va a parar al alimento balanceado de los animales. Y que el etanol ha hecho más por expandir la producción de maíz que por elevar sus precios.
Argumentan que quienes creen que el etanol ha agravado la suba de los granos en la última década no tienen en cuenta que, justamente, esos precios han hecho que hoy sea económicamente viable producir granos en zonas del planeta donde eso jamás había sido posible, llevando a una mayor producción global de granos y alimentos.
Pero son sólo argumentos. La decisión de revisar los subsidios está en la EPA. Lo que decida esa oficina estatal tendrá fuertes impactos, no sólo dentro de Estados Unidos sino también en países como Argentina, donde la actual cotización internacional de los granos es más vital que nunca.
Está claro que no está en discusión una eliminación de la promoción del etanol. Sólo entra en análisis una suspensión temporaria, que nunca había sucedido hasta ahora. Si sucede, la industria del etanol y los productores de granos sabrán que, cada vez que la temperatura de los precios llegue a estos niveles, la EPA tenderá a actuar. Sería encontrar un límite para la estampida del maíz (y, en forma indirecta, para el resto de los principales cultivos) que hasta ahora no existía.

Contrapunto
“Lobby” granario. Los productores de maíz defienden el programa de apoyo al etanol, que contiene incentivos fiscales, y la regulación que obliga a mezclar el biocombustible con las naftas. Argumentan que esta industria permitió expandir la producción de maíz y también usar sus derivados para la producción de carnes.
Recortes. En cambio, gobernadores, legisladores y productores ligados a la industria de carnes y de la leche reclaman una suspensión transitoria de los beneficios al etanol, como una herramienta para bajar la presión sobre los precios del maíz, que afectan a esas cadenas.
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