Radiografía de la noche, la contaminación lumínica aumenta
Crean un mapa nocturno global y esto es lo que revela sobre las luces y la contaminación
Fecha de Publicación: 22/04/2026
Fuente: National Geographic
País/Región: Internacional
Un estudio publicado en Nature identificó un crecimiento del 16% en el uso de luces artificiales en la última década que arroja nuevas conclusiones sobre el consumo energético.
Un equipo de investigadores liderado por Tian Li, de la Universidad de Connecticut (Estados Unidos), ha estudiado imágenes de satélite y datos de consumo energético para diseñar un mapa global de la contaminación lumínica. El artículo, publicado en Nature, recoge datos de 2014 hasta 2022 y revela aspectos clave en la eficiencia energética. La buena noticia es que Europa ha sido un buen ejemplo de las medidas implementadas durante este período.
Más consumo ya no es sinónimo de más desarrollo
“Hasta ahora utilizábamos como un razonamiento muy normal que aquellos lugares donde hay más iluminación, están más desarrollados. Este estudio lo que nos dice es que han variado las condiciones y puede haber zonas desarrolladas con baja contaminación lumínica. Por ejemplo en España. Se ha reducido principalmente porque hemos utilizado lámparas LED y estamos siendo más eficientes”, dice.
Las nuevas bombillas consumen una quinta parte de las tradicionales. La implantación obligatoria desde grandes ciudades hasta pequeños pueblos ha reducido directamente el impacto. “Tener menos consumo energético ya no es un indicador de subdesarrollo”, destaca Aguado.
Desde que Edison inventó la lámpara incandescente, la contaminación lumínica se consideró un coste incluido en el beneficio del progreso de la civilización. Sin perder los beneficios ni dejar de satisfacer las demandas de la vida moderna, las autoridades se han ido adaptando al nuevo paradigma:
“La norma nos dice que hay que sustituir la iluminación y ponerla hacia el suelo. También hay zonas de paso que se pueden activar con la circulación. Un ejemplo superfluo: puede estar bien iluminar un monumento a las 4 de la mañana un fin de semana en Madrid, pero realmente no creo que tenga mucho sentido un martes. El exceso de iluminación provoca una alteración en la biodiversidad, como podemos ver en plantas y aves que tienen los ciclos alterados. También en personas, que sufren los efectos sobre la salud. Y hay un siguiente efecto final y es que no podemos ver el cielo desde la ciudad”, dice Aguado.
El mapa global de la iluminación nocturna
Los mapas fueron trazados con 1,16 millones de imágenes satelitales nocturnas a diario. Las emisiones de luz artificial incrementaron de media global un 16% en nueve años. Además, señala que las luces nocturnas son sorprendentemente dinámicas con cada ubicación sufriendo 6,6 cambios de intensidad durante el período que duró el estudio.
“El aumento de la luminosidad contribuyó a un incremento de la radiación equivalente al 34% de la referencia global de 2014, mientras que la disminución lo contrarrestó en un 18%. Tanto el aumento como la disminución se han intensificado notablemente durante la última década”, afirma el estudio.
Respecto a la contaminación lumínica, Aguado hace una precisión. Hoy la Unión Europea puede abordar como problemas algunos fenómenos que en otras partes del mundo todavía son innovaciones: “Pongámonos en situación, pues hay países de Asia o África donde el problema no es la contaminación lumínica, sino que muchos niños no pueden estudiar cuando anochece. Europa es el mejor sitio y se nota que está haciendo los deberes: estamos manteniendo calidad de vida con ahorro y eficiencia energética”, concluye Aguado.
Como patrones generales, los autores destacan el aumento en la parte oriental de China y al sur de India, los dos países más poblados del mundo que avanzan en un continuo proceso de urbanización y expansión industrial. En gran parte del África subsahariana, con décadas de retraso, también se observa una fuerte señal del aumento de alumbrado.
.

Comentarios