Sufrir la tormenta sin haberla causado, urge la justicia climática

 


Sufrir la tormenta sin haberla causado: cuando los efectos del cambio climático castigan lejos (y más duro)

Fecha de Publicación: 17/02/2026
Fuente: Agencia EFE
País/Región: Internacional


Al igual que ha ocurrido en España en las últimas semanas, otros países del mundo han sufrido o sufren lluvias intensas e inundaciones que provocan muertes, desplazados y afectados. Pero, a diferencia que en la península ibérica, ellos son más vulnerables y, en muchos casos, sufren las consecuencias de un cambio climático que no han generado.
Las sequías en Kenia o Somalia, las inundaciones por lluvias torrenciales en Mozambique o Indonesia… Ejemplos hay muchos y para verlos solo hace falta levantar la vista y mirar más allá de las fronteras patrias.
Los países pobres «sin duda» sufren más los consecuencias del cambio climático que los ricos, según explica a EFEverde la investigadora principal para el clima del Real Instituto Elcano, Lara Lázaro, debido a que «están más expuestos, son más vulnerables y, por lo tanto, sufren de manera más acuciante los impactos».
Estos países, en cambio, están lejos de ser los mayores emisores históricos de los gases de efecto invernadero que calientan la atmósfera, según los datos acumulados por Naciones Unidas, que sitúa a Estados Unidos como el primer responsable, seguido de China, Rusia y Brasil.
Si se coge un año y un país concreto, el patrón se repite. Por ejemplo, según los datos de la Unión Europea (UE), Mozambique emitió 33,63 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) equivalente al año, 462 veces menos que China -máximo emisor ese año con 15.536,12 millones-.
«Vemos que hay claramente una situación de injusticia y que, sin embargo, no se está abordando», resume la investigadora del área de Justicia Climática del Observatorio de la deuda en la globalización (ODG) Clàudia Custodio. Y continúa: «Es evidente que los países que más responsabilidad histórica tienen por esta situación de cambio climático deberían asumir esta responsabilidad».
Para el director del Instituto Ingenio -centro mixto de la UPV y el CSIC-, Davide Consoli, los países más industrializados tienen una culpa directa, con decisiones que afectan directamente a los estados más pobres, y otra indirecta, sobre «cómo en general el Norte Global dicta la agenda sobre el cambio climático y lo hace dando por sentado que las necesidades del Sur Global son iguales».

La vulnerabilidad, clave
Una de las palabras claves al hablar sobre los efectos del cambio climático en los países subdesarrollados es la de vulnerabilidad, tal y como apunta la directora del programa de clima del Instituto de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales (IDDRI), Marta Torres, y también mencionan Lázaro y Custodio.
«No es necesariamente que tengan una exposición más alta de decir: ‘bueno, es que justamente hay más impactos en las regiones pobres’, sino que es la combinación de la exposición que tienen -y que también la tenemos en otros países más ricos- más la vulnerabilidad, que es más alta», afirma Torres.
Para la experta, en este tema «llueve sobre mojado», porque «lo peor que tiene este cambio climático es que va a empeorar muchas otras crisis que ya existen».
«A nivel internacional este es un problema que siempre ha habido y hay. Por eso hay tantas reivindicaciones de justicia climática: de decir, ya vemos que donde hay más vulnerabilidad y que, por lo tanto, van a sufrir más los impactos son aquellos que han emitido menos», continúa.
Precisamente la justicia climática es un tema recurrente en las Conferencias de las Partes (COP) del clima, con compromisos para ayudar a estos países a desarrollarse de una forma limpia -para que así no se conviertan en grandes emisores- y también para compensar los daños y las pérdidas, aunque, según señala Torres, nunca se ha podido acordar «quién tiene que pagar exactamente».
«Hay este debate sobre la necesidad de los fondos y de dónde van a venir estos fondos. Los países enriquecidos no quieren o están reticentes a ponerse a disposición y proponen otros mecanismos», explica Custodio tras señalar que se trata de uno de los temas «más controvertidos» de las COP.
Unos fondos que, para Consoli, no se terminan de materializar porque es imposible «calcular la cuantía justa» y el dinero «no acaba de solucionar el problema» irreversible que te han generado los fenómenos climáticos y que seguramente van a ser a largo plazo.

Descarbonizar los países ricos
En lo que coinciden todos los expertos consultados por EFEverde es en la necesidad de descarbonizar las grandes economías ya que, «hay límites a la adaptación», en palabras de Torres.
A ello se suman otras propuestas como dejar de hablar del cambio climático como un evento del futuro, sino del presente; empezar a pensar en soluciones que busquen reforzar las competencias locales; no diseñar políticas de sostenibilidad en el Norte pensando en los recursos disponibles en el Sur; o buscar maneras de hacer legalmente responsables a aquellos que están emitiendo más.
Todo ello pasando por unas negociaciones en las COP en las que, aunque es el único espacio internacional en el que todos los países tienen voz y voto, tal y como recuerda Custodio, también hay limitaciones a la hora de negociar, ya que el Norte tiene la sartén por el mango.
«Al final es muy difícil que en estos despachos de negociación los acuerdos a los que se llegue sean realmente beneficiosos para estos países o para que realmente se haga algo de justicia a escala global», señala Custodio.
A lo que Torres añade: «Es verdad que es injusto y ellos lo saben. Pero es que, ¿qué capacidad tienen para forzar que a estos ricos, que son los que han causado, pero que a la vez son los únicos que son capaces de cambiar el problema, lo hagan?».

Fenómenos con efectos a nivel global
Porque, aunque no interese hablar de los desastres climáticos cuando nos quedan lejos de casa, estos fenómenos pueden desencadenar efectos a nivel global -más allá del impacto ético ya implícito-, como pueden ser perturbaciones en la cadena de valor o movimientos migratorios muy repentinos.
«Hay eventos socialmente contingentes como las migraciones o los conflictos que no son directamente derivados del cambio climático, pero sí, por ejemplo, en Estados que son más frágiles (que tienen menor nivel de desarrollo, escasez de infraestructuras o debilidad institucional), si tienes un shock continuado o tienes un evento extremo, pues es más probable que actúe como un acelerador o iniciador de esos eventos de manera indirecta», resume Lázaro.
Y, si todas esas razones no fueran suficientes, puede que vivir fenómenos como la dana de Valencia o las lluvias extremas de las últimas semanas, ayuden a «empatizar con los países que lo sufren», en palabras de Custodio e impulsen «un debate maduro» muy necesario para Consoli.
Todo para acabar con una injusticia «que es tan real» como la dificultad para darle la vuelta. 
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