Colombia: denuncian que la deforestación sigue muy vigente



La deforestación no guarda cuarentena en Colombia

Fecha de Publicación
: 24/06/2020
Fuente: Semana
País/Región: Colombia


Las mafias que tumban la selva para acaparar tierra ya despacharon 75.000 hectáreas este año en la Amazonia colombiana. Además, 280 kilómetros de vías ilegales serpentean por resguardos y reservas. Todo con un agravante: gran parte de lo talado era bosque primario. Es decir, una biodiversidad que la ciencia jamás pudo conocer.
“Están aprovechando la cuarentena para quemar y tumbar bosque”. El angustioso SOS que hizo hace dos meses Corpoamazonia, la autoridad ambiental de la región, ya tiene una cifra concreta: 75.000 hectáreas de bosque arrasadas entre enero y abril de 2020, similar a la de todo 2019.
En la primera semana de abril, cuando el país no había cumplido un mes de cuarentena, la entidad sacó la bandera roja: “Solicitamos que los órganos de control, como la Fiscalía General de la Nación y el Ministerio de Defensa, realicen presencia y control en las áreas identificadas donde se realizan quemas descontroladas que generan más deforestación”.
Pero de poco o nada sirvió el llamado de auxilio. Sin ser oficial, porque se trata de una organización no gubernamental, normalmente la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS) enciende las alarmas sobre este dramático flagelo antes que los reportes del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam). Y su último análisis, que dio a conocer hace dos semanas, arrojó el equivalente a un llamado de auxilio.
Mapas satelitales y sobrevuelos a ras de selva mostraron que los diez departamentos amazónicos perdieron 75.031 hectáreas entre enero y el 15 abril de este año. La mafia deforestadora, con el clima a su favor, se ensañó con los bosques de Caquetá, Meta y Guaviare. Busca facilitar principalmente el acaparamiento de tierras, además de la ganadería extensiva, la agroindustria, la construcción de vías ilegales y los frentes de minería ilegal.
Rodrigo Botero, director de la FCDS, dijo que los focos de alta deforestación se presentan en las zonas con condiciones de gobernabilidad baja, presencia de actores armados, intereses económicos de grandes proyectos, y dificultades o amenazas para los programas o instituciones ambientales. “Los resguardos indígenas, especialmente los ubicados en el noroeste amazónico como Yaguara II y Nukak Makú, continúan presentando un proceso de invasión creciente y consistente”, dijo el experto.
Un complejo menú de actividades ilegales deteriora significativamente estos resguardos: vías carreteables abiertas por cualquier parte, nuevas fincas ganaderas y veredas registradas en las zonas taladas, y cultivos de coca, entre otras.
Por otro lado, el informe de la FCDS también llamó la atención acerca de más de 280 kilómetros de esas vías que permanecían cubiertas por los árboles más altos del bosque. Pero ahora las mafias han llegado al extremo del descaro al talar esos árboles para ampliar las vías, que ahora aparecen a simple vista desde el aire, y, de alguna manera, ‘normalizar’ su uso. Por eso ya se ven lotes y fincas cerca a esas nuevas carreteras que partieron la selva. “Este conjunto vial tiene articulación entre sí y utiliza también conexiones fluviales. Atraviesan zonas de resguardos indígenas, reservas forestales y parques nacionales”, cita el informe de la FCDS.
La ganadería detona la deforestación. El reporte indica que más de 690.000 cabezas han engrosado el hato ganadero en los últimos cuatro años, en los municipios más afectados por la deforestación alrededor del parque nacional y patrimonio de la humanidad Serranía Chiribiquete. Como una sombra que acecha a la maloca del jaguar, 290.000 hectáreas de bosques vecinos dejaron de existir en este mismo lapso.
“Un incipiente pero rápido crecimiento de cultivos de eucalipto y palma se presenta en las sabanas de La Fuga, Guaviare, en zona de la reserva forestal de la Amazonia. Incluso, hay sitios en los que se nota que les han pasado maquinaria para remover la tierra en el resguardo nukak. Llama la atención que estos cultivos fueron rechazados por Fedepalma porque no son legales”, concluyó Botero.
El análisis habla de un foco creciente y significativo de deforestación en el municipio de Mapiripán (Meta), que avanza rápidamente hacia las selvas del resguardo de Matavén (Vichada). La cobertura de bosque, desde el aire, parece un colador: la selva pierde la continuidad por los parches deforestados
Según la FCDS, las 75.031 hectáreas taladas entre enero y abril de este año en la Amazonia están distribuidas en 24.224 polígonos o pedazos de antigua selva. El mayor parche identificado sumó 184,7 hectáreas y el menor, 0,3 hectáreas.
El análisis recuerda al final que desde mediados de febrero presuntas disidencias de las Farc sacaron de sus lugares de trabajo a los guardianes de los parques Puré, Apaporis, Chiribiquete, La Paya, Macarena, Tinigua y Picachos, y las reservas naturales de Puinawai y Nukak. Eso “dejó sin la presencia de funcionarios y sin gestión ambiental con comunidades locales a por lo menos 9 millones de hectáreas de selva”, lo que completa la bomba de tiempo. A la fecha ninguno ha podido regresar.
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