En Brasil los sojeros defienden la deforestación amazónica



Productores de soja de Brasil defienden seguir deforestando de manera legal

Fecha de Publicación
: 14/04/2017
Fuente: Sputnik
País/Región: Brasil


Productores agrícolas brasileños esperan una cosecha récord para este año que podría suponer un 25 por ciento más que en 2016, pero demandan poder seguir deforestado terrenos de bosques de manera legal para dar más espacio a cultivos como la soja, en pleno auge.
"Tenemos que romper el mito de la deforestación, por ley nos corresponden unos derechos", explicó a Sputnik el presidente de la Asociación de Productores de Soja de Brasil (Aprosoja), Marcos da Rosa.
El especialista explicó que en el estado de Amazonas, por ejemplo, "se puede deforestar el 20 por ciento del terreno y hay productores que no lo han hecho", mientras que "en la región centro-oeste se puede deforestar el 65 por ciento de las propiedades".
El representante de los productores de soja destacó que se refiere a la deforestación permitida por ley en fincas privadas y lamentó la "imagen equivocada" que se tiene acerca de que el cultivo de soja y otros cereales tienen buena parte de la culpa de la desaparición de los bosques nativos de América Latina.
Según sus informaciones, el 61 por ciento del territorio brasileño está totalmente preservado, la agricultura ocupa el ocho por ciento, y de ese porcentaje, la soja represente menos del uno por ciento, a pesar de su rápido crecimiento.
"La soja puede crecer un 3 por ciento más en zonas donde se mejore la fertilidad; ahora casi la mitad del sector agrario se dedica a la soja y la demanda es muy grande (…) India ni siquiera empezó a comer soja y lo va a hacer en breve", advirtió.
Las expectativas sobre los nuevos mercados que se abren principalmente en Asia y a los que Brasil espera exportar en masa son grandes: según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en la pasada década China dobló su consumo de soja y se espera que las importaciones crezcan un 59 por ciento hasta el bienio 2021-2022.

Críticas de ecologistas
Sin embargo, frente al entusiasmo de los productores, los ecologistas responden con preocupación.
"El desafío es claro: vamos a consumir más soja y vamos a necesitar más tierra para cultivar", señaló la organización WWF en un informe monográfico sobre el impacto ambiental de la soja publicado en 2014.
Esta y otras organizaciones responsabilizan al cultivo intensivo de soja de destruir los ecosistemas autóctonos.
El movimiento ecologista siempre incidió en el impacto en la Amazonía, pero la Mata Atlántica, el otro bioma considerado el segundo bosque tropical de Sudamérica, también se vio muy afectado y a día de hoy es casi residual.
"Hace unas décadas 100 millones de hectáreas cubrían regiones enteras de Brasil, Argentina y Paraguay; ahora se ve una inmensidad de monocultivos de soja", lamenta WWF.
Por su parte, la organización brasileña SOS Mata Atlántica considera que solo queda el 7 por ciento del bosque original, que antes dominaba toda la costa y el sur de Brasil.
Los ecologistas valoran positivamente herramientas legales puestas en marcha en los últimos años, como el Código Forestal brasileño (2012), que a pesar de que no satisface del todo ni a ambientalistas ni a los terratenientes, delimitó de forma notoria la tala ilegal en los últimos años.
Los productores de soja suelen defenderse de las acusaciones de deforestación explicando que parte importante de los nuevos terrenos cultivables no salen de la tala de árboles, sino que se aprovechan terrenos previamente degradados por el ganado.
En ese sentido, WWF está de acuerdo: "Plantar soja en tierras que ya fueron convertidas para el cultivo agrícola o en pasto para el ganado puede ser una forma de reducir el impacto sobre los ecosistemas naturales", sin embargo, asegura que el peligro es que se "delegue" la misión de deforestar al ganado bovino.
Desde el Gobierno brasileño se sostiene que la deforestación ilegal asociada a la soja es muy minoritaria.
Así, el secretario de Política Agrícola del ministerio de Agricultura, Neri Geller, aseguró a Sputnik que el destacado aumento de la producción de este año se debe sobre todo a mejoras en la productividad y a la innovación tecnológica, y no tanto a la incorporación de nuevos terrenos.
Sin embargo, el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) informó el martes que el terreno dedicado al cultivo de cereales —no solo soja- aumentó este año un 6,3 por ciento respecto a 2016 y ya llega a los 60,7 millones de hectáreas.
"El cultivo de soja seguirá creciendo, pero en paralelo siempre estamos llevando a cabo recuperación de bosques, sobre todo de los bosques ciliares; la vegetación que crece junto a los ríos y arroyos, porque es muy importante", aseguró el representante del ministerio.
Además, resaltó que tanto el actual Código Forestal aporta "mucha seguridad jurídica" tanto a los productores de soja como a órganos oficiales como el Instituto Brasileño de Medio Ambiente (Ibama), que a través de imágenes vía satélite puede detectar rápidamente si está produciendo deforestación ilegal.
La soja es el principal producto agrícola que Brasil exporta al mundo y, mientras para unos equivale a la destrucción de los ecosistemas naturales, para otros es una de las claves para la recuperación económica del país, que atraviesa su peor recesión en décadas.
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