Las alertas por contaminación ya son moneda corriente



Las alertas por contaminación se vuelven cotidianas

Fecha de Publicación
: 04/01/2016
Fuente: El País (España)
País/Región: Internacional


Desde Milán a Nueva Delhi pasando por São Paulo y El Cairo. Las alarmas por contaminación recorren el planeta. "Es uno de los problemas de salud pública más importantes del mundo", señala María Neira. La directora de Salud Pública y Medio Ambiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS) recuerda que "la contaminación causa siete millones de muertes prematuras al año". Además, no solo se trata de enfermedades respiratorias: "Las partículas PM-2,5 [las más pequeñas] también entran en nuestro sistema sanguíneo y causan infartos y enfermedades cardiovasculares".
Los sistemas de control y alerta empiezan a generalizarse. Milán, Roma y Nápoles han restringido el tráfico en diciembre para reducir la concentración de partículas PM-10 tras saltar esas alarmas. En Madrid, se han tenido que aplicar medidas parecidas por la acumulación de dióxido de nitrógeno.
Este es un fenómeno ligado a la concentración de la población en las ciudades. En 1994, 2.300 millones de personas vivían en zonas urbanas. Veinte años después eran ya 3.900, lo que supone la mitad de la población mundial. La previsión de la ONU es que en 2050 se llegue a los 6.300 millones: casi el 70% de los seres humanos se concentrará en entornos urbanos. La ONU estima que el ritmo más alto de la tasa de urbanización se dará en África y Asia, donde ya están localizadas las aglomeraciones más grandes del planeta: Tokio (37,32 millones) y Nueva Delhi (22,7).

Niveles peligrosos
Un reciente estudio de la NASA mostraba la evolución de las concentraciones de dióxido de nitrógeno entre 2005 y 2014. Se aprecia una reducción de la presencia de este contaminante en Europa y EE UU en la última década. Pero se observa un crecimiento considerable en las ciudades de India y China.
También, en urbes como El Cairo, donde el nivel de polución es 20 veces mayor que lo recomendado por la OMS. Los 18,8 millones de cairotas respiran una cantidad de gases tóxicos equivalente a fumar un paquete de cigarrillos al día. A pesar de ello, el Gobierno no realiza una medición periódica de la polución. El Ejecutivo levantó en 2015 la prohibición sobre la compra de carbón por parte de las empresas para que la usen como combustible. "La calidad del aire no es una preocupación para el Gobierno. La sustitución del gas por el carbón va comportar consecuencias muy negativas para la salud", apunta Amina Sharaf, experta de la ONG Centro Egipcio para los Derechos Económicos y Sociales. Una situación parecida se vive en Nueva Delhi, "donde no hay un sistema de alertas", recuerda Neira.
Pero en las grandes ciudades de China ya se están adoptando planes de control y avisos. La capital, Pekín, cuenta con un sistema de alerta desde 2013 que se basa en una escala de cuatro colores; el rojo es el más grave. El programa contempla una serie de restricciones sobre el tráfico, la construcción y las industrias. A principios de diciembre, la ciudad activó por primera vez la alerta roja, que es la que más trastoca la rutina de sus 20 millones de habitantes por el cierre de guarderías y colegios y por las restricciones al uso de vehículos privados.
Pero, como recuerda la delegada de Movilidad de Madrid, Inés Sabanés, estas son "medidas de emergencia". "Lo importante es establecer medidas estructurales", añade. Acciones como las que contempla el plan estratégico de São Paulo (21,1 millones de habitantes) para el periodo 20142016, como que el 100% de la flota de autobuses se alimente de fuentes renovables o programas para reducir el uso de coches. "Una parte fundamental del problema viene de los combustibles fósiles", apunta María Neira. A pesar de estar desencadenado por gases diferentes, el calentamiento global y la polución comparten enemigo. "Si no se cambia el modelo por el clima, hagámoslo por la salud", añade la responsable de la OMS.
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