Un mal saneamiento pone en peligro pesca en el Pacífico



Pesca sostenible del Pacífico depende de mejorar el saneamiento

Fecha de Publicación
: 04/11/2018
Fuente: Agencia IPS
País/Región: Internacional


Las aguas servidas generan problemas en todo el mundo y son responsables de 75 por ciento de la contaminación de los océanos. Un recorrido por el asentamiento irregular de Lord Howe, al borde del río Mataniko, cerca la ciudad portuaria de Honiara, capital de Islas Salomón, muestra la gravedad del problema.
Alrededor de 40 por ciento de la población de Honiara, unas 67.000 personas viven en por los menos 30 asentamientos dispersos.
El saneamiento llega a 32 por ciento de las islas Salomón, y en la capital, el sistema de alcantarillas, que no llega a los asentamientos irregulares, desemboca en los cursos de agua de la zona y en el mar.
Durante siglos, la pesca ocupó un lugar central en la nutrición, la seguridad alimentaria y el sustento de las poblaciones isleñas del océano Pacífico, y así se mantuvo hasta el siglo XX.
Con el crecimiento de la población, 70 por ciento de la cual reside en ciudades y pueblos a lo largo de la franja costera, los desperdicios, y en especial las aguas servidas no tratadas, se convirtieron en una gran amenaza para el mar y la pesca.
“Áreas con gran densidad de población, como ciudades y áreas turísticas, se asocian con el vertido excesivo de aguas servidas mal tratadas en los arrecifes”, indicó Johann Poinapen, director del Instituto de Ciencias Aplicadas de la Universidad del Pacífico Sur, en Fiyi.
“Muchas comunidades costeras subsisten gracias a la pesca, y poner en peligro a las lagunas y a las zonas pesqueras es un riesgo para sus medios de ingresos”, alertó.
La pesca de subsistencia cerca de la costa, que suele incluir pez de aleta, trochus, moluscos, almejas, cangrejos y pepinos de mar, representa alrededor de 70 por ciento de la captura en las islas del Pacífico y 22 por ciento del producto interno bruto (PIB).

Aguas servidas contaminan los océanos
Los estados insulares han identificado a las aguas servidas como causa de los problemas ambientales y de salud, los que pueden ser desde “zonas muertas” y la pérdida de arrecifes de coral hasta brotes de contaminación causados por los mariscos.
El vertido de esos desperdicios en áreas costeras echa a perder hábitats de especies marinas, según la profesora Monique Gagnon, especialista en ecotoxicología de la Facultad de Ciencias Moleculares y de la Vida, en la Universidad Curtin de Australia Occidental.
“Los efluentes o la contaminación por nutrientes producen eutrofización, y el crecimiento de algas puede cambiar los hábitats marinos, amenazando a las poblaciones locales de peces y alentando a otras especies invasivas”, explicó Gagnon a IPS.

Problemas de salud y ambientales
Los efluentes humanos generan superproducción de algas y cianobacterias en los cursos de agua y en el mar. El florecimiento de algas tóxicas puede infectar todo tipo de peces y mariscos y llevar a la desaparición de los corales y su peces.
Las aguas servidas también agotan el oxígeno en los ecosistemas acuáticos, creando condiciones de hipoxia, lo que lleva a la muerte de peces por parálisis. Además, el consumo de pescado contaminado por biotoxinas puede generar graves enfermedades, como intoxicaciones paralizantes y ciguatera.
Un estudio sobre contaminación marina en Islas Marshall en 2016 concluyó que nueve de 10 sitios en océanos y lagunas estudiadas sufrían una fuerte contaminación, en particular debido a una bacteria presente en desperdicios animales y humanos.
En Samoa, el Ministerio de Salud relacionó casos de tifoidea con mariscos pescados cerca de la costa y echados a perder por efluentes vertidos por los pueblos costeros.

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