Palestina al borde del desastre ambiental



La situación medioambiental es cada vez más 'irreversible' en Palestina

Fecha de Publicación
: 22/02/2017
Fuente: EFE
País/Región: Palestina


El acceso al agua, el reciclaje de residuos y la contaminación son algunos de los problemas medioambientales que padece la población palestina, ha manifestado a EFE la Coordinadora de Acción Humanitaria de la ong Alianza por la Solidaridad, Cristina Muñoz, a su vuelta del territorio ocupado.
Antes de continuar, Muñoz hace una “aclaración importante para entender los problemas medioambientales” que padece Palestina, lugar al que viaja periódicamente desde hace nueve años.
“Desde Alianza por la Solidaridad, procuramos denominarlo ‘territorio no territorios’, porque es un territorio ocupado y fragmentado, la segunda es la denominación en el discurso de Israel”, sostiene.
Situación irreversible
“La situación va a peor”, asegura, y explica que “se han producido unos cambios que pueden hacer la situación irreversible”.
“El acceso al agua, a los medios de vida, al control de los recursos naturales, está denegado para la población palestina” en el día a día de la ocupación, con una política de cierres que vulnera la libertad de movimiento de las personas.
Esta situación “es ilegal desde el derecho internacional humanitario”, porque “está permitida una ocupación temporal del territorio”, pero la potencia ocupante debería administrar el mismo para el beneficio de esa población ocupada, explica Muñoz.
“Nunca está en la perspectiva la planificación y ordenación de los recursos naturales, los usos del suelo”, prima la perspectiva de llevar colonos israelíes a territorio ocupado, desplazar a la población local, sostiene.
La planificación se hace desde la “perspectiva militar”, de control, de dominio de los recursos naturales.

Acuíferos en pésimo estado
“La ONU en el ‘World Food Programme’ recoge que el acuífero de Gaza estará inservible en 2020”, sostiene la activista.
La utilización de químicos para la desalinización del agua y los pesticidas le hacen hoy por hoy “no recomendable para el consumo humano ni para la agricultura”.
Israel ha invertido mucho en tecnología para desalinizar el agua marina, y ha confiado mucho que por medio de esas técnicas podría tener acceso al agua, “pero lo que no ha tenido para nada en cuenta es la capacidad de carga del ecosistema”.
Pero el acuífero de Cisjordania no está en mejor estado, asegura Muñoz, y explica que el “80 % del mismo está explotado por Israel”.
Además, Israel ejerce el “control del Mar Muerto”, que es una fuente importante de recursos desde un punto de vista de explotación industrial y turística, y porque es una zona mucho más fértil.

Doble sistema de acceso al agua
Así, el acceso al agua tiene un doble sistema, por un lado para la población colona, que tiene libre acceso y agua barata.
Por otro, para los palestinos -que se encuentra a cinco metros de distancia-, tienen cortes del servicio que no llega a sus casas, lo sirven en cisternas y a un precio nueve veces más que para los israelíes.
El consumo medio por persona y día es de 70 litros para la población palestina, y de 300 litros para los colonos.
La situación es difícil de revertir ya que desde el inicio de la declaración del Estado de Israel en el año 48, había una “premisa de convertir el desierto en un vergel”, pero no había un entendimiento de cómo funcionaba el ecosistema de esa región.
Los colonos que llegaron desde Europa y Rusia, trasladaron las técnicas y prácticas agrícolas que se utilizaban en las regiones de donde venían, a un ecosistema que no aceptaba todo eso.
Todo ello, desde hace más de sesenta años, “ha tenido un efecto demoledor sobre cómo se ha hecho la planificación y ordenación del territorio”.
Desde esta perspectiva conseguir una aplicación y ordenación de los recursos naturales es “completamente inviable”, añade Muñoz.

Agricultura extintiva
Con todo esto y un limitado acceso al agua, a la población palestina no le queda más que practicar una agricultura de “carácter extintivo”, que no da tiempo a que la tierra se recupere, con la utilización de pesticidas y químicos perjudiciales para el medio ambiente.
“No hay acceso a las tierras”, muchas han quedado divididas por la construcción del muro y por los usos militares, “el paisaje es complejo”.
Todo tiene su impacto sobre el paisaje, los recursos naturales, el medio ambiente, la biodiversidad, manifiesta la coordinadora de Alianza por la Solidaridad.
“Es una región que obviamente se va a ver afectada por el cambio climático porque es una zona más desértica”, con una política de expansión, repoblación e incentivos para que se duplique la población israelí.

Tratamiento de residuos
Pero la limitación de acceso al territorio trae otro problema añadido, el tratamiento de la basura.
La gestión de los residuos sólidos se ha dejado en manos de la Autoridad Nacional Palestina, que solo tiene el control del 20 por ciento de Cisjordania, un territorio donde viven más de dos millones de personas entre colonos y palestinos, y al que no pueden acceder en toda su extensión.
La prioridad es dar cabida a la población palestina que vive hacinada, no pueden construir vertederos porque tienen muy poco espacio.
Además, y un factor importante concluye Muñoz, dependen de la ayuda internacional que llega con una “perspectiva humanitaria”.
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